Zona para Debate

   

Esta sección incluye notas, referencias y artículos que abren la posibilidad de discusión o inflexiones ante diversos puntos de vista. Acercamos nuestro correo para toda opinión, comentario o sugerencias al respecto. Muchas gracias    info@codigor.org

Los mayores fondos de pensiones del mundo, piden a la SEC prioridad en aspectos sociales, ambientales y gobierno corporativo

  • Según ejecutivos, el valor de las compañías debería medirse según su propósito social
  • Las empresas con ALTA sostenibilidad la tienen BAJA, Antonio Vives
  • Derecho y revés: El Valor Compartido de M. Porter y Objeciones de Antonio Vives
  • Responsabilidad Política de la Empresa, Carlos March 
  • La mayor crisis es de legitimidad, Bernado Kliksberg  
  • La RSE ha ganado la batalla de las ideas, Bernardo Kliksberg. 
  • La RSE ha fallado, Wayne Visser  
  • América Latina: Alto Riesgo Social, Bernardo Kliksberg 
  • RSE: Sin autocrítica no hay responsabilidad. Jordi Jaumà Bru 
  • Responsabilidad Social Corporativa o Marketing? Javier Barranco Saiz  
  • Mirada crítica sobre la RSE: ¿Seducción, Ilusión o Acción? Saturnino Herrero Mitjans   
  • Hablar de crisis es promoverla, Fernan Doylet 
  • RSE: ¿Crisis económica = Crisis de la RSE?, Alternativa Responsable  
  • La RSE y Tiempos Difíciles, Alejandro Ferreiro 
  • Derechos Humanos: llave para salir de la crisis mundial, J. Siverman, Social Watch 
  • 10 medidas para la recesión mundial y la pobreza, Social Watch 
 

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Los mayores fondos de pensiones mundiales piden a la SEC, prioridad en aspectos sociales, ambientales y de gobierno corporativo.

Buenas noticias sobre inversiones responsables.
El día 13 de febrero, 14 de los fondos de pensiones mas grandes del mundo, que gestionan 1,6 millones de millones (los billones en español, trillions en inglés) enviaron una carta a la Directora de la Comisión de Valores y Bolsas de Estados Unidos (Securities and Exchange Commission, SEC). El grupo está liderado por el mayor fondo de pensiones del mundo, el de los empleados públicos del estado de California, CalPERS con 234.000 millones en activos, que tradicionalmente ha tenido preocupación sobre el gobierno corporativo de las empresas en que invierte.

En la carta le piden a la Directora que le de prioridad a aspectos sociales, ambientales y de gobierno corporativo:

  • Reactivar el Comité Asesor de Inversiones
  • Facilitar el proceso de nombramiento de directores por parte de los accionistas
  • Regular el proceso de remuneración de los ejecutivos y directivos, con nexos al rendimiento.
  • Promover la adopción de estándares internacionales de contabilidad
  • Facilitar la transparencia de las agencias de calificación de crédito y su financiamiento
  • Revelar información sobre diversidad en el Consejo Directivo y sobre otros aspectos de sostenibilidad

    Lo más destacable es que dentro de la crisis financiera que viven los países mas desarrollados, estos administradores de fondos de pensiones tuvieron a bien incluir entre sus prioridades algo que en principio parece de mucha menor prioridad relativa. En el último punto mencionado le piden:

    Clarificar y asegurar el cumplimiento de las guías de la Comisión sobre información de los riesgos del cambio climático. Incluir la revelación de información sobre cambo climático y sobre el proceso para incluir consideraciones sobre diversidad (de género) en la postulación de candidatos a los Consejos Directivos, en el mandato de dar asesoría y hacer recomendaciones del recientemente creado Comité Asesor de Inversiones. Asegurar que el reporte de aspectos sociales, ambientales, de gobierno corporativo y de diversidad (conocidos como aspectos de sostenibilidad) sea integrados en los reportes financieros (énfasis añadido).

    Aunque esta es una carta de fondos de pensiones en países desarrollados, la adopción de estas recomendaciones puede tener un impacto sobre las prácticas responsables en los demás países, en particular por el ejemplo que suelen ser las regulaciones de la SEC y por el impacto que podrían tener en la revelación de información sobre aspectos de sostenibilidad, en especial sobre el desarrollo de las guías para la preparación de informes de sostenibilidad integrados.

    ...

Fuente: Computere, 22 de febrero de 2012
Nota de Código R - con igual tenor que en la noticia siguiente, nos predisponemos al seguimiento de estos cambios, para superar la intención de noticia y contribuir a su implementación cierta.

 

Ejecutivos alrededor del mundo consideran que el valor de las compañías debería medirse en términos de su propósito social

 

Nota de Código R - desde el 23 de enero de 2012 habíamos guardado esta información, esperando publicarla con los ecos o resultantes en el Foro de Davos.  A la fecha no hemos encontrado nuevas referencias. Por este motivo recién la difundimos abriendo la consigna de reunir opiniones e información comprometiéndonos al seguimiento particular,

Ejecutivos alrededor del mundo consideran que el valor de las compañías debería medirse en términos de su propósito social, Según una nueva encuesta de Deloitte.

Líderes del sector privado y ejecutivos de la llamada “Generación Y” creen que los negocios, más que cualquier otra área de la sociedad, tienen el potencial para superar los más grandes desafíos que ésta debe afrontar.

En el transcurso del Foro Económico Mundial 2012, Deloitte Touche Tohmatsu Limited (DTTL) divulgará los resultados de una encuesta global que analiza las actitudes asumidas por los líderes de negocios en relación con el propósito, efecto y liderazgo que ejercen las empresas de negocios en la sociedad en general. La encuesta, realizada por DTTL y conducida por la firma Economist Intelligence Unit (EIU), descubrió que más de tres de cada cuatro encuestados (76%) considera que el valor de las compañías debería medirse de acuerdo con el aporte positivo que hacen sus operaciones esenciales de negocios y sus ganancias financieras a la sociedad en general.

Adicionalmente, el 73% de los líderes encuestados estima que sus respectivas actividades esenciales de negocios contribuyen efectiva y favorablemente al progreso social.

“Esta encuesta promueve un importante diálogo en torno del papel que desempeñan los negocios en el desarrollo de una sociedad mejor”, afirmó Barry Salzberg, Global CEO de DTTL. “Todas las firmas que conforman la red organizacional del grupo Deloitte coinciden en que es necesario y oportuno integrar dicho “propósito social” a las actividades esenciales, decisiones empresariales e identidad corporativa de las empresas. Es precisamente a través de este propósito intrínseco que, a su turno, las empresas podrán inspirar un cambio ampliamente favorable, a escala económica, ambiental y social”.

Contribución silenciosa
El estudio demostró que mientras el 82% de los líderes de negocios encuestados afirma que sus respectivas organizaciones cuentan con un enunciado formal que describe detalladamente su “propósito social”, el 52% indica que dicho enunciado formal es esencial para la atracción y captación de una nueva generación de clientes y empleados y sólo el 25% considera que el propósito enunciado es hoy cabalmente conocido por sus clientes y consumidores. La diferencia señalada sugiere que las empresas tienen ante sí un amplio espacio para mejorar sus esfuerzos por divulgar los aportes y efectos que tienen sus actividades vitales en la sociedad en general.

Percepciones de aquellos empleados de Deloitte que hacen parte de la “Generación Y”
Simultáneamente con la encuesta adelantada por EIU, DTTL examinó las opiniones de más de 1,000 ejecutivos que laboran para las diferentes firmas que conforman la organización Deloitte y que pertenecen a la llamada “Generación Y” ó “Generación de los Millennials” (es decir, aquellos empleados de la organización que nacieron después del año 1981), analizando las percepciones que éstos tienen acerca de los efectos que generan los negocios empresariales en la sociedad global. Más de la mitad de los encuestados (52%) cree que, en el futuro, los negocios, más que cualquier otra área de la sociedad, tendrán un significativo impacto en la resolución de los más grandes retos que afronta la sociedad en general. Más aún, el 92% de los encuestados considera que el éxito de cualquier negocio debería medirse en términos de algo más que las simples ganancias financieras de las empresas; tal percepción sugiere que el propósito social de las compañías constituye una alta prioridad para la “Generación Y” y que, además, representa un tema que genera grandes expectativas entre sus miembros.

“A la voz de los presidentes corporativos se ha sumado la de una prospera generación de líderes de negocios que conciben la responsabilidad individual, la responsabilidad corporativa y la responsabilidad social como un todo indivisible”, aseguró Salzberg. “Hay un apetito manifiesto por nuevas ideas, percepciones originales y debates apasionados. Conscientes de ello, estamos empleando el presente estudio investigativo para animar a los actuales líderes de negocios a examinar el propósito, el efecto y el liderazgo que – se espera – deberían tener los negocios en la sociedad en general”.

Para obtener más información al respecto y acceder directamente a los resultados derivados de esta encuesta, visite el sitio www.deloitte.com/business-society

Acerca de la encuesta:
Las conclusiones del estudio se basan en una encuesta adelantada entre 390 ejecutivos durante el mes de octubre de 2011. Quienes respondieron se distribuyen entre Europa (33%), Norteamérica (31%) y Asia-Pacífico (24%), mientras que el resto del planeta — representado esencialmente por América Latina, Medio Oriente y África — abarca el 12% restante. En términos de jerarquía corporativa, el 57% corresponde a altas directivas (ejecutivos Nivel C, miembros de junta directiva, vice-presidentes, o directores de área o división), mientras que el porcentaje restante comprende empleados que ocupan cargos ejecutivos gerenciales o de gestión nivel senior. Las áreas de la industria son, en orden decreciente, las siguientes: Servicios financieros (22%), tecnología (12%), servicios profesionales (11%), servicios de salud y farmacéuticos (8%) y manufacturas (5%), quedando el porcentaje distribuido entre una amplia y diversa gama de segmentos industriales. Cerca del 74% de los encuestados representa corporaciones cuyos ingresos anuales son superiores a US$500 millones, incluyendo un 27% que corresponde a empresas cuya facturación excede los US$10,000 millones al año.

El documento en inglés desde aquí
http://www.deloitte.com/assets/Dcom-CostaRica/Local%20Assets/Documents/Estudios/2012/120124-cr_Millennial_Survey_2011.pdf

Fuente: Deloitte.com Última actualización: martes 24 de enero de 2012


 

 

Las empresas con ALTA sostenibilidad la tienen BAJA, Antonio Vives

El pasado 17 de enero tuve la oportunidad de escuchar una presentación de los profesores de la Universidad de Harvard Robert Eccles y George Serafiem, sobre su trabajo The Impact of a Corporate Culture of Sustainability on Corporate Behavior and Performance (El impacto de una cultura empresarial de sostenibilidad sobre el comportamiento y rendimientos corporativos). A pesar de que lo había leído no me había fijado en algunos resultados, incluidos en tablas en los apéndices, que en la presentación me parecieron destacables.

El trabajo compara 90 empresas que califican de ALTA sostenibilidad[i] con otras 90 que califican de BAJA sostenibilidad, dependiendo de si tienen una cultura de sostenibilidad, determinada en base a la adopción e implementación de una serie de políticas coherentes sobre medio ambiente, comunidad, empleados, productos y clientes, adoptadas antes de que la sostenibilidad se pusiera de moda y ahora deben formar parte de la cultura de la empresa. Buena parte de la información se obtuvo de respuestas a los cuestionarios que las empresas completan para optar a ser incluidas en el Dow Jones Sustainability Index (información confidencial).

Para evitar sesgos en la selección cada grupo tiene empresas de similar tamaño, de los mismos sectores, de semejante rentabilidad contable, y de semejantes niveles de endeudamiento y ventas relativas a activos. No hay empresas del sector financiero ya que sus factores de sostenibilidad son diferentes al resto.

Comparando ambos grupos de empresas, el estudio demuestra cuantitativamente una serie de hipótesis que comúnmente se hacen sobre las empresas sostenibles. Las empresas en el grupo de ALTA sostenibilidad tienen, entre otras características:

  • Mayor involucramiento de Consejo Directivo en la revisión de la sostenibilidad;

  • Mayor uso de las remuneraciones basadas en los resultados sobre sostenibilidad;

  • Mejores prácticas de relacionamiento con los stakeholders;

  • Mayor orientación hacia el largo plazo (¡!basado en el análisis lingüístico de 150.000 conferencias con sus analistas financieros!!);

  • Mejores rendimientos en Bolsa[ii].

Solo tres sectores tuvieron mejores rendimientos que sus comparadores. Fueron los que se basan en consumidores, los que dependen de la marca y de los recursos humanos y la industria extractiva. Parece ser que los temas de sostenibilidad son mas sensibles en Bolsa cuando afectan la reputación, afectan a los consumidores, afectan a los empleados. El caso de la industria extractiva (minería, petróleo, gas, forestal) es especial y puede deberse a que la sostenibilidad (medio ambiente, comunidad) puede afectar seriamente sus operaciones y es ampliamente publicitada.

Estas confirmaciones son muy valiosas para la promoción de la sostenibilidad. Hasta aquí vamos bien. Pero para mí lo más interesante del estudio está en algunos números sobre las empresas con ALTA sostenibilidad. De las empresas con ALTA sostenibilidad SOLO el (entre paréntesis los números para las de BAJA):

· 41% (15%) tienen comité de sostenibilidad;
· 35% y 17% (22% y 8%) tienen remuneración variable de sus ejecutivos relacionada con temas sociales y con el medio ambiente respectivamente;
· 19% (3%) tiene mecanismos para resolver quejas de los stakeholders;
· 20% (0%) publica los resultados de las consultas con los stakeholders;
· 18%, 19% y 17% (6%, 8% y 0%) mide el cumplimiento de los estándares internacionales sobre derechos humanos, sobre los estándares laborales y la política de medio ambiente respectivamente, en sus proveedores;
· 11% (1%) tienen auditoria de sus informes de sostenibilidad;
· 5% (0%) tienen revisión externa (assurance) de las consultas con los stakeholders;
· 26% y 33% (5% y 11%) integran información sobre aspectos sociales y ambientales respectivamente en sus informes financieros.

Si estos son los resultados en empresas grandes y de ALTA sostenibilidad en los Estados Unidos, ¿que podemos esperar de empresas normales en países con menos desarrollo?

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[i] En este artículo uso la palabra sostenibilidad y no RSE porque es la que usan los autores del estudio.
[ii] No creo que la comparación entre 180 empresas pueda ser concluyente para este tipo de confirmaciones. Además, estos resultados pueden deberse al período analizado.

Fuente: envío de Antonio Vives, Mirada critica a la RSE en Iberoamérica, 22 enero de 2012

 

RPE: Responsabilidad Política de la Empresa, por Carlos March

          Responsable de la Fundación AVINA Argentina.
          Secretario General de la Confederación General de la Sociedad Civil

 

El vínculo primario entre el mundo empresarial y el político en una campaña electoral, solía limitarse al interés del candidato en obtener el voto del empresario y el financiamiento de la empresa.

Con el tiempo, algunos empresarios se fueron dando cuenta de que el apoyo financiero a una campaña política, en lugar de convertirse en un gasto, podía significar una rentable inversión. Así, varias empresas, comenzaron a financiar campañas electorales para transformar a los candidatos en sus rehenes, a quienes, una vez que ocupaban el cargo, les exigían prebendas.
Así las cosas, las sociedades anónimas, en su relación con el Estado y con los servidores públicos, se convirtieron en asociaciones ilícitas. Empresas que abusan de los recursos naturales y destruyen el medio ambiente sin recibir ningún tipo de sanción; empresarios que emplean trabajadores de manera irregular e ilegal no son penalizados; un segmento del empresariado acostumbrado a pagar coimas a funcionarios públicos para ganar licitaciones y acceder a contratos millonarios de manera absolutamente espuria.

Este esquema deriva en el deterioro de la institucionalidad y en el llamado capitalismo de amigos –o en términos más crudos, corrupción sistémica: de la corrupción a la impunidad y de la impunidad a la ostentación.

Hay una fórmula, creada por Robert Klitgaard, que describe la corrupción estructural del Estado: M + D – T. M significa monopolio en el uso del poder. D se emparenta con discrecionalidad en el manejo de los recursos públicos y por último, T, implica falta de procesos y herramientas de transparencia en la gestión pública.

Y existe otra fórmula, que da cuenta de la corrupción estructural en el mercado: DI + CE – DBP. DI son las siglas de debilitamiento institucional, es decir, lo que sucede cuando las empresas hacen lo detallado en los párrafos precedentes. CE implica consumidores enajenados desde campañas publicitarias que fomentan el consumo indiscriminado basado en información sesgada o falsa. El último término de la fórmula consiste en restar desarrollo de bienes públicos, es decir, cuando la empresa se apropia de bienes comunes, como los recursos naturales.

Pero si bien son varias las empresas que avanzan en formatear este contexto hostil para la conformación de institucionalidad, también es verdad que son muchos los empresarios que se involucran en la construcción de las comunidades en donde operan, en agregar valor a la sociedad en general, en la generación de bienes públicos y en el fortalecimiento de institucionalidad del sistema democrático y del mercado.

Lo que la empresa puede hacer por la institucionalidad
La transparencia empresaria, en el plano de la propia organización, es lo que legitima el capital financiero y económico de la empresa; en el plano sectorial, es lo que asegura el funcionamiento transparente de los mercados; y en el plano de la sociedad, es una condición básica para la construcción de capital social.

Los empresarios responsables socialmente, que en materia de transparencia se convierten en los garantes de probidad, son aquellos que además de cumplir con las leyes que ordenan las conductas, implementan acciones que potencian los incentivos para hacer negocios y no negociados. Algunas formas de transparencia empresaria son:
Transparencia sobre la agenda pública: las acciones del sector privado sobre los espacios públicos son las que mayor impacto tienen en la construcción de seguridad jurídica. La transparencia del lobby empresario sobre las instituciones públicas, sobre las formas de financiar los partidos políticos -principalmente durante las campañas electorales-, los procesos de transparencia que se adopten en las contrataciones públicas, son algunas de las acciones que orientan los incentivos privados para que el patrimonio y bienes públicos, no terminen generando beneficios sectoriales o particulares en lugar de bienestar general.
Transparencia en los vínculos: el mercado no es otra cosa que una red de vínculos que permite la realización de transacciones comerciales. La falta de calidad en los vínculos, la carencia de confianza en la dinámica de las relaciones y la opacidad en los contextos, aumenta el costo de esas transacciones. Las asimetrías de información, las agendas ocultas, la carencia de inteligencia emocional y social en los operadores de los mercados, bajan los estándares de calidad de las transacciones en la misma proporción en la que el activo confianza deja su lugar al pasivo desconfianza.
Transparencia en la inversión social: las sociedades no resisten más la lógica de maximizar ganancias minimizando inversión social. Por ello, los impactos de las decisiones comerciales sumadas a las acciones sociales de las empresas, ayudan a construir lo público, sus comunidades y la institucionalidad democrática y por ello, deben ser informadas públicamente a través de balances económicos-financieros y sociales. Es todo ello información privada de absoluto interés público.
Transparencia en las mediciones: las ciencias económicas se concentraron en medir los tangibles, pero en los procesos de producción se ignoran los bienes intangibles y sociales utilizados. Transparencia es registrar en los balances empresarios y en mediciones como el producto bruto interno de un país, tanto la riqueza que generan los muebles que se venden y exportan, como el costo social de los bosques que se talan para producirlos. Los muebles que usan las generaciones presentes, son los bosques que no podrán disfrutar las generaciones futuras.
Transparencia es promover consumo conciente: la responsabilidad social en materia de transparencia no sólo implica atender la calidad de vida de los accionistas y empleados, u ocuparse de fortalecer la cadena de valor con los proveedores, sino también promover el consumo conciente entre los consumidores de los productos y servicios. Debe ser obligación de la empresa aportar información al cliente no sólo sobre los atributos de un producto, sino sobre aspectos sociales como condiciones de empleo de la cadena de producción para identificar, por ejemplo, empleo de mano de obra infantil, impacto en el medio ambiente y orientación para la deposición del residuo generado en el acto de consumir.

De acuerdo a una progresión elaborada por el filósofo colombiano Bernardo Toro, tres premios Nobel de economía encontraron las formas de explicar la construcción que pueden hacer las empresas a través de sus transacciones. Ronald Coase explicó que lo que diferencia a las empresas son sus tipos de contrato/transacciones. Douglass North demostró que los costos de las transacciones aumentan o disminuyen la capacidad de generar riqueza de una empresa. John Nash comprobó que las transacciones y contratos win-win (ganar-ganar) generan riqueza y aumentan la equidad. Queda para un próximo premio Nobel investigar y concluir que las transacciones que no construyen institucionalidad atentan contra la credibilidad social de la empresa y la inhiben completamente para avanzar sobre los planteos de North y Nash. Si el mercado pierde la institucionalidad para autorregularse y el Estado carece de institucionalidad para ser el garante público de la acción privada, la comunidad deja de creer en la empresa y ve al empresario como un depredador de riqueza social. Mercados transparentes e institucionalidad estatal son las arquitecturas sociales que garantizan la legitimidad de la ganancia empresaria. Por ello, la principal preocupación de un empresario debería ser ayudar a consolidarlas.

Fuente IARSE Boletín Nº 202 – 05/07/2011

 

 La RSE ha fallado, Wayne Visser

Existen muchas maneras de presentar a Wayne Visser. Por sus títulos. Por sus antecedentes laborales. Por la cantidad de libros publicados. Quizás la mejor manera sea que es uno de los pocos Gurus de la Responsabilidad Social Empresaria y la Sustentabilidad que se anima en poner en palabras fuertes aquello que es difícil de admitir, “La RSE ha fallado”.

Días atrás visitó el país, invitado por ReporteSocial.com, para hablar sobre las oportunidades y desafíos de impulsar el cambio a través de la sustentabilidad en las personas, organizaciones y la sociedad en su conjunto. Entrevistado por Visión Sustentable , durante el encuentro organizado por AgendarRSE, fue categórico en afirmar que “si tenemos éxito en admitir el fracaso de la RSE y enterrar el pasado, podemos encontrarnos en la cúspide de una revolución”. Por este motivo, cree que las implicancias para la sustentabilidad y la RSE es hacer cambios fundamentales dado que cualquier otra cosa que se realice será inútil.

Próximo a presentar su décimo libro “La Responsabilidad Social 2.0 y el nuevo ADN de los negocios” asegura que “estamos en un momento extraordinario después de la crisis financiera mundial, y este nos dice que el sistema económico financiero actual no es sustentable. Es un momento en que tenemos que reformar el sistema y cuestionar el tipo de capitalismo que está detrás de este sistema, que es un sistema de capitalismo que está impulsado por los accionistas, y también tenemos que cuestionar el tipo de instituciones que tenemos que están muy enfocadas al corto plazo y en las ganancias, nada más”.

- Pero estos conceptos los venimos escuchando desde la década del 70 cuando se da la primera definición aceptada de RSE. ¿Opina que la historia de la RSE es un debate sobre el futuro?
- Si, exactamente. En primer lugar debemos darnos cuenta que la RSE es un movimiento dinámico que ha ido evolucionando en las últimas décadas, sino en siglos. En segundo lugar, y quizás más importante, debemos reconocer que a pesar de esta impresionante marcha aparente, la RSE ha fallado.
Partiendo de esto podemos decir que sin dudas tuvo muchos efectos positivos, sobre todo para las comunidades y el medio ambiente. Sin embargo, su éxito o fracaso debe ser juzgado en el contexto de los efectos totales de las empresas en la sociedad, y visto de esta manera existen pruebas fehacientes que demuestran que los impactos negativos de los negocios han sido terribles.

- Ahora ¿Por qué fracasa la RSE precisamente en aquellos problemas o temas que supuestamente son los que más le preocupan?
- En mi opinión obedece a tres factores, que yo llamo Triple Maldición. La primera la denomino RSE incremental, que básicamente tiene que ver con la necesidad de la mejora continua, la gestión de la calidad total que se exporta a todo el mundo con la norma ISO 9001. Ahora bien, cuando esto se aplica a los productos y servicios trae muchos beneficios. Sin embargo cuando se la aplica como el método fundamental para hacer frente a nuestros objetivos sociales, éticos y ambientales se produce un error, por velocidad y escala.
La segunda la denomino Periférica y tiene que ver con la falta de compromiso del gobierno corporativo de la mayoría de las compañías. El responsable es un periférico, aunque haya un compromiso público por parte de la compañía, elaboren reportes. El tema es que cuando vas a la parte financiera ves medidas a corto plazo que se contraponen con el uso del término RSE.

- ¿Por eso asegura que la RSE es antieconómica?
- Exactamente. Incluso tanto consultores, como responsables o incluso directores están desesperados por poder demostrar que la RSE es buena para los negocios, que la RSE paga. Y la verdad que en la mayoría de los casos no lo hace. Revertir la pobreza en el mundo o temas de biodiversidad requieren de un cambio estratégico y una enorme inversión�
- ¿Pero cuál sería la salida?
- Si tenemos éxito en admitir el fracaso de la RSE y enterrar el pasado, podemos encontrarnos en la cúspide de una revolución. Con lo cual, todos aquellos que pretenden que la RSE es algo bueno que ayudará a resolver los problemas del mundo deberían entender que es algo que alguna vez fue útil, pero cuyo tiempo ha pasado.
- Y surgiría lo que usted llama la RSE 2.0
- Sí, la denominé así porque las relaciono con la Web. A la actual yo la identifico con la Web 1.0, porque es unidireccional, estándar, mientras que la que debe surgir, Web 2.0, es multidireccional, participativa, innovadora. Si llega a tener éxito vamos a cambiar la forma en la que hablamos y practicamos la RSE, y en última instancia la forma de hacer negocios.

- ¿Cuáles serían los principios que regirán a la nueva RSE 2.0?
- Básicamente serían cinco principios: conectividad, escalabilidad, capacidad de respuesta, dualidad y circularidad.
Cuando hablo de conectividad me refiero a que las empresas deben romper con la hegemonía de los accionistas. Es como si las empresas fueran meros ciervos del valor accional donde los CEOs no duran más de tres años y son esclavos a las fluctuaciones de los mercados. Por eso hay que pasar de la sumisión a la conexión, tienen que institucionalizarse de múltiples partes interesadas.
En cuanto a la escalabilidad necesitamos cambiar a ésta dado que los problemas de la humanidad se encuentran en una escala masiva y son tan urgentes que las soluciones de la RSE no pueden coincidir. Un ejemplo de esto fue lo que hizo Walmart post Katrina y decidió que todas las prendas fueran algodón orgánico y el pescado fuera certificado MSC. Esto es un ejemplo que a futuro tendrá un impacto real. A su vez esto también es capacidad de respuesta, porque donar un cheque es fácil, sin embargo no se hace nada para modificar su modelo de negocio.
Para resumir los otros dos... la dualidad se refiere a que no podemos seguir polarizando, “se hace o no se hace” y lo que se propone es buscar un equilibrio. Con respecto a la circularidad, es necesario diseñar una economía donde no hay distancia, todo debe estar diseñado para el reciclaje.

- ¿Qué cambios se deberían dar para que este concepto de la RSE 2.0 comience a instalarse?
- Bien, lo primero que hay que cambiar son las expectativas de que los negocios y las empresas sólo tiene que ver con ganancias, se tiene que dar un proceso educativo para la sociedad, los políticos, para la gente de negocios. Se tienen que dar cuenta que los negocios tienen que ver con contribuir con la sociedad y esto es una materia pendiente que tiene que ver con la educación.
La segunda cosa es que las políticas tienen que cambiar, las instituciones deben promover incentivos que recompensen este tipo de comportamiento, tanto para los CEOs como para las empresas. Hay que recompensar cualquier tipo de acción que resulte de la sustentabilidad.
Mi opinión es que todos los esfuerzos realizados por las empresas en RSE o sustentabilidad fracasaron en los últimos 50 años, porque no cambiamos los incentivos. Hay compañías que pueden seguir imponiendo costos a la sociedad que ellos no están dispuestos a pagar, contaminación, costos de salud, entre muchos otros. Entonces sin un cambio de políticas que cree los incentivos necesarios es muy difícil para los líderes de negocios hacer realmente un cambio...

LA RSE 1.0   LA RSE 2.0
- Paternalista
- Basada en los riesgos
- Basada en la imagen
- Especializado
- Estandarizado
- Marginal
- Occidental
  - Colaboración
- Basada en la colaboración
- Orientada a los resultados
- Integrado
- Diversificado
- Escalable
- Global

- ¿Entonces el papel fundamental vendría por parte del políticas públicas?
- Lo que vemos hoy en día es que el péndulo está volviendo para atrás, hay más importancia en políticas públicas. Sin embargo, tengo que decir que en muchos países en desarrollo, incluyendo a Argentina, la implementación de las políticas es un problema, con lo cual hay que encontrar formas más creativas de Gobierno. Donde vemos muchos progresos aquí es entre las alianzas de OSC y empresas, empresas y Gobierno. También todas las normas voluntarias. Entonces mientras que se puedan implementar políticas que sean transparentes y las empresas puedan revelar su rendimiento, su performance, los demás actores dentro de la sociedad pueden comenzar a presionar.

- ¿Me podría dar ejemplos?
- Una ciudad como Curitiba es un muy buen ejemplo de esto, donde hacen muchas cosas innovadoras para dar empoderamiento a la gente local. Permiten a los sectores de menores recursos intercambiar servicios públicos por alguna contribución que puedan realizar, trabajo voluntario por ejemplo para tener pasajes en transportes.
Otro ejemplo del Reino Unido, hay un Grupo de Líderes sobre el cambio climático, son 30 CEO de toda Europa que se reúnen para trabajar con los gobiernos para poder crear y desarrollar más políticas sobre Cambio Climático con objetivos específicos, porque entienden que si no se hace en conjunto no se lograrán cambios sustentables.

- Hay autores e incluso empresarios que aseguran que el gran desafío que tienen es incorporar los conceptos de RSE y sustentabilidad en los mandos medios. ¿Cree realmente que este sea un problema?
-Yo, no creo que sea un problema de la gerencia media sino de la cultura de la empresa. Y el sistema de performance de rendimientos e incentivos dentro de la misma. La razón por lo que la gerencia media lo resiente es porque por lo que los recompensan no tiene nada que ver con la RSE o la sustentabilidad. Entonces, si alguien viene y les dice: “tenes que hacer RSC, que es una carga adicional que se suma sin recompensa alguna”. Entonces los incentivos tienen que cambiar. Los gerentes tienen que ver que el liderazgo de la empresa está realmente convencido de esto.

- ¿Me podría dar algunos ejemplo creativos que se hayan implementado y que no estén relacionados con el bono?
- Si, algo que implementó una empresa brasilera, Semco, cuyo CEO, Ricardo Sembla, estableció una política de Recursos Humanos a partir de la cual se le permite a los empleados establecer sus propios objetivos, su propio salario, sus horarios de trabajo, teniendo como meta a la sustentabilidad.

- ¿Cómo se relaciona la innovación con la sustentabilidad?
- Bueno, las relaciones reales que necesitamos para enfrentar los retos de la sustentabilidad no las vamos a poder tener sin innovación, de hecho una de las razones por las que la RSE fracasó es debido a la falta de actividad y de innovación. Si tomamos el ejemplo del Cambio Climático, no es posible que el mundo llegue a una reducción del 80 o 90 por ciento para el 2050 sin que haya una revolución industrial completa. Tenemos que entender que no llegaremos a ese objetivo maximizando eficiencia, hay que generar actividad e innovación para lograr ese cambio.

- ¿Cómo lo hacemos?
- Una de las maneras es estableciendo un horizonte de políticas que establezca estos objetivos, por ejemplo, para el 2050 debemos estar acá, y que las compañías hagan innovación por ellas mismas, como puedan para cumplir con esto.
Otra área que hay que tener muy en cuenta son las empresas sociales, o el emprendimiento social, porque quizás algunas de las grandes soluciones no vayan a venir de las grandes empresas, de compañías como British Petroleum o Shell, ellos realmente no han presentado ni van a traer soluciones innovadoras. Por eso, quizás, sea una pequeña empresa, o una de otro sector, como por ejemplo Google, que es una empresa innovadora, no sólo en su política de Recursos Humanos. Por ejemplo, en el tema de cambio climático, ha fijado el objetivo de hacer que la energía renovable llegue a ser más barata que la energía actual; y a tal punto está comprometida que uno de cada cinco días, el equipo técnico puede trabajar en proyectos propios, que no tengan absolutamente nada que ver con el trabajo diario de la empresa, entonces esto crea innovación. A su vez, se relaciona con lo que te decía antes, esta es una muy buena manera de decirles a los mandos medios que la alta dirección está comprometida con el tema.
También empresas como General Electric con su programa ECO Imagination está tratando de concentrarse en la innovación y está ganando mucho dinero.

- Ahora, GE fue pionera en innovación, nació con este espíritu incorporado...
- Sí, totalmente y a su CEO se lo puede ver este espíritu de liderazgo, y una de las cosas que dice es que los líderes tienen que ser curiosos, abiertos y humildes para creer que no tienen todas las respuestas, y ese es el tipo de liderazgo que necesitamos.

- ¿Cuáles son los desafíos para América Latina y para Argentina en particular?
- Creo que para la mayoría de América Latina el tema fundamental es el tema del Gobierno, de la gobernanza, tanto corporativo como político. Tiene que ver con la trasparencia, la estabilidad y hacerse cargo de la corrupción. Países como Argentina, pueden ir solucionando el problema de manera efectiva y, si lo hacen, muchos de los otros problemas medioambientales, o de la sociedad en general se van a solucionar dado que están socavados por el tema de la corrupción. Creo que el hecho de lograr esta gobernanza sería la prioridad más importante a la que se enfrentan.
Y esto se puede solucionar de diferentes maneras, por ejemplo, contar con un índice de sustentabilidad en la bolsa, un código de gobierno corporativo adecuado, o tener requerimientos obligatorios para presentar reportes de sustentabilidad.

- ¿Qué opinión le merece la Norma 26.000?
- Tengo mis reservas. Hay que ver en qué medida se va a tomar con seriedad dado que si seguimos igual que hasta ahora en mi opinión fracasará en tres formas. El primero se basa en que va a incorporar un abordaje continuo, sin embargo, no aborda los problemas de corrupción, la brecha entre pobres y ricos, entre otros muchos puntos. El segundo punto se basa en que los problemas persisten a pesar de existe la RSE y esto es así porque la RSE a quedado al costado, ha sido una máscara que no ha cambiado la estrategia fundamentales. Y por último, porque la RSE ha sido poca económica, quiero decir, que no se ven casos de negocios, el mercado no recompensa.

- ¿Se refiere a que debe surgir una nueva RSE?
- Si, hay una visión que debe morir y una nueva que debe surgir. A la actual yo la llamo Web 1.0, porque es unidireccional, estándar, mientras que la que debe surgir, Web 2.0, es multidireccional, participativa, innovadora. Con lo cual para que la ISO 26.000 tenga éxito dentro de 10 años se deben haber aplicado aquello que yo llamo los cinco principios de éxito: creatividad e innovación, escalabilidad, capacidad de respuesta.

Fuente: Visión Sustentable, Julio 2010

 

América Latina: Alto Riesgo Social  por Bernardo Kliksberg

 

La región llega a esta crisis con fortalezas macroeconómicas pero con marcados déficit sociales.
Las prioridades deben estar claras: hay que garantizar el trabajo, la educación, la sanidad y la dignidad del pueblo.


América Latina creció un 4,8% en 2005, un 5,6% en 2006, un 5,7% en 2007, y un 4,6% en 2008. A consecuencia de una crisis que no generó, sino de la que es una víctima más, sus economías decrecerán en 2009 un 0,3% según CEPAL o un 0,6% de acuerdo al Banco Mundial. Será una caída muy fuerte. Se está produciendo por diversas vías. En cinco de sus mayores economías las exportaciones cayeron un tercio entre agosto y diciembre de 2008. Los flujos de inversiones pueden caer a menos de la mitad en este año. El turismo está siendo afectado.

Uno de cada cuatro jóvenes está fuera del mercado laboral y del sistema educativo Están bajando las remesas migratorias. Son del 18% al 24% del Producto Bruto de Honduras, Guyana, Haití, Jamaica y El Salvador, y del 6,6% al 12,1% del de Nicaragua, Guatemala, República Dominicana, Bolivia y Ecuador. Se redujeron en el último año un 8% en Guatemala, y un 11% en México, Por ejemplo, las remesas desde España fueron en 2008 un 7,1% menores al año anterior.
Pueden aumentar las ya muy altas tasas de violencia doméstica, que van del 10% al 38%
La región ha llegado a esta crisis con fortalezas macroeconómicas pero con marcados déficits sociales. Más de un tercio de su población es pobre y la desigualdad es la peor de todos los continentes. La combinación de la crisis con estas vulnerabilidades puede ser explosiva si no se adoptan las políticas más adecuadas.

Entre los posibles efectos sociales de la crisis se hallan:
1. Aumentará la desocupación. Según OIT la tasa de desempleo urbano crecería, ha aumentado sus proyecciones negativas del 7,5% al 8,4% y luego al 8,8%. Serían entre 2,3 millones y 3,2 millones de nuevos desocupados, que elevarían el total a 18,2 millones o 19,1 millones.

2. Los más afectados serán los jóvenes. En nueve países analizados la tasa de desempleo juvenil más que duplica la tasa de desocupación total. Aun en una de las economías más prósperas como la de Chile, el 20,2% de los jóvenes está desocupado. En Colombia los desempleados jóvenes son 978.000, el 50% del total nacional. En Perú, son el 22%. Uno de cada cuatro jóvenes latinoamericanos está fuera del mercado laboral... y del sistema educativo.
La crisis puede agravar aún mucho más la situación de los jóvenes. Eso ya está sucediendo en Estados Unidos. Un estudio del Center for Labor Market del pasado mayo concluye: "Cuanto más joven, más será expulsado del mercado de trabajo". En la medida en que se reducen los puestos de trabajo disponibles están quedando fuera los jóvenes, los pobres y los de menos educación. También se está produciendo el fenómeno de que los jóvenes graduados con título universitario están ingresando en trabajos que no requieren más calificación que uno secundario, desplazando así a sus pares menos educados.

3. Las mujeres pueden ser más discriminadas laboralmente. Ya previamente a la crisis, en 2006, la tasa de desocupación femenina era un 56% superior a la masculina, y sus ingresos un 72% de los de los hombres. Pero en esta crisis esas brechas se están agudizando. Entre otras actúan las estructuras machistas que siguen viendo al hombre como el sostén real del hogar y desvalorizan el rol laboral logrado con tanto esfuerzo por la mujer.
Las mujeres verán también aumentadas sus responsabilidades familiares por las dificultades económicas. En un mercado laboral mucho más tenso y disputado se hará aún más difícil la situación de las mujeres solas jefas de hogar, que son un pilar de la familia en la región. Como media, un 33% de los hogares están dirigidas por ellas. En el caso de Nicaragua es un 40%, en México un 26%. La CEPAL estimó que sin la barrera de protección que significan las trabajadoras al frente de hogares, la pobreza sería un 10% mayor en América Latina.
También puede producirse como ha sucedido en crisis recientes en diversos países de la región un aumento de las ya muy altas tasas de violencia doméstica, que van del 10% al 38% según el país. El estrés socioeconómico agudo que implica la crisis para muchas familias puede ser un disparador de estas conductas aberrantes que recién empiezan a ser denunciadas y sancionadas como corresponde.

4. Elevación del número de trabajadores pobres. La OT proyecta que en un escenario pasivo, si no hay respuestas públicas de envergadura, el número de trabajadores con empleo pero cuyos sueldos serán menores que el umbral de la pobreza puede subir en cinco millones en 2009.

5. Crecimiento de la vulnerabilidad en salud y protección social. La cobertura social de la región es limitada. Casi cuatro de cada 10 ocupados urbanos carecen de protección en salud y seguridad social. El crecimiento del trabajo informal por la crisis aumentará la población vulnerable.
Por otro lado, a pesar de progresos, la región tiene indicadores comprometidos en mortalidad infantil (multiplica por 10 la de los países nórdicos) y mortalidad materna (multiplica por 15 la de Canadá). Pueden potenciarse por el aumento de la pobreza en sus diversas expresiones.

6. Los riesgos en deserción escolar. América Latina tiene 110 millones de personas que no terminaron la primaria, y sólo uno de cada dos jóvenes termina la secundaria. En la crisis puede aumentar significativamente el trabajo infantil que lleva al abandono de la escuela en los primeros niveles. Hay 18 millones de niños menores de 14 años que trabajan. También el ingreso temprano al mercado de trabajo de los jóvenes de menores recursos puede llevar a acortar sus años de estudio, en un mundo en donde es fundamental para las personas aumentar su capital educativo.

7. El fortalecimiento de las "trampas de la pobreza". El Banco Mundial estima que habrá seis millones nuevos de pobres en América Latina en este año. Muchos de ellos estarán encerrados en "trampas" que sólo políticas públicas agresivas pueden romper.

El círculo perverso que se produce es conocido. Siendo niños de hogares pobres, deberán trabajar, abandonarán la escuela, sólo podrán acceder a empleos marginales, carecerán de protección social y reproducirán la pobreza. Un alto porcentaje de los niños nacidos en hogares donde sus padres no terminaron la primaria tampoco la finalizan. En México, en 2008, mostrando como funcionan estas "trampas", el 83% de los ocupados con primaria incompleta no tenían seguridad social, frente al 45% en la población global.
La región tiene a pesar de sus avances macroeconómicos un fuerte talón de Aquiles social. Sus desigualdades agudas inciden en los altos niveles de pobreza. Lo ilustra el siguiente dato: a pesar de producir alimentos que podrían abastecer varias veces a su población, el 16% de los niños está desnutrido. De 2005 a 2007, aun siendo época de bonanza económica, al subir el precio de los alimentos el total de personas desnutridas creció fuertemente, en seis millones llegando a los 51 millones. En América Latina el tema no es la producción, sino el acceso a los alimentos.
La crisis requerirá prestar máxima atención a lo social. Las ideas de ajuste ortodoxo practicadas en décadas anteriores pueden ser fatales, acentuar todas las tendencias referidas y generar altísimos niveles de conflictividad.
Entre otras áreas, hará falta mucha política contracíclica: invertir fuertemente en obra pública, potenciar el mercado interno, proteger a la pequeña y mediana empresa, extender el crédito, blindar las inversiones en educación y salud, encarar especialmente el desempleo joven y las discriminaciones de género, ampliar la cobertura social...

¿Cómo financiarlo? Hay mucho terreno a explorar, desde los elevados niveles de evasión fiscal, pasando por la posibilidad de rehacer el anacrónico pacto fiscal actual, hasta el gasto militar, que creció un 30,54% en los últimos 10 años.
Se necesitará, asimismo, junto a política pública de calidad, responsabilidad social a escala de la empresa privada, movilizar el voluntariado y aumentar sustancialmente los niveles de concertación social.

Una ciudadanía cada vez más activa exige que, a diferencia de los ochenta y los noventa, esta vez las prioridades deben estar claras. En primer lugar, debe quedar garantizado el derecho al trabajo y la dignidad de las grandes mayorías de la población que están en serio riesgo.
*Bernardo Kliksberg es economista y asesor de Gobiernos y organizaciones internacionales, es coautor junto al premio Nobel Amartya Sen del libro Primero la gente (Deusto, 2008).
Fuente: elpais.com   24 de junio de 20099

   
 

Hablar de crisis es promoverla ...

  El precio que pagamos por nuestra riqueza es que no podemos hacer nada por los problemas que crea ... por FernanDoylet (traducido del libro “Poor because of Money”)

La existencia de la pobreza es algo a lo que nos acostumbramos, y se vuelve mas fácil acostumbrarse; pero acaso nos sentimos confortables atrás de una cerca de alambre electrificada con 10000 Voltios, y un perro bravo en el patio? No estaremos cerrando nuestros ojos muy fácilmente a la realidad?

Ablando con propiedad, es sorprendente que podamos vivir con la idea de que en algún lugar en el mundo, niños de 5 años trabajen en basureros entre hediondeces nauseabundas buscando por pequeños pedazos viejos de papel y metal, solo para poder ganar lo suficiente para comer. Lo he logrado aceptar; he notado que se vuelve aceptable, y lo mas probable es que usted sienta de igual manera. Hemos descubierto formas de ignorarlo, para ponerlo a un lado, o ni notarlo nunca mas. También es demasiado frustrante lidiar con la realidad, por lo que hacemos casi cualquier cosa para evitarla. La mejor excusa que podemos tener es la convicción de que no hay nada que podamos hacer al respecto. Esta es una manera muy saludable de ver las cosas; ofrece una forma legitima para ignorar la miseria interminable en la que tienen que vivir millones de personas. Esta convicción también nos esta costando: perdemos una parte importante de nuestra humanidad. Involucrarnos con todo lo que esta vivo, lo que fue y lo que sera, es esencial para nuestro desarrollo mental. El hecho del que he logrado esconderme atrás de algunos argumentos, es lo que ahora observo como pobreza.

El costo de nuestra riqueza
El costo de nuestra riqueza es mas alto de lo que pensamos. ¿Con que frecuencia la riqueza material no dirige el desarrollo personal de valores materiales? ¿Con que frecuencia nota lo ocupado que estamos protegiendo el engrandecimiento de nuestra riqueza? Nuestras necesidades aumentan sin darnos cuenta; no es a propósito, es un desarrollo autónomo. En el mercado de valores se estudian las inversiones con intensidad; es un juego absorvente, pero de no tener cuidado, se estaría ocupando solo con “otros ricos”. Como las ganancias son un (el) juego, las perdidas son reales. Cuando las necesidades y las posibilidades de satisfacerlas siguen creciendo, tenemos menos y menos tiempo. Es estres es parte de del estilo de vida actual.

“Aquellos que tienen la mayoría, son los que tienen la menor presencia.
Ellos crecen sin raíces, sin identidad cultural, y con la única consciencia social de que la realidad es peligrosa.”

Referencia: De Omgekeerde Wereld, Eduardo Galeano.

En muchos países, el mundo de los adinerados de clase media comienza atrás de un muro de seguridad, cubierto con vidrios rotos; ahí es donde se sienten seguros; pero las paredes hechas para mantener al mundo furioso afuera, también mantienen sus propias vidas adentro. Muchos Africanos blancos de Shanton, un suburbio lujoso cerca de Johannesburg, no se atreverían a mostrar sus caras en un vecindario negro no muy lejano.

Hay 10000 Voltios alrededor de su propiedad, y tiene un perro muy bravo. Hay barrios ricos alrededor de Los Ángeles, que tienen sus propias escuelas, sus propias tiendas, su propia seguridad; incluso, formando su propia jurisdicción. Los niños de esta gente adinerada ya no salen del área. Galeano, el escritor Latino-Americano, escribió en su libro “El Mundo al Revés” sobre como los hijos de los ricos en Río de Janeiro o Buenos Aires no saben nada acerca del metro en sus propias ciudades, pero si están familiarizados con el Metro en París. Ellos crecen con la única consciencia social de que la realidad es peligrosa. El precio de la riqueza es también el miedo de perderlo todo; miedo de ser robado; miedo de ser secuestrado.
Al mismo tiempo, las personas de clase media en muchas partes del mundo están tomando una posición incierta; ellos tienen el temor constante de que pueden perderlo todo de un día a otro.
Esto me quedo muy claro unos años atrás, cuando leí una frase en la pared de un barrio marginal de Buenos Aires: ‘Bienvenidos Clase Media’.

Por supuesto que no es tan obvio para nosotros; pero de veras ¿es tan diferente para nosotros?
Un muro virtual (completo) con vidrios rotos y alambre de púas existe alrededor de Europa, con el mismo propósito que las paredes alrededor de las villas en SudAfrica; es el precio que pagamos por nuestra riqueza; un precio que aceptamos porque no conocemos una alternativa, y no creemos que tenemos el poder de hacer algo al respecto. Tarde o temprano debemos oponernos a esto, porque no podemos vivir así! Yo quisiera sentirme humano sin sentirme atrapado en un nudo de frustración porque no hay nada que pueda hacer al respecto. Creyendo en mi propio sentimiento de impotencia, quizás me ofrece un grado de seguridad, pero en el fondo me sigue molestando; siento que hay ciertas conexiones entre mi mundo y los eventos desastrosos, que comprar productos de ‘comercio justo’ no es suficiente; mientras tanto, nosotros podemos comprar 15 clases de comida diferentes para nuestros gatos: corazón, pollo, conejo, pato, carne de res, cordero, paté de atún, ave con res, pescado de mar, carne de ternera, sardinas, ternera y pollo, pavo, pavo y cordero, y salmón. Perro y ratón, los sabores favoritos del gato, no están disponibles. Solo para poder comer lo que le damos a comer a nuestros gatos, otras personas estarían dispuestas a trabajar bajo las peores circunstancias.

Es tiempo de despertarnos. La alternativa es que vivamos nuestras vidas como una especie de monstruo psicótico dividiendo al mundo en dos partes; nuestro propio lugar, conocido y confiable, y el resto del mundo; y que nos sintamos amenazados del avance de extranjeros y ciudadanos enloquecidos.

Esta es quizás mi mayor motivación interior para escribir este libro. Creo que he superado la convicción de que nada se puede hacer al respecto. Hay movimiento en el sistema monetario; y como consumidores, nosotros podemos darle un empujón a ese movimiento en la dirección correcta. [Zap U]

Tenemos muchas razones para buscar (trabajar) soluciones estructurales en forma colectiva!
 

No pretendamos que las cosas cambien, si siempre hacemos lo mismo.
La crisis es la mejor bendición que puede sucederle a personas y países porque la crisis trae progresos.
La creatividad nace de la angustia, como el día nade de la noche oscura.
Es en la crisis que nace la inventiva, los descubrimientos y las grandes estrategias.

Quien supera la crisis se supera a sí mismo sin quedar "superado". Quien atribuye a la crisis sus fracasos y penurias violenta su propio talento y respeta más a los problemas que a las soluciones. La verdadera crisis es la crisis de la incompetencia. El problema de las personas y los países es la pereza para encontrar las salidas y soluciones.

 

Sin crisis no hay desafíos, sin desafíos la vida es una rutina, una lenta agonía. Sin crisis no hay méritos. Es en la crisis donde aflora lo mejor de cada uno, porque sin crisis todo viento es caricia.
Hablar de crisis es promoverla y callar en la crisis es exaltar el conformismo. En vez de esto trabajemos duro. Acabemos de una vez con la única crisis amenazadora que es la tragedia de no querer luchar por superarla.

Fuente: Doylet.org adaptación de Código R

 

 

 

   
RSE: ¿Crisis económica = Crisis de la RSE?

Diario Responsable (Enviado por: Redacción), 23 de Enero de 2009

Algunos creen que la Responsabilidad Social de la Empresa ha muerto con la crisis. Son los que nunca creyeron en ella. Son los que la confundían con la Acción Social de las empresas o con el marketing social. O los que creían que la RSE se practica sólo cuando hay abundantes y únicamente bajo criterios de rentabilidad financiera. O los que centraban su política de RSE en una estrategia de Reputación Corporativa sin comprender que ésta es una buena medida inseparable de la responsabilidad de la empresa y, en buena medida, consecuencia de ella.
Alternativa Responsable

Ha habido y hay demasiada confusión conceptual sobre la RSE. Mucho desconocimiento y sobre todo, excesivo contrabando semántico entre RSE y propaganda social. Por eso no nos extraña que, en cuanto han soplado los vientos huracanados de esta tormenta económica y financiera, algunos expresamente y otros en complaciente silencio, están extendiendo oportunistas e irresponsables actas de defunción a la RSE

Es un análisis equivocado y un pronóstico que no se cumplirá. Varias son las razones que queremos compartir:

1ª) Bien analizada, la crisis que estamos sufriendo es precisamente una crisis de irresponsabilidad: la de las hipotecas subprime; la de las empresas de raiting; la de los defraudadores financieros; la de inversores especuladores; la de los altos e injustificados salarios y bonus; la de las ganancias financieras desproporcionadas y a corto plazo; la de quienes se han acomodado en sectores burbuja sin planificación futura; la de quienes no han hecho previsiones y esfuerzos en tiempos buenos para sortear los malos. La sociedad está pagando hoy las consecuencias de esas prácticas y actitudes y su creciente irritación le hará huir mañana de todos estos comportamientos. Crece así la línea de exigencia de los consumidores, de los inversores, de los trabajadores, de los ciudadanos al fin, para con las empresas. Al margen de que esa exigencia social múltiple es un fenómeno objetivo e inevitablemente creciente a medida que aumenta la formación, la conciencia, la vertebración y, en definitiva la madurez de la sociedad y de sus instituciones.

Si las demandas de la sociedad hacia las empresas se hacen patentes, esa línea gruesa que impulsa la RSE, consolidará su evolución. De manera que, bien podríamos extraer una primera conclusión y es que la RSE como cultura prudente y sostenible del negocio, saldrá fortalecida de esta crisis.

2ª) Los fallos clamorosos en la regulación nacional y en la coordinación de la supervisión internacional, en los controles internos y externos etc., van a transformarse, seguro, en un aumento de los sistemas de información sobre la vida de las empresas, sobre su actividad financiera y sobre sus decisiones estratégicas. Crecerán los instrumentos de análisis de múltiples organismos sobre los riesgos de las compañías. Se revisarán y fortalecerán los índices bursátiles que premian a las empresas sanas, estables, sostenibles, responsables en suma. Crecerá la exigencia de transparencia y buen gobierno de los Consejos de Administración hacia accionistas y otros stakeholders de las empresas y debería crecer la exigencia de los Gobiernos hacia algunas empresas (máxime cuando son muchos los fondos públicos que se les están facilitando en estos momentos).

En definitiva y segunda conclusión, la empresa acentuará su transparencia informativa, estará mucho más vigilada por accionistas, inversores, consumidores, representantes de los trabajadores y comunidad en general, en un marco más regulado, más exigente sobre su responsabilidad y sostenibilidad y eso, fortalece la cultura de la responsabilidad social y sostenible de las empresas.

3ª) La visión cortoplacista de la actividad empresarial y la búsqueda del máximo beneficio en el menor plazo han salido derrotados: son casi siempre causa de resultados trágicos.

Como ejemplo directo recordemos las remuneraciones extraordinarias a los ejecutivos en la concesión de hipotecas, generadoras de las basuras hipotecarias, o los incentivos por resultados a los directivos que, al igual que las políticas inapropiadas de remuneración a los directivos, acaban primando la rentabilidad financiera a corto plazo de empresas, las cuales terminan siendo descapitalizadas o quedando en grave riesgo de competitividad por falta de inversiones y de apuestas estratégicas a largo plazo. Ha llegado la hora de una revisión profunda al sistema de remuneración de los directivos. ¿Para cuándo alguna concesión de malus tras tanto bonus? ¿Y por qué no unos ligados a objetivos alcanzados en materia de RSE?

Esta crisis es una auténtica lección de prudencia y del sentido de la Responsabilidad -Sostenibilidad en el núcleo del negocio. Lección que es de esperar haya sido bien aprendida en las entidades financieras, constructoras e inmobiliarias, etc. para trasladarse a continuación a toda la actividad económica y a la formación universitaria y de posgrado en la gestión empresarial.

4ª) La crisis fortalece los valores de “la nueva economía”, la basada en el conocimiento y en la información, en la tecnología y en la inversión, en la formación continua y en la I+D+i. La apuesta por esos valores, por unas relaciones laborales de calidad que atraen a los mejores y los fidelizan a la empresa, sale fortalecida de una crisis que golpea y castiga lo contrario. Una empresa “limpia”, ecológica, sostenible, con una vitola de responsabilidad social emerge de la crisis con un plus de competitividad frente a la empresa “tóxica” e irresponsable.

5ª) Por último, la crisis intensificará la vigilancia de las empresas hacia sus proveedores. La creciente vulnerabilidad de las grandes firmas en la globalización económica y en la sociedad de la información les obligará a extremar sus cuidados en la subcontratación y a establecer crecientes controles a la trazabilidad de sus productos agregados. Esta será, así una nueva oportunidad de fortalecer y extender la cultura responsable – sostenible a las PYMES, factor fundamental en un proyecto expansivo de la RSE al mundo productivo.

De manera que, ¿quién dijo aquello de que las crisis no deben deprimirnos, sino estimularnos? Pues eso, en la larga marcha por una economía de mercado, sí, pero con empresas responsables social y medioambientalmente. Esta crisis que nos ahoga, debe ser una oportunidad de avanzar en la responsabilidad y en la sostenibilidad de las empresas.

Alternativa Responsable
Ramón Jáuregui, Juan José Almagro, Marta de la Cuesta, Javier Garilleti, Marcos González, Jordi Jaumà, José Ángel Moreno, José Miguel Rodríguez, Isabel Roser.

Fuente: Diario Responsable (Enviado por: Redacción), 23 de Enero de 2009

 

La RSE y tiempos difíciles
La RSE será especialmente creíble en tiempos difíciles. Entonces se probará, desde luego, el modo en que los costos de las crisis se distribuyen entre los accionistas y los trabajadores.  Alejandro Ferreiro, Chile

Fuente: Revista Poder - Enero de 2009

En los últimos años ha sido mucho lo que hemos escuchado acerca de la Responsabilidad Social Empresarial (RSE). Para algunos, es un esfuerzo sincero de las empresas por reconocer que su objetivo trasciende a la maximización de utilidades y se extiende a la búsqueda de un equilibrio con todos sus públicos: trabajadores, clientes, proveedores, accionistas, comunidad y medio ambiente. Para los escépticos, en cambio, la RSE no sería más que una estrategia sofisticada de marketing. La crítica apunta al esfuerzo por “parecer” socialmente responsables en lugar de “ser”.

No es fácil distinguir la genuina RSE del mero oportunismo. A ello contribuyen las dificultades para medir con objetividad la responsabilidad social que se alega, la inexistencia de auditorías externas enteramente confiables, por lo que con frecuencia las mediciones reportadas descansan más en lo que las empresas declaran que en lo informado por los beneficiarios o público. Más aún, connotadas escuelas de administración (como el análisis de las fuerzas competitivas de Porter) sugieren que el éxito de una empresa depende de su poder de negociación en los mercados de insumos (trabajadores y proveedores) y de extremar márgenes frente a los clientes, lo que ocurriría en mercados con débil competencia. En suma, más que colaboración o equilibrio, lo que se sugiere es que el éxito de la empresa –al menos en el corto plazo– se daría en conflicto de intereses con los demás públicos o stakeholders.

La consolidación del concepto de RSE enfrenta, pues, el desafío de superar la noción de “juego de suma cero” entre accionistas, por un lado, y stakeholders, por otro. Cuestión difícil si no se mide el éxito de la empresa en el largo plazo: sólo en esa perspectiva tendrán sentido los sacrificios de utilidad presente a cambio de la construcción de alianzas estratégicas con trabajadores, proveedores, clientes, comunidad o medio ambiente. Es en el largo plazo cuando la RSE “paga” a la empresa que la pone en práctica a través de un conjunto de fortalezas, intangibles algunas, pero potentes todas: reputación, disminución de riesgos, capacidad de reclutar trabajadores con compromiso social, entre muchas otras.

La RSE se construye con paciencia, rigor y temple. En tiempos en que internet, la transparencia informativa y las estrategias de los competidores hacen imposible engañar por mucho tiempo, de poco vale aspirar a construir una imagen que carezca de respaldo. Por lo mismo, la RSE será especialmente creíble cuando se la practique en tiempos difíciles. Entonces se probará, desde luego, el modo en que los costos de las crisis se distribuyen entre accionistas y los trabajadores. No es razonable decir un día que los trabajadores son el activo y preocupación principal de la empresa y, acto seguido, proceder a despidos masivos sin haber explorado otros caminos. Dejar de trabajar algunos días, así como la reducción pareja de sueldos (gerentes y trabajadores incluidos), son alternativas. Es cierto, las leyes no permiten a la gerencia imponer ese tipo de ajustes, pero si ambas partes están de acuerdo, la ley no será obstáculo.

En tiempos en que todavía no decanta aún un concepto inequívoco de RSE, ni tampoco la capacidad de auditar las prácticas empresariales para distinguir lo genuino de lo aparente, el modo en que las empresas aborden tiempos difíciles en su relación con los trabajadores ofrece una prueba de fuego para evaluar la consistencia entre discurso y práctica. Me cuento entre quienes creen en la importancia de una RSE sólida y creíble: una que ayude a reconciliar los fines empresariales con la búsqueda del bien común (tan distinto, por cierto, de las teorías que marcaron la fractura ideológica en el siglo XX). Por lo mismo, considero que no hay peor enemigo de la RSE que su manipulación con fines publicitarios. El modo en que se distribuyan entre accionistas y trabajadores los costos de los ajustes ofrece una buena oportunidad para saber “cuántos pares son tres moscas” en relación a una RSE que no siempre se practica al nivel que se verbaliza.

 

 

Derechos Humanos: La única llave para salir de la crisis mundial, por Jana Silverman, Social Watch

 

Fuente: blog.socialwatch.org/es
23 de Enero de 2009


La amenaza creciente de crisis financiera, alimentaria, energética y ambiental requiere un nuevo enfoque basado en los derechos humanos, argumenta la coalición internacional de Social Watch en su informe de 2008, lanzado el 1 de diciembre en Doha, la capital de Qatar, en el marco de la Conferencia Internacional sobre la Financiación para el Desarrollo de las Naciones Unidas.A través del testimonio de grupos de la sociedad civil de 59 países, el informe de Social Watch de 2008, titulado Derechos humanos: La única llave, documenta cómo los gobiernos han fallado en cumplir con sus obligaciones internacionales de erradicar la pobreza y lograr la equidad de género, y además proporciona ejemplos impactantes sobre cómo la arquitectura financiera vigente ha ignorado -o ha violado abiertamente- esos derechos y ha provocado una creciente injusticia en todo el mundo.

Según Roberto Bissio, coordinador de Social Watch, “en años recientes, se formularon nuevos derechos para las instituciones financieras y las empresas, sin crear derechos equivalentes para las personas”.

Esto ha creado una situación en la cual la creciente desigualdad de ingresos, tanto dentro como entre los países, provocada por la fuga de capitales, la evasión fiscal y la privatización, ha hecho más lento el proceso de mejora de los indicadores sociales clave hasta casi el estancamiento total durante las últimas dos décadas. Según los cálculos de Social Watch, el cumplimiento universal de los Objetivos de Desarrollo del Milenio es ahora una meta imposible, en tanto los gobiernos del mundo mantengan la actitud de que “aquí no ha pasado nada”.

Social Watch, una red internacional de ONG que monitorean el cumplimiento de los compromisos internacionales asumidos por sus gobiernos, publica su informe anual desde 1996.

Los activistas de base y los analistas de la sociedad civil de diversas partes del mundo que contribuyeron al Informe Social Watch 2008demuestran que la predominancia de la extrema pobreza y la inequidad de género están íntimamente ligadas a los efectos inmediatos de la crisis sistémica actual y a cuestiones estructurales de largo plazo enlazadas al sistema económico neoliberal.

Kinda Mohamadieh de la Red de ONG Árabes para el Desarrollo, con sede en el Líbano, comprobó en el lanzamiento del Informe Social Watch 2008que “el sistema económico en la región árabe es antidemocrático, porque concentra la riqueza en las manos de los pocos que estén en el poder”. Las políticas económicas actuales sólo perpetúan la marginalización social y política de la gran mayoría de la población, excluyendo a la ciudadanía de la participación en los procesos de toma de decisiones y agravando problemas como el desempleo y la provisión inadecuada de programas de seguridad social. “Aunque nosotros en la sociedad civil hemos mostrado que este modelo no ha generado empleos o erradicado la pobreza, los gobiernos árabes no nos quieren escuchar”, agregó Mohamadieh.

La desigualdad social no es un problema aislado de los países árabes. Por ejemplo, ONG de India describen en el Informe Social Watch 2008 cómo el crecimiento económico en su país ha llegado a una tasa anual por encima del nueve por ciento, pero la riqueza resultante no se redistribuye hacia las mujeres, que constituyen el sesenta y tres por ciento de la fuerza de trabajo informal, o hacia los miembros de las castas más bajas o grupos minoritarios, de los cuales treinta y cinco y treinta y uno por ciento, respectivamente, viven por debajo de la línea de pobreza.

En muchos casos, las políticas de financiamiento del desarrollo de los países ricos tienden a reforzar estas inequidades en lugar de eliminarlas. El articulo “La estructura jurídica y financiera de la Unión Europea:
consecuencias para los derechos humanos básicos”, del Informe 2008 de Social Watch, argumenta que los intereses comerciales de la Unión Europea han desviado sus estrategias de ayuda al desarrollo. Sus prioridades ahora se concentran principalmente en mejorar la infraestructura, el transporte y los sistemas aduaneros de los países en desarrollo para convertirlos en mercados mas atractivos para los inversionistas europeos, en lugar de contribuir a la realización de los derechos sociales básicos, como el acceso a la salud y la educación, en dichos países.

Además, las cifras del Índice de Equidad de Género (IEG) de Social Watch incluidas en el Informe 2008 muestran que la desigualdad de género es aun un tema de preocupación a nivel mundial: la brecha global de salarios entre mujeres y varones se estima en treinta y dos por ciento, las mujeres en la política no superan el 17,5 por ciento de los miembros del parlamento, y el sesenta por ciento de los países no han avanzado en años recientes en la ampliación del acceso a la educación para las mujeres.

Las ONG ligadas a Social Watch utilizan herramientas como el IEG para impulsar cambios políticos y sociales en sus países. “Utilizando el IEG, estamos presionando al gobierno a promover los derechos de las mujeres en el contexto de las políticas macroeconómicas del país, y no como un asunto separado o secundario”, dijo Niemat Kuku, del Centro de Investigación y Capacitación sobre Género de Jartúm, Sudán.

Para enfrentar los numerosos obstáculos estructurales y circunstanciales creados por los defectos fatales de la arquitectura financiera global que bloquean el cumplimiento pleno de los derechos humanos de todos los ciudadanos, en su Informe 2008, Social Watch llama a las Naciones Unidas a que convoque un proceso exhaustivo e incluyente para revisar y reconstruir las instituciones financieras y monetarias internacionales. Como urge Roberto Bissio: “Durante la transición del sistema actual –que ha fomentado la inestabilidad y la inequidad– a un sistema que sea justo, sostenible y responsable (…) los derechos humanos deben ser el punto de partida y no una meta en un futuro distante”.

- Dejar un comentario Jana Silverman, miembro del Secretariado Internacional de Social Watch.
- Ver el Informe 2008 de Social Watch
http://blog.socialwatch.org/es/tag/reporte-2008-de-social-watch/

Fuente: Blog.SocialWatch.org 23 de Enero de 2009

 

Aportes de Social Watch a la Comisión Stiglitz sobre Reformas al Sistema Financiero y Económico

 

Fuente: SocialWatch.org (inglés)
Control Ciudadano (español)
publicada el 17 de febrero de 2009

Social Watch es una red de coaliciones ciudadanas en más de 70 países que monitorea los compromisos de los gobiernos y las organizaciones internacionales referidos a la erradicación de la pobreza y el logro de la igualdad de género. Social Watch ha venido informando sobre la temática del desarrollo cada año desde 1995, y en ese proceso hemos abordado frecuentemente los temas relacionados con las finanzas mundiales y su gobernanza. En particular, el informe 2006 de Social Watch se titulaba: “Arquitectura imposible: por qué la estructura financiera no le sirve a los pobres y cómo rediseñarla para la equidad y el desarrollo”. El informe 2008 titulado “La única llave” examina la relación entre los derechos humanos y las reglas económicas (y la desregulación) que trajo la globalización. Social Watch participó activamente tanto en la conferencia de Monterrey en 2002 sobre Financiación para el Desarrollo como en la conferencia de seguimiento de Doha en 2008.

A partir de esa experiencia y de la evidencia proveniente de los grupos de base, el Secretariado de Social Watch formuló las siguientes 10 medidas para combatir la recesión mundial y rescatar a los pobres:

1. Invertir en la gente - Los paquetes de estímulo anticíclicos para reactivar la economía deberían invertir al mismo tiempo en recursos humanos, mejorando la infraestructura educativa y de salud y la provisión de servicios esenciales como agua potable, saneamiento y electricidad.

2. Promover los derechos humanos - Los derechos humanos, incluyendo la igualdad de género, el pleno empleo y el trabajo decente, y los medios necesarios para lograr la “dignidad para todos y todas”, no deberían mencionarse sólo en el preámbulo de los acuerdos internacionales, sino que deberían establecerse mecanismos que aseguren el cumplimiento y que obliguen a las corporaciones globales y organizaciones internacionales a hacerse responsables por sus compromisos de derechos humanos. Este incluye impedir que el espacio de política nacional sea erosionado por las condicionalidades políticas que socavan los mecanismos democráticos de gobernanza como la supervisión parlamentaria. La falta de monitoreo y de regulación por parte de las autoridades responsables es una de las causas principales de la actual crisis financiera.

3. Economía verde - Reconstruir una economía verde global que respete y proteja nuestros bienes mundiales comunes, que prevenga un mayor calentamiento global y asegure un ambiente sustentable, seguro y limpio para las futuras generaciones. En este contexto, la introducción de un impuesto a las emisiones de carbón puede ser una medida eficiente no sólo para combatir el calentamiento global sino también para compensar a los países en desarrollo por las asimetrías adicionales provocadas por el aumento de los subsidios y el proteccionismo de los países desarrollados.

4. Comercio - Las medidas de liberalización y desregulación de los servicios financieros incluidas en los acuerdos comerciales y de inversión bilaterales y multilaterales deben ser revisadas. La ronda de negociaciones comerciales de Doha debería separar los acuerdos sobre servicios financieros del paquete de “emprendimiento único”, de modo que cualquier ganancia para los países en desarrollo en el acceso a los mercados no se vea socavada por una mayor vulnerabilidad introducida al ser obligados a entregar el control sobre los mecanismos claves de control financiero y monitoreo.
- Todas las negociaciones comerciales vigentes tanto a nivel multilateral como bilateral deben dejarse en suspenso hasta que se implementen las protecciones necesarias para resguardar al sistema financiero de futuros choques, y hasta que se logre un mejor entendimiento de los vínculos entre la política comercial y la estabilidad financiera actual. Tanto los tratados comerciales bilaterales como multilaterales (GATS) que piden la desregulación de los servicios financieros y la eliminación de los requisitos de desempeño para las inversiones extranjeras deberían ser negociados nuevamente.

5. Detener las fugas: Controlar los flujos de capital - Deben introducirse nuevamente medidas de control de capital, como los requisitos de depósito para desalentar a inversionistas especulativos de corto plazo como parte de las herramientas disponibles para gobiernos a fin de evitar fugas de capitales y ataques especulativos. La fiscalización de las transacciones financieras internacionales, en la forma de un Impuesto a las Transacciones Monetarias o Financieras puede ayudar a generar los recursos necesarios para “rescatar a los pobres”. Además, son necesarias medidas políticas coordinadas para permitir controlar actividades ilegales que generan pobreza, desde el lavado de dinero y la evasión fiscal hasta la transferencia de precios del comercio entre empresas y la corrupción.

6. Nacionalizar los bancos - Las instituciones financieras que “fracasan demasiado” y desempeñan un papel tan vital para la verdadera economía que merecen ser mantenidas en actividad con el dinero de los contribuyentes, mientras el Estado se arriesga a garantizar los depósitos, deberían de hecho estar bajo estricta supervisión gubernamental, con límites impuestos a las compensaciones de los ejecutivos y a las liquidaciones de dividendos. Los accionistas que exigen que se socialicen las pérdidas no tienen ninguna autoridad moral para privatizar las eventuales ganancias y esas instituciones, por tanto, deberían estar sujetas a las reglas de transparencia y responsabilidad de otros servicios estatales.

7. Cooperación fiscal - Deben clausurarse las jurisdicciones secretas, el sistema bancario sombra y los centros financieros offshore (OFC por su sigla en inglés) como forma de eliminar la evasión fiscal transnacional y la fuga de capitales y limitar el alcance de futuras evasiones fiscales, a fin de movilizar los muy necesarios recursos para el desarrollo sustentable. Para comenzar, debe desarrollarse una sólida regulación de las transferencias bancarias a los OFC. En última instancia, es necesaria una organización fiscal internacional bajo los auspicios de las Naciones Unidas para el control democrático de los impuestos, es decir, para combatir la competencia fiscal, la evasión fiscal y la fuga de capitales corrupta. Para comenzar, el Comité de Asuntos Fiscales de Naciones Unidas debería ser mejorado considerablemente.

8. Reforma de las IFI - La estructura de las IFI debería replantearse para reflejar el equilibrio actual del poder económico y político en el sistema global. Además, deberían implementarse mecanismos de capacitación técnica para asegurar una participación más eficaz de los PMA en los procesos de decisión en cuanto a las IFI tanto a nivel nacional como multilateral. El mandato de las IFI debería ser reducido a su objetivo original de ser los garantes de un sistema económico y financiero estable, sin inmiscuirse en el espacio político de los países en desarrollo, sobre todo en cuanto a políticas sociales, laborales y ambientales.

9. Mecanismo para la deuda - Establecer un proceso internacionalmente aplicable, transparente, imparcial e integral para resolver crisis de deuda, para juzgar qué deuda no es sustentable o legítima y asegurar que las obligaciones internacionales de derechos humanos toman precedencia frente al servicio de la deuda. Además, establecer pautas para que los préstamos sean responsables, democráticos y justos, y que promuevan el desarrollo sustentable y equitativo.

10. Negociaciones inclusivas - Las negociaciones para una nueva arquitectura financiera y económica internacional deben ser totalmente inclusivas, por lo tanto las Naciones Unidas deben estar en el centro de ellas, con el objetivo de introducir una arquitectura financiera equitativa y sustentable a fin de permitir una representación democrática fuerte y la participación de los países en desarrollo en la toma de decisiones – incluso iguales derechos de votación. También deberían permitirse las opiniones de la sociedad civil durante el proceso de negociación. El G-20 y G-8 no son los foros legítimos para resolver la crisis financiera.

Fuente: SocialWatch.org (inglés) - Control Ciudadano (español) publicada en sección Noticias, 17/02/2009

 
 
¿Responsabilidad Social Corporativa o Marketing?   Javier Barranco Saiz*

En algunos foros en los que, públicamente, he expresado mi preferencia a utilizar el término “Marketing Social Corporativo”, (MSC) en lugar del de “Responsabilidad Social Corporativa”, (RSC), he obtenido críticas, por un lado y razonamientos explicativos de sus diferencias, por otro.  Evidentemente, estoy convencido de que no son conceptos idénticos ya que la RSC comprende ámbitos que el Marketing no atiende, en principio, como es la conservación del Medio Ambiente o la autorregulación de la ética empresarial a través de los Códigos de Conducta.

De ahí que no me esté refiriendo al aspecto conceptual, sino a la similitud en la finalidad que muchas empresas persiguen con ambas estrategias: convencer a los grupos de Interés relacionados con la entidad de lo socialmente responsable que ésta es, para transformarlo en un beneficio. Es decir, el uso de la RSC como una estrategia más de Marketing.
Quisiera, en este artículo, explicar el por qué de esta opinión, evidentemente sin ninguna trascendencia, aprovechando para incidir en aquellos aspectos que considero más significativos en la relación entre ambos conceptos.

Sin llegar al extremo de lo planteado en 1.969 por Theodore Levitt, profesor de la Escuela de Negocios de la Universidad de Harvard, recientemente fallecido y autor, entre otras muchas publicaciones, del famoso artículo “Miopía del Marketing”, al indicar que “El Marketing tiene que ver con todas las cosas que deben hacerse para atraer y conservar al cliente”, sí conviene especificar los hitos fundamentales del proceso de comercialización.
En un principio, cuando no existían los medios de transporte que hoy consideramos habituales, las empresas vendían lo que fabricaban dentro de la zona geográfica en la que ejercían su influencia. Las posibilidades de elección por parte del cliente estaban totalmente restringidas.
Con el desarrollo de los medios de comunicación y de transporte de mercancías surge la competencia y, con ella, una nueva forma de gestión: el Marketing, que transforma totalmente la comercialización. Se pasa de comprar lo existente a poder elegir entre diferentes ofertas. El Marketing, en consecuencia, permitió ampliar las posibilidades de elección de los ciudadanos.

Desde su inicio la actividad del Marketing se centra en el cliente, en conocerle, en detectar cuáles son sus necesidades y expectativas para satisfacerlas y para conseguir su fidelización, es decir, para que siga comprando; para continuar obteniendo un beneficio.
El crecimiento de los mercados, la evolución de la competencia y las, cada vez, mayores diferencias en las distintas tipologías de la clientela, obliga a las empresas a dar un paso más en el planteamiento de su Política Comercial.
Parece que resulta conveniente agrupar a los clientes en base a determinadas características similares para poder darles un tratamiento de Marketing especializado y adaptado a las mismas. Es lo que se denomina Estrategia de Segmentación. Se pasa de dar supremacía al cliente individual, a dársela al segmento de mercado o grupo de potenciales compradores con parecidas peculiaridades.
Pero el entorno continúa cambiando y el escenario en el que se mueven las compañías se ve influenciado por una serie de factores exógenos que implican la irrupción en el mundo empresarial de otros protagonistas, además de los clientes: Accionistas, Proveedores, Administración, Entidades No Lucrativas, etc., que reclaman su papel.

A todos estos colectivos que se relacionan con la empresa y que influyen en ella, se les denomina Grupos de Interés o, utilizando un término inglés ya usual en la literatura económica, stakeholders.
Esta evolución de los segmentos de mercado a los grupos de interés sucede, principalmente, porque la empresa reconoce que necesita para su estrategia de negocio, no lo olvidemos, tener una visión más amplia de los valores imperantes en la Sociedad, tanto de las personas como de los colectivos e instituciones, para seguir obteniendo un beneficio.
Porque la realidad es que las organizaciones evolucionan hacia nuevas formas de gestión sólo cuando se ven obligadas por las circunstancias, es decir, cuando sus resultados están en peligro.
Estas nuevas relaciones de la empresa con sus stakeholders son, en este escenario, funcionales y relacionales. Funcionales porque lo prioritario es la eficacia de su gestión con cada grupo de interés para lograr los objetivos deseados; objetivos de tipo coyuntural, como hacer frente a una denuncia de una ONG que origina una situación conflictiva, o estratégico, como la creación permanente de valor o el reposicionamiento público ante cualquier avatar negativo que empañe la Imagen Corporativa.
Y son relacionales porque las actuaciones de la entidad se enfocan a que la percepción que tengan los stakeholders de la misma, se transforme en resultados positivos.

Siguiendo un poco más con el razonamiento, podríamos concretar que, en un modelo de Marketing Estratégico, las variables a considerar son tres, según el plazo de visión:
- A corto plazo: La Cuota de Mercado. Conseguir un determinado crecimiento que garantice un porcentaje del mercado.
- A medio plazo: El Posicionamiento Estratégico. Alcanzar una situación de liderazgo en comparación con el resto de los competidores.
- A largo plazo: La Competitividad. Incorporar valores que diferencien al producto y/o a la empresa respecto al resto de oferentes.
De todas estas variables, la más significativa en situaciones como las actuales en las que las ofertas son tan similares en precio y calidad, es la Competitividad.

Si, además, siguiendo una Óptica de Marketing, consideramos que es el mercado el que con su veredicto de compra refrenda la gestión de la empresa, no nos queda más remedio que conocer y considerar su opinión al respecto.
Y lo que nos dicen las encuestas realizadas por instituciones especializadas es que los clientes ven muy bien el que la Imagen Corporativa de las Compañías se asocie a causas solidarias; que una empresa socialmente responsable consigue diferenciar a sus productos mejor que otra que no lo es; y que todo ello incrementa el grado de fidelidad del mercado y la admiración de los grupos de interés.

Consecuencia: parece conveniente y hasta necesario que la estrategia de la entidad considere estas indicaciones: seamos solidarios y seámoslo más que nuestros competidores para que nos distingamos de ellos y logremos, así, la fidelización de nuestra cartera de clientes para venderles más.

Veamos, ahora, qué es lo que dicen algunos expertos acerca de la Responsabilidad Social Corporativa.
- La AECA, Asociación Española de Contabilidad y Administración, una de las primeras organizaciones que, en España, vislumbró la importancia de esta materia, indica en su Marco Conceptual de la RSC: “La RSC centra su atención en la satisfacción de las necesidades de los Grupos de Interés, a través de determinadas estrategias cuyos resultados son medidos, verificados y comunicados adecuadamente”.
- Valdemar de Oliveira, presidente en Brasil del Instituto ETHOS de Empresa y Responsabilidad Social, afirmaba que “la RSC es la capacidad de una empresa para escuchar, atender, comprender y satisfacer las expectativas legítimas de los diferentes sectores que contribuyen a su desarrollo”

Es decir, que al igual que el Marketing, la RSC busca la satisfacción de los Grupos de Interés: sus clientes y los otros colectivos relacionados con la empresa.
AECA también indica que “la RSC supone un planteamiento de tipo estratégico que afecta a la toma de decisiones y a las operaciones de toda la organización, creando valor a largo plazo y contribuyendo significativamente a la obtención de ventajas competitivas duraderas”.
En este mismo sentido se pueden interpretar las declaraciones de Eduardo Montes, presidente del Club de la Excelencia en Sostenibilidad, al afirmar que “la RSC no es una moda, ni un lujo, sino una ventaja competitiva para aquellas empresas que la han implantado como una herramienta más de gestión”.
Estamos, pues, ante una situación similar a la que podríamos tener con una Óptica de Marketing ya que, igualmente, afirmamos ahora que la RSC genera valor para la empresa: innovación, eficacia, rentabilidad, confianza, cercanía, competitividad…
Es decir, que lo mismo que antes en dicha óptica, la palanca que moviliza la RSC en las compañías es la fuerza de los Grupos de Interés para rechazar a aquellas empresas que transgredan los valores sociales vigentes. Con otras palabras: el veredicto del mercado, en sentido más amplio, pero con el mismo fin ya que el castigo es la no compra. Sin embargo, nos podríamos preguntar si el mercado premia a las entidades socialmente responsables. La respuesta, en mi opinión, es que, todavía, no.
De ahí el acierto de Ramón Jáuregui, responsable que fue de la Subcomisión del Congreso de los Diputados para el Fomento de la RSC, cuando indica la importancia de concienciar a los clientes para que sean estos, con su fuerza, los que exijan a las empresas un comportamiento responsable, ya que “si no, todo se desmoronará como un castillo de naipes”.

Por todo ello se origina una necesidad de tener que realizar el “Marketing de la RSC”. Las compañías, preocupadas porque el mercado les reconozca su solidaridad, su comportamiento ético, su contribución a la conservación del Medio Ambiente, etc., se acogen a cuantos pactos o acuerdos sean necesarios, implantan códigos de comportamiento ético y publican memorias e informes para difundirlos entre sus stakeholders. Con esto pretenden reforzar su Imagen Corporativa y mejorar o consolidar su reputación.
Y este “Marketing de la RSC” llega, a veces, a extremos tales como la incorporación, en los productos que comercializan, de las “etiquetas ecológicas” o de las “etiquetas de reducción de Carbono” en las que indican a los clientes el impacto ambiental que generan o la cantidad de Anhídrido Carbónico u otros gases de efecto invernadero emitidos al fabricar el producto.

La actual crisis económica que estamos padeciendo puede ser la piedra de toque de la RSC. En situaciones similares se ha comprobado que el esfuerzo en políticas de Marketing se incrementa, en especial en lo que afecta a Comunicación, Promoción y Precios. ¿Qué pasará con la RSC?
- José Manuel Sedes, Director de RSC de Vodafone, opina que “la RSC sobrevivirá siempre y cuando cree valor. Si no, tendrá que desaparecer”. Y añade que “aquellas actuaciones que vengan enfocadas a generar ingresos dentro de la RSC se verán potenciadas, mientras que otras, como el Patrocinio o el Mecenazgo, corren cierto riesgo porque se pueden considerar un mero coste”.
- El Financial Times y algunos otros medios de comunicación son más drásticos, ya que auguran que con la crisis el fin de la RSC está próximo.

No obstante, los planteamientos no pueden ser tan radicales. La RSC permanecerá porque, al igual que el Marketing, es una filosofía empresarial de, podríamos decir, “amplio espectro” ya que afecta a todas las áreas de la organización: la Ética de los Negocios, la Acción Social, el Medio Ambiente, los Recursos Humanos, etc.
Y esto muchas empresas lo tienen interiorizado en su estructura y comportamientos, siendo conscientes de que forman parte de una Sociedad que necesita de su experiencia de gestión y de sus recursos para desarrollarse y para mejorar la calidad de la vida de los ciudadanos, sean clientes o no. Estas empresas, por lo general, suelen ser bastante discretas en la forma de comunicarlo, cuando lo comunican, ya que no siempre lo hacen.
Otras, por el contrario, lo hacen con un objetivo de negocio exclusivamente. Es a este grupo al que me refiero cuando hago la similitud entre RSC y Marketing sin apellidos. Estas son las que hacen solidaridad pero transfiriendo los costes de la misma a sus clientes.
Porque no olvidemos que estamos ante acciones que requieren una cierta inversión y que implican costes y que, si no se quiere perder el sentido que rige a la empresa, el de la obtención del máximo beneficio, alguien, algún stakeholders, tendrá que asumirlos, sean los clientes o sean los accionistas.

Finalizo citando a Juan José Barrera, Director General de Economía Social y auténtico “apóstol” de la implantación de la RSC en España, cuando indica que “con la crisis llegarán los ajustes de plantillas y habrá que ver si las empresas que dicen ser socialmente responsables se comportan como tales, porque ser responsable no es dar una donación a una ONG”.
Bienvenida la Responsabilidad Social Corporativa auténtica y bienvenido, también, el Marketing Social Corporativo, pues con ambos se conseguirá desarrollar la sociedad y mejorar las condiciones de vida de quien más lo necesite y se evitará, en lo posible, la destrucción del Medio Ambiente. Pero seamos sinceros y llamemos a las cosas por su nombre.

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* Licenciado en Ciencias Físicas y en Gestión Comercial y Marketing (ESIC), Javier Barranco Saiz es asimismo Master en Recursos Humanos (Instituto de Empresa). Su trayectoria profesional ha transcurrido en Orgemer Consultoría como Jefe de Investigación de Mercados y en el Grupo Telefónica como responsable en las siguientes áreas: División de Informática (Servicio de Marketing), Recursos Humanos (Estudios, Selección de Personal, Organización y Planificación), Relaciones Institucionales (Gestión Económica) y Fundación Telefónica (Gestión Económica, Marketing Social,Proyectos Sociales y Culturales,Voluntariado Empresarial). Actualmente Javier Barranco es Socio Director de Abalon Consultoría de Marketing. Ha sido profesor en los MBAs de Marketing y Recursos Humanos del Instituto de Empresa y de la Escuela Superior de Estudios de Marketing, ESEM. Ha publicado en Ediciones Pirámide, Grupo Anaya, los siguientes libros:"Tecnicas de Marketing Político","Planificación Estratégica de Recursos Humanos","Marketing Interno","Marketing Político"(2ª Edición) y "Marketing Social Corporativo". Además ha publicado artículos en" Capital Humano","Marketing y Ventas para Directivos","Revista T". Es asimismo miembro de de AEDEMO (Asociación Española de Estudios de Mercado, Marketing y Opinión) y de AEDIPE (Asociación Española de Dirección y Desarrollo de Personas).
Fuente: tendencias21.net    22 Julio de 2008

 

 La RSE: Una mirada crítica ¿ Seducción, Ilusión o Acción?  Saturnino Herrero Mitjans*

Nota - El contenido de este apartado es el paper original, que el autor había previsto exponer en la propuesta "RSE ¿Marketing o Compromiso?" del Ciclo 2008 de Encuentros de Práctica y Desarrollo Profesional realizado el 17 de julio ppdo. con auspicios de El Ateneo, Temas Grupo Editorial, iEco y Fibertel.
Como orador de cierre, lo modificó para enriquecer las perspectivas de sus antecesores Gavo Nazar y Gabriel Berger, con quienes integró el panel. Al final de la actividad lo invitamos a conocer nuestra web y como resultado de su amplia generosidad, nos lo envió para compartirlo con nuestro equipo de trabajo, que extendemos ahora a nuestros usuarios más frecuentes.
Desde este espacio, hacemos público nuestro agradecimiento, por esta gentileza. Y como siempre ... los invitamos a acercarnos sus comentarios
info@codigor.org

*Licenciado en Relaciones Industriales de la UADE; Diplomado de Studios de Perfeccio-namiento del ITP (Internacional Teachers Program) en el CESA (Centre d´Enseignement Superieur des Affaires) Francia. Autor de "La Comunicación Incomunicada" escrito con la colaboración de Daniela Mora Simoes y Marcela Noble Herrera y de "La comunicación cosificada" ambos editados por Editorial Temas. Actualmente es Director de Asuntos Corporativos del Grupo Clarín.


La RSE : ¿Seducción, Ilusión o Acción?

Decía Lord Rothschild (1910-1990) que “Las promesas en las proclamas partidarias brillan siempre como dientes falsos” ; pues bien esta irónica mención a las promesas políticas puede muy bien aplicarse también a las declamaciones y declaraciones en torno al tema de la responsabilidad social empresaria (RSE), en las cuales –por lo general- suele percibirse una cierta sensación de falsedad; en primer lugar porque hay una suerte de tautología en el enunciado, ya que uno podría preguntarse si el resto de la actividad empresaria se conduce sin responsabilidad social.

Podríamos decir entonces que Responsabilidad se escribe con “hache”: Respons –
habilidad; no se trata de un “horror” ortográfico, sino simplemente de descomponer la palabra para introducir la idea de que la Responsabilidad (con mayúscula) supone la capacidad de dar una respuesta hábil o idónea, de ahí la grafía de ResponsHabilidad; pero esa respuesta no puede ser sólo idónea desde la mera perspectiva técnica o normativa, sino que para serlo plenamente necesita incluir la dimensión moral, puesto que de modo inescapable cada uno de nosotros es responsable de sus actos y por ende de sus consecuencias.

Toda respuesta humana tiene siempre un vector moral, pero cuando se trata de la respuesta de personas que ejerce autoridad y control sobre estructuras conformadas por otras personas, esa dimensión de lo moral es central. Sin embargo en la vida diaria más de una vez quienes están en esa posiciones directivas ensayan dejar de lado la dimensión moral de su responsabilidad en aras de un seudo “principio de realidad” técnica, económica, política o una combinación de ellas, con lo cual se pretende construir una aparente justificación valedera para pasar por alto la dimensión moral.

En cuanto a “Responsabilidad social”, reiteramos que la acción empresaria en cualquier campo debiera ejercitarse (o al menos ello se supone) con responsabilidad social, es decir mediante una respuesta socialmente idónea, dado que la empresa es una institución social, por lo tanto con fines sociales, cuales son los de generar fuentes de trabajo, producir riqueza y servir a la comunidad mediante productos o servicios de calidad; en síntesis: una estructura social con propósitos económicos, como postulaba Drucker.

Por último está el hecho que las acciones de RSE no suelen ser demasiado claras ni definidas, por lo cual muchas de ellas tienden a confundirse con acciones de tipo publicitario/ promocional/comercial, o enredarse con lo que son las obligaciones fundamentales vinculadas al cumplimiento de las normativas legales e impositivas ordinarias en cualquier sociedad medianamente ordenada..

Así por ejemplo: no pagar sueldos en negro, no tener empleados en situación de precariedad, pagar las cargas sociales, no emplear menores, pagar impuestos, no defraudar al fisco, no adulterar productos, no contaminar, etc. son obligaciones básicas derivadas del carácter de persona jurídica que tiene una empresa, organismo estatal, sindicato, ONG, etc. y por lo tanto obligada al cumplimiento del orden legal vigente y en modo alguno son acciones de RSE, por lo tanto su incumplimiento no es ausencia de acciones de RSE, sino infracciones o hechos delictivos de carácter punible.

Sin duda, como bien ha señalado de modo reciente Manuel Sbdar , la perspectiva acerca de la RSE suele oscilar entre el ser y el parecer, planteándose una suerte de falso dilema entre ley y moral, la respuesta inequívoca es que no se trata de dos conceptos antagónicos, por lo tanto la RSE “supone un elevado compromiso con la ley. Y eso es verdaderamente moral”. Hay que aclarar en cuanto la ley sea “legítima”.

Aparece entonces la pregunta obvia: ¿qué es entonces la RSE? Podemos intentar una suerte de definición provisoria, señalando que la RSE es el conjunto de acciones de diálogo y respuesta que una determinada organización (no sólo empresaria) mantiene con sus “apostadores”, considerando que estos no son sólo sus accionistas o referentes, sino que junto a éstos coexisten otros “apostadores” con sus propias agendas que también reclaman su relación, a veces excluyentes entre sí, con respecto a una determinada organización.

Va la siguiente pregunta: ¿pero quienes son entonces los “apostadores”? En la bibliografía de gestión se suele mencionar el término stakeholder (apostador) para hacer una referencia imprecisa a determinadas figuras o grupos de influencia que actúan o presionan sobre la actividad de la organización; en un enfoque amplio se trata de aquella persona o grupo de personas tanto externas como internas que pueden afectar o ser afectadas por el impacto de las acciones de una determinada organización.

Por eso, como hemos señalado en varias ocasiones, el primer grupo de “apostadores” con los cuales toda organización tiene relación directa es el que constituyen sus propios colaboradores, a partir del hecho que la gente que trabaja en ella, de modo conciente o no, ha “apostado” en ese espacio su proyecto de vida personal que incluye también a su familia, y que esta “apuesta” va más allá del límite del pago de una remuneración por óptima que esta sea.

La premisa en que se apoya lo antedicho es que la relación trabajador-organización no es una mera relación económica de esfuerzo de trabajo a cambio de incentivos, como pretende la vieja propuesta de Taylor y Ford, propuesta que hoy sigue en boga de manos de lo que, de modo paradójico, pretende ser una perspectiva post-moderna neoliberal, la cual no deja de ser un antiguo enfoque mecanicista apoyado en la teoría del hombre económico, el cual, sin embargo, sigue teniendo sus fervientes epígonos actuales como sucede con el francés Guy Sorman .

Se trata sin duda de un enfoque ideológico muy arraigado en el pensamiento contemporáneo, que anima a una gran mayoría de directivos y líderes empresarios y políticos de nuestro medio, lo cual hace que esto sea un hecho no menor, pues se trata de personas que cuentan con verdadero poder de influencia no sólo en sus empresas, sino también en la sociedad.

Esta es una perspectiva muy limitada desde la cual parece casi imposible poder intentar construir una visión más amplia y actual del papel del gobierno corporativo en la sociedad y de la RSE como un factor importante en la gestión/relación de las organizaciones con los diferentes grupos sociales donde adscriben sus distintos “apostadores”. Por lo tanto, si nos proponemos construir una mejor relación entre las organizaciones que operan en la sociedad y los grupos o públicos que la conforman, la revisión de este propósito plantea todo un desafío.

Esta lógica neoliberal, haciendo un juego de palabras en inglés, dice que el único stakeholder es el shareholder, esto es, que el apostador reconocido y reconocible para la organización –en este caso, con fines de lucro- es solamente quien apostó por ella comprando sus acciones. La lógica de este enunciado es impecable pero, ¿es suficiente? No lo parece, pese a que el reconocido economista Milton Friedman, ya fallecido, la defendiera de modo vehemente.

Podría decirse que, según esta perspectiva economicista, la función directiva primordial es la de maximizar la ganancia del accionista tanto a corto como a mediano plazo. Aunque parezca árida y fuera de contexto, esta visión es la que prima en los mercados financieros y es la mirada con que es evaluada la dirección de las empresas a través del frío examen de los informes bursátiles trimestrales. Se trata de una lógica implacable e imparable, cuyas consecuencias se hacen sentir hoy de manera harto dura; en consecuencia, preservar el valor del accionista parece ser así la “última ratio” y la única medida del éxito de la gestión.

Por el contrario, una visión amplia o pluralista, si bien no deja de lado la importancia de satisfacer el interés del accionista que “apostó” por la empresa, la integra con otras demandas y exigencias sociales, que pugnan por hacerse oír y que sin duda reclaman el pago de su “apuesta” o al menos pretenden cobrarla, pues siguiendo su propia lógica, creen que eso es justo para no sentirse estafados. Esta postura se inscribe dentro de lo que hemos denominado como un enfoque multidimensional del gobierno corporativo y dentro de éste la RSE como una forma de contacto e interacción con los principales grupos de “apostadores”.

Entonces, como primer paso en pos de la posibilidad de una RSE eficaz –recordemos la idea de eficacia como la relación entre los objetivos a alcanzar y el fin último de la organización- la cual define una estrecha relación entre ambos, ello hace necesario que el tema de la RSE junto con el de la cultura corporativa forme parte de la agenda y los planes de trabajo tanto del directorio como del CEO y de modo consiguiente debe penetrar en el resto de la organización, transformándose de modo paulatino en una característica cultural distintiva de la misma.

El funcionamiento activo y comprometido del directorio es la base constitutiva de esa RSE, pues sin un directorio cuyas preocupaciones vayan más allá de los controles financieros, no es posible pensar en la vigencia de una RSE también activa y comprometida. Por consiguiente es impensable contar con un programa medianamente efectivo de RSE con un directorio laxo o desertor de sus responsabilidades y que además no tenga clara la visión multidimensional del gobierno corporativo.

Ahora bien, es imposible atender simultáneamente, con el mismo grado de importancia, a todos los públicos posibles o pasibles de atención por una determinada organización. Por eso una de las tareas primeras es la determinación de los públicos de interés para el desenvolvimiento de las actividades de la organización. Esto significa identificar los “apostadores” y su grado de “saliencia” o relevancia para determinar la importancia/gravedad que su atención demanda.

Una vez identificados los “apostadores” que influyen o reciben influencia o impacto como consecuencia de las actividades de la propia organización, es oportuno asignar prioridades en función de su impacto y “saliencia”. La construcción de este panorama es esencial antes de considerar cualquier acción de RSE, ya que no hay ninguna acción en este sentido que “tape” problemas críticos emergentes no resueltos o no encauzados correctamente.

Para esto puede ser interesante construir un cuadro con dos variables: poder e interés. La primera de ellas se refiere a la influencia (positiva o negativa) que pueden ejercer sobre las actividades mencionadas; mientras que la segunda se refiere al grado de interés que esas actividades despiertan en determinado grupo. Ambas variables determinan distintos comportamientos de respuesta.

En ningún caso estas posiciones son estáticas, en todo caso corresponden a una “fotografía” en un momento dado, pero las circunstancias, la propia dinámica de los hechos y del funcionamiento de los diferentes grupos de “apostadores”, hacen de este un ejercicio en permanente proceso de revisión, el cual forma parte del trabajo de actualización de las agendas de trabajo corporativo y del CEO.

Pero el trabajo con los apostadores no concluye aquí, por el contrario recién comienza. Sobreviene la tercera etapa que es la del conocimiento de los apostadores clave, de modo tal de tener un panorama claro de cuáles son sus reacciones posibles, frente a emergentes críticos de las actividades presentes o futuras de la organización, y cuál es o será su posible posicionamiento frente a una determinada situación, para que las acciones de RSE, no se den en el vacío y, por el contrario, sean compatibles con sus necesidades o reclamos.
Pero ¿cómo reconocer a los apostadores y sus intereses manifiestos y ocultos? Es necesario un esfuerzo integral de relevamiento, dentro del cual pueden trazarse muchos interrogantes en esta tarea para conocer mejor al o los “apostadores” clave.

La mejor manera de poder contestar estos interrogantes, y otros más que puedan surgir, es abrir un canal de contacto con esos “apostadores” clave que permita dialogar de modo abierto y directo, a la vez que evaluar la situación y sus proyecciones a corto y mediano plazo que permitan construir un programa de RSE con un horizonte temporal amplio y no pequeñas acciones aisladas que parecen más bien respuestas compulsivo/reactivas que un plan orientado a construir vínculos con los diferentes “apostadores”.
Un enfoque abarcador del tema es el que propone un modelo de investigación realizada por el CICA (Canadian Institute for Chartered Accountants) , entidad que nuclea a los contadores públicos canadienses, la cual trabaja en cooperación con el Centro para la Innovación en la Gestión (CIM) de la Universidad Simon Fraser – (Vancouver-Canadá).

Este trabajo busca explorar tres cuestiones fundamentales: a) bajo qué condiciones las relaciones con los “apostadores” crean valor para la organización, b)cuales son las condiciones para construir relaciones positivas con los “apostadores” y c)cuáles son las medidas adecuadas para evaluar la calidad de esas relaciones.

Un interesante aporte complementario para evaluar la relación con los diferentes grupos de “apostadores” es la herramienta –que con carácter experimental- ha desarrollado también el citado Centro de la Universidad Simon Fraser en Canadá. Se trata de “The Stakeholder 360” .

Con dicho instrumento se pretende medir los niveles de “capital social” producido por una empresa en la relación con sus diferentes “apostadores”. El “capital social” se define como la suma de las evaluaciones de la relación entre ambas partes, expresada en términos de a) cantidad de comunicación (lo hablado), b) acuerdo mutuo sobre objetivos (lo pensado e instrumentado) y c) la confianza generalizada (apertura y transparencia).

El objetivo de utilizar esta herramienta es ayudar a las organizaciones a comprender y satisfacer las expectativas de sus múltiples “apostadores” que suelen tener intereses divergentes, los cuales muchas veces son hasta antagónicos y conflictivos entre sí.

Sin duda la evaluación de cuáles son los públicos clave para una organización determinada y la consiguiente implementación de acciones concretas, constituyen un ejercicio de importancia y atención permanente, que tiene que ver con el posicionamiento y la fuerza institucional que se quiera ocupar no sólo en materia de RSE sino como organización al momento de considerar la coherencia entre lo declamado y lo actuado.

Pero, como señalamos con anterioridad, existe –de modo más o menos deliberado- un cierto grado de confusión en torno a los objetivos, propuestas y acciones de RSE, desconociendo o ignorando que como tal la RSE integra, de modo indisoluble, no sólo la forma sino también el contenido con que se ejerce el gobierno corporativo de una determinada organización.

De modo reiterado se la suele confundir con operaciones de mera promoción comercial o con actividades aún más elaboradas, como son las que se refieren al posicionamiento de imagen, razón por la cual una de las formas habituales de “maquillaje” es la de ejercer algún tipo de acción filantrópica que brinde o permita ese posicionamiento.

Lo anterior supone el obviar se ejerza algún tipo de juicio crítico valorativo, que obligue a tener que revisar o cambiar algo acerca de las maneras de gestionar los negocios o las prestaciones de una determinada organización, como también evitar el examen de las posibles fallas o puntos débiles en relación con las expectativas de sus respectivos “apostadores”.

Por lo tanto, se parte de la pretensión de suponer que la acción filantrópica es la moneda de cambio que permite dejar fuera de discusión esos temas emergentes que los directivos consideran tabú. Es lo que en política se denomina como “clientelismo” electoralista, actitud denostada por diferentes sectores de la sociedad, pero que sin embargo se suele practicar en otros ámbitos, bajo otros títulos, pero con el mismo fin.

En verdad es más que difícil hacer que la RSE no sólo sea compatible con el gobierno corporativo, sino que también integre la agenda de temas críticos del directorio como también del CEO. Así por ejemplo las empresas de servicio masivos que por lo general cuentan con un deficiente servicio de atención a sus clientes (CRM), no hacen una revisión crítica de cómo gestionan esta relación con sus apostadores.

Pese a no atender este punto esencial de su respectiva RSE, sin embargo promueven a la vez la realización de actividades benéficas, como también producen un excelente folleto, muy bien impreso, donde reseñan sus actividades de RSE junto con un balance social de la organización. El caso extremo es el de las empresas tabacaleras que suelen participar como adherentes en entidades voluntarias dedicadas al fomento de la RSE.

Sin duda estos casos paradigmáticos ilustran de modo más que fehaciente el hecho incontrastable de que en la mayoría de las situaciones la RSE es –reiteramos- una suerte de “maquillaje” o peor aún de “camuflaje” para disimular acciones no claras. Esto es lo que define una suerte de duda generalizada acerca de la autenticidad de los esfuerzos de RSE

“El patriotismo es el último refugio de un miserable” decía Lord Acton (1834-1902), para referirse a aquellos que se esconden detrás de grandes principios para ocultar sus defectos o incumplimientos. Este es el caso de ciertas acciones o manifestaciones de malabarismo en materia de RSE, lo cual sin duda motiva la reacción de diferentes públicos ante la hipocresía.

Cuando la gente común, hombres y mujeres que viven lo cotidiano y experimentan los sinsabores de la falta de respuesta en tiempo, forma y modo a sus reclamos legítimos como usuarios o clientes de distintos tipos de prestaciones, es muy difícil hacerles creer que la RSE no es una respuesta oportunista de cara a la sociedad.

Sin duda poder alcanzar estándares aceptables de cumplimiento en cualquiera de estos tres niveles supone trabajar en pos de una agenda multidimensional tanto del directorio como del CEO; al respecto Donna Wood (profesora de Ética de los Negocios - Universidad de Northern Iowa) realizó hace varios años atrás una interesante propuesta de un modelo para la acción, en la cual define tres posibles niveles:

1. Principios de responsabilidad social
2. Procesos de respuesta social
3. Resultados a lograr en la relación con los “apostadores”

• Principios de responsabilidad social. Se trata de institucionalizar el compromiso y las obligaciones a las que la organización resuelve adscribir y por consiguiente establecer como prioritarios para orientar su gestión.
• Procesos de respuesta social. La respuesta de RSE de una organización, se evidencia mediante la capacidad de los miembros de la misma para responder a las presiones sociales emergentes. A su vez es la resultante de la habilidad de la organización para sobrevivir y adaptarse a su entorno político-económico-social.
• Resultados a lograr en la relación con los “apostadores”. Es lo que marca la diferencia entre un programa de RSE efectivo y otro que no lo es; aquí nos encontramos con tres tipos de posible agrupamiento de los resultados:

• Con los “apostadores” internos. Incluye tanto los aspectos vinculados con la gestión humana de la organización para con sus miembros, como también el accionar cotidiano de esos mismos miembros en cuanto a hacer efectiva la RSE en las interacciones con clientes, proveedores, accionistas, comunidad y demás “apostadores” de la organización
• Con los “apostadores” externos. Se refiere al impacto de las acciones de la organización sobre personas o grupos externos a la misma. Esto involucra también posibles reclamos o solicitudes en relación a: productos defectuosos, atención al cliente, relación con proveedores, encuadre impositivo, impacto de programas de bien público, control del medio ambiente y procesamiento de residuos tóxicos, entre otros.
• Efectos institucionales externos. Entran aquí en consideración aquellos aspectos que hacen en sentido amplio a la comunidad y/o a la sociedad global, más allá de los “apostadores” de la propia organización, como por ejemplo la actitud de la organización frente a desastres o contingencias, como también a las posibles normas ambientales o regulaciones de distinto tipo que puedan afectar la gestión .

Quedan aún dos puntos clave para cerrar la consideración de este vasto y complejo tema de la gestión corporativa de la RSE, se trata de la auditoría social y del papel eventual del ombudsman. Con respecto a la primera, se trata de una herramienta imprescindible para poder conocer cómo ven sus “apostadores” a la organización, sus productos, servicios y demás acciones de todo tipo.

Al igual que en el caso de la auditoría societaria externa, se trata de una función indelegable del directorio tanto en la selección del auditor, como en el plan de trabajo y la conducción del proceso de auditoría y evaluación de sus resultados. El auditor externo en dependencia del directorio tiene que poder trabajar con total independencia, sin ningún reporte cruzado con la línea ejecutiva ni tampoco el CEO.

La auditoría social implica alcanzar a todos los “apostadores” relacionados con la organización, comenzando por el propio personal, no limitándose a una estereotipada encuesta de clima interno, restringida a preguntas redundantes y en cuyas conclusiones las más de las veces la gente no cree, o lo que es peor, ni se entera de ellas.

Otro tanto debiera ocurrir con los diversos grupos de “apostadores” externos, a los cuales con anterioridad se consideró clave, grupos que como mínimo debieran incluir a segmentos importantes – mediante muestras significativas- de clientes y proveedores, como también a sectores críticos de la comunidad de influencia más cercana.

A posteriori de la realización de la auditoría y de la presentación del informe final, el directorio debiera estar en condiciones de aprovechar su contenido, y para ello bajar las conclusiones, haciendo conocer los puntos salientes favorables y/o negativos a todos los responsables directos, con el consiguiente compromiso de elaboración de un plan de acciones correctivas o de mejoras que, sin duda, constituirán la base para la elaboración del plan de acción actualizado de RSE.

Igualmente sería oportuno prever, de un modo fácil y directo, la devolución de la información recibida de los distintos grupos, esto –que suele pasarse por alto- es una señal de respeto por el otro que marca todo un estilo de cultura organizativa. Este mecanismo además permite, de modo muy directo, mantener abiertos los canales de comunicación con los diversos “apostadores” interesados.

Sin duda parece la pregunta ¿qué pasa cuando la relación es conflictiva o hay una crisis en el medio?. Aunque parezca una respuesta facilista: no hay otra alternativa, más tarde o más temprano, se ha de enfrentar el tema. Cuando vimos el tema de la construcción de la agenda comentamos las dificultades que se presentan cuando se deja fuera de la misma a un grupo que puja por defender una situación de queja o reclamo. Pese a los habituales consejos legales de no hacer nada, la realidad indica lo contrario: cuanto más se demora es peor el resultado.

Consideración especial merece el tema del ombudsman, pues se trata de una figura de relativa novedad, no exenta de ser considerada como una tendencia de moda, la cual intenta recrear en los ámbitos empresarios el papel del defensor del pueblo, que en una antigua tradición de los países nórdicos lleva ese nombre.

Sin duda, en más de un caso, la designación de una persona para ocupar el puesto de ombudsman, es también fruto de la improvisación o en el peor de los casos de la especulación –un tanto ingenua- en el sentido de creer que se puede instaurar la imagen de ser socialmente responsable bajo el simple artilugio de “importar” este papel en la propia organización, cubriéndolo con alguna figura de prestigio.

Es una decisión difícil, con consecuencias no siempre previsibles, si no se tiene claro el porqué y para qué de éste papel en la organización; sin duda, ante los ojos de todos los “apostadores”, es un acto político mayor, el cual para ser efectivo tiene que estar muy bien definido en sus responsabilidades y alcances.

Bajo el supuesto de que se satisface una necesidad cierta con la incorporación del ombudsman, aparece el tema de la dependencia funcional; al respecto, en verdad no hay claridad, hay organizaciones en las cuales depende del CEO y hasta alguna en la cual aunque parezca increíble –e ignorando el conflicto de papeles- el CEO es el ombudsman.

No hay duda que un ombudsman necesita autonomía para poder actuar, por lo tanto no debiera depender de la línea ejecutiva, sino del directorio, al igual que los síndicos, esto son los que aseguran el control de legalidad y el ombudsman debiera poder asegurar otro tanto en el campo de la responsabilidad social. Por consiguiente parece lo más aconsejable la dependencia del directorio, de modo tal de limitar al máximo el alcance sobre él de las presiones de la línea ejecutiva.

La estabilidad del ombudsman es otro tema clave, salvo mal desempeño no debiera poder ser removido con facilidad, pues de lo contrario su independencia estaría coartada, o al menos limitada. Otro tema crítico es el del ámbito de autoridad, puesto que la labor del ombudsman no debe superponerse ni interferir con la línea ejecutiva, pero sin duda su relación con las demandas de los diversos “apostadores” exige siempre una respuesta, que seguramente habrá de venir de la línea ejecutiva.

Esto todavía es mucho más critico cuando la situación se refiere a un “apostador” interno que plantea un reclamo, pues la acción en pro de resolver el tema del ombudsman puede dejar en situación equívoca al “denunciante”, quién en un clima de “paranoia organizacional” puede pasar rápidamente a ser víctima de acoso moral.

Una posición prudente respecto al tema podría muy bien ser la de contar con una buena auditoría social, gestionada por el respectivo comité del Directorio y llevada a cabo durante un lapso de aproximadamente 5 años, de modo de crear y consolidar un hábito organizacional en su aplicación, evaluación e implementación de mejoras y cambios. A partir de ahí se podría estar en condiciones de evaluar la oportunidad y conveniencia de ir adelante con la definición de incluir o no a la dependencia del directorio la posición de Ombudsman.

Sin duda, todo gobierno corporativo multidimensional, el cual incluye la RSE, trata de responder las demandas de cohesión interna y presión externa que plantea la vida de cualquier organización en su relación con los diferentes “apostadores”; situación de equilibrio inestable, a la cual es imposible sustraerse, que a su vez genera tensiones, conflictos e interrogantes, que a menudo suelen plantear “disonancias cognitivas”, no siempre fáciles de resolver, puesto que información, satisfacción o retribución y transparencia, no suelen ir de la mano.

También es cierto que ninguna organización puede dar una respuesta amplia, completa y satisfactoria para todos sus pretendidos apostadores. ¿Cuál es el límite de aceptación de las “apuestas”? ¿Cuál es el límite del compromiso que se está dispuesto a aceptar? ¿Cuáles son las implicancias en términos de imagen y también de costos? ¿Cómo se conectan estas demandas con la rentabilidad para el accionista vs. el ejercicio razonable de la RSE? ¿Cómo satisfacer estas demandas en un mundo competitivo donde impera el corto plazo?

Sin duda se trata de preguntas de más que difícil respuesta, lo cual requiere del ejercicio hábil y prudente del “arte de la gerencia”, pues los recursos son siempre escasos y limitados, mientras que el grupo de posibles apostadores suele ser numeroso, pero son preguntas que no pueden ser ignoradas, o esperar que el tiempo las conteste, pues el precio a pagar por el olvido o postergación suele ser más bien elevado.

Para concluir quisiéramos remarcar la importancia y necesidad de trabajar en pos de un confiable y válido gobierno corporativo, sin el cual las acciones de RSE tendrán poca vigencia y menos aún consistencia. Debemos empeñarnos entonces para superar con hechos concretos y no con palabras la percepción de que la RSE sirve sólo de “maquillaje para empresarios” .

Sin duda, estamos ante interrogantes que en realidad no sabemos muy bien cómo plantear y mucho menos cómo resolver. La protesta y reclamo de distintos sectores de la sociedad, ante las limitaciones cotidianas y las dificultades en lograr soluciones efectivas, plantea una situación preocupante, porque muestra el creciente descreimiento cívico e insatisfacción de un segmento importante de la ciudadanía.

Sumado a ello, como bien señala Kliksberg , las realidades contemporáneas están asociadas con un fuerte crecimiento de las desigualdades entre países, lo cual hace más complejo el cuadro y dificulta las posibilidades reales de encarar soluciones, puesto que lo urgente tiende a devorarse lo importante.

Además, aún en aquellos países con mayor tradición de respeto por las libertades personales, se asiste al creciente fenómeno de la “compresión” y achicamiento de las libertades civiles en aras de la protección ciudadana frente al terrorismo,

En suma estamos frente a una sociedad cada día más autoritaria, ante la cual no sólo debemos defendernos, sino ser capaces de generar alternativas que permitan construir un espacio habitable por y para todos, sin exclusiones de género, credo o raza. Esto es RSE. Se hace entonces más que necesaria una respuesta auténtica y comprometida frente a estos desafíos, y no una huída hacia adelante siguiendo una nueva moda ficcionalizada en torno a la RSE.

Necesitamos una búsqueda de coincidencias en torno a la importancia y urgencia de una mejora continua de nuestra calidad de gobierno corporativo y por ende de su correlato la RSE, pero evitando nuestra natural tendencia disociativa, proclive a la dispersión y multiplicación de esfuerzos aislados y por ende limitados.

Sin duda, son las organizaciones de trabajo las verdaderas escuelas donde los adultos aprendemos las maneras de ser y modos de hacer que luego trasladamos al resto de nuestra vida en común; la tolerancia, la solidaridad y el bien común, no son abstracciones, ni declamaciones, sino construcciones, que se hacen desde los pequeños hechos y quehaceres de lo cotidiano.

Recordemos una frase de Einstein, quién decía: “Dios se manifiesta en los pequeños detalles...”. También los humanos nos develamos y revelamos a través de la presencia o ausencia en nuestra manera de actuar de ciertos detalles o, mejor dicho, virtudes –a las cuales Comte Sponville llama “pequeñas”- como son en lo cotidiano, la cortesía y el buen trato para con los demás, sin las cuales es muy difícil construir el resto, que sin duda, hace posible y pasible la coherencia y la consiguiente construcción de la credibilidad que es su fruto natural y espontáneo.

Por lo tanto la “Responsabilidad Social Empresaria”, comienza y termina en la “Respons
habilidad Social Directiva”, sin coherencia personal no hay credibilidad y sin credibilidad en los dirigentes, no es posible construir la credibilidad en las organizaciones. Por ello quienes actuamos como directivos necesariamente debiéramos sentirnos convocados a trabajar por esta empresa mayor, no como una obra de caridad cuando nos sobra tiempo o recursos, sino como parte de la responsabilidad indelegable de nuestro trabajo cotidiano.

No digo esto con seudo afán evangelizador o de falsa ética, sino con la intención de proponer un compromiso: compromiso con nuestra sociedad, compromiso con nuestra gente, compromiso con la subsistencia y crecimiento de nuestras propias empresas u organizaciones, compromiso con el deber ser de cada uno de nosotros como dirigente.

MUCHAS GRACIAS
shm

1. “Meditations of a Broomstick” (1970)
2. SBDAR Manuel (2007): “Rompiendomoldes de management y negocios” VI – Para Aristóteles como para Perón, la única verdad es la realidad págs. 147/149 – Granica – Buenos Aires
3. Ver “La revalorización de la cultura del trabajo y del esfuerzo en el capitalismo moderno: el caso francés” ponencia del 9-11-2007 en el 43° Coloquio Anual de IDEA – Mar del Plata – 7 al 9-XI-2007 – págs.67 y 68
4. “Measuring the Business Value of Stakeholders Relationship” – Part One - CIM – The Center for Innovation in Management – Simon Fraser University – Vancouver – British Columbia – Canada - August 2001
5. “The Stakeholder 360 – Measuring The Quality of Stakeholder Relationships” - CIM – The Center for Innovation in Management, Simon Fraser University, Vancouver, British Columbia, Canada, 2001
6. COHEN D., PRUSAK L. (2001): “In Good Company - How Social Capital Makes Organizations Work” - Harvard Business School Press - Boston –Mass. - USA
7. WOOD Donna (1993): “Business and Society” – Harpercollins College Div. – New York - USA
8. “RSE: Maquillaje para empresarios” – Dossier Revista Mercado – Nº 1052 – Bs. Aires - noviembre 2005 – págs 84/98
9. Kliksberg Bernardo – 2Más ética, más desarrollo” _: editorial TEMAS – Buenos Aires 2005.
10. COMTE-SPONVILLE André – “Pequeño tratado de las grandes virtudes” –Editorial Andrés Bello – Buenos Aires - 2003

 
 

RSE: Sin autocrítica no hay responsabilidad

La Irresponsabilidad Social Empresarial (IRSE) es la única causante de la crisis económica que padecemos. La necesidad de mantener inflada la burbuja para que las transacciones en el mercado de "valores" sean rentables, y que durante un periodo tan largo de la economía todos ganáramos, tenía que saltar por algún lado.

Esta vez los vendedores de hipotecas, y los más socialmente irresponsables, sus jefes, si que han hecho negocios en la base de la pirámide. Mejor dicho, si que se han enriquezado gracias a la base de la pirámide. Se han echao pal broso unos magros dinerillos que, como siempre, pagaremos entre todos. La ecuación es sencilla: "Sin gano, pa mí. Si pierdo, pagamos todos".

La verdad si esto es lo que algunos entienden por "Negocios Inclusivos", paren, que me bajo.
Y oigo silencio, ¿ustedes no? Desde hace unos meses los acólitos de Adam Smith y de Friedman, los fundamentalistas ultraliberales, esos que nos asaltan y dan lecciones magistrales desde algunos sus púlpitos de oropel, esos que compran acciones en bancos que tienen sus inversiones en bonos basura, parece ya que no desean dejarlo todo en manos del mercado. Ahora los culpables son otros.

No sigo oyendo más que A pluses y más chapas ecológicas, éticas, transparentes, excelentes, para poner en la tapa de las memorias que nos mandan . Para cuando menos chapas y más realidad. ¿No tienen las Agencias de Rating algún indicador que permita conocer el indice de avaricia desmesurada del ser humano? A lo mejor deberían poner a sus analistas a trabajar en eso y lo mismo ganábamos en sostenibilidad.

Nadie asume ninguna responsablidad, ninguna empresa, ninguna persona, nadie dice:
"Me confundí, nos confundimos. Volvamos a empezar"

Fuente: Diario Responsable (Enviado por: Jordi Jaumà Bru), 29/09/08