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7 Indicadores
elaborados por ETHOS, por Luis Alberto Ulla
A primera vista,
hablar de la responsabilidad de las empresas cooperativas parece
redundante, ya que es como querer hablar de la "responsabidad social de las empresas
sociales". Algo complicado, ¿no?
Sin embargo, desde el Instituto Argentino de Responsabilidad Social
Empresaria (IARSE) pensamos que esto no sólo es posible, sino que hasta
es necesario. Vayamos de a poco. Es posible hablar de responsabilidad
social, porque la esencia misma de la empresa cooperativa es
precisamente su excluyente finalidad social; y es necesario porque en el
concepto de responsabilidad social se unen dos componentes vitales que
hacen a la legitimidad y sustentabilidad de estos emprendimientos
sociales:
la eficiencia y la transparencia en el cumplimiento de su misión, y la
visión de construcción de capital social a largo plazo que estas
organizaciones aportan a la sociedad en que operan y se desarrollan.
En esto del ejercicio práctico de la Responsabilidad Social, las
empresas cooperativas tienen a la vez un gran desafío, que se combina
con una ventaja competitiva por sobre las empresas privadas. Si
tomásemos una definición simple de la Responsabilidad Social Empresaria
(RSE), podríamos decir que: "Es la capacidad de una empresa de escuchar,
atender, comprender y satisfacer las expectativas legítimas de los
diferentes actores que contribuyen a su desarrollo". Ahora pensemos en
la definición de la misión de cualquier organización cooperativa, y
veremos que ¡la similitud es notable!
No es posible imaginar a una cooperativa que sea coherente con sus
principios fundacionales (y a la vez, exitosa) si no desarrolla esta
capacidad como un verdadero estilo de gestión. No hay cooperativas
sustentables si no son capaces de aprender todos los días algo más
acerca de lo que es "escuchar, atender, comprender y tratar de
satisfacer las expectativas legítimas de los diferentes actores que
contribuyen a su desarrollo". Por lo tanto, no hay posibilidad de ser
una auténtica organización cooperativa si no se desarrolla una gestión
de responsabilidad social. Y por eso podemos afirmar que todo esto de la
RSE no es nuevo en el mundo de las cooperativas.
Si se las considera en relación con los 7
Indicadores de la Responsabilidad Social Empresaria elaborados por el
Instituto Ethos de Brasil, es difícil encontrar a empresas cooperativas
de excelencia que no estén reflejadas plenamente en ellos. Veámoslo un
poco más en detalle:
1. Valores y Transparencia: Una sólida organización cooperativa
debería estar siempre preocupada y ocupada por la difusión de sus
valores sociales fundantes, y velar por el imperio absoluto de la
transparencia en sus formas de gestión, tanto frente a sus propios
asociados como de cara a toda la comunidad.
2. Comunidad Interna: "Si tenemos la gente, tenemos el proyecto",
dice una frase genial. No hay empresa cooperativa de excelencia que no
esté integrada, dirigida y sostenida por gente excelente. Esto recorre
un largo y permanente camino, que va desde la preocupación de formar y
tener los mejores consejeros hasta disponer de los mejores cuadros de
dirección y de trabajo. Ello supone además preocupación por formarlos,
hacerlos crecer en sus habilidades personales, retribuirlos con justicia
y equidad, y asegurar su futuro personal y familiar.
3. Medio Ambiente: Cada vez es mayor la conciencia comunitaria
acerca del cuidado y la preservación del medio ambiente. Una empresa
cooperativa que tenga visión de mediano y largo plazo sabrá que las
generaciones actuales sólo tenemos prestado un capital ambiental que les
pertenece a las generaciones futuras: los futuros socios, nada más ni
nada menos.
4. Proveedores: Es imposible pensar en la sustentabilidad
empresarial de las empresas cooperativas -y en que éstas sean a su vez
agentes de
transformación social- si no utilizan a pleno toda su capacidad de
generar nuevas conductas sociales en alianza con sus proveedores. Las
cooperativas desarrollan y encarnan valores sociales que deberían ser
cada vez más compartidos con sus proveedores. En el mundo actual, ésta
ha demostrado ser una fenomenal herramienta de cambio y mejoramiento
social.
5. Consumidores: Las empresas cooperativas en general están
especialmente comprometidas en este punto, y particularmente las que
generan y proveen servicios a sus socios. Si para las empresas privadas
el principio de plena satisfacción es una variable de competitividad,
cuánto más lo es para una cooperativa de servicios. La preocupación por
el desarrollo, y la aplicación de la idea de calidad total, debería ser
mucho más visible en una empresa social ya que esto le supone disponer
de una "tasa de retorno" casi infinita. Es claramente un círculo
virtuoso: socio-cliente-dueño.
6. Comunidad: Tal vez sea una de las dimensiones más visibles de
la RSE de las empresas cooperativas en la escala comunitaria. Las
empresas cooperativas que son consideradas líderes invierten no sólo
recursos sino que participan en la construcción de una educación de
calidad para todos los niños y jóvenes; generan y sostienen servicios de
salud para todos los estamentos de edades de la población; patrocinan y
respaldan de manera permanente hechos que hacen al rescate y la
promoción de la cultura de las comunidades; promueven el deporte y la
recreación; facilitan procesos de comunicación e intercambio con otras
comunidades y cooperativas, etc. En suma: saben que solamente es posible
pensar empresas sociales sanas y duraderas en comunidades sanas y con
futuro.
7. Gobierno y Sociedad: Las empresas cooperativas deberían ser
verdaderas escuelas de democracia, puesto que sus principios de gobierno
así lo determinan. La simplicidad del principio "un socio, un voto"
contrasta con el modelo de participación política que nos rige en la
Argentina actual. Una empresa cooperativa de excelencia debería ser
siempre un modelo inspirador de una nueva forma de gobierno político.
Debería ser escuela de participación y de aprendizaje del ejercicio del
bien común, a la par que un modelo que, por su propio ejemplo, generase
una auténtica necesidad de transparencia en las demás organizaciones
sociales comunitarias.
Las cooperativas aún tienen mucho por aportar a la sociedad en lo que
respecta a buen gobierno y construcción de capital social. Por su misma
esencia, éstas deberían ser "las estadistas de las comunidades" en las
que han nacido y se desenvuelven; esto es, ser capaces de demostrar a la
ciudadanía que es posible el ejercicio eficiente de una dirigencia
preocupada por el bien común, con mirada de largo plazo, completamente
alejada del propio interés individual y con un horizonte de por lo menos
5 a 7 generaciones.
Por todo lo antes dicho, no queda más que refrescar la idea lanzada al
comienzo del texto e instar a las numerosas empresas cooperativas
radicadas a lo largo y a lo ancho de nuestra extensa nación a revisar su
alineamiento con los principios de la responsabilidad social empresaria
y chequear efectivamente el cumplimiento de los principios fundacionales
bajo los cuales fueron concebidas.
* Director Ejecutivo IARSE
Fuente - IARSE

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Responsabilidad Social y Cooperativismo: una sinergia con perspectivas de futuro por María Laura Porrini*
El cooperativismo en Argentina ha adquirido, en los últimos años, un peso insoslayable; tanto desde el punto de vista de su contribución al valor bruto de la producción nacional como de la cantidad de usuarios de los servicios o productos que genera. Los datos correspondientes al pasado año ilustran esta afirmación: según la Confederación Cooperativa de la República Argentina (Cooperar) durante el 2006, 10.000.000 de personas (es decir, el 25% de la población argentina) recibieron algún producto o servicio generado desde alguna de las 21.647 cooperativas que, de acuerdo a estadísticas del Instituto Nacional de Asociativismo y Economía Social (INAES), actualmente operan en el territorio nacional.
Esta realidad dota de protagonismo a un sector del que pocas veces se habla en términos de Responsabilidad Social. Ahora bien, ¿no sería redundante hablar de la Responsabilidad Social de las cooperativas, cuya naturaleza tiene desde su concepción, un fuerte componente social?
El alcance y la adaptabilidad del concepto de RSE demuestran que no, en tanto una gestión socialmente responsable permitiría a las cooperativas renovar su compromiso con la comunidad, con su entorno y sus públicos de interés. En este sentido, es preciso tener en cuenta que encarar una gestión con Responsabilidad Social conlleva profundizar la propia naturaleza solidaria de las empresas cooperativas, entendiendo a los siete principios del cooperativismo en un sentido amplio y en absoluta relación con las siete dimensiones que dan forma a la Responsabilidad Social.
A partir de aquí, la Responsabilidad Social de las Cooperativas se define como un estilo de gestión, que basado en la fortaleza de los principios del cooperativismo, refuerza su compromiso con la democracia, la transparencia, el cuidado de la gente y del ambiente; atravesando toda la cadena de valor y aportando a la construcción de un nuevo modelo de gobierno y sociedad.
Entre las ventajas de adoptar un modelo de gestión de la cooperativa basado en la Responsabilidad Social, destacan:
La construcción de un entorno social, cultural, económico y ambiental más favorable al desarrollo local y global.
El incremento del protagonismo, el liderazgo y la incidencia de las empresas de la economía social en la construcción de una sociedad inclusiva, en el marco de un modelo de desarrollo sustentable.
La mejora de la calidad y la competitividad de los bienes generados desde la economía social.
La creación de un entorno económico basado en el aumento de la equidad de acceso a oportunidades.
Estas potencialidades podrán materializarse a partir del trabajo conjunto entre las cooperativas y los diferentes sectores de la sociedad.
Desde Córdoba, ya se están dando los primeros pasos en este sentido, a partir del convenio firmado entre el Instituto Argentino de Responsabilidad Empresaria (IARSE) y Federación de Cooperativas Eléctricas y de Obras y Servicios Públicos de la Provincia de Córdoba (FECESCOR) para el desarrollo de los primeros Indicadores de Responsabilidad Social para Cooperativas de Usuarios/Asociados. Esta herramienta de gestión tiene por objetivo facilitar a las cooperativas, mediante la autoaplicación, un proceso de evaluación y planificación en materia de gestión socialmente responsable.
Iniciativas de este tipo, basadas en la colaboración activa de los diferentes sectores de la sociedad, son las que permitirán generar entre la Responsabilidad Social y el Cooperativismo una sinergia con perspectivas de futuro.
*Laura Porrini, Área de Investigación y Desarrollo, IARSE
Fuente: Boletín Nº 104 IARSE, 08/05/2007

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Mucho más que remeras
Muchas manos se juntaron para producir y vender remeras en el viejo continente. Son un grupo de campesinos chaqueños, trabajadores de una cooperativa textil e integrantes de un movimiento de desocupados, quienes bajo la metodología del comercio justo pusieron en marcha un emprendimiento que les genera un sustento propio a partir de la venta de los productos que comercializan en Italia.
“Nos da mucha satisfacción porque fuimos invitados a formar parte de esta cadena. Nosotros sembramos y cosechamos algodón. Esto beneficia a 1200 familias que forman parte del movimiento”, manifestó Santos López desde la Unión Campesina de Chaco.
El desmote e hilado del algodón se realiza en la Cooperativa Textil Pigüé, ubicada en esa localidad bonaerense. Luego se envía la producción a la Cooperativa Ex Textil San Remo, una fábrica recuperada del partido bonaerense de Lanús, donde se producen las telas. La confección de las remeras está a cargo de una decena de mujeres que integran el taller de costura del Movimiento de Trabajadores Desocupados (MTD) de La Matanza.
“Esto lo venimos trabajando hace dos años; y este año se concretó. Lo más importante es que la comercialización se produce porque hay gente que está interesada y cree en el comercio justo, pero sobre todo cree en nosotros. Tenemos pautado comercializar 100 mil prendas por año. Es un gran paso para nosotros dentro de todas las actividades que venimos realizando”, afirmó Toty Flores, referente del MTD La Matanza.
El proceso es monitoreado por la Facultad Regional Buenos Aires de la Universidad Tecnológica Nacional. Mientras los productos son distribuidos por el consorcio italiano CTM - Altromercato en un circuito de más de 300 tiendas.
La entidad que articuló el encuentro de los diversos actores sociales que participan de la iniciativa es Otro Mercado al Sur, una asociación civil sin fines de lucro que busca generar cadenas productivas en el marco de la economía social. El año pasado, como prueba piloto, las remeras fueron vendidas dentro del circuito del comercio justo italiano como test comercial para ejecutar el proyecto a mayor escala en 2006.
Este proyecto se propone como objetivo, organizar y apoyar una cadena productiva textil en el marco de la economía social, para después integrar su producción al circuito del comercio justo local e internacional.
Dicha modalidad de economía alternativa incluye una relación directa con los productores; evita intermediaciones especulativas; prevé el pago de un precio justo a los productores; condiciones laborales dignas y la no discriminación por sexo, raza o religión. Además, condena la explotación infantil; estipula la continuidad en las relaciones comerciales a largo plazo y el 50 por ciento del pago adelantado, entre otros preceptos.
Fuente: Risolidaria, Agosot 2006 www.risolidaria.org.ar

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