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INFORME
STERN: La Economía del Cambio Climático
Resumen de las Conclusiones
Aún queda tiempo para evitar los peores
impactos del cambio climático, si emprendemos acciones enérgicas ahora.
La evidencia científica en estos momentos es
abrumadora: el cambio climático constituye una grave amenaza global, y exige
una respuesta global urgente.
Este Informe ha evaluado una extensa serie de pruebas de los impactos del
cambio climático y de los costes económicos, y ha utilizado varias técnicas
diferentes para evaluar los costes y los riesgos. Desde todas estas
perspectivas, la evidencia recopilada en el Informe llega a una sencilla
conclusión: los beneficios de acciones enérgicas y tempranas superan con
creces los costes económicos de la inacción.
El cambio climático afectará los elementos
básicos de la vida de personas de todas partes del mundo - el acceso al
agua, la producción de alimentos, la sanidad, y el medio ambiente. Cientos
de millones de personas podrían sufrir hambre, escasez de agua e
inundaciones costeras a medida que se calienta el planeta.
Utilizando los resultados de modelos económicos anteriores, el Informe
estima que si no actuamos, los costes globales y los riesgos del cambio
climático equivaldrán a la pérdida de al menos un 5% del PIB global anual,
ahora y siempre. Teniendo en cuenta una mayor diversidad de riesgos e
impactos, las estimaciones de los daños podrían alcanzar un 20% o más del
PIB.
Por contra, los costes de acciones pertinentes -
reduciendo las emisiones de gases de efecto invernadero para evitar los
peores impactos del cambio climático - pueden limitarse a alrededor de un 1%
del PIB global anual.
Las inversiones que se hagan en los próximos 10 a 20 años tendrán profundos
efectos en el clima durante la segunda mitad de este siglo y en el
siguiente. Lo que hagamos ahora y a lo largo de las próximas décadas podría
plantear riesgos de grandes alteraciones en la actividad económica y social,
a un nivel similar a los riesgos
asociados con las grandes guerras y la depresión económica de la primera
mitad del siglo XX. Y será difícil o imposible invertir estos cambios.
Así que la toma de prontas y enérgicas medidas está claramente justificada.
Dado que el cambio climático es un problema global, la respuesta ante el
mismo debe ser internacional. Debe basarse en una visión compartida de los
objetivos y en acuerdos sobre marcos que aceleren las acciones a lo largo de
la próxima década; y debe inspirarse en enfoques que se refuercen mutuamente
a nivel nacional, regional e internacional.
El cambio climático podría tener impactos muy graves en el crecimiento
y en el desarrollo ...
Si no se toman medidas para reducir las emisiones, la concentración
de emisiones de gases de efecto invernadero en la atmósfera podría alcanzar
el doble de su nivel preindustrial tan pronto como el año 2035,
comprometiéndonos prácticamente con un aumento medio global de temperatura
de más de 2º C. A más largo plazo, habría más de un 50% de probabilidades de
que el aumento de temperatura superara los 5º C. Un aumento de esta índole
sería extremadamente peligroso; equivale al cambio producido en las
temperaturas medias desde la última edad del hielo hasta hoy. Un cambio tan
radical en la geografía física del mundo tiene que dar lugar a importantes
cambios en la geografía humana - dónde viven las personas y cómo viven su
vida.
Incluso a niveles de calentamiento más moderados, todos los indicios - desde
estudios detallados de los impactos regionales y sectoriales de patrones
meteorológicos cambiantes hasta modelos económicos de los efectos globales -
apuntan a que el cambio climático producirá grandes impactos en la
producción mundial, en la vida
humana y en el medio ambiente.
Todos los países serán afectados. Los más vulnerables - los países y
poblaciones más pobres - sufrirán antes y más intensamente, aun cuando sean
los que menos hayan contribuido a las causas del cambio climático. Los
costes de las condiciones meteorológicas extremas, incluidas las
inundaciones, las sequías y las tormentas, ya están aumentando, incluso para
los países ricos.
La adaptación al cambio climático - es decir, la toma de medidas para crear
resistencia y minimizar los costes - es imprescindible. Ya no es posible
impedir el cambio climático que tendrá lugar a lo largo de las próximas dos
o tres décadas, pero aún es posible proteger en cierta medida nuestras
sociedades y economías contra sus impactos - por ejemplo, proporcionando
mejor información, mejor planificación, así como cultivos e infraestructura
más resistentes al clima. La adaptación costará decenas de billones de
dólares al año tan sólo en los países en desarrollo, y ejercerá más
presiones sobre recursos ya de por sí escasos. Debería acelerarse el trabajo
de adaptación, especialmente en los países en desarrollo.
Los costes de la estabilización del clima
son considerables pero manejables; una demora sería peligrosa y mucho más
costosa.
Los riesgos de los peores impactos del cambio climático pueden reducirse
sustancialmente si se consigue estabilizar los niveles de gases de efecto
invernadero en la atmósfera en el equivalente (CO2e) de entre 450 y 550ppm
CO2. El nivel actual es de 430ppm CO2e, y está aumentando a más de 2ppm cada
año. Una estabilización en este rango requeriría que las emisiones
estuvieran por lo menos un 25% por debajo de los niveles actuales en el año
2050, y tal vez mucho más.
En última instancia, sea cuál sea el nivel de la estabilización, las
emisiones anuales deberán reducirse a más de un 80% por debajo de los
niveles actuales.
Esto constituye un reto importante, pero una acción sostenida a largo plazo
puede lograrlo a unos costes que resulten bajos en comparación con los
riesgos de la inacción.
Las estimaciones centrales de los costes anuales de lograr una
estabilización de entre 500 y 550ppm CO2e se sitúan en un 1% del PIB global,
en el supuesto de comenzar a tomar medidas enérgicas ahora.
Los costes podrían ser aún más bajos si hubiera avances significativos en
eficiencia, o si se midieran los importantes cobeneficios, por ejemplo, de
una menor contaminación del aire.
Los costes serán más elevados si la innovación de las tecnologías bajas en
carbono se retrasa más de lo previsto, o si los formuladores de políticas no
logran aprovechar al máximo aquellos instrumentos económicos que permitan
una reducción de emisiones, en el momento, lugar, y modo en que resulta más
barato hacerlo.
Ya sería muy difícil y costoso intentar alcanzar una estabilización a 450ppm
CO2e. Si nos demoramos, puede que se pierda la oportunidad de lograr una
estabilización a 500- 550ppm CO2e.
Se requieren medidas sobre cambio
climático en todos los países, y estas medidas no tienen por qué frustrar
las aspiraciones de crecimiento de países ricos o pobres.
Los costes de tomar medidas no
están distribuidas igualmente en los sectores o en el mundo. Aun si los
países ricos asumen la responsabilidad de reducciones absolutas en emisiones
de un 60-80% en 2050, los países en desarrollo deben tomar medidas
importantes también. Pero no se debería pedir a los países en desarrollo que
asuman la totalidad de los costes de estas medidas por sí mismos, y no
tendrán que hacerlo.
Los mercados de carbono de países ricos ya están empezando a proporcionar
flujos financieros para apoyar el desarrollo de tecnologías bajas en
carbono, a través del Mecanismo de Desarrollo Limpio, entre otros. Ahora se
precisa una transformación de estos flujos para apoyar acciones al nivel
requerido.
Las medidas sobre cambio climático también crearán importantes oportunidades
empresariales, a medida que se crean nuevos mercados de tecnologías bajas en
carbono y de otros bienes y servicios bajos en carbono. Estos mercados
podrían llegar a valer cientos de billones de dólares anuales, y el empleo
en estos sectores crecerá en
consecuencia.
El mundo no está obligado a elegir entre evitar el cambio climático o
promover el crecimiento y desarrollo. Los cambios habidos en las tecnologías
energéticas y en la estructura de las economías han creado oportunidades
para desvincular el crecimiento de las emisiones de gases de efecto
invernadero. De hecho, el hacer caso omiso del
cambio climático llegará, con el tiempo, a perjudicar el crecimiento
económico.
La lucha contra el cambio climático es una estrategia que favorece el
crecimiento a más largo plazo, y se puede hacer de manera que no limite las
aspiraciones de crecimiento de países ricos o pobres.
Existe una serie de opciones para reducir
las emisiones; se requieren medidas enérgicas y decisivas para estimular su
acogida.
Las emisiones pueden reducirse mediante una mayor eficiencia energética,
modificaciones de la demanda, y la adopción de tecnologías de energía
limpia, calor y transporte. El sector energético de todas las regiones del
mundo tendría que llegar a una "decarbonización" de un 60% como mínimo en
2050 para que las concentraciones
atmosféricas se estabilizaran en 550ppm CO2e, o menos, y también serán
necesarias grandes reducciones de emisiones en el sector de transportes.
Aun con una expansión muy fuerte del uso de energías renovables y otras
fuentes de energía bajas en carbono, los combustibles fósiles podrían
representar más de la mitad del suministro global de energía en 2050. El
carbón seguirá desempeñando un papel importante en la mezcla energética de
todo el mundo, incluyendo las economías de rápido crecimiento. La captura y
almacenamiento de carbono a gran escala será necesario para permitir el uso
continuado de combustibles fósiles sin dañar la atmósfera.
También es imprescindible lograr reducciones no energéticas, por ejemplo,
por medio de la deforestación y de procesos agrícolas e industriales.
A través de opciones políticas enérgicas y decisivas, será posible reducir
las emisiones, tanto en las economías desarrolladas como en las que están en
desarrollo, al nivel necesario para la estabilización en el rango requerido,
manteniendo a la vez un crecimiento continuado.
El cambio climático constituye el mayor fracaso del mercado jamás visto en
el mundo, e interactúa con otras imperfecciones del mercado. Tienen que
formularse tres elementos de política para una respuesta global efectiva. El
primero es la fijación del precio del carbono, aplicada a través de
impuestos, comercio de emisiones o regulación. El segundo se refiere a una
política que apoye la innovación y el despliegue de tecnologías bajas en
carbono. Y el tercero se refiere a medidas para eliminar las barreras a la
eficiencia energética, y para informar, educar y persuadir a las personas
acerca de lo que pueden hacer para responder al cambio climático.
El cambio climático exige una respuesta
internacional, basada en un entendimiento común de los objetivos a largo
plazo y en un acuerdo sobre marcos de acción.
Muchos países y regiones ya están tomando medidas: la UE, California y
China figuran entre los que tienen las más ambiciosas políticas para reducir
las emisiones de gases de efecto invernadero. El Convenio de la ONU sobre
Cambio Climático y el Protocolo de Kioto ofrecen una base para la
cooperación internacional, junto con una serie de asociaciones y otros
enfoques. Pero ahora se requieren medidas más ambiciosas en todo el mundo.
Al afrontar diversas circunstancias, los países harán uso de distintos
enfoques para hacer su contribución al cambio climático. Pero las acciones
emprendidas por los países a título individual no es suficiente. Cada país,
por muy grande que sea, es sólo parte del problema. Es fundamental crear una
visión internacional compartida de los objetivos a largo plazo, y construir
marcos internacionales que ayuden a cada país a desempeñar el papel que le
corresponde en los esfuerzos por lograr estos objetivos comunes.
Los principales elementos de futuros marcos internacionales deberían
incluir:
Comercio de emisiones: La expansión y
vinculación del creciente número de sistemas de comercio de emisiones en el
mundo es una poderosa manera de fomentar reducciones de emisiones rentables
y de promover acciones en países en desarrollo;
La fijación de objetivos firmes en países ricos podría generar flujos por
valor de decenas de billones anuales para apoyar la transición a
alternativas de desarrollo bajas en carbono.
Cooperación tecnológica: La coordinación informal además de acuerdos
formales puede aumentar la efectividad de inversiones en innovación en todo
el mundo. En el ámbito global, el apoyo a la I+D energética debería
doblarse, como mínimo, y el apoyo al despliegue de nuevas tecnologías bajas
en carbono debería multiplicarse por cinco. La
cooperación internacional sobre normas de producto es una poderosa manera de
impulsar la eficiencia energética.
Medidas para reducir la deforestación: La
pérdida de bosques naturales en todo el mundo contribuye más a las emisiones
globales anuales que el sector de transportes.
La detención de la deforestación sería una manera altamente rentable de
reducir las emisiones; podrían ponerse en marcha muy rápidamente programas
piloto internacionales a gran escala con el fin de investigar la mejor forma
de detener la deforestación.
Adaptación: Los países más pobres son los más vulnerables al cambio
climático. Es esencial que el cambio climático se integre plenamente en la
política de desarrollo, y que los países ricos honren sus promesas de
aumento de apoyo a través de la ayuda al desarrollo internacional. Los
fondos internacionales también deberían apoyar una mejor transmisión de
datos regionales sobre impactos del cambio climático, así como trabajos
investigativos en relación con nuevas variedades de cultivos más resistentes
a las sequías y las inundaciones.
Fuente: frenaelcambioclimatico.org

A los países
en desarrollo no les sirve obstaculizar las acciones para mitigar el
calentamiento
por Francisco de Zárate
Mitigar el calentamiento global costaría un 1
por ciento del PBI global. No hacer nada y pagar sus consecuencias: no menos
de un 5 por ciento del PBI global según el cálculo más optimista (y hasta un
20 por ciento según el pesimista).
Dimitri Zenghelis, uno de los economistas responsables del Informe Stern dio
una charla con sus principales conclusiones en la Bolsa de Comercio de
Buenos Aires, siguiendo los pasos de su colega Stephen Green, que en agosto
visitó Buenos Aires con la misma misión proselitista.
- Hace un año que dan a conocer las conclusiones del Informe Stern, ¿qué
país de la región se lo está tomando más en serio?
- No sé qué país lo tomó más en serio en Latinoamérica pero sé que Brasil
ahora está haciendo una revisión de los impactos climáticos y sus costos y
evaluando las oportunidades de acción. En Argentina he comprobado que se
tiene conciencia del tema como un tema importante. Tuve contacto con la
Secretaría de Medio Ambiente, la Cancillería, y evidentemente el Gobierno es
consciente de la naturaleza del problema y se están analizando opciones.
El informe reconoce una mayor responsabilidad de los países desarrollados en
el calentamiento global y asume que el costo de mitigarlo también recaerá en
su mayor parte en estos países. Ayer, en la Asamblea de las Naciones Unidas,
el presidente Néstor Kirchner propuso soluciones "creativas", entre ellas,
reconocer el mantenimiento de las reservas naturales argentinas como una
"contribución" al pago de la deuda externa
- ¿No temen haber abierto la caja de pandora al reconocer la mayor
responsabilidad de los países desarrollados por el cambio climático?
- Si bien es mayor responsabilidad de los desarrollados, tampoco pueden
exagerarse los costos. Es verdad que los países en desarrollo necesitan
ayuda para adaptarse pero a ellos tampoco les sirve obstaculizar las
acciones globales de mitigar el calentamiento. El cambio climático va a
tener un impacto mucho mayor en el mundo en desarrollo. Los países
desarrollados serán menos rico hacia fines de siglo pero para el mundo en
desarrollo puede ser una catástrofe.
El informe plantea muy claramente la fuerte responsabilidad del mundo
desarrollado, que tiene la capacidad y la responsabilidad de pagar por buena
parte de esto, pero sería tonto que el mundo en desarrollo tratara de
impedir que se avance. Hay gente que dice: '¿Por qué preocuparnos por algo
que no va a pasar hasta dentro de 10 o 15 años? Tenemos necesidades
apremiantes que no tiene el mundo desarrollado a las que tenemos que
atender, ¿cómo nos vamos a ocupar de las generaciones futuras?'
En mi opinión, el mundo en desarrollo también tiene que preocuparse por las
generaciones futuras. Tiene que dedicar alguna parte de sus recursos a esto
porque los costos realmente podrían ser muchísimo más altos si no lo hacen.
- Hay varios estudios que ligan la reducción de emisiones de carbono a una
mejora y no a una pérdida de competitividad, ¿por qué entonces no hay una
tendencia más clara en la adopción de estas medidas?
- Es verdad, los expertos dicen que un tercio o un cincuenta por ciento de
la mitigación podría no tener costo porque mejoraría la eficiencia gracias a
las tecnologías, pero en general a los economistas les cuesta aceptar que
haya cosas gratis que no se estén haciendo. A mí, personalmente, me parece
un poco miope esta visión de los economistas.
Yo sé que mi heladera tiene una buena eficiencia energética, no tengo auto,
pero si lo tuviera, sería más eficiente y limpio que hace 20 o 30 años. Y yo
sé también -y me considero una persona consciente del problema- que yo no
estaría haciendo cálculos para ver qué heladera es más eficiente, cuánto me
va a ahorrar, cuál va a ser la amortización anual.. Eso es algo que tiene
que hacer el gobierno: regular y establecer normas de eficiencia. Yo después
con mucho gusto me voy a comprar esa heladera.
Las empresas que no adoptan medidas de eficiencia energética que mejorarían
su competitividad tampoco lo hacen porque no siempre son racionales y no
siempre tienen claro la posibilidad de recuperar la inversión. Alguien de
British Petroleum nos contó que como experimento invirtieron 250 mil libras
esterlinas en eficiencia energética y el retorno fue de millones de libras
pero que en realidad no sabían que iba a ser así.
Hay que hacer los cálculos correctos y medir el coste de oportunidad pero no
tengo ninguna duda de que hay muchísimos ejemplos en las empresas y estudios
más rigurosos que demuestran que se pueden lograr ventajas sustanciales. Las
empresas que logran niveles de eficiencia energética desarrollan el mercado
pero se requiere tener un pensamiento de vanguardia. Es lo mismo que ocurre
con la tecnología: implica un riesgo invertir en ella pero rinde.
Fuente: IECO Clarín, 25 septiembre 2007

El cambio climático
amenaza a la economía mundial
El informe británico predice que, de no tomarse medidas a la brevedad, se
afectará el acceso al agua potable, la producción de alimentos y la sanidad.
Habrá 200 millones de refugiados
(EFE).- Ignorar el cambio climático de la Tierra puede tener consecuencias
"desastrosas" para la economía, a un nivel similar a la Gran Depresión de
1930. Puede crear 200 millones de refugiados.
Estos datos fueron extraídos de un informe del Gobierno británico, elaborado
por Nicholas Stern, asesor económico de la Administración británica y ex
economista del Banco Mundial, que vislumbra un panorama desalentador si el
mundo no toma medidas para atajar el problema del cambio climático.
En la presentación del informe, el primer ministro británico, Tony Blair,
aseguró que el mundo no se puede permitir dejar que pase el tiempo. Las
pruebas científicas sobre el calentamiento de la Tierra son "abrumadoras" y
las consecuencias "desastrosas", resaltó.
El informe "Stern", de 700 folios, advierte que, de no actuar ahora, el
coste será equivalente a perder cinco por ciento del Producto Interno Bruto
(PIB) global al año. Además, puede crear millones de refugiados porque sus
hogares pueden resultar dañados por sequías o inundaciones. El cambio
climático puede afectar el acceso al agua potable, la producción de
alimentos, la sanidad y el medio ambiente, mientras que millones de personas
pasarán hambruna.
Según pronostica el texto, es necesario invertir un uno por ciento del
Producto Interno Bruto (PBI) global en medidas para hacer frente al actual
problema del medio ambiente. Las temperaturas globales pueden aumentar entre
dos y tres grados centígrados en los próximos cincuenta años, mientras que
de seguir en alza la emisión de gases contaminantes, el calentamiento puede
ser aún mayor, con consecuencias para los países más pobres.
Además, propone incentivos sobre el uso de nuevas tecnologías de baja
emisión de carbono. De no tomarse medidas, advierte Stern, no sólo habrá
millones de personas desplazadas, sino que una de cada seis personas en todo
el mundo no tendrá acceso a agua potable.
La vida silvestre se verá perjudica y se calcula que numerosas especies
pueden desaparecer. Los países más pobres del mundo serán los primeros y los
más perjudicados por el cambio climático, subrayó Stern, quien consideró que
la comunidad internacional tiene la obligación de apoyarles.
Al presentar el informe en la Royal Society de Londres, Stern dijo que
retrasar las medidas en diez años situará al mundo en un "territorio
peligroso" y "no debemos permitir cerrar esta oportunidad" pues "el cometido
es urgente".
Pese a todo, el economista subrayó que es optimista, puesto que aún hay
tiempo para evitar el peor impacto del cambio climático, siempre que
"actuemos ahora y a nivel internacional".
"El Gobierno, los negocios y los individuos, todos necesitan trabajar juntos
para responder a este desafío. Elección de políticas fuertes y deliberadas
por parte de los Gobiernos será esencial para motivar el cambio", puntualizó
el autor del documento.
El informe fue encargado en julio de 2005 por el ministro británico de
Economía, Gordon Brown, quien contrató al ex vicepresidente de Estados
Unidos Al Gore como asesor internacional en materia de medioambiente.
Brown informó de que presentará en el Parlamento un proyecto de Ley por el
que el Gobierno se comprometerá a reducir las emisiones de dióxido de
carbono en 60 por ciento para 2050.
Según el primer ministro británico, el diálogo sobre este asunto -que empezó
en la cumbre del Grupo de los Ocho (G8, los siete países más ricos y Rusia)
el año pasado en Gleneagles (Escocia)- fue "crucial" para buscar una
solución al problema.
"No podemos esperar los cinco años que llevó negociar (el Protocolo) de
Kioto (para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero).
Simplemente no nos podemos dar el lujo de esperar", afirmó Blair.
Fuente: Infobae, 23 de septiembre
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La Economía del
Cambio Climático
Informe Stern |
3 Enfoques
Políticas propuestas:
|
Carbon Pricing
Política tecnológica
Remoción de barreras de comportamiento |
El cambio climático
representa un desafío único para la economía: es la falla de mercado más
grande que se haya visto nunca. El hecho de que el exceso de emisiones de
gases efecto invernadero (GHG) constituyan una falla de mercado, implica que
se producen más emisiones que las que serían rentables si la falla de
mercado no existiera. Esto se debe a que los emisores de GHG no pagan el
costo total de las emisiones, ya que este es transmitido a la sociedad en la
forma de cambio climático (CC).
En consecuencia, se puede afirmar que debido a la falla de mercado
existente, se asignan más recursos hacia actividades emisoras de GHG de los
que se asignarían en un mercado eficiente.
Enfoques de análisis
El Stern Review aborda el tema desde tres diferentes ópticas de análisis:
- El primer enfoque considera el impacto del Cambio Climático en la vida
humana y el ambiente, y examina los recursos necesarios para reducir las
emisiones
- El segundo enfoque usa modelos económicos que estima el impacto económico
del CC, y modelos macroeconómicos que consideran los costos y efectos de la
transición a una economía low-carbon
- El tercer enfoque compara el nivel actual y futuras trayectorias del
“costo social del carbono”, contra el costo de la reducción de emisiones de
GHG.
Primer enfoque
Actualmente, hay 430 ppm CO2eq, contra los 280 ppm anteriores a la
revolución industrial, lo cual implica una suba en la temperatura promedio
mundial de más de 0.5ºC a la fecha, además de asegurar medio grado más de
suba durante los próximos años debido a la inercia.
Se estima que manteniendo las emisiones actuales, para 2050 se alcanzarán
los 550ppm, lo que hará crecer la temperatura promedio mundial en 2ºC (77 %
- 99 % de probabilidad según el modelo meteorológico que se utilice)
Bajo las condiciones actuales (en inglés business-as-usual o BAU), para 2100
existe un 50% de probabilidad de que la temperatura promedio mundial suba en
5ºC. Este cambio de temperatura, modificaría la geografía del mundo tal como
la conocemos hoy.
Entre las consecuencias que se podrían observar debido a un aumento de 5ºC
en la temperatura mundial, podemos mencionar las siguientes:
- Regiones enteras podrían experimentar una declinación en los rendimientos
de sus cosechas.
- Habría cambios significativos en la provisión de agua. De manera que mil
millones de personas podrían sufrir de falta de agua.
- El nivel del mar podría subir lo suficiente como para amenazar numerosas
ciudades costeras, entre las cuales estarían Londres, Shanghai, Nueva York,
Tokio y Hong Kong.
- Una gran parte del ecosistema no podría mantener su actual forma.
- Numerosas especies estarían en peligro de extinción (20-50% según un
estudio).
- Crecimiento de eventos climáticos extremos, como tormentas, incendios
forestales, sequías, inundaciones y olas de calor.
En síntesis, el CC amenaza elementos básicos de la vida humana, como el
acceso al agua, la producción de comida, la salud, el uso de la tierra y el
ambiente. Agravando este panorama, estudios sugieren que el CC se acelerará
a medida que la temperatura mundial vaya aumentando.
Los impactos del CC no serán distribuidos equitativamente alrededor del
mundo. Las regiones más cálidas (que coinciden en su mayoría con los países
más pobres) serán las que sufrirán los impactos más fuertes y también las
que experimentarán las consecuencias del CC más rápido.
Por este motivo, es probable que el CC por un lado reduzca los ya bajos
ingresos de los países en vías de desarrollo y por el otro aumente los
índices de enfermedades y muertes.
En el otro extremo, el CC tendrá pequeños efectos positivos para un pequeño
grupo de países desarrollados, pero esto se revertirá en la segunda mitad
del siglo XXI. Entre estos países, se puede contar a Canadá, Rusia, Noruega,
Finlandia y Suecia, que por sus altas latitudes, un incremento en las
temperaturas de 2-3ºC conduciría a mejoras en los rendimientos agrícolas,
disminución en la mortalidad invernal, baja en las necesidades de
calefacción y un posible aumento del turismo.
Segundo enfoque
Los modelos estimados con anterioridad al Stern Review toman como punto de
partida un calentamiento de 2-3ºC, lo cual implica un pérdida permanente de
0-3% en el PBI mundial, en comparación con el PBI que podría haber sido
alcanzado si no hubiera existido el CC.
Sin embargo, el informe considera muy optimistas estos pronósticos, ya que
estima 5-6ºC de calentamiento para 2100, lo que llevaría a una pérdida
permanente de 5-10% del PBI mundial, con picos de más del 10% en algunos
países.
A pesar de la magnitud de estas pérdidas, no son las únicas. Se deben tomar
en cuenta también el impacto en la salud y el ambiente.
– Impactos directos en el ambiente y la salud humana, harían crecer de 5% a
11% las pérdidas estimadas
– Evidencia científica reciente indica que el sistema climático es más
sensible a las emisiones, lo cual elevaría las pérdidas al 14%
– El efecto desproporcionado que el CC tendría sobre las regiones más pobres
del mundo
Sumando todo esto, nos daría una reducción del consumo mundial de un 20%
ahora y para siempre.
Debido a que el aumento de la emisión de GHG estás principalmente conducidas
por el crecimiento económico, en un entorno de economía mundial en
expansión, las emisiones deberían ser reducidas para estabilizar las
concentraciones a cualquier nivel
Estabilizar en 550ppm requeriría que las emisiones globales toquen un máximo
en los próximos 10-20 años, para luego bajar al menos en un 1-3% por año.
Para 2050, las emisiones deberían ser 25% menores que las actuales. Estas
disminuciones deben darse en un contexto en el cual la economía en 2050
puede ser 3 ó 4 veces mayor que la actual. En consecuencia, las emisiones
deberían ser reducidas en alrededor de un 80% por unidad de producto.
Tomando todos estos datos en cuenta, el informe plantea que el costo total
de lograr la estabilización en 550ppm CO2e sería de un 1% del PBI mundial.
Este costo es muy significativo, aunque comparado con el costo de PBI que
significaría la ausencia de acción, es más que razonable de ser alcanzado.
Para dirigirse en el sentido de la reducción de GHG, pueden adoptarse al
menos cuatro lineamientos de acción:
- Reducir la demanda de bienes emisión-intensivos.
- Aumentar la eficiencia, lo cual puede reducir las emisiones y los costos
- Actuar sobre emisiones no energéticas, como la deforestación
- Cambiar a tecnologías lower-carbon para energía, calefacción y transporte
En busca de estas disminuciones, para 2050, entre el 60% y el 75% del sector
energético deberá ser descarbonizado. De esta manera se podrá aspirar a una
estabilización en los 550ppm CO2e. Para esto, se necesitará un portafolio de
tecnologías. Es muy poco probable que una sola tecnología logre reducir las
emisiones en la proporción necesaria.
Se estima que la estabilización a 450ppm CO2e para estar fuera de alcance
hoy debido a que los costos de reducción crecen significativamente cuando se
quiere realizar una reducción rápida o ambiciosa. En consecuencia, existe un
alto precio por demorar la acción. Una acción débil en los próximos 10-20
años puede determinar que sea inalcanzable el nivel de los 550ppm CO2e
El cambio hacia una economía low-carbon se deberá dar en el contexto de
abundancia de combustibles fósiles, los cuales (bajo las políticas actuales)
sería rentable utilizar hasta pasados los 750ppm CO2e de concentración. De
manera que los gobiernos deberían adoptar algún tipo de medida que evite
este nivel de concentraciones, que serían insostenibles para la economía
mundial.
Tercer enfoque
Este enfoque compara el costo marginal de la reducción contra el costo
social del carbono. Las estimaciones muestran que el costo social del
carbono hoy, si permanecemos en una trayectoria BAU es de USD85 por tonelada
de CO2. Cuando se comparan estos costos sociales del carbono en BAU, contra
la trayectoria de estabilización en 550ppm CO2e, se estima un exceso de
beneficios en valor actual de USD 2.5 billones (2.5 trillion). Estos
estudios sugieren que es conveniente la estabilización en el rango de
450-550ppm CO2e. Un valor más alto haría crecer los riesgos de impactos. Un
valor más bajo haría crecer demasiado los costos, hasta volverlos
inalcanzables o incompatibles con el crecimiento de la economía mundial.
Mientras que –como se dijo-, el costo social de la tonelada de CO2 para una
trayectoria BAU, en el rango 450-550ppm CO2e, el costo social del carbono
sería de alrededor de USD25-30.
Políticas propuestas
El informe indica que las políticas para reducir las emisiones deben estar
basadas en tres elementos esenciales:
- Carbon Pricing
- Política tecnológica
- Remoción de barreras al cambio de comportamientos (behavioral barriers)
Carbon Pricing
Dado que los GHG son una externalidad, el emisor está incurriendo en un
costo social que no paga. Esto desemboca en una asignación ineficiente de
recursos, en la cual el emisor de gases está sobreestimando los costos
incurridos, lo que implica una sobreasignación de recursos hacia actividades
contaminantes. Por ese motivo, se le debe imponer un precio al carbono que
emite, de manera que enfrente completamente los costos en los que incurre.
En un contexto de Carbon Pricing, las reducciones ocurrirán cuando sean
económicamente rentables.
Estas políticas deben ser pensadas a un plazo de 10 ó 20 años, ya que para
influir comportamientos y decisiones de inversión, los inversores y
consumidores deben percibir que el precio del carbono será mantenido en el
futuro, lo cual llevará al menos 10-20 años.
Política tecnológica
El informe reconoce al sector privado como el principal impulsor de
actividades de investigación y desarrollo (R&D, por su sigla en inglés). Sin
embargo, indica que los Estados deben colaborar con los privados en R&D,
para desarrollar tecnologías alternativas libres de emisiones. Estas
tecnologías hoy son más caras que las actuales, sin embargo la experiencia
indica que una vez que se gana experiencia sobre una nueva tecnología, los
costos tienden a reducirse. La articulación de este ítem con el Carbon
Pricing, brinda un incentivo a la inversión en nuevas tecnologías. Sin él,
no habría razones para invertir en nuevas tecnologías, ya que esto implica
inversiones y riesgos elevados.
Remoción de las barreras de comportamiento
Cuando hablamos de barreras de comportamiento, nos referimos a los
impedimentos a cambios en el accionar de los agentes económicos, que
incluyen -pero no se limitan- a la falta de información creíble, costos de
transacción e inercia organizacional.
Estas barreras pueden ser observadas claramente el los frecuentes fracasos
de medidas que incrementen la eficiencia energética. Medidas regulatorias
pueden jugar un rol importante en este aspecto.
En la actualidad, muchos países, Estados y empresas ya han comenzado a
actuar. Sin embargo, las emisiones de estos son muy pequeñas comparadas con
las globales. Cabe señalar que el contexto del CC, las acciones deben
tomarse a gran escala, ya que el compromiso de unos pocos, no resolverá el
problema. La mitigación del CC tiene el clásico problema de un bien público,
por lo que se requiere de la intervención internacional para impedir el free
riding. La cooperación internacional debe cubrir todos los aspectos para
reducir las emisiones: pricing, tecnología y barreras de comportamiento,
como así también emisiones derivadas del uso de la tierra.
Limitar la deforestación es una manera costo eficiente de reducir las
emisiones de GHG (se estima que el 18% de las emisiones provienen de la
deforestación). Las políticas deben ser diseñadas en los países en los
cuales hay recursos forestales, pero deben contar con el apoyo
internacional, ya que todo el mundo se beneficia de estas políticas. La
compensación de la comunidad internacional debe tomar en cuenta el costo de
oportunidad de los usos alternativos de la tierra, los costos de
administración y los costos de hacer cumplir la ley.
En conclusión, se deben aumentar los flujos de carbon finance para los
países en desarrollo, para apoyar políticas efectivas y programas de
reducción de emisiones. Será fundamental la cooperación internacional para
acelerar la innovación y difusión tecnológica reducirá los costos de
mitigación.
Fuente SAyDS
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Alarma Económica por Efectos del
Calentamiento Global
La economía mundial podría achicarse entre 5 y 20% en los próximos 200 años
si no se toman medidas urgentes contra el efecto invernadero, según un
informe elaborado por el gobierno británico.
Un informe elaborado por el gobierno británico en el cual se advierte que la
economía mundial corre riesgo de achicarse entre 5 y 20% en los próximos dos
siglos debido a los efectos del recalentamiento global, tuvo una amplia
repercusión internacional.
La investigación de 700 páginas, que fue supervisada por Nicholas Stern -un
alto funcionario del gobierno británico y ex economista en jefe del Banco
Mundial-, señala que si no se toman medidas rápidamente, las inundaciones
provocadas por el aumento en los niveles del mar podrían desplazar hasta 100
millones de personas; el derretimiento de los glaciares crearía escasez de
agua y las sequías podrían crear decenas de millones de "refugiados
climáticos".
En su informe, Stern sostiene que actuar ahora para reducir las emanaciones
de carbono representa un costo, por única vez, de 1% de la producción
económica global para el año 2050, que equivaldría a la suma de u$s 651.000
millones de dólares en la actualidad. Pero el costo de continuar con las
políticas actuales sería mucho mayor en el largo plazo ya que la temperatura
podría subir hasta cinco grados centígrados en los próximos 100 años.
El informe fue alabado por cuatro ganadores del Premio Nobel de Economía,
incluyendo a Joseph Stiglitz, profesor de la Universidad de Columbia, quien
dijo que ofrecía "el análisis más exhaustivo y riguroso dado a conocer hasta
ahora sobre los costos y riesgos del cambio climático, y sobre los costos y
riesgos de reducir las emanaciones".
Stern, quien encabeza el equipo de economistas del gobierno británico, opinó
que tratar de reducir las emanaciones perjudiciales a nivel global en un
porcentaje sustancialmente mayor a 450/550 partes por 1 millón de dióxido de
carbono (C02) equivalente, "impondría costos de ajuste muy altos en el corto
plazo y tal vez ni siquiera sea factible" debido a las demoras que hubo en
tomar medidas drásticas.
El economista señaló que el hecho de que la economía de mercado no haya
enfrentado el tema del cambio climático plantea la necesidad de que esto se
haga de la acción internacional coordinada. Stern está a favor de fijar
metas para las emanaciones y de la negociación de derechos de emisión. Pero
también expresó que se inclina por aplicar una mezcla de impuestos y
regulación. Para él, el costo de este tipo de medidas debe considerarse "una
inversión" que se hace para evitar el riesgo de una catástrofe en el futuro.
El experto británico considera que su informe se basa en una "estrategia
pro-crecimiento", ya que no busca poner límite a las aspiraciones de
expansión económica de los países, ya sean ricos o más pobres. "No tenemos
que frenar el crecimiento. Podemos crecer y mantenernos verdes si pagamos 1%
más por lo que compramos, que es equivalente a un incremento por única vez
de 1% en el nivel de los precios", aseguró Stern.
Michael Grubb, economista en jefe de Carbon Trust, una organización
financiada por el gobierno británico que asesora a empresas, opinó que el
informe ayuda a cerrar la brecha entre la comunidad científica y la
económica.
Stern también mencionó las oportunidades que presenta para las empresas el
mercado de tecnologías para reducir las emisiones de dióxido de carbono, que
según el informe tendría un valor de u$s 500.000 millones o más para el año
2050.
En última instancia, el informe Stern llega a una conclusión simple: que los
"beneficios de actuar de manera vigorosa y sin más demoras compensan
considerablemente los costos" de enfrentar la acuciante cuestión del cambio
climático.
Los gobiernos de todo el mundo, incluyendo el de Estados Unidos,
consideraron que el informe preparado por el gobierno británico sobre el
efecto económico del cambio climático representa un paso en la dirección
correcta.
Una vocera de José Manuel Barroso, presidente de la Comisión Europea, dijo
que el del recalentamiento global "no es un tema que Europa pueda permitirse
poner en la lista de problemas demasiado difíciles" y que es preciso actuar
ya.
Tony Blair, primer ministro del Reino Unido, dejó en claro que esperaba que
el informe sirviera para demostrar a algunos gobiernos -como el
estadounidense, entre otros- que han sostenido que tomar medidas urgentes
contra el cambio climático resultaría demasiado costoso, que los costos de
no hacer nada son mucho más altos.
Sin embargo, todavía parece complicado poder alcanzar un consenso
internacional en lo que respecta a sus recomendaciones, ya que no son muchos
los países dispuestos a comprometerse a tomar acciones concretas para
controlar las emanaciones de gases de efecto invernadero.
Fuente: IADE.org.ar / El Cronista Comercial, 6/10/2006
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Cambio Climático: una
inquietante realidad
“El calentamiento del sistema
climático es inequívoco como lo evidencian las observaciones de incrementos
en los promedios globales de temperaturas aéreas y oceánicas, el
derretimiento extendido de hielos y nieves y el crecimiento medio global en
los niveles del mar”…
“En las escalas continentales, regionales y oceánicas se han observado
numerosos cambios climáticos que marcan tendencias de largo plazo. Éstos
incluyen cambios en los hielos y temperaturas árticas, extensos cambios en
el régimen de las precipitaciones, salinidad oceánica, patrones de vientos y
otros aspectos relacionados a climas extremos incluyendo sequías, lluvias
abundantes, olas de calor e intensidad de ciclones tropicales.” (IPCC:
Contribución del Grupo de Trabajo I; avance de los resultados del cuarto
Informe de Evaluación, febrero de 2007, París; versión disponible sólo en
inglés)
El último Informe del Panel
Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC) implica un giro interesante
respecto al anterior al enfatizar que el cambio ha sido inducido por
actividades humanas: “Es muy probable que la mayor parte del incremento
observado en las temperaturas medias globales desde mediados del siglo XX se
deba al aumento observado en la concentración de gases de efecto
invernadero, producto de la acción antropogénica. Las influencias humanas
discernibles se extienden ahora a otros aspectos climáticos incluyendo el
calentamiento oceánico, las temperaturas medias continentales, los extremos
de temperatura y la variación en patrones de vientos”
La advertencia sobre el peso
relativo de este factor reaparece en las proyecciones futuras de cambio
climático al comunicar las conclusiones del Special Report on Emision
Scenarios realizados por el IPCC que prevén cómo podrían afectar las fuerzas
radiactivas antropogénicas causadas por los gases de efecto invernadero y
aerosoles para el2100: “La emisión continuada de gases de efecto
invernadero, en o por encima de las tasas actuales, causaría más
calentamiento e induciría a múltiples cambios en el sistema climático global
para el siglo XXI y, es muy probable que éstos fueran mayores que los
observados durante el siglo XX”… “Tanto las emisiones antropogénicas pasadas
y futuras de dióxido de carbono continuarán debido a la escala temporal que
requiere la remoción de dicho gas de la atmósfera.”
La preocupación creciente por la influencia de las acciones humanas en la
evolución del clima se manifiesta a finales de los años sesenta con la
creación del Programa Mundial de Investigación Atmosférica, aunque las
primeras decisiones políticas se adoptaron recién en 1972, en la Conferencia
de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente Humano (CNUMAH). Los
progresos de las investigaciones generaron la convocatoria de la Primera
Conferencia Mundial sobre el Clima, en 1979.
Los avances combinados de
estudios y acuerdos internacionales llevan a la constitución, en 1983, de la
Comisión Mundial sobre el Medio Ambiente, conocida como Comisión Brundtland,
iniciándose un proceso de toma de conciencia mundial que se consagra en 1990
en la reunión de la Segunda Conferencia Mundial sobre el Clima, clave básica
de los intercambios necesarios para la elaboración de un tratado
internacional.
El Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático es un organismo creado en
1988 por la Organización Meteorológica Mundial y el Programa de las Naciones
Unidas para el Medio Ambiente con el objetivo de elaborar evaluaciones
periódicas del conocimiento sobre el cambio climático y sus consecuencias.
El IPCC ha publicado tres informes de evaluación (1990; 1995; 2001) basados
en datos provenientes de múltiples fuentes que abarcan dimensiones tales
como el análisis de la composición del aire atmosférico, mediciones de las
temperaturas y niveles de los océanos y de las cubiertas de hielo.
Las conclusiones finales de los avances presentados este mes en París serán
comunicadas en las próximas negociaciones de la Convención Marco de las
Naciones Unidas sobre Cambio Climático (CMNUCCC), prevista para mayo de 2007
en Bonn.
Desde el punto de vista político resulta significativo que muchos gobiernos
hayan aceptado las conclusiones de los científicos, generándose así una base
sólida para intervenciones adecuadas que, bajo el marco de un
acuerdointernacional, impongan topes a las emisiones de los países
industrializados, incentivos para la limitaciónen los países en desarrollo y
apoyo generalizado a medidas enérgicas de adaptación.
El proceso de calentamiento global es ya irreversible, según los
especialistas. Las consecuencias perceptibles diseñan un escenario crítico
de múltiples derivaciones: la disminución de los glaciares y el deshielo de
los casquetes polares provocan la suba del nivel del mar, destruyendo
ecosistemas como los humedales, bosques y zonas costeras; la acidificación
de las aguas y la destrucción de los arrecifes de coral acaban con las
barreras protectoras del hábitat de especies marinas; las alteraciones en
las precipitaciones y la desertización tienen graves implicancias para la
agricultura, las reservas de agua y la salud humana. La urgencia de las
medidas de mitigación resulta evidente.
El llamado Informe Stern, presentado por el Reino Unido, señala la gravedad
de los problemas generados por el cambio climático para el progreso
económico y social: “El cambio climático incidirá sobre los elementos
básicos de la vida humana en distintas partes del mundo: acceso al
suministro de agua, producción de alimentos, salud y medio ambiente. A
medida que se va produciendo el calentamiento del planeta, cientos de
millones de personas podrían padecer hambre, escasez de agua e inundaciones
costeras.”
“Utilizando los resultados de modelos económicos formales, la Revisión ha
calculado que, de permanecer inactivos, el coste y riesgo total del cambio
climático equivaldrá a la pérdida de un mínimo del 5% anual del PIB global,
de ahora en adelante. Teniendo en cuenta una gama de riesgos y consecuencias
más amplias, los cálculos de los daños que se producirían aumentarían a un
mínimo del 20% del PIB. Por el contrario, el coste de la adopción de medidas
– reducción de las emisiones de gases invernadero para evitar las peores
consecuencias del cambio climático - puede limitarse al 1%, aproximadamente,
del PIB global cada año.”
El Informe Stern pone énfasis en la adaptación al cambio climático (adopción
de medidas para incrementar la resistencia y reducir los costos) que incluye
la producción de conocimientos y la difusión universal de la información que
viabilicen planificaciones eficaces y sustentables. Esto implica la
generación de políticas que respondan a una estrategia sostenida de mejoras
de la eficiencia energética, introducción de cambios en la demanda y la
adopción de tecnologías limpias. Pero el alcance debe ser global, no
dependiente de acciones aisladas de cada país: se requiere crear una visión
compartida a nivel internacional, instituyendo marcos de asistencia para
contribuir al logro de los objetivos comunes. Los elementos clave de todo
marco internacional futuro serían: canje de emisiones, cooperación
tecnológica, planes de reducción de la deforestación y estrategias de
adaptación.
La Argentina suscribió el informe final de la Conferencia Mundial sobre
Cambio Climático. Encabezada por el científico Osvaldo Canziani, la
delegación hizo hincapié en el problema crítico que se deriva de la falta de
información geofísica y biológica para estudiar cómo progresa la ciencia del
clima. Las redes de observación de los países en desarrollo son escasas y
mal operadas, incapaces de brindar información confiable para el manejo de
un recurso como el clima en áreas de decisión socioeconómica como el
desarrollo agrícola-ganadero, el energético o, también, la seguridad de los
espacios habitables y la salud humana.
La Universidad de Buenos Aires está trabajando esta problemática: varios
equipos de investigación abordan el tema desde distintas perspectivas
disciplinarias, desarrolladas en sus unidades académicas. Se estudian
aspectos tales como los impactos del cambio climático en los ecosistemas de
humedales, de importancia estratégica en el manejo del agua; aplicaciones de
la información meteorológica provista por la tecnología espacial que permite
la detección de tormentas y el cálculo de las lluvias en determinados
lugares, en cierto plazo de tiempo; la asociación entre cambio climático y
producción agrícola; las transformaciones sociales operadas a partir de las
migraciones provocadas por agentes climáticos. Se han encarado también los
problemas del cambio climático en relación a las inundaciones, entendidas
éstas como efectos visibles del fenómeno, incluyendo otras dimensiones del
problema como la asociación planteada entre vulnerabilidad social,
catástrofes y cambio climático, contemplando factores socioeconómicos,
ideológico-culturales y político-institucionales frente a un probable
aumento del nivel medio del mar en el litoral del Río de la Plata.
Fuente: web Rec.Uba.ar - sección Documentos Boletín Especial Nro. 46
(archivo pdf) Febrero de 2007
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Advertencia
del Gobierno Inglés sobre el Cambio Climático
El informe, analizado por Fundación Entorno, es el resultado de proceso que
arrancó en julio de 2005 cuando el Ministro de Economía británico, Gordon
Brown, encomendó a Sir Nick Stern, Director del Servicio Económico del
gobierno británico y antiguo Economista Jefe del Banco Mundial, un análisis
independiente y exhaustivo de la economía del cambio climático con el fin de
entender los retos que afrontamos, tanto a nivel nacional como
internacional, y cómo debemos superarlos.
La evidencia científica en estos momentos es abrumadora: el cambio climático
constituye una grave amenaza global y exige una respuesta global urgente.
Pero aún queda tiempo para evitar los peores impactos del cambio climático,
si emprendemos acciones enérgicas ahora.
Este Informe ha evaluado una extensa serie de pruebas de los impactos del
cambio climático y de los costos económicos, y ha utilizado varias técnicas
diferentes para evaluar los costos y los riesgos. Desde todas estas
perspectivas, la evidencia recopilada en el Informe llega a una sencilla
conclusión: los beneficios de acciones enérgicas y tempranas superan con
creces los costes económicos de la inacción.
El cambio climático afectará los elementos básicos de la vida de personas de
todas partes del mundo -el acceso al agua, la producción de alimentos, la
sanidad, y el medio ambiente-. Cientos de millones de personas podrían
sufrir hambre, escasez de agua e inundaciones costeras a medida que se
calienta el planeta.
Utilizando los resultados de modelos económicos anteriores, el Informe
estima que si no actuamos, los costes globales y los riesgos del cambio
climático equivaldrán a la pérdida de al menos un 5% del PIB global anual,
ahora y siempre. Teniendo en cuenta una mayor diversidad de riesgos e
impactos, las estimaciones de los daños podrían alcanzar un 20% o más del
PIB.
Por contra, los costes de acciones pertinentes -reduciendo las emisiones de
gases de efecto invernadero para evitar los peores impactos del cambio
climático- pueden limitarse a alrededor de un 1% del PIB global anual.
Las inversiones que se hagan en los próximos 10 a 20 años tendrán profundos
efectos en el clima durante la segunda mitad de este siglo y en el
siguiente. Lo que hagamos ahora y a lo largo de las próximas décadas podría
plantear riesgos de grandes alteraciones en la actividad económica y social,
a un nivel similar a los riesgos asociados con las grandes guerras y la
depresión económica de la primera mitad del siglo XX. Y será difícil o
imposible invertir estos cambios.
Así que la toma de prontas y enérgicas medidas está claramente justificada.
Dado que el cambio climático es un problema global, la respuesta ante el
mismo debe ser internacional. Debe basarse en una visión compartida de los
objetivos y en acuerdos sobre marcos que aceleren las acciones a lo largo de
la próxima década; y debe inspirarse en enfoques que se refuercen mutuamente
a nivel nacional, regional e internacional.
El cambio climático podría tener impactos muy graves en el crecimiento y
en el desarrollo.
El informe alerta sobre si no se toman medidas para reducir las emisiones,
la concentración de emisiones de gases de efecto invernadero en la atmósfera
podría alcanzar el doble de su nivel preindustrial tan pronto como el año
2035, comprometiéndonos prácticamente con un aumento medio global de
temperatura de más de 2º C. A más largo plazo, habría más de un 50% de
probabilidades de que el aumento de temperatura superara los 5º C. Un
aumento de esta índole sería extremadamente peligroso; equivale al cambio
producido en las temperaturas medias desde la última edad del hielo hasta
hoy. Un cambio tan radical en la geografía física del mundo tiene que dar
lugar a importantes cambios en la geografía humana, dónde viven las personas
y cómo viven su vida.
Se sabe que ya no es posible impedir el cambio climático que tendrá lugar a
lo largo de las próximas dos o tres décadas, pero aún es posible proteger en
cierta medida nuestras sociedades y economías contra sus impactos -por
ejemplo, proporcionando mejor información, mejor planificación, así como
cultivos e infraestructura más resistentes al clima-. Se calcula que la
adaptación costará decenas de billones de dólares al año tan sólo en los
países en desarrollo, y ejercerá más presiones sobre recursos ya de por sí
escasos. De esta manera, debería acelerarse el trabajo de adaptación,
especialmente en los países en desarrollo.
Los costes de la
estabilización del clima son considerables pero manejables; una demora sería
peligrosa y mucho más costosa
Se informa que los riesgos de los peores impactos del cambio climático
pueden reducirse sustancialmente si se consigue estabilizar los niveles de
gases de efecto invernadero en la atmósfera en el equivalente (CO2e) de
entre 450 y 550ppm CO2. El nivel actual es de 430ppm CO2e, y está aumentando
a más de 2ppm cada año. Una estabilización en este rango requeriría que las
emisiones estuvieran por lo menos un 25% por debajo de los niveles actuales
en el año 2050, y tal vez mucho más.
En última instancia, sea cuál sea el nivel de la estabilización, las
emisiones anuales deberán reducirse a más de un 80% por debajo de los
niveles actuales.
Esto constituiría un reto importante, pero una acción sostenida a largo
plazo puede lograrlo a unos costes que resulten bajos en comparación con los
riesgos de la inacción. Las estimaciones centrales de los costes anuales de
lograr una estabilización de entre 500 y 550ppm CO2e se sitúan en un 1% del
PIB global, en el supuesto de comenzar a tomar medidas enérgicas ahora.
Se destaca la importancia de que los costes podrían ser aún más bajos si
hubiera avances significativos en eficiencia, o si se midieran los
importantes cobeneficios, por ejemplo, de una menor contaminación del aire.
Si la innovación de las tecnologías bajas en carbono se retrasa más de lo
previsto, o si los formuladores de políticas no logran aprovechar al máximo
aquellos instrumentos económicos que permitan una reducción de emisiones,
los costos subirán enormemente.
Se requieren medidas sobre cambio climático en todos los países, y
estas medidas no tienen por qué frustrar las aspiraciones de crecimiento de
países ricos o pobres.
Los costes de tomar medidas no están distribuidos igualmente en los sectores
o en el mundo. Aún si los países ricos asumen la responsabilidad de
reducciones absolutas en emisiones de un 60-80% en 2050, los países en
desarrollo deben tomar medidas importantes también. Desde el informe se
recomienda no pedir a los países en desarrollo que asuman la totalidad de
los costes de estas medidas por sí mismos. Los mercados de carbono de países
ricos ya están empezando a proporcionar flujos financieros para apoyar el
desarrollo de tecnologías bajas en carbono, a través del Mecanismo de
Desarrollo Limpio, entre otros. Ahora se precisa una transformación de estos
flujos para apoyar acciones al nivel requerido.
También se destaca que las medidas sobre cambio climático también crearán
importantes oportunidades empresariales, a medida que se crean nuevos
mercados de tecnologías bajas en carbono y de otros bienes y servicios bajos
en carbono. Estos mercados podrían llegar a valer cientos de billones de
dólares anuales, y el empleo en estos sectores crecería en consecuencia.
La lucha contra el cambio climático es una estrategia que favorece el
crecimiento a más largo plazo, y se puede hacer de manera que no limite las
aspiraciones de crecimiento de países ricos o pobres.
Existe una serie de
opciones para reducir las emisiones; se requieren medidas enérgicas y
decisivas para estimular su acogida.
Las emisiones pueden reducirse mediante una mayor eficiencia energética,
modificaciones de la demanda, y la adopción de tecnologías de energía
limpia, calor y transporte. El sector energético de todas las regiones del
mundo tendría que llegar a una “decarbonización” de un 60% como mínimo en
2050 para que las concentraciones atmosféricas se estabilizaran en 550ppm
CO2e, o menos, y también serán necesarias grandes reducciones de emisiones
en el sector de transportes.
Aún con una expansión muy fuerte del uso de energías renovables y otras
fuentes de energía bajas en carbono, los combustibles fósiles podrían
representar más de la mitad del suministro global de energía en 2050. El
carbón seguirá desempeñando un papel importante en la mezcla energética de
todo el mundo, incluyendo las economías de rápido crecimiento. La captura y
almacenamiento de carbono a gran escala será necesario para permitir el uso
continuado de combustibles fósiles sin dañar la atmósfera.
Se señala que el cambio climático constituye el mayor fracaso del mercado
jamás visto en el mundo, e interactúa con otras imperfecciones del mercado.
Así, se recomienda la formulación de tres elementos de política para una
respuesta global efectiva. El primero es la fijación del precio del carbono,
aplicada a través de impuestos, comercio de emisiones o regulación. El
segundo se refiere a una política que apoye la innovación y el despliegue de
tecnologías bajas en carbono. Y el tercero se refiere a medidas para
eliminar las barreras a la eficiencia energética, y para informar, educar y
persuadir a las personas acerca de lo que pueden hacer para responder al
cambio climático.
El cambio climático exige
una respuesta internacional, basada en un entendimiento común de los
objetivos a largo plazo y en un acuerdo sobre marcos de acción.
Muchos países y regiones ya están tomando medidas: la UE, California y China
figuran entre los que tienen las más ambiciosas políticas para reducir las
emisiones de gases de efecto invernadero. El Convenio de la ONU sobre Cambio
Climático y el Protocolo de Kyoto ofrecen una base para la cooperación
internacional, junto con una serie de asociaciones y otros enfoques. Pero
ahora se requieren medidas más ambiciosas en todo el mundo.
Sin embargo, las acciones emprendidas por los países a título individual no
es suficiente. Cada país, por muy grande que sea, es sólo parte del
problema. Es fundamental crear una visión internacional compartida de los
objetivos a largo plazo, y construir marcos internacionales que ayuden a
cada país a desempeñar el papel que le corresponde en los esfuerzos por
lograr estos objetivos comunes.
Los principales elementos de futuros marcos internacionales deberían
incluir:
Comercio de emisiones: La expansión y vinculación del creciente número de
sistemas de comercio de emisiones en el mundo es una poderosa manera de
fomentar reducciones de emisiones rentables y de promover acciones en países
en desarrollo. La fijación de objetivos firmes en países ricos podría
generar flujos por valor de decenas de billones anuales para apoyar la
transición a alternativas de desarrollo bajas en carbono.
Cooperación tecnológica: En el ámbito global, el apoyo a la I+D energética
debería doblarse, como mínimo, y el apoyo al despliegue de nuevas
tecnologías bajas en carbono debería multiplicarse por cinco. La cooperación
internacional sobre normas de producto es una poderosa manera de impulsar la
eficiencia energética.
Medidas para reducir la deforestación: La pérdida de bosques naturales en
todo el mundo contribuye más a las emisiones globales anuales que el sector
de transportes. La detención de la deforestación sería una manera altamente
rentable de reducir las emisiones.
Adaptación: Los países más pobres son los más vulnerables al cambio
climático. Es esencial que el cambio climático se integre plenamente en la
política de desarrollo, y que los países ricos honren sus promesas de
aumento de apoyo a través de la ayuda al desarrollo internacional. Los
fondos internacionales también deberían apoyar una mejor transmisión de
datos regionales sobre impactos del cambio climático, así como trabajos
investigativos en relación con nuevas variedades de cultivos más resistentes
a las sequías y las inundaciones.
Fuente: Comunicarse
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