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Responsabilidad Social Universitaria

 

¿Qué hacen las universidades, en relación a la RSE?
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 Comentarios y Opiniones:

 

CENARSECS Centro Nacional de RSE y  Capital Social "Congreso Internacional de RSE, Universidad y Desarrollo", 2006
Puso en marcha, capacitación para el desarrollo de la RSE en las PyMEs

 Qué es la RS Universitaria, O. Martinez, J.E. Picco

 Responsabilidad Social en Universidades, Universia

 La Universidad como timón de la RSE, UCCOR

 II Diálogo Global sobre RSU, 2006

    Programa RS de la Universidad de San Andrés
      1a. Cátedra optativa de Gestión RSE, UADE
   

u n i v e r s i d a  d e s   e x t r  a n j e r  a s (online):

Plan Fénix
El crecimiento mata a la inflación, David Cufré
V Reunión Pública del Plan Fénix, octubre 2006

 

  Cátedra Santander de RSC
 
Centro de Investigación de la Universidad del Pacífico
 
Vincular - Centro de Estudios de RSE de la Pontificia
  Universidad Católica de Valparaiso

     

 

   
 

La RSE en la UBA
La Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad Nacional de Buenos Aires creó el Centro Nacional de Responsabilidad Social Empresarial y Capital Social (CENARSECS). 

  • Hizo su lanzamiento en el "Congreso Internacional de Responsabilidad Social, Empresarial, Universidad y Desarrollo" (4 a 6 de septiembre de 2006, en Buenos Aires.

  • Puso en marcha, capacitación para el desarrollo de la RSE en las PyMEs

La responsabilidad social de la empresa privada (RSE) se ha transformado en un tema eje de la agenda pública mundial e iberoamericana en los últimos años, y todo indica que su incidencia será creciente.
Sociedades civiles cada vez más articuladas y participativas, inversionistas masivamente preocupados por la transparencia y el buen gobierno corporativo, consumidores, sindicatos, y otros sectores demandan que la empresa institución fundamental de la economía tenga un comportamiento ciudadano ejemplar, y se autofije exigentes standards de conducta en relación a todos esos stakeholders (involucrados). La RSE se mide, y es un factor cada vez más influyente en los mercados actuales. Los inversionistas y los consumidores premian y sancionan a las empresas según sus niveles de RSE.
Las investigaciones indican asimismo que influye en la productividad del personal de la empresa, y que hace una diferencia cada vez más importante en términos de competitividad nacional e internacional.

Las Naciones Unidas han lanzado al respecto un Pacto Global Mundial, la Unión Europea un Libro Verde, se suceden las iniciativas, y numerosas empresas de punta han ingresado activamente en esta nueva área.
En Ibero América hay un largo camino por recorrer. Las Universidades de la región pueden jugar un gran papel incorporando este dinámico campo de conocimiento, y tecnologías a sus programas de formación, sus investigaciones, y sus aportes a la comunidad.

En un Continente como América Latina, elevar los niveles de RSE puede ser vital para enfrentar los grandes problemas de pobreza (41% de la población), exclusión social (25% de los jóvenes están fuera del mercado de trabajo y el sistema educativo), desigualdad (la mayor del globo y causa clave de la pobreza persistente), y poder avanzar hacia el cumplimiento de las metas del Milenio, y un desarrollo sostenido. También es de gran significación en España, y la sociedad española y las europeas la reclaman activamente ...

El texto es introducción al Congreso Internacional de Responsabilidad Social Empresarial, Universidad y Desarrollo, Ciudad Autónoma de Buenos Aires, realizado entre 4 y 6 de septiembre de 2006
Fuente: web Consejo Profesional de Ciencias Económicas de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.




La Facultad de Ciencias Económicas de la UBA puso en marcha un centro de capacitación de Responsabilidad Social Empresaria

Para Héctor Larocca, el panorama es claro: “La Argentina, de la crisis más profunda de su historia, ha entrado en un escenario de oportunidades. En este sentido, la Responsabilidad Social Empresarial (RSE) puede jugar un papel importante en la construcción de una sociedad mejor”, consideró.
Por eso, desde marzo dirige el Centro Nacional de Responsabilidad Social Empresarial y Capital Social (CENARSECS) de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Buenos Aires (UBA), cuyo objetivo principal es construir espacios de intercambio que reúnan al Gobierno, empresas y organizaciones voluntarias, y que “catalicen” alianzas y proyectos conjuntos.
“El Centro es la unidad orgánica interna que, articulada con otros sectores de la facultad, producirán la sinergia necesaria para mejorar la utilización y aplicación de los recursos humanos”, definió el director. Según explicó, la nueva conducción de Económicas puso la atención en ejes estratégicos de vinculación de la casa de altos estudios con la sociedad, entre los cuales “la RSE es uno fundamental”.
Así, mantienen la premisa del creador del Centro, Bernardo Kliksberg, quien apuntó a descentralizar las políticas públicas en el campo social para su ejecución por agentes e instituciones de la sociedad civil. “Viene efectuando aportes sustantivos y trascendentes en la temática que abordará el Centro en su plan estratégico y operativo para los próximos años”, adelantó Larocca.
Dar énfasis a la capacitación para el desarrollo de la RSE en la pequeña y mediana empresa (PyME), apoyar al empresariado del interior del país para fortalecer el área, e impulsar la enseñanza de la RSE en las universidades aparecen como los principales objetivos del Centro.
Estas funciones se corresponden con las principales inquietudes de las empresas a la hora de desarrollar la RSE. “La primera impresión necesaria para que fertilice el tema es cambiar el paradigma tradicional de la filantropía, que está bien pero no alcanza. Hay que insertarse en la realidad social”, enfatizó. “La RSE crea transparencia, discurso único, decisiones éticas, vocación por la asociatividad, mecanismos de confianza mutua, que son las dimensiones de lo que hoy se conoce como capital social”, siguió.
“A medida que el tema sea estimulado desde diversos sectores: Estado, universidad, cámaras empresarias, estudios profesionales se desarrollarán los impactos que permitan calificar y diferenciar, con indicadores objetivos, a aquellas empresas que desarrollan acciones de RSE por moda de las que lo hacen por convicción”, manifestó Larocca.

Para mayor información contacte a: Centro Nacional de Responsabilidad Social Empresarial y Capital Social al TEL. (011) 4370 6105; e-mail congrse@econ.uba.ar, o visite el sitio web www.econ.uba.ar.
Fuente: Risolidaria 2007 en www.risolidaria.org.ar


 Responsabilidad Social Universitaria - RSU -

- En lo que respecta al ámbito universitario, fuera de la empresa pero con potencial capacidad de influencia sobre ella, en noviembre de 2005 se llevó a cabo el “II Diálogo Global sobre Responsabilidad Social Universitaria” organizado de manera conjunta por la Iniciativa Interamericana de Capital Social, Ética y Desarrollo del Banco Interamericano de Desarrollo (BID/SDS) y la Red Global de Aprendizaje para el Desarrollo del Banco Mundial. 
- En dicho evento, tras el objetivo de armar mejor a la Universidad Latinoamericana del siglo XXI de cara a las nuevas realidades y amenazas que enfrenta la región, se definió a la Responsabilidad Social Universitaria (RSU) como "la gerencia ética e inteligente de los impactos que genera la organización en su entorno humano, social y natural".

- La siguientes son las cuatro principales conclusiones del foro: 
1. La Responsabilidad Social Universitaria sigue siendo un concepto nuevo y como tal, interpretado de diversas maneras. La “gerencia de impactos” puede ayudar.
La definición de RSU como “gerencia de impactos” expuesta en este Diálogo presenta un marco útil al considerar la RSU como acciones concretas tomadas por una Universidad en su entorno y contexto particular frente a la pregunta ¿qué hacer? La gerencia de impactos por lo tanto no se aleja de valores éticos, sino que los convierte en acciones. 
Tampoco supone una imitación de los mecanismos gerenciales de la empresa: la Universidad tiene otras prioridades y objetivos pero por el simple hecho de existir en un entorno, ésta tiene impactos que necesita prever y administrar de la mejor manera posible. Esto con el fin de servir a su comunidad y entorno y no sólo servirse de ella.

2. La RSU es más que proyección social. Requiere cambios no sólo en su comportamiento y gestión de cara a la sociedad, sino también de cara hacia dentro 
La RSU es saber administrar los impactos que la Universidad tiene en sus cuatro áreas de funcionamiento (Administración, Formación, Investigación y Participación social). Así es necesario que sea responsable no sólo de cara hacia su entorno a través de proyectos sociales que incluyen a estudiantes de varias especialidades, sino también en la manera en la que, por ejemplo, recicla sus desechos, rinde cuentas transparente o cuida del personal administrativo y académico. No es sólo asegurar que sus estudiantes sean el día de mañana responsables, es 
también asegurarse de que ella misma lo es.

3. La RSU debe ser entendida como un cambio de paradigma gradual, no radical y definitivo.  No se buscan cambios radicales sino mejoras adecuadas a la realidad de la Universidad. Se incita a la Universidad a empezar a su ritmo, a autoevaluarse (analizar su currículo oculto) e ir actuando allá donde encuentre potencial para cambiar y un retorno para la Universidad. Pero también la Universidad debe estar preparada para adaptarse, mantenerse flexible. La RSU no es 
una reforma más o un cambio definitivo. Es un proceso y como tal la Universidad debe ser capaz de mantenerse vigilante y ágil.

4. La RSU no busca la dispersión de los saberes, busca la inteligencia emocional dentro de las especialidades y el diálogo interdisciplinario.  En el área de educación, la RSU no busca que el estudiante sepa de todo sin ser especialista en nada. Con la interdisciplinaridad, lo que se busca es abrir al estudiante hacia otros campos que 
sin tener que ser un especialista en ellos, debiera conocer para poder trabajar con otros en la solución de problemas sociales. Porque los problemas sociales son todos complejos e implican un enfoque multidisciplinario. Los problemas del desarrollo no saben lo que son las especialidades o las barreras curriculares. Por eso las especialidades universitarias deben encontrar el modo de abrirse y dialogar entre sí, si pretendemos formar profesionales capaces 
de ser ciudadanos activos agentes de desarrollo. 
Para ver el informe completo: http://www.iadb.org/etica/Eventos/Red1-GrlInfo.cfm
Fuente: web BID, Enero de 2006


 La Responsabilidad Social llega a las Universidades

El padre Rafael Velasco, rector de la Universidad Católica de Córdoba (UCC) pidió que el tema se instale en la agenda de las universidades y comience a ejecutarse en la formación académica de los estudiantes. Un debate que recién comienza. Así como hace unos años se extendió con fuerza en las empresas argentinas la tendencia de contribuir con la sociedad más necesitada, ahora parece que las universidades también pueden llegar a ser portadoras de esta costumbre de vincularse más con su entorno.
Al menos esto es lo que aspira el rector de la Universidad Católica de Córdoba (UCC), el padre Rafael Velasco, que salió a reclamar un mayor compromiso del mundo académico para instalar la noción de Responsabilidad Social dentro de los claustros.
Tras una columna publicada en un diario cordobés donde sugirió la necesidad de poner en marcha proyectos sociales para la comunidad, el directivo dialogó con Universia y trazó su visión en torno de los beneficios que estas prácticas generan en los estudiantes, docentes y en las propias universidades.

"Hay que instalar el tema y empezar a dialogar porque la Responsabilidad Social todavía no está en la agenda universitaria", sostuvo el rector de la institución jesuita con más de 50 años de experiencia educativa y ahora también social.  Si bien reconoció que las áreas de extensión de las universidades cumplen su misión de acercar el saber a la gente, la integración con la vida real de una comunidad "aún no está inmersa dentro de la formación curricular del alumno y ya es hora de acabar con esta escisión".
Para Velasco, "este es un planteo que va a la escencia de las universidades; es decir si tienen que seguir siendo un centro del saber que está cerrado sobre sí mismo o abrirse al diálogo con el contexto donde está inserta", deslizó el rector de la UCC.
En este sentido, comentó que esta noción de "unir la academia con los problemas concretos de la sociedad" ya se discute de lleno en la Universidad de Harvard, al igual que en otras casas de altos estudios latinoamericanas.
Según publicó el diario The Boston Globe, la universidad más prestigiosa de Estados Unidos encontró en un sondeo que sus estudiantes le pedían más preparación sobre temas del mundo real en las clases.
"Los directivos entendieron que deben tener planes más allegados con lo que ocurre en la sociedad y que se debe preparar a los estudiantes para participar en la vida cívica", dijo Velasco, conciente que la toma de conciencia se dio incluso en un contexto muy diferente al de Argentina, donde aún un tercio de la población está bajo la línea de pobreza.
"Con más razón se hace inevitable apuntar a esto acá en el país", opinó el rector. "Para el estudiante es un aprendizaje desde la experiencia en primer lugar, que es fundamental a la hora de formar un profesional. Pero además implica un ida y vuelta con la sociedad, porque existe una necesidad concreta que presenta un problema a estudiar", destacó.

Mirar hacia dentro
La propia UCC tiene aceitados los engranajes de su modelo social. Ha creado una oficina de responsabilidad social donde se amasan decenas de programas de ayuda que incluso les otorgan a los estudiantes y docentes una serie de beneficios que van desde el reconocimiento oficial a la entrega de incentivos de hasta 5 mil pesos.
De hecho, en la facultad de Arquitectura ya funciona dentro de la currícula una materia que propone la resolución de problemas arquitectónicos en comunidades desfavorecidas.
"El aprendizaje es muy diferente, porque el estudiante proyecta pensando en las necesidades de la gente, en su forma de vivir, se involucra en su realidad y construye a partir de la toma de conciencia de los verdaderos problemas habitaciones que les plantean los habitantes", remarcó Velasco.
Por otro lado, también funciona en la UCC un consultorio jurídico notarial pensado para uso de personas sin recursos donde los estudiantes de la facultad de Derecho interactúan con los conflictos legales de la población y ejercitan su formación sobre cuestiones reales.

Unirse más
Sin embargo, y a pesar de las extensas campañas que incluso llevan adelante las demás universidades integrantes de la Compañía de Jesús, el tema de la responsabilidad social aún adolesce en la Argentina, a la luz de lo que recoge Velasco entre sus pares: "Hay una cuestión del saber por el saber mismo que a veces soslaya la cuestión social. La universidad ha tendido a estar encerrada en su propia lógica y hoy impera mucho la lógica de la inserción laboral y no tanto el componente social", se inquitó el rector ante este portal.
De todos modos, reconoció que "es un tema en el que la mayoría se muestra de acuerdo, pero la cuestión es ver cómo se lleva a la práctica", algo que según su visión se le dificultaría más a las universidades de gestión pública por su mecánica de gestión, más compleja que en instituciones como la UCC, con 8500 alumnos.
"En Córdoba las universidades estamos en diálogo (existe un foro de rectores y el Instituto Tecnológico donde confluyen privadas y públicas), existe una inquietud compartida, pero el punto está en qué lugar de las prioridades se ubica", exclamó Velasco.
En este orden, el rector indicó que la responsabilidad social podría ahora incluso tener un debate de avanzada cuando comiencen a discutirse las modificaciones a la Ley de Educación Superior, un momento que el rector ve como "excepcional para plantear sus beneficios".
Por último, el titular de la UCC reconoció que el primer paso también será "vencer un poco los recelos que hay entre las universidades, donde muchas veces nos vemos como competidores. Por eso lograr vencer este tipo de barreras que ayuden a mirar los problemas interdisciplinariamente sería un gran paso", sentenció.
Fuente UNIVERSIA, 05/03/2007
http://www.universia.com.ar/portada/actualidad/noticia_actualidad.jsp?noticia=20147

 

 La Universidad como timón de la RSE , Universidad Católica de Córdoba

El ámbito universitario ha sido siempre cuna de ideas, proyectos y alternativas para temas que se instalan en las sociedades o en ámbitos específicos de ésta y requieren de cierto marco de pensamiento para utilizarlos mejor. En Argentina un ejemplo contundente fue el surgimiento del Plan Fénix impulsado por un grupo de economistas de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Buenos Aires (UBA).
En el caso de la Responsabilidad Social Empresaria, la Universidad cumple un rol fundamental en la investigación de las políticas para llevar adelante y en el diseño de campos de acción para incursionar o bien análisis de los marcos establecidos para proponer soluciones alternativas. Si bien la tarea llevada adelante por la distintas Fundaciones (en muchos casos anexas a las empresas, como son la Fundación Telefónica, Arcor y BBVA, entre otras) proporcionan a los estudiosos una amplia perspectiva del manejo e implementación de las acciones de RSE, la Universidad provee al sector datos y estudios que se transforman en complementos ideales del trabajo de estas Fundaciones y empresas que contemplan RSE.
En Argentina podemos reconocer como vanguardistas del pensamiento de RSE universitario a la Universidad Argentina de la Empresa (UADE) y a la Universidad Católica de Córdoba –UCCOR- (ciudad donde además tienen asiento la Fundación Arcor y el Instituto Argentino de RSE –IARSE-). Respecto de la UADE y el trabajo de campo que aporta al sector, se ha tratado el tema en una edición anterior. Pero en el caso de la UCCOR sólo nos referimos a la publicación de un libro ("Miradas argentinas") como mero producto académico. La obra coordinada por Gustavo Morello y realizada por el equipo de Proética, es sin duda uno de los mejores aportes que ha brindado la Universidad a la RSE. En primer lugar, se trata de un trabajo de investigación que reconoce su maduración en la edición del libro y, por otro lado, su aporte es aún más importante por tratarse de una mirada desde el interior del país. Su análisis si bien es macro, está centrado en el público cordobés, consumidor de los productos de empresas socialmente responsables. Desde una noción-definición de la RSE, pasando por su relación con el sector agropecuario (a cargo de Nicolás Liarte-Vejrup) y el de las pymes, hasta la idea de un management responsable, este estudio de Proética no hace más que reafirmar el valor que juega la universidad en el ámbito que tratamos. ¿Las empresas o Fundaciones serían capaces de costear recursos humanos, tecnología y tiempo para analizar análisis tan profundos? Si todavía se discute si la RSE es un gasto o una inversión, no cabe duda que la Universidad aporta al sector una suerte de transparencia de gestión u órgano fiscalizador que desde lo instituido no está adoptado. Cierto es que ahora existe un Índice de Responsabilidad Social, pero su implementación y sobre todo el uso que se haga de él aún es materia discutible. Además, la Universidad resulta un fuerte impulsor de políticas de RSE, no sólo por sus aportes bibliográficos sino por las jornadas y seminarios que organiza para concienciar y difundir el tema. En Argentina lo vimos con las jornadas de la UCES y la UP, y en Chile se podrá observar en octubre próximo con dos Seminarios que organizará la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso a través de su centro de estudios de RSE, Vincular (un símil de Proética y el CEAV en Argentina). Este centro chileno, además, presentó el 10 de agosto último el "Primer Modelo de Gestión de RSE" que apunta a servir de base para las empresas e instituciones chilenas que quieran incursionar en este terreno. En el caso de Perú, por ejemplo, la Universidad sirve cómo ámbito de encuentro para pensar mejor la RSE en un diálogo que incluye a las empresas, Fundaciones ligadas a éstas y ONG’s. El camino recorrido parece sólido pero aún resta que desde el ámbito académico surgen más centros e institutos que brinden a las empresas herramientas serias para una mejor implementación de la responsabilidad social empresaria.
Fuente: Universidad Católica de Córdoba 11/08/2004 - link ttp://www.uccor.edu.ar/paginas/prensa/TIMON.doc

 

Los integrantes del Plan Fénix expresan su compromiso de continuar trabajando desinteresadamente para contribuir a la construcción de un programa de desarrollo con equidad, que se consolide como proyecto estratégico de la sociedad argentina.  Se trata de un grupo de economistas que desde fines de 2000 está discutiendo, en el ámbito de la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA, los problemas centrales de la economía argentina y formulando propuestas, con la mirada puesta en el mediano y largo plazo, y también con algunas medidas de corto plazo que permitan enfrentar la crisis actual.
En el mes de diciembre de 2001 la Universidad de Buenos Aires resolvió aprobar el proyecto estratégico "Hacia el Plan Fénix, diagnóstico y propuestas. Una estrategia de reconstrucción de la economía argentina para el crecimiento con equidad" mediante resolución No 6846 de su Consejo Superior y designar como Director del Proyecto al Dr. Abraham Leonardo Gak.
En uno de sus documentos fundacionales el Grupo señala:
"La Universidad tiene, entre sus responsabilidades, la de pensar el país en el marco del escenario mundial para contribuir a elevar la calidad de vida del conjunto de la población y consolidar la democracia.
Esta tarea es particularmente crítica y urgente en momentos como los actuales, signados por el estancamiento, la concentración de la riqueza, el aumento de la pobreza y la exclusión, y la pérdida de la capacidad de decidir nuestro propio destino.
En cumplimiento de esa responsabilidad ineludible, docentes e investigadores convocan a la reflexión común para aportar a un diagnóstico acerca de la naturaleza de los problemas centrales de la economía argentina y comenzar a formular propuestas que permitan resolver la crisis y movilizar el formidable potencial con que cuenta nuestro país"




El crecimiento mata a la inflación, por David Cufré
El grupo de expertos de la UBA rechazó la salida ortodoxa de frenar la economía para evitar los aumentos. Pidió más intervención.  “La mayor oferta de bienes y servicios es la mejor arma contra la inflación”, dice el Fénix.

Economistas de distintas tendencias debaten por estos días qué hacer frente a la inflación. Con tono más o menos alarmista, desde la ortodoxia se plantea que la suba de precios es un problema grave que debe ser enfrentado con una estrategia que combine un enfriamiento de la economía, una caída del tipo de cambio y una menor intervención del Estado en la formación de precios para no desalentar la inversión privada. El Plan Fénix se sumó a la polémica con la presentación de un documento donde fija su posición ante esas recomendaciones y aporta las propias. Parte de la base de que “el crecimiento debe ser preservado ante todo”, y sobre ella acumula una serie de argumentos que defienden la salida heterodoxa.
Los economistas de la Universidad de Buenos Aires que componen ese espacio de pensamiento coinciden con el gobierno nacional en aquella primera definición. Pero se distancian a medida que analizan la implementación de algunas políticas. En particular, cuestionan la intervención del Indec y que en lugar de crear canales institucionales para negociar con los formadores de precios se apele a diálogos y acuerdos informales. Son dardos que apuntan al secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno.

El documento se titula “El debate sobre la inflación: ¿reducir o sostener el crecimiento?”. La primera parte describe el diagnóstico de quienes recomiendan frenar la expansión económica. Para ellos, sostienen desde el Fénix, existe un persistente proceso inflacionario que debe ser interpretado como una señal de alarma. “La economía se encontraría en una situación de sobreexigencia en relación con la capacidad instalada; en otras palabras, parten de la hipótesis de que la inversión no es suficiente para asegurar el crecimiento a los ritmos actuales”, indican. “Esta lectura –agregan–, se funda sobre un diagnóstico de inflación de demanda (...), donde se supone que la producción no puede crecer para satisfacer el crecimiento” del consumo.
Para el Fénix, la visión es errada por distintas razones, pero entre las principales figura un hecho inapelable: la producción, en lugar de estancarse, sigue creciendo. “Es un hecho que la economía, así como la inversión, continúan creciendo a tasas sostenidas y, si realmente existiera un límite físico a la producción, la brecha de demanda se manifestaría solamente a través de incrementos de precios o de importaciones. La evidencia indica, sin embargo, que la actividad productiva continúa una trayectoria ascendente, en la que la participación de los sectores productores de bienes conserva un comportamiento hegemónico.”
En consecuencia, el documento considera viable que el PIB pueda continuar su expansión a tasas elevadas, con un horizonte al 2010, si se mantiene el crecimiento de la inversión.

Alfonso Prat Gay, ex presidente del Banco Central, es uno de los economistas que recomienda, a contramano de la visión del Fénix, moderar el crecimiento. Ayer sostuvo que sería conveniente bajar “de 9 a 5” puntos la expansión del PIB y que el Banco Central deje de intervenir para sostener el dólar. Si bien no lo expresó, la receta clásica que vienen planteando desde la ortodoxia es reducir el gasto público y, en particular, las obras de infraestructura. El Gobierno se niega, así como defiende el aumento del gasto en jubilaciones. Prat Gay también aseguró que “la inflación está desbocada”.
Para el Fénix, la escalada de precios exige una pronta intervención del Estado, dado que si bien se trata de “una inflación media”, “manejable por las autoridades”, que no muestra “una situación de descontrol”, constituye un problema por su impacto social –especialmente en los sectores de bajos ingresos, para los desocupados y los trabajadores informales– y por el riesgo de que sectores empresarios con poder para fijar precios los aumenten para sacar ventajas en la puja distributiva o los suban en un comportamiento defensivo que retroalimente el proceso.

“Es menester que el Estado asuma un rol activo de arbitraje” frente a la puja distributiva, para “salvaguardar el crecimiento y la capacidad adquisitiva de los sectores menos favorecidos”. El Fénix reconoce que el Gobierno intentó actuar en esa dirección, pero “la naturaleza y el alcance de los instrumentos no parecen suficientes”. “Es menester que el Estado actúe, con sólidas bases técnicas, en una negociación –que sin duda será dura– con los sectores con capacidad de formación de precios”, insiste. Y pide la ampliación de medidas de defensa de la competencia. Se trata de la articulación de políticas para fortalecer la intervención del sector público, en lugar de avanzar por canales informales y personalistas, en alusión implícita a Moreno.

“Las medidas concretas que se diseñen desde estos principios deben formularse en un marco de debate y confrontación de ideas abierto, y donde el Estado muestre capacidad tanto para fundamentar técnicamente sus decisiones como para explicar a la sociedad su sentido”, aconsejan. En contraposición, los economistas de la UBA reclaman que “situaciones como las que vive (el Indec) no deben reiterarse bajo hipótesis alguna”. “La producción de información confiable –alertan– es una condición vital para que la sociedad pueda tener un adecuado conocimiento de lo que ocurre.”
El diagnóstico del Fénix es que uno de los factores de la inflación es el reacomodamiento de precios relativos en una economía que parece encaminada al pleno empleo, el cual es uno de los mayores objetivos de toda política económica. Por tanto, “no es necesario recurrir a apreciaciones cambiarias (...) ni mucho menos detener la expansión. Por el contrario, la mayor oferta de bienes y servicios es en última instancia la mejor arma contra la inflación”.
Fuente: pagina12.com.ar Economía, 31 Mayo, 2007
Documento conectado a la fuente: “El debate sobre la inflación: ¿Reducir o sostener el crecimiento?”

V Reunión Pública del Plan Fénix, octubre 2006

Entre el 25 y 27 de octubre de 2006 se llevó a cabo, en la Universidad Nacional del Litoral, la presentación del Plan Fénix II. Los integrantes del grupo Plan Fénix dieron a conocer las propuestas de trabajo para el período 2006/2010, donde el aspecto social se constituyó en un imperativo para el desarrollo. Según afirmaron sus integrantes, este plan es posible "porque la universidad pública argentina es creíble" y su eje principal es saldar la deuda social argentina.

La actividad se realizó en el marco de la V Reunión Pública del Plan Fénix conjuntamente con el VII Encuentro Nacional de Economías Regionales y el IV Encuentro del nodo Región Centro de Economías Regionales.

"Para la UNL es una gran satisfacción, un orgullo que se haya elegido como sede del lanzamiento del Plan Fénix, sobre el cual se viene trabajando desde hace siete años a partir de un grupo que nace en la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA", destacó el rector de la UNL Mario Barletta en el acto de inauguración de las jornadas.

"Uno de los valores más significativos que tiene el Plan es el haber incrementado la actividad, haber planteado la necesidad de la incorporación de diferentes miradas y esto es lo que le ha dado legitimidad al Plan, más allá de los valores académico y científico que en él se muestran", indicó. "Es una demostración de una construcción colectiva en la que participan muchos actores y que se han sumado muchísimas universidades", finalizó el rector.

"La universidad tiene que hacer las cosas con documentación, con rigurosidad científica, y así lo hicimos y lo transmitimos a la sociedad, porque esa es la función del sector universitario", afirmó el Director del Proyecto Estratégico Plan Fénix Abraham Gak, y agregó que si el Plan Fénix es posible es porque "la universidad pública argentina es una institución creíble". Asimismo, indicó: "Sin utopía no se puede tener futuro y en los momentos de crisis lo que hace falta es justamente la utopía para pensar que tenemos un futuro".

Durante el mismo acto se entregaron los diplomas de Huésped de Honor a los integrantes del Proyecto Estratégico Plan Fénix en reconocimiento a su trabajo y trayectoria. De esta manera, recibieron el galardón Aldo Ferrer, Benjamín Hopenhayn, Saúl Keifman, Alberto Müller, Alejandro Rofman, Jorge Schvarzer y Abraham Gak.

Crecimiento sostenido
Atento a las necesidades actuales, el grupo elaboró un proyecto de trabajo para el período 2006/2010, que consiste en un ejercicio de simulación y consistencia macroeconómica para la economía argentina, el cual fue presentado en la UNL. Para la conclusión de este proyecto han sido fundamentales los debates permanentes en el seno del Plan Fénix, así como los materiales producidos y debatidos en seminarios y reuniones de diverso tipo y los aportes de múltiples actores sociales.
"El Plan Fénix I surgió en un momento crítico de la economía nacional, en el año 2001, cuando la economía venía experimentando las consecuencias de un prolongado período de políticas cerradas y nosotros advertimos en aquellas reuniones del año 2001 qué era lo que se podía esperar", afirmó Aldo Ferrer.
Asimismo, reconoció que si bien las ideas fundacionales del programa siguen siendo las mismas desde su fundación hasta ahora, la situación actual es totalmente distinta, ya que "cinco años después la economía ha tomado un rumbo distinto, el país ha recuperado el comando de su realidad y queda pendiente la agenda social".
Al respecto, Abraham Gak explicó que los ejes fundamentales de este nuevo plan "son el desarrollo y la equidad en la distribución del ingreso. De modo que este crecimiento extraordinario que hemos tenido en estos cuatro años y que, a nuestro juicio, va a seguir manteniéndose en niveles muy importantes en 2007, 2008, 2009 y 2010, nos permita encarar una política de redistribución del ingreso y una participación mucho mayor del sector asalariado en la apropiación de los frutos de ese crecimiento. Para ello formulamos esta serie de propuestas, que son el eje de nuestra forma de pensar".
Ferrer también explicó que el plan tiene un modelo de simulación de la economía que indica que "dada la realidad existente, la economía puede sostener hasta el 2010 y después una tasa de crecimiento elevado, que permite elevar el empleo, aumentar los recursos disponibles y a partir de esa posibilidad generar una política social y económica que fortalezca la competitividad y sobre todo la distribución del ingreso".

Fuente: Secretaría Políticas Universitarias, acceso a la nota desde aquí
Documento conectado a la fuente: “La inclusión social, el bienestar y la educación: imperativos para el desarrollo.Plan 2006/2010”, octubre de 2006 - Este documento incluye un Modelo de consistencia de las políticas macroeconómicas de 2006/2010 que toma en cuenta la brecha social, la sustentabilidad externa y la fiscal.


 



Responsabilidad Social de las Universidades, Osvaldo Facundo MARTÍNEZ (*) y Juan Eduardo Picco

Responsabilidad Social de la Universidad. ¿Qué es lo que se quiere significaron estas palabras?
Para tratar de comprender el significado tan profundo que encierran, debemos preguntarnos si se cumple el rol que les cabe a las universidades en el complejo mundo actual; y si están en condiciones de ser llamadas universidades.
En su sentido amplio, Universidad es universalidad de conocimientos y búsqueda de la verdad en un ámbito donde se realizan estudios superiores y se practican, con normalidad y continuidad temporal, actividades sustantivas de docencia, investigación, extensión y transferencia.
Entendemos por Responsabilidad Social Universitaria (RSU) al conjunto de acciones que realiza la Universidad como resultado de la ejecución de su Proyecto Institucional, donde declara explícitamente –a través de la Visión y Misión- la orientación y coherencia de sus valores y actividades con la búsqueda de la felicidad y bienestar de los seres humanos; y de la consolidación de una sociedad más justa y equilibrada, con objetivos de largo plazo que permitan lograr las condiciones necesarias, suficientes, para que nuestro planeta Tierra sea un hogar confortable para las futuras generaciones.
Una universidad que cumpla con estos postulados podrá trascender, desde el lugar donde está inserta físicamente y donde vuelca sus esfuerzos inmediatos, hacia lo regional y global. Sólo será cuestión de tiempo y esfuerzo conjunto con la sociedad toda para el logro de sus objetivos.
¿Qué es lo que se observa en el escenario mundial, del cual nuestra Argentina no escapa?
La presión de la globalización internacional está exigiendo a las universidades que se conviertan en entes económicos, en unidades de gestión que -aunque manifiesten no tener fines de lucro- deben lograr auto mantenerse. Al respecto, resulta muy interesante el trabajo realizado por Carlos Hoevel, titulado “Ante la llegada de la business university”, donde expone el crecimiento del concepto de Universidad Empresa en contrapartida a la Universidad Académica, sosteniendo que “una Universidad académica no es laque ignora su dependencia de lo económico, sino la que la articula de manera adecuada para no desvirtuar su naturaleza”. Luego, con el objeto de llevarlo a la práctica, señala que “hay que enmarcar jurídicamente, con principios normativos concretos, los límites y modalidades en que la Universidad puede recibir dinero, concretar acuerdos o compartir programas con empresas o con el Estado para financiar sus actividades, sin comprometer su autonomía académica”.
Es evidente que, sin un adecuado presupuesto, las universidades públicas poco podrán hacer para salir de la situación de crisis que viven, algo que constituyen denominador común de la educación pública en nuestro país.
Desde nuestro humilde punto de vista, consideramos la necesidad de contar en el sistema de educación superior con universidades públicas y gratuitas sostenidas por el Estado, que sean eficientes y respondan a lo que definimos más arriba como RSU.
Para tratar de comprender sin equívocos lo que deseamos significar como acciones de RSU en el seno de la Universidad, sostenemos que la actividad académica debe estar orientada a lograr ciudadanos probos y honestos, que concluyan su carrera profesional con conocimientos que validen las incumbencias para los cuales sus títulos los habilitan. Personas comprometidas con la sociedad de la que forman parte y a la cual volcarán sus conocimientos para mejorar su calidad de vida, tratando de solucionar los problemas que la comunidad afronta; esa comunidad que -mediante el pago de los impuestos y tasas al Estado- contribuyó y posibilitó sus estudios. Dicha comunidad es el socio invisible y principal tenedor virtual de acciones en esta empresa educativa y, por lo tanto, beneficiario del producto final: el egresado universitario.
También creemos que una adecuada gestión, donde los recursos públicos se manejen con responsabilidad hacia el bien común, donde los dirigentes guíen sus conductas con el peso puesto en el servicio a la comunidad sin preocuparse solamente por su continuidad y hegemonía en el ejercicio del poder o por el fortalecimiento de sus economías personales, permitirá lograr el hábitat donde se fomente la excelencia académica.
Esa excelencia se pondrá de manifiesto no solamente en el aprendizaje de las ciencias y técnicas sino también (y fundamentalmente) en el aprendizaje, en la vivencia de los valores y principios éticos; donde se inculque el amor, el respeto a la naturaleza, el espíritu de servicio, donde se difunda la noción de empresa no sólo como generadora de riqueza sino además como herramienta de transformación social que incluya explícitamente entre sus objetivos el desarrollo y mejora de las comunidades en las que actúa.  Nuestros estudiantes, nuestros docentes, nuestro pueblo en general vive una situación de confusión e incertidumbre que preocupa porque aún no se terminan de definir los valores que deben guiarnos. Este es el momento de ser claros y terminantes, introduciendo la noción de Responsabilidad Social en nuestras aulas. Es tiempo de actuar no sólo como formadores de profesionales, futuros empresarios, dirigentes o gerentes, sino también en la construcción de una universidad que pueda ser ejemplo y actúe como ente rector, consejero, asesor y prototipo de un modo de conducta frente a la sociedad; ejemplo a adoptar por quienes pasaron por sus aulas y por quienes precisan de sus conocimientos.
Si es posible lograr esto, podremos hacer creíbles y sustentables en el tiempo los principios de la institución universitaria, que todavía goza de cierto prestigio y respeto. En este sentido, da la impresión de que la sociedad aún considera que no se ha contaminado y la ve como un reservorio al cual se puede recurrir a la hora de lograr soluciones para algunos de los problemas que aquejan a nuestra sociedad. Como consecuencia de ello -y en conjunto con otras instituciones como, por ejemplo, los Colegios Profesionales-, ese rol podría extenderse a una función clarificadora ante diferencias que puedan plantearse en el seno de la sociedad, más explícitamente asumiendo un rol arbitral con capacidad para decidir si una conducta empresaria es realmente una actitud de Responsabilidad Social o simplemente una cobertura para disimular las consecuencias de su deficiente y/o irresponsable desempeño en su actividad específica; o incumplimiento de las leyes que regulan su actividad. Ello serviría para desenmascarar actitudes y acciones que, en muchas oportunidades, se utilizan para intentar confundir a la sociedad y lograr la aceptación de prácticas no permitidas. Promover el debate acerca de cómo la universidad puede intervenir en la sociedad de manera ética y legítima para realizar acciones de Responsabilidad Social es también parte de la RSU. Esta actividad, creemos, representa los sueños de muchos de los universitarios ocupados por vivir en una sociedad mejor, atentos no sólo a una formación técnica sino también humana, solidaria y participativa. Afortunadamente, el mundo marcha en este sentido (aunque parezca que muy lentamente). Prueba de ello es la frase: “Los alumnos de las escuelas de negocios anteponen valores éticos y emocionales a los económicos y creen que los ejecutivos de hoy cobran demasiado”, que resume el pensamiento de Miguel Trías, profesor de Derecho Privado de la Escuela Superior de Administración y Dirección de Empresas (ESADE) de España, quien asevera esto tras haber leído y valorado los artículos con los que 200 alumnos de 27 escuelas de negocios (radicadas en los cinco continentes) han respondido a la primera convocatoria de la revista MBA Business Review, coordinada por ESADE. “Al ejecutivo del mañana le preocupará en igual medida que sus empleados sean felices que conseguir los objetivos económicos marcados”. Además, probablemente cobre menos que los directivos actuales. ¿Increíble? Tal vez sí. “Pero si las escuelas de negocios que están introduciendo valores éticos y emocionales en sus enseñanzas persisten en el intento, ese perfil, que suena hoy un tanto ingenuo, acabará siendo cierto”, sostiene Simon Dolan, profesor y director de investigación del Instituto de Estudios Laborales de ESADE. Los directivos deben ser ante todo responsables y honestos. Según el profesor de ESADE, “el directivo que tendrá éxito en el futuro será el que sepa encontrar un equilibrio inteligente entre los objetivos éticos, los emocionales y los económicos”, aunque denuncia que hay pocos directivos en España que respondan a este esquema.
Este potpurrí de pensamientos y opiniones que presentamos nos ha desvelado en más de una oportunidad, pensando en los caminos adecuados para llevar adelante las acciones para generar un plan de acción que contribuya -sostenida y sistemáticamente- a introducir los conceptos de RSU en el seno de la universidad argentina. Si bien ésta se encuentra en un proceso de adaptación y revisión, fundamentalmente impulsado desde el exterior para tratar de lograr profesionales “intercambiables” en el mundo globalizado, algo que se lleva a la práctica mediante procesos de Evaluación y Acreditación, sería muy interesante replantearse si estas prácticas son realizadas en un marco donde la RSU esté presente y responda claramente a objetivos locales, regionales y nacionales. Creemos que se debería seguir el ejemplo de Chile, país que nos aventaja en ese sentido. A través del proyecto “Universidad Construye País”, la vecina nación trabaja para que sus universitarios tomen conciencia de la importancia que tiene la Responsabilidad Social en la actualidad, y cómo contribuirá a mejorar su futuro. La intención de este escrito tiene por objeto motivar a toda la comunidad universitaria a participar e indagar acerca de qué es y de qué manera la Responsabilidad Social puede influir positivamente sobre nuestras actividades, tratando de llevar a la práctica lo que creemos redundará en beneficios para nuestra comunidad. Y, como resultado de esta búsqueda, poder contestarnos cuál es la universidad que nuestra sociedad necesita y que nuestro pueblo se merece.

(*) Osvaldo Facundo Martínez es Ingeniero Electromecánico, con Orientación Electrónica, egresado de la Universidad de Buenos Aires (UBA) en 1969. Especialista en Docencia Universitaria (UTN, 2001); Profesor Titular por Concurso en Investigación Operativa y Sistemas de Gestión de las carreras Ingeniería Industrial e Ingeniería de Sistemas de Información. Además, es Investigador Categoría 3 del Programa de Incentivos del Ministerio de Educación; y Director del Proyecto de Investigación de Sistemas de Pronósticos en Series Temporales.
Fuente: IARSE, dirección original del documento

http://www.iarse.org/site/downloads/curso_rse/Responsabilidad_Social_de_las_Universidades-JE_Picco_y_OF_Martinez.pdf