Biodiversidad
- Un Recurso No Valorado
Somos totalmente dependientes del capital biológico. La diversidad
dentro y entre las especies nos ha proporcionado alimentos, maderas,
fibras, energía, materias primas, sustancias químicas, industriales y
medicamentos.
La diversidad biológica, es la variabilidad entre los organismos
vivientes, terrestres, marinos y acuáticos y los complejos ecológicos
de los cuales forman parte; esto incluye la diversidad dentro de las
especies, entre especies, y dentro y entre los ecosistemas.
La diversidad cultural humana podría considerarse como parte de la
biodiversidad. Ya que cuenta con algunos atributos que podrían
considerarse soluciones a problemas de supervivencia en determinados
ambientes (nómades, rotación de cultivos). Además ayudan a las
personas a adaptarse a la variación del medio. La diversidad cultural
se manifiesta en, la diversidad del lenguaje, de las creencias
religiosas, de las prácticas de manejo de la tierra, en el arte, en la
música, en las estructuras sociales, en la selección de cultivos, en
la dieta y todo atributo de la sociedad.
Gran parte de los ecosistemas menos alterados en su biodiversidad de
todo el planeta se encuentran en Latinoamérica (Patagonia, Amazona,
bosques tropicales de montaña, las concentraciones de fauna marina
atlántica o del Pacífico sur y los Tepuyes a ellos debe sumarse además
la Antártida).
Los bosques tropicales constituyen el almacén clave de la diversidad
biológica del mundo. El mismo fue desarrollado por 100 millones de
años de actividad evolutiva, (formando un banco genético
irremplazable). Ocupan sólo el 6 % de la superficie terrestre, y viven
en ellas más de la mitad de todas las especies de la tierra.
La reducción de biodiversidad es una consecuencia directa del
desarrollo humano, ya que muchos ecosistemas han sido convertidos en
sistemas empobrecidos que son menos productivos, económica y
biológicamente. Se podría decir que, el uso inadecuado de los
ecosistemas además de perturbar su funcionamiento también implica un
costo.
La conservación de la diversidad biológica supone un cambio de
actitud: desde una postura defensiva (protección de la Naturaleza
frente a las repercusiones del desarrollo) hacia una labor activa que
procure satisfacer las necesidades de recurso biológicos de la
población al mismo tiempo que se asegura la sostenibilidad a lo largo
del tiempo de la riqueza biótica de la Tierra.
Fuente: Ecoportal

|
|
Biología sintética: la vida
descartable, Por Silvia Ribeiro *
Según una investigación del Grupo ETC, existen por lo menos 39
empresas, con financiamiento privado y público -incluidos ejércitos-,
que se dedican a fabricar ADN artificial o partes de éste. Codon
Devices (Cambridge, Massachussets), por ejemplo, ofrece trozos de ADN
sintetizado, que los compradores pueden ensamblar según lo que quieran
construir.
La biología sintética es un nuevo rubro científico e industrial, cuyo
objetivo es crear formas de vida artificiales para cumplir tareas a
gusto del diseñador. No satisfechos con los problemas creados con los
transgénicos -seres vivos a los que se insertan genes de otras
especies-, ahora se trata de construir organismos vivos desde cero,
diseñados a la carta, a partir de la fabricación de módulos de ADN
artificial, programados para en-samblarse unos con otros. No es
ciencia ficción, sino una realidad que se está desarrollando más allá
de todo control social y responsabilidad ética.
Según una investigación del Grupo ETC, existen por lo menos 39
empresas, con financiamiento privado y público -incluidos ejércitos-,
que se dedican a fabricar ADN artificial o partes de éste. Codon
Devices (Cambridge, Massachussets), por ejemplo, fue fundada este año
por investigadores de universidades públicas y empresas. Ofrece trozos
de ADN sintetizado, que los compradores pueden ensamblar según lo que
quieran construir.
Diferentes grupos de investigadores han sintetizado virus completos:
bacteriófagos, virus de la polio y otros. Recientemente reconstruyeron
el virus que provocó la epidemia de influenza española en 1918. Aunque
los "avances" son rápidos, los científicos están lejos de controlar
todo lo que sucede en estos procesos. Los seres vivos creados
artificialmente actúan muchas veces de manera inexplicable para ellos.
La vida, pese a los esfuerzos de estos científicos, no se puede
reducir a ladrillos ensamblables ni a programas de computación.
En 2004 la revista Nature afirmaba en un editorial: "Si de hecho los
biólogos están en el umbral de sintetizar nuevas formas de vida
[entonces ya lo habían hecho], las posibilidades de usos
malintencionados o desastres involuntarios podrían ser enormes". El
riesgo de utilizar la biología sintética para construir virus
malignos, como armas biológicas, es enorme y real. Imaginen que se usa
la información del mapa genómico de los mexicanos -colocado en
Internet, accesible a cualquiera- en la construcción de virus
sintéticos que sólo a afectan a determinados grupos étnicos. Estos
problemas no parecen quitar el sueño ni impedir a los investigadores
seguir adelante.
Una de las creaciones más alarmantes es la realizada por dos equipos
de científicos en California y Florida, quienes tomando el "modelo" de
las cuatro bases que componen el ADN de todos los seres vivos
(llamadas C, G, T, A), construyeron una quinta y luego una sexta base,
y lograron que se ensamblaran con las otras cuatro y se reprodujeran.
Esto abre la puerta para crear especies totalmente desconocidas, de
increíble complejidad y un espectro de impactos insospechados,
totalmente imprevisibles sobre la vida, la biodiversidad y sus
interacciones.
Craig Venter, el magnate de la genómica -quien creó su propia empresa
para competir con el mapeo público del genoma humano-, fundó en 2005
Synthetics Genomics para crear, entre otros, micro- organismos
artificiales que produzcan energía o absorban dióxido de carbono "para
mitigar los efectos del cambio climático". Los resultados de la
interacción de los organismos vivos artificiales con el ambiente son
inciertos y de potencial catastrófico si se liberaran, por ejemplo, en
el mar. Pero el gobierno de Estados Unidos, que ha financiado las
investigaciones de Venter mediante el Departamento de Energía, podría
hacer justamente eso. El 25 de mayo pasado George W. Bush declaró en
The New York Times: "Dejemos el debate sobre si los gases de efecto
invernadero son causados por la humanidad o por razones naturales;
vamos a enfocarnos solamente en las tecnologías que puedan arreglar el
asunto". Se refería a la energía nuclear o cualquier otra que aparezca
como solución. No importa que en el camino se creen problemas aún
peores.
Para tratar de prevenir que la información pública sobre la biología
sintética genere una resistencia igual o mayor a la que presentan los
transgénicos, un grupo de científicos que trabaja en este campo se
reunió entre el 20 al 22 de mayo en Berkeley, California, en la
conferencia Synthetic Biology 2.0. Proponen imponer una
"autorregulación" a sus actividades, creando un código de conducta
definido por ellos mismos.
El modelo es la conferencia de Asilomar, de 1975, sobre ingeniería
genética. Con la historia a la vista, ésta sólo sirvió para dar a los
científicos una falsa imagen de confiabilidad, retrasando de manera
desastrosa el involucramiento del público y cualquier control
regulatorio real sobre sus actividades. Cuando comenzaron a redactarse
leyes de bioseguridad, éstas se hicieron favoreciendo a las empresas
dominantes del sector, lo que resultó ineficiente para la verdadera
seguridad de la población y el ambiente. Ahora, además, son totalmente
incapaces de regular los nuevos impactos potenciales de la biología
sintética.
Al menos 38 organizaciones de ambientalistas, científicos y de la
sociedad civil declararon el pasado 19 de mayo su alerta frente a la
tecnología sintética y su firme oposición a cualquier propuesta de
"autorregulación". Señalaron que lo imprescindible es un amplio debate
social, más allá de la bioseguridad, y que de ninguna manera puede ser
dirigido por quienes están directamente involucrados, incluso mediante
intereses comerciales.
El debate social es necesario, pero antes que nada necesitamos parar a
quienes en nombre de la ciencia y sirviendo a sus propios intereses,
sean "científicos" o empresas, se arrogan el derecho de manipular la
vida, aun a expensas de colocar en riesgo la de todos los demás.
www.ecoportal.net
* Investigadora del Grupo ETC
Fuente: Ecoportal, Junio de 2006
|