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Informe STERN

 

 

Perspectiva Económica
del  Cambio Climático

 a sección Cambio Climático

 

 

 

Dimitri Zenghelis
estuvo en Buenos Aires
en Septiembre de 2007.

 

 Conclusiones del Infome: resumen

 El Costo de Mitigar el Calentamiento Global, Clarín

 Amenaza a la Economía Mundial, Infobae

 La falla de mercado más grande nunca vista, SAyDS

Código R participó de sus presentaciones en la Bolsa de Comercio y en AMCHAM. En esta sección reúne la información más relevante, con la expectativa de cubrir las inquietudes recogidas en ambos espacios.

 

 Alarma Económica por Efectos del Calentamiento Global, El Cronista

 Cambio Climático: una inquietante realidad, UBA

 

 Afectación de los Cultivos, América Latina la Región Más Castigada

 Advertencias: análisis de Fundación Entorno

Aclaraciones preliminares
1. El presente contenido excluye la promoción comercial de los productos y servicios de la fuentes citadas. El enfoque de sus referencias, está alineado al exclusivo aporte instrumental de sus herramientas y a la posibilidad de inspirar nuevas opciones y adaptaciones en contextos eventuales (regionales y locales).
2. Esta sección contiene copias textuales de las fuentes de origen. Podemos no estar de acuerdo con todos los conceptos vertidos. En todos los casos estamos dispuestos a compartir las diferencias de interpretación u opiniones, que se nos hagan llegar a través de nuestro mail de  contacto

   

    

   INFORME STERN: La Economía del Cambio Climático
  
Resumen de las Conclusiones

Aún queda tiempo para evitar los peores impactos del cambio climático, si emprendemos acciones enérgicas ahora.

La evidencia científica en estos momentos es abrumadora: el cambio climático constituye una grave amenaza global, y exige una respuesta global urgente.
Este Informe ha evaluado una extensa serie de pruebas de los impactos del cambio climático y de los costes económicos, y ha utilizado varias técnicas diferentes para evaluar los costes y los riesgos. Desde todas estas perspectivas, la evidencia recopilada en el Informe llega a una sencilla conclusión: los beneficios de acciones enérgicas y tempranas superan con creces los costes económicos de la inacción.

El cambio climático afectará los elementos básicos de la vida de personas de todas partes del mundo - el acceso al agua, la producción de alimentos, la sanidad, y el medio ambiente. Cientos de millones de personas podrían sufrir hambre, escasez de agua e inundaciones costeras a medida que se calienta el planeta.
Utilizando los resultados de modelos económicos anteriores, el Informe estima que si no actuamos, los costes globales y los riesgos del cambio climático equivaldrán a la pérdida de al menos un 5% del PIB global anual, ahora y siempre. Teniendo en cuenta una mayor diversidad de riesgos e impactos, las estimaciones de los daños podrían alcanzar un 20% o más del PIB.

Por contra, los costes de acciones pertinentes - reduciendo las emisiones de gases de efecto invernadero para evitar los peores impactos del cambio climático - pueden limitarse a alrededor de un 1% del PIB global anual.
Las inversiones que se hagan en los próximos 10 a 20 años tendrán profundos efectos en el clima durante la segunda mitad de este siglo y en el siguiente. Lo que hagamos ahora y a lo largo de las próximas décadas podría plantear riesgos de grandes alteraciones en la actividad económica y social, a un nivel similar a los riesgos
asociados con las grandes guerras y la depresión económica de la primera mitad del siglo XX. Y será difícil o imposible invertir estos cambios.
Así que la toma de prontas y enérgicas medidas está claramente justificada. Dado que el cambio climático es un problema global, la respuesta ante el mismo debe ser internacional. Debe basarse en una visión compartida de los objetivos y en acuerdos sobre marcos que aceleren las acciones a lo largo de la próxima década; y debe inspirarse en enfoques que se refuercen mutuamente a nivel nacional, regional e internacional.


El cambio climático podría tener impactos muy graves en el crecimiento y en el desarrollo ...
Si no se toman medidas para reducir las emisiones, la concentración de emisiones de gases de efecto invernadero en la atmósfera podría alcanzar el doble de su nivel preindustrial tan pronto como el año 2035, comprometiéndonos prácticamente con un aumento medio global de temperatura de más de 2º C. A más largo plazo, habría más de un 50% de probabilidades de que el aumento de temperatura superara los 5º C. Un aumento de esta índole sería extremadamente peligroso; equivale al cambio producido en las temperaturas medias desde la última edad del hielo hasta hoy. Un cambio tan radical en la geografía física del mundo tiene que dar lugar a importantes cambios en la geografía humana - dónde viven las personas y cómo viven su vida.
Incluso a niveles de calentamiento más moderados, todos los indicios - desde estudios detallados de los impactos regionales y sectoriales de patrones meteorológicos cambiantes hasta modelos económicos de los efectos globales - apuntan a que el cambio climático producirá grandes impactos en la producción mundial, en la vida
humana y en el medio ambiente.
Todos los países serán afectados. Los más vulnerables - los países y poblaciones más pobres - sufrirán antes y más intensamente, aun cuando sean los que menos hayan contribuido a las causas del cambio climático. Los costes de las condiciones meteorológicas extremas, incluidas las inundaciones, las sequías y las tormentas, ya están aumentando, incluso para los países ricos.
La adaptación al cambio climático - es decir, la toma de medidas para crear resistencia y minimizar los costes - es imprescindible. Ya no es posible impedir el cambio climático que tendrá lugar a lo largo de las próximas dos o tres décadas, pero aún es posible proteger en cierta medida nuestras sociedades y economías contra sus impactos - por ejemplo, proporcionando mejor información, mejor planificación, así como cultivos e infraestructura más resistentes al clima. La adaptación costará decenas de billones de dólares al año tan sólo en los países en desarrollo, y ejercerá más presiones sobre recursos ya de por sí escasos. Debería acelerarse el trabajo de adaptación, especialmente en los países en desarrollo.

Los costes de la estabilización del clima son considerables pero manejables; una demora sería peligrosa y mucho más costosa.
Los riesgos de los peores impactos del cambio climático pueden reducirse sustancialmente si se consigue estabilizar los niveles de gases de efecto invernadero en la atmósfera en el equivalente (CO2e) de entre 450 y 550ppm CO2. El nivel actual es de 430ppm CO2e, y está aumentando a más de 2ppm cada año. Una estabilización en este rango requeriría que las emisiones estuvieran por lo menos un 25% por debajo de los niveles actuales en el año 2050, y tal vez mucho más.
En última instancia, sea cuál sea el nivel de la estabilización, las emisiones anuales deberán reducirse a más de un 80% por debajo de los niveles actuales.
Esto constituye un reto importante, pero una acción sostenida a largo plazo puede lograrlo a unos costes que resulten bajos en comparación con los riesgos de la inacción.
Las estimaciones centrales de los costes anuales de lograr una estabilización de entre 500 y 550ppm CO2e se sitúan en un 1% del PIB global, en el supuesto de comenzar a tomar medidas enérgicas ahora.
Los costes podrían ser aún más bajos si hubiera avances significativos en eficiencia, o si se midieran los importantes cobeneficios, por ejemplo, de una menor contaminación del aire.
Los costes serán más elevados si la innovación de las tecnologías bajas en carbono se retrasa más de lo previsto, o si los formuladores de políticas no logran aprovechar al máximo aquellos instrumentos económicos que permitan una reducción de emisiones, en el momento, lugar, y modo en que resulta más barato hacerlo.
Ya sería muy difícil y costoso intentar alcanzar una estabilización a 450ppm CO2e. Si nos demoramos, puede que se pierda la oportunidad de lograr una estabilización a 500- 550ppm CO2e.

Se requieren medidas sobre cambio climático en todos los países, y estas medidas no tienen por qué frustrar las aspiraciones de crecimiento de países ricos o pobres.
Los costes de tomar medidas no están distribuidas igualmente en los sectores o en el mundo. Aun si los países ricos asumen la responsabilidad de reducciones absolutas en emisiones de un 60-80% en 2050, los países en desarrollo deben tomar medidas importantes también. Pero no se debería pedir a los países en desarrollo que asuman la totalidad de los costes de estas medidas por sí mismos, y no tendrán que hacerlo.
Los mercados de carbono de países ricos ya están empezando a proporcionar flujos financieros para apoyar el desarrollo de tecnologías bajas en carbono, a través del Mecanismo de Desarrollo Limpio, entre otros. Ahora se precisa una transformación de estos flujos para apoyar acciones al nivel requerido.
Las medidas sobre cambio climático también crearán importantes oportunidades empresariales, a medida que se crean nuevos mercados de tecnologías bajas en carbono y de otros bienes y servicios bajos en carbono. Estos mercados podrían llegar a valer cientos de billones de dólares anuales, y el empleo en estos sectores crecerá en
consecuencia.
El mundo no está obligado a elegir entre evitar el cambio climático o promover el crecimiento y desarrollo. Los cambios habidos en las tecnologías energéticas y en la estructura de las economías han creado oportunidades para desvincular el crecimiento de las emisiones de gases de efecto invernadero. De hecho, el hacer caso omiso del
cambio climático llegará, con el tiempo, a perjudicar el crecimiento económico.
La lucha contra el cambio climático es una estrategia que favorece el crecimiento a más largo plazo, y se puede hacer de manera que no limite las aspiraciones de crecimiento de países ricos o pobres.

Existe una serie de opciones para reducir las emisiones; se requieren medidas enérgicas y decisivas para estimular su acogida.
Las emisiones pueden reducirse mediante una mayor eficiencia energética, modificaciones de la demanda, y la adopción de tecnologías de energía limpia, calor y transporte. El sector energético de todas las regiones del mundo tendría que llegar a una "decarbonización" de un 60% como mínimo en 2050 para que las concentraciones
atmosféricas se estabilizaran en 550ppm CO2e, o menos, y también serán necesarias grandes reducciones de emisiones en el sector de transportes.
Aun con una expansión muy fuerte del uso de energías renovables y otras fuentes de energía bajas en carbono, los combustibles fósiles podrían representar más de la mitad del suministro global de energía en 2050. El carbón seguirá desempeñando un papel importante en la mezcla energética de todo el mundo, incluyendo las economías de rápido crecimiento. La captura y almacenamiento de carbono a gran escala será necesario para permitir el uso continuado de combustibles fósiles sin dañar la atmósfera.
También es imprescindible lograr reducciones no energéticas, por ejemplo, por medio de la deforestación y de procesos agrícolas e industriales.
A través de opciones políticas enérgicas y decisivas, será posible reducir las emisiones, tanto en las economías desarrolladas como en las que están en desarrollo, al nivel necesario para la estabilización en el rango requerido, manteniendo a la vez un crecimiento continuado.
El cambio climático constituye el mayor fracaso del mercado jamás visto en el mundo, e interactúa con otras imperfecciones del mercado. Tienen que formularse tres elementos de política para una respuesta global efectiva. El primero es la fijación del precio del carbono, aplicada a través de impuestos, comercio de emisiones o regulación. El segundo se refiere a una política que apoye la innovación y el despliegue de tecnologías bajas en carbono. Y el tercero se refiere a medidas para eliminar las barreras a la eficiencia energética, y para informar, educar y persuadir a las personas acerca de lo que pueden hacer para responder al cambio climático.

El cambio climático exige una respuesta internacional, basada en un entendimiento común de los objetivos a largo plazo y en un acuerdo sobre marcos de acción.
Muchos países y regiones ya están tomando medidas: la UE, California y China figuran entre los que tienen las más ambiciosas políticas para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero. El Convenio de la ONU sobre Cambio Climático y el Protocolo de Kioto ofrecen una base para la cooperación internacional, junto con una serie de asociaciones y otros enfoques. Pero ahora se requieren medidas más ambiciosas en todo el mundo.
Al afrontar diversas circunstancias, los países harán uso de distintos enfoques para hacer su contribución al cambio climático. Pero las acciones emprendidas por los países a título individual no es suficiente. Cada país, por muy grande que sea, es sólo parte del problema. Es fundamental crear una visión internacional compartida de los objetivos a largo plazo, y construir marcos internacionales que ayuden a cada país a desempeñar el papel que le corresponde en los esfuerzos por lograr estos objetivos comunes.

Los principales elementos de futuros marcos internacionales deberían incluir:

Comercio de emisiones: La expansión y vinculación del creciente número de sistemas de comercio de emisiones en el mundo es una poderosa manera de fomentar reducciones de emisiones rentables y de promover acciones en países en desarrollo;
La fijación de objetivos firmes en países ricos podría generar flujos por valor de decenas de billones anuales para apoyar la transición a alternativas de desarrollo bajas en carbono.

Cooperación tecnológica: La coordinación informal además de acuerdos formales puede aumentar la efectividad de inversiones en innovación en todo el mundo. En el ámbito global, el apoyo a la I+D energética debería doblarse, como mínimo, y el apoyo al despliegue de nuevas tecnologías bajas en carbono debería multiplicarse por cinco. La
cooperación internacional sobre normas de producto es una poderosa manera de impulsar la eficiencia energética.

Medidas para reducir la deforestación: La pérdida de bosques naturales en todo el mundo contribuye más a las emisiones globales anuales que el sector de transportes.
La detención de la deforestación sería una manera altamente rentable de reducir las emisiones; podrían ponerse en marcha muy rápidamente programas piloto internacionales a gran escala con el fin de investigar la mejor forma de detener la deforestación.

Adaptación: Los países más pobres son los más vulnerables al cambio climático. Es esencial que el cambio climático se integre plenamente en la política de desarrollo, y que los países ricos honren sus promesas de aumento de apoyo a través de la ayuda al desarrollo internacional. Los fondos internacionales también deberían apoyar una mejor transmisión de datos regionales sobre impactos del cambio climático, así como trabajos
investigativos en relación con nuevas variedades de cultivos más resistentes a las sequías y las inundaciones.
Fuente: frenaelcambioclimatico.org

 


 
   A los países en desarrollo no les sirve obstaculizar las acciones para mitigar el calentamiento
  
por Francisco de Zárate

Mitigar el calentamiento global costaría un 1 por ciento del PBI global. No hacer nada y pagar sus consecuencias: no menos de un 5 por ciento del PBI global según el cálculo más optimista (y hasta un 20 por ciento según el pesimista).
Dimitri Zenghelis, uno de los economistas responsables del Informe Stern dio una charla con sus principales conclusiones en la Bolsa de Comercio de Buenos Aires, siguiendo los pasos de su colega Stephen Green, que en agosto visitó Buenos Aires con la misma misión proselitista.

- Hace un año que dan a conocer las conclusiones del Informe Stern, ¿qué país de la región se lo está tomando más en serio?
- No sé qué país lo tomó más en serio en Latinoamérica pero sé que Brasil ahora está haciendo una revisión de los impactos climáticos y sus costos y evaluando las oportunidades de acción. En Argentina he comprobado que se tiene conciencia del tema como un tema importante. Tuve contacto con la Secretaría de Medio Ambiente, la Cancillería, y evidentemente el Gobierno es consciente de la naturaleza del problema y se están analizando opciones.

El informe reconoce una mayor responsabilidad de los países desarrollados en el calentamiento global y asume que el costo de mitigarlo también recaerá en su mayor parte en estos países. Ayer, en la Asamblea de las Naciones Unidas, el presidente Néstor Kirchner propuso soluciones "creativas", entre ellas, reconocer el mantenimiento de las reservas naturales argentinas como una "contribución" al pago de la deuda externa

- ¿No temen haber abierto la caja de pandora al reconocer la mayor responsabilidad de los países desarrollados por el cambio climático?
- Si bien es mayor responsabilidad de los desarrollados, tampoco pueden exagerarse los costos. Es verdad que los países en desarrollo necesitan ayuda para adaptarse pero a ellos tampoco les sirve obstaculizar las acciones globales de mitigar el calentamiento. El cambio climático va a tener un impacto mucho mayor en el mundo en desarrollo. Los países desarrollados serán menos rico hacia fines de siglo pero para el mundo en desarrollo puede ser una catástrofe.

El informe plantea muy claramente la fuerte responsabilidad del mundo desarrollado, que tiene la capacidad y la responsabilidad de pagar por buena parte de esto, pero sería tonto que el mundo en desarrollo tratara de impedir que se avance. Hay gente que dice: '¿Por qué preocuparnos por algo que no va a pasar hasta dentro de 10 o 15 años? Tenemos necesidades apremiantes que no tiene el mundo desarrollado a las que tenemos que atender, ¿cómo nos vamos a ocupar de las generaciones futuras?'

En mi opinión, el mundo en desarrollo también tiene que preocuparse por las generaciones futuras. Tiene que dedicar alguna parte de sus recursos a esto porque los costos realmente podrían ser muchísimo más altos si no lo hacen.

- Hay varios estudios que ligan la reducción de emisiones de carbono a una mejora y no a una pérdida de competitividad, ¿por qué entonces no hay una tendencia más clara en la adopción de estas medidas?
- Es verdad, los expertos dicen que un tercio o un cincuenta por ciento de la mitigación podría no tener costo porque mejoraría la eficiencia gracias a las tecnologías, pero en general a los economistas les cuesta aceptar que haya cosas gratis que no se estén haciendo. A mí, personalmente, me parece un poco miope esta visión de los economistas.

Yo sé que mi heladera tiene una buena eficiencia energética, no tengo auto, pero si lo tuviera, sería más eficiente y limpio que hace 20 o 30 años. Y yo sé también -y me considero una persona consciente del problema- que yo no estaría haciendo cálculos para ver qué heladera es más eficiente, cuánto me va a ahorrar, cuál va a ser la amortización anual.. Eso es algo que tiene que hacer el gobierno: regular y establecer normas de eficiencia. Yo después con mucho gusto me voy a comprar esa heladera.

Las empresas que no adoptan medidas de eficiencia energética que mejorarían su competitividad tampoco lo hacen porque no siempre son racionales y no siempre tienen claro la posibilidad de recuperar la inversión. Alguien de British Petroleum nos contó que como experimento invirtieron 250 mil libras esterlinas en eficiencia energética y el retorno fue de millones de libras pero que en realidad no sabían que iba a ser así.

Hay que hacer los cálculos correctos y medir el coste de oportunidad pero no tengo ninguna duda de que hay muchísimos ejemplos en las empresas y estudios más rigurosos que demuestran que se pueden lograr ventajas sustanciales. Las empresas que logran niveles de eficiencia energética desarrollan el mercado pero se requiere tener un pensamiento de vanguardia. Es lo mismo que ocurre con la tecnología: implica un riesgo invertir en ella pero rinde.
Fuente: IECO Clarín, 25 septiembre 2007





    El cambio climático amenaza a la economía mundial

El informe británico predice que, de no tomarse medidas a la brevedad, se afectará el acceso al agua potable, la producción de alimentos y la sanidad. Habrá 200 millones de refugiados

(EFE).- Ignorar el cambio climático de la Tierra puede tener consecuencias "desastrosas" para la economía, a un nivel similar a la Gran Depresión de 1930. Puede crear 200 millones de refugiados.
Estos datos fueron extraídos de un informe del Gobierno británico, elaborado por Nicholas Stern, asesor económico de la Administración británica y ex economista del Banco Mundial, que vislumbra un panorama desalentador si el mundo no toma medidas para atajar el problema del cambio climático.
En la presentación del informe, el primer ministro británico, Tony Blair, aseguró que el mundo no se puede permitir dejar que pase el tiempo. Las pruebas científicas sobre el calentamiento de la Tierra son "abrumadoras" y las consecuencias "desastrosas", resaltó.

El informe "Stern", de 700 folios, advierte que, de no actuar ahora, el coste será equivalente a perder cinco por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) global al año. Además, puede crear millones de refugiados porque sus hogares pueden resultar dañados por sequías o inundaciones. El cambio climático puede afectar el acceso al agua potable, la producción de alimentos, la sanidad y el medio ambiente, mientras que millones de personas pasarán hambruna.
Según pronostica el texto, es necesario invertir un uno por ciento del Producto Interno Bruto (PBI) global en medidas para hacer frente al actual problema del medio ambiente. Las temperaturas globales pueden aumentar entre dos y tres grados centígrados en los próximos cincuenta años, mientras que de seguir en alza la emisión de gases contaminantes, el calentamiento puede ser aún mayor, con consecuencias para los países más pobres.

Además, propone incentivos sobre el uso de nuevas tecnologías de baja emisión de carbono. De no tomarse medidas, advierte Stern, no sólo habrá millones de personas desplazadas, sino que una de cada seis personas en todo el mundo no tendrá acceso a agua potable.

La vida silvestre se verá perjudica y se calcula que numerosas especies pueden desaparecer. Los países más pobres del mundo serán los primeros y los más perjudicados por el cambio climático, subrayó Stern, quien consideró que la comunidad internacional tiene la obligación de apoyarles.
Al presentar el informe en la Royal Society de Londres, Stern dijo que retrasar las medidas en diez años situará al mundo en un "territorio peligroso" y "no debemos permitir cerrar esta oportunidad" pues "el cometido es urgente".
Pese a todo, el economista subrayó que es optimista, puesto que aún hay tiempo para evitar el peor impacto del cambio climático, siempre que "actuemos ahora y a nivel internacional".

"El Gobierno, los negocios y los individuos, todos necesitan trabajar juntos para responder a este desafío. Elección de políticas fuertes y deliberadas por parte de los Gobiernos será esencial para motivar el cambio", puntualizó el autor del documento.

El informe fue encargado en julio de 2005 por el ministro británico de Economía, Gordon Brown, quien contrató al ex vicepresidente de Estados Unidos Al Gore como asesor internacional en materia de medioambiente.
Brown informó de que presentará en el Parlamento un proyecto de Ley por el que el Gobierno se comprometerá a reducir las emisiones de dióxido de carbono en 60 por ciento para 2050.
Según el primer ministro británico, el diálogo sobre este asunto -que empezó en la cumbre del Grupo de los Ocho (G8, los siete países más ricos y Rusia) el año pasado en Gleneagles (Escocia)- fue "crucial" para buscar una solución al problema.
"No podemos esperar los cinco años que llevó negociar (el Protocolo) de Kioto (para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero). Simplemente no nos podemos dar el lujo de esperar", afirmó Blair.
Fuente: Infobae, 23 de septiembre

*

La Economía del
Cambio Climático
Informe Stern
   3 Enfoques
   Políticas propuestas:
 
  Carbon Pricing
  Política tecnológica
  Remoción de barreras de comportamiento

El cambio climático representa un desafío único para la economía: es la falla de mercado más grande que se haya visto nunca. El hecho de que el exceso de emisiones de gases efecto invernadero (GHG) constituyan una falla de mercado, implica que se producen más emisiones que las que serían rentables si la falla de mercado no existiera. Esto se debe a que los emisores de GHG no pagan el costo total de las emisiones, ya que este es transmitido a la sociedad en la forma de cambio climático (CC).
En consecuencia, se puede afirmar que debido a la falla de mercado existente, se asignan más recursos hacia actividades emisoras de GHG de los que se asignarían en un mercado eficiente.

Enfoques de análisis
El Stern Review aborda el tema desde tres diferentes ópticas de análisis:
- El primer enfoque considera el impacto del Cambio Climático en la vida humana y el ambiente, y examina los recursos necesarios para reducir las emisiones
- El segundo enfoque usa modelos económicos que estima el impacto económico del CC, y modelos macroeconómicos que consideran los costos y efectos de la transición a una economía low-carbon
- El tercer enfoque compara el nivel actual y futuras trayectorias del “costo social del carbono”, contra el costo de la reducción de emisiones de GHG.

Primer enfoque
Actualmente, hay 430 ppm CO2eq, contra los 280 ppm anteriores a la revolución industrial, lo cual implica una suba en la temperatura promedio mundial de más de 0.5ºC a la fecha, además de asegurar medio grado más de suba durante los próximos años debido a la inercia.
Se estima que manteniendo las emisiones actuales, para 2050 se alcanzarán los 550ppm, lo que hará crecer la temperatura promedio mundial en 2ºC (77 % - 99 % de probabilidad según el modelo meteorológico que se utilice)
Bajo las condiciones actuales (en inglés business-as-usual o BAU), para 2100 existe un 50% de probabilidad de que la temperatura promedio mundial suba en 5ºC. Este cambio de temperatura, modificaría la geografía del mundo tal como la conocemos hoy.

Entre las consecuencias que se podrían observar debido a un aumento de 5ºC en la temperatura mundial, podemos mencionar las siguientes:
- Regiones enteras podrían experimentar una declinación en los rendimientos de sus cosechas.
- Habría cambios significativos en la provisión de agua. De manera que mil millones de personas podrían sufrir de falta de agua.
- El nivel del mar podría subir lo suficiente como para amenazar numerosas ciudades costeras, entre las cuales estarían Londres, Shanghai, Nueva York, Tokio y Hong Kong.
- Una gran parte del ecosistema no podría mantener su actual forma.
- Numerosas especies estarían en peligro de extinción (20-50% según un estudio).
- Crecimiento de eventos climáticos extremos, como tormentas, incendios forestales, sequías, inundaciones y olas de calor.

En síntesis, el CC amenaza elementos básicos de la vida humana, como el acceso al agua, la producción de comida, la salud, el uso de la tierra y el ambiente. Agravando este panorama, estudios sugieren que el CC se acelerará a medida que la temperatura mundial vaya aumentando.
Los impactos del CC no serán distribuidos equitativamente alrededor del mundo. Las regiones más cálidas (que coinciden en su mayoría con los países más pobres) serán las que sufrirán los impactos más fuertes y también las que experimentarán las consecuencias del CC más rápido.
Por este motivo, es probable que el CC por un lado reduzca los ya bajos ingresos de los países en vías de desarrollo y por el otro aumente los índices de enfermedades y muertes.
En el otro extremo, el CC tendrá pequeños efectos positivos para un pequeño grupo de países desarrollados, pero esto se revertirá en la segunda mitad del siglo XXI. Entre estos países, se puede contar a Canadá, Rusia, Noruega, Finlandia y Suecia, que por sus altas latitudes, un incremento en las temperaturas de 2-3ºC conduciría a mejoras en los rendimientos agrícolas, disminución en la mortalidad invernal, baja en las necesidades de calefacción y un posible aumento del turismo.

Segundo enfoque
Los modelos estimados con anterioridad al Stern Review toman como punto de partida un calentamiento de 2-3ºC, lo cual implica un pérdida permanente de 0-3% en el PBI mundial, en comparación con el PBI que podría haber sido alcanzado si no hubiera existido el CC.
Sin embargo, el informe considera muy optimistas estos pronósticos, ya que estima 5-6ºC de calentamiento para 2100, lo que llevaría a una pérdida permanente de 5-10% del PBI mundial, con picos de más del 10% en algunos países.
A pesar de la magnitud de estas pérdidas, no son las únicas. Se deben tomar en cuenta también el impacto en la salud y el ambiente.

– Impactos directos en el ambiente y la salud humana, harían crecer de 5% a 11% las pérdidas estimadas
– Evidencia científica reciente indica que el sistema climático es más sensible a las emisiones, lo cual elevaría las pérdidas al 14%
– El efecto desproporcionado que el CC tendría sobre las regiones más pobres del mundo

Sumando todo esto, nos daría una reducción del consumo mundial de un 20% ahora y para siempre.
Debido a que el aumento de la emisión de GHG estás principalmente conducidas por el crecimiento económico, en un entorno de economía mundial en expansión, las emisiones deberían ser reducidas para estabilizar las concentraciones a cualquier nivel
Estabilizar en 550ppm requeriría que las emisiones globales toquen un máximo en los próximos 10-20 años, para luego bajar al menos en un 1-3% por año. Para 2050, las emisiones deberían ser 25% menores que las actuales. Estas disminuciones deben darse en un contexto en el cual la economía en 2050 puede ser 3 ó 4 veces mayor que la actual. En consecuencia, las emisiones deberían ser reducidas en alrededor de un 80% por unidad de producto.
Tomando todos estos datos en cuenta, el informe plantea que el costo total de lograr la estabilización en 550ppm CO2e sería de un 1% del PBI mundial. Este costo es muy significativo, aunque comparado con el costo de PBI que significaría la ausencia de acción, es más que razonable de ser alcanzado.

Para dirigirse en el sentido de la reducción de GHG, pueden adoptarse al menos cuatro lineamientos de acción:
- Reducir la demanda de bienes emisión-intensivos.
- Aumentar la eficiencia, lo cual puede reducir las emisiones y los costos
- Actuar sobre emisiones no energéticas, como la deforestación
- Cambiar a tecnologías lower-carbon para energía, calefacción y transporte

En busca de estas disminuciones, para 2050, entre el 60% y el 75% del sector energético deberá ser descarbonizado. De esta manera se podrá aspirar a una estabilización en los 550ppm CO2e. Para esto, se necesitará un portafolio de tecnologías. Es muy poco probable que una sola tecnología logre reducir las emisiones en la proporción necesaria.
Se estima que la estabilización a 450ppm CO2e para estar fuera de alcance hoy debido a que los costos de reducción crecen significativamente cuando se quiere realizar una reducción rápida o ambiciosa. En consecuencia, existe un alto precio por demorar la acción. Una acción débil en los próximos 10-20 años puede determinar que sea inalcanzable el nivel de los 550ppm CO2e
El cambio hacia una economía low-carbon se deberá dar en el contexto de abundancia de combustibles fósiles, los cuales (bajo las políticas actuales) sería rentable utilizar hasta pasados los 750ppm CO2e de concentración. De manera que los gobiernos deberían adoptar algún tipo de medida que evite este nivel de concentraciones, que serían insostenibles para la economía mundial.

Tercer enfoque
Este enfoque compara el costo marginal de la reducción contra el costo social del carbono. Las estimaciones muestran que el costo social del carbono hoy, si permanecemos en una trayectoria BAU es de USD85 por tonelada de CO2. Cuando se comparan estos costos sociales del carbono en BAU, contra la trayectoria de estabilización en 550ppm CO2e, se estima un exceso de beneficios en valor actual de USD 2.5 billones (2.5 trillion). Estos estudios sugieren que es conveniente la estabilización en el rango de 450-550ppm CO2e. Un valor más alto haría crecer los riesgos de impactos. Un valor más bajo haría crecer demasiado los costos, hasta volverlos inalcanzables o incompatibles con el crecimiento de la economía mundial.
Mientras que –como se dijo-, el costo social de la tonelada de CO2 para una trayectoria BAU, en el rango 450-550ppm CO2e, el costo social del carbono sería de alrededor de USD25-30.

Políticas propuestas
El informe indica que las políticas para reducir las emisiones deben estar basadas en tres elementos esenciales:

- Carbon Pricing
- Política tecnológica
- Remoción de barreras al cambio de comportamientos (behavioral barriers)

Carbon Pricing
Dado que los GHG son una externalidad, el emisor está incurriendo en un costo social que no paga. Esto desemboca en una asignación ineficiente de recursos, en la cual el emisor de gases está sobreestimando los costos incurridos, lo que implica una sobreasignación de recursos hacia actividades contaminantes. Por ese motivo, se le debe imponer un precio al carbono que emite, de manera que enfrente completamente los costos en los que incurre. En un contexto de Carbon Pricing, las reducciones ocurrirán cuando sean económicamente rentables.
Estas políticas deben ser pensadas a un plazo de 10 ó 20 años, ya que para influir comportamientos y decisiones de inversión, los inversores y consumidores deben percibir que el precio del carbono será mantenido en el futuro, lo cual llevará al menos 10-20 años.

Política tecnológica
El informe reconoce al sector privado como el principal impulsor de actividades de investigación y desarrollo (R&D, por su sigla en inglés). Sin embargo, indica que los Estados deben colaborar con los privados en R&D, para desarrollar tecnologías alternativas libres de emisiones. Estas tecnologías hoy son más caras que las actuales, sin embargo la experiencia indica que una vez que se gana experiencia sobre una nueva tecnología, los costos tienden a reducirse. La articulación de este ítem con el Carbon Pricing, brinda un incentivo a la inversión en nuevas tecnologías. Sin él, no habría razones para invertir en nuevas tecnologías, ya que esto implica inversiones y riesgos elevados.

Remoción de las barreras de comportamiento
Cuando hablamos de barreras de comportamiento, nos referimos a los impedimentos a cambios en el accionar de los agentes económicos, que incluyen -pero no se limitan- a la falta de información creíble, costos de transacción e inercia organizacional.
Estas barreras pueden ser observadas claramente el los frecuentes fracasos de medidas que incrementen la eficiencia energética. Medidas regulatorias pueden jugar un rol importante en este aspecto.
En la actualidad, muchos países, Estados y empresas ya han comenzado a actuar. Sin embargo, las emisiones de estos son muy pequeñas comparadas con las globales. Cabe señalar que el contexto del CC, las acciones deben tomarse a gran escala, ya que el compromiso de unos pocos, no resolverá el problema. La mitigación del CC tiene el clásico problema de un bien público, por lo que se requiere de la intervención internacional para impedir el free riding. La cooperación internacional debe cubrir todos los aspectos para reducir las emisiones: pricing, tecnología y barreras de comportamiento, como así también emisiones derivadas del uso de la tierra.
Limitar la deforestación es una manera costo eficiente de reducir las emisiones de GHG (se estima que el 18% de las emisiones provienen de la deforestación). Las políticas deben ser diseñadas en los países en los cuales hay recursos forestales, pero deben contar con el apoyo internacional, ya que todo el mundo se beneficia de estas políticas. La compensación de la comunidad internacional debe tomar en cuenta el costo de oportunidad de los usos alternativos de la tierra, los costos de administración y los costos de hacer cumplir la ley.

En conclusión, se deben aumentar los flujos de carbon finance para los países en desarrollo, para apoyar políticas efectivas y programas de reducción de emisiones. Será fundamental la cooperación internacional para acelerar la innovación y difusión tecnológica reducirá los costos de mitigación.
Fuente SAyDS

 

    Alarma Económica por Efectos del Calentamiento Global

La economía mundial podría achicarse entre 5 y 20% en los próximos 200 años si no se toman medidas urgentes contra el efecto invernadero, según un informe elaborado por el gobierno británico.

Un informe elaborado por el gobierno británico en el cual se advierte que la economía mundial corre riesgo de achicarse entre 5 y 20% en los próximos dos siglos debido a los efectos del recalentamiento global, tuvo una amplia repercusión internacional.

La investigación de 700 páginas, que fue supervisada por Nicholas Stern -un alto funcionario del gobierno británico y ex economista en jefe del Banco Mundial-, señala que si no se toman medidas rápidamente, las inundaciones provocadas por el aumento en los niveles del mar podrían desplazar hasta 100 millones de personas; el derretimiento de los glaciares crearía escasez de agua y las sequías podrían crear decenas de millones de "refugiados climáticos".

En su informe, Stern sostiene que actuar ahora para reducir las emanaciones de carbono representa un costo, por única vez, de 1% de la producción económica global para el año 2050, que equivaldría a la suma de u$s 651.000 millones de dólares en la actualidad. Pero el costo de continuar con las políticas actuales sería mucho mayor en el largo plazo ya que la temperatura podría subir hasta cinco grados centígrados en los próximos 100 años.

El informe fue alabado por cuatro ganadores del Premio Nobel de Economía, incluyendo a Joseph Stiglitz, profesor de la Universidad de Columbia, quien dijo que ofrecía "el análisis más exhaustivo y riguroso dado a conocer hasta ahora sobre los costos y riesgos del cambio climático, y sobre los costos y riesgos de reducir las emanaciones".
Stern, quien encabeza el equipo de economistas del gobierno británico, opinó que tratar de reducir las emanaciones perjudiciales a nivel global en un porcentaje sustancialmente mayor a 450/550 partes por 1 millón de dióxido de carbono (C02) equivalente, "impondría costos de ajuste muy altos en el corto plazo y tal vez ni siquiera sea factible" debido a las demoras que hubo en tomar medidas drásticas.
El economista señaló que el hecho de que la economía de mercado no haya enfrentado el tema del cambio climático plantea la necesidad de que esto se haga de la acción internacional coordinada. Stern está a favor de fijar metas para las emanaciones y de la negociación de derechos de emisión. Pero también expresó que se inclina por aplicar una mezcla de impuestos y regulación. Para él, el costo de este tipo de medidas debe considerarse "una inversión" que se hace para evitar el riesgo de una catástrofe en el futuro.
El experto británico considera que su informe se basa en una "estrategia pro-crecimiento", ya que no busca poner límite a las aspiraciones de expansión económica de los países, ya sean ricos o más pobres. "No tenemos que frenar el crecimiento. Podemos crecer y mantenernos verdes si pagamos 1% más por lo que compramos, que es equivalente a un incremento por única vez de 1% en el nivel de los precios", aseguró Stern.

Michael Grubb, economista en jefe de Carbon Trust, una organización financiada por el gobierno británico que asesora a empresas, opinó que el informe ayuda a cerrar la brecha entre la comunidad científica y la económica.
Stern también mencionó las oportunidades que presenta para las empresas el mercado de tecnologías para reducir las emisiones de dióxido de carbono, que según el informe tendría un valor de u$s 500.000 millones o más para el año 2050.

En última instancia, el informe Stern llega a una conclusión simple: que los "beneficios de actuar de manera vigorosa y sin más demoras compensan considerablemente los costos" de enfrentar la acuciante cuestión del cambio climático.
Los gobiernos de todo el mundo, incluyendo el de Estados Unidos, consideraron que el informe preparado por el gobierno británico sobre el efecto económico del cambio climático representa un paso en la dirección correcta.

Una vocera de José Manuel Barroso, presidente de la Comisión Europea, dijo que el del recalentamiento global "no es un tema que Europa pueda permitirse poner en la lista de problemas demasiado difíciles" y que es preciso actuar ya.
Tony Blair, primer ministro del Reino Unido, dejó en claro que esperaba que el informe sirviera para demostrar a algunos gobiernos -como el estadounidense, entre otros- que han sostenido que tomar medidas urgentes contra el cambio climático resultaría demasiado costoso, que los costos de no hacer nada son mucho más altos.
Sin embargo, todavía parece complicado poder alcanzar un consenso internacional en lo que respecta a sus recomendaciones, ya que no son muchos los países dispuestos a comprometerse a tomar acciones concretas para controlar las emanaciones de gases de efecto invernadero.
Fuente: IADE.org.ar / El Cronista Comercial, 6/10/2006

 

   Cambio Climático: una inquietante realidad

“El calentamiento del sistema climático es inequívoco como lo evidencian las observaciones de incrementos en los promedios globales de temperaturas aéreas y oceánicas, el derretimiento extendido de hielos y nieves y el crecimiento medio global en los niveles del mar”…
“En las escalas continentales, regionales y oceánicas se han observado numerosos cambios climáticos que marcan tendencias de largo plazo. Éstos incluyen cambios en los hielos y temperaturas árticas, extensos cambios en el régimen de las precipitaciones, salinidad oceánica, patrones de vientos y otros aspectos relacionados a climas extremos incluyendo sequías, lluvias abundantes, olas de calor e intensidad de ciclones tropicales.” (IPCC: Contribución del Grupo de Trabajo I; avance de los resultados del cuarto Informe de Evaluación, febrero de 2007, París; versión disponible sólo en inglés)

El último Informe del Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC) implica un giro interesante respecto al anterior al enfatizar que el cambio ha sido inducido por actividades humanas: “Es muy probable que la mayor parte del incremento observado en las temperaturas medias globales desde mediados del siglo XX se deba al aumento observado en la concentración de gases de efecto invernadero, producto de la acción antropogénica. Las influencias humanas discernibles se extienden ahora a otros aspectos climáticos incluyendo el calentamiento oceánico, las temperaturas medias continentales, los extremos de temperatura y la variación en patrones de vientos”

La advertencia sobre el peso relativo de este factor reaparece en las proyecciones futuras de cambio climático al comunicar las conclusiones del Special Report on Emision Scenarios realizados por el IPCC que prevén cómo podrían afectar las fuerzas radiactivas antropogénicas causadas por los gases de efecto invernadero y aerosoles para el2100: “La emisión continuada de gases de efecto invernadero, en o por encima de las tasas actuales, causaría más calentamiento e induciría a múltiples cambios en el sistema climático global para el siglo XXI y, es muy probable que éstos fueran mayores que los observados durante el siglo XX”… “Tanto las emisiones antropogénicas pasadas y futuras de dióxido de carbono continuarán debido a la escala temporal que requiere la remoción de dicho gas de la atmósfera.”
La preocupación creciente por la influencia de las acciones humanas en la evolución del clima se manifiesta a finales de los años sesenta con la creación del Programa Mundial de Investigación Atmosférica, aunque las primeras decisiones políticas se adoptaron recién en 1972, en la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente Humano (CNUMAH). Los progresos de las investigaciones generaron la convocatoria de la Primera Conferencia Mundial sobre el Clima, en 1979.

Los avances combinados de estudios y acuerdos internacionales llevan a la constitución, en 1983, de la Comisión Mundial sobre el Medio Ambiente, conocida como Comisión Brundtland, iniciándose un proceso de toma de conciencia mundial que se consagra en 1990 en la reunión de la Segunda Conferencia Mundial sobre el Clima, clave básica de los intercambios necesarios para la elaboración de un tratado internacional.
El Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático es un organismo creado en 1988 por la Organización Meteorológica Mundial y el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente con el objetivo de elaborar evaluaciones periódicas del conocimiento sobre el cambio climático y sus consecuencias. El IPCC ha publicado tres informes de evaluación (1990; 1995; 2001) basados en datos provenientes de múltiples fuentes que abarcan dimensiones tales como el análisis de la composición del aire atmosférico, mediciones de las temperaturas y niveles de los océanos y de las cubiertas de hielo.
Las conclusiones finales de los avances presentados este mes en París serán comunicadas en las próximas negociaciones de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático (CMNUCCC), prevista para mayo de 2007 en Bonn.
Desde el punto de vista político resulta significativo que muchos gobiernos hayan aceptado las conclusiones de los científicos, generándose así una base sólida para intervenciones adecuadas que, bajo el marco de un acuerdointernacional, impongan topes a las emisiones de los países industrializados, incentivos para la limitaciónen los países en desarrollo y apoyo generalizado a medidas enérgicas de adaptación.
El proceso de calentamiento global es ya irreversible, según los especialistas. Las consecuencias perceptibles diseñan un escenario crítico de múltiples derivaciones: la disminución de los glaciares y el deshielo de los casquetes polares provocan la suba del nivel del mar, destruyendo ecosistemas como los humedales, bosques y zonas costeras; la acidificación de las aguas y la destrucción de los arrecifes de coral acaban con las barreras protectoras del hábitat de especies marinas; las alteraciones en las precipitaciones y la desertización tienen graves implicancias para la agricultura, las reservas de agua y la salud humana. La urgencia de las medidas de mitigación resulta evidente.
El llamado Informe Stern, presentado por el Reino Unido, señala la gravedad de los problemas generados por el cambio climático para el progreso económico y social: “El cambio climático incidirá sobre los elementos básicos de la vida humana en distintas partes del mundo: acceso al suministro de agua, producción de alimentos, salud y medio ambiente. A medida que se va produciendo el calentamiento del planeta, cientos de millones de personas podrían padecer hambre, escasez de agua e inundaciones costeras.”
“Utilizando los resultados de modelos económicos formales, la Revisión ha calculado que, de permanecer inactivos, el coste y riesgo total del cambio climático equivaldrá a la pérdida de un mínimo del 5% anual del PIB global, de ahora en adelante. Teniendo en cuenta una gama de riesgos y consecuencias más amplias, los cálculos de los daños que se producirían aumentarían a un mínimo del 20% del PIB. Por el contrario, el coste de la adopción de medidas – reducción de las emisiones de gases invernadero para evitar las peores consecuencias del cambio climático - puede limitarse al 1%, aproximadamente, del PIB global cada año.”
El Informe Stern pone énfasis en la adaptación al cambio climático (adopción de medidas para incrementar la resistencia y reducir los costos) que incluye la producción de conocimientos y la difusión universal de la información que viabilicen planificaciones eficaces y sustentables. Esto implica la generación de políticas que respondan a una estrategia sostenida de mejoras de la eficiencia energética, introducción de cambios en la demanda y la adopción de tecnologías limpias. Pero el alcance debe ser global, no dependiente de acciones aisladas de cada país: se requiere crear una visión compartida a nivel internacional, instituyendo marcos de asistencia para contribuir al logro de los objetivos comunes. Los elementos clave de todo marco internacional futuro serían: canje de emisiones, cooperación tecnológica, planes de reducción de la deforestación y estrategias de adaptación.
La Argentina suscribió el informe final de la Conferencia Mundial sobre Cambio Climático. Encabezada por el científico Osvaldo Canziani, la delegación hizo hincapié en el problema crítico que se deriva de la falta de información geofísica y biológica para estudiar cómo progresa la ciencia del clima. Las redes de observación de los países en desarrollo son escasas y mal operadas, incapaces de brindar información confiable para el manejo de un recurso como el clima en áreas de decisión socioeconómica como el desarrollo agrícola-ganadero, el energético o, también, la seguridad de los espacios habitables y la salud humana.
La Universidad de Buenos Aires está trabajando esta problemática: varios equipos de investigación abordan el tema desde distintas perspectivas disciplinarias, desarrolladas en sus unidades académicas. Se estudian aspectos tales como los impactos del cambio climático en los ecosistemas de humedales, de importancia estratégica en el manejo del agua; aplicaciones de la información meteorológica provista por la tecnología espacial que permite la detección de tormentas y el cálculo de las lluvias en determinados lugares, en cierto plazo de tiempo; la asociación entre cambio climático y producción agrícola; las transformaciones sociales operadas a partir de las migraciones provocadas por agentes climáticos. Se han encarado también los problemas del cambio climático en relación a las inundaciones, entendidas éstas como efectos visibles del fenómeno, incluyendo otras dimensiones del problema como la asociación planteada entre vulnerabilidad social, catástrofes y cambio climático, contemplando factores socioeconómicos, ideológico-culturales y político-institucionales frente a un probable aumento del nivel medio del mar en el litoral del Río de la Plata.
Fuente: web Rec.Uba.ar - sección Documentos Boletín Especial Nro. 46 (archivo pdf) Febrero de 2007

 

   Afecta los Cultivos el Calentamiento Global, América Latina será la Región Más Castigada.

Londres (ANSA) - América Latina es la región más afectada por el cambio climático ya que su economía depende casi en forma completa de los recursos naturales, concluyó ayer un informe comisionado por el gobierno de Gran Bretaña.
El documento, de 700 páginas, fue compilado por el ex economista del Banco Mundial, el británico sir Nicholas Stern, por lo que se conoce como Informe Stern.
De acuerdo con el reporte, el cambio climático del planeta puede reducir la economía mundial en un quinto y afectar a 200 millones de personas debido a las sequías e inundaciones.
En el apartado sobre América latina, para el año 2055 la producción de maíz en los países andinos y de América Central “puede caer un promedio cercano al 15%”.
Además, destacó que el Amazonas es el hogar de cerca de un millón de personas de 400 grupos indígenas, y es también fuente de ingresos y de suministros farmacéuticos.
El Informe Stern detalló también las siguientes consecuencias mundiales por el cambio climático si se postergan medidas urgentes para revertir el llamado “efecto invernadero”:
* Las emisiones de dióxido de carbono elevaron las temperaturas en 0,5 grados centígrados. Hay 75% de probabilidades de que las temperaturas globales aumenten entre dos y tres grados centígrados para 2056.
* El descongelamiento de los glaciares incrementará el peligro de inundaciones.
* El aumento de los niveles de mares puede provocar el desplazamiento de 200 millones de personas de sus hogares.
* Las sequías e inundaciones podrían hacer desaparecer hasta el 40% de las especies animales y de flora.
* Reducción del PBI de las naciones en 1%.
* En el peor de los casos por el cambio climático el consumo global per capita puede caer en un 20%.
* Para estabilizar la situación, las emisiones de dióxido de carbono deben reducirse de aquí a los próximos 20 años, y seguir cayendo a un nivel de entre 1 y 3%. Esto costará el 1% del PBI mundial.
Fuente: La Prensa, 6 de Octubre de 2006



    Advertencia del Gobierno Inglés sobre el Cambio Climático

El informe, analizado por Fundación Entorno, es el resultado de proceso que arrancó en julio de 2005 cuando el Ministro de Economía británico, Gordon Brown, encomendó a Sir Nick Stern, Director del Servicio Económico del gobierno británico y antiguo Economista Jefe del Banco Mundial, un análisis independiente y exhaustivo de la economía del cambio climático con el fin de entender los retos que afrontamos, tanto a nivel nacional como internacional, y cómo debemos superarlos.
La evidencia científica en estos momentos es abrumadora: el cambio climático constituye una grave amenaza global y exige una respuesta global urgente. Pero aún queda tiempo para evitar los peores impactos del cambio climático, si emprendemos acciones enérgicas ahora.
Este Informe ha evaluado una extensa serie de pruebas de los impactos del cambio climático y de los costos económicos, y ha utilizado varias técnicas diferentes para evaluar los costos y los riesgos. Desde todas estas perspectivas, la evidencia recopilada en el Informe llega a una sencilla conclusión: los beneficios de acciones enérgicas y tempranas superan con creces los costes económicos de la inacción.

El cambio climático afectará los elementos básicos de la vida de personas de todas partes del mundo -el acceso al agua, la producción de alimentos, la sanidad, y el medio ambiente-. Cientos de millones de personas podrían sufrir hambre, escasez de agua e inundaciones costeras a medida que se calienta el planeta.
Utilizando los resultados de modelos económicos anteriores, el Informe estima que si no actuamos, los costes globales y los riesgos del cambio climático equivaldrán a la pérdida de al menos un 5% del PIB global anual, ahora y siempre. Teniendo en cuenta una mayor diversidad de riesgos e impactos, las estimaciones de los daños podrían alcanzar un 20% o más del PIB.
Por contra, los costes de acciones pertinentes -reduciendo las emisiones de gases de efecto invernadero para evitar los peores impactos del cambio climático- pueden limitarse a alrededor de un 1% del PIB global anual.
Las inversiones que se hagan en los próximos 10 a 20 años tendrán profundos efectos en el clima durante la segunda mitad de este siglo y en el siguiente. Lo que hagamos ahora y a lo largo de las próximas décadas podría plantear riesgos de grandes alteraciones en la actividad económica y social, a un nivel similar a los riesgos asociados con las grandes guerras y la depresión económica de la primera mitad del siglo XX. Y será difícil o imposible invertir estos cambios.
Así que la toma de prontas y enérgicas medidas está claramente justificada. Dado que el cambio climático es un problema global, la respuesta ante el mismo debe ser internacional. Debe basarse en una visión compartida de los objetivos y en acuerdos sobre marcos que aceleren las acciones a lo largo de la próxima década; y debe inspirarse en enfoques que se refuercen mutuamente a nivel nacional, regional e internacional.

El cambio climático podría tener impactos muy graves en el crecimiento y en el desarrollo.
El informe alerta sobre si no se toman medidas para reducir las emisiones, la concentración de emisiones de gases de efecto invernadero en la atmósfera podría alcanzar el doble de su nivel preindustrial tan pronto como el año 2035, comprometiéndonos prácticamente con un aumento medio global de temperatura de más de 2º C. A más largo plazo, habría más de un 50% de probabilidades de que el aumento de temperatura superara los 5º C. Un aumento de esta índole sería extremadamente peligroso; equivale al cambio producido en las temperaturas medias desde la última edad del hielo hasta hoy. Un cambio tan radical en la geografía física del mundo tiene que dar lugar a importantes cambios en la geografía humana, dónde viven las personas y cómo viven su vida.
Se sabe que ya no es posible impedir el cambio climático que tendrá lugar a lo largo de las próximas dos o tres décadas, pero aún es posible proteger en cierta medida nuestras sociedades y economías contra sus impactos -por ejemplo, proporcionando mejor información, mejor planificación, así como cultivos e infraestructura más resistentes al clima-. Se calcula que la adaptación costará decenas de billones de dólares al año tan sólo en los países en desarrollo, y ejercerá más presiones sobre recursos ya de por sí escasos. De esta manera, debería acelerarse el trabajo de adaptación, especialmente en los países en desarrollo.

Los costes de la estabilización del clima son considerables pero manejables; una demora sería peligrosa y mucho más costosa
Se informa que los riesgos de los peores impactos del cambio climático pueden reducirse sustancialmente si se consigue estabilizar los niveles de gases de efecto invernadero en la atmósfera en el equivalente (CO2e) de entre 450 y 550ppm CO2. El nivel actual es de 430ppm CO2e, y está aumentando a más de 2ppm cada año. Una estabilización en este rango requeriría que las emisiones estuvieran por lo menos un 25% por debajo de los niveles actuales en el año 2050, y tal vez mucho más.
En última instancia, sea cuál sea el nivel de la estabilización, las emisiones anuales deberán reducirse a más de un 80% por debajo de los niveles actuales.
Esto constituiría un reto importante, pero una acción sostenida a largo plazo puede lograrlo a unos costes que resulten bajos en comparación con los riesgos de la inacción. Las estimaciones centrales de los costes anuales de lograr una estabilización de entre 500 y 550ppm CO2e se sitúan en un 1% del PIB global, en el supuesto de comenzar a tomar medidas enérgicas ahora.
Se destaca la importancia de que los costes podrían ser aún más bajos si hubiera avances significativos en eficiencia, o si se midieran los importantes cobeneficios, por ejemplo, de una menor contaminación del aire. Si la innovación de las tecnologías bajas en carbono se retrasa más de lo previsto, o si los formuladores de políticas no logran aprovechar al máximo aquellos instrumentos económicos que permitan una reducción de emisiones, los costos subirán enormemente.

Se requieren medidas sobre cambio climático en todos los países, y estas medidas no tienen por qué frustrar las aspiraciones de crecimiento de países ricos o pobres.
Los costes de tomar medidas no están distribuidos igualmente en los sectores o en el mundo. Aún si los países ricos asumen la responsabilidad de reducciones absolutas en emisiones de un 60-80% en 2050, los países en desarrollo deben tomar medidas importantes también. Desde el informe se recomienda no pedir a los países en desarrollo que asuman la totalidad de los costes de estas medidas por sí mismos. Los mercados de carbono de países ricos ya están empezando a proporcionar flujos financieros para apoyar el desarrollo de tecnologías bajas en carbono, a través del Mecanismo de Desarrollo Limpio, entre otros. Ahora se precisa una transformación de estos flujos para apoyar acciones al nivel requerido.
También se destaca que las medidas sobre cambio climático también crearán importantes oportunidades empresariales, a medida que se crean nuevos mercados de tecnologías bajas en carbono y de otros bienes y servicios bajos en carbono. Estos mercados podrían llegar a valer cientos de billones de dólares anuales, y el empleo en estos sectores crecería en consecuencia.
La lucha contra el cambio climático es una estrategia que favorece el crecimiento a más largo plazo, y se puede hacer de manera que no limite las aspiraciones de crecimiento de países ricos o pobres.

Existe una serie de opciones para reducir las emisiones; se requieren medidas enérgicas y decisivas para estimular su acogida.
Las emisiones pueden reducirse mediante una mayor eficiencia energética, modificaciones de la demanda, y la adopción de tecnologías de energía limpia, calor y transporte. El sector energético de todas las regiones del mundo tendría que llegar a una “decarbonización” de un 60% como mínimo en 2050 para que las concentraciones atmosféricas se estabilizaran en 550ppm CO2e, o menos, y también serán necesarias grandes reducciones de emisiones en el sector de transportes.
Aún con una expansión muy fuerte del uso de energías renovables y otras fuentes de energía bajas en carbono, los combustibles fósiles podrían representar más de la mitad del suministro global de energía en 2050. El carbón seguirá desempeñando un papel importante en la mezcla energética de todo el mundo, incluyendo las economías de rápido crecimiento. La captura y almacenamiento de carbono a gran escala será necesario para permitir el uso continuado de combustibles fósiles sin dañar la atmósfera.
Se señala que el cambio climático constituye el mayor fracaso del mercado jamás visto en el mundo, e interactúa con otras imperfecciones del mercado. Así, se recomienda la formulación de tres elementos de política para una respuesta global efectiva. El primero es la fijación del precio del carbono, aplicada a través de impuestos, comercio de emisiones o regulación. El segundo se refiere a una política que apoye la innovación y el despliegue de tecnologías bajas en carbono. Y el tercero se refiere a medidas para eliminar las barreras a la eficiencia energética, y para informar, educar y persuadir a las personas acerca de lo que pueden hacer para responder al cambio climático.

El cambio climático exige una respuesta internacional, basada en un entendimiento común de los objetivos a largo plazo y en un acuerdo sobre marcos de acción.
Muchos países y regiones ya están tomando medidas: la UE, California y China figuran entre los que tienen las más ambiciosas políticas para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero. El Convenio de la ONU sobre Cambio Climático y el Protocolo de Kyoto ofrecen una base para la cooperación internacional, junto con una serie de asociaciones y otros enfoques. Pero ahora se requieren medidas más ambiciosas en todo el mundo.
Sin embargo, las acciones emprendidas por los países a título individual no es suficiente. Cada país, por muy grande que sea, es sólo parte del problema. Es fundamental crear una visión internacional compartida de los objetivos a largo plazo, y construir marcos internacionales que ayuden a cada país a desempeñar el papel que le corresponde en los esfuerzos por lograr estos objetivos comunes.

Los principales elementos de futuros marcos internacionales deberían incluir:

Comercio de emisiones: La expansión y vinculación del creciente número de sistemas de comercio de emisiones en el mundo es una poderosa manera de fomentar reducciones de emisiones rentables y de promover acciones en países en desarrollo. La fijación de objetivos firmes en países ricos podría generar flujos por valor de decenas de billones anuales para apoyar la transición a alternativas de desarrollo bajas en carbono.

Cooperación tecnológica: En el ámbito global, el apoyo a la I+D energética debería doblarse, como mínimo, y el apoyo al despliegue de nuevas tecnologías bajas en carbono debería multiplicarse por cinco. La cooperación internacional sobre normas de producto es una poderosa manera de impulsar la eficiencia energética.

Medidas para reducir la deforestación: La pérdida de bosques naturales en todo el mundo contribuye más a las emisiones globales anuales que el sector de transportes. La detención de la deforestación sería una manera altamente rentable de reducir las emisiones.

Adaptación: Los países más pobres son los más vulnerables al cambio climático. Es esencial que el cambio climático se integre plenamente en la política de desarrollo, y que los países ricos honren sus promesas de aumento de apoyo a través de la ayuda al desarrollo internacional. Los fondos internacionales también deberían apoyar una mejor transmisión de datos regionales sobre impactos del cambio climático, así como trabajos investigativos en relación con nuevas variedades de cultivos más resistentes a las sequías y las inundaciones.
Fuente: Comunicarse