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Responsabilidad Social
Universitaria |
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Muchas gracias por ayudarnos a
completar esta sección
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Comentarios
y Opiniones: |
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CENARSECS
Centro Nacional de RSE y Capital Social
"Congreso Internacional de RSE, Universidad y Desarrollo", 2006
Puso en marcha, capacitación para el
desarrollo de la RSE en las PyMEs |
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Qué
es la RS Universitaria, O. Martinez, J.E. Picco |
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Responsabilidad Social en Universidades, Universia |
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La
Universidad como timón de la RSE, UCCOR |
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II
Diálogo Global sobre RSU, 2006 |
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Programa
RS de la Universidad de San Andrés |
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1a.
Cátedra optativa de Gestión RSE, UADE |
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u n
i v e r s i d a d e s e x t r a n j e r
a s
(online): |
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Plan
Fénix
El crecimiento mata a la inflación, David
Cufré
V Reunión Pública del Plan Fénix, octubre 2006 |
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Cátedra Santander de RSC
Centro de Investigación de la Universidad del
Pacífico
Vincular - Centro de Estudios de RSE de la
Pontificia
Universidad Católica de Valparaiso |
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La
RSE en la UBA
La Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad Nacional de
Buenos Aires creó el Centro Nacional de Responsabilidad Social
Empresarial y Capital Social (CENARSECS).
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Hizo su lanzamiento
en el "Congreso Internacional de Responsabilidad Social,
Empresarial, Universidad y Desarrollo" (4 a 6 de septiembre de
2006, en Buenos Aires.
-
Puso en marcha,
capacitación para el desarrollo de la RSE en las PyMEs
La responsabilidad
social de la empresa privada (RSE) se ha transformado en un tema eje
de la agenda pública mundial e iberoamericana en los últimos años, y
todo indica que su incidencia será creciente.
Sociedades civiles cada vez más articuladas y participativas,
inversionistas masivamente preocupados por la transparencia y el
buen gobierno corporativo, consumidores, sindicatos, y otros
sectores demandan que la empresa institución fundamental de la
economía tenga un comportamiento ciudadano ejemplar, y se autofije
exigentes standards de conducta en relación a todos esos
stakeholders (involucrados). La RSE se mide, y es un factor cada vez
más influyente en los mercados actuales. Los inversionistas y los
consumidores premian y sancionan a las empresas según sus niveles de
RSE.
Las investigaciones indican asimismo que influye en la productividad
del personal de la empresa, y que hace una diferencia cada vez más
importante en términos de competitividad nacional e internacional.
Las Naciones Unidas han lanzado al respecto un Pacto Global Mundial,
la Unión Europea un Libro Verde, se suceden las iniciativas, y
numerosas empresas de punta han ingresado activamente en esta nueva
área.
En Ibero América hay un largo camino por recorrer. Las Universidades
de la región pueden jugar un gran papel incorporando este dinámico
campo de conocimiento, y tecnologías a sus programas de formación,
sus investigaciones, y sus aportes a la comunidad.
En un Continente como América Latina, elevar los niveles de RSE
puede ser vital para enfrentar los grandes problemas de pobreza (41%
de la población), exclusión social (25% de los jóvenes están fuera
del mercado de trabajo y el sistema educativo), desigualdad (la
mayor del globo y causa clave de la pobreza persistente), y poder
avanzar hacia el cumplimiento de las metas del Milenio, y un
desarrollo sostenido. También es de gran significación en España, y
la sociedad española y las europeas la reclaman activamente ...
El texto es introducción al
Congreso Internacional de Responsabilidad Social Empresarial,
Universidad y Desarrollo, Ciudad Autónoma de Buenos Aires, realizado
entre 4 y 6 de septiembre de 2006
Fuente: web Consejo Profesional de Ciencias Económicas de la Ciudad
Autónoma de Buenos Aires.

La Facultad de Ciencias Económicas de la
UBA puso en marcha un centro de capacitación de
Responsabilidad Social Empresaria
Para Héctor Larocca, el panorama es claro: “La Argentina, de la
crisis más profunda de su historia, ha entrado en un escenario de
oportunidades. En este sentido, la Responsabilidad Social
Empresarial (RSE) puede jugar un papel importante en la construcción
de una sociedad mejor”, consideró.
Por eso, desde marzo dirige el Centro Nacional de Responsabilidad
Social Empresarial y Capital Social (CENARSECS) de la Facultad de
Ciencias Económicas de la Universidad de Buenos Aires (UBA), cuyo
objetivo principal es construir espacios de intercambio que reúnan
al Gobierno, empresas y organizaciones voluntarias, y que
“catalicen” alianzas y proyectos conjuntos.
“El Centro es la unidad orgánica interna que, articulada con otros
sectores de la facultad, producirán la sinergia necesaria para
mejorar la utilización y aplicación de los recursos humanos”,
definió el director. Según explicó, la nueva conducción de
Económicas puso la atención en ejes estratégicos de vinculación de
la casa de altos estudios con la sociedad, entre los cuales “la RSE
es uno fundamental”.
Así, mantienen la premisa del creador del Centro, Bernardo Kliksberg,
quien apuntó a descentralizar las políticas públicas en el campo
social para su ejecución por agentes e instituciones de la sociedad
civil. “Viene efectuando aportes sustantivos y trascendentes en la
temática que abordará el Centro en su plan estratégico y operativo
para los próximos años”, adelantó Larocca.
Dar énfasis a la capacitación para el desarrollo de la RSE en la
pequeña y mediana empresa (PyME), apoyar al empresariado del
interior del país para fortalecer el área, e impulsar la enseñanza
de la RSE en las universidades aparecen como los principales
objetivos del Centro.
Estas funciones se corresponden con las principales inquietudes de
las empresas a la hora de desarrollar la RSE. “La primera impresión
necesaria para que fertilice el tema es cambiar el paradigma
tradicional de la filantropía, que está bien pero no alcanza. Hay
que insertarse en la realidad social”, enfatizó. “La RSE crea
transparencia, discurso único, decisiones éticas, vocación por la
asociatividad, mecanismos de confianza mutua, que son las
dimensiones de lo que hoy se conoce como capital social”, siguió.
“A medida que el tema sea estimulado desde diversos sectores:
Estado, universidad, cámaras empresarias, estudios profesionales se
desarrollarán los impactos que permitan calificar y diferenciar, con
indicadores objetivos, a aquellas empresas que desarrollan acciones
de RSE por moda de las que lo hacen por convicción”, manifestó
Larocca.
Para mayor información contacte a: Centro Nacional de
Responsabilidad Social Empresarial y Capital Social al TEL. (011)
4370 6105; e-mail congrse@econ.uba.ar, o visite el sitio web
www.econ.uba.ar.
Fuente: Risolidaria 2007 en
www.risolidaria.org.ar
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Responsabilidad
Social Universitaria - RSU -
- En lo que respecta al ámbito
universitario, fuera de la empresa pero con potencial capacidad
de influencia sobre ella, en noviembre de 2005 se llevó a cabo el
“II Diálogo Global sobre Responsabilidad Social Universitaria”
organizado de manera conjunta por la Iniciativa Interamericana de
Capital Social, Ética y Desarrollo del Banco Interamericano de
Desarrollo (BID/SDS) y la Red Global de Aprendizaje para el
Desarrollo del Banco Mundial.
- En dicho evento, tras el objetivo de armar mejor a la Universidad
Latinoamericana del siglo XXI de cara a las nuevas realidades y
amenazas que enfrenta la región, se definió a la Responsabilidad
Social Universitaria (RSU) como "la gerencia ética e inteligente de
los impactos que genera la organización en su entorno humano, social
y natural".
- La siguientes son las cuatro
principales conclusiones del foro:
1. La Responsabilidad Social Universitaria sigue siendo un concepto
nuevo y como tal, interpretado de diversas maneras. La “gerencia de
impactos” puede ayudar.
La definición de RSU como “gerencia de impactos” expuesta en este
Diálogo presenta un marco útil al considerar la RSU como acciones
concretas tomadas por una Universidad en su entorno y contexto
particular frente a la pregunta ¿qué hacer? La gerencia de impactos
por lo tanto no se aleja de valores éticos, sino que los convierte
en acciones.
Tampoco supone una imitación de los mecanismos gerenciales de la
empresa: la Universidad tiene otras prioridades y objetivos pero por
el simple hecho de existir en un entorno, ésta tiene impactos que
necesita prever y administrar de la mejor manera posible. Esto con
el fin de servir a su comunidad y entorno y no sólo servirse de
ella.
2. La RSU es más que proyección social.
Requiere cambios no sólo en su comportamiento y gestión de cara a la
sociedad, sino también de cara hacia dentro
La RSU es saber administrar los impactos que la Universidad tiene en
sus cuatro áreas de funcionamiento (Administración, Formación,
Investigación y Participación social). Así es necesario que sea
responsable no sólo de cara hacia su entorno a través de proyectos
sociales que incluyen a estudiantes de varias especialidades, sino
también en la manera en la que, por ejemplo, recicla sus desechos,
rinde cuentas transparente o cuida del personal administrativo
y académico. No es sólo asegurar que sus estudiantes sean el día de
mañana responsables, es
también asegurarse de que ella misma lo es.
3. La RSU debe ser entendida como un
cambio de paradigma gradual, no radical y definitivo. No se
buscan cambios radicales sino mejoras adecuadas a la realidad de la
Universidad. Se incita a la Universidad a empezar a su ritmo, a
autoevaluarse (analizar su currículo oculto) e ir actuando allá
donde encuentre potencial para cambiar y un retorno para la
Universidad. Pero también la Universidad debe estar preparada para
adaptarse, mantenerse flexible. La RSU no es
una reforma más o un cambio definitivo. Es un proceso y como tal la
Universidad debe ser capaz de mantenerse vigilante y ágil.
4. La RSU no busca la dispersión de los
saberes, busca la inteligencia emocional dentro de las
especialidades y el diálogo interdisciplinario. En el área de
educación, la RSU no busca que el estudiante sepa de todo sin ser
especialista en nada. Con la interdisciplinaridad, lo que se busca
es abrir al estudiante hacia otros campos que
sin tener que ser un especialista en ellos, debiera conocer para
poder trabajar con otros en la solución de problemas sociales.
Porque los problemas sociales son todos complejos e implican un
enfoque multidisciplinario. Los problemas del desarrollo no saben lo
que son las especialidades o las barreras curriculares. Por eso las
especialidades universitarias deben encontrar el modo de abrirse y
dialogar entre sí, si pretendemos formar profesionales capaces
de ser ciudadanos activos agentes de desarrollo.
Para ver el informe completo: http://www.iadb.org/etica/Eventos/Red1-GrlInfo.cfm
Fuente: web BID, Enero de 2006 |
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La Responsabilidad Social llega
a las Universidades
El padre Rafael Velasco, rector de la Universidad Católica de
Córdoba (UCC) pidió que el tema se instale en la agenda de las
universidades y comience a ejecutarse en la formación académica de
los estudiantes. Un debate que recién comienza. Así como hace unos
años se extendió con fuerza en las empresas argentinas la tendencia
de contribuir con la sociedad más necesitada, ahora parece que las
universidades también pueden llegar a ser portadoras de esta
costumbre de vincularse más con su entorno.
Al menos esto es lo que aspira el rector de la Universidad Católica
de Córdoba (UCC), el padre Rafael Velasco, que salió a reclamar un
mayor compromiso del mundo académico para instalar la noción de
Responsabilidad Social dentro de los claustros.
Tras una columna publicada en un diario cordobés donde sugirió la
necesidad de poner en marcha proyectos sociales para la comunidad,
el directivo dialogó con Universia y trazó su visión en torno de los
beneficios que estas prácticas generan en los estudiantes, docentes
y en las propias universidades.
"Hay que instalar el tema y empezar a dialogar porque la
Responsabilidad Social todavía no está en la agenda universitaria",
sostuvo el rector de la institución jesuita con más de 50 años de
experiencia educativa y ahora también social. Si bien
reconoció que las áreas de extensión de las universidades cumplen su
misión de acercar el saber a la gente, la integración con la vida
real de una comunidad "aún no está inmersa dentro de la formación
curricular del alumno y ya es hora de acabar con esta escisión".
Para Velasco, "este es un planteo que va a la escencia de las
universidades; es decir si tienen que seguir siendo un centro del
saber que está cerrado sobre sí mismo o abrirse al diálogo con el
contexto donde está inserta", deslizó el rector de la UCC.
En este sentido, comentó que esta noción de "unir la academia con
los problemas concretos de la sociedad" ya se discute de lleno en la
Universidad de Harvard, al igual que en otras casas de altos
estudios latinoamericanas.
Según publicó el diario The Boston Globe, la universidad más
prestigiosa de Estados Unidos encontró en un sondeo que sus
estudiantes le pedían más preparación sobre temas del mundo real en
las clases.
"Los directivos entendieron que deben tener planes más allegados con
lo que ocurre en la sociedad y que se debe preparar a los
estudiantes para participar en la vida cívica", dijo Velasco,
conciente que la toma de conciencia se dio incluso en un contexto
muy diferente al de Argentina, donde aún un tercio de la población
está bajo la línea de pobreza.
"Con más razón se hace inevitable apuntar a esto acá en el país",
opinó el rector. "Para el estudiante es un aprendizaje desde la
experiencia en primer lugar, que es fundamental a la hora de formar
un profesional. Pero además implica un ida y vuelta con la sociedad,
porque existe una necesidad concreta que presenta un problema a
estudiar", destacó.
Mirar hacia dentro
La propia UCC tiene aceitados los engranajes de su modelo social. Ha
creado una oficina de responsabilidad social donde se amasan decenas
de programas de ayuda que incluso les otorgan a los estudiantes y
docentes una serie de beneficios que van desde el reconocimiento
oficial a la entrega de incentivos de hasta 5 mil pesos.
De hecho, en la facultad de Arquitectura ya funciona dentro de la
currícula una materia que propone la resolución de problemas
arquitectónicos en comunidades desfavorecidas.
"El aprendizaje es muy diferente, porque el estudiante proyecta
pensando en las necesidades de la gente, en su forma de vivir, se
involucra en su realidad y construye a partir de la toma de
conciencia de los verdaderos problemas habitaciones que les plantean
los habitantes", remarcó Velasco.
Por otro lado, también funciona en la UCC un consultorio jurídico
notarial pensado para uso de personas sin recursos donde los
estudiantes de la facultad de Derecho interactúan con los conflictos
legales de la población y ejercitan su formación sobre cuestiones
reales.
Unirse más
Sin embargo, y a pesar de las extensas campañas que incluso llevan
adelante las demás universidades integrantes de la Compañía de
Jesús, el tema de la responsabilidad social aún adolesce en la
Argentina, a la luz de lo que recoge Velasco entre sus pares: "Hay
una cuestión del saber por el saber mismo que a veces soslaya la
cuestión social. La universidad ha tendido a estar encerrada en su
propia lógica y hoy impera mucho la lógica de la inserción laboral y
no tanto el componente social", se inquitó el rector ante este
portal.
De todos modos, reconoció que "es un tema en el que la mayoría se
muestra de acuerdo, pero la cuestión es ver cómo se lleva a la
práctica", algo que según su visión se le dificultaría más a las
universidades de gestión pública por su mecánica de gestión, más
compleja que en instituciones como la UCC, con 8500 alumnos.
"En Córdoba las universidades estamos en diálogo (existe un foro de
rectores y el Instituto Tecnológico donde confluyen privadas y
públicas), existe una inquietud compartida, pero el punto está en
qué lugar de las prioridades se ubica", exclamó Velasco.
En este orden, el rector indicó que la responsabilidad social podría
ahora incluso tener un debate de avanzada cuando comiencen a
discutirse las modificaciones a la Ley de Educación Superior, un
momento que el rector ve como "excepcional para plantear sus
beneficios".
Por último, el titular de la UCC reconoció que el primer paso
también será "vencer un poco los recelos que hay entre las
universidades, donde muchas veces nos vemos como competidores. Por
eso lograr vencer este tipo de barreras que ayuden a mirar los
problemas interdisciplinariamente sería un gran paso", sentenció.
Fuente UNIVERSIA, 05/03/2007
http://www.universia.com.ar/portada/actualidad/noticia_actualidad.jsp?noticia=20147
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La
Universidad como timón de la RSE ,
Universidad Católica de Córdoba
El ámbito universitario ha
sido siempre cuna de ideas, proyectos y alternativas para temas que
se instalan en las sociedades o en ámbitos específicos de ésta y
requieren de cierto marco de pensamiento para utilizarlos mejor. En
Argentina un ejemplo contundente fue el surgimiento del
Plan Fénix impulsado por un grupo
de economistas de la Facultad de Ciencias Económicas de la
Universidad de Buenos Aires (UBA).
En el caso de la Responsabilidad Social Empresaria, la Universidad
cumple un rol fundamental en la investigación de las políticas para
llevar adelante y en el diseño de campos de acción para incursionar
o bien análisis de los marcos establecidos para proponer soluciones
alternativas. Si bien la tarea llevada adelante por la distintas
Fundaciones (en muchos casos anexas a las empresas, como son la
Fundación Telefónica, Arcor y BBVA, entre otras) proporcionan a los
estudiosos una amplia perspectiva del manejo e implementación de las
acciones de RSE, la Universidad provee al sector datos y estudios
que se transforman en complementos ideales del trabajo de estas
Fundaciones y empresas que contemplan RSE.
En Argentina podemos reconocer como vanguardistas del pensamiento de
RSE universitario a la Universidad Argentina de la Empresa (UADE) y
a la Universidad Católica de Córdoba –UCCOR- (ciudad donde además
tienen asiento la Fundación Arcor y el Instituto Argentino de RSE –IARSE-).
Respecto de la UADE y el trabajo de campo que aporta al sector, se
ha tratado el tema en una edición anterior. Pero en el caso de la
UCCOR sólo nos referimos a la publicación de un libro ("Miradas
argentinas") como mero producto académico. La obra coordinada por
Gustavo Morello y realizada por el equipo de Proética, es sin duda
uno de los mejores aportes que ha brindado la Universidad a la RSE.
En primer lugar, se trata de un trabajo de investigación que
reconoce su maduración en la edición del libro y, por otro lado, su
aporte es aún más importante por tratarse de una mirada desde el
interior del país. Su análisis si bien es macro, está centrado en el
público cordobés, consumidor de los productos de empresas
socialmente responsables. Desde una noción-definición de la RSE,
pasando por su relación con el sector agropecuario (a cargo de
Nicolás Liarte-Vejrup) y el de las pymes, hasta la idea de un
management responsable, este estudio de Proética no hace más que
reafirmar el valor que juega la universidad en el ámbito que
tratamos. ¿Las empresas o Fundaciones serían capaces de costear
recursos humanos, tecnología y tiempo para analizar análisis tan
profundos? Si todavía se discute si la RSE es un gasto o una
inversión, no cabe duda que la Universidad aporta al sector una
suerte de transparencia de gestión u órgano fiscalizador que desde
lo instituido no está adoptado. Cierto es que ahora existe un Índice
de Responsabilidad Social, pero su implementación y sobre todo el
uso que se haga de él aún es materia discutible. Además, la
Universidad resulta un fuerte impulsor de políticas de RSE, no sólo
por sus aportes bibliográficos sino por las jornadas y seminarios
que organiza para concienciar y difundir el tema. En Argentina lo
vimos con las jornadas de la UCES y la UP, y en Chile se podrá
observar en octubre próximo con dos Seminarios que organizará la
Pontificia Universidad Católica de Valparaíso a través de su centro
de estudios de RSE, Vincular (un símil de Proética y el CEAV en
Argentina). Este centro chileno, además, presentó el 10 de agosto
último el "Primer Modelo de Gestión de RSE" que apunta a servir de
base para las empresas e instituciones chilenas que quieran
incursionar en este terreno. En el caso de Perú, por ejemplo, la
Universidad sirve cómo ámbito de encuentro para pensar mejor la RSE
en un diálogo que incluye a las empresas, Fundaciones ligadas a
éstas y ONG’s. El camino recorrido parece sólido pero aún resta que
desde el ámbito académico surgen más centros e institutos que
brinden a las empresas herramientas serias para una mejor
implementación de la responsabilidad social empresaria.
Fuente: Universidad Católica de Córdoba
11/08/2004 - link ttp://www.uccor.edu.ar/paginas/prensa/TIMON.doc |
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Los integrantes
del Plan Fénix
expresan su compromiso de continuar trabajando
desinteresadamente para contribuir a la construcción de un programa
de desarrollo con equidad, que se consolide como proyecto
estratégico de la sociedad argentina. Se trata de un grupo de
economistas que desde fines de 2000 está discutiendo, en el ámbito
de la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA, los problemas
centrales de la economía argentina y formulando propuestas, con la
mirada puesta en el mediano y largo plazo, y también con algunas
medidas de corto plazo que permitan enfrentar la crisis actual.
En el mes de diciembre de 2001 la Universidad de Buenos Aires
resolvió aprobar el proyecto estratégico "Hacia el Plan Fénix,
diagnóstico y propuestas. Una estrategia de reconstrucción de la
economía argentina para el crecimiento con equidad" mediante
resolución No 6846 de su Consejo Superior y designar como Director
del Proyecto al Dr. Abraham Leonardo Gak.
En uno de sus documentos fundacionales el Grupo señala:
"La Universidad tiene, entre sus responsabilidades, la de pensar el
país en el marco del escenario mundial para contribuir a elevar la
calidad de vida del conjunto de la población y consolidar la
democracia.
Esta tarea es particularmente crítica y urgente en momentos como los
actuales, signados por el estancamiento, la concentración de la
riqueza, el aumento de la pobreza y la exclusión, y la pérdida de la
capacidad de decidir nuestro propio destino.
En cumplimiento de esa responsabilidad ineludible, docentes e
investigadores convocan a la reflexión común para aportar a un
diagnóstico acerca de la naturaleza de los problemas centrales de la
economía argentina y comenzar a formular propuestas que permitan
resolver la crisis y movilizar el formidable potencial con que
cuenta nuestro país"

El crecimiento mata a la
inflación, por David Cufré
El grupo de expertos de la UBA rechazó la salida ortodoxa de frenar
la economía para evitar los aumentos. Pidió más intervención.
“La mayor oferta de bienes y servicios es la mejor arma contra la
inflación”, dice el Fénix.
Economistas de distintas tendencias debaten por estos días qué hacer
frente a la inflación. Con tono más o menos alarmista, desde la
ortodoxia se plantea que la suba de precios es un problema grave que
debe ser enfrentado con una estrategia que combine un enfriamiento
de la economía, una caída del tipo de cambio y una menor
intervención del Estado en la formación de precios para no
desalentar la inversión privada. El Plan Fénix se sumó a la polémica
con la presentación de un documento donde fija su posición ante esas
recomendaciones y aporta las propias. Parte de la base de que “el
crecimiento debe ser preservado ante todo”, y sobre ella acumula una
serie de argumentos que defienden la salida heterodoxa.
Los economistas de la Universidad de Buenos Aires que componen ese
espacio de pensamiento coinciden con el gobierno nacional en aquella
primera definición. Pero se distancian a medida que analizan la
implementación de algunas políticas. En particular, cuestionan la
intervención del Indec y que en lugar de crear canales
institucionales para negociar con los formadores de precios se apele
a diálogos y acuerdos informales. Son dardos que apuntan al
secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno.
El documento se titula “El debate sobre la inflación: ¿reducir o
sostener el crecimiento?”. La primera parte describe el diagnóstico
de quienes recomiendan frenar la expansión económica. Para ellos,
sostienen desde el Fénix, existe un persistente proceso
inflacionario que debe ser interpretado como una señal de alarma.
“La economía se encontraría en una situación de sobreexigencia en
relación con la capacidad instalada; en otras palabras, parten de la
hipótesis de que la inversión no es suficiente para asegurar el
crecimiento a los ritmos actuales”, indican. “Esta lectura
–agregan–, se funda sobre un diagnóstico de inflación de demanda
(...), donde se supone que la producción no puede crecer para
satisfacer el crecimiento” del consumo.
Para el Fénix, la visión es errada por distintas razones, pero entre
las principales figura un hecho inapelable: la producción, en lugar
de estancarse, sigue creciendo. “Es un hecho que la economía, así
como la inversión, continúan creciendo a tasas sostenidas y, si
realmente existiera un límite físico a la producción, la brecha de
demanda se manifestaría solamente a través de incrementos de precios
o de importaciones. La evidencia indica, sin embargo, que la
actividad productiva continúa una trayectoria ascendente, en la que
la participación de los sectores productores de bienes conserva un
comportamiento hegemónico.”
En consecuencia, el documento considera viable que el PIB pueda
continuar su expansión a tasas elevadas, con un horizonte al 2010,
si se mantiene el crecimiento de la inversión.
Alfonso Prat Gay, ex presidente del Banco Central, es uno de los
economistas que recomienda, a contramano de la visión del Fénix,
moderar el crecimiento. Ayer sostuvo que sería conveniente bajar “de
9 a 5” puntos la expansión del PIB y que el Banco Central deje de
intervenir para sostener el dólar. Si bien no lo expresó, la receta
clásica que vienen planteando desde la ortodoxia es reducir el gasto
público y, en particular, las obras de infraestructura. El Gobierno
se niega, así como defiende el aumento del gasto en jubilaciones.
Prat Gay también aseguró que “la inflación está desbocada”.
Para el Fénix, la escalada de precios exige una pronta intervención
del Estado, dado que si bien se trata de “una inflación media”,
“manejable por las autoridades”, que no muestra “una situación de
descontrol”, constituye un problema por su impacto social
–especialmente en los sectores de bajos ingresos, para los
desocupados y los trabajadores informales– y por el riesgo de que
sectores empresarios con poder para fijar precios los aumenten para
sacar ventajas en la puja distributiva o los suban en un
comportamiento defensivo que retroalimente el proceso.
“Es menester que el Estado asuma un rol activo de arbitraje” frente
a la puja distributiva, para “salvaguardar el crecimiento y la
capacidad adquisitiva de los sectores menos favorecidos”. El Fénix
reconoce que el Gobierno intentó actuar en esa dirección, pero “la
naturaleza y el alcance de los instrumentos no parecen suficientes”.
“Es menester que el Estado actúe, con sólidas bases técnicas, en una
negociación –que sin duda será dura– con los sectores con capacidad
de formación de precios”, insiste. Y pide la ampliación de medidas
de defensa de la competencia. Se trata de la articulación de
políticas para fortalecer la intervención del sector público, en
lugar de avanzar por canales informales y personalistas, en alusión
implícita a Moreno.
“Las medidas concretas que se diseñen desde estos principios deben
formularse en un marco de debate y confrontación de ideas abierto, y
donde el Estado muestre capacidad tanto para fundamentar
técnicamente sus decisiones como para explicar a la sociedad su
sentido”, aconsejan. En contraposición, los economistas de la UBA
reclaman que “situaciones como las que vive (el Indec) no deben
reiterarse bajo hipótesis alguna”. “La producción de información
confiable –alertan– es una condición vital para que la sociedad
pueda tener un adecuado conocimiento de lo que ocurre.”
El diagnóstico del Fénix es que uno de los factores de la inflación
es el reacomodamiento de precios relativos en una economía que
parece encaminada al pleno empleo, el cual es uno de los mayores
objetivos de toda política económica. Por tanto, “no es necesario
recurrir a apreciaciones cambiarias (...) ni mucho menos detener la
expansión. Por el contrario, la mayor oferta de bienes y servicios
es en última instancia la mejor arma contra la inflación”.
Fuente: pagina12.com.ar Economía, 31 Mayo, 2007
Documento conectado a la fuente:
“El debate sobre la inflación: ¿Reducir o
sostener el crecimiento?”

V Reunión Pública del Plan Fénix, octubre
2006
Entre el 25 y 27 de octubre de 2006 se llevó a cabo, en la
Universidad Nacional del Litoral, la presentación del Plan Fénix II.
Los integrantes del grupo Plan Fénix dieron a conocer las propuestas
de trabajo para el período 2006/2010, donde el aspecto social se
constituyó en un imperativo para el desarrollo. Según afirmaron sus
integrantes, este plan es posible "porque la universidad pública
argentina es creíble" y su eje principal es saldar la deuda social
argentina.
La actividad se realizó en el marco de la V Reunión Pública del Plan
Fénix conjuntamente con el VII Encuentro Nacional de Economías
Regionales y el IV Encuentro del nodo Región Centro de Economías
Regionales.
"Para la UNL es una gran satisfacción, un orgullo que se haya
elegido como sede del lanzamiento del Plan Fénix, sobre el cual se
viene trabajando desde hace siete años a partir de un grupo que nace
en la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA", destacó el rector
de la UNL Mario Barletta en el acto de inauguración de las jornadas.
"Uno de los valores más significativos que tiene el Plan es el haber
incrementado la actividad, haber planteado la necesidad de la
incorporación de diferentes miradas y esto es lo que le ha dado
legitimidad al Plan, más allá de los valores académico y científico
que en él se muestran", indicó. "Es una demostración de una
construcción colectiva en la que participan muchos actores y que se
han sumado muchísimas universidades", finalizó el rector.
"La universidad tiene que hacer las cosas con documentación, con
rigurosidad científica, y así lo hicimos y lo transmitimos a la
sociedad, porque esa es la función del sector universitario", afirmó
el Director del Proyecto Estratégico Plan Fénix Abraham Gak, y
agregó que si el Plan Fénix es posible es porque "la universidad
pública argentina es una institución creíble". Asimismo, indicó:
"Sin utopía no se puede tener futuro y en los momentos de crisis lo
que hace falta es justamente la utopía para pensar que tenemos un
futuro".
Durante el mismo acto se entregaron los diplomas de Huésped de Honor
a los integrantes del Proyecto Estratégico Plan Fénix en
reconocimiento a su trabajo y trayectoria. De esta manera,
recibieron el galardón Aldo Ferrer, Benjamín Hopenhayn, Saúl Keifman,
Alberto Müller, Alejandro Rofman, Jorge Schvarzer y Abraham Gak.
Crecimiento sostenido
Atento a las necesidades actuales, el grupo elaboró un proyecto de
trabajo para el período 2006/2010, que consiste en un ejercicio de
simulación y consistencia macroeconómica para la economía argentina,
el cual fue presentado en la UNL. Para la conclusión de este
proyecto han sido fundamentales los debates permanentes en el seno
del Plan Fénix, así como los materiales producidos y debatidos en
seminarios y reuniones de diverso tipo y los aportes de múltiples
actores sociales.
"El Plan Fénix I surgió en un momento crítico de la economía
nacional, en el año 2001, cuando la economía venía experimentando
las consecuencias de un prolongado período de políticas cerradas y
nosotros advertimos en aquellas reuniones del año 2001 qué era lo
que se podía esperar", afirmó Aldo Ferrer.
Asimismo, reconoció que si bien las ideas fundacionales del programa
siguen siendo las mismas desde su fundación hasta ahora, la
situación actual es totalmente distinta, ya que "cinco años después
la economía ha tomado un rumbo distinto, el país ha recuperado el
comando de su realidad y queda pendiente la agenda social".
Al respecto, Abraham Gak explicó que los ejes fundamentales de este
nuevo plan "son el desarrollo y la equidad en la distribución del
ingreso. De modo que este crecimiento extraordinario que hemos
tenido en estos cuatro años y que, a nuestro juicio, va a seguir
manteniéndose en niveles muy importantes en 2007, 2008, 2009 y 2010,
nos permita encarar una política de redistribución del ingreso y una
participación mucho mayor del sector asalariado en la apropiación de
los frutos de ese crecimiento. Para ello formulamos esta serie de
propuestas, que son el eje de nuestra forma de pensar".
Ferrer también explicó que el plan tiene un modelo de simulación de
la economía que indica que "dada la realidad existente, la economía
puede sostener hasta el 2010 y después una tasa de crecimiento
elevado, que permite elevar el empleo, aumentar los recursos
disponibles y a partir de esa posibilidad generar una política
social y económica que fortalezca la competitividad y sobre todo la
distribución del ingreso".
Fuente: Secretaría
Políticas Universitarias, acceso a la nota
desde aquí
Documento conectado a la fuente:
“La inclusión social, el bienestar y la
educación: imperativos para el desarrollo.Plan 2006/2010”,
octubre de 2006 - Este documento incluye un Modelo
de consistencia de las políticas macroeconómicas de 2006/2010 que
toma en cuenta la brecha social, la sustentabilidad externa y la
fiscal.

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Responsabilidad
Social de las Universidades, Osvaldo
Facundo MARTÍNEZ (*) y Juan Eduardo Picco
Responsabilidad Social de la
Universidad. ¿Qué es lo que se quiere significaron estas palabras?
Para tratar de comprender el significado tan profundo que encierran,
debemos preguntarnos si se cumple el rol que les cabe a las
universidades en el complejo mundo actual; y si están en condiciones
de ser llamadas universidades.
En su sentido amplio, Universidad es universalidad de conocimientos
y búsqueda de la verdad en un ámbito donde se realizan estudios
superiores y se practican, con normalidad y continuidad temporal,
actividades sustantivas de docencia, investigación, extensión y
transferencia.
Entendemos por Responsabilidad Social Universitaria (RSU) al
conjunto de acciones que realiza la Universidad como resultado de la
ejecución de su Proyecto Institucional, donde declara explícitamente
–a través de la Visión y Misión- la orientación y coherencia de sus
valores y actividades con la búsqueda de la felicidad y bienestar de
los seres humanos; y de la consolidación de una sociedad más justa y
equilibrada, con objetivos de largo plazo que permitan lograr las
condiciones necesarias, suficientes, para que nuestro planeta Tierra
sea un hogar confortable para las futuras generaciones.
Una universidad que cumpla con estos postulados podrá trascender,
desde el lugar donde está inserta físicamente y donde vuelca sus
esfuerzos inmediatos, hacia lo regional y global. Sólo será cuestión
de tiempo y esfuerzo conjunto con la sociedad toda para el logro de
sus objetivos.
¿Qué es lo que se observa en el escenario mundial, del cual nuestra
Argentina no escapa?
La presión de la globalización internacional está exigiendo a las
universidades que se conviertan en entes económicos, en unidades de
gestión que -aunque manifiesten no tener fines de lucro- deben
lograr auto mantenerse. Al respecto, resulta muy interesante el
trabajo realizado por Carlos Hoevel, titulado “Ante la llegada de la
business university”, donde expone el crecimiento del concepto de
Universidad Empresa en contrapartida a la Universidad Académica,
sosteniendo que “una Universidad académica no es laque ignora su
dependencia de lo económico, sino la que la articula de manera
adecuada para no desvirtuar su naturaleza”. Luego, con el objeto de
llevarlo a la práctica, señala que “hay que enmarcar jurídicamente,
con principios normativos concretos, los límites y modalidades en
que la Universidad puede recibir dinero, concretar acuerdos o
compartir programas con empresas o con el Estado para financiar sus
actividades, sin comprometer su autonomía académica”.
Es evidente que, sin un adecuado presupuesto, las universidades
públicas poco podrán hacer para salir de la situación de crisis que
viven, algo que constituyen denominador común de la educación
pública en nuestro país.
Desde nuestro humilde punto de vista, consideramos la necesidad de
contar en el sistema de educación superior con universidades
públicas y gratuitas sostenidas por el Estado, que sean eficientes y
respondan a lo que definimos más arriba como RSU.
Para tratar de comprender sin equívocos lo que deseamos significar
como acciones de RSU en el seno de la Universidad, sostenemos que la
actividad académica debe estar orientada a lograr ciudadanos probos
y honestos, que concluyan su carrera profesional con conocimientos
que validen las incumbencias para los cuales sus títulos los
habilitan. Personas comprometidas con la sociedad de la que forman
parte y a la cual volcarán sus conocimientos para mejorar su calidad
de vida, tratando de solucionar los problemas que la comunidad
afronta; esa comunidad que -mediante el pago de los impuestos y
tasas al Estado- contribuyó y posibilitó sus estudios. Dicha
comunidad es el socio invisible y principal tenedor virtual de
acciones en esta empresa educativa y, por lo tanto, beneficiario del
producto final: el egresado universitario.
También creemos que una adecuada gestión, donde los recursos
públicos se manejen con responsabilidad hacia el bien común, donde
los dirigentes guíen sus conductas con el peso puesto en el servicio
a la comunidad sin preocuparse solamente por su continuidad y
hegemonía en el ejercicio del poder o por el fortalecimiento de sus
economías personales, permitirá lograr el hábitat donde se fomente
la excelencia académica.
Esa excelencia se pondrá de manifiesto no solamente en el
aprendizaje de las ciencias y técnicas sino también (y
fundamentalmente) en el aprendizaje, en la vivencia de los valores y
principios éticos; donde se inculque el amor, el respeto a la
naturaleza, el espíritu de servicio, donde se difunda la noción de
empresa no sólo como generadora de riqueza sino además como
herramienta de transformación social que incluya explícitamente
entre sus objetivos el desarrollo y mejora de las comunidades en las
que actúa. Nuestros estudiantes, nuestros docentes, nuestro
pueblo en general vive una situación de confusión e incertidumbre
que preocupa porque aún no se terminan de definir los valores que
deben guiarnos. Este es el momento de ser claros y terminantes,
introduciendo la noción de Responsabilidad Social en nuestras aulas.
Es tiempo de actuar no sólo como formadores de profesionales,
futuros empresarios, dirigentes o gerentes, sino también en la
construcción de una universidad que pueda ser ejemplo y actúe como
ente rector, consejero, asesor y prototipo de un modo de conducta
frente a la sociedad; ejemplo a adoptar por quienes pasaron por sus
aulas y por quienes precisan de sus conocimientos.
Si es posible lograr esto, podremos hacer creíbles y sustentables en
el tiempo los principios de la institución universitaria, que
todavía goza de cierto prestigio y respeto. En este sentido, da la
impresión de que la sociedad aún considera que no se ha contaminado
y la ve como un reservorio al cual se puede recurrir a la hora de
lograr soluciones para algunos de los problemas que aquejan a
nuestra sociedad. Como consecuencia de ello -y en conjunto con otras
instituciones como, por ejemplo, los Colegios Profesionales-, ese
rol podría extenderse a una función clarificadora ante diferencias
que puedan plantearse en el seno de la sociedad, más explícitamente
asumiendo un rol arbitral con capacidad para decidir si una conducta
empresaria es realmente una actitud de Responsabilidad Social o
simplemente una cobertura para disimular las consecuencias de su
deficiente y/o irresponsable desempeño en su actividad específica; o
incumplimiento de las leyes que regulan su actividad. Ello serviría
para desenmascarar actitudes y acciones que, en muchas
oportunidades, se utilizan para intentar confundir a la sociedad y
lograr la aceptación de prácticas no permitidas. Promover el debate
acerca de cómo la universidad puede intervenir en la sociedad de
manera ética y legítima para realizar acciones de Responsabilidad
Social es también parte de la RSU. Esta actividad, creemos,
representa los sueños de muchos de los universitarios ocupados por
vivir en una sociedad mejor, atentos no sólo a una formación técnica
sino también humana, solidaria y participativa. Afortunadamente, el
mundo marcha en este sentido (aunque parezca que muy lentamente).
Prueba de ello es la frase: “Los alumnos de las escuelas de negocios
anteponen valores éticos y emocionales a los económicos y creen que
los ejecutivos de hoy cobran demasiado”, que resume el pensamiento
de Miguel Trías, profesor de Derecho Privado de la Escuela Superior
de Administración y Dirección de Empresas (ESADE) de España, quien
asevera esto tras haber leído y valorado los artículos con los que
200 alumnos de 27 escuelas de negocios (radicadas en los cinco
continentes) han respondido a la primera convocatoria de la revista
MBA Business Review, coordinada por ESADE. “Al ejecutivo del mañana
le preocupará en igual medida que sus empleados sean felices que
conseguir los objetivos económicos marcados”. Además, probablemente
cobre menos que los directivos actuales. ¿Increíble? Tal vez sí.
“Pero si las escuelas de negocios que están introduciendo valores
éticos y emocionales en sus enseñanzas persisten en el intento, ese
perfil, que suena hoy un tanto ingenuo, acabará siendo cierto”,
sostiene Simon Dolan, profesor y director de investigación del
Instituto de Estudios Laborales de ESADE. Los directivos deben ser
ante todo responsables y honestos. Según el profesor de ESADE, “el
directivo que tendrá éxito en el futuro será el que sepa encontrar
un equilibrio inteligente entre los objetivos éticos, los
emocionales y los económicos”, aunque denuncia que hay pocos
directivos en España que respondan a este esquema.
Este potpurrí de pensamientos y opiniones que presentamos nos ha
desvelado en más de una oportunidad, pensando en los caminos
adecuados para llevar adelante las acciones para generar un plan de
acción que contribuya -sostenida y sistemáticamente- a introducir
los conceptos de RSU en el seno de la universidad argentina. Si bien
ésta se encuentra en un proceso de adaptación y revisión,
fundamentalmente impulsado desde el exterior para tratar de lograr
profesionales “intercambiables” en el mundo globalizado, algo que se
lleva a la práctica mediante procesos de Evaluación y Acreditación,
sería muy interesante replantearse si estas prácticas son realizadas
en un marco donde la RSU esté presente y responda claramente a
objetivos locales, regionales y nacionales. Creemos que se debería
seguir el ejemplo de Chile, país que nos aventaja en ese sentido. A
través del proyecto “Universidad Construye País”, la vecina nación
trabaja para que sus universitarios tomen conciencia de la
importancia que tiene la Responsabilidad Social en la actualidad, y
cómo contribuirá a mejorar su futuro. La intención de este escrito
tiene por objeto motivar a toda la comunidad universitaria a
participar e indagar acerca de qué es y de qué manera la
Responsabilidad Social puede influir positivamente sobre nuestras
actividades, tratando de llevar a la práctica lo que creemos
redundará en beneficios para nuestra comunidad. Y, como resultado de
esta búsqueda, poder contestarnos cuál es la universidad que nuestra
sociedad necesita y que nuestro pueblo se merece.
(*) Osvaldo Facundo
Martínez es Ingeniero Electromecánico, con Orientación Electrónica,
egresado de la Universidad de Buenos Aires (UBA) en 1969.
Especialista en Docencia Universitaria (UTN, 2001); Profesor Titular
por Concurso en Investigación Operativa y Sistemas de Gestión de las
carreras Ingeniería Industrial e Ingeniería de Sistemas de
Información. Además, es Investigador Categoría 3 del Programa de
Incentivos del Ministerio de Educación; y Director del Proyecto de
Investigación de Sistemas de Pronósticos en Series Temporales.
Fuente: IARSE, dirección original del documento
http://www.iarse.org/site/downloads/curso_rse/Responsabilidad_Social_de_las_Universidades-JE_Picco_y_OF_Martinez.pdf
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