Cambio Climático ... tema clave en la Agenda Post 2015

Qué es el Desarrollo Bajo en Emisiones.
Razones y ventajas (opciones).
Su compatibilidad con el clima y el ser humano.

Fuente: CDKN  2014.
                

La Mujer y los ODS    
con actualización de la Mujer y Cambio Climático
elaborado para la COP 21

Cambio Climático y el Desarrollo (video)

 Justicia Climática - Las Mujeres se movilizan: Mégane Ghorbani
Clima, ¡las Mujeres se comprometen!, Francia.
Plan de Acción de Género en COP 21 de París, Perú.

Ecos después de la COP 21 de París

Los pasos más destacados:
Análisis crítico de Leo Boff: La COP 21 pavimenta el camino hacia el desastre, 22 diciembre
Francisco pidió que el "histórico acuerdo" de París, tenga en cuenta a los más vulnerables
Se aprobaron los 6 claves del acuerdo histórico por el Cambio Climático 
Acuerdo Vinculante, comentarios de El Mundo, España
Abandono de los combustibles fósiles pero compromisos insuficientes para lograrlo, Greenpeace 
Versión definitiva del acuerdo de la COP21. Uruguay ingresó a la Coalición de Alta Ambición 
Brasil se suma a Coalición de Alta Ambición Climática
Reemplazo de representantes de Argentina, tras el cambio de gobierno 

México, líder global en materia de cambio climático  
Uruguay realiza un sorprendente cambio y obtiene casi el 95% de su electricidad de energía limpia 
Los anti-premios Fósil de cada día

Material de Archivo -2015-
 

Nuevos Recursos:
Municipios
y Cambio Climático -Paradiplomacia Ambiental-
Inundaciones Urbanas y Cambio Climático. Gestión de riesgo
Consumo y Producción Sostenible: para Responsables Políticos.
Huella Hídrica, AVINA

Nuestros Programas alineados:                                  
Aprendizaje-Servicio       
                                           

  

Perspectivas regionales:
Chile y Uruguay están más preparados: ocupan primeros lugares en América Latina frente al Cambio Climático.
Por qué Perú es el tercer país más vulnerable al Cambio Climático, después de Bangladesh y Honduras.

 

¿Por qué es importante el componente de Adaptación en el Acuerdo de París?

El Acuerdo de París adoptado por los 193 países de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC) durante la COP21, es el reflejo del compromiso de las naciones para trabajar en conjunto y evitar que la temperatura del planeta continúe subiendo, con el fin de evitar graves impactos en el clima.

Uno de los aspectos que se destacan del acuerdo, porque no había sucedido antes en ninguna Conferencia del Clima de la CMNUCC, es que se menciona claramente, en el párrafo 4 del artículo 7, la relación entre mitigación (reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero o GEI, responsables del cambio climático) y adaptación (esfuerzos de los países para adaptarse a los efectos del cambio climático). Así, el texto indica que “un incremento de los niveles de mitigación puede reducir la necesidad de esfuerzos adicionales de adaptación”.
El punto en cuestión es importante dado que por primera vez se incluye una meta cualitativa en adaptación, que consiste en aumentar la capacidad de adaptación, fortalecer la resiliencia y reducir la vulnerabilidad al cambio climático. Se establece como fin proteger a las personas, los medios de vida y los ecosistemas, teniendo en cuenta las necesidades urgentes e inmediatas de los países más vulnerables. Además el acuerdo plantea que los países presenten de manera periódica reportes sobre problemáticas y avances en adaptación.
Ver: Las 10 claves del Acuerdo de París sobre cambio climático
Tania Guillén, ingeniera ambiental y especialista en cambio climático, sostuvo a ConexiónCOP que tras años de negociaciones, en el Acuerdo de París, se logró un reconocimiento general a la adaptación con respecto a la mitigación.
“Lo que refleja el texto es principalmente un trabajo para lograr un objetivo mundial relativo a la adaptación, que es el resultado de la información contundente sobre los efectos adversos del cambio climático que ya viven países y comunidades alrededor del planeta. Era prácticamente imposible que adaptación fuera relegada en el Acuerdo de París”, sostiene Guillén.

El financiamiento para la adaptación
Durante la COP20, desarrollada en Perú en el año 2014, el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) presentó el primer “Informe sobre la brecha de adaptación” (Adaptation Gap Report), en el que se revelaba que, aunque se logre limitar el incremento de temperatura del planeta por debajo de los 2°C en este siglo, se proyecta que el costo de la adaptación al cambio climático de los países en desarrollo alcance los US$ 150 mil millones de dólares de aquí a 2025/2030, y a entre US$ 250 mil y 500 mil millones antes de 2050.
Ver: ¿Por qué la temperatura del planeta no debe incrementarse más de 2°C?

En el artículo 9 del Acuerdo de París referido a financiamiento, se establece que se debe de buscar un “equilibrio” entre el financiamiento para la adaptación y mitigación. En el mismo párrafo se menciona que las subvenciones serán destinadas a los países “particularmente vulnerables” y no solo a los países menos adelantados (PMA) o los estados insulares (PEI). El acuerdo hace énfasis en la necesidad de que el financiamiento para la adaptación sea en carácter de “donación”, es decir, que los países vulnerables no deberían endeudarse para hacer frente a los efectos negativos del cambio climático.
Guillén explica que hasta ahora la mayoría del trabajo y decisiones relacionadas a la adaptación habían establecido beneficios o actividades particularmente para los PMA o para los PEI, que han sido reconocidos como países de gran vulnerabilidad a los efectos del cambio climático.
“Países como los latinoamericanos no contaban con las mismas ventanas de apoyo y/o financiamiento, por ello, se puede identificar que en materia de adaptación – que es la prioridad de la región -, muchos de las naciones todavía no cuentan con instrumentos tan importantes como los Planes Nacionales de Adaptación. Con el Acuerdo de París, esperamos que el esfuerzo técnico y la planificación de la adaptación – a todos los niveles – se vea reforzada”, sostiene Guillén.
Sobre el mismo punto, Deissy Martinez Barón, coordinadora científica del Programa de Investigación de CGIAR en Cambio Climático, Agricultura y Seguridad Alimentaria (CCAFS) explica que el Acuerdo de París plantea algunas alternativas como aquellas asociadas al financiamiento de programas de desarrollo que incorporen medidas de defensa contra el cambio climático y de resiliencia al clima.

“En el Acuerdo también se exhorta al Fondo Verde del Clima para que acelere la prestación de apoyo a los países menos adelantados y a otros países – que son países en desarrollo – para la formulación de sus planes nacionales de adaptación. Por lo tanto, el compromiso, voluntad y capacidad de los países en diseñar proyectos, planes y programas integrales que consideren el clima como un componente esencial en la planificación para alcanzar el desarrollo es la principal estrategia para financiar la adaptación de manera coherente, especialmente en el sector agropecuario”, indica Martínez Barón.
Adaptación en Latinoamérica
A pesar de que Latinoamérica solo es responsable del 10% de las emisiones globales de GEI, es una de las regiones más afectadas por los efectos negativos del cambio climático.
La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) estima que para un aumento de temperatura de 2.5°C, los costos ascenderían entre el 1,5% y el 5% del PIB regional. El Banco Interamericano de Desarrollo (BID) ha estimado que para un aumento de temperatura de 2°C, el costo alcanzaría los US$ 100 billones de dólares por año, monto superior al financiamiento necesario para la mitigación y adaptación a nivel global.

Los países como Guatemala, Honduras, El Salvador y Nicaragua tienen retos muy importantes en temas de desarrollo como la pobreza e indigencia, inseguridad alimentaria, inequidad social y desigualdad que son prioritarios en la agenda nacional e incluso regional, pero que se vuelven mucho más críticos al presentarse fenómenos como El Niño que involucra disminuciones significativas en las precipitaciones y por lo tanto, periodos secos más largos de lo normal.
Deissy Martinez Barón explica que estos fenómenos incrementan las crisis en materia alimentaria y nutricional vía los ingresos familiares y vía el acceso y disponibilidad de alimentos, acentuando los retos en lo social.
“En este sentido, Guatemala, Honduras, El Salvador y Nicaragua, tienen la oportunidad de aprovechar el marco internacional que reconoce la importancia de la adaptación como un mecanismo para alcanzar el desarrollo y que al mismo tiempo habilita escenarios en los cuales se articule la financiación necesaria para aumentar resiliencia en los países más vulnerables”, explica Martínez.
Tania Guillén explica que el trabajo pre 2020 relacionado a mitigación es muy débil, por ende las necesidades de adaptarnos aumentarán.
“Debe aumentarse de igual manera el trabajo de adaptación y de mitigación, eso ayudará a reducir las pérdidas y daños vinculados a los efectos extremos del cambio climático, aspecto que no resultó totalmente satisfactorio en el Acuerdo de París, y que es un aspecto a los que se tendrán que enfrentar especialmente las comunidades”, finaliza.
sic Fuente: Conexión COP

 

¿Por qué la temperatura del planeta no debe incrementarse más de 2°C?

El Acuerdo de París propone mantener la temperatura del planeta muy por debajo de los 2°C, con lo cual más que evitar desastres naturales, se aminorarán los impactos. Como consecuencia del calentamiento global, en los próximos años habría migraciones por la escasez de agua, y la generación de alimentos podría verse afectada.
Actualmente, más de 185 países de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC) han presentado sus Contribuciones Nacionales Determinadas (INDC, por sus siglas en inglés), por medio de las cuales asumieron compromisos voluntarios para reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero (GEI), causantes del cambio climático.

Sin embargo los anuncios no son suficientes para hacerle frente al calentamiento global, así lo refleja el informe publicado en octubre del 2015 por la CMNUCC, que analiza las contribuciones de 146 países, y da cuenta que la suma de estos compromisos llevarían el planeta a un incremento de temperatura promedio de 2.7°C comparado con los niveles preindustriales. De no implementarse esas contribuciones, el efecto podría ser de 4, 5 o hasta más grados de calentamiento.
Según el Dr. Rubén Mario Caffera, responsable académico de la Asociación Amigos del Viento y miembro de la Red de Acción Climática en Latinoamerica (CANLA, por sus siglas en inglés), el panorama futuro del planeta es aún más desesperanzador. Él explica que: “Las estimaciones sobre las contribuciones “prometidas” situarían el aumento entre 3 y 3,5 °C para antes de 2100. Estamos bastante lejos de los 2°C”.
Ver: La respuesta mundial al cambio climático mantiene la puerta abierta al límite de los 2 grados centígrados

Elevar la Ambición
Para contrarrestar el calentamiento global y generar una señal de esperanza, el 12 de diciembre del 2015, los 195 países de la CMNUCC adoptaron el “Acuerdo de París”. Mediante el documento – que se logró en la COP21 – los países se comprometieron a seguir las recomendaciones del Panel Internacional de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC, por sus siglas en inglés) y mantener el incremento de la temperatura global “muy por debajo de los 2°C”, cifra considerada como límite máximo por la ciencia si se quiere evitar efectos catastróficos sobre los ecosistemas y las sociedades.
Además, acordaron “proseguir con los esfuerzos” para limitar ese aumento a 1.5°C, con el fin de preservar a los países más vulnerables, como las islas, que ya presentan graves riesgos climatológicos y en algunos casos hasta podrían desaparecer. Por ello durante las negociaciones de la COP21, la Alianza de Pequeños Estados Insulares (AOSIS, por sus siglas en inglés) y el Foro de Vulnerabilidad Climática, que incluye países como Filipinas y Bangladesh, demandaban objetivos más ambiciosos al resto de países. Saleemul Huq, portavoz del grupo, sostuvo: “Somos los países que más sufrirán los impactos, en contra de los grandes grupos de negociación como Estados Unidos, la Unión Europea o el G77”.
Ante esa realidad, que se haya logrado colocar el 1.5°C en el Acuerdo de París, es considerado un hito, además evidencia el compromiso de los países frente a los nuevos escenarios climáticos.
Ver: “Las Islas Bahamas podrían desaparecer como consecuencia del cambio climático”

La lucha para no sobrepasar los 2°C
Para evitar que la temperatura del planeta sobrepase los 2°C, el Acuerdo de París plantea que las emisiones globales deben de alcanzar su punto máximo lo antes posible – sin precisar el año – y a partir de ese momento “reducirse rápidamente”. Adicionalmente, propone lograr el equilibrio entre los gases emitidos y los que pueden ser absorbidos, en otras palabras que el planeta sea carbono neutral, en la segunda mitad del siglo.
Para lograr las reducciones, todos los países deberán de comunicar cada 5 años sus contribuciones nacionales, y cada nuevo compromiso deberá ser más ambicioso que el anterior.
La ciencia brinda datos más concretos sobre los pasos a seguir. Un estudio del Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), demuestra que para poder limitar la temperatura en 2ºC, se necesita lograr cero emisiones netas de CO2 – lo que equivale a ser carbono neutral – entre el 2060 y el 2075. Pero si se quiere limitarla en 1.5ºC, las emisiones netas de CO2 deben ser cero un par de décadas antes, entre el 2045 y 2050.
Mario Caffera recuerda que el aumento de temperatura está haciendo llegar vectores transmisores de enfermedades a regiones donde antes no podían establecerse. “A eso se suma una mayor circulación de bienes y personas, por eso tenemos las nuevas epidemias como el Chicungunya, Zika, y dengue en regiones donde era poco probable que hayan estos brotes”, explica.
Por su parte, Jorge Carrasco, meteorólogo chileno, quien participó en la elaboración del Quinto Informe del IPCC sostiene que si se sobrepasan los 2°C, habrá aumento de lluvias en Chile, se generará un retroceso generalizado de glaciares y campos de hielo a lo largo de la Cordillera de los Andes, con impactos en la disponibilidad del agua.
“Los impactos del cambio climático son en los ecosistemas y estos al final afectan a las personas. El nuevo acuerdo más que evitar desastres mundiales hará que sean de menor impacto. Por ejemplo la escasez de agua, si bien puede variar de región en región, no deja ser un factor que puede generar migraciones de poblaciones, las que ante este acuerdo no ocurrirían o si ocurren serán de menor magnitud. La alimentación puede verse afectada por escasez y/o cambios en la calidad temporalidad altos precios, pero los acuerdos pueden amortiguar esos impactos. Finalmente el Acuerdo de París puede acelerar que se desarrolle con mayor prontitud una economía baja en carbono a nivel global, que a la vez acelere la mitigación de GEI y genere energía limpia y sustentable”, finaliza Carrasco.
sic Fuente: ConexiónCOP  8 de febrero de 2016

 

  Nota descriptiva N°266, Agosto de 2014  - Cambio Climático y Salud

Datos y cifras
El cambio climático influye en los determinantes sociales y medioambientales de la salud, a saber, un aire limpio, agua potable, alimentos suficientes y una vivienda segura.
Según se prevé, entre 2030 y 2050 el cambio climático causará unas 250.000 defunciones adicionales cada año, debido a la malnutrición, el paludismo, la diarrea y el estrés calórico.
Muchas de las enfermedades más mortíferas, como las diarreas, la malnutrición, la malaria y el dengue, son muy sensibles al clima y es de prever que se agravarán con el cambio climático.
Las zonas con malas infraestructuras sanitarias -que se hallan en su mayoría en los países en desarrollo- serán las menos capacitadas para prepararse ante esos cambios y responder a ellos si no reciben ayuda.
La reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero mediante mejoras del transporte y de las elecciones en materia de alimentos y uso de la energía pueden traducirse en mejoras de la salud.
Cambio climático
Durante los últimos 50 años, la actividad humana, en particular el consumo de combustibles fósiles, ha liberado cantidades de CO2 y de otros gases de efecto invernadero suficientes para retener más calor en las capas inferiores de la atmósfera y alterar el clima mundial.
En los últimos cien años el mundo se ha calentado aproximadamente 0,75 ºC. Durante los últimos 25 años el proceso se ha acelerado, y ahora se cifra en 0,18 ºC por década [1].
El nivel del mar está aumentando, los glaciares se están fundiendo y los regímenes de lluvias están cambiando. Los fenómenos meteorológicos extremos son cada vez más intensos y frecuentes.

¿Qué repercusiones tiene el cambio climático en la salud?
Aunque el calentamiento mundial puede tener algunos efectos beneficiosos localizados, como una menor mortalidad en invierno en las regiones templadas y un aumento de la producción de alimentos en determinadas zonas, los efectos globales para la salud del cambio climático serán probablemente muy negativos. El cambio climático influye en los determinantes sociales y medioambientales de la salud, a saber, un aire limpio, agua potable, alimentos suficientes y una vivienda segura.

Calor extremo
Las temperaturas extremas del aire contribuyen directamente a las defunciones por enfermedades cardiovasculares y respiratorias, sobre todo entre las personas de edad avanzada. En la ola de calor que sufrió Europa en el verano de 2003, por ejemplo, se registró un exceso de mortalidad cifrado en 70 000 defunciones [2].
Las temperaturas altas provocan además un aumento de los niveles de ozono y de otros contaminantes del aire que agravan las enfermedades cardiovasculares y respiratorias. La contaminación atmosférica urbana causa aproximadamente 1,2 millones de defunciones cada año.
Los niveles de polen y otros alérgenos también son mayores en caso de calor extremo. Pueden provocar asma, dolencia que afecta a unos 300 millones de personas. Se prevé que el aumento de las temperaturas que se está produciendo aumentará esa carga.

Desastres naturales y variación de la pluviosidad
A nivel mundial, el número de desastres naturales relacionados con la meteorología se ha más que triplicado desde los años sesenta. Cada año esos desastres causan más de 60 000 muertes, sobre todo en los países en desarrollo.
El aumento del nivel del mar y unos eventos meteorológicos cada vez más intensos destruirán hogares, servicios médicos y otros servicios esenciales. Más de la mitad de la población mundial vive a menos de 60 km del mar. Muchas personas pueden verse obligadas a desplazarse, lo que acentúa a su vez el riesgo de efectos en la salud, desde trastornos mentales hasta enfermedades transmisibles.
La creciente variabilidad de las precipitaciones afectará probablemente al suministro de agua dulce, y la escasez de esta puede poner en peligro la higiene y aumentar el riesgo de enfermedades diarreicas, que cada año provocan 600.000 defunciones de menores de cinco años. En los casos extremos, la escasez de agua causa sequía y hambruna. Se estima que en la última década de este siglo el cambio climático habrá ampliado las zonas afectadas por sequías, multiplicando por dos la frecuencia de sequías extremas, y por seis su duración media [3].

También están aumentando la frecuencia y la intensidad de las inundaciones. Estas contaminan las fuentes de agua dulce, incrementando el riesgo de enfermedades transmitidas por el agua y dando lugar a criaderos de insectos portadores de enfermedades, como los mosquitos. Causan asimismo ahogamientos y lesiones físicas, daños en las viviendas y perturbaciones del suministro de servicios médicos y de salud.
El aumento de las temperaturas y la variabilidad de las lluvias reducirán probablemente la producción de alimentos básicos en muchas de las regiones más pobres, hasta en un 50% para 2020 en algunos países africanos [4]. Ello aumentará la prevalencia de malnutrición y desnutrición, que actualmente causan 3,5 millones de defunciones cada año.

Distribución de las infecciones
Las condiciones climáticas tienen gran influencia en las enfermedades transmitidas por el agua o por los insectos, caracoles y otros animales de sangre fría.
Es probable que los cambios del clima prolonguen las estaciones de transmisión de importantes enfermedades transmitidas por vectores y alteren su distribución geográfica. Por ejemplo, se prevé una ampliación considerable de las zonas de China afectadas por la esquistosomiasis, una enfermedad transmitida por caracoles [5].
La malaria depende mucho del clima. Transmitida por mosquitos del género Anopheles, la malaria mata a casi un millón de personas cada año, sobre todo niños africanos menores de cinco años. Los mosquitos del género Aedes, vector del dengue, son también muy sensibles a las condiciones climáticas. Los estudios al respecto llevan a pensar que el cambio climático podría exponer a 2000 millones de personas más a la transmisión del dengue en la próxima década de los ochenta [6].

Medición de los efectos en la salud
La medición de los efectos sanitarios del cambio climático sólo puede hacerse de forma aproximada. No obstante, en una evaluación llevada a cabo por la OMS teniendo en cuenta sólo algunas de las posibles repercusiones sanitarias, se concluyó que según las previsiones, el cambio climático causará anualmente unas 250.000 defunciones adicionales entre 2030 y 2050; 38.000 por exposición de personas ancianas al calor; 48.000 por diarrea; 60.000 por paludismo; y 95.000 por desnutrición infantil.[7]

¿Quiénes están en riesgo?
Todas las poblaciones se verán afectadas por el cambio climático, pero algunas son más vulnerables que otras. Los habitantes de los pequeños estados insulares en desarrollo y de otras regiones costeras, megalópolis y regiones montañosas y polares son especialmente vulnerables.
Los niños, en particular los de los países pobres, son una de esas poblaciones más vulnerables a los riesgos sanitarios resultantes y se verán expuestos por más tiempo a las consecuencias sanitarias. Se prevé asimismo que los efectos en la salud serán más graves en las personas mayores y las personas con diversos achaques o dolencias preexistentes.
Las zonas con infraestructuras sanitarias deficientes, la mayoría en países en desarrollo, son las que tendrán más dificultades para prepararse y responder si no reciben asistencia.

Respuesta de la OMS
Hay muchas políticas y opciones individuales que pueden reducir las emisiones de gases de efecto invernadero y reportar importantes beneficios colaterales para la salud. Por ejemplo, el fomento del uso seguro del transporte público y de formas de desplazamiento activas —a pie o en bicicleta como alternativa a los vehículos privados— podría reducir las emisiones de dióxido de carbono y la carga que supone la contaminación del aire en las viviendas y la contaminación atmosférica, que cada año provocan unos 4,3 millones y 3,7 millones de defunciones, respectivamente.
En 2009 la Asamblea Mundial de la Salud respaldó un nuevo plan de trabajo de la OMS sobre cambio climático y salud, que abarca lo siguiente:
Sensibilización: fomentar la toma de conciencia sobre la gran amenaza que supone el cambio climático para la salud.
Alianzas: coordinarse con organismos asociados del sistema de las Naciones Unidas, y procurar que la salud ocupe el lugar que merece en la agenda del cambio climático.
Ciencia y datos probatorios: coordinar las revisiones de la evidencia científica existente sobre la relación entre el cambio climático y la salud, y elaborar una agenda de investigación mundial.
Fortalecimiento de los sistemas de salud: ayudar a los países a determinar los puntos vulnerables de sus sistemas sanitarios y crear capacidad para reducir la vulnerabilidad de la salud al cambio climático.
Referencias
Según información de la Met Office del Reino Unido. HadCRUT3 annual time series, Hadley Research Centre, 2008.
Robine JM et al. Death toll exceeded 70,000 in Europe during the summer of 2003. Les Comptes Rendus/Série Biologies, 2008, 331:171–78.
Arnell NW. Climate change and global water resources: SRES emissions and socio-economic scenarios. Global Environmental Change – Human and Policy Dimensions, 2004, 14:31–52.
Climate change 2007. Impacts, adaptation and vulnerability. Geneva, Intergovernmental Panel on Climate Change, 2007 (Contribution of Working Group II to the Fourth Assessment Report of the Intergovernmental Panel on Climate Change).
Zhou XN et al. Potential impact of climate change on schistosomiasis transmission in China. American Journal of Tropical Medicine and Hygiene, 2008, 78:188–194.
Hales S et al. Potential effect of population and climate changes on global distribution of dengue fever: an empirical model. The Lancet, 2002, 360:830–834.
Global health risks: mortality and burden of disease attributable to selected major risks. World Health Organization, Geneva, 2009.
sic Fuente OMS

 

Justicia Climática: Una tarea pendiente, Madeline Mendoza - Acceso al  
Centro de Estudios Internacionales, Managua, Nicaragua. 2009

(de pág 30) “… las luchas por la justicia climática y la justicia social son una sola. Son las luchas por los territorios, las tierras, los bosques, el agua, por la reforma agraria y urbana, la soberanía alimentaria y energética así como por los derechos de las mujeres y de las y los trabajadores. Las luchas por la igualdad y la justicia para los pueblos indígenas, para los pueblos del Sur global, las luchas por la redistribución de la riqueza y por el reconocimiento de la deuda ecológica e histórica de los países del Norte”. Declaración de la Asamblea por la Justicia Climática. Foro Social Mundial. Belem, Brasil, 1° de febrero de 2009. http://alainet.org/active/28843 

En esa primera cumbre sobre justicia climática, el grupo reunido dio a conocer una declaración donde afirmaban que “el cambio climático es un asunto de derechos humanos. Afecta nuestros medios de vida, nuestra salud, a nuestros niños y nuestros recursos naturales. Construiremos alianzas a través de los países y fronteras para oponernos a los
patrones de vida causantes del cambio climático, y apoyar y practicar un modelo de desarrollo sostenible”.40

"La salvación del medio ambiente está siendo el más brillante negocio de las mismas empresas que lo aniquilan". Eduardo Galeano.

"La civilización que confunde a los relojes con el tiempo, al crecimiento con el desarrollo y a lo grandote con la grandeza, también confunde a la naturaleza con el paisaje, mientras el mundo, laberinto sin centro, se dedica a romper su propio cielo". Eduardo Galeano

Conclusiones
El cambio climático representa hoy la mayor amenaza para la vida en el planeta. Hablamos no sólo de la flora y fauna, sino de la supervivencia del ser humano. Luego de repasar la información contenida en este documento, nos damos cuenta de que la manera en que se está abordando la crisis climática carece de la perspectiva política, imprescindible, que señale las causas reales del problema y a los culpables del mismo.

ANEXO A - Principios Bali sobre Justicia Climática - International Climate Justice Network - agosto de 2002

Preámbulo:
Por cuanto el cambio climático es una realidad científica cuyos efectos ya se están sintiendo al derredor del mundo;
Por cuanto si el consumo de combustibles fósiles, la deforestación y otras agresiones al medio natural continúan a las presentes tasas, es seguro que el cambio climático resultará en el aumento de temperaturas, la subida del nivel del mar, cambios en los patrones agrícolas, aumento de la frecuencia y magnitud de desastres “naturales” tales como inundaciones, sequías, pérdida de la biodiversidad, tormentas y epidemias intensas;
Por cuanto las comunidades y el ambiente sienten los impactos de la economía de los gases del suelo en cada etapa de su ciclo de vida, en la exploración, la producción, el refinado, la distribución, el consumo y la disposición de los desechos;
Por cuanto el cambio climático y sus impactos asociados son una manifestación global de una cadena local de impactos;
Por cuanto la producción de combustibles fósiles del suelo y su consumo ayudan a estimular la globalización dirigida por corporaciones;
Por cuanto el cambio climático está siendo causado principalmente por naciones industrializadas y corporaciones transnacionales;
Por cuanto los bancos multilaterales de desarrollo, corporaciones transnacionales y gobiernos del Norte, particularmente los Estados Unidos, han comprometido la naturaleza democrática de las Naciones Unidas a medida que intenta abordar el problema;
Por cuanto la perpetración del cambio climático viola la Declaración Universal sobre Derechos Humanos, y la Convención de las Naciones Unidas sobre Genocidio;
Por cuanto los impactos del cambio climático se sienten desproporcionadamente por estados isleños pequeños, mujeres, jóvenes, pueblos costeños, comunidades locales, pueblos indígenas, pescadores, la gente pobre y los ancianos;
Por cuanto las comunidades locales, la gente afectada y los pueblos indígenas han sido mantenidos fuera del proceso global para abordar el cambio climático;
Por cuanto los mecanismos basados en el mercado y los “arreglos” tecnológicos presentemente promovidos por corporaciones transnacionales son soluciones falsas y están exacerbando el problema;
Por cuanto la producción y los patrones de consumo insustentables están en la raíz de este y de otros problemas ambientales globales;
Por cuanto este consumo insustentable existe principalmente en el norte, pero también entre los más ricos del sur;
Por cuanto los impactos serán más devastadores para la enorme mayoría de la gente del sur, como también para el “sur” dentro del norte;
Por cuanto los impactos del cambio climático amenazan la soberanía alimenticia y la seguridad del modo de vida de economías locales basada en los recursos naturales;
Por cuanto los impactos del cambio climático amenazan la salud de las comunidades al derredor del mundo—especialmente aquellos quienes son vulnerables y están marginados, en particular los niños y gente anciana;
Por cuanto los impactos del cambio climático deberán entrañar el alejamiento de la producción, el consumo y los modos de vida insustentables, con los países industrializados tomando la delantera;
Nosotros, representantes de los movimientos populares en conjunto con organizaciones activistas trabajando para la justicia social y ambiental, resolvemos comenzar a construir un movimiento internacional de todos los pueblos para la Justicia Climática basándose en los siguientes principios profundos:
1. Afirmando lo sagrado de la Madre Tierra, la unidad ecológica y la interdependencia de todas las especies, la Justicia Climática insiste que las comunidades tienen el derecho de ser libres del cambio climático, sus impactos relacionados y otras formas de destrucción ecológica.
2. La Justicia Climática afirma la necesidad de reducir, con la meta de eliminar, la producción de gases de efecto invernadero y los contaminantes locales asociados.
3. La Justicia Climática afirma los derechos de la gente indígena y comunidades afectadas para  representar y hablar por sí mismos.
4. La Justicia Climática afirma que los gobiernos son responsables por abordar el cambio climático de una manera que sea democráticamente responsable frente a su gente y de acuerdo con el principio de responsabilidades comunes pero diferenciadas.
5. La Justicia Climática demanda que las comunidades, particularmente las afectadas, desempeñen un papel de liderazgo en procesos nacionales e internacionales para abordar el cambio climático.
6. La Justicia Climática se opone al papel de corporaciones transnacionales de conformar sistemas de producción, patrones de consumo y modos de vida insustentables, como también a su papel en influenciar indebidamente la toma de decisiones en los niveles nacional e internacional.
7. La Justicia Climática hace un llamado por el reconocimiento de un principio de deuda ecológica que gobiernos industrializados y corporaciones transnacionales deben al resto del mundo como resultado de su apropiación de la capacidad del planeta de absorber gases de efecto invernadero.
8. Afirmando el principio de deuda ecológica, la Justicia Climática demanda que las industrias extractivas y de gases del suelo sean estrictamente responsables por todos los impactos del pasado y presente ciclo de vida relacionados a la producción de gases de invernadero y contaminantes locales asociados.
9. Afirmando el principio de deuda ecológica, la Justicia Climática protege los derechos de víctimas del cambio climático y de las injusticias asociadas para que reciban compensación, restauración, y reparación completa por la pérdida de tierra, modo de vida y otros daños.
10. La Justicia Climática hace un llamado para una moratoria sobre toda nueva exploración y explotación de gases del suelo; una moratoria sobre la construcción de plantas nucleares nuevas; la terminación del uso del poder nuclear por todo el mundo; y una moratoria sobre la construcción de grandes hidroeléctricas.
11. La Justicia Climática hace un llamado en favor de recursos energéticos, renovables, controlados localmente y de impacto bajo en el interés de un planeta sustentable para todas las cosas vivientes.
12. La Justicia Climática afirma el derecho de toda la gente, incluyendo a pobres, mujeres, gente rural e indígena, para que tengan acceso a energía sustentable y costeable.
13. La Justicia Climática afirma que cualquier solución al cambio climático basada en el mercado o en arreglos tecnológicos tales como el comercio de carbono o el secuestro de carbono, debe ser sujeta a principios de responsabilidad democrática, sustentabilidad ecológica y justicia social.
14. La Justicia Climática afirma el derecho de todos los trabajadores asalariados en industrias de combustibles fósiles y en las que produzcan gases de efecto invernadero a un ambiente de trabajo seguro y saludable sin ser forzados a escoger entre un modo de vida inseguro basado en una producción insustentable y el desempleo.
15. La Justicia Climática afirma la necesidad de soluciones al cambio climático que no externalicen costos al ambiente y las comunidades, y que están en línea con los principios de una transición justa.
16. La Justicia Climática está comprometida a prevenir la extinción de culturas y la biodiversidad a causa del cambio climático y sus impactos asociados.
17. La Justicia Climática afirma la necesidad de modelos socioeconómicos que salvaguarden los derechos fundamentales al aire, la tierra, el agua, el alimento y los ecosistemas saludables.
18. La Justicia Climática afirma los derechos de comunidades dependientes en recursos naturales para su supervivencia y de culturas que sean propietarios y administradores de los mismos de una manera sustentable, y está en contra de la mercantilización de la naturaleza y sus recursos.
19. La Justicia Climática demanda que la política pública esté basada en respeto mutuo y justicia   para todas las gentes, libres de cualquier forma de discriminación o prejuicio.
20. La Justicia Climática reconoce el derecho a la autodeterminación de Pueblos Indígenas, y su derecho de controlar sus tierras, incluyendo tierra bajo la superficie, territorios y recursos y el derecho de protección en contra de cualquier acción o conducta que pueda resultar en la destrucción o degradación de sus territorios y modo de vida cultural.
21. La Justicia Climática afirma el derecho de los pueblos indígenas y comunidades locales de
participar efectivamente en todo nivel de la toma de decisiones, incluyendo asesoramiento, planificación, implementación, sanción y evaluación, la sanción estricta de principios de consentimiento informado anterior, y el derecho de decir “No”.
22. La Justicia Climática afirma la necesidad de soluciones que aborden los derechos de las mujeres.
23. La Justicia Climática afirma el derecho de jóvenes como colaboradores iguales en el movimiento para abordar el cambio climático y sus impactos asociados.
24. La Justicia Climática se opone a la acción, ocupación, represión y explotación militar de tierras, agua, océanos, gentes y culturas, y otras formas de vida, especialmente en cuanto se relaciona con el papel de la industria de combustibles fósiles.
25. La Justicia Climática hace un llamado para la educación de generaciones presentes y futuras, enfatiza las cuestiones del clima, la energía, sociales y ambientales, mientras que se basa en experiencias de la vida real y en el aprecio de diversas perspectivas culturales.
26. La Justicia Climática requiere que nosotros, como individuos y comunidades, escojamos personalmente y como consumidores, consumir lo menos que podamos de los recursos de la Madre Tierra, ser conservadores en nuestra necesidad de energía; y hacer una decisión consciente de enfrentar y rehacer nuestras prioridades de nuestros modos de vida, pensar de nuevo nuestra ética en relación al ambiente y a la Madre Tierra; mientras utilizamos energía limpia, renovable y de bajo impacto; y asegurando la salud del mundo natural para generaciones presentes y futuras.
27. La Justicia Climática afirma los derechos de generaciones sin nacer a los recursos naturales, a un clima estable y un planeta saludable. Adoptado el 2 de Junio del 2002.
sic Fuente: Biblioteca Virtual CLACSO
La cooperación internacional frente al cambio climático (pág. 50)

 

 

Género y Cambio Climático en marco de la COP21 La Mujer y los Objetivos de Desarrollo Sostenible

COP 21: Las Mujeres se movilizan por una Justicia Climática que Respete sus Derechos, Mégane Ghorbani

En el marco del Día de Acción Mundial: Mujeres por la Justicia Climática, celebrado el 29 de septiembre de 2015, AWID se entrevistó con Hindou Oumarou Ibrahim, coordinadora de la Asociación de Mujeres Indígenas Peule del Chad (AFPAT por su sigla en francés) e integrante del Comité de coordinación del Llamamiento global de las mujeres por la justicia climática, para saber más sobre esa campaña internacional, así como sobre los desafíos de la movilización en favor de los derechos de las mujeres, y particularmente los derechos de la mujeres indígenas frente a la justicia climática en vistas de la próxima 21ra. Conferencia de las partes de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP 21).
Del 30 de noviembre al 11 de diciembre próximos, Francia acogerá y presidirá la 21ra Conferencia de las partes de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP21). “Se trata de una fecha crucial, ya que debe desembocar en un nuevo acuerdo internacional sobre el clima aplicable a todos los países, con el objetivo de mantener el calentamiento global por debajo de los 2ºC”, se lee en el sitio del gobierno francés dedicado a la COP21. El texto oficial de negociación sobre el cual se basaron las negociaciones de fondo fue redactado en febrero del 2015 en el marco de la Convención marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC). Otras sesiones fueron organizadas en Bonn, Alemania, en pos de la firma de un acuerdo en Paris en diciembre próximo.
En este contexto, organizaciones de la sociedad civil se movilizan en favor de la justicia climática. El llamamiento global de las mujeres por la justicia climática, una campaña internacional lanzada en junio pasado por el comité informal de coordinación, busca fomentar la acción de los grupos de mujeres, de las iniciativas feministas y las organizaciones aliadas a lo largo del planeta, coordinando algunas acciones en vistas de la COP21. Un llamado a sostener esta campaña fue publicado el 14 de julio del 2015.

AWID: ¿Quién comenzó con el Llamamiento global de las Mujeres por la Justicia Climática?
Hindou Oumarou Ibrahim (HOI): Paralelamente a una reunión de los miembros de la CMNUCC que se desarrolló en junio pasado en Bonn, Alemania, las organizaciones de mujeres se reunieron para discutir cuestiones relacionadas a las mujeres y la justicia climática. Se constató que esas cuestiones estaban siendo particularmente negadas y relegadas a un segundo plano en el proceso que conduce a la COP21. Las organizaciones que coordinan esta campaña son asociaciones y movimientos de mujeres y otras organizaciones asociadas y activas a lo largo del planeta, así como también personalidades militantes que saben cómo hacer progresar la causa de las mujeres en este marco.

AWID: ¿Por qué los desafíos climáticos son particularmente importantes para las comunidades de mujeres indígenas? ¿Cómo sus problemáticas son tomadas en cuenta?
HOI: Las comunidades indígenas son aquellas que se ven más afectadas por el cambio climático debido a que su modo de vida está directamente ligado a la naturaleza y al medio ambiente. Las mujeres indígenas son las que deben salir a buscar el alimento para la comunidad, practicar la medicina tradicional o incluso otras prácticas de cuidado. Por lo tanto, cuando el cambio climático se acelera y las tierras se vuelven menos fértiles, las mujeres tienen dificultades para encontrar el alimento allí donde antes lo encontraban, y en ese sentido se ven obligadas a redoblar sus esfuerzos, ya sea aumentando las distancias recorridas, ya sea adaptándose a otras maneras de atender a su familia. Además, en las comunidades indígenas, los hombres son más libres y el hecho de tener que partir muy lejos no resulta tan perturbador para ellos como para las mujeres, quienes deben permanecer más cerca de las niñas y niños, y de las personas mayores para ocuparse de ellas. Sin embargo, las mujeres indígenas están apartadas de todas las decisiones que se toman a nivel internacional sobre el tema del medio ambiente.
Nuestra coalición busca conceder más presencia a todas esas mujeres marginadas y apartadas de las negociaciones. Nosotras no nos limitamos solamente a acciones a nivel internacional. También se realizan acciones nacionales, locales y regionales para que sean tomados en cuenta los derechos de todas esas mujeres. Más particularmente, nos abocamos a la cuestión de la transición energética, puesto que la cuestión de la adaptación y la justicia climática para estas mujeres indígenas resulta esencial. ¿Cómo asegurarse entonces que la solidaridad internacional permita una adaptación donde la equidad esté presente para todas las mujeres? A nivel internacional, nos queremos asegurar que los países no sobrepasen el 1.5º C del calentamiento global, especialmente con la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero, y que los países se muevan hacia una transición de energías renovables para que esas mujeres no sean afectadas y que los derechos de todas ellas sean respetados.

AWID: ¿Cuáles son los elementos claves del Llamamiento global de las mujeres para la justicia climática y cuáles son sus objetivos?
HOI: El objetivo principal es atraer la atención de toda la comunidad internacional sobre la cuestión de las mujeres y la justicia climática a través de muchos temas[1], entre los cuales están el cambio de sistema, la igualdad de género, los derechos humanos, el uso de combustibles fósiles, las energías renovables y la integración del cambio climático en todos los proyectos de desarrollo a través de la solidaridad internacional. El llamamiento menciona también los temas mensuales para crear movilización, por ejemplo, energía, economía, soluciones o sobrevivencia. Nosotras elegimos el tema del poder para el mes de noviembre para reflexionar sobre cómo las mujeres de todo el mundo enfrentarán a los poderes políticos que no las toman en cuenta en las negociaciones sobre el clima.

AWID: ¿Cuáles son los tipos de movilizaciones proyectados durante esta campaña y de qué modo se complementan con otras actividades de movilización ciudadana organizadas hasta diciembre de 2015 a lo largo del planeta, y especialmente en Paris?
HOI: Habrá movilizaciones globales de la cuales todo el mundo podrá participar pero también movilizaciones regionales o por grupo temático. Por ejemplo, para los pueblos indígenas, haremos una consulta regional en el Ártico, Asia, África, América del Norte y del Sur, Europa del Este y en el Pacífico, para visualizar el lugar de las mujeres y jóvenes indígenas en todas estas problemáticas. Existe también una movilización global de artistas en torno a diferentes elementos de la campaña, en particular para la producción de afiches, poemas y canciones. Cada grupo temático coordina cada tipo de movilización.
Además de las movilizaciones en el marco de nuestra campaña, nosotras formamos parte de movilizaciones más general de la sociedad civil por la justicia climática dado que la mayoría de nuestras organizaciones también son parte de esa dinámica más amplia de movilización. Por ejemplo, muchas de nosotras forman parte de la Coalición Clima 21 y participan en las reuniones preparatorias que se organizan sobre el tema de la coordinación de movilizaciones. El trabajo de incidencia de la sociedad civil a nivel internacional para la integración del género durante las negociaciones sobre el clima, se coordina más bien a nivel de uno de los nueve grupos de las partes interesadas de la CMNUCC, el grupo Mujeres y Género, en evidente complementariedad con las movilizaciones ciudadanas en torno al cambio climático.

AWID: Según los medios internacionales da la impresión de que los desafíos climáticos no movilizan más que a la sociedad civil del norte. ¿Qué piensas sobre eso?
HOI: Pienso que son los medios los que no conocen lo que pasa en nuestra región y que no saben hasta qué punto vamos a presionar, en primer lugar, sobre los gobiernos de nuestros países. Hay muchas organizaciones de mujeres en África que se movilizan en ese sentido. Por ejemplo, la Asociación de Mujeres Indígenas Peule del Chad va a organizar en Djaména, capital del Chad, reuniones de trabajo con todos los miembros del gobierno chadiano para presentarles nuestra posición y exigirles respecto al contenido de su intervención durante la COP21 en Paris. Seguidamente daremos una conferencia de prensa para precisar a todas y todos los habitantes del Chad lo que el gobierno prevé hacer y recalcar nuestras expectativas. Además esto nos permitirá, de aquí en adelante, asegurar el seguimiento de lo que hemos logrado obtener por parte del gobierno. Actualmente, acciones de este tipo son llevadas a cabo por muchas otras mujeres africanas con el fin de interpelar en primer lugar a los gobiernos africanos respecto a la consideración de las necesidades de las mujeres en el tipo de desarrollo demandado. Alianzas regionales, por ejemplo en África central, y continentales entre organizaciones de la sociedad civil se crean también con el fin de poder transmitir una posición común respecto a la COP21.

AWID: Recientemente desarrollaste una nota de análisis sobre los derechos humanos y el cambio climático en colaboración con la Red Clima y Desarrollo. ¿Cuáles son los principales elementos? ¿De qué modo el enfoque basado en derechos humanos permitiría garantizar los derechos de las mujeres en las negociaciones sobre el clima?
HOI: La Red Clima y Desarrollo ha identificado diferentes temas importantes para la COP21, a saber financiamiento, acceso a la energía para todas y todos, género, adaptación, agricultura y seguridad alimentaria y derechos humanos. La nota sobre los derechos humanos demuestra que la cuestión del cambio climático va más allá del medio ambiente, que la misma afecta en la totalidad de lo social e impacta sobre los derechos de las poblaciones. Puesto que las negociadoras y negociadores tienen dificultades para establecer los vínculos entre el clima y los derechos, dicha nota subraya, partiendo de ejemplos palpables de proyectos que impactan especialmente en las poblaciones indígenas y que violan sus derechos utilizando sus propias tierras y limitando su acceso a los recursos, el impacto directo de las violaciones de los derechos humanos en el cambio climático. He incluido allí además los casos de violaciones de derechos de las mujeres indígenas pero también de derechos de las niñas y niños puesto que ambos no pueden disfrutar más de su derecho a la educación en un contexto en el cual en primer lugar deben ayudar a alimentar a su comunidad. Por otra parte, los derechos a la salud, la alimentación, la vivienda, el agua, la energía, y los derechos de las refugiadas y refugiados climáticos – quienes no se benefician con ningún estatus jurídico – se encuentran también denegados. Por ejemplo, las inundaciones o las sequías vuelven a las tierras menos fértiles y ponen en peligro la seguridad alimentaria; el acaparamiento de tierras es la causa de violaciones del derecho a la alimentación y de los derechos a la tierra de las poblaciones. Tomar en cuenta la integralidad de esos derechos humanos en el acuerdo de Paris permitiría garantizar al mismo tiempo y de manera transversal los derechos humanos de las mujeres y evitar la emergencia de conflictos interestatales. En este sentido, esta nota concluye con recomendaciones dirigidas a las diferentes partes interesadas.

AWID: ¿Cuáles son tus temores en relación con la COP21 desde el punto de vista de los derechos de las mujeres? ¿Cuáles son tus expectativas?
HOI: Mis temores están referidos a un bloqueo en las negociaciones en torno al vocabulario empleado en el acuerdo – por ejemplo con la formulación de “derechos para todas y todos” cuestionada por algunos países en razón de su aspecto inclusivo. Dicho bloqueo impediría entonces abordar las cuestiones de fondo en el proceso de negociación del nuevo acuerdo, particularmente la cuestión de los medios para la implementación de las políticas previstas. Temo que todo sea bonito en los papeles pero que nada concreto se siga de ello. Para evitar esto, sería además necesario que las negociaciones concretas sean abiertas desde este mismo momento.
Quisiera que las personas que toman las decisiones comprendan que el cambio climático afecta a la humanidad y que una gran parte de esa humanidad se compone de mujeres. Es necesario por lo tanto integrarlas en el centro de todo lo que se decida. No se trata solamente de escribir un párrafo que trate sobre las mujeres sino de integrarlas de manera transversal en el acuerdo de Paris, así como también resulta importante integrar en el acuerdo los derechos de las poblaciones indígenas y más en general los derechos humanos. Por ello, el acuerdo debería claramente evocar los mecanismos a implementar para facilitar la implicación de las personas involucradas así cómo los financiamientos necesarios relacionados con dichos mecanismos.
sic Fuente: AWID.org

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“Clima, ¡las Mujeres se comprometen!”
Laurent Fabius encabezó el 16 de octubre en el Ministerio de Asuntos Exteriores, la conferencia “Clima ¡las mujeres se comprometen!” en presencia de Marisol Touraine, Ministra de Asuntos Sociales, Salud y Derechos de las Mujeres, y de Pascale Boistard, Secretaria de Estado encargada de los Derechos de las Mujeres.
A unas cuantas semanas de la celebración de la Conferencia de París sobre el clima, el objetivo de este evento es que se conozca mejor el papel que desempeñan las mujeres en la movilización contra el cambio climático.
Al término de esta conferencia, la señora Danielle Bousquet, Presidenta del Alto Consejo para la igualdad entre las mujeres y los hombres, Catherine Coutelle, Presidenta de la Delegación para derechos de las mujeres del Senado, entregaron a los Ministros un texto sobre “las mujeres, participantes de la lucha contra el cambio climático”.
sic Fuente: Diplomatie.gouv.fr
 

 

Yannick Glemarec, Director Ejecutivo Adjunto de ONU Mujeres subrayó el papel de las mujeres como actores en la lucha contra el cambio climático y puso de relieve su potencial en el desarrollo sostenible que se está alineando al acuerdo universal jurídicamente vinculante de la COP21, de París en diciembre pmo.

En su participación del primer panel "La mujer, activa y comprometida con el clima" junto con Pascale Boistard, Secretario de Estado francés para los Derechos de la Mujer, dijo que "una de las grandes palancas del cambio climático es la participación de las mujeres en las políticas en materia de energía y la agricultura ... El principal desafío de hoy, es incorporar sistemáticamente la igualdad de género y el empoderamiento de las mujeres en nuestras respuestas operativas al cambio climático a nivel local, nacional e internacional. Para ello será necesario un cambio de paradigma que pone a las mujeres en el centro de nuestros esfuerzos de adaptación, mitigación y el desastre de gestión de riesgos.
Fuente: Fotos de ONU Mujeres. Nota original aquí

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Plan de Acción de Género en COP 21 de París, Perú.

Lima, 4 de junio de 2015.- En la última edición de diálogos ambientales del MINAM, entidades gubernamentales y organismos civiles se reunieron para hacer un llamado de acción para formular un Plan de Acción de Género y Cambio Climático (PAGCC) que incorpora el enfoque de género en los planes nacionales de cambio climático. Este plan se expondrá en la COP 21 de París..

Al respecto, Eduardo Durand, Director General de Cambio Climático, Desertificación y Recursos Hídricos del Ministerio del Ambiente, señaló que la formulación de un Plan de Acción de Género y Cambio Climático (PAGCC) es un compromiso importante asumido por el Perú resultado del Programa de Trabajo de Lima sobre Género, uno de los productos más trascendentales de la COP 20/CMP10 realizada en Lima en diciembre del año pasado.

El PAGCC tiene como marco a la Estrategia Nacional ante el Cambio Climático (ENCC) y entre sus acciones a corto plazo figuran: un taller de fortalecimiento de capacidades a nivel nacional, tres talleres regionales de validación y un proceso de consulta pública en línea.

Margarita Díaz Picasso, Directora General de Igualdad de Género y No Discriminación, del Ministerio de la Mujer y Poblaciones Vulnerables, destacó la importancia del trabajo multisectorial con enfoques de género y una visión transversal de la exclusión de la mujer en el acceso a la educación, trabajo y recursos naturales (principalmente tierra, agua y alimentos).

Montserrat Blanco, Consejera Mundial de Género de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), resaltó como datos importantes que antes del 2007 no había referencias de género en cambio climático y estas solo eran mencionadas en la temática de adaptación. Asimismo, estas menciones se hacían a través de un indicador: el empoderamiento de las mujeres, que no siempre era usado.

Sin embargo, a pesar de la poca investigación sobre el tema, la COP 20 se ha convertido en referente al crear un punto focal de género en el secretariado, teniendo asignado un presupuesto para desarrollar conocimientos y capacidades en mujeres delegadas y partes.
A su turno, Claudia Figallo, Coordinadora General Dirección General de Cambio Climático, Desertificación y Recursos Hídricos del Ministerio del Ambiente, recalcó que el cambio climático impacta en las personas acentuando la pobreza de manera diferenciada entre regiones, grupos socioeconómicos y género.
Figallo resalta la gravedad de la situación que viven las mujeres analfabetas en el país. “En el 2012, el 9.3% de mujeres era analfabetas principalmente en zonas rurales debido a que las mismas dedican 19 horas a cocinar semanalmente –una actividad no remunerada- y difícilmente pueden acceder a educación debido a ello” agregó.

Patricia Carrillo, especialista de la Dirección General de Transversalización del Enfoque de Género, del Ministerio de la Mujer y Poblaciones Vulnerables, a su vez afirma que las desigualdades de género deben ser abordadas en políticas públicas y en la gestión de entidades públicas.
El panel de Comentaristas lo conformaron Gladys Vila, presidenta de la Organización Nacional de Mujeres Indígenas Andinas y Amazónicas del Perú (ONAMIAP), Gaby Cevasco de la ONG Flora Tristán y Jeanine Anderson de la PUCP. Al cierre del diálogo, el panel recomendó un enfoque intercultural para generar más incidencia a nivel local y regional, contar con recursos económicos para la adecuada implementación, fomentar la investigación para generar conocimientos mediante incentivos o becas, generar mecanismo de control y monitoreo así como formular una campaña comunicativa nacional a nivel de medios masivos y alternativos para informar a la ciudadanía.
Las coordinaciones para el desarrollo del PAGCC se vienen desarrollando desde febrero de 2015 e incluyen acciones como: el Foro Público “Lima a París: un reto hacia la igualdad”, un taller interno con diversos actores de gobierno y cooperación internacional así como un diagnóstico sobre la situación actual en materia de género y cambio climático.
Cuenta con el apoyo de la cooperación internacional (AECID, USAID, Finlandia) y UICN en la asistencia técnica.
sic Fuente: MINAM Gobierno de Perú.

 

La COP 21 pavimenta el camino hacia el desastre. Leo Boff. 22/12/2015

En el artículo anterior publicado en este espacio, el autor, tras resaltar los puntos positivos, inició una fuerte crítica acerca de la ilusoria propuesta de la COP 21 sobre el calentamiento global. No puede negarse la buena intención de todos, solo que esa intención no es buena para la vida, para la humanidad y para la Casa Común: la forma como se quiere prevenir el techo de 2ºC de calentamiento y caminar hasta 2100 en dirección a los niveles pre-industriales que eran de 1,5ºC. Todo esto deberá ser alcanzado sin alterar el flujo comercial y financiero del mundo, según se deduce del lema de la Convención: “transformando nuestro mundo: la agenda 2030 para un desarrollo sostenible”.
Aquí reside el nudo del problema. El desarrollo que predomina en el mundo no es en modo alguno sostenible, pues es sinónimo de puro crecimiento material ilimitado dentro de un planeta limitado. Este es conseguido mediante la desmesurada explotación de los bienes y servicios naturales, aunque esto implique una perversa desigualdad social, devastación de ecosistemas, erosión de la biodiversidad, escasez de agua potable, contaminación de los suelos, de los alimentos y de la atmósfera.
Después de decenas de años de reflexión ecológica, parece que los negociadores y jefes de Estado no han aprendido nada. Ellos simplemente no piensan en el destino común. Solo dan alas a la furia productivista, mercantilista y consumista, pues esa es la corriente dominante globalizada. Ahora bien, este es el tipo de desarrollo/crecimiento que produce el caos de la Tierra y la depredación de la naturaleza. Los datos científicos más serios y recientes dicen que hemos alcanzado el Earth Overshoot Day, el día de la sobrecarga de la Tierra, es decir, el día en que la Tierra perdió su biocapacidad de atender las demandas humanas. Si tomamos como referencia un año, en agosto ya había gastado su depósito de abastecimientos para el sistema-vida. ¿Cómo quedan los demás meses? Siendo así, ¿todavía tiene sentido hablar con propiedad de desarrollo sostenible para 2030? Si el bienestar de los países ricos fuese universalizado ―esto ha sido científicamente calculado y está en los manuales de ecología― necesitaríamos por lo menos tres Tierras iguales a la actual.

La COP 21 quiere curarnos dándonos el veneno que nos está matando. No por casualidad, y esto es vergonzoso y humillante para cualquier persona que se preocupa de la naturaleza y la Madre Tierra, en ningún lugar del documento final, aparecen las palabras naturaleza y Tierra. Los representantes son rehenes del paradigma científico del siglo XVI para el cual la Tierra no pasaba de ser una cosa inerte y sin propósito, antes un baúl de recursos colocados a nuestra disposición que la Magna Mater. No han valido de nada las reflexiones de los grandes nombres de la ciencia de la vida y de la Tierra, como Prigogine, de Duve, Capra, Wilson, Maturana, Swimme, Lutzenberger, teniendo como antecesores a Heisenberg, Bohr, Schrödinger y especialmente Lovelock, sin olvidar la encíclica del Papa Francisco “cuidando de la Casa Común”, entre tantos otros fundadores del nuevo paradigma. En el texto predomina la más descarada tecnocracia (dictadura de la tecnología y de la ciencia), tan duramente criticada por el Papa en su encíclica, como si solamente a través de ella nos vinieran las soluciones mesiánicas para la adaptación y la mitigación de los climas. No hay ningún sentido de ética y de llamadas a valores no materiales. Todo gira alrededor de la producción y del desarrollo/crecimiento, en un craso materialismo.
Según el nuevo paradigma, basado en una visión de la cosmogénesis que ya dura desde hace por lo menos 13,7 millones de años, vemos a todos los seres inter-retro-relacionados, cada uno con valor intrínseco pero abierto a conexiones en todas las direcciones, formando órdenes cada vez más altos y complejos hasta permitir la emergencia de la vida y de la vida humana inteligente y portadora de creatividad.
Concuerdo con el mayor especialista sobre el calentamiento global, el profesor de la Universidad de Columbia y antes del a NASA, James Hansen (cfr. The Guardian de 14/12/2015), que es ilusorio pedir a las petroleras que dejen bajo el suelo el petróleo, el gas, el carbón, energías fósiles emisoras de CO2, y las sustituyan por energías renovables. Todas las energías renovables juntas no llegan al 30% de lo que necesitamos. Las metas de la COP21 son totalmente irreales, porque las energías fósiles son más baratas y van a seguirse quemando, especialmente si se mantiene la economía de acumulación con las consecuencias ecológicas y sociales que acarrea.

Pero habría una posibilidad si realmente quisiéramos estabilizar el clima entre 1’5º y 2ºC, lo que sería todavía administrable; deberíamos cambiar de paradigma: pasar de una sociedad industrialista/consumista a una sociedad de sostenimiento de toda la vida, orientada por el biorregionalismo y no por el globalismo uniformizador. La centralidad la tendría la vida en su diversidad y no el desarrollo. La producción se haría a los ritmos de la naturaleza, en el respeto de los derechos de la Madre Tierra y de la diversidad de las culturas humanas. Aquí nos inspira más el Papa Francisco en su encíclica que los tecnócratas de la COP21. De seguir sus consejos, estaremos pavimentando el camino que nos conduce al desastre.
sic Fuente: Página de Leonardo Boff -envío 22/12/2015-

Las bases de las negociaciones en la COP21. 23 de octubre

El texto acordado en Bonn se articuló alrededor de 7 temas principales:

Mitigación – ¿Qué meta nos proponemos cuánto a la reducción de nuestras emisiones de Gases de Efecto Invernadero (GEI) y cómo la alcanzaremos?
Adaptación – ¿Cómo nos adaptamos a los efectos del cambio climático, que ya se están manifestando?
Pérdidas y daños – ¿Cómo hacemos frente a los efectos del cambio climático a los cuales no nos podemos adaptar, por ejemplo los eventos climáticos extremos?
Financiamiento – ¿Cómo se financiarán las acciones de mitigación y adaptación que se deben implementar para hacerle frente al cambio climático?
Desarrollo y transferencia de tecnología – ¿Cómo aseguramos que los países en desarrollo tengan acceso a tecnologías para acelerar el proceso de mitigación y adaptación al cambio climático a nivel global?
Fomento de capacidades – ¿Qué capacidades se necesitan para la adaptación y mitigación y cómo fortalecerlas? ¿Cómo promover la participación de los ciudadanos?
Transparencia, cumplimiento y revisión – ¿Cómo nos aseguramos que los países cumplen con sus compromisos y comuniquen de manera transparente sus resultados?
Cada párrafo contiene varias opciones que representan las diferentes posiciones de los países; en París se tomarán las decisiones finales sobre cada tema, y se irá afinando el texto hasta llegar a un consenso internacional.
Fuente: ConexionCOP infomración completa aquí


ver Agenda Post 2015

Los riesgos de una agonía de la Tierra, 2 de septiembre, 2015

Los especialistas en cambio climático aseguran que si la temperatura global subiera dos grados, podrían producirse transformaciones no tolerables para el bienestar humano; la próxima Cumbre de París obliga a revisar la explotación desenfrenada del planeta
La Cumbre Climática de París, ha despertado una expectativa creciente. No es para menos. Antes que a un propósito deliberativo, este encuentro mundial debería responder a necesidades resolutivas. Es imprescindible que para fines de este siglo la temperatura global no aumente más de dos grados respecto de los niveles preindustriales. Durante los diez mil años anteriores al siglo XVIII, la atmósfera contenía una cantidad de carbono que resultó equilibrada para preservar la vida en el planeta. A partir de la era industrial, la quema de combustibles fósiles, las grandes plantaciones, el mantenimiento de animales y la deforestación produjeron una presencia inédita de gases invisibles que se expandieron por la atmósfera y generaron el aumento de la temperatura global.
Los científicos del Panel Intergubernamental del Cambio Climático aseguran que el aumento de dos grados podría desencadenar transformaciones no tolerables para el bienestar humano: la desaparición del hielo estival ártico y el derretimiento de glaciares, períodos de calor extremo, huracanes inesperados, pérdida de ecosistemas y biodiversidad, sequías e inundaciones, entre otras consecuencias gravísimas.
La crisis climática ya es de tal magnitud que no resulta posible aplazar por más tiempo la firma de los acuerdos necesarios para mitigar las catástrofes naturales actuales y evitar las que se avecinan. Se trata del desafío más grande que por primera vez enfrentan los dirigentes de Estado de todo el mundo, ya que implica promover un nuevo modelo de crecimiento con menores emisiones de carbono. Los protagonistas de esta cumbre deberán decidir, en suma, si de aquí en más dejarán el planeta librado al avasallamiento al que se lo ha sometido u optarán por la preservación cualitativa de la vida.
Mucho ha contribuido a hacer más explícitas las responsabilidades de la Cumbre de París la reciente encíclica Laudato si', un alegato a favor de la Tierra y en contra de quienes la envilecen. En ella, el papa Francisco plantea la necesidad de adoptar una decisión inaplazable: concebir un modelo de desarrollo compatible con la dignidad de la existencia humana y no olvidar los riesgos y padecimientos a que están expuestos los más desguarnecidos.
La obsesión por el crecimiento económico y la consecuente explotación desenfrenada de la Tierra, cuya intensidad se ha potenciado con el avance tecnológico, ponen de manifiesto que el hombre no ha reflexionado sobre el planeta como un bien que debe dejar en herencia a las generaciones futuras. El porvenir de nuestra descendencia se encuentra comprometido por los abusos que se suceden día a día en lo referente al hábitat, al clima, a los recursos energéticos y al trato brutal dispensado a la diversidad biológica.

Nuestra especie también está amenazada por los males que ella misma se impone. La interdependencia se hace patente en el desequilibrio que a todos nos afecta. Y es el sentido de esa interdependencia lo que debemos recuperar si queremos infundirle calidad a nuestra vida venidera y conciencia plena acerca del hecho, hoy insoslayable, de que la Tierra agredida responde con igual violencia a quienes la maltratan. Hemos llegado al límite. ¿Lo toleraremos? ¿Sabremos admitirlo? ¿O la desmesura seguirá ensanchándose hasta precipitarnos en lo irremediable?

El cambio climático es un problema colectivo que nos exige soluciones igualmente colectivas. Estamos ante una muy particular configuración de la globalización. Una globalización que no sólo implica interdependencia en el orden del desarrollo, sino también interdependencia en cuanto a la forma de resolver los efectos de la desmesura alcanzada. No es posible seguir ignorando los riesgos que entraña la agonía de la Tierra ni seguir concibiendo el crecimiento económico como lo hicimos hasta ahora. Pero hay que decir que sus consecuencias negativas no son una responsabilidad unilateral de uno u otro país ni que las soluciones que haya que buscar deban provenir exclusivamente de ellos. La crisis del planeta exige a todos convergencia en el modo de encararla, aun cuando no todos sean responsables del mal en la misma medida. Las naciones que se han beneficiado con un alto grado de industrialización a costa de una enorme emisión de gases invernadero tienen, seguramente, una mayor responsabilidad en el aporte de soluciones a los problemas que han causado. Pero no son las únicas que deben proveer esas soluciones.

A diferencia del Protocolo de Kyoto, la Cumbre de París aspira a lograr el compromiso y la contribución de todos los Estados y no únicamente la intervención de los países desarrollados. Es así como lo estableció la reunión de Varsovia en 2013. Allí se acordó que, antes de la Cumbre de París del presente año, los países presentarían, según sus realidades, y antes de que finalice el próximo mes de octubre, compromisos voluntarios de mitigación de gases y adaptación al cambio climático a fin de evitar que la temperatura del planeta supere los dos grados centígrados.

¿Cuántos, entre quienes intervendrán en la Cumbre de París, llegarán a ella conscientes de la magnitud del desafío mayor que le toca enfrentar al hombre de hoy? ¿Cuántos, conscientes de que no tenemos tiempo que perder? ¿Cuántos dispuestos a imponer las medidas científicas y técnicas que demanda la precaria salud del Planeta?

El hombre ha confundido progreso con rentabilidad económica. No tolera los límites que se le debe imponer a esta creencia. Su soberbia lo ciega. Se trata de un Homo sapiens empeñado en ignorar que su destino y el de la vida en la Tierra están unidos, lo quiera o no, por el frágil tejido del respeto mutuo. El hombre es un depredador insaciable y el planeta ha comenzado a dejar oír la voz de su descontento por el trato recibido. ¿Lo han advertido con sensibilidad suficiente quienes se reunirán en París? ¿O la necesidad de no afectar en nada el confortable statu quo de sus negocios los lleva a ignorar la envergadura del daño que imponen procediendo como lo hacen?

La Cumbre Climática estará obligada a reconsiderar qué entendemos por progreso y a interrogarse sobre lo que concebimos y debemos concebir como conocimiento. Un nuevo saber se hace indispensable: sabiduría y no sólo conocimiento.

Quienes se reúnan en París deberán replantearse el tema del poder. Ponderar sus configuraciones actuales y venideras a la luz de las necesidades que demanda la reconstrucción del equilibrio ambiental.
¿Hay aún lugar para la Tierra en el mundo del hombre? Su conquista, practicada como lo ha sido hasta hoy, no puede seguir siendo ejercida con impunidad.
Es indispensable, asimismo, debatir qué se entiende por prójimo en el mundo de hoy y, de modo más general, qué lugar se les concede a los países insulares que en nada han contribuido con sus emisiones de gases invernadero y que manifiestan mayor preocupación que ninguno por la necesidad de revertirlo. Es que ya están sujetos a situaciones climáticas extremas, ciclones e inundaciones. Ellos ilustran la vulnerabilidad más radicalizada, propensa a generar nuevas oleadas migratorias: la de los refugiados climáticos. Es para ellos que se espera la puesta en marcha del ambicioso Fondo Verde Climático y un financiamiento que les permita acceder a una tecnología apropiada a fin de afrontar el cambio climático.
¿Se dirá y decidirá lo necesario o sólo se hablará eludiendo el compromiso con lo esencial?
Aceptar la realidad del cambio climático requiere fortaleza para reconocerlo y capacidad resolutiva para superar, hasta donde sea posible, sus efectos. Se trata de redefinir la índole del porvenir hacia el que queremos encaminarnos. La Cumbre Climática de París debiera buscar un acuerdo atinado e inspirador; promotor de una mirada respetuosa del ecosistema. Hará falta, en fin, un espíritu de grandeza que nos anime a cada uno, desde su lugar en la sociedad, a adoptar una forma de vida más ecológica, menos enajenada, menos consumista. Porque no somos dueños del planeta. Somos sus huéspedes. Y ha llegado la hora de entenderlo.

 

El Foro Internacional, con el título "El Clima está cambiando" se realizó el 2 de julio ppdo. y contó con la presencia de tres mil personas.
El evento fue en el Gran Rex y lo organizó el Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación, junto al Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto y la Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable, de la Nación. Participaron especialistas nacionales y extranjeros, de la meteorología, funcionarios públicos, docentes, comunicadores y representantes de la sociedad civil.
Los temas analizados: la gestión de riesgo de desastres y el cambio climático en América, el ordenamiento territorial, la cooperación internacional para la adaptación de la agricultura al cambio climático, las energías renovables, y el impacto climático en las economías regionales, en la agricultura y la ganadería, entre otros.

Las disertaciones están subidas en la red, con acceso general desde aquí.
En la apertura participaron: Sergio Lorusso -Secretario de la SAyDS de la Nación-, Rubén Echeverría -Director General del Centro Internacional de Agricultura Tropical-, Carlos Casamiquela -Ministro de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación -video-

Entre las restantes ponencias, destacamos:
- "El CC explicado en 10 minutos" presentado por Federico Kukso -periodista científico- y Mauricio Saldívar -Consultor y comunicador en Meteorología, Gestión del Riesgo de Desastres y Ambiente. -video-

Tercera Comunicación Nacional - acceso a información de la SAyDS desde la imagen.
En este Foro, hubo comentarios distribuidos en dos ponencias:
- "De 1950 a 2100" refirió la sinopsis de este principal insumo para la COP21, con el inventario de los GEI, explicando los cambios del clima en los últimos 50 años de Argentina y las proyecciones para el siglo XXI, a presentarse en París (diciembre). Expuso Carolina Vera -Investigadora principal del CONICET -video-
- "Actuar hoy para un futuro mejor". La humanidad se enfrenta a uno de sus mayores desafíos: unir globalmente esfuerzos para implementar medidas de mitigación y adaptación ante el CC. "Estamos a tiempo" con las expectativas en la Conferencia de Cambio Climático de la ONU en Paris (COP 21). Entre las reflexiones y estrategia estatal para mitigar el CC, Juan Pablo Vismara -Subsecretario de Promoción y Desarrollo Sustentable de la Nación- refirió los "aspectos destacables del 5° Reporte del IPCC". -video

Dos ponencias con información complementaria (en base a registros de participantes de Código R):
- "Impacto del Cambio Climático en las economías regionales" a cargo de Pablo Canziani -Investigador Principal CONICET en la Unidad de Investigación y Desarrollo de Ingenierías, FRBA-UTN. -video-
Amplió esta perspectiva en marco de la encíclica del Papa Francisco Laudato SI´ en la 2ª jornada de debate, organizada por la Comisión de Cambio Climático presidida por el diputado Pablo Bergel, en la Legislatura porteña, el 4 de agosto

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- "Pensando en 2050" se centró en la Red Arg. de Municipios Frente al CC que lidera Ricardo Bertolino -video-
La imagen conecta a las conclusiones nacionales, del Debate en Argentina, en el que participamos el 6 de junio ppdo.

Los interesados en la relación del Cambio Climático con la Seguridad Alimentaria, la producción agropecuaria (para hacerla más competitiva, productiva, sustentable e inclusiva, etc.); las oportunidades para el sector agropecuario. Casos de retos individuales hacia la Organización Comunitaria, con análisis del impacto en el mundo futuro, etc. podrán conectarse con el total de los videos, desde la imagen inicial o desde aquí.
Fuente: ElCambioClimático.com.ar

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Bonn, Junio | Post ADP 2.10: ¿Cuáles son los temas centrales para Latinoamérica en el acuerdo COP21?

Durante la sesión del ADP 2-10 que se llevó a cabo en Bonn Alemania, las 195 Partes de la CMNUCC lograron tener mayor claridad sobre los conceptos de negociación. Latinoamérica enfoca su esfuerzo principalmente en reducir las emisiones, junto a compromisos de corto plazo, lograr la transición hacia un desarrollo sostenible, hacerle frente a los impactos del cambio climático, y que los países desarrollados reconozcan su responsabilidad histórica en el aumento de GEI.
En Bonn, Alemania, se juntaron los 195 países de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC) en la décima parte de la segunda sesión del Grupo de Trabajo sobre la Plataforma de Durban para una Acción Reforzada (ADP 2-10). La sesión fue la antepenúltima reunión de trabajo de las Partes, antes de la COP21, que se llevará a cabo en menos de 90 días en París, y donde se espera lograr un acuerdo que permita limitar el calentamiento global del planeta por debajo de los 2°C comparado a los niveles pre-industriales.
Los países latinoamericanos, que se encuentran en varios grupos, tienen posiciones diferentes en estas negociaciones, pero también están empujando varios temas en común que beneficiarán a la región en su conjunto, en especial la transición hacia un desarrollo sostenible, objetivos ambiciosos de largo plazo y ciclos cortos de compromiso, adaptación, daños y pérdidas, y la diferenciación junto al financiamiento. A lo largo de las negociaciones, la región ha jugado un rol importante en estos asuntos y ha presentado propuestas constructivas.

El eje central: la transición hacia un desarrollo sostenible
Para los países de América Latina, y como lo recordaba Antonio García, representante de la Presidencia de la COP20 (Perú), en el discurso inaugural de la sesión ADP2-10, el interés central en lograr un acuerdo climático global, es permitir y fomentar el desarrollo sostenible de la región.
“Latinoamérica presenta en su mayoría países de desarrollo intermedio, y por ello nos interesa que el acuerdo mundial establezca el marco legal y político para iniciar una transformación de las instituciones, de las economías y de las sociedades para hacerlas más amigables con el clima, y, lo más importante, más preparadas y capaces de promover el desarrollo sostenible”, indicó a ConexiónCOP, Rómulo Acurio, representante adjunto del Perú para cambio climático.
Y agregó que la negociación del clima ofrece por primera vez la oportunidad de vincular la solución a un tema que pone en riesgo la integridad ambiental del mundo, con las prioridades que los propios países latinoamericanos han establecido para desarrollarse y eliminar la pobreza. “Ese debe ser el objetivo y el propósito de la negociación de los países latinoamericanos en la COP21”, indicó Acurio.

Reducir las emisiones: objetivos de largo plazo con mediciones de corto plazo
La primera meta que se espera lograr en el acuerdo legal de la COP21 es confirmar el objetivo universal inscrito en la CMNUCC de colaborar y actuar para no superar un aumento de la temperatura de 2°C. En particular, los países latinoamericanos se esfuerzan para que el límite sea de 1,5°C, ya que el límite de los 2°C implica numerosos riesgos climáticos para el planeta, según demostró un reciente estudio.
Para Enrique Maurtua del FARN/Climate Action Network, no basta con tener un objetivo de limitación de la temperatura, es prioritario establecer plazos concretos sobre la reducción de emisiones de CO2 (mitigación), para llegar a la meta. Por ejemplo, los países de la Asociación Independiente de Latinoamérica y el Caribe (AILAC) que agrupa a Costa Rica, Colombia, Chile, Panamá, Guatemala, Paraguay y Perú, apuestan por establecer una obligación universal de carbono-neutralidad de las economías al 2050, además de un compromiso voluntario de cada país de anunciar una trayectoria de descarbonización nacional hacia el mismo año.
Estos elementos de largo plazo podrían tener el efecto transformador deseado hacia un desarrollo sostenible en América Latina. Enrique Maurtua sostiene que: “estos compromisos de largo plazo son clave porque marcan la dirección, y entre otros dan una señal fuerte a los inversores, en especial para los países de renta media que quieren seguir desarrollándose al mismo ritmo que los recientes años”.
No obstante, para lograr esos objetivos de largo plazo, los países latinoamericanos defienden la necesidad de que se establezcan compromisos cortos de cinco años, que sean revisados a cada periodo, y sobre todo que tengan la obligación de ser cada vez mayores, permitiendo un incremento progresivo del nivel de ambición.
En Bonn, el tema de los ciclos cortos de compromiso y del aumento constante de la ambición fue uno de los más discutidos, y según Mohamed Adow de Christian Aid, “Los países están mostrando cada vez más apoyo a esta idea”. Un estudio publicado el miércoles pasado, que muestra que las Contribuciones Nacionales Determinadas (INDCs) presentadas por los países hasta la fecha nos llevarían a una trayectoria de incremento de la temperatura mucho más alta que los 2°C, ayudó también a reforzar estos temas.

Hacerle frente a los impactos del cambio climático
Si bien es fundamental que se implementen acciones de mitigación, los efectos del cambio climático ya se están manifestando e impactan a los países de Latinoamérica, entre otros a través de desglaciación, aumento de nivel del mar, inundaciones o sequias extremas según la zona. Asimismo, los países necesitan actuar desde ahora para adaptarse a estos efectos adversos en el clima.
Según indica Sven Harmeling de CARE: “varios países latinoamericanos, en particular del grupo AILAC, han sido muy productivos en los últimos años para reflexionar sobre cómo podemos usar este régimen para todos mejorar nuestra adaptación y aprender de cada uno, y han hecho varias propuestas interesantes para el texto de negociación.”
Rómulo Acurio sostiene que “el hecho de que el acuerdo contenga un compromiso universal de acciones nacionales de adaptación es clave para el potencial de transformación de nuestros países”.
Otro tema que se discutió mucho y que están empujando los países latinoamericanos, en particular la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA), grupo conformado por Bolivia, Cuba, Ecuador, Nicaragua, Venezuela, Antigua y Barbuda y Dominica, es él de los “daños y pérdidas”, es decir, los daños producidos por el calentamiento global y a los cuáles un país no se puede adaptar, como los desastres naturales.
En la sesión plenaria de apertura de la semana, Dominica, en nombre de ALBA, llamó la atención sobre la tormenta tropical Erika que golpeó al país recientemente, y sostuvo que es fundamental afrontar la vulnerabilidad y los impactos del cambio climático, en particular lo relacionado a las pérdidas y daños. Varios países en desarrollo piden una línea específica de financiamiento para pérdidas y daños.
“ Hasta ahora no teníamos mucho soporte para la inclusión del tema de pérdidas y daños en el acuerdo, sin embargo lo que hemos visto en el ADP2-10 es que los países aceptan más la idea”, sostiene Mohamed Adow de Christian Aid.
Actualmente existen dos propuestas sobre el tema, una que ubica los daños y pérdidas en el acuerdo de París, y otra de los países desarrollados, que propone incluirlo solo en la decisión que acompañará el acuerdo, dándole así menor importancia.

Una repartición justa del esfuerzo
Un tema clave para los países latinoamericanos y en general los países en vías de desarrollo es él de la diferenciación, es decir reconocer en el acuerdo que los países desarrollados tienen una responsabilidad histórica en la generación del cambio climático y que por lo tanto deben hacer más esfuerzos para solucionarlo.
“El nuevo acuerdo va a aplicar para todos, pero es muy importante que la decisión sea justa y equitativa, y que respete el concepto de la Convención “responsabilidades comunes pero diferenciadas”, permitiendo que los países latinoamericanos hagan la cuota de responsabilidad que realmente les corresponde”, precisa Enrique Maurtua.
El debate se cristaliza alrededor de la cuestión del financiamiento que los países desarrollados deberían proveer a las naciones en vías de desarrollo, para financiar la transición hacia un desarrollo sostenible (en particular la transición energética), entre otros a través del Fondo Verde para el Clima, que tiene como objetivo lograr una capitalización de US$100 mil millones anuales después del 2020, y que hoy solo ha logrado unos 10.2 mil millones. Según Enrique Maurtua: “Ningún país latinoamericano va a poder hacer esta transición si no cuenta con un cierto nivel de apoyo internacional que facilite esa transición”.
“Se necesita un sistema fuerte de cooperación técnica y financiera mundial, y también regional, para apoyar a los planes de mitigación y de adaptación de los países latinoamericanos”, agrega Rómulo Acurio.
No obstante, es importante tener en cuenta que el contexto global ya no es él de 1997 cuando fue adoptado el Protocolo de Kioto y es mucho más complejo. Hoy existen países en desarrollo como China, India, Indonesia, Brasil, México o Irán (en conjunto 38% de las emisiones de CO2 del mundo) que contribuyen de una manera significativa al cambio climático: la división ya no es tan clara como antes. Incluso dentro del continente latinoamericano, se encuentran realidades y niveles de desarrollo diversos.

¿Qué falta para estar listos para la COP21?
La meta, en el periodo que va desde ahora hasta el inicio de la COP21, es “ir recortando el texto, no eliminando opciones, pero más bien combinándolas”, como indica Sven Harmeling. Es necesario que, “los tomadores de decisiones políticas, es decir los ministros, tengan en la COP21 un texto con él que puedan trabajar, y que tengan claro todas las opciones, para poder entrar en discusión e identificar puntos medios”, agrega. En efecto, los organizadores y negociadores están preocupados por no reproducir los errores de la COP de Copenhague, donde el texto base era muy largo, no manejable y terminó siendo un fracaso.
Para enfocarse en el éxito de la COP21, las Partes trabajarán arduamente durante la última sesión de negociaciones en Bonn en octubre, en base a una nueva propuesta borrador que prepararán los Co-Presidentes del ADP, y también a través de varias reuniones informales a nivel ministerial o presidencial, reuniones bilaterales como la próxima entre Estados Unidos y China, y la última etapa será la pre-COP en noviembre.
Además del hecho de lograr adoptar un acuerdo global en la COP21, la otra gran preocupación de los países es alcanzar el consenso sin perder el nivel de ambición que se necesita para realmente proteger al planeta del calentamiento global.
Este artículo ha sido concebido para ser usado libremente y su reproducción está autorizada. Los contenidos publicados en el portal ConexiónCOP son seleccionados según un criterio exclusivamente periodístico y no representan la opinión de las instituciones involucradas. Algunas imágenes y vídeos usados en los artículos pertenecen a otras entidades y están protegidas por sus normas específicas.
sic Fuente: ConexionCOP

Qué es ADP - Es el acrónimo en inglés de la Plataforma de Durban (Ad hoc Durban Platform); uno de los grupos de trabajo más importantes de la convención, con la misión de: desarrollar un nuevo protocolo global para la reducción de emisiones de efecto invernadero -GEI-.
Más información - Cara y seca de las ADP  
http://adoptanegotiator.org/guia-de-adp-para-principiantes/

 

2015 es el momento de adoptar medidas a nivel mundial
El año 2015 constituye una oportunidad histórica y sin precedentes para unir a los países y las personas de todo el mundo para decidir y emprender nuevas vías hacia el futuro, y para mejorar la vida de las personas en todo el mundo. Estas decisiones determinarán el curso de las medidas destinadas a erradicar la pobreza, promover la prosperidad y el bienestar para todos, proteger el medio ambiente y hacer frente al cambio climático a nivel mundial.

En 2015, los países tienen la oportunidad de adoptar una nueva agenda de desarrollo sostenible y conseguir alcanzar un acuerdo mundial sobre el cambio climático. Se espera que las medidas adoptadas durante 2015 den lugar a nuevos objetivos de desarrollo sostenible basados en los ocho Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM).

La Organización de las Naciones Unidas colabora con los gobiernos, la sociedad civil y otros asociados para aprovechar el impulso generado por los ODM y continuar con un ambicioso programa de desarrollo para después de 2015. En este sitio web encontrará más información sobre las iniciativas que llevan a cabo las Naciones Unidas y sus asociados para construir un mundo mejor.

 

ONU pide un “verdadero pacto global” en el 20º Aniversario de la Cumbre Mundial sobre Desarrollo Social

El ECOSOC convocó una reunión especial por el 20 Aniversario de la Cumbre Mundial sobre el Desarrollo Social.
La experiencia de las dos últimas décadas, y en especial los últimos 15 años de Objetivos de Desarrollo del Milenio, ha puesto en evidencia el poder que tiene un verdadero pacto global para el desarrollo, dijo hoy el vicesecretario general de Naciones Unidas, durante un evento para conmemorar el 20 Aniversario de la Cumbre Mundial de la ONU para el Desarrollo Social.

“El año 2015 presenta un desafío histórico para la comunidad internacional y las instituciones nacionales. Nos embarcamos en un viaje de cambio que afectará a todos los sectores de nuestras sociedades. Este cambio debe basarse en la universalidad, la sostenibilidad y la aceptación de la interdependencia”, dijo Jan Eliasson.

Celebrada por primera vez en marzo de 1995 en Copenhague, la Cumbre Mundial sobre el Desarrollo Social constituyó en su día la mayor reunión de líderes mundiales. En aquel momento, la Cumbre prometió que la erradicación de la pobreza, el pleno empleo y la integración social constituirían los objetivos primordiales del desarrollo.
Eliasson aseguró que desde entonces se han logrado avances en temas de educación y salud y que la proporción de personas que viven en la extrema pobreza es menor que hace 15 años.
“Sin embargo, más de mil millones de personas siguen viviendo en la extrema miseria”, advirtió. “La desigualdad tiende a ser sistémica y en muchos casos parece propagarse de manera alarmante. Las oportunidades económicas para las mujeres y niñas siguen siendo insuficientes en muchas partes del mundo. La degradación medioambiental y el cambio climático amenazan incluso nuestra supervivencia. Desde luego que no vivimos en paz y armonía con la naturaleza. Estamos poniendo en peligro las vidas de las generaciones futuras”, dijo Eliasson.
El desempleo sigue siendo abundante, alertó el vicesecretario: en todo el mundo, unos 73 millones de jóvenes buscan trabajo. Esto pone en evidencia la urgencia de una nueva serie de objetivos de desarrollo sostenible.
sic - Fuente: ONU, 08 de junio, 2015

Carta del Pacto Mundial al Papa Francisco
abre el diálogo sobre los negocios
como fuerza para el bien" -

   


CEPAL 2 de abril de 2014

La Agricultura Familiar tiene un rol clave en la seguridad alimentaria de América Latina y el Caribe.

Las tres agencias presentaron un reporte anual sobre el agro en la región durante el Encuentro de Ministros de Agricultura de las Américas 2013, en Buenos Aires.
Ante las limitaciones para agregar nuevas tierras a la agricultura, la producción adicional de alimentos en América Latina y el Caribe se puede lograr a través del incremento de la productividad del sector, un objetivo en el que la agricultura familiar tiene un papel clave, de acuerdo a un informe presentado hoy en Buenos Aires, Argentina, durante el Encuentro de Ministros de Agricultura de las Américas 2013.
El documento Perspectivas de la agricultura y del desarrollo rural en las Américas 2014: una mirada hacia América Latina y el Caribe (ver resumen ejecutivo), elaborado en forma conjunta por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), la Oficina Regional para América Latina y el Caribe de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y el Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA).
La publicación incluye un capítulo especial sobre la situación y las expectativas de la agricultura familiar en América Latina y el Caribe, además del análisis del contexto macroeconómico, de los sectores agrícola, ganadero, forestal y pesquero, del bienestar rural y de la institucionalidad del agro.
De acuerdo a Alicia Bárcena, Secretaria Ejecutiva de la CEPAL, a pesar de la desaceleración agrícola de la región en 2013, para 2014 se esperan condiciones económicas que pueden favorecer el crecimiento económico y el crecimiento agrícola regional.
"Estas tendencias deberán apuntalarse con políticas dirigidas no solo a mejorar los rendimientos de la agricultura comercial, sino también potenciar la inclusion exitosa de la agricultura familiar en las cadenas de valor", aseguró.
A juicio del Director General del IICA, Víctor M. Villalobos, "la agricultura familiar es la actividad económica con mayor potencial para aumentar la oferta de alimentos de la región, reducir el desempleo y sacar de la pobreza y la desnutrición a la población más vulnerable de las zonas rurales".
El Representante Regional de FAO para América Latina y el Caribe, Raúl Benítez, coincidió y agregó que para lograr esos cometidos "es indispensable fomentar la innovación y la generación de tecnología, así como promover la inclusión de la agricultura familiar en las cadenas de valor y la retención de los jóvenes en el campo".
La CEPAL, la FAO y el IICA señalan que para tener mayor conexión con el mercado, la agricultura familiar debe adaptar sus métodos de producción a las nuevas exigencias, aprovechando, por ejemplo, el incremento en la cobertura de las telecomunicaciones en las zonas rurales, que
permitiría acceder a más y mejor información y mejorar así las capacidades de producción, gestión y negociación.

Contexto macroeconómico y análisis agrícola
Luego de la desaceleración experimentada el año anterior, en 2013 la tasa de crecimiento del PBI de América Latina y el Caribe se estabilizaría en torno a un 3%, para remontar a entre 3,5% y 4% en 2014.
Se espera que la producción de cereales (el grupo de alimentos más importante en la dieta humana) alcance cosechas récord en el norte y sur del hemisferio, que aliviarían parcialmente los impactos negativos que la variabilidad climática causó en estos y otros cultivos en el 2012.
A partir del 2014, la producción y las exportaciones agrícolas de la región recibirían el impulso de la recuperación de la demanda mundial, que a su vez será alentada por el crecimiento de los países en desarrollo y la expansión de su clase media, siempre y cuando no haya efectos adversos por condiciones climáticas extremas o por una mayor debilidad del dólar. Las tres agencias estiman que durante la próxima década los precios agrícolas bajarán en términos reales, por lo que se deben tomar medidas para aumentar la inversión, la productividad y la eficiencia de la agricultura, de manera que el sector logre enfrentar de mejor forma los riesgos climáticos y económicos, que tienen efectos más prolongados en los precios.

CEPAL, FAO e IICA recomiendan tres tipos de políticas para afianzar las expectativas de crecimiento de la agricultura regional, referidas a la adaptación de la producción a la demanda mundial y al clima, a la sanidad e inocuidad de los alimentos (SAIA) y al funcionamiento de los mercados y el comercio.
En el primer caso, sugieren a los países de América Latina y el Caribe tratar de aprovechar las oportunidades que surjan del crecimiento de la demanda mundial por alimentos y apoyar las políticas de mitigación de los impactos del cambio y la variabilidad climática sobre la producción y las poblaciones rurales.
En el segundo grupo de políticas, proponen fortalecer la capacitación de los recursos humanos y modernizar los sistemas de SAIA de los países, mientras que en el tercer caso enfatizan en la necesidad de promover la cobertura y el acceso a los seguros agrícolas, como herramienta para la gestión de riesgos.

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Resumen Ejecutivo
Perspectivas de la agricultura y del desarrollo rural en América: una mirada hacia América Latina y el Caribe, 2014.
En todos los países de la región hay un gran predominio de la agricultura familiar. La importancia de esta forma de organización económica sugiere que su persistencia, como forma peculiar de organización económica que coexiste con las medianas y grandes empresas agrícolas capitalistas, es un rasgo universal.
La realidad de los diversos países de la región evidencia que la viabilidad de la agricultura familiar es un aspecto de primera prioridad.
Constituye una de las actividades económicas con mayor potencial para aumentar la producción, generar empleo, lograr la seguridad alimentaria y reducir la pobreza. Sin embargo, para esto es indispensable fomentar la innovación y la generación de tecnología, así como promover su inclusión en las cadenas de valor.
Este esfuerzo debe hacerse en el marco de estrategias intersectoriales, ya que para tener impacto en la agricultura familiar, debe irse mucho más allá de las estrategias sectoriales de desarrollo agrícola.

Más información: Resumen ejecutivo del Informe
Para consultas, contactar a la Sección de Información Pública y Servicios Web de la CEPAL.
Correo electrónico: prensa@cepal.org; teléfono: (56 2) 2210 2040.
Oficina Regional de la FAO para América Latina y el Caribe.
Correo electrónico: karen.rodriguez@fao.org
Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura. Correo electrónico: patricia.leon@iica.int

sic Fuente: CEPAL, septiembre 2013

 

Herramientas que adaptamos en el -PAS-

Inundaciones Urbanas
y Cambio Climático. Gestión de riesgo

Consumo y Producción Sostenible: Guía para Responsables Políticos.

Municipios y CC: hacia una Paradiplomacia Ambiental.

 
       
Inundaciones Urbanas y Cambio Climático. Manual de Recomendaciones para la gestión.
Compilación de información, estrategias y experiencias en la gestión del riesgo frente a inundaciones con el aporte de expertos y organismos involucrados en la temática. 30/03/2015

La publicación presentada por el secretario Sergio Lorusso, surge como una respuesta a los desafíos que plantea el Cambio Climático en la actualidad. Considerando que en diferentes regiones de nuestro país la cantidad anual de precipitaciones ha sufrido modificaciones sostenidas en el tiempo y se han observado cambios muy significativos en la ocurrencia de eventos extremos de precipitación así como de sequías prolongadas, el manual constituye una herramienta para los decisores políticos locales a la hora de implementar acciones que minimicen las consecuencias de las inundaciones. Está diseñado para informar sobre qué medidas tomar antes, durante y después de una inundación urbana.

El libro está dividido en dos partes: en la primera se explican los conceptos básicos para entender el fenómeno de las inundaciones urbanas, se presenta un panorama de las amenazas hidrometeorológicas y de las tendencias hidrológicas en la Argentina y se analiza la vulnerabilidad frente a las inundaciones. En la segunda, expertos abordan diferentes tipos de medidas que pueden ponerse en marcha para reducir la vulnerabilidad asociada a inundaciones, tales como obras de infraestructura y también aquellas orientadas a mejorar la convivencia con los cursos de agua.
Acceso al manual en pdf

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PNUMA pide a los gobiernos disociar el crecimiento económico del consumo de recursos naturales.
Consumo y Producción Sostenible: Guía para Responsables Políticos.


El Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) presenta una Guía sobre consumo y producción sostenible para Responsables Políticos. El libro recopila información tanto del impacto del consumo y producción no sostenible, como de los beneficios en eficiencia de llevar a cabo pautas de consumo y producción sostenibles. Según el informe, durante las dos últimas décadas la mayor parte del crecimiento se dio en la región de Asia-Pacífico, debido a una rápida transición en una serie de economías en rápido desarrollo, sobre todo, China. Al mismo tiempo, en los últimos diez años, los precios de muchos recursos naturales han crecido sustancialmente y se han convertido en volátiles.
"Disociar el crecimiento económico del consumo de recursos y de los impactos medio ambientales es un modo de abordar el desafío y un concepto clave para el consumo y desarrollo sostenible", dijo el Subsecretario General de las Naciones Unidas y Director Ejecutivo del PNUMA Achim Steiner.

La guía del PNUMA contiene una amplia variedad de casos de estudios de todo el mundo, que cubre desde instrumentos políticos, proceso de implementación, control y evaluación de metodologías e indicadores.
El manual ayudará a los gobiernos y otras organizaciones a usar las políticas de consumo y producción sostenible y herramientas para fijar metas de desarrollo nacionales a través de una mayor eficiencia en el uso de los recursos, menores costes de producción y creación de puestos de trabajo. Una mejor gestión de las pautas de consumo a través de políticas más inteligentes y un modo más Inteligente de vivir ayudará a crear un modelo alternativo de crecimiento económico, en el que las necesidades de muchos se alcancen mejor por la gestión inteligente de los preciados recursos. La guía propone estrategias diferenciadas de consumo y ahorro para países en desarrollo y para países desarrollados. Ambos requieren políticas públicas bien diseñadas, motivo por el cual este manual es tan importante. Tanto en los países desarrollados como en los países en desarrollo la eficiencia de los recursos es condición necesaria para el desarrollo sostenible pero necesita ser complementada con cambios sistémicos en la forma en que se planifica y desarrolla la infraestructura y en el modo en que se toman las decisiones de consumo.

Beneficios para las ciudades
Las ciudades ya han demostrado que incorporar la protección medio ambiental a sus políticas es beneficioso en muchos sentidos. La UE, por ejemplo, estima que la ciudad de Viena ahorró 44 millones de euros y cerca de 100.000 de CO2 entre el año 2004 y 2007, a través de su programa "Ecobuy". La ciudad de Namibia Windhoek adaptó un sistema de tubería doble que redujo entre un 5 y un 7 por ciento la demanda de agua potable. Sus sistemas acuíferos artificiales de recarga son aptos para la que la ciudad subsahariana sobreviva durante dos años sin depender de los efímeros ríos.

En Buenos Aires, bajo su "Plan de Movilidad Sostenible", los esfuerzos ya están dando beneficios económicos además de medio ambientales como resultado de una mejora en los sistemas de transporte y reduciendo los tiempos de trayecto entre un 10-25 por ciento (y hasta un 65% en algunos casos).

El Rol de las empresas
La mayor parte de los productos y servicios los proporciona el sector privado, por ello, las empresas juegan un papel esencial en el cambio hacia un sistema de consumo y producción sostenible. Éstas, en contraste con los clientes, conocen los ciclos de vida completos de sus productos a partir de la extracción de recursos de sus proveedores y del impacto ambiental producido después de que el producto finalmente se rompe o se vuelve obsoleto, y suelen ser buenos en la traducción de sus esfuerzos de sostenibilidad en ventajas competitivas. Productores de detergentes de lavadora, por ejemplo, descubrieron que desarrollar nuevos detergentes efectivos a bajas temperaturas, ahorraba a los consumidores dinero, disminuía el impacto medio ambiental y les daba una ventaja competitiva diferencial en el mercado.
Ya ha empezado a haber colaboraciones, los ejemplos incluyen la Organización Internacional de Estandarización, una red de trabajo de institutos nacionales de estándares, públicos y privados, de más de 160 países y Diseño por la Sostenibilidad. El Gobierno de las Islas Vírgenes de Estados Unidos ha impulsado las alianzas público-privadas entre su ministerio de Energía y un consorcio que incluye servicios de financiación y tecnologías, con el objetivo final de reducir la dependencia de combustibles fósiles un 60 por ciento en los próximos 15 años. Se espera que el programa se autofinancie, tras la inversión inicial, por el ahorro en costes de servicios públicos.  La versión original online está en inglés.
sic Fuente: Comunicarse. 12 agosto, 2015

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El libro MUNICIPIOS Y CAMBIO CLIMÁTICO: HACIA LA CONSTRUCCIÓN DE UNA AGENDA DE PARADIPLOMACIA AMBIENTAL, se centra en las acciones de la paradiplomacia ambiental en materia de cambio climático, a través de las cuales los municipios iberoamericanos pueden incidir directa e indirectamente en la gobernanza ambiental global.

Este trabajo de investigación es relevante por distintas razones.
En primer término, por la situación de vulnerabilidad ante el cambio climático que enfrentan algunos municipios iberoamericanos que, además de sus causas estructurales, se ha visto afectada en los últimos años por coyunturas como la crisis alimentaria, la crisis financiero-económica y, más recientemente, por fenómenos naturales que han afectado significativamente a los sectores económicos principales de algunos países en la región.
En segundo lugar, existen pocos trabajos de investigación que analizan el papel central de los municipios ante el cambio climático. La mayoría de ellos analizan las acciones paradiplomáticas de manera general, pero pocos abordan específicamente la paradiplomacia iberoamericana en materia de medio ambiente y cambio climático. Finalmente, se edita en un momento clave en el proceso de la nueva gobernanza ambiental a nivel global; por ello, se ha mantenido un enfoque inclusivo y respetuoso de las diferencias, necesario en todo enfoque de gobernanza.
El libro cuenta con las contribuciones de: María Elba Argeri, Ana Fernández Equiza Adolfo Carballo Penela, Leonardo Granato, Fernando Cardozo Fernandes Rei, Kamyla Cunha, Joana Setzer, Simone Lucatello, José Sosa López, José Manuel Leal García, Javier Osorio, Ricardo Zapata Martí, Sarah Martínez Pellégrini, Gabriela Muñoz Meléndez, Lina Ojeda-Revah, Eduardo y Agustina Galantini, Gian Carlo Delgado Ramos, Heloisa Schneider, Susana Beltrán, Davide Strangis, Marcela López Vallejo Olvera, Mónica Rodríguez Díaz, José María Ramos, Rafael Alvariza, Luan Santos, Thauan Santos, Flávio Ribeiro, Laura Velente de Macedo, Yamila M. Castagnola, Lorena G. Coria, Aleandra Scafati y Sandra Bettina Ferrante.

La Presentación ... tuvo lugar en la H. Cámara de Diputados -Sala 2- dispuesta para la participación de todos los presentes invitados. El Diputado Nacional Carlos Rubin, dio la bienvenida e hizo referencia al texto del proyecto de ley de su autoría sobre "Presupuesto Mínimo, Estrategia y Plan Nacional para el Cambio Climático".  Ésta tiene por objeto establecer un marco regulatorio para el desarrollo de políticas públicas frente al cambio climático en cumplimiento de la Ley Nacional Nº 25.438 (Protocolo de Kyoto, Convención Marco Naciones Unidas, 2001) con carácter de presupuesto mínimo de conformidad con el artículo 41 de la Constitución Nacional y la Ley Nacional Nº 25.675 (Ley General Ambiental,2002).
Moderó Nahuel Oddone, coordinador de la obra junto a Horacio Rodríguez Vázquez, editada por la Unión Iberoamericana de Municipalistas -UIM-, Granada (España), 2014.
Nota completa, Diario Bicentenario aquí

Compartimos ... los registros que hicimos, para actualizar el Programa de Articulaciones Sustentables -PAS- que iniciamos este año.

Siguiendo el orden de las exposiciones, a través de la videoconferencia :
- Federico Castillo Blanco
(UIM) remarcó que "es una herramienta con una visión de rigor en la paradiplomacia" para facilitar los objetivos de proyección y la vinculación internacional de los gobiernos locales; un documento con valor asociado al marco de la próxima COP21 de Paris.
- Ricardo Zapata Marti (ECLAC, México) destacó que focaliza los "costos de las implicancias socioeconómicas y ambientales en el Cambio Climático con más estimaciones para la adaptación que para la mitigación", a los derechos y responsabilidades sumó "las atribuciones de la comunidad científica que, en una pequeña parte aún niega la afectación antrópica dificultando las negociaciones. Mencionó la "diferenciación de conocimientos, tecnológicas, económicas, etc. y la necesidad de acuerdos que requieren leyes, presupuestos y recursos -ciertos, regulares y contracíclicos-".
-- Horacio Rodríguez Vázquez (
CIMMYT, México), remarcó que alcanza a la "gobernanza ambiental para dar respuesta en todos los niveles y facilita la creación de un marco para estos actores locales"; en particular "repara en las zonas rurales en proceso de industrialización, dando cuenta de la tendencia a residir en las ciudades".

En palabras de Oddone "este libro ha tenido la meta de acercar una serie de aportes en materia de adaptación y mitigación al cambio climático con base en el concepto de paradiplomacia ambiental. Se ha preferido un enfoque abarcador, contenedor y respetuoso de las diversas aproximaciones de los especialistas. Reúne un grupo de autores absolutamente preocupados por las dinámicas del cambio climático y reconocidos dentro de la comunidad iberoamericana. Inicialmente el libro pretendía reconstruir los aportes teórico-conceptuales y prácticos de la paradiplomacia ambiental en materia de cambio climático, buscaba dar continuidad al libro también publicado por la Unión Iberoamericana de Municipalistas titulado "Las ciudades y los poderes locales en las Relaciones Internacionales contemporáneas" y, por otro lado, delinear una agenda local en materia ambiental frente al cambio climático. Con estos objetivos superados, el libro aborda de manera más general el debate teórico sobre los límites del crecimiento, la mercantilización de la naturaleza, el desarrollo sustentable, el desarrollo compatible entre los municipios urbanos y rurales, la prevención de desastres naturales, las capacidades institucionales de los gobiernos subnacionales para actuar internacionalmente y, por supuesto, sobre la gobernanza ambiental. Cada capítulo presentado es una nueva línea de investigación a profundizar y refleja la experiencia de cada uno de los autores, sean académicos, políticos o practitioners.

Entre los expositores presentes:
- Heloísa Schneider (CEPAL, Chile) se manifestó a favor de la tendencia del flujo financiero "Sur-Sur" a cambio del inicial "Norte-Sur"; facilitando las relaciones entre países y bancos de desarrollo local, con los actores más importantes (cercanos) alineados a "planificar acorde a sus aspiraciones (culturales) en una plataforma interna de financiamiento climático que diluye las exigencias del idioma inglés (específico o técnico).
- Leila Devia (INTI y UBA) lo definió como un aporte a los procesos que se abordan "en lo local, pensando en lo global", sobre todo para relacionarlo con las modificaciones del nuevo Código Civil y Comercial.
- María Fabiana Loguzzo (Cancillería) propuso el acercamiento a la Dirección de Medio Ambiente a su cargo, para concretar las articulaciones de la gestión diplomática, con la paradiplomacia (como iniciativa poco conocida).

Por último, expresamos las expectativas de interactuar a futuro, también con Nicolás Mancini fundador de la ONG Paradiplomacia.org, con el propósito de difundir la cooperación descentralizada para conectar ciudades, municipios y regiones en un intercambio enriquecedor y un desarrollo sustentable; en la web.

Para interesados - consultas sin compromiso a info@codigor.org

  Regulaciones

Proyecto de Ley: “Estrategia y Plan Nacional para el Cambio Climático. Presupuesto Mínimo”, con autoría de Carlos Rubín. Trámite Parlamentario 043 (13/05/2014)

Es una ambiciosa normativa que propone el desarrollo de protocolos de prevención y atención sanitaria de enfermedades relacionadas con el cambio climático y el análisis de potenciales procesos migratorios". La misma tiene por objeto establecer un marco regulatorio para el desarrollo de políticas públicas frente al cambio climático, con carácter de presupuesto mínimo de conformidad con el artículo 41 de la Constitución Nacional. Además sus disposiciones rigen en todo el territorio de la Nación, respetando las particularidades provinciales y locales.

El proyecto establece entre otras cosas lograr una adaptación y gestión de la vulnerabilidad que generan estos cambios drásticos en la población. Esto es reducir las consecuencias negativas del cambio climático y potenciar sus efectos favorables. Entre otros puntos, se promueven: investigaciones tendientes para generar de escenarios climáticos para las distintas regiones del país; elaborar planes de actuación integral frente a situaciones de emergencia originadas en tales fenómenos; diseñar métodos y herramientas para la prevención y reparación de los daños ambientales, económicos y sociales provocados por el cambio climático.

Además, propone Rubín, analizar potenciales procesos de migración; desarrollar protocolos de prevención y atención sanitaria de enfermedades relacionadas con el cambio climático; planificar un ordenamiento territorial que contemple el uso del suelo de manera ambientalmente sostenible. También se establece: instrumentar planes de preservación de los recursos hídricos, ejecutar un programa integrado de manejo costero destinado a proteger los ecosistemas y los centros poblados ubicados en las áreas más vulnerables.

Asimismo se constituye un organismo específico: Consejo Federal de Medio Ambiente ( COFEMA), integrado por el/la titular de la Secretaria de Ambiente y Desarrollo Sustentable de la Nación e integrada por las máximas autoridades ambientales de las Provincias, de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y la Federación Argentina de Municipios ( FAM) en representación de los municipios del país.
La Mesa Federal convocará a participar de la Conferencia Permanente sobre Cambio Climático a expertos en la materia, representantes de las Universidades Nacionales, las organizaciones ambientalistas, las organizaciones sindicales y empresariales de los distintos sectores productivos, las organizaciones de usuarios y consumidores, las asociaciones profesionales y otras entidades no gubernamentales vinculadas a la temática.
Respecto al proyecto, el diputado justicialista dijo que, “frente a la situación de riesgo en la que se encuentran muchas zonas costeras de nuestro país, urge avanzar en la implementación de un programa integrado de manejo costero que incluya, entre otros aspectos, la posibilidad de un retroceso planificado, la modificación de códigos de edificación, la protección de los ecosistemas en peligro y de los centros poblados”.


Las tres amenazas del cambio climático al turismo, por Damián Profeta -10 julio 2015-

Veranos más largos. Menos nieve. Más lluvias. Inundaciones repentinas. El aumento de la temperatura en casi todas las regiones del país traerá aparejados significativos desafíos al sector turístico. Un estudio oficial pone luz sobre las principales consecuencias del cambio climático en el turismo argentino que se prevén en un futuro no tan lejano.

El Cerro Catedral sin nieve en invierno parece una postal inimaginable. Sin embargo, puede ser una realidad en el futuro. La Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable (SAyDS) presentó un informe que da cuenta de algunos impactos en la actividad turística que tendría el paulatino calentamiento de la atmósfera.

Estas son las tres amenazas del cambio climático al turismo en Argentina:
- Cambios en las condiciones generales del tiempo, lo que afectará la percepción del turista, que decidirá cambiar de destino. Esto traerá como consecuencia que el nivel de demanda turística en cada lugar variará año a año.
- Cambios climáticos drásticos que alterarán el paisaje y su atractivo. Esto generará una pérdida de competitividad en algunos lugares turísticos, con la consecuente afectación en los niveles de empleo local.
- Mayor frecuencia en la ocurrencia de desastres naturales. Afectará las vías de acceso a las áreas turísticas, perdiéndose días de venta de servicios turísticos, lo que bajará la rentabilidad. Los incendios, tormentas y movimientos sísmicos provocarán la interrupción de las actividades al momento de ocurrir y hasta que se reparan los daños.
Habrá un redireccionamiento de los flujos turísticos a destinos menos vulnerables al cambio climático.

Cómo afectará al turismo el cambio climático, según la región del país:

Región turística Norte - Salta, Jujuy, Tucumán, Catamarca, La Rioja, Santiago del Estero
Aumento de temperatura regional.
Aumento en la frecuencia e intensidad de las lluvias, lo que puede generar inundaciones repentinas y aludes.
Asimismo, los ambientes más húmedos serán propicios a la aparición de enfermedades.
En Tucumán, La Rioja y Catamarca se esperan sequías.
Además, estos cambios supondrán una mayor demanda de electricidad y agua.

Región turística Litoral - Misiones, Corrientes, Entre Ríos, Santa Fe, Chaco y Formosa.
En esta región también se espera un aumento de la temperatura, especialmente en primavera.
Aumento en la frecuencia e intensidad de las lluvias, especialmente en el norte de Entre Ríos.
El ambiente regional será más húmedo.
Las primaveras y los veranos serán más cálidos.
Habrá mayor demanda de agua y electricidad.
Habrá peligro de inundaciones y de que los accesos a las áreas turísticas queden anegados.
Aridificación de la región por la extensión de la barrera agraria.
Aparición de patologías en cultivos.
Expansión de enfermedades como el dengue y el chikungunya.

Región turística Cuyo - Mendoza, San Juan, San Luis
El cambio climático en esta región también traerá como resultado un aumento general de la temperatura regional, así como también las siguientes consecuencias:
Temporadas de esquí más corta por la menor cantidad de nevadas.
Más lluvias, que traerán aparejadas inundaciones repentinas en Mendoza y San Juan.
Habrá mayores heladas en San Juan, lo que generará problemas en la producción vitivinícola.
Ambiente más húmedo, propenso para el aumento de patologías.
Mayor demanda de electricidad y agua.
Los especialistas recomiendan un seguro de nieve, impulsar el montañismo como oferta complementaria y ampliar la comunicación al turista.

Región turística Córdoba
También habrá aumento de temperatura. Más lluvias al Norte.
Inundaciones y accesos a zonas turísticas anegados. Mayor demanda de agua y electricidad.
Aumento de patologías en cultivos. Crecimiento del dengue y la chikungunya.
Región turística Buenos Aires

En esta región, el aumento de la temperatura se verá especialmente durante primavera.
Habrá más lluvias en verano. La temporada estival será más extensa. Habrá mayor demanda de electricidad.
Inundaciones con anegamiento de accesos a sitios turísticos y patologías asociadas.
Ambientes más húmedos, que afectarán a personas y cultivos.
Se recomienda la implementación del seguro por lluvia.

Región turística Patagonia - La Pampa, Neuquén, Río Negro, Chubut, Santa Cruz, Tierra del Fuego.
Para esta región se espera un aumento significativo de la temperatura media.
Asimismo, una disminución de las nevadas.
Habrá veranos más cálidos y más incendios, especialmente en el área del Nahuel Huapi.
La temporada estival será más extensa. Retrocederán los glaciares.
Habrá más lluvias durante el invierno en La Pampa.

Adaptación y mitigación
El informe recomienda incorporar el concepto de cambio climático en todos los emprendimientos turísticos a fin de paliar su impacto y poder adaptar la actividad a los nuevos escenarios previstos.
Además, anticipa que serán necesarias obras de infraestructura para mitigar el impacto de las crecientes lluvias y advierte que los ambientes más cálidos y húmedos darán lugar a patologías en los cultivos y a la aparición de vectores portadores de virus.

En cuanto a los flujos turísticos, el reporte predice un redireccionamiento a destinos menos vulnerables al cambio climático y a aquellos que hayan aplicado medidas de mitigación y adaptación al mismo.
sic Fuente: Revista Claves21

 

 

  Perspectivas regionales:

Chile y Uruguay: los dos primeros lugares en resistencia al cambio climático en América, Enero 2015
Condiciones naturales lo dejan mejor parado para soportar catástrofes

Uruguay es el segundo país de América del Sur mejor preparado para superar el cambio climático, de acuerdo al último Índice de Adaptación Global (ND-GAIN) que la Universidad de Notre Dame (Indiana, EEUU) elabora cada año. De 175 países estudiados, Uruguay ocupa el lugar 52 en la lista de países menos vulnerables a los desafíos climáticos y el puesto 55 en la lista de países más preparados para enfrentar tales circunstancias.

Desde 2010, el índice evalúa la vulnerabilidad y la resistencia de los países a las sequías, tormentas y desastres naturales que el cambio climático puede ocasionar. De acuerdo al último índice, Noruega es el país mejor preparado del mundo con 82,6% de capacidad de adaptación, seguido de Nueva Zelanda y Suecia. En el extremo opuesto se encuentra Chad con 31,5%, acompañado de Afganistán y países del África Subsahariana como Liberia, Sudán y Burundi.
En América Latina, solo Chile y Uruguay presentan niveles dentro de lo conveniente a la hora de enfrentar situaciones de cambio climático. Chile ocupa la cima del podio en el continente con un índice de 68%, seguido de Uruguay con 62,6% y superando a países como Argentina (57,3%) y Brasil (56,8%). Al final de la lista están las Guyanas con 46%.
De acuerdo al índice, Uruguay ha disminuido su nivel de vulnerabilidad desde el 2002, cuando tuvo sus peores niveles en términos de acceso al agua, comida, salud, servicios de ecosistema, hábitat humano e infraestructura, lo que lo colocó en el puesto 71 del índice. En la actualidad, Uruguay se ubica en el lugar 50, pero “aunque está bien posicionado todavía persisten los desafíos para adaptarse a estas situaciones”, detalla el índice.
En términos de vulnerabilidad, Uruguay presenta peores resultados en tres áreas: el aumento de la concentración de población en pocos espacios urbanos, el declive en el cuidado del medio ambiente y la falta de pavimentación de calles (que no ha variado desde 1995). En cuanto a la capacidad de respuesta que el país tiene ante sucesos de este tipo, los indicadores muestran que sus principales dificultades están en el área de innovación.

Cuestión de suerte
“Uruguay es uno de los países que más puede soportar todos los eventos que van a venir”, dijo a El Observador el presidente de la Fundación Códigos, Luis Seguessa, que investiga las causas y soluciones del cambio climático. En ese sentido, el investigador explicó que si bien el país no se encuentra entre los más preparados del mundo, su buen posicionamiento se debe a las ventajosas condiciones naturales que posee y no tanto a su actividad o inversión en soluciones prácticas.
En ese sentido, Seguessa diferenció tres factores fundamentales que le permiten a Uruguay estar preparado para una catástrofe ambiental: el acceso al agua, su nivel de producción y la altura respecto al nivel del mar.
Respecto al agua, Seguessa destacó que la hidrografía del país lo distingue en un contexto mundial donde el agua se ha convertido un bien prioritario, “como el caso de San Pablo que, en este momento, posee 5% de reserva de agua potable para una población de 20 millones”, agregó.
En referencia a la futura guerra por el agua que anunció la secretaria de Estado de Estados Unidos, Hillary Clinton, en 2012, el investigador opinó que, en la medida que se administren bien las aguas, “a Uruguay no lo tocaría el problema”.
Por otra parte, Seguessa destacó el fácil acceso a los alimentos que posee el país al tener “75% de tierras arables como pocos casos en el mundo”. Asimismo, se refirió a la altura con respecto al nivel del mar que el país mantiene “a pesar de ser una inmensa llanura”. “El nivel del mar está subiendo muy lentamente, pero no va a llegar a más de 10 metros de altura. Uruguay está cubierto en ese sentido porque no es un país con zonas bajo nivel del mar como pasa, por ejemplo, en Argentina”, agregó.
Aun así, el investigador planteó la falta de oxígeno como el “punto más grave que hoy tiene que soportar el planeta y el hombre” y que, en su opinión, el índice internacional no toma en cuenta. “Es un tema que nadie quiere tocar por intereses globales. No quieren que se hable del consumo de oxígeno porque ese consumo lo están haciendo los motores de los autos y ahí hay todo una industria, como la industria del petróleo y la automovilística, que no quieren que se hable del tema”
Para el experto, Uruguay tampoco escapa de esa problemática debido al aumento en la cantidad de vehículos que circulan por las calles año a año. En ese sentido, destacó como positiva la iniciativa que el gobierno tuvo en su momento para permitir la importación de autos

 eléctricos y frenar “el motor de combustible interno de los vehículos que es el mayor depredador de todos los ecosistemas del planeta”.
Sin embargo, opinó que desde el país “se podría haber hecho muchos cambios que podrían haber favorecido la lucha contra el cambio climático y no se hicieron”, como la conversión de autos de combustión a eléctricos.
“La gente acá no ignora el problema. Hay cierta concientización y he visto una leve intención de algunos políticos de querer hacer algo en este sentido. Creo que tenemos que pensar más en comunidad, más como país y lograr los objetivos que tenemos en mente, porque realmente hay muy buenas ideas acá en Uruguay y está demostrado”, concluyó.
sic Fuente: El Observador


 

 
Responsabilidad Hídrica privada: herramienta de gestión e inclusión. Por Pablo Vagliente, Responsable Nacional para Argentina y Responsable de Estrategia en el equipo de Innovación Política y Acceso al Agua de la Fundación AVINA.

La huella hídrica es un concepto novedoso que, con -cierto recorrido en los últimos años- se está abriendo paso como herramienta de gestión para empresas y en menor medida para gobiernos que asumen la necesidad de medirla en los distintos sectores. En ambos casos, el sentido es el mismo: conocer la huella permite pensar políticas para reducirla primero, y neutralizarla después. La Fundación Avina, a partir de su experiencia en el programa de Acceso al Agua, propone comprender la huella hídrica en el sector empresario como parte de un esquema más amplio: la Responsabilidad Hídrica privada, y muestra algunas experiencias donde se pueden cruzar fructíferamente la innovación social, la articulación multisectorial y el desarrollo sostenible.

Herramienta de Gestión
En la edición N° 27 de InContext planteamos el alcance del concepto de huella hídrica, sus distintos componentes y algunas experiencias iniciales relevadas para mostrar cómo un proyecto de impacto social puede inscribirse en una lógica de compensación (en un sentido no técnico) del uso de agua por parte de una empresa. Sin embargo, un mayor refinamiento del enfoque, tanto en lo conceptual como en la estrategia de intervención social, nos ofrece un panorama más complejo y a la vez más prometedor para entender y actuar en las cadenas productivas basadas en el uso del agua, que nacen en la empresa e involucran al universo de consumidores.
Como señala la experta Ana Carolina Herrero, “el concepto de Huella Hídrica permite considerar el uso del agua oculta a lo largo de la cadena de producción de bienes o servicios de consumo, dando información de los efectos sobre el agua asociados a los hábitos de vida de las personas o poblaciones o de producción de gremios o empresas. Este indicador multidimensional muestra los consumos de agua, según su origen y los volúmenes de agua requeridos para la asimilación de la contaminación generada. Los componentes de la Huella Hídrica son explícitos geográfica y temporalmente.”
Bregando por la incorporación paulatina y creciente, por parte de las empresas, de la huella hídrica como herramienta de gestión, Herrero enumera las ventajas de hacerlo de esa manera: “La Huella Hídrica es un instrumento más útil para la gestión del agua que los tradicionales porque:
considera toda el agua requerida en la cadena de producción;
incluye el servicio ambiental que brinda el agua como receptor de los efluentes líquidos;
indica en qué parte del proceso las mejoras generarán un impacto positivo mayor al incluir toda la cadena de producción;
colabora en la planificación sustentable de regiones cuando se realiza la evaluación conjunta de la Huella Hídrica con las condiciones naturales de la región;
a nivel de empresas, es compatible con los requerimientos de las certificaciones de la Norma ISO 14.046 y de la Alliance Water Stewardship (AWS)”.

Y añade una consideración fundamental para las empresas basadas en el recurso: “la correcta administración del agua se ha convertido en un elemento crítico en términos de reputación y viabilidad de negocio”, y se enfrenta al reto de “identificar, reconocer y evaluar sus probables riesgos, que incluyen pérdidas económicas por daños debidos a eventos climáticos extremos, sobreexplotación del recurso, reducción de la operación y/o pérdida de confianza en la inversión, entre otros”. Pero también hay que añadir -como un desafío de máxima importancia- la desactivación de escenarios de alta conflictividad social causados por el mal manejo tanto del uso productivo como –cuando existe, en el contexto de la RSE- del intento de generar la devolución del agua a la cuenca a través de proyectos sociales. Y cuando la empresa genera un rechazo social en las comunidades donde opera las dificultades y desafíos del trabajo se multiplican y complejizan rápidamente poniendo en riesgo toda la iniciativa (ver InContext 43).

Mencionamos entonces a la huella hídrica y a la RSE, pero hasta ahora no están fuertemente vinculadas entre sí. El campo de aplicación de la RSE para temas de agua parece descansar en la gran mayoría de los casos, con notorias excepciones, en propuestas aisladas, desconectadas del perfil productivo de la empresa. Obedecen de alguna manera a una concepción tradicional de la RSE como filantropía empresaria, pero ofrece límites para conseguir cambiar la cultura empresaria misma frente al recurso agua, y también es muy limitada la posibilidad de que la ciudadanía involucrada revierta la percepción negativa que tenga del accionar privado o valorice el enfoque que éste tenga para mostrar que ya no se limita a extraer y lucrar.

Por otra parte, la preocupación empresaria que busca estrictamente medir, reducir y finalmente neutralizar la huella hídrica propia da un paso importantísimo para asumir frente a la comunidad un compromiso diferente, ya que termina generando, en el mejor de los casos, un impacto neutro en la cuenca de la cual obtiene el insumo líquido: devuelve (y se mide y certifica) la cantidad de agua que requirió en el proceso productivo, modificando a la vez sus prácticas para reducir el consumo (y lo mide y certifica). Ahora, con todo lo significativo que resulta contar cada vez más con empresas que asuman esta necesaria (y todavía no obligatoria) proactividad para medir, reducir y neutralizar la huella, no podemos perder de vista que al intervenir solamente en la cuenca local de producción la neutralización eficaz no hace sino generar condiciones ambientales de perpetuidad del negocio. Dicho de otra manera: neutralizar la huella es parte del negocio, y eso explica la motivación fundamental para abordarla. Reduzco impacto ambiental y reduzco costos y aseguro fuentes de producción.

Herramienta de Inclusión
La Fundación Avina propone, desde su experiencia programática, una manera directa de vincular la huella hídrica dentro del enfoque de la responsabilidad social empresaria, pero obedeciendo a otros objetivos y a otro paradigma; inscripto en la lógica de triple resultado (económico, ambiental y social); como contribución a hacer efectivo el agua como derecho humano básico; basado en la igualdad de oportunidades y en una mirada de cuencas endógena y exógena, plural. A este proceso lo llamamos Responsabilidad Hídrica.

Responsabilidad Hídrica
Objetivos: a) alinear la empresa a las exigencias del contexto crítico de cambio climático global que impacta profundamente en diversas problemáticas de uso del agua; b) extender y profundizar el concepto de responsabilidad social empresaria cuando se trata de asumir estratégicamente el tema agua.
Paradigma: sin dudas el del desarrollo sostenible, que piensa no sólo en las generaciones presentes sino en las futuras y su derecho al disfrute de un bien público.
Triple resultado: la empresa no se limita a la búsqueda de la ganancia lucrativa sino que lo hace conservando cuencas, con todas las consecuencias positivas ambientales concurrentes, y generando soluciones de agua especialmente para familias y comunidades vulnerables.
Derecho Humano: proponer soluciones de agua para facilitar el acceso en el entorno doméstico a partir de múltiples tecnologías y estrategias de intervención social ayuda a efectivizar, con aportes privados y de la sociedad civil, este derecho humano.
Igualdad de Oportunidades: si las soluciones de agua que apoya la empresa como parte de su responsabilidad social se orientan a los sectores rurales y periurbanos más vulnerables, concreta la igualdad de oportunidad en el acceso a este bien básico.
Cuencas en plural: para una responsabilidad hídrica integral se deben atender tanto la neutralización de la huella en la cuenca local de donde se extrae el agua como en otras cuencas no vinculadas al negocio, donde la igualdad de oportunidades y la efectivización del derecho humano justifican apoyar proyectos compensatorios.
De esta manera se considera a la RH como un proceso progresivo, de menor a mayor grado de involucramiento ambiental y social, que puede partir inicialmente de una concepción más restringida, anclada en una visión filantrópica tradicional, y llegar, superando etapas, a una idea de responsabilidad social profunda, sostenida e inclusiva en temas de agua. La responsabilidad hídrica se alcanza cuando se unen, con una perspectiva amplia de cuenca (local y extra local), la gestión de la huella hídrica y la intención filantrópica, que deja de ser un hecho aislado, puntual, difícil de sostener en el tiempo, sino que se ha integrado a una política empresarial sustentable, que concibe su responsabilidad de una manera mucho más extendida.

Esquemáticamente se puede visualizar de esta manera:


Las soluciones comunitarias de agua, presentes en los eslabones 1, 4 y 5, se reflejan en proyectos que pueden ser implementados por Organizaciones Comunitarias que dan Servicios de Agua y Saneamiento (OCSAS), tales como cooperativas, juntas de agua, comités de agua potable, como también por ONG especializadas en proyectos de conservación, acceso al agua, cosecha de lluvia o mejoramiento de la calidad de agua.
Un aspecto adicional nada menor para empresas que quieren adoptar un enfoque sustentable de responsabilidad hídrica es decidir participar también, como actor social, en espacios de análisis, debate y propuestas que toman a la cuenca como unidad territorial, en el marco de una gobernabilidad democrática y transparente de las cuencas, especialmente las que están más aquejadas y presionadas por diversos factores, naturales y antrópicos.
Precisamente cuando en América Latina comienzan a acumularse las evidencias de balances hídricos negativos, algunas mega-ciudades sienten los impactos de la falta de planificación de territorios interconectados aunque estén distantes miles de kilómetros (ver InContext 61), y se hace habitual conocer que muchos colectivos sociales hacen sentir su voz por la falta de priorización al uso del agua para el consumo humano, hay que señalar también que existen todas las condiciones, experiencias y herramientas para que el enfoque gradualista de la responsabilidad hídrica empresaria se traduzca en una multiplicación de soluciones de agua que complementen los esfuerzos estatales para alcanzar la cobertura universal que plantea el Objetivo #6 de Desarrollo Sostenible que Naciones Unidas está a punto de consagrar.

Huella Hídrica Privada y los Objetivos del Desarrollo Sostenible

La Huella Hídrica privada tiene capacidad para incidir directamente en el alcance de las metas 3, 4 y 6 del Objetivo N° 6 de los Objetivos del Desarrollo Sostenible.

Objetivo #6: Garantizar la Disponibilidad de Agua y su Gestión Sostenible y el Saneamiento para Todos.
Metas Para 2030
Meta 1 - Lograr el acceso universal y equitativo al agua potable, a un precio asequible para todos.
Meta 2 - Lograr el acceso equitativo a servicios de saneamiento e higiene adecuados para todos y poner fin a la defecación al aire libre, prestando especial atención a las necesidades de las mujeres y las niñas y las personas en situaciones vulnerables.
Meta 3 - Mejorar la calidad del agua mediante la reducción de la contaminación, la eliminación del vertimiento y la reducción al mínimo de la descarga de materiales y productos químicos peligrosos, la reducción a la mitad del porcentaje de aguas residuales sin tratar y un aumento sustancial del reciclado y la reutilización en condiciones de seguridad a nivel mundial.
Meta 4 - Aumentar sustancialmente la utilización eficiente de los recursos hídricos en todos los sectores y asegurar la sostenibilidad de la extracción y el abastecimiento de agua dulce para hacer frente a la escasez de agua y reducir sustancialmente el número de personas que sufren de escasez de agua.
Meta 5 - Poner en práctica la gestión integrada de los recursos hídricos a todos los niveles, incluso mediante la cooperación transfronteriza, según proceda.
Meta 6 - Proteger y restablecer los ecosistemas relacionados con el agua, incluidos los bosques, las montañas, los humedales, los ríos, los acuíferos y los lagos. (original dice para 2020)
Meta 7 - Ampliar la cooperación internacional y el apoyo prestado a los países en desarrollo para la creación de capacidad en actividades y programas relativos al agua y el saneamiento, incluidos el acopio y almacenamiento de agua, la desalinización, el aprovechamiento eficiente de los recursos hídricos, el tratamiento de aguas residuales y las tecnologías de reciclaje y reutilización.
Meta 8 - Apoyar y fortalecer la participación de las comunidades locales en la mejora de la gestión del agua y el saneamiento.
sic Fuente: Incontext, Envío N° 69 -


 

Compensación de Huella Hídrica: una mitigación sólida para un recurso líquido

La incidencia de las actividades productivas sobre los efectos que produce el cambio climático en los ecosistemas es innegable. Mientras que en un hemisferio una ola polar amenaza las vidas de miles de habitantes y congela economías enteras, el otro convive con altísimas temperaturas que en muchos lugares han batido records históricos. Un mismo ecosistema, como el Gran Chaco Americano, puede sufrir sequías e inundaciones con tan solo meses de diferencia. Ante estos escenarios extremos, emerge la Huella Hídrica como sistema para medir los impactos en un recurso vital como lo es el agua, y orientar iniciativas para mitigar efectos y compensar daños al planeta.

El concepto más utilizado para medir el impacto de las actividades humanas y productivas en el cambio climático es la Huella de Carbono, que mide la cantidad neta de Anhídrido Carbónico (CO2) que se emite a la atmósfera como producto de un proceso humano o industrial.
Sin embargo, existe otro concepto menos conocido pero igual de efectivo en su medición del impacto, como lo es la Huella Hídrica, que fue introducido por el profesor Arjen Hoekstra de UNESCO-IHE en el año 2002 y refinado y perfeccionado en los años subsiguientes. La Huella Hídrica es un indicador de uso de agua y se define como el volumen total (directo o indirecto) de agua dulce consumida, evaporada o contaminada por la sociedad, medida por unidad de tiempo en el caso de los individuos y comunidades, o por unidad de masa en caso de las empresas.

Son tres los tipos de Huella Hídrica:
La huella hídrica azul se refiere al consumo de los recursos de agua azul (agua superficial y subterránea) a lo largo de la cadena de suministro de un producto.
La huella hídrica verde se refiere al consumo de los recursos de agua verde (agua de lluvia).
La huella hídrica gris se refiere a la contaminación y se define como el volumen de agua dulce que se requiere para asimilar la carga de contaminantes más allá de las concentraciones naturales del lugar y la calidad del agua.
La medición de la Huella Hídrica nos ayuda a obtener información acerca de cuánta agua consumimos y cuanta agua contaminamos en nuestros procesos productivos. Esta información es posible calcularla a nivel del individuo, de una empresa u organización, y de una comunidad o país.
Se calcula, por ejemplo, que para producir 1 kilo de huevos se requieren 3.300 litros de agua (toda el agua que consumen las gallinas, más el agua para limpiar los gallineros, etc.). Para producir 1 kilo de carne vacuna se requieren 15.500 litros de agua (aunque esto varia con el clima, el tipo de ganado, la alimentación suplementaria y otras variables).
Es posible, incluso, hacer los cálculos con un enfoque global. Un país puede tener Huella Hídrica positiva si “exporta” agua virtual a través de productos que envía fuera de su sistema, o Huella Hídrica negativa si “importa” agua a través de productos que compra y consume. Tal es el caso de Japón, cuya huella hídrica es de 1.150 metros cúbicos per cápita y su balance es negativo en 65% porque “importa” más agua al adquirir bienes y servicios, que el agua que “exporta” con sus productos.

Mitigación y Compensación
La medición de Huella Hídrica nos permite también establecer la situación de consumo o afectación del recurso hídrico y sirve como base esencial para el desarrollo de estrategias que permitan su optimización o compensación.
Toda empresa o actividad consume mucha agua en la generación de productos o en la provisión de servicios, lo que se conoce como la Huella Hídrica de una empresa. Muchas veces esta agua se vuelve no disponible para el consumo humano luego de los procesos a los que es sometida, por ejemplo por la contaminación sufrida por el uso humano o por procesos industriales que la desnaturalizan. Pero también se puede producir la pérdida de disponibilidad del agua por la “exportación” de esa agua a través de la producción de bienes o servicios, tales como tomates, naranjas, sandías, bebidas embotelladas que llevan mucha agua para fuera del sistema. El público consumidor exigirá cada vez más que se mitigue o se compense la utilización de un “recurso público”, el cual queda desnaturalizado luego de su utilización, y premiará las iniciativas empresariales que traten de reducir el impacto con inversiones que demuestren un compromiso duradero. Muchas veces, la mera descontaminación, ya de por sí costosa, no es suficiente para diferenciarse de los competidores. Es necesario mitigar o compensar socialmente la externalidad negativa del accionar empresarial. Por fortuna, ya existen herramientas para hacerlo de manera eficiente, costo-efectiva y con inclusión social.
Una de las maneras más eficientes de mitigar la Huella Hídrica es a través de acciones efectivas para favorecer y acelerar la recarga de los acuíferos, de donde se está extrayendo agua, casi siempre con balance negativo para el acuífero. Existen mecanismos para acelerar esta recarga, como por ejemplo la plantación de árboles en laderas o la instalación de reductores de velocidad en cañadones- por donde circula el agua muy rápidamente y por ende, no permite que se infiltre en el suelo para recargar el acuífero. Instalando barreras para reducir la velocidad, tales como camellones, terrazas, tapias, u otros mecanismos físicos que reducen la velocidad de escorrentía del agua, se fuerza al agua a infiltrarse en el suelo y a recargar los acuíferos. Las hojas y ramas de los árboles también disminuyen el impacto de las gotas de lluvia cuando llegan al suelo, evitando la erosión y aumentando la infiltración. Las raíces de dichos árboles penetran el suelo, lo vuelven más poroso y por lo tanto, éste recibe y almacena mejor el agua. Todo esto, en conjunto, mejora la capacidad de recarga de agua en el acuífero.

Ejemplos de proyectos de compensación
En el marco de la alianza entre Avina y Coca-Cola South Latin, la Iniciativa +AGUA apoya los siguientes proyectos:
En las sierras de la provincia de Córdoba, Argentina, se impulsan una serie de proyectos que favorecen el desarrollo del bosque nativo. Esta estrategia es muy importante ya que, de la salubridad del ecosistema nativo, depende que se produzca una adecuada infiltración del agua en los suelos y niveles de agua subterránea, indispensable para el abastecimiento del recurso en una zona climáticamente muy vulnerable. Se están llevando adelante dos proyectos de forestación con especies nativas, y un proyecto que promueve una estrategia integral de recuperación del bosque nativo, a través de acciones de fortalecimiento de la lucha contra incendios -principal factor de afectación- reforestación, control de especies exóticas, entre otros aspectos. Por último, avanza una iniciativa que promueve la recolección de agua de lluvia a través de aljibes o reservorios individuales, en poblaciones con limitaciones de disponibilidad del recurso para consumo.
En Chile se apoyan dos proyectos en el mismo sentido, uno en la región Metropolitana, en San Pedro de Melipilla, que tiene como objeto el desarrollo de obras que faciliten la infiltración completa en suelos y acuíferos del agua precipitada, y otro en la Región de Coquimbo, de forestación con especies nativas en regiones muy vulnerables respecto del equilibrio de los acuíferos.
En la región de Ancash en Perú se está desarrollando una iniciativa que tiene por objeto la optimización del funcionamiento de plantas de tratamiento de aguas residuales en pequeñas comunidades localizadas en el ámbito de las Cordilleras Blanca y Negra. Este aspecto es esencial para mejorar las condiciones de vida y salubridad de la población, y para preservar la calidad de agua de las cuencas hídricas, en particular el río Santa.
La empresa Villavicencio, del grupo Danone, y la ONG Banco de Bosques en Argentina, se unieron para crear el primer parque nacional de ese país por suscripción pública, conocido como “La Fidelidad”. Este es un ecosistema que representa el bosque seco subtropical más grande y con mayor biodiversidad del mundo. Para eso organizaron la campaña “Dejá tu Huella, una Reserva por más Reservas”, mediante la cual, durante dos meses, por cada botella vendida, la empresa se comprometió a proteger un metro cuadrado de bosque chaqueño nativo, para así contribuir en la lucha contra la deforestación. Tras la exitosa campaña –respaldada por la conducta preferencial del consumidor a la hora de elegir el agua envasada que adquiría- se anunció la protección de 22 millones de metros cuadrados de bosque en la zona del futuro parque nacional.

La cosecha de agua de lluvia es un mecanismo simple de acumulación y almacenamiento de agua que, increíblemente, no se ha generalizado como debiera, ya que forma parte de un cambio cultural sobre la gestión del agua que, se podría decir, está en sus inicios. Ella consiste en recoger con canaletas y cañerías el agua que llega a los techos de las casas y almacenarla en unas cisternas o tanques reservorios, para consumo humano o animal, durante el tiempo de sequía. Una experiencia pionera en ese sentido es la de la Articulación del Semi Arido (ASA) en Brasil, aliados de Avina, que ha logrado que sus Programas “1 Millón de Cisternas” y “Una Tierra, Dos Aguas”, se conviertan en política pública en Brasil. A través de esta iniciativa, el ASA ha logrado ya que más de 3,5 millones de personas aseguraran su acceso al agua y se acercaran a una mayor seguridad alimentaria, en un proceso de convivencia con el Semi Árido.

En Costa Rica, la Fundación FEMSA está favoreciendo el trabajo de las organizaciones comunitarias que quieren preservar el origen de sus aguas, a través de la compra de las cabeceras de agua y de la reforestación de sus laderas y cuencas. El Instituto Nectandra desembolsa los créditos ecológicos a las Juntas de Agua, que se deben repagar en cinco o diez años, sin intereses, con los cuales se compran las tierras y se realizan las actividades de forestación o pagos por servicios ambientales. Los intereses se pagan de manera social, al comprometerse dichas agrupaciones a hacer trabajos de educación y de mejoramiento del ecosistema, para favorecer el uso sustentable del recurso.
sic Fuente: Incontext-Envío N° 27 -Febrero 21, 2014.

Próximamente: actualización sobre el proyecto de ley sobre los Humedales http://www.parlamentario.com/noticia-85141.html