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¿Estamos preparados para una mayor demanda social si tuviéramos menos recursos económicos?               Una cuestión, como tarea principal en mayo ...

 

 

Artículos Periodísticos

Las ONG frente a la crisis, Iván Pérez Sarmenti, La Nación
El desafío de trabajar con menos recursos, Andrea Vulcano, Rev.Tercer Sector
Apostar al crecimiento, por José Luis Rodríguez Zarco, Rev.Tercer Sector
 


(video conectado a Clarin.com)

Info sobre el calendario de capacitación de Idealistas y nota del 27 de marzo
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Multimedia, blogs y redes sociales: talleres "tech" para ONGs 2.0

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   Las ONG Frente a la Crisis, por Iván Pérez Sarmenti, La Nación, 20 de diciembre de 2008

El año 2009 llega con menos inversión social e incertidumbre ante el impacto que tendrá la crisis financiera internacional en el país. Con reducciones de los fondos extranjeros de cooperación, las organizaciones sociales apuestan a la articulación entre los diversos actores de la sociedad para realizar su misión.
De cara al año que comenzó, las organizaciones sociales se preparan para afrontar la crisis que se avecina y que las obligará a apelar, una vez más, a su flexibilidad para adaptarse al nuevo contexto. "El 2009 se presenta con mucha incertidumbre y con señales claras de que va a haber menos inversión social, por lo menos en términos financieros", afirmó Carlos March, representante de Fundación Avina Buenos Aires.
Si bien hasta ahora no ha habido despidos en el sector, lo cierto es que ya se estipulan recortes presupuestarios mientras se planean estrategias para que la crisis económica no empañe su trabajo cotidiano.
En ese sentido, una de las organizaciones que ha comenzado a sentir los efectos de la crisis es Acción sin Fronteras, responsable del sitio Idealistas.org, que se financia con la publicación de avisos de empleo por parte de las organizaciones sin fines de lucro en Estados Unidos. "Estamos achicándonos un poco porque tuvimos una caída de ingresos del 20% y por eso decidimos cerrar una oficina", afirmó Juan Cruz Mones Cazón, codirector del sitio. Y aunque no planean reducir su personal, "sí se va a limitar la posibilidad de que voluntarios vengan y colaboren desde nuestra oficina, como lo hicieron este año cerca de 200 personas", agregó.
Desde Avina, que se sustenta a través de un fideicomiso, también suponen que habrá recortes en la inversión. "Vamos a generar alguna ingeniería para tratar de que los compromisos asumidos se puedan cumplir. Ahora, si se confirma una reducción presupuestaria vamos a tener que rever la estrategia de inversión de 2009", afirmó March.
En otras organizaciones el panorama es más calmo. "Nosotros mantenemos nuestros programas, pero dependemos de la recaudación de los fondos", afirmó Agustina Cavanagh, de la Fundación Cimientos, mientras que la Fundación C&A mantendrá para 2009 el mismo presupuesto que en 2008. Poder Ciudadano, por su parte, no planea recortes de presupuesto ni de sus compromisos asumidos, "pero como en toda crisis vamos a tratar de achicar algunos gastos y continuaremos diversificando las fuentes de financiamiento", sostuvo Laura Alonso, su directora ejecutiva.

La ayuda del exterior
Uno de los principales problemas que deberán enfrentar las organizaciones sociales es el recorte de los fondos provenientes del exterior, que por su volumen y el tipo de cambio son primordiales. "La crisis va a afectar a muchos gobiernos que son dadores de cooperación internacional y a las fundaciones privadas que hacen filantropía a nivel global", afirmó Guillermo Correa, coordinador ejecutivo de la Red Argentina para la Cooperación Internacional (RACI).
Algunos de esos países, como España, Alemania o Italia, tienen sus economías en recesión, con lo cual limitarán sus aportes. Además, "las fundaciones privadas que tenían parte de su dinero invertido perdieron entre un 20 y un 40% de su capital, sobre todo las americanas", agregó Correa.
De todos modos, en general los efectos comenzarán a notarse en la Argentina a partir de 2010 porque un gran número de presupuestos se planean bi o trianualmente. En ese sentido, en el último encuentro de la RACI, la jefa de cooperación de la Delegación de la Comisión Europea en la Argentina, Alexandra Bensch, dijo que los acuerdos de cooperación previamente establecidos son compromisos jurídicos firmados y no modificables.
Allí, los representantes de las embajadas de Canadá, Estados Unidos, Australia, Países Bajos y Suiza afirmaron que hasta el momento no habrá reducciones en sus fondos. Sin embargo, desde la embajada británica destacaron que la Argentina no será prioritaria en 2009 en términos de cooperación, mientras que desde la embajada de Nueva Zelanda prevén "una mayor atomización de los proyectos que se financien", y Francia e Italia directamente reducirán su ayuda.
Dentro del escenario de la crisis, otro problema es la competencia en el mercado internacional. Si bien desde 2001 la Argentina es considerada un país que puede recibir aportes del exterior, se encuentra catalogada como una nación de renta media para los dadores de cooperación.
"Además, si hay menos recursos para cooperación internacional es lógico pensar que se concentren donde hay mayores necesidades", sostuvo Correa.

Modelo de financiamiento
Ante este panorama, lo que se pone en juego es la solidez de los modelos de financiación de las organizaciones. "El impacto de la crisis va a depender bastante del modelo de financiación que tengan -sostuvo Fernando Frydman, director del Centro de Management Social y vicepresidente de Aedros-. El punto es cómo arman su torta de financiamiento y se proyectan en este sentido. Hay muchos ajustes que las organizaciones no han hecho hasta ahora y estrategias de financiamiento que no han aplicado. Y las que no lo han hecho lo van a sufrir mucho."
En su diagnóstico, las organizaciones que se financian a través de empresas u organismos de cooperación estarán muy complicadas, aunque augura una muy buena perspectiva para las que cuentan con pequeños aportes individuales.
"Puede haber alguna retracción, pero en el corto plazo habrá crecimiento. Lo vimos en 2002, aun en lo peor de la crisis", aseveró.
En ese sentido, la Fundación Sales acaba de anunciar que llegó a los 50.000 donantes y se suma a otras organizaciones como Greenpeace, Cilsa, Amnistía Internacional o Unicef, que también se financian con las donaciones de particulares, aunque todavía en la Argentina no exista un incentivo fiscal para la filantropía.
"En 2001 había una crisis interna y contábamos con la ayuda externa. Pero ahora viene de afuera y no hay adónde ir a pedir ayuda. En el escenario 2009 va a haber contracción de fondos y aumentará la competencia entre las ONG para obtenerlos. Pero a la vez va a haber una gran demanda porque estas crisis generan nuevos pobres y nuevas necesidades. Se va a triplicar el trabajo y se van a achicar los fondos, una lógica conocida en la sociedad civil argentina", advirtió Correa.
En ese sentido, como estrategia para las organizaciones, desde el Centro de Management Social, Frydman aconseja diversificar las fuentes de financiamiento, reducir los costos fijos al máximo y, sobre todo, pensar en el largo plazo. "La mayoría está pensando en el día a día y se olvidan del concepto de sustentabilidad", apuntó.
Más allá de los matices en los diagnósticos, todas las organizaciones coinciden en la necesidad de profundizar la articulación para "potenciarse y adaptar los programas a lo que la gente precisa -como afirmó Cavanagh desde Cimientos-. Hoy somos más conscientes de la crisis y creo que hay mayor voluntad para trabajar articulados. Aprendimos en 2001, estamos más organizados".
Por su lado, Avina también está poniendo el foco en agendas colectivas que sean impulsadas por más de un líder social y que, en lo posible, involucren al Estado y las empresas. Asimismo, RACI recomienda la presentación conjunta de proyectos y la regionalización porque, si bien la Argentina puede dejar de ser elegible como receptora de cooperación, "tiene calidad de sociedad civil bastante desarrollada y desde ese lugar puede exportar su know how y expertise al resto de la región".
"Las organizaciones sociales estamos acostumbradas a ser creativas porque los recursos siempre faltan y creo que vamos a apelar a nuestra creatividad para superar este momento", sostuvo Alonso.
Si bien el panorama que se avecina no es el más auspicioso, "una crisis no deja de ser una oportunidad, aunque sea una frase trillada. Puede ser un año complicado, pero la economía tarde o temprano va a reencauzarse y en este escenario de competitividad es importante que haya cooperación", sostuvo Correa.
Además, como el mayor problema se espera para 2010 también habrá un tiempo para prepararse y pensar en alternativas. "Si 2009 lo usamos inteligentemente, tenemos doce meses para poder mitigar efectos en 2010", finalizó March.

Capacitación y reflexión
El Centro de Management Social provee asesoramiento gerencial en planificación estratégica, desarrollo de fondos y marketing para el desarrollo de programas sociales.
Por su parte, Aedros brinda capacitación para las organizaciones en el desarrollo de modelos sustentables de financiamiento y en el desarrollo de fondos.
RACI acaba de lanzar el Manual de Cooperación Internacional, que brinda herramientas para que las ONG puedan acceder a colaboraciones internacionales e intercambios con instituciones y Estados extranjeros.
Reuniones entre donantes y donatarios es un espacio de reflexión estratégica sobre la inversión social privada que reúne a fundaciones y empresas donantes con las organizaciones sociales. Está impulsado por el Grupo de Fundaciones y Empresas (GDFE), y tiene como objetivo preguntarse cuál sería el formato de organización sustentable desde la lógica del donante, ahondar en la gestión de proyectos y ver los caminos para acompañar la vanguardia de la sociedad civil.

Más información:
• Aedros: www.aedros.org
• Centro de Management Social: www.cmsocial.com
• Avina: www.avina.net
• Cimientos: www.cimientos.org.ar
• Fundación C & A: www.fundacioncya.org.ar
• Idealistas: www.idealistas.org
• Poder Ciudadano: www.poderciudadano.org
• RACI: www.raci.org.ar
• GDFE: www.gdfe.org.ar
 

 

 

 

  El Desafío de Trabajar con Menos Recursos por Andrea Vulcano
 
En un contexto de derrumbe financiero global, la sociedad civil se prepara para afrontar la creciente demanda de asistencia. Mientras las organizaciones apuestan al trabajo en red y buscan nuevas fuentes de recursos, el Estado anuncia medidas para estimular la economía y contener a los más pobres. Las empresas, cautelosas, analizan cómo revalidar su apoyo al sector social.

Creatividad, imaginación, innovación, inteligencia, trabajo en red, liderazgo, diálogo, alternativas, esfuerzo, austeridad. Estas palabras comienzan a repetirse todos los días en torno de lo que ya repiquetea en la realidad cotidiana: la crisis. La desaceleración de la economía y la incertidumbre en torno de la continuidad de las fuentes de financiamiento empiezan a hacerse sentir
en el corazón del sector social. Preocupadas por los efectos que el derrumbre financiero internacional acarreará para la economía, y ocupadas en dar respuesta a una mayor demanda de ayuda y en paliar sus golpeados presupuestos, quienes trabajan en organizaciones sociales saben que se avecinan tiempos difíciles o, al menos, complejos. Por eso, afrontan un fin de año a toda marcha, procurando generar nuevas alianzas y buscando alternativas para la captación de recursos. De alguna manera, se trata de desempolvar las enseñanzas que dejó la debacle del 2001-2002, aún con algunas cicatrices y heridas abiertas.
"Las organizaciones hemos madurado mucho en los últimos seis años, con lo cual estamos más preparadas y tenemos gimnasia para enfrentar una crisis”, asegura Mirna Szulmajster, de la Fundación Tzedaká.

Juan Carr, de la Red Solidaria, prefiere no hacer pronósticos sobre cómo impactará la situación económica mundial y, si bien admite que puede aber “una retracción de fondos”, plantea que lo verdaderamente importante es “recaudar compromisos”, sobre todo por parte de aquellos que ejercen “el poder real”. “Ojalá fuera sólo un problema de recursos; en verdad, es mucho más complejo. Acá lo primero que hay que hacer es un acuerdo inédito para preservar el empleo”, afirma.

La salida está adentro “Los argentinos somos todos un poco pilotos de tormenta y tenemos un gran ejercicio para atravesar crisis”, resume Evangelina Petrizza, directora ejecutiva de la Red Argentina de Instituciones de Microcrédito (Radim), y plantea que, en estos momentos, “es cuando más se necesita del trabajo de las organizaciones y cuando más compromiso hay que tener”.
En todos los casos, se sienten preparadas para afrontar un contexto crítico y las recetas parecen ser las mismas.

“Responder a una crisis históricamente es encontrarse, reunirse, juntarse para trabajar en red, en comunidad”, señala Carr.
Para Ernesto Tocker, director del servicio de Empleo de la Amia, “la experiencia del 2002 fue educadora para ver qué herramientas son más efectivas y tienen menores costos”. Para la Red Argentina de Bancos de Alimentos, la clave pasa por “apoyarse en redes y alianzas con otras organizaciones”.

En la Red Solidaria, que trabaja en la construcción del llamado “Mapa del hambre”, también tienen el mismo registro. “A los comedores no les alcanza para comprar los alimentos que necesitan porque, por un lado, la plata rinde menos y, por el otro, hay una suba en la demanda, que si bien no se trata de una estampida, sí es un claro movimiento”, señala Carr.
También el Departamento de Programas Sociales de la Amia registró en los últimos cinco meses un aumento de entre un 10 y un 15 por ciento en los pedidos de ayuda. “Está surgiendo nuevamente la demanda de respuesta a necesidades básicas”, afirma la responsable de esta área, Nora Blaistein, y señala que, “de acuerdo con estudios consultados, el año próximo habrá un incremento aún mayor”.

Sin remedio
En lo que a salud respecta, la Fundación Tzedaká tiene en marcha el Banco Comunitario de Medicamentos Refuot, que distribuye remedios entre unas 3.500 personas por mes en 64 centros de asistencia distribuidos en todo el país. “La accesibilidad a los fármacos es un tema complicado en la Argentina de hoy y prevemos un aumento de la demanda para el año próximo”, indica Szulmajster.
De todas maneras, asegura que están “bien respaldados” para atender este posible incremento gracias a la fructífera campaña de recaudación de medicamentos que realizaron recientemente junto a Cáritas Buenos Aires, en la que lograron hacerse de un volumen de drogas un 50 por ciento mayor al del año pasado.
La situación no es la misma en Quilmes, donde, según cuenta Spícola, “están aumentando los pedidos y, por otro lado, desde el Estado se están entregando menos cantidad y menos variedad de remedios”. Por eso, tienen las expectativas puestas en los resultados de una iniciativa solidaria y en un bono contribución, cuya recaudación será usada para realizar compras en farmacias.

Empleo en baja
Hablar de tiempos de crisis es sinónimo de desempleo, subocupación e inestabilidad laboral. Más allá de las pujas en torno de cifras que se dan en el terreno político, lo cierto es que, poco a poco, en las organizaciones vuelve a adquirir fuerza esta problemática, ya sea de manera directa o indirecta.
Así lo entiende Tocker, quien cuenta que, frente a este panorama, para 2009 el servicio de Empleo de la Amia prevé ofrecer una “mayor oferta de capacitación técnica laboral y una mayor cantidad de cursos gratuitos de orientación para la búsqueda de trabajo”. Es que los resultados de este año no son alentadores: “Por un lado hubo alrededor de un 25 por ciento de baja en la demanda de personal por parte de las empresas y, en el 75 por ciento restante de los casos, se registró una fuerte ralentización de los plazos”, precisa.
La misma percepción tienen en el servicio de empleo “Dignidad” de Cáritas San Isidro.
“Desde mediados de año a esta parte venimos para abajo en materia de empleo. En función del volumen que nosotros manejamos, realmente tuvimos una avalancha de llamados y de gente en la busqueda laboral”, cuenta Alberto Di Gennaro, responsable de este servicio que funciona hace once años. En este caso, los números también corroboran la complejidad de la situación: “En lo que va del 2008 logramos ubicar a 250 personas, mientras que otros años rondábamos las 400 o las 500”, grafica.
Las medidas lanzadas por el gobierno nacional son también una señal de que el escenario laboral no se avizora auspicioso. De hecho, para enfrentar los posibles efectos del derrumbe financiero global, el Ejecutivo envió al Congreso un paquete de propuestas que incluye una moratoria impositiva y previsional, incentivos para la regularización del trabajo en negro y la creación de fuentes laborales, además de la repatriación y el blanqueo de capitales.
A estas medidas, se suman la reestatización de los fondos previsionales y un plan de incentivo a la producción, la inversión, el empleo y el consumo por 13.200 millones de pesos.
En su último informe, el Plan Fénix advirtió la necesidad de “avanzar en respuestas inmediatas y eficaces” ante la inminencia de un “escenario problemático en comparación con el entorno en el que se desarrolló la actividad económica durante los últimos cinco años”.
De todos modos, si bien plantea que “no puede negarse que los efectos de esta crisis llegarán a nuestro país”, señala que la Argentina se encuentra en principio “menos expuesta al menos en el canal financiero, porque su dependencia del ahorro externo es hoy en día más baja”.

Créditos retraídos
“En el terreno de las microfinanzas, existe la paradoja de que, a mayor crisis, se produce mayor demanda. Y últimamente ésta ha crecido enormemente. El microemprendimiento sigue siendo una actividad de refugio. Si una familia se queda sin ingreso fijo, enseguida recurre a alguna actividad microempresarial y solicita un microcrédito”, sostiene Petrizza, de Radim.
Pero las ecuaciones no cierran y el panorama que la Radim vislumbra para el año próximo dista de ser alentador, dado que, según explica Petrizza, el sector en el que operan “depende mucho de la asistencia externa y los donantes institucionales están absolutamente retraídos. Muchos tienen temor a invertir en Argentina”.
Los recursos provenientes del exterior resultan fundamentales para un sector que debe buscar afuera lo que no consigue dentro. “En el área de las microfinanzas, no hay todavía una fuerte presencia del financiamiento local, que sólo está vinculado a algunas instituciones”, señalan con preocupación desde la red.
En la Fundación Pro Vivienda Social, en cambio, se inclinan por una mirada positiva.
“Nosotros, como entidad, somos bastante anticíclicos y, de hecho, ahora estamos iniciando un programa muy importante que beneficiará a 12 mil familias y que tiene que ver con la gasificación en sectores de bajos ingresos”, señalan. “En realidad estamos dando una señal de esperanza, en el sentido de que, aun en la crisis, se pueden hacer cosas”, plantea Raúl Zavalía Lagos, director de la organización.
Por su parte, Juan Padilla, vicepresidente de la asociación civil Inicia, plantea que “las microfinanzas andan bien en países que crecen a ritmo alto”, por eso, “el panorama para los próximos años es muy difícil, porque la tasa de morosidad de esas carteras puede aumentar”.
Además, señala que los recortes en la cooperación internacional “seguramente no se vean en lo inmediato, sino que se producirán en cámara lenta”.
A modo de ejemplo, consigna que hay organizaciones italianas que apoyan programas de pequeños créditos que en un principio “no se verán afectados porque ya estaban acordados los presupuestos” pero que sí “hay incertidumbre con respecto a lo que ocurrirá con esa ayuda a futuro”.

Fondos, se buscan
En todos los casos, la preocupación, la incertidumbre y la angustia que atraviesa el sector social pasa centralmente por el tema presupuestario y por las dificultades que encuentran para hacer frente a la demanda. De hecho, la mayoría de las voces destacan los esfuerzos que están volcando en la búsqueda de nuevas fuentes de financiamiento, incluso en detrimento del tiempo para la gestión propia de la organización.
La Fundación Pro Vivienda Social, recibe el apoyo de fundaciones internacionales, entre ellas la Ford. Como estiman que habrá una retracción en los fondos otorgados –aunque todavía no tienen una comunicación oficial en ese sentido– decidieron iniciar una campaña de captación de donantes individuales.
“Para nosotros se trata de una etapa que recién empezamos, veremos qué resultados depara”, señala Zavalía Lagos.
Algo similar están encarando en la Fundación Tzedaká, donde la estrategia definida para el año próximo es “ampliar la base de donantes para poder tener fondeo suficiente” y “llevar adelante programas compartidos con otras organizaciones y con el Estado”, según consigna su directora ejecutiva.
“Las organizaciones están preocupadas, pero tiene que ser una oportunidad para buscar salidas innovadoras”, plantean desde la Red Argentina para la Cooperación Internacional (Raci).
Su coordinador ejecutivo, Guillermo Correa, asegura que “es una realidad” que el derrabe financiero global “afectará el financiamiento de las organizaciones”.
Sin embargo, señala que los efectos más inmediatos se sentirán, no tanto por la retracción de la cooperación pública externa, sino por una caída en la cooperación privada, tanto internacional como local. “A diferencia de otras crisis, hace unos meses que vemos que ésta va a afectar y estamos pudiendo pensar qué acciones encarar con un poco más de anticipación; eso es positivo”,asegura el coordinador de la Raci.
Con sus más y sus menos, todo parece indicar que el próximo año hará navegar a las organizaciones en aguas complejas y agitadas pero no desconocidas, en aguas que pondrán a prueba la capacidad de generar alternativas de supervivencia pero que, de ninguna manera, deben significar un naufragio. Todo lo contrario, en todo caso se tratará de pilotear la tormenta.

Cooperación internacional en la mira
“La crisis internacional va a provocar inevitablemente una contracción en la ayuda exterior”, asegura Guillermo Correa, coordinador ejecutivo de la Red Argentina para la Cooperación Internacional (Raci). Según el análisis que realizan en la agrupación, la merma de los fondos que llegan de afuera se dará en tres niveles diferentes, con distintos plazos en su impacto para el sector social.
Por un lado, explica Correa, los recursos que los gobiernos de los países centrales destinan para el desarrollo se verán disminuidos “en lo inmediato” como resultado del recorte del gasto público. Por otro lado, agrega, “los países que planifican su cooperación en forma trianual, como es el caso de la Unión Europea, ya tienen pautados los fondos para el año próximo, por lo que allí no se sentirán efectos en 2009 sino a partir de 2010”.
En tanto, la tercera pata de la reducción en las fuentes de financiamiento estará dada por las consecuencias del contexto global en las fundaciones privadas extranjeras, sobre todo las estadounidenses. “Algunos estudios señalan que han perdido entre un 20 y un 40 por ciento del capital”, indica el coordinador de la Raci.
El diagnóstico que realizan en la Red Argentina para la Cooperación Internacional es congruente con lo que plantean, por ejemplo, desde el Banco Mundial (BM). “Estamos en plena etapa de discusión de la Estrategia de Asistencia al País (EAP) 2009-2011 y, en ese marco, el gobierno está pensando en reforzar algunos programas sociales”, indican en la representación argentina del BM. Por ese motivo, descartan de plano que pueda haber alguna modificación en la estrategia que está en marcha. “No hay ningún cambio en lo que está en ejecución; ni siquiera se plantea esa posibilidad”, afirman categóricos.
La fundación Avina, de Suiza, es una de las que se verá afectada por la crisis.
En este sentido, Carlos March, su representante en Buenos Aires, estima que “es muy probable que haya una revisión del presupuesto anual”. De todas maneras, aclara que el impacto que un eventual recorte en los fondos de Avina pueda causar en los socios que apoya en Argentina “es mínimo” porque “no es el principal donante de ninguna organización ni de ningún líder”. “Quizás se pueda resentir una estrategia de la organización, pero la supervivencia de ninguna entidad depende de Avina”, agrega.
De todas maneras, ya piensan en transformar la crisis en una oportunidad. “En realidad esto debería ser un tubo de ensayo para ver cómo enfrentar la crisis que viene, que es mucho más estructural y profunda, que es la crisis por el agua y la energía”, plantea March.
En tanto, consultada por Tercer Sector, la representante para Argentina, Paraguay y Uruguay de la Fundación Interamericana (IAF), Gabriela Boyer, indicó que “en este momento” la crisis financiera internacional “no tiene incidencia en nuestras acciones y programas”.
Quizás allí esté la clave: los efectos se harán sentir con el tiempo.

Fuente: Revista del Tercer Sector - Año 14, Nº 69 Nota de Tapa
 

 

  Apostar al crecimiento, por José Luis Rodríguez Zarco*

Nuevamente nos toca demostrar que la inversión es la manera de salir de situaciones de crisis.
En 2003 apostamos al crecimiento y creemos que ésa es una forma de responsabilidad empresaria.
Por eso, para 2009 tenemos previsto seguir invirtiendo y, aún en situación de riesgo y con el esfuerzo que eso implique, vamos a continuar con todas nuestras actividades programadas. Aún cuando los números no den, aunque confiamos que van a dar.
Queremos que se nos deje de ver sólo como una compañía enorme, y se nos observe como algo que también somos: una
empresa responsable. Telefónica ha logrado en el país la escolarización de 9 mil niños y queremos sumar a otros 500 chicos el año próximo.
Asimismo vamos a seguir trabajando fuertemente en la erradicación del trabajo infantil y en otros programas en materia educativa y de capacitación. Y no se trata de caridad.
Si las provincias, las intendencias y las comunidades crecen, nosotros también crecemos.
La situación que atravesó Argentina en 2001 nos ha dado una enorme fuerza y, con esa experiencia asumida, vamos a afrontar el 2009. No estamos dispuestos a participar de la profecía de la crisis. Si las empresas apostamos fuerte a la inversión, esa crisis va a ser menor. Tenemos miles de empleados y no podemos permitir que la situación global los golpee.
* Director general de Relaciones Institucionales de Telefónica.

El Estado: fomentar la economía social

El gobierno nacional se siente preparado para enfrentar los efectos de la debacle financiera internacional: por un lado, asegura que hay partidas suficientes y, por el otro, apuesta al fortalecimiento de la economía social.
“No digo que la situación global no nos afectará en nada, pero a lo mejor Argentina sale fortalecida con respecto a otros países”, asegura a Tercer Sector Carlos Castagneto, secretario de Coordinación y Monitoreo Institucional del Ministerio de Desarrollo de la Nación. Y reflexiona: “No hay que ser alarmistas; pareciera que quisiésemos que nos vaya mal”. Si bien
señala que para el año próximo no se prevé una reapertura del Plan Familias –creado para absorber al plan Jefes y Jefas de Hogar–, aclara que “sí se pueden evaluar casos puntuales y, eventualmente, incorporarlos”.
De todos modos, Castagneto pone el acento en el Plan Nacional de Abordaje Integral “Plan Ahí”, que a lo largo de 2008 habrá llegado a “barrios de 223 municipios” y que en 2009 aspira a alcanzar a “otros 85”. Este plan está destinado a “mejorar la calidad de vida de las personas, familias y comunidades en situación de alta vulnerabilidad social”.
Para eso, el Ministerio “identificó las localidades más postergadas del país, donde están los argentinos con mayores necesidades sociales”, precisa.
Por otro lado, detalla que actualmente su cartera destina 5.100 millones de pesos al pago de pensiones asistenciales destinadas a ancianos sin cobertura, madres de más de siete hijos y personas con discapacidad. “La meta es llegar al millón el año próximo”, adelanta.
Sin embargo, la apuesta del gobierno está colocada en profundizar la economía social.
“Si vamos a potenciar algo, va a ser eso”, enfatiza Castagneto, quien indica que la idea es que “los productos puedan ingresar a las góndolas de los supermercados y a los comercios”.
“El año que viene, el presupuesto del Ministerio de Desarrollo Social se va a incrementar de los actuales 8.500 millones a 10.500 millones de pesos”, consigna el funcionario, virtual número dos de la cartera, al tiempo que asegura que, en ese marco, “está asegurada la cobertura” de cada uno de los programas, así como también “el financiamiento a las OSC” que trabajan junto al Estado.

Como conectarse
Fundación Tzedaká - 5237-4000 - www.tzedaka.org.ar
Red Solidaria - 4796-5828 - www.redsolidaria.presencia.net
Fundación Conin - 0261-4205004 - www.conin.org.ar
Red Argentina de Bancos de Alimentos - 4393-3411 - www.redbdea.org.ar
Cáritas Diocesana Quilmes - 4280-4661 - www.caritas.org.ar
Amia - 4959-8800 - www.amia.org.ar
Cáritas diocesana San Isidro, Servicio de Empleo “Dignidad” - 4575-4267
dignidad@caritassanisidro.org.ar
Radim - 4555-1567 - www.reddemicrocredito.org
Fundación Pro Vivienda Social - 4667-2794
Asociación Civil Inicia - 4736-1200 - www.inicia.org.ar
Red Argentina para la Cooperación Internacional - 4342-7073 - www.raci.org.ar
Grupo de Fundaciones y Empresas - 5272-0513 - www.gdfe.org.ar
Consejo Empresario Argentino para el Desarrollo Sostenible - 4328-9593 - www.ceads.org.ar
Red Argentina del Pacto Global de Naciones Unidas - 4320-8731 - www.pactoglobal.org.ar
Banco Mundial - 4316-9700 - www.bancomundial.org.ar
Pnud - 4320-8700 - www.undp.org.ar
Fundación Avina - 4553-2123 - www.avina.net
Fundación Interamericana - gboyer@iaf.gov


Fuente: Revista Tercer Sector - Año 14, Nro 69, 19 de Enero de 2009