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 Heroína virtual: personaje de la educación tributaria
                                                    www.afip.gov.ar
             
     
 
Martina, heroína virtual de la AFIP contra la evasión,
Damián Kantor
"Construir al ciudadano",  Alberto Abad.
 Titular de la AFIP

Es la protagonista de un comic creado para que los chicos sepan los beneficios de pagar impuestos. Hay una licitación en marcha para hacer un videojuego.
Para combatir la evasión, el contrabando y el trabajo en negro de raíz, la AFIP creó a Martina, una joven heroína mezcla de James Bond y Petrocelli, aquel infalible abogado de la serie televisiva que ganaba todos los casos. La protagonista, en rigor, es un personaje de historietas que aparece regularmente en publicaciones infantiles. Y aunque no vuela como Superman ni camina por las paredes como el Hombre Araña, se transformó en la estrella top del programa de Educación Tributaria, que busca concientizar al público infantil sobre la importancia de la recaudación fiscal.

Tal es el éxito de la tira que la AFIP lanzó una licitación para hacer un videojuego de aventuras para computadoras, que el organismo distribuirá gratuitamente en los colegios. Hay dos empresas de software que compiten por desarrollar el entretenimiento, cuyo eje será ayudar a Martina a resolver misiones, muy parecidas a los casos reales de evasión que combate la AFIP habitualmente.

El videojuego es el proyecto más ambicioso del plan Educativo Tributario. El formato, según el pliego de licitación, es del tipo videoaventura, donde el jugador asumirá el rol de Martina y tendrá que apelar a la deducción y el ingenio para resolver las intrincadas misiones que le encomienden en la AFIP, inspiradas por lo general en casos reales. Así, Martina podrá desentrañar oscuras maniobras fraudulentas y enfrentar a villanos inescrupulosos, como personas que venden facturas apócrifas, comerciantes que no facturan con IVA y empresarios que emplean en negro.

Una ciudadanía se construye. Todos aprendemos a ser ciudadanos. Y cuando hablamos de evasión estamos hablando de un problema cultural, que sólo se corrige con educación. Por eso en la AFIP estamos trabajando con el programa de Educación Tributaria desde hace 6 años. Primero fue con los docentes de todo el país, luego directamente con los chicos.

Sabemos que ellos consumen gran parte de su tiempo frente a la PC. Por eso pusimos juegos en nuestra Web y ahora estamos en el proceso de licitación de uno de avanzada y de complejidad suficiente para que sea atractivo y dinámico.

Estamos llevando a la PC a la protagonista de las historietas, Martina, una joven investigadora de la AFIP que resuelve con tecnología, ingenio y destreza casos de evasión, contrabando y trabajo no registrado.

El objetivo es llegar con un mensaje que nos ayude a comprender que necesitamos ciudadanos activos, participativos y responsables.
 
Tribukit, es uno de los juegos de mesa, que distribuye gratis la AFIP.  Hasta el momento se entregaron unos 25 mil.  Para conseguir uno solo hay que escribir un mail a educacion@afip.gov.ar y llega a los pocos días por correo tradicional. 

Cautela
Malabar y Sabarasa son las únicas dos empresas que se presentaron en la licitación. Consultados por este diario, los ejecutivos de las firmas se mostraron cautos, "para no entorpecer el proceso licitatorio". Sin embargo, Javier Otaegui, de Sabarasa, dijo que se unió con otra firma para presentar su propuesta, y estimó que si ganan tendrán que contratar entre 12 y 15 personas durante un año para desarrollar el juego. "Hay mucho trabajo de producción, se necesita gente para dibujar, guionistas para hacer diálogos y dar vida a los ciudadanos que irán apareciendo en las sucesivas historias", sentenció.
Por su parte, Martín Malamud, director de Malabar, comenta que su empresa tiene experiencia en la producción de videojuegos para televisión. "Desde el punto de vista técnico -comentó- es igual hacerlo para TV o para PC. Es un proyecto lindo, grande, y me da la impresión que es el juego más importante que se producirá en el país".
Si se cumple el cronograma previsto, el juego estaría listo hacia fines de 2007. La base del programa constaría de unas 10 misiones. Y si llegara a tener aceptación, se entusiasman en la AFIP, los chicos, después de completar las primeras etapas, podrán ir bajando nuevas misiones desde Internet, tal como ocurre con muchos de los juegos comerciales.

El departamento de Educación Tributaria, creado en 1998 con aportes del BID y reimpulsada por el actual administrador, Alberto Abad, intenta a través de juegos de mesa, talleres, cursos y materiales educativos, promover la cultura del pago de impuestos desde la infancia. "Con el videojuego de Martina apuntamos a no perder el tren de los pibes y ser coherentes con la estrategia de la AFIP de hacer un uso intensivo de la tecnología", dijo a Clarín Andrea Vilardebó, a cargo de ese departamento.
"Se suele repetir -completó Augusto Albajari, un docente que integra el equipo de Vilardebó- que buscamos recuperar el sentido social de los impuestos, es decir, que los chicos sepan para qué existe un organismo recaudador y para resaltar que el ciudadano, además de derechos, tiene obligaciones".
Martina, que apareció publicada por primera vez a principios de 2005, fue creada para difundir estos conceptos. Sus historias, hoy, se leen semanalmente en la revista Genios, y una vez por mes aparece un juego de ella en Billiken. El personaje, una joven detective contratada por la AFIP, utiliza su poder de deducción y también herramientas tecnológicas como satélites, scanners, teléfonos, videocámaras y computadoras de última generación para desbaratar los fraudes.
Para lograr que los chicos se identifiquen con ella, los guionistas proyectaron una Martina "lo más real posible", con los mismos problemas que aquejan a cualquier hijo de vecino, al menos los de su edad: además de deslumbrar a sus jefes con su labor, la chica sufre desengaños amorosos, no consigue novio y vive con su gata Carola.
Su curriculum en el comic es impresionante: entre los casos que resolvió figuran: "Evasión de impuesto a los combustibles", "Contrabando de especies en extinción" y "Lavado de dinero en el mercado inmobiliario". En la AFIP, para el verano, piensan publicar una revista gratis con todos los casos de Martina.

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El odioso tanquecito
El verdadero "papá" de Martina es Pedro Penizzotto, más conocido como Peni, un dibujante de larga trayectoria que trabajó en diversas publicaciones, entre ellas Humor, Satiricón, El Periodista. Hoy, es habitual colaborador de la revista Genios. Sobre Martina, Peni afirma que "es mucho más linda que aquel odioso tanquecito de la DGI. Si cuando desde Educación Tributaria me encargaron a Martina me decían que iba a tener este nivel de aceptación entre los chicos, sinceramente no lo hubiera imaginado.  Cuando yo era chico me encantaban esas historietas detectivescas donde el lector tenía que poner en juego su capacidad de observación para resolver un misterio".


 

 
  
   ¿Qué entendemos por Cultura Tributaria?

La relación del ciudadano con el Estado parece estar caracterizada por un conjunto de ideas que pautan el comportamiento entre uno y otro actor y forman parte de nuestro imaginario colectivo. El ilícito, el delito, la desconfianza y el descreimiento, son algunas de estas ideas que, ya sean míticas o reales, tienen un lugar destacado a la hora de pensarnos a nosotros mismos.

Sin evaluar la precisión de este panorama socialmente reconocido, aquello que sin duda queda claro, es que la inobservancia a las normas jurídicas y sociales, la falta de sanción ante el incumplimiento de contratos de convivencia -tanto explícitos e implícitos-, forman parte de un conjunto de comportamientos naturalizados, con el cual nos identificamos.

A lo largo de nuestra historia y, en particular, durante los últimos treinta años, dictaduras militares y gobiernos corruptos cometieron actos ilícitos muy graves en nombre del Estado que colaboraron con el fortalecimiento de estas ideas. Si bien esto puede explicar el sentimiento de desconfianza del ciudadano ante el poder político, de ningún modo puede justificar la comisión de un ilícito.

La idea de que "este país está lleno de ladrones", parece funcionar como parte del aparato que utilizamos en nuestra vida cotidiana para disculparnos a nosotros mismos por torcer, esquivar o simplemente ignorar normas de convivencia. La idea de que el Estado es esencialmente corrupto, que el dinero público va siempre a los bolsillos de funcionarios deshonestos, convierte los ilícitos de los ciudadanos, ante sus propios ojos, en algo así como una estrategia de supervivencia.

En este marco, la evasión impositiva, el contrabando, el trabajo "en negro", por ejemplo, son vistos por algunos ciudadanos como una forma ingeniosa, digna de la viveza criolla", de reintegrarse a sí mismos tributos que consideran injustos al ser reclamados por un estado "corrupto" o "ineficiente".

Ante esta situación, debemos tener presente que, el que este comportamiento esté generalizado, no lo justifica ni, mucho menos, invierte su signo moral: lo que está mal no se convierte en aceptable si lo hacen muchos, se convierte en algo aún más dañino para el conjunto de individuos que componen la sociedad.

Estado, sociedad e impuestos
El estado es la suma de los individuos que lo componen. Los funcionarios y la clase dirigente son representantes de nuestra sociedad. Ellos comparten con ella defectos y virtudes y emergen de una comunidad con ideas como las mencionadas anteriormente, en la que el concepto del bien común y la valoración de una salida colectiva para nuestros problemas se encuentran desdibujados.


 

    Presentación del Programa de Educación Tributaria

El programa de Educación Tributaria nació en la Administración Federal de Ingresos públicos (AFIP) a fines de 1998 con el objeto de desarrollar una conciencia tributaria que fortalezca el crecimiento del país. Desde entonces, se vienen desarrollando una serie de estrategias múltiples en el ámbito de la educación formal y no formal que apuntan a recuperar el sentido social de los impuestos, mostrar de qué manera la evasión, el contrabando y el trabajo no registrado nos perjudican a todos y a generar una nueva cultura tributaria.

Creemos que no hay nación que pueda existir sin el aporte de la ciudadanía para mantener la estructura estatal. Los impuestos permiten la existencia de una educación gratuita, de hospitales públicos, de espacios de saber abiertos a todos como bibliotecas y museos, de espacios de recreación comunes como plazas y parques, de sistemas de justicia, seguridad y seguridad social. Cuando estos servicios y espacios públicos no tienen los recursos necesarios para sostenerse correctamente, los niños son los más afectados. Uno de los lemas de UNICEF en el país dice que "si los niños están bien, Argentina está bien". Porque un país en el que se cumplen los derechos humanos básicos es un país más justo, menos pobre, más desarrollado.

Considerando esto, la falta de pago de impuestos impacta directamente sobre los más débiles, ya que provoca una degradación en la educación de aquellos que no pueden -o no desean- pagar escuelas privadas, en la salud de quienes no pueden contratar planes de medicina prepaga, en la seguridad de todos los habitantes, en la subsistencia de aquellos que dependen de planes sociales; en fin, la falta de pago de impuestos, el trabajo no registrado y el contrabando provocan una disminución general de la calidad de vida de nuestro país.

Contenidos actitudinales
Partimos de la base filosófica y pedagógica que postula que los valores son tales cuando se cristalizan en actitudes y comportamientos concretos, comprometidos con la realización de los propios proyectos de felicidad y las perspectivas comunes de vida.

Es por ello que consideramos necesario que la Educación Tributaria parta del trabajo en torno a los valores. Así, es que entendemos a la solidaridad social, como la base de la cultura tributaria. El respeto a las normas, el compromiso social, la responsabilidad, la honestidad, la equidad y la justicia son valores que en igual medida contribuyen a su desarrollo.

La Formación Ética (y la Educación Tributaria) tiene otros fines. Ya no se trata de inculcar dogmáticamente una doctrina, una escala de valores o una serie de normas, sino más bien de privilegiar la enseñanza de saberes que permitan la construcción autónoma de la personalidad moral y la crítica racional de la validez de las normas.

Sabemos que no es tarea fácil. Por eso no nos circunscribimos a los comprobantes de pago o al régimen de facturación, sino que lo enmarcamos en el aprendizaje de contenidos actitudinales (normas, valores y actitudes).

La tarea integral debe centrarse en dos cuestiones: facilitar las condiciones para discernir aquello que no debe moralmente hacerse de lo que sí se puede y, en segundo lugar, facilitar las condiciones para conciliar lo que realmente se hace, con lo que moralmente creemos que debemos hacer; en otros términos, trabajar para reflexionar acerca de la congruencia entre el decir y el hacer.

Ser ciudadano
El concepto de ciudadanía está ligado íntimamente con la democracia y podríamos afirmar que la democracia no se sostiene sin el apoyo de la ciudadanía. A fin de entender la hipótesis planteada arriba conviene desarrollar qué entendemos por democracia y qué entendemos por ciudadanía.
En principio, para mayor comprensión del término democracia, distinguiremos la democracia como estilo de vida de la democracia política.
- Democracia como estilo de vida es una práctica inspirada en un conjunto de valores que se pueden transmitir
Por Democracia política entendemos la vigencia de un conjunto de pautas institucionales que conforman un determinado régimen de gobierno.
- Ciudadanía, por su parte, implica un estado civil en el que confluyen elementos de tipo jurídicos, políticos y morales. Estos elementos otorgan identidad y pertenencia a los miembros de la comunidad que están protegidos por las instituciones y al mismo tiempo están dispuestos a contribuir por ellas.
En el sentido jurídico, la ciudadanía equivale al reconocimiento de una serie de derechos y de deberes, relacionados con la participación en la esfera pública.

El vínculo político consiste en proporcionar la puesta en práctica de esta clase de derechos y deberes reconocidos.
Pero desde el punto de vista moral, la ciudadanía constituye una dimensión ética que nos confiere identidad como seres políticos. Distintas corrientes de pensamiento coinciden en que la ciudadanía es siempre la definición de un ejercicio moral, es decir, la ejecución de una práctica de compromiso.

Creemos que no se puede ser ciudadano sin aspirar a una buena ciudadanía, que la ciudadanía implica convivencia y que a partir de la dicha convivencia, encuentra sentido construir una moral ciudadana que nos obligue a colaborar en la perfección de la sociedad. El éxito del sistema democrático de una sociedad depende de la participación de ciudadanos, y la preparación sistemática que nos impulsa a vivir como ciudadanos activos y deliberantes se inicia y fortalece durante la infancia y la adolescencia.

En este sentido, la toma de conciencia individual desde los primeros años de nuestra vida se vuelve necesaria, porque sólo mediante la suma de voluntades de cada uno, se puede llegar a alcanzar una moral que devenga en que la construcción y ejercicio de una ciudadanía responsable sea la regla, y no la excepción.

Desde esta perspectiva se comprende por qué la democracia no puede ser resuelta sólo por una clase dirigente. La participación y la responsabilidad se vuelven valores claves para lograr entender la identificación entre Ciudadanía y Democracia y la concientización del individuo sobre sus derechos y obligaciones, se hace necesaria para que conozca, fortalezca y contrapese los espacios de poder.

Ejes temáticos del programa
Creemos que es posible colaborar en el desarrollo de las capacidades que intervienen en la formación de una moral ciudadana en los jóvenes y niños. Esta convicción nos lleva a sumar esfuerzos hacia la formación de un ciudadano crítico y participativo; un ciudadano responsable y creativo que tienda a hacer posible una transformación profunda y real en la sociedad en la que vive.

Para llevar a cabo esta tarea, el programa de Educación Tributaria trabaja sobre los siguientes ejes temáticos:

1- Formación en valores
2- Convivencia democrática
3- Hacia una cultura tributaria

Formación en valores
Entendemos que la tributación es el pilar económico del sostenimiento del Estado democrático: esto nos conduce a la necesidad de comprender la correspondencia entre los derechos y responsabilidades cívicas, y la interrelación de los intereses privados y los beneficios colectivos. Sostenemos que el desarrollo de la cultura tributaria está estrechamente relacionado con la formación ciudadana, porque compete al ejercicio de una ciudadanía responsable y como tal, está en íntima relación con la formación ética. Una ciudadanía responsable necesita, entre otras cosas, estar asentada en criterios de convivencia que refuercen valores como la justicia, la solidaridad, la cooperación, a partir, no sólo del respeto y el ejercicio de los derechos, sino también del cumplimiento de las obligaciones y compromisos que asumimos como integrantes de una comunidad. Teniendo en cuenta este marco de referencia

Convivencia democrática
Ciudadanía y Democracia no se identifican simplemente con la convivencia o una cuestión de sentimientos patrióticos, ni se reducen sólo a términos formales de derechos y obligaciones. En el mismo sentido, la distancia entre una democracia ideal y una democracia real, que da cuenta que "la promesa incumplida" de la democracia, no puede resolverse sólo por una clase de dirigentes iluminados ni por una mejor capacidad para elegir a quienes administran el poder.
En este contexto, la participación y la responsabilidad se vuelven valores indispensables para lograr entender la identificación entre la Ciudadanía y la Democracia. Es necesario que el individuo sea consciente de sus derechos y consecuente con sus obligaciones, que conozca, fortalezca y contrapese los espacios de poder.
La comprensión de las normas que regulan la vida colectiva exige un proceso que incluye su conocimiento, sur espeto, su comprensión y su aceptación reflexiva. También supone eventualmente su crítica y la construcción colectiva y consensuada de normas más adecuadas a la situación.

Hacia una cultura tributaria
Las normas tributarias forman parte del conjunto de reglas que debe cumplir un individuo adulto en la cultura democrática. Consideramos que los temas tributarios deben convertirse en un contenido transversal de la enseñanza -tanto en el ámbito formal como en el no formal- ya que son elementos constitutivos de la ciudadanía y están en íntima relación con la incorporación de valores y actitudes.
La tributación afecta principalmente a los intereses materiales, concretos y personales de cada individuo. Desde nuestra perspectiva, constituye un espacio privilegiado para poder observar el grado de coherencia entre normas, valores, actitudes y conductas que se da en las personas y grupos.
Es importante que se discuta sobre la idea del incumplimiento de la obligación tributaria como un problema colectivo porque ella afecta los derechos de toda la ciudadanía, particularmente de los más chicos. Por lo general, se asume que la evasión y los grupos o individuos que incurren en ella, se guardan para beneficio propio el monto del tributo que corresponde al Estado. En estos casos, la idea de Estado se asimila como una entidad gestionada y representada por grupos o personas que se reparten y controlan los recursos para consolidar sus posiciones de poder, eludiendo canalizar los fondos hacia la satisfacción de necesidades comunes. Bajo esta premisa, la evasión entra en una especie de espiral infinita: "no pago porque se la roban". Ambas conductas, la del evasor y la del funcionario de turno, ponen de relieve la debilidad en los vínculos de pertenencia a una comunidad que, más allá de diferencias y grupos, no puede percibirse involucrada en un destino compartido.
En este sentido y como venimos sosteniendo, la dimensión de la ciudadanía (aún lejana o ideal) no se separa de una comunidad de valores que sostienen un proyecto y un horizonte. Y entre los valores capaces de fundar ese pacto constituyente, están los principios de la igualdad, el interés general y la ética de la responsabilidad. Desde luego, ellos son resultado de la práctica del ejercicio de los derechos, así como del respeto de las obligaciones que insertan esos valores de referencia en una dinámica histórica.
El propósito de este eje conceptual es trabajar, junto a lo ya señalado, sobre: el origen y finalidad de las normas tributarias; la elaboración del Presupuesto Nacional y las atribuciones que le son encomendadas al Congreso para fijarlo; la conformación del Gasto Público y de los Recursos para llevarlo adelante; las funciones de los organismos de control como la AFIP (DGI-DGA); la participación ciudadana la relación entre los impuestos y la capacidad contributiva de los distintos agentes económicos; y la importancia de los comprobantes de pago y su vinculación con el pago de impuestos.

Acciones de Educación No Formal
La formación de una nueva cultura tributaria requiere de la implementación de distintas estrategias de difusión masiva que apuntan a instalar la temática en los espacios de consumo cultural de los niños y adolescentes. La escuela es el espacio privilegiado de socialización y transmisión de saberes, pero no es el único. La construcción de subjetividades se da también en otros ámbitos y resulta adecuado insertarse en ellos a partir del desarrollo de herramientas novedosas y eficaces como complemento necesario de las tareas que suponen la mediación escolar.
La masiva concurrencia de niños a estos lugares y los comentarios recibidos, indican que estas modalidades refuerzan las acciones sistemáticas y contribuyen a difundir la educación tributaria.

Encontrará un detalle de las actividades realizadas en su página web. www.educaciontributaria.com.ar


 

 

     Concurso Nacional de Dramaturgia

La AFIP en conjunto con el Instituto Nacional del Teatro y con el auspicio de la UNICEF
convocan al 8 ° Concurso Nacional de Dramaturgia.

Las obras premiadas formarán parte del programa "AFIP va a la escuela" que el equipo de Educación Tributaria
desarrolla desde el año 2003 en escuelas de todo el país,
con el fin de promover la reflexión y la acción para el desarrollo de una ciudadanía responsable.

El concurso convoca a todos aquellos autores que quieran trabajar sobre temas de ciudadanía, vinculados al sentido social de los impuestos y al reconocimiento del Estado como garante del cumplimiento de los derechos de los más chicos.

Las Bases para participar

1°- Podrán participar todos los ciudadanos argentinos, nativos o extranjeros nacionalizados con más de cinco (5) años de residencia en la República Argentina; y que actualmente tengan residencia comprobable en el país.

2°- Los participantes no podrán enviar más de una obra. Cada obra podrá ser escrita por más de un autor (en este último caso, un mismo autor podrá formar parte de sólo un equipo autoral).

3°- Los textos presentados deberán abordar la temática del ejercicio de una ciudadanía responsable, vinculada al sentido social de los impuestos y al reconocimiento del Estado como garante del cumplimiento de los derechos de las niñas, niños y adolescentes, enmarcándose en los conceptos desarrollados en el Anexo del presente concurso. El o los autores podrán obtener más información sobre el Programa de Educación Tributaria a través de la página web http://www.afip.gov.ar/et . Asimismo, podrán enviar sus consultas al mail: educacion@afip.gov.ar

4°- Las obras deben estar dirigidas al público de todas las edades, particularmente destinado a niños de entre 7 y 12 años, siendo el ámbito escolar el marco predominante para las funciones. Se valorará la economía de la propuesta en lo referido a la cantidad de recursos humanos necesarios para representarla (en función de las representaciones previstas en todo el país).

5°. Las obras presentadas deberán ser inéditas y no estrenadas.

6°- Las obras deberán presentarse por triplicado, escritas a doble espacio, impresas en una sola cara de papel A4, tipografía Times New Roman, cuerpo 12, encuadernadas o anilladas. En la primera hoja deberá constar: nombre de la obra y el seudónimo elegido.

7° - El o los autores adjuntarán un sobre cerrado en cuyo exterior figurará el título de la obra más el seudónimo elegido y en cuyo interior deberá constar, con carácter de declaración jurada, bajo firma: Datos completos reales del autor o autores, domicilio y un breve currículum. Deberá incluir un ejemplar del presente reglamento debidamente firmado con firma y aclaración de todos los autores como constancia de su plena aceptación de las bases. También deberá incluir copia debidamente certificada del comprobante de inscripción de la obra en el Registro Nacional de la Propiedad Intelectual.

8°- Cada participante se responsabilizará tanto por la veracidad de los datos como por la autoría de la obra presentada. Ante cualquier impugnación que surgiera al respecto el INT y la AFIP quedarán excluidos de cualquier responsabilidad legal, correspondiendo a cada participante afrontar la misma a título personal.

9°- La convocatoria se abrirá el día 10 de abril de 2006 y cerrará, indefectiblemente, el 19 de junio de 2006. El Instituto Nacional del Teatro dará a conocer el resultado de la selección durante la primera quincena del mes de Julio de 2006.

10°- Los textos se entregarán personalmente o enviarán por correo, consignándose en el envío: "Instituto Nacional del Teatro, Av. Santa Fe 1243, 10° piso, (CP 1059), Ciudad Autónoma de Buenos Aires, "7mo. CONCURSO NACIONAL DE DRAMATURGIA".

11° - El Instituto Nacional del Teatro no se responsabilizará por pérdidas o extravíos de obras eventualmente remitidas.

12°- Se considerará como válida la fecha de matasellos de correo que se atenga al plazo estipulado, aún cuando la obra hubiese sido recibida con posterioridad a la fecha de cierre de recepción.

13° - El Jurado estará integrado por dos (2) personalidades relevantes de la actividad teatral de nuestro país, elegidas por el Consejo de Dirección del INT; y por un (1) un integrante del equipo de Educación Tributaria de la AFIP.

14° - Atendiendo a la calidad artística se seleccionarán TRES (3) textos y se otorgarán hasta TRES (3) menciones.

15° - El Instituto Nacional del Teatro distinguirá con los siguientes premios:
1° Premio: SEIS MIL PESOS. ($ 6.000.-)
2° Premio: CUATRO MIL QUINIENTOS PESOS ($ 4.500.-)
3° Premio: TRES MIL PESOS ($ 3.000.-)
Las obras premiadas formarán parte del programa de Actividades que el Departamento de Educación Tributaria de la AFIP desarrolla a nivel nacional en diferentes ámbitos vinculados con el campo de la educación y la cultura (escuelas, ferias provinciales, regionales y nacionales, museos y plazas), teniendo así garantizadas un mínimo de quinientas (500) representaciones en diferentes zonas del país a partir de septiembre de 2006.
El INT convocará oportunamente a la presentación de equipos que aspiren a montar las obras premiadas, y a través de un Comité Curador otorgará un subsidio de CINCO MIL PESOS ($ 5.000.-) para cada uno de los equipos que lleven adelante la producción de las obras premiadas. El INT otorgará dicho subsidio a doce (12) propuestas de producción como máximo, pero no más de cuatro (4) para una de las tres obras premiadas. Si hubiera más equipos postulantes el INT de acuerdo a los antecedentes de los mismos determinará a quiénes adjudicará los subsidios.
Asimismo, la Editorial INTeatro editará un volumen con las obras premiadas, donde serán incluidas las obras que obtengan menciones.

16°- El fallo del Jurado SERÁ INAPELABLE Y PODRÁ DECLARAR DESIERTA LA SELECCIÓN. Cualquier situación no prevista en el presente Reglamento será dirimida por el Consejo de Dirección del INT.

17° - Pasados los noventa (90) días desde la divulgación de los premios, las obras que no sean retiradas serán destruidas.

18º - Los autores concursantes deberán tener cabal conocimiento de la Ley N° 24.800 y su Decreto Reglamentario N° 991/97.

19º - No podrán presentarse autores vinculados laboralmente con el INT, o que sean Representantes Provinciales y/o integrantes del Consejo de Dirección del mismo.

20º - No podrán presentarse autores inhabilitados por el Instituto Nacional del Teatro. En el caso de que la inhabilitación se produjera una vez premiado, el mismo no recibirá el premio estipulado. Si la misma se produjera después de haber cobrado el premio, pero por causas previas a la premiación, deberán proceder a la devolución íntegra del monto premiado, en las condiciones que el INT determine.

 
    Cursos de Capacitación Docente - Talleres de "Educación Tributaria y Formación Ciudadana"

El dispositivo diseñado para la capacitación docente señala diversos pasos para su realización.

a) La AFIP firma un Convenio Marco con el Ministerio de Educación de la provincia interesada por el cual, cada una de las partes asume distintas responsabilidades.

La AFIP:
- Proporciona gratuitamente el material didáctico para alumnos y docentes
- Dicta el curso de "Educación Tributaria y Formación Ciudadana".
- Evalúa y cierra el proceso de capacitación.
- Solventa la asignación para los Coordinadores Regionales.


   AFIP va a la Escuela

Se encuentra disponible para consulta la Licitación Pública Nº 39/06 cuyo objetivo es la realización de una obra teatral para difundir contenidos del Programa de Educación Tributaria de la AFIP,  a realizarse en escuelas privadas y/o públicas de gestión privada de la Ciudad de Buenos Aires para el ciclo lectivo 2006 y 1er. Semestre de 2007. El servicio requerido consiste en la realización general del proyecto y coordinación, y logística del mismo que incluye todo lo necesario para el montaje y puesta en escena de una obra teatral con temática de esta AFIP.

Las funciones se deberán presentar en escuelas privadas y/o públicas de gestión privada de la Ciudad de Buenos Aires a razón de 2 funciones por día, una en turno mañana y otra en turno tarde, todas ellas en días hábiles, hasta cumplimentar con el número total de funciones requeridas (250 funciones).

El lugar de retiro o consulta de los pliegos es en el Departamento Administración de Compras, Hipólito Yrigoyen 370, 5° piso, Oficina 5830, en el horario de 10:00 a 15:30 hs.