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¿Qué
significa ser Emocionalmente Ecológico?
Como es adentro es afuera por Sergio Sinay |
Compartimos
esta entrevista ampliando dos temas vinculados:
Calentamiento Emocional Global, Modelo Conangla y Soler
Principios para una vida emocionalmente ecológica |
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"No somos responsables de lo que
sentimos (las emociones no se eligen ni se planifican de antemano),
pero sí de aquello que hacemos con lo que sentimos".
"Todas las emociones tienen valor, no son buenas o malas, positivas
o negativas. Todas cumplen una función. Lo que importa es cómo se
gestionan, lo que se hace con ellas". |
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"Escogemos nuestra
actitud y nuestra conducta ...
Pensar que algo nos será dado sin que hagamos algo por ello y
quejarnos por no recibirlo, contribuye a la contaminación
emocional” |
Aunque pocos lo piensan, un especialista cuenta en estas páginas que también
existe el "calentamiento emocional global". Y cuenta por qué urge
reflexionar, e impulsar un cambio en las relaciones humanas
Aumenta inexorable e impiadosamente la temperatura, sube el nivel de los
mares, decrece la superficie helada de los polos, desaparecen y peligran
especies, inundaciones catastróficas y sequías devastadoras manchan
trágicamente el planeta. ¿Y qué pasa mientras tanto con nuestro ecosistema
emocional y afectivo? ¿Hay contaminación, partículas tóxicas y gases
venenosos en nuestro medio ambiente espiritual y psíquico?. Cuando se
observan los índices crecientes de violencia en la sociedad contemporánea,
los episodios de intolerancia en la vida social y de manipulación en las
relaciones personales, la insatisfacción que empuja a legiones de personas
angustiadas hacia los consultorios psicoterapéuticos, el malestar afectivo
que afecta a los vínculos humanos, la relación inversamente proporcional
entre el consumo –mucho– y la felicidad –poca–, el fenómeno de la
incomunicación humana paralelo al alto desarrollo tecnológico en las
conexiones, la explosiva expansión en el consumo de ansiolíticos y
antidepresivos, la pandemia de adicciones encubiertas o socialmente
aceptadas, parecería que, además del fenómeno físico, que describe y
denuncia el ex vicepresidente estadounidense Al Gore en su ya célebre
película (y ahora también libro) Una verdad incómoda, también el ecosistema
emocional humano está perturbado y necesita una urgente tarea de
desintoxicación y preservación.
La palabra ecología (creada en 1868 por el biólogo alemán Ernst Haeckel para
designar la relación entre los seres vivos y su medio ambiente) forma parte
de nuestro vocabulario habitual, aunque su concepción se ha ampliado y ha
cambiado: ya no se trata de la mera descripción del medio ambiente, sino de
su protección y saneamiento. Y abarca más que el mundo físico.
“Hace un tiempo tomamos conciencia de que padecemos mayor contaminación
emocional que atmosférica. Nos dimos cuenta de que los grandes principios de
la ecología eran aplicables a la gestión de nuestro mundo emocional y a
partir de entonces iniciamos un trabajo de investigación y de elaboración
creativa de esta categoría”, cuentan Mercé Conangla y Jaume Soler,
investigadores del campo psicológico y emocional de las relaciones humanas,
quienes, con vasta experiencia también en el campo de la salud y la
educación, construyeron una categoría tan necesaria como transformadora: la
ecología emocional. “Hemos adaptado los conceptos sobre ecología al mundo de
las emociones para que ayuden a explicarlas y a comprenderlas mejor. Así,
hablamos de energías emocionalmente ecológicas, reciclar emociones, clima
emocional global, lluvia ácida, basuras emocionales, contagio emocional,
contaminación emocional, desertización, vitaminas emocionales, espacios
protegidos”, explican acerca de las bases de la EE.
¿El huevo o la gallina?
Puede parecer excesivo que la contaminación emocional supere a la
atmosférica. No lo es tanto si se toman en cuenta las palabras del médico y
psicoterapeuta Norberto Levy (autor de La sabiduría de las emociones y
Aprendices del amor): “Todas las emociones están en continua interacción con
la mente, y sobre este vínculo existen muchos malentendidos. En general
creemos que ambas son adversarias esenciales y que debemos elegir entre una
u otra. La relación esencial entre las emociones y la mente es de
complementariedad, y cuando se desconectan de su condición de socias se
embarcan en una batalla sin solución en la que todos perdemos”. Parecería
que en la sociedad contemporánea se ha hecho un culto de los poderes de la
mente y sus creaciones (los adelantos tecnológicos, los experimentos
científicos, los modelos económicos, las relaciones humanas especulativas
basadas en nociones tales como conveniencia o rentabilidad). Frente a esto,
lo emocional suele considerarse poco seguro, imprevisible, ajeno a atributos
tan preciados como “seguridad”, “certeza”, “resultados”.
El biólogo inglés Rupert Sheldrake (figura clave en el movimiento que
propone ligar ciencia y espiritualidad) atribuye esta ruptura al dualismo
que propugnó el filósofo francés René Descartes (iniciador del racionalismo)
cuando, en el siglo XVII, consideró la naturaleza como una máquina
inanimada. Como producto de este pensamiento, que caló hondo en Occidente,
el alma, las emociones, lo intangible de la existencia, quedaron separados
de todo lo físico (y luego incluso enfrentados). Acaso allí también se
incubó la creencia de que lo que se le hiciera a los espacios físicos y
materiales en nada afectaría a los emocionales y espirituales.
Sin embargo, para quienes adhieren a una visión holística e integral de los
fenómenos físicos, psíquicos, emocionales y espirituales, como lo hace
Sheldrake, autor de Una nueva ciencia de la vida y El renacimiento de la
naturaleza, entre otras obras ya clásicas, es necesaria y urgente la
reinserción de la espiritualidad y la valoración de las emociones en el
vínculo entre las personas y de éstas con la naturaleza. Lo contrario nos
deja en lo que el ex sacerdote dominico estadounidense Mathew Fox (fundador
en Chicago del Instituto de la Espiritualidad en la Ciencia y la Cultura)
llamó “una soledad cósmica”. Entre ambas ecologías, la emocional y la
física, parece establecerse así una estrecha conexión de causa, efecto y
necesidad. Mientras una procura salvaguardar los ámbitos externos, la otra
va en pos de la preservación del mundo interior.
Trabajo en equipo. Esto es lo que Soler y Conangla proponen profundizar con
su concepción de la ecología emocional. “Definimos ecología emocional, o
psico-eco-afectividad, como el arte de gestionar nuestros afectos (emociones
y sentimientos) canalizando y dirigiendo creativamente su energía”, dicen.
“Es un trabajo en equipo mente-emoción. El concepto eco hace referencia a la
importancia de que ambas vertientes trabajen integradas, en armonía, de
forma sostenible y equilibrada para que nos muevan a efectuar acciones de
mejora en nuestra persona y en los sistemas humanos y sociales en los que
estamos inmersos. Incluye dos valores esenciales: la responsabilidad y la
conciencia del impacto emocional global.”
Los investigadores catalanes recuerdan que, como la naturaleza, “también las
personas funcionamos en ciclos: de vida y de muerte, de descanso y de
trabajo, de calma e inquietud, de reflexión y acción, de construcción y
destrucción. Tenemos todo un mundo exterior para recorrer y todo un camino
interior para encontrarnos y hacernos nacer. En este camino, nuestra
afectividad y nuestra inteligencia deben aprender a trabajar en equipo para
no destruirnos a nosotros, a nuestra especie y al mundo maravilloso en el
que vivimos”. En esto retoman un legado del legendario y respetado biólogo
humanista Gregory Bateson, quien así lo proponía en su monumental trabajo
Pasos hacia una ecología de la mente.
Principios Ecológicos Emocionales
- Se sabe que la ecología física propone disminuir las emanaciones tóxicas,
cuidar las fuentes de agua dulce, evitar el vaciado irresponsable de
material contaminante, ahorrar energía en lugar de derrocharla; mantener, en
fin, un vínculo consciente con el planeta que nos cobija. ¿Cuáles son las
herramientas de la ecología emocional y cuál su aplicación?
- La responsabilidad sobre la propia vida (hacerse cargo de ella y de sus
decisiones) es fundamental, para los creadores de la EE, en lo que llaman
gestión emocional ecológica. “Al pensar, analizar y reflexionar, vemos que
no hay una sola vía de acción ante las distintas situaciones de la vida. A
veces decimos que no tenemos libertad para tomar cierta decisión o ejecutar
un acto, pero lo que ocurre es que no estamos dispuestos a afrontar las
consecuencias de esa acción. La libertad la tenemos y es así casi siempre.”
Por el camino de la evitación o la inacción, sostienen, se terminan pagando
precios aún más altos y tomando un camino existencial basado en soluciones
epidérmicas o en consignas aprendidas y repetidas como leyes. Hacernos cargo
de nuestras elecciones (en los planos afectivo, familiar, laboral,
vocacional, profesional, social o comunitario) lleva a que cada acción se
convierta en una nueva pieza de una construcción personal y única, afirman
Conangla y Soler.
- La salud psicoafectiva, en términos de EE, requiere respeto por los
propios tiempos (distintos en cada persona), salir de los ritmos
vertiginosos propuestos desde afuera, recuperar el valor de la pausa y del
silencio interior, así como la ecología física propone respetar los tiempos,
los espacios y los ritmos de la naturaleza. La EE esgrime un principio según
el cual lo profundo de la espiritualidad está en lo cotidiano y en lo
ordinario y es allí donde hay que buscarlo y honrarlo. “Carpe diem no
significa que debamos buscar y agotar hoy todos los placeres, sino que
debemos buscar y disfrutar de los hechos de hoy”, recuerdan, glosando al
filósofo Fernando Savater. Una buena pregunta para empezar el día, aconsejan
Conangla y Soler, es: ¿qué bien puedo hacer hoy? Un interrogante cotidiano
que puede orientar los actos y las actitudes de la jornada.
- Los ecólogos emocionales subrayan algo muy significativo: no somos
responsables de lo que sentimos (las emociones no se eligen ni se planifican
de antemano), pero sí de aquello que hacemos con lo que sentimos. Rescatan
así el valor de todas las emociones, no las clasifican en buenas y malas,
positivas y negativas. Todas cumplen una función. Lo que importa es cómo se
gestionan, lo que se hace con ellas. Escogemos nuestra actitud y nuestra
conducta, reza un principio de la EE. “Pensar que algo nos será dado sin que
hagamos algo por ello y quejarnos por no recibirlo, contribuye a la
contaminación emocional”, advierte el mismo principio.
- Otra consigna de esta corriente apunta al valor del discernimiento.
Concretamente, aprender, desde la experiencia, qué aspectos de la realidad,
y en qué circunstancias, pueden ser modificados por nuestra conducta, y
cuáles son inalterables. Del mismo modo, incluir en nuestras expectativas y
planificaciones el rol de lo imponderable, de aquello que escapa de la
voluntad, la decisión y la acción propia, y que sin embargo es parte
inexorable de la vida. Cuando el discernimiento no se hace presente, su
lugar suelen ocuparlo la intolerancia, la ansiedad, la inadaptación. Es
decir, el sufrimiento emocional.
- La EE rescata el valor de las utopías. Sus creadores suelen recordar un
relato del chileno Alejandro Jodorowsky sobre un arquero que se empeñó
durante años en acertar con una flecha en el centro de la Luna. Por
supuesto, jamás lo consiguió y muchos de sus conciudadanos se mofaron de él.
Sin embargo, al cabo de tantos años de intentarlo se convirtió en uno de los
mejores arqueros del mundo. “Todo lo que el hombre ha conseguido o
construido fue primero un sueño”, recuerdan Soler y Conangla. Algo que suele
olvidarse en una era, como la presente, signada por la obsesión por las
certezas, por los resultados rápidos y a cualquier costo, por la fugacidad,
por la inmediatez y a menudo también por el temor al compromiso o a afrontar
las consecuencias de las propias elecciones.
- Desde la EE “proponemos instaurar una pedagogía de la provisionalidad y la
transformación”, explican sus creadores. “Vivimos aferrados a criterios de
seguridad y permanencia, contratamos seguros para todo, queremos tener todo
bajo nuestro control. Los cambios y las transformaciones son parte natural
de la vida, pero nos cuesta asumirlo y lo vivimos como pérdidas, de modo que
siempre nos encuentran sin recursos.” Todos somos como un río, ejemplifican,
que cambia de curso, que atraviesa diferentes territorios, que pierde y gana
cauce, que se hiela y se deshiela, pero jamás pierde su esencia, el agua. Un
principio ecológico emocional es el de aceptar el cambio y la transformación
para mantener y proteger nuestra esencia.
- Hermes Trimegisto (“el tres veces grande”), considerado en la mitología
griega como un semidiós (mitad divino, mitad humano) y padre de la escritura
y la cultura, señaló, entre otras máximas, que lo de arriba proviene de lo
de abajo y que como es adentro es afuera. Al cabo de miles de años, asoma
hoy una nueva comprensión para esta consigna. Como tratemos nuestro
ecosistema emocional, trataremos a los otros, y al mundo.
*El autor es escritor, especialista en vínculos humanos. Sus últimos libros
son Elogio de la responsabilidad (Del Nuevo Extremo) y La masculinidad
toxica (Ediciones B)
Fuente: La Nación Domingo 2 de septiembre de 2007
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Hay un Calentamiento Emocional
Global
Entrevista / Mercé Conangla y Jaume
Soler
Especialistas en vínculos humanos, los catalanes Mercé Conangla y Jaume
Soler investigan la dinámica del universo psicológico y emocional desde hace
largos años, y han aportado el resultado de su experiencia en el campo de la
salud (gestión hospitalaria) y en el de la educación, en el ámbito
empresarial y en diferentes organizaciones de gestión social. Creadores de
la ecología emocional, son también gestores y directores de la Fundación
Ambit de Barcelona, que aborda desde un amplio campo interdisciplinario el
crecimiento personal. Han publicado La ecología emocional, Aplícate el
cuento (ambas en Amat Editorial) y una trilogía que, con el título general
De la familia obligada a la familia escogida, incluye los libros Juntos pero
no revueltos, Amame para que me pueda ir y Juntos pero no atados (el mismo
sello citado). Compañeros de exploración, de investigación y en la vida,
transmiten en el trato personal la reconfortante calidad energética que
emana de quienes viven lo que predican.
–¿De qué modo aplican la ecología emocional en su trabajo con personas y en
qué áreas de las relaciones la ven hoy más necesaria?
–Trabajar las competencias emocionales, supone beneficios en tres niveles.
Respecto de uno mismo: la mejora del conocimiento de los matices
emocionales, la traducción correcta de la información emocional y su
incorporación en el mapa mental en el momento de tomar decisiones; un buen
equilibrio personal y mayor coherencia en el eje mente-emoción-acción.
Respecto de nuestra relación con los demás: relaciones más honestas,
coherentes y profundas, mejor calidad de comunicación y capacidad de crear
vínculos basados en la libertad y no en la dependencia. Respecto de nosotros
en relación con el mundo: conciencia de la interdependencia de los sistemas
vitales que habitamos la Tierra, acciones creativas de mejora del mundo,
mayor respeto al entorno.
Creemos que esto es afín a todas las áreas de las relaciones humanas.
Estamos aplicándolo en el sector sanitario (hospitales, formación de médicos
y enfermería, cuidadores), en el de enseñanza (profesorado de todos los
niveles: universidad, escuelas medias, primaria y preescolar), en el sector
empresarial (formación para directivos aplicando estrategias de EE). Además,
en la Fundación Ambit se dan estas estrategias a todo tipo de personas,
desde adolescentes hasta jubilados, profesionales o estudiantes. Sería muy
interesante que llegara a los políticos, así como a los profesionales de los
medios de comunicación y restantes áreas. Las personas que se hallan en
posiciones de influencia tienen mayor posibilidad de contagiar
positivamente, pero también de contaminar y destruir con mayor rapidez.
–¿Creen que el mundo emocional es un lugar desvalorizado o poco explorado en
nuestra cultura? ¿Cuáles serían los principales malentendidos respecto de
ese mundo?
–Dedicamos toda nuestra vida a entrenar nuestra mente: adquirimos
conocimientos y nos enseñan a pensar, pero en el territorio emocional, en
cambio, somos todos autodidactas, en mayor o menor medida. Hay quien
considera las emociones como obstáculos que interfieren en nuestra dimensión
racional. Nada más equivocado, puesto que las emociones son un lenguaje
distinto y complementario. Una mente inteligente pero desconectada de las
emociones construiría mapas de decisión equivocados y peligrosos. Las
emociones dan color al paisaje y sirven para orientarnos en el mundo; nos
indican si la ruta que hemos elegido es adaptativa o destructiva. Enumeramos
así las principales creencias erróneas respecto de las emociones:
*La creencia de que “hay emociones buenas y malas”: la ecología emocional
defiende que todas las emociones son legítimas y necesarias puesto que nos
proporcionan información sobre cómo nos relacionamos con nosotros mismos y
con los demás, y sobre cómo llevamos nuestro proyecto de vida. Como dijo
Dolly Parton: “Soy de la opinión de que si usted quiere gozar del arco iris
tendrá que soportar la lluvia”.
*Considerar que entendemos perfectamente el sentir del otro: la misma
emoción puede ser vivida diferentemente en función del equipaje vital del
otro. “Te entiendo perfectamente” puede ser sólo una frase si no nos
molestamos en preguntar al otro cómo lo está viviendo.
*Confundir retención emocional con autocontrol: las emociones no deben
retenerse, aunque sí deben controlarse. A veces pensamos que sólo puede
perjudicarnos la retención de determinadas emociones (ira, rencor,
resentimiento, rabia), pero la EE afirma que retener emociones tales como el
amor, la alegría, la gratitud, también perjudica nuestra vida y dificulta el
crecimiento de nuestras relaciones. Autocontrol supone capacidad para
canalizar y dirigir la energía emocional hacia el objetivo deseado.
*Creencia de que uno es emocionalmente autosuficiente: la EE afirma que
todas las formas de vida son interdependientes. Andar por la vida es ir
hacia uno mismo y encontrar a los otros en el camino. Aislados no nos
podríamos construir como humanos.
–¿Qué relación ven ustedes entre la EE y el equilibrio y la armonía del
mundo externo? ¿Cómo interactúan?
–La EE plantea un dilema inicial: “¿crear o destruir?” y elige “crear”. Como
dijo Erich Fromm: “Toda la energía que no se dirige a crear se convierte en
energía destructiva”. De la misma forma que ya no consideramos admisible que
alguien lance residuos tóxicos y contaminantes a un río –porque sabemos que
los peces y el río van a morir–, no podemos permitirnos el lujo de ir
lanzando partículas emocionales tóxicas al exterior. Las personas y la
naturaleza son sistemas abiertos totalmente interdependientes. Existe un
clima emocional global que se está deteriorando cada vez más debido a
nuestro analfabetismo emocional y a nuestra irresponsabilidad. El clima
emocional global va a depender de la suma de las aportaciones de todos y
cada uno de nosotros. El calentamiento emocional global se manifiesta en
multitud de síntomas: aumento de las agresiones verbales, físicas, psíquicas
y morales, estrés, aumento de patología ansioso-depresiva, racismo,
corrupción, guerras, terrorismo, enfermedad.. Ya es hora de efectuar cambios
preventivos en lugar de vernos obligados a recurrir a cambios catastróficos;
a veces, demasiado tarde. La EE defiende un modelo humano psicoecoafectivo:
personas que construyen un espacio interior armónico en el cual razón y
emoción unen sus fuerzas fomentando acciones más empáticas, generosas y
solidarias hacia los demás y hacia el mundo.
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Principios para una vida emocionalmente ecológica
El modelo CAPA de ser humano: persona creativa, amorosa, pacífica, autónoma.
Estos cuatro ejes deben desarrollarse de forma sincrónica y equilibrada.
Principio de responsabilidad en la autogestión emocional. Podemos ser
parte de la solución o parte del problema de la humanidad. No podemos vivir
inundando a los demás con nuestra basura emocional. El precio es demasiado
caro.
Principio de prevención: “Hoy estamos otra vez en una de estas
situaciones decisivas en que la diferencia entre la solución violenta y la
solución anticipada puede significar la diferencia entre la destrucción y el
fértil desarrollo de nuestra civilización”. (Erich Fromm)
Buen uso y ahorro de energía emocional: elegir bien los objetivos y
las personas en que invertimos energía emocional. No despilfarrarla.
Centrarnos en aquello que podemos controlar y mejorar –nosotros mismos–, en
lugar de empeñarnos en cambiar a los demás.
Uso de fuentes de energía emocional limpias, renovables y no
contaminantes: movernos por el empuje de la alegría, la curiosidad, la
confianza, la valentía, la generosidad o el amor, en lugar de hacerlo por
coacción, por un falso sentido de la obligación, por lo que dirán los demás,
por egoísmo o interés. La misma acción puede dar lugar a resultados
totalmente opuestos en función de si la fuente de energía emocional es
limpia o contaminadora.
Creación de espacios protegidos para especies emocionales en peligro
de extinción, en los que puedan crecer, entre otras, la ternura, el amor, la
serenidad y la gratitud
Protección del clima emocional evitando las contaminaciones por
quejas, rumores, insultos, juicios de valores, menosprecios. Aplicar el
principio del respeto.
Siete Principios de la Ecología Emocional para las Relaciones
1.- Principio de la autonomía personal: “Ayúdate a ti mismo y los demás te
ayudarán”.
2.- Principio de la prevención de dependencias: “No hagas por los demás
aquello que ellos pueden hacer por sí mismos”.
3.- Principio del boomerang: “Todo lo que haces a los demás, también te lo
haces a ti”.
4.- Principio del reconocimiento de la individualidad y la diferencia: “No
hagas a los demás aquello que quieres para ti. Pueden tener gustos
diferentes”.
5.- Principio de la moralidad natural: “No hagas a los demás aquello que no
quieres que te hagan a ti”.
6.- Principio de la autoaplicación previa: ”No podrás hacer ni dar a los
demás aquello que no eres capaz de hacer ni darte a ti mismo”.
7.- Principio de la limpieza relacional: “Tenemos el deber de hacer limpieza
de las relaciones que son ficticias, insanas y no nos dejan crecer como
persona”.
Fuente: La Nación Domingo 2 de septiembre de 2007
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MOTTAINAI
es un término japonés que está expandiéndose mundialmente; lo hemos
conocido traducido en "¡Que desperdicio, Qué pena o Que pérdida!" con
su correlato en la proactividad que incita a "¡Debería aprovecharlo!". Nos pareció un buen
punto de inflexión en las responsabilidades sobre lo que no valoramos y
desestimamos cotidianamente. Aquí acercamos dos breves artículos sobre el
espíritu y la virtud del Mottainai. Nuestro propósito es poner un foco de
atención en la ausencia o falta de respeto o apreciación en lo que
desaprovechamos y dando un paso más adelante, si lo hacemos por ignorancia,
negligencia o simple descuido, el debate está abierto ...
El Espíritu Mottainai por Evelyn Mendoza
...
Japón posee una riqueza cultural tremenda, pero no me refiero a la ancestral que
conocemos, o al menos hemos oído. Hablo de la cultura japonesa que se creó
después de la guerra (WWII). Los japoneses empezaron su agresivo levantamiento
de las cenizas, para luego convertirse en una de las más grandes potencias
mundiales.
¿Cómo lo lograron? Bueno algo que caracterizó a Japón ... fue el espíritu mottainai. MOTTAINAI es un término
japonés muy famoso mundialmente que podría traducirse en "¡Que desperdicio!" o
"¡Que pérdida!", pero de donde proviene esta palabra es del negativo de MOTTAI
que significa "Material", "Valor Verdadero" o "Dando respeto" por tanto el
negativo de esto sería "Qué desperdicio", "No darle el valor verdadero" o "No se
le da respeto". Es una expresión que sugiere la ausencia de respeto o
apreciación.
Los japoneses sintieron esto cuando eran muy pocos los recursos que tenían en
época de la post-guerra. Por ejemplo empezaron a valorar cada grano de arroz,
pues para ellos dejar un grano de arroz era menospreciar el trabajo de los
campesinos. Lastimosamente, hoy cerca de 30 millones de personas en Japón
desperdician la comida diariamente, mientras que en otro lado del planeta hay
1.2 billones de personas hambrientas. Irónico ¿verdad?, bueno eso es lo que
estoy aprendiendo ahora, a dar valor a los recursos de este planeta.
Empecemos con no desperdiciar el agua, ¿que tú no la desperdicias? una sencilla
prueba es la siguiente pregunta, ¿usas un vaso con agua al cepillarte o dejas
abierta la llave de agua mientras te cepillas? que gusto me daría saber si la
mayoría dijo que usan un vaso. Sólo la gente viviendo bajo unas esteras en el
desierto, podría ser más conciente que nosotros. Puedes creer que la gente en
Africa que apenas tienen recursos para vivir usan 10 litros de agua por día para
vivir. Sin embargo, personas que viven en los países desarrollados gastan 10
litros al usar el inodoro, 100 litros al tomar una ducha, 200 al tomar un baño,
100 litros para lavar los platos y la ropa. El volumen promedio es de 250-400
litros día.
La gente en Africa camina por horas, inclusive un par de días si es necesario.
La gente en los países desarrollados no le gusta caminar 30 minutos, ni siquiera
15 minutos, pues prefieren ir en carro. La emisión de dióxido de carbono es
varios cientos de veces más, recorriendo la misma distancia. La gente en estos
países usan la aspiradora para limpiar, lavadora para lavar ropa, la escalera y
ascensores para subir y bajar pisos. Todas estas cosas pueden ser realizadas con
las manos y los pies. Sin embargo, con estos aparatos eléctricos, la emisión de
dióxido de carbono es docenas o cientos de veces más.
Para la gente que no conoce el Protocolo de Kyoto, les comento que es un tratado
con el que se busca la reducción de dióxido de carbono pidiendo a los países más
industrializados de este planeta reduzcan dichos niveles. Todos aceptaron, bueno
lo están haciendo en proporciones menores a lo requerido. Pero pueden creer que
USA, que emite la tercera parte de dióxido de carbono del total emitido por los
países más industrializados, lo que equivale la cuarta parte de lo que emite el
planeta, simplemente rechazó ser parte de este protocolo. ¿Saben cuál fue el
motivo que dió?, sencillamente que era muy difícil, casi imposible que la
población americana pueda acostumbrarse a un estilo de vida diferente, eso fue
todo. Mientras tanto la capa de ozono se sigue dañando, siguen ocurriendo
grandes fenómenos climáticos, quizás un efecto fue el tsunami que ocurrió
recientemente a la India. No es sorpresa ver que el poder económico prime en
algunos países.
Espero que con lo expuesto empiecen a dar valor a lo que nos brinda la
naturaleza, a no desperdiciar los recursos. Recuerden que el mayor impacto que
se puede lograr es mediante el esfuerzo individual. Recuerden somos más de 6 mil
millones de personas y los recursos no son suficientes, empecemos por darles un
mejor aprovechamiento.
Si les interesó este tema por favor visiten http://gbmna.org, es la web de la
Organización The Green Belt Movement fundada por Wangari Maathai, la ganadora
del Nobel Prize en el 2004. Ella es la mano derecha del Ministro de Recursos
Ambientales y Naturales de Kenya.
Fuente:
evelynmendoza.blogspot.com
La Virtud del “Mottainai”
Texto de la Oratoria de Yoshimichi Ichikawa
¿Quién de nosotros no sabe lo que es tirar a la basura unas sobras de la comida?
¿O quizás botar una camisa porque esté levemente desteñida?
A nivel individual no nos parece gran cosa tirar aquello que no deseamos
consumir o que haya perdido atractivo a la vista. Hasta Nieztsche ha dicho en una
ocasión que el que anda en andrajos, muy elocuente se puede sentir, pero que de
todos modos anda en andrajos... ¿Cuántos no se habrán apresurado a botar todo lo
que parecía andrajo confiando en el filósofo?
... Me
llamó tremendamente la atención una reacción de Wangari Maathai,
la keniana ganadora del Premio Nobel de la Paz. Ella, en un llamado
a la medición ante tanto desperdicio, evocó un concepto muy antiguo
de la lengua japonesa. Es una palabra preciosa, muy nuestra, que
hasta la fecha la mayoría de los diccionarios no sabe cómo traducir
a una lengua extranjera: “mottainai”.
Un ligero vistazo a
los diccionarios, nos pone al corriente de que casi todos la
traducen más o menos como “sentir lástima ante el malgasto”. Le he
preguntado a extranjeros amantes del japonés. Los que suelen usar
este término me juran que es demasiado difícil de resumir a sus
lenguas. Me causa mucha gracia ver que a veces algunos extranjeros
la dicen en japonés, “mottainai”, aunque estén hablando en su
lengua.
“Mottainai” tiene
una epistemología singular.
Se remonta a una época tan lejana, en la que la lengua japonesa
estaba en un estado de mayor pureza, en la que no usábamos
importaciones como los anglicismos ni el verbo ser.
Hablábamos con una gramática y una semántica salida de la fusión con
la naturaleza. Estoy ya viajando más de ocho siglos al pasado.
Tenemos pues datos del uso de “mottainai” allá por la era de
Kamakura, obviamente con una muy distinta connotación. Resulta que
este término se derivaba de la mezcla de los radicales “motsu” que
es “cosa” u “objeto”, y “tai” que significa “cuerpo” o “sustancia”.
A estos dos se les añade el verbo “nai” que es “haber”, pero en
negativo.
A primera vista, nos parece confuso todo esto: “objeto”, “sustancia”
y “no-haber”. Es como un acertijo. Pero no tanto, si lo pensamos
bien. Como decía, los japoneses huían de verbo “ser”, prefiriendo
los verbos de cambio como “naru”, que es “devenir”. No le veían una
identidad a las cosas. De hecho ni teníamos esa palabra,
“identidad”. Pero sí le veíamos una función, un devenir natural, a
todas las cosas. Cada cosa era como un pedazo proveniente del
cosmos, una sustancia, pero en cambio, o sea una sustancia-función.
Por eso “mottainai”, en negativo, es la denegación que sufre el
objeto que no poder llegar a cumplir con su función natural
completamente. “Mottainai” es una traición a la naturaleza, a la
vida.
Sentir el “mottainai”, como una virtud, nos obliga a reconsiderar
todo nuestro alrededor. Lo pienso con frecuencia incluso en mi
trabajo. Hago de cajero en mis horas libres. Así me he enterado de
que en Japón los cajeros entregamos unos 28 mil millones de bolsas
plásticas al año. Casi dos diarias por persona.
En el comercio internacional es peor. ¿Saben del banano del Ecuador?
Una parte enorme del banano ecuatoriano lo obtiene Japón. De todo
eso no llega a nuestros labios ni un tercio, porque el ojo japonés
se ha hecho caprichoso. En los puertos se bota cualquier fruta que
tenga leves manchitas o pequeñas deformidades que ni en Europa le
importarían a nadie. ¡Qué “mottainai”! ¡Qué fácil es olvidar a los
más de 800 millones de humanos que carecen de pan!
Ni al arroz respetamos ya. Siendo un país que importa gran parte del
arroz, botamos un mínimo de 7 millones de toneladas de arroz sólo en
sobrantes de los supermercados. ¡Quién sabe en los hogares! Las
noticias de los 200 millones de hambrientos en la India, y de los 70
millones en Brasil, son sólo eso, noticias, nada más. Seguimos
botando la comida, valiosas telas, el papel, las materias primas.
Les negamos su derecho a cumplir su función, les negamos su derecho
a enriquecer nuestras vidas. ¡Qué “mottainai”!
Fuente: Blog tendai-hispania-kaiwakai-comunicacion
muchas gracias por tu comentario info@codigor.com.ar
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El
Kairós
El diccionario nos dice que
kairós es el momento justo, en la filosofía griega y romana es la
experiencia del momento oportuno ... otras definiciones lo refieren como la
oportunidad única e irrepetible en la vida ... que si no es aprovechada,
quizás nunca vuelva a repetirse ... el tiempo en potencia, tiempo atemporal
o eterno y el tiempo es la duración de un movimiento, una creación.
Chronos y Kairós
El tiempo es uno de los más valiosos (aunque muchas veces subvaluado)
recursos que poseemos, por eso, aprovecharlo correctamente debería ser una
prioridad, al hacerlo eficazmente obtendríamos beneficios que compensarían
enormemente la atención que necesitamos dedicarle para lograrlo.
Como cualquier otra área de la vida, conocer sobre el tiempo nos facilitaría
lograr nuestros objetivos, al comprender aquello que pretendemos aprovechar
se abren ante nosotros horizontes hasta ahora insospechados, comencemos por
unas simples definiciones.
¿Qué es el Tiempo?
¿Alguna vez ha buscado la definición de la palabra tiempo en el
diccionario?, si alguna vez lo ha hecho seguramente entenderá porque se le
considera relativo. Aparte de señalar que proviene del Latín Tempus la
definición más concreta (si puede considerarse así) entre una larga lista
es: "Duración de las cosas sujetas a mudanza".
En el idioma Griego existen dos palabras para referirse al tiempo (y de allí
el título de este tema), Chronos que se refiere a cantidades de tiempo como
por ejemplo "1 hora" o "3 semanas" y Kairos que se refiere al momento en que
algo ocurre Ej. "a las 6:00 A.M." o "el próximo Miércoles".
Por la naturaleza relativa del tiempo su servidor prefiere considerarlo como
"una sucesión de eventos en el espacio". Esta definición se ajusta a su
naturaleza y permite establecer el momento en que ocurrió un hecho con
relación a otro anterior o posterior sin necesidad (aunque no le resta lo
deseable que pudiera ser) de establecer la cantidad de tiempo transcurrido
entre uno y otro evento.
La anterior es sencillamente una preferencia personal empleada para
simplificar algunos hechos en la vida, cada quien emplea la que encuentre
más útil y productiva. Veamos ahora otros detalles.
Como vimos anteriormente al emplear el tiempo tomamos en consideración
cantidades de este y los momentos en que lo hacemos, pero ¿Está completa
esta ecuación?. Si consideramos que el tiempo es relativo no podría estarlo,
necesitaría de algo más para relacionarse.
Pero, ¿Qué podría ser este algo más?, es simple, ese algo más son los
eventos que ocurren en nuestras vidas. Para ellos podemos establecer en que
momento ocurrieron y cuanto (cantidad) tiempo duraron.
Recursos
Tal vez se esté preguntando ¿Qué tiene toda esta exposición que ver con
aprovechar mejor el tiempo?, es muy sencillo, tiene todo que ver, veamos.
Cada día se nos otorgan 24 horas, ni un minuto más ni otro menos, y cada ser
de este planeta recibe la misma cantidad sin distinción (¿y todavía existen
personas que insisten en la discriminación?).
¿Cómo es posible entonces que algunas personas logren hacer literalmente
cientos de cosas durante un día, mientras que a otras no les alcanza el
tiempo para nada?, nuevamente es muy sencillo, depende de como nos
administramos durante esas 24 horas que se nos otorgan cada día.
Sí, leyó usted correctamente, se trata de como nos administramos nosotros,
el tiempo forma parte de este plano de existencia, y realmente no podemos
actuar sobre él, lo que si podemos hacer es administrar la manera como nos
comportamos en el tiempo.
Todos tenemos eventos y/o situaciones de las cuales ocuparnos, elegir
asertivamente en que momento nos ocupamos de ellos y cuanto tiempo les
dedicamos a cada uno es la raíz de como nos administramos durante ese
valioso recurso que es el tiempo.
¿Qué necesitamos?
Administrarnos en el tiempo está relacionado con un conjunto de habilidades
de sentido común, que nos permiten emplearnos en el tiempo de la manera más
efectiva y productiva posible.
Estas habilidades nos permiten:
- Determinar cuáles de las actividades que realizamos son importantes y
- Cuáles podemos posponer
- Incrementar la cantidad de tiempo que empleamos para ser productivos
- Evitar distracciones
- Aumentar nuestra efectividad
Como señalamos anteriormente, estas son habilidades básicas de sentido común
que todos poseemos, entonces ¿Por qué no todos emplean su tiempo
eficazmente?, tal vez simplemente porque no sabían que es posible.
Sí, es correcto, muchas personas simplemente no saben que pueden ser más
eficaces. A algunas otras no les resulta atractivo planificar, y aun otras
tal vez disfrutan del aumento de adrenalina relacionado con fechas de
entrega cercanas, o las crisis.
Actitud
Lograr administrarnos eficazmente en el tiempo que disponemos a diario es
tan sencillo como cambiar de enfoque:
Concentrarnos en obtener resultados, en vez de en estar ocupados.
Muchas personas asumen la actitud de estar en una constante actividad, a
veces, frenética, pero logran muy poco por falta de concentración en las
actividades importantes.
Esto está representado por la regla 80/20. Esta regla señala que por lo
general el 80% de nuestra actividad dispersa genera sólo un 20% de
resultados, mientras que el restante 80% de los resultados se logra con sólo
un 20% de actividad enfocada correctamente.
Parece increíble pero es cierto, es el resultado de un estudio. Si podemos
obtener un 80% de resultados deseables con sólo un 20% de inversión de
nuestras actividades enfocadas correctamente, imagine lo que podría lograr
si empleara eficazmente el 80% de su tiempo, o solo el 50%.
Para lograrlo podemos concentrarnos en establecer qué hace a ese 20% de
nuestras actividades tan productivo, dedicarle más de nuestro tiempo a esas
actividades, y reducir el tiempo que le dedicamos a actividades no
productivas.
Esto podemos lograrlo empleando el conjunto de habilidades de sentido común
que todos poseemos y señalamos anteriormente.
Al cambiar nuestra actitud para concentrarnos en los resultados que
obtenemos mediante nuestras acciones conscientes, y administrarnos mejor
durante el día, incluyendo planificar, podemos modificar el desenlace que
tienen nuestras actividades al concentrarnos en las ocupaciones que nos
brinden mayores beneficios.
Esto nos permitiría obtener los mayores beneficios posibles de nuestra
inversión en tiempo y dedicación.
Pasos
Lograr un giro en nuestras actitudes y comportamiento puede ser una tarea
gradual o instantánea, según usted elija, se trata sólo de tomar una
decisión consciente y emplear la voluntad para ejecutarla.
Si, es correcto consciencia y voluntad es todo lo que necesitamos para
lograr cualquier cosa que nos propongamos en nuestra vida, y estos son
recursos con los cuales todo ser humano nace. ¿Por qué no todos los emplean
para su provecho, tal vez tenga que ver con lo que señalamos anteriormente
sobre administrarnos, tal vez tampoco lo sabían.
Una vez que tenemos claro que contamos con todo lo que necesitamos podemos
dedicarle atención a las siguientes áreas:
- Evaluar la forma en que empleamos nuestro tiempo
- Establecer y Concentrarnos en nuestras prioridades
- Planificar efectivamente nuestro tiempo
- Emplear efectivamente nuestro tiempo
- Crear más tiempo (Sí, ya verá que es posible)
- Evitar distracciones
Para comenzar dispongamos de un par de horas, si cree que no dispone de dos
horas para dedicárselas a ser más productivo entonces con mayor razón las
necesita.
Tome una libreta y escriba cada actividad que realiza durante el día, cada
una de ellas, incluyendo sus actividades de aseo personal y alimentación,
considerando para estas últimas el tiempo que invierte para la preparación
de los alimentos, si lo hace; el sueño, y muy importante, tiempo para usted.
En el caso de que tenga que trasladarse a otros lugares para realizar
diferentes actividades anote transportarse como una actividad.
Luego coloque al lado de cada actividad la cantidad de tiempo que invierte
en cada una de ellas. Por ejemplo:
Trabajar - 8 hrs
Y así para todas, al terminar sume la cantidad de horas que necesita para
completar todas las actividades que pretende realizar en un día. No se
sorprenda si el total es mayor de 24 horas, esto ocurre frecuentemente.
El siguiente paso es establecer un sistema que nos permita asignar
prioridades a las diferentes tareas que necesitamos realizar en un día.
Coloque un * al lado de cada tarea realmente importante, un signo + al lado
de aquellas que sean deseables de realizar y un signo - al lado de las
tareas que simplemente le gustaría realizar pero pueden ser pospuestas.
Haga ahora una nueva lista colocando primero las tareas con un * al lado,
luego las que tiene un signo + y por último aquellas a las que colocó un
signo -.
Pregúntese lo siguiente al observar esta nueva lista ¿Realiza sus tareas en
ese orden durante su rutina diaria?, si responde afirmativamente felicítese,
ya se administra efectivamente durante su tiempo personal, de lo contrarío,
seguramente encontrará detalles que le permitan mejorar.
Ya ha establecido sus prioridades, ahora solo le resta mantenerse alerta
para cumplir con su planificación.
Pero, ¿Cómo hacer si necesitamos más de 24 horas para ocuparnos de nuestras
actividades?. Muy sencillo, como señalamos anteriormente creamos tiempo.
Consideraciones
Veamos un ejemplo que nos permita graficar todo esto. Supongamos que tenemos
un jarrón de boca ancha que representa el tiempo con que contamos durante un
día.
Supongamos ahora que disponemos de una pequeña montaña de rocas que apenas
caben por la boca de nuestro jarrón y nos proponemos a llenarlo con ellas.
Procedemos a introducir una por una las rocas hasta que ya no es posible
introducir una más. ¿Está lleno nuestro jarrón entonces?.
Y si tomamos una balde de pequeñas piedras y las introducimos entre las
grietas que han dejado las rocas, y estremecemos el jarrón para permitirles
entrar, ¿Habremos sido capaces de llenar más nuestro jarrón?. ¿Está lleno
ahora?.
Tomemos ahora un balde de arena y vaciémoslo sobre el jarrón agitándolo para
permitirle a la arena llegar hasta el fondo. Ahora si está lleno ¿Verdad?,
¿Usted que cree?.
Si tomamos una jarra de agua y la vertemos dentro del jarrón, podremos
comprobar que este tiene capacidad para albergar más de lo que pudimos
imaginar inicialmente.
¿Pero que tiene todo esto que ver con administrarnos en el tiempo?, pues
todo, si usamos un poco la imaginación.
Podemos imaginar que el jarrón es nuestra agenda para el día, y así podremos
notar que si nos organizamos eficazmente podremos hacer tiempo en nuestra
agenda para otros eventos que al principio tal vez nos parecía imposible que
pudiéramos ocuparnos de ellos.
Y más importante aun, aunque tal vez no parezca tan obvio a primera vista,
es que de no haber introducido las grandes rocas primero en el jarrón, no
hubiera sido posible hacerlo después.
De eso se trata, de administrar, de establecer prioridades y ejecutarlas
eficazmente. ¿Cuáles son las grandes rocas en su vida?, ¿Dedicarle tiempo a
sus seres queridos?, ¿Su educación?, ¿Sus sueños?, ¿Una causa noble?,
recuerde ponerlos primero en su jarrón.
Esa es la sencilla manera en la cual podemos crear tiempo en nuestras vidas,
simplemente comenzado por lo que es importante y concentrándonos en ello
para luego poder ocuparnos del resto.
Para facilitarnos lograr estas metas es importante mantenernos flexibles al
principio mientras desarrollamos nuevos hábitos que nos permitan
administrarnos mejor en el tiempo, y mantenernos alertas para llevar a cabo
la planificación que nos hemos propuesto y evadir distracciones.
Con la práctica, administrarnos en el tiempo se convierte en un hábito
productivo, y naturalmente comenzamos a emplear las nuevas destrezas
adquiridas para llevar una vida más productiva.
Es importante recordar que tenemos la habilidad de influenciar la manera
como percibimos el tiempo y lo que hacemos mientras transcurre. Aquello
sobre lo que nos concentramos aumenta, e igual sucede con nuestra percepción
de como empleamos nuestro tiempo.
Si usted está concentrado en una tarea importante no notará el pasar del
tiempo y al terminar le parecerá que el tiempo "se fue volando", mientras
que si está esperando por otra persona le parecerá que el tiempo "pasa muy
lentamente".
Enfocar nuestra atención es la clave para administrarnos efectivamente en el
tiempo.
Destinatarios
Nota: adaptación de la web helios3000.net - El contenido de este artículo puede aplicarse a todas las persona, desde
amas de casa, estudiantes, secretarias, ejecutivos, profesionales, etc.
muchas gracias por tu comentario info@codigor.com.ar
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