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No acepten
lo habitual como cosa
natural, pues en tiempos de desorden, de confusión organizada,
de arbitrariedad consistente, de humanidad deshumanizada, nada
debe parecer natural, nada debe parecer imposible de cambiar"
Bertold Brecht
(Selva
Simon) |
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Quiénes
somos
La edición 2007 de esta cátedra, reunión un grupo de alumnos con
diferentes inquietudes, de distintos ámbitos, varones y mujeres,
entre los 18 años y los 60.
Esta diversidad
de perfiles, enriqueció las distintas miradas, intenciones y
propuestas para elaborar cada momento de clase y durante el
transcurso de cada semana ...
Es nuestro propósito que, además de compartir el sentido
integral de esta Cátedra Abierta, podamos inspirar nuevas
motivaciones y fortalecer las que ya, se han puesto en marcha.
Significa que regularmente, iremos sumando aportes teóricos,
reflexiones, vivencias, etc.
Somos: Alba
Aréchaga, Ana Dayub, Beatriz Barco, Celeste Novelli, Daniel
Fuentes, Eduardo Piñeiro, Eliana Laurino, Graciela López, Irma
López, Lili Bona, Ma. del Rosario, Ma. Paula Vidauro, Mary
Lagiglia, Marita Copes, Miriam García, Juan Carlos Raffo, Olga
Luna, Selva Bragado, Selva Simon, Verónica Vázquez
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Hacia
una Cultura Solidaria,
Oscar García
Hoy todo el mundo habla de
"solidaridad". Parece casi una especie de "palabra mágica" o un
"comodín" que está por todas partes. El problema es que, de
tanto "brillar" la palabras pueden llegar a "quemarse" o por
mejor decir, vaciarse de contenido.
Por eso con esta
primera reflexión, la Cátedra quiere empezar a
posicionarse en que la Solidaridad es mucho más que la
simple ayuda. Significa superar las acciones aisladas de
buena voluntad, que brotan de sentimientos positivos pero
permanecen desvinculadas del resto de las prácticas cotidianas.
No está mal donar la ropa usada, colaborar con una colecta,
separa y los diarios y cartones para los cartoneros y hasta
dejarles aparte los alimentos que no consumimos. Al contrario;
sin dudas son buenas acciones. pero no son suficientes
para poner en práctica todo lo que la palabra "solidaridad"
implica. Tampoco alcanza con las campañas solidarias que se
organizan los medios de comunicación junto con fundaciones e
iglesias. Y no es que no haya que hacerlas, pero no deben
ser "final de camino" sino principio disparador de otras
miradas.
De lo contrario,
todas estas acciones serían como pequeños gestos de amor,
resumidos en la idea "si todos ayudamos, podemos hacer que
mueran muchos niños menos" pero ... ¿no es cierto que esto
también podría verse como "gotas de amor" en un "océano de
privaciones"?
Nuestra idea
de solidaridad es mucho más amplia. Porque una
solidaridad limitada a la ayuda individual, proveniente de la
buena voluntad de aquellos que se conmuevan ante el dolor ajeno,
será no sólo insuficiente (gotas en un océano de privaciones),
sino también ineficaz, en la medida en que no transforma
aquellas dimensiones más determinantes que generan cada vez más
pobreza y marginalidad (gotas en un océano de injusticias).
Urgentemente es
necesario poner manos a la obra en la construcción de una
Cultura Solidaria: una solidaria forma de pensar, de sentir, de
actuar, de vivir. Porque la solidaridad expresa un campo
de valores que no sólo compete al corazón sino también a la
inteligencia.
Un cambio de de mentalidad general
-que necesariamente tendrá sus efectos en una forma de ver el
mundo y de actuar en consecuencia- no sucederá mágicamente.
Sucede, vaya la paradoja, a partir de pequeños cambios
personales y grupales, en los que el encuentro con otros -como
hoy lo estamos haciendo- es el paso crucial. Tan crucial como lo
son las bienvenidas ...
Oscar García

La
Cátedra Abierta de Solidaridad ...
Fue creada en abril de 2003, en la
Universidad Nacional de San Martín.
Las clases son Gratuitas y Abiertas, para cualquier persona, de
cualquier edad y formación previa que desee saber más sobre esta
alternativa y su contexto.
Se dicta alternativamente en las sedes que la UNSAM posee en la
Ciudad de San Martín y en la Ciudad de Buenos Aires.
Consta de 15 encuentros en los que se aborda un Programa que
trata todos los principales aspectos del estudio de la
Solidaridad.
Desde la Cátedra se promueve además, la Investigación, el
Trabajo de Campo y el Apoyo a Organizaciones de la Sociedad
Civil en las áreas de Solidaridad y Voluntariado.
Pensada como situación de
enseñanza-aprendizaje, se estructura en torno a dos ejes
imbricados en forma pertinente: el Programático aborda
una secuencia lógica de tratamiento académico del tema; el “Eje
de Convergencia” se articula en función de profesores,
personas, personalidades y personajes especialmente invitados,
incluyendo una correspondencia de tiempo y forma con el eje
Programático y los acontecimientos sociales que vayan ocurriendo
y que afecten o incidan particularmente en el tema.
Fundamentos - Problema Base
El fundamento vital de la Cátedra estará en abordar el fenómeno
de la Solidaridad, desde el desafío que propone está situación
problemática de base:
“Admitida – y confirmada- la existencia de manifestaciones
solidarias concretas de diversa índole, intensidad y trasfondo,
¿supone esto poder afirmar la existencia de una “Cultura de la
Solidaridad” en la Argentina?
Si esto fuera cierto, ¿cuáles serían los orígenes, evoluciones y
características de esa cultura?
¿Cuál sería la relación de esa cultura con otras sub-culturas,
instituciones o movimientos sociales?
¿Existirá alguna “construcción conceptual” que permita “hilar”
(“tejer”) en un formato de cultura los diversos hechos
solidarios aislados?
¿Es posible alimentar programáticamente esa cultura?
Profesor
titular y creador de la iniciativa:
Oscar García (su CV)
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en su 6° año consecutivo,
la Cátedra lanza el Ciclo Lectivo 2008 |
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INICIO: Sábado 13 de septiembre de 2008
FINAL: Sábado 06 de diciembre de 2008 |
SEDE: CAMPUS MIGUELETE
de la UNSAM
Av. 25 de Mayo y Francia – Ciudad de San Martín –
Pcia de Bs. As. – (pedir Mapa de Acceso)
Cantidad de Clases: 14
Horario de CLASES: Sábados de 09:30 a 12:30 hs. |
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FECHAS EN CADA MES:
SEPTIEMBRE: 13 –20 -27
OCTUBRE: 04 – 11 – 18 –25
NOVIEMBRE: 1° - 08 – 15 – 22 - 29
DICIEMBRE: 06 – Fiesta de Cierre: 13/12 |
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Las
Clases son Gratuitas y Abiertas
para cualquier persona de cualquier edad y formación
que desee saber más sobre Solidaridad. |
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Informes e Inscripción
Solicite más información o inscríbase directamente
en:
catedrasolidaria@yahoo.com.ar
TeleFax: 4767-4405 / 4374-7300 int. 210 (por la
tarde)
importante:
NO se
hacen inscripciones en el Campus Miguelete |
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“Una
propuesta para el estudio académico de la
Solidaridad, pensada como práctica popular y cultura
de todos: desde la acción cotidiana hacia un
horizonte utópico.”
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Su
objetivo es el estudio crítico del fenómeno de
la Solidaridad y sus conceptos asociados:
Voluntariado, Sociedad Civil, Acción
Comunitaria, Organizaciones Solidarias, etc. Al
decir “estudio crítico” nos referimos al
análisis no sólo en los niveles académico y /o
de investigación, sino además – y
fundamentalmente – a los niveles de
intermediación y de construcción popular del
concepto de Solidaridad.
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MÓDULO I: Marco Filosófico de la Solidaridad
La Solidaridad como categoría ética.
Definición de Solidaridad y sus 5 dimensiones
Básicas
Las 5 Estaciones de la Solidaridad transformadora.
El sistema Dinámico de la Solidaridad. |
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MÓDULO II: Marco Cultural de la
Solidaridad
La Solidaridad como construcción cultural.
12 Formas Básicas de Solidaridad..
10 Formas Líquidas de Pseudosolidaridad.
Solidaridad desde el estado de bienestar al de justicia.
Argentina: ¿País Solidario? |
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MÓDULO III: Marco Didáctico de la
Solidaridad
La Solidaridad como actitud.
Solidaridad y Educación
Consideraciones pedagógicas del aprendizaje de actitudes |
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Coordinador
de la Cátedra: Prof. Oscar García |
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Profesores:
Laura Benbenaste - Federico Gorla - Sandra
Spampinato |
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La Pelota
Cuadrada: cómo
se juega a la Solidaridad en la Argentina Posmoderna, Oscar
García |
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Datos Generales
Este libro "gota"
como lo define su autor y que ampliamos al final del apartado,
contiene 360 páginas.
En los 6 primero capítulos, se elaboran los cuatro
cuestionamientos claves, aludiendo a los lados externos de una
"extraña pelota". Aborda la Solidaridad: valor requerido,
discusión ausente; Definición, Dimensiones Básicas y Sistema
Dinámico; Evolución histórica, contexto y las 5 Estaciones de la
Solidaridad Transformadora; Acciones Básicas de Solidaridad
versus Formas Líquidas de Pseudosolidaridad; Argentina: ¿país
solidario?; Solidaridad y Educación.
En el 7º capítulo ¿Cómo jugar a la Pelota? desarrolla sus
respectivas contracaras internas: la problematización de la
Solidaridad; el problema de fundamentación; el problema de su
reproducción y el de su aplicación. Cuatro coordenadas sin
paradas, ni distinciones, ni puntos aparte, para que el lector,
quien decida cuando comienza y termina cada una
El libro se completa con un Índice de Solidaridades y la
Bibliografía citada o consultada.
Editado por Seguir Creciendo*, Programa de Fortalecimiento del
3er. Sector
La edición
gráfica es de Ediciones Seguir Creciendo*
*emprendimiento editorial sin fines de lucro, ni los editores,
ni los autores perciben ingresos como resultado de la venta de
las publicaciones. Lo obtenido de la venta de este ejemplar
-descontados los gastos de diseño gráfico, corrección e
imprenta- se destina al Fondo Solidario de Publicación, cuyo
objetivo es reinvertir lo generado en siguientes ediciones,
reimpresiones, primeros trabajos de autores jóvenes y noveles,
investigaciones, trabajos prácticos o tesis de estudiantes y
desarrollos teóricos en general. Este libro se puede encontrar
gratuitamente, en su versión digital, en el sitio
www.asociactivaweb.com.ar y se puede reproducir total o
parcialmente, por cualquier medio, citando la fuente. Fecha de
catalogación 3/7/2007
En su
Presentación expresa ...
(las letras en azul,
corresponden al texto original)l
a.- Promover la Solidaridad
b.- Sumar aún más diagnosis a la realidad argentina
c.- Escribir sin respuestas
¿Será posible
combinar dignamente este abc?
¿Valdrá la pena el esfuerzo de un libro para demostrar las
limitaciones en logar tal combinación? ¿Valdrá el esfuerzo la
pena de saberse parte de una sociedad insolidaria sin poder más
que inventariar algunas propuestas e hilvanar apenas unos
conceptos para tratar de entibiar esperanzas de cambio todavía
un poco frías?
En el fondo, creo que sí. Y en todo caso, ya estamos aquí y
por lo tanto corresponde comenzar avisándole al querido lector,
lo que el texto se propone.
En principio, los objetivos son tres, más un cuarto que siempre
se cuela.
Para comenzar, afortunadamente se escribe y habla mucho sobre el
tema que tenemos delante. La Solidaridad es un concepto
popular, conocido, accesible. Esta primera característica es
fundamental para dar al libro su inicial seña particular: será
el presente -pretende serlo- un texto de divulgación; un
libro que cualquiera pueda leer y entender
... Personalmente, tengo la convicción de que hablando de
Solidaridad, el conocimiento popular es una sentencia siempre
anterior a cualquier aporte académico que se pueda hacer.
El pueblo (la gente, como se dice ahora) sabe de Solidaridad: la
ejercita en sus actos cotidianos, la teje y la desteje entre sus
relaciones, crea y recrea sus principios, cambia o revitaliza
sus prácticas, compra, repite y ejercita (como puede y en su
superficie) lo que el mercado y el posmodernismo le venden como
Pseudosolidaridades. Pero en el fondo siente y sabe
distinguir, en medio de tanto humo, lo genuinamente solidario,
la Solidaridad resistente.
El segundo objetivo de esta obra es del todo concreto,
puntual: servir como texto básico y apunte para los alumnos que
cursan la Cátedra Abierta de Solidaridad de la Universidad de
San Martín.
El formato de la Cátedra está explicado en las solapas; la
vivencia de la Cátedra es -en cambio- imposible de resumir en
mil solapas o páginas: una experiencia académica minimalista,
sencilla, apasionante, popular "en construcción permanente" ...
una increíble conjunción de afecto y ganas de saber.
El tercer objetivo
es académico. La Solidaridad ha sido un tema relativamente
poco importante para la academia argentina. Sin embargo, el
advenimiento de la globalización, el pretendido pensamiento
único, la consolidación del sistema neoliberal (que cierra filas
frente a cualquier intento de cuestionamiento tradicional) -y
otros factores- han hecho que nuevos fenómenos sean portadores
de críticas y enfoques emergentes y, en dicho marco, la lógica
de una Cultura de la Solidaridad es digna de ser, al
menos, redescubierta".
En el párrafo
final anticipa al lector que al arribar a las conclusiones "llegará
nuevamente al punto de partida abc de esta presentación.
Así me pasó todas as veces en las que -pretensiosamente- creí
estar llegando más allá"
Toca las
dimensiones "que hacen de la
Solidaridad un concepto multifacético y complejo, aunque con
algunas ausencias y flaquezas" que anticipada de
graves. Acota la ausencia de la Economía Solidaria "tan
importante y compleja, sobre todo posible como alternativa, que
merece dedicarle más espacio, por la magnitud que ella tiene.
También pone foco en dos flaquezas: el limitado desarrollo para
la Educación Solidaria en Argentina y el apretado,
sintético y por momentos aventurado planteo de la Argentina
VIP (teoría acerca de la Víctima Propiciatoria) que merece
más debate, desarrollo, reflexión.
Por qué "libro gota"
"si
pudiera elegir, desearía que fuera un libro gota;
partícula minúscula, esencial, intrascendente, excepto cuando es
de elixir o veneno. La gota es el símbolo de lo imperceptible,
de lo antipoderoso, de lo no espectacular. la primera
tendencia frente a la gota es no tolerarla: queremos que por fin
se desprenda, que caiga, que se ponga en movimiento, que
desaparezca; como corresponde a lo insignificante, a lo que no
puede perdurar. Pero la gota también orada, se cuela, se
filtra por las grietas, aún por las más grietas, es decir, las
más flacas. El libro gota no calma la sed solidaria
por pretender ser eso mismo: insignificancia en movimiento,
colando la idea de una posible Solidaridad Transformadora en las
nervaduras descuidadas de un sistema demasiado seguro de sí
mismo como para escrutar lo nimio.
Pero junto con la gota hay algo más: para esquivar el destino
de Pelota Cuadrada, la Solidaridad Transformadora exige
nuevas palabras y nuevas acciones. En una de sus (nueve)
acepciones, la huaca es en nuestra América, el lugar
sagrado donde se deposita la fruta verde para que madure.
¿Cuál es la huaca donde madura la Solidaridad del mañana? Los
niños? ¿La escuela? ¿La conciencia? ¿La
sociedad civil? ¿La contracultura? ¿O el espacio
infinitesimal y monstruosamente difícil del día a día de la
lucha?
Sea como fuere, mientras existan la gota y la huaca habrá
Solidaridad presente y futura, húmeda y verde, como la vida que
da la vida"
Para comunicarse
con el autor
catedrasolidaria@yahoo.com.ar |
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Oscar
García: CV resumido |
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El Profesor Oscar
Garcia es Argentino.
Nacido en Villa Ballester en 1966, se licenció en Filosofía y
Letras en la Universidad Nacional de Córdoba.
Se desempeña como
dirigente y profesional en diversas instituciones no
gubernamentales de bien público:
- Es miembro de la
Fundación Juan Gastón Vignes, institución sin fines de lucro,
especializada en la Promoción del Voluntariado y la Formación de
Líderes Juveniles. La Fundación Vignes dicta el Curso "Formación
de Líderes Voluntarios" de carácter gratuito y con un año de
duración lo que lo constituye en la actividad de capacitación en
voluntariado con mayor carga horaria del país.
- Es Director de
"Seguir Creciendo", Programa de Fortalecimiento de la Sociedad
Civil.
- Desde el año
2000 ha sido Docente Coordinador en el Curso de Voluntariado
Social realizado en la Universidad Nacional de Quilmes.
- Es profesor de
las materias “Introducción a la Sociedad Civil” y
“Voluntariado”, en la Licenciatura de Organización y Dirección
Institucional de la Universidad Nacional de San Martín.
- Actualmente es
asesor en la Dirección General de Promoción del Voluntariado y
la Sociedad Civil, del Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos
Aires. |
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En el plano
internacional:
- Desde 1997 a 2000 fue Consultor Internacional de la UNESCO
para el Programa Nacional de Voluntariado de Brasil.
- Es miembro de la Asociación Internacional de Esfuerzos
Voluntarios - I.A.V.E.- donde se desempeña en la Junta Directiva
Mundial como Representante por América Latina.
- Ha sido becario de la Fundación W. K. Kellogg, participando
durante tres años en el Programa de Liderazgo Internacional en
Desarrollo Comunitario.
- Miembro de la Comisión Redactora de la Declaración Universal
de Voluntariado, adoptada por las Naciones Unidas en Ámsterdam,
enero 2001, “Año Intern. de los Voluntarios”
- Ha desarrollado su labor académica en varias áreas, entre las
que se destacan la Educación no Formal, el Liderazgo Juvenil y
especialmente el Voluntariado, con publicaciones.
- Formó parte del Comité Organizador de la 18 ° Conferencia
Mundial de Voluntariado de IAVE, desarrollada en el “Forum de
las Culturas”, Barcelona, 2004.
- Desde el año 2001 hasta la fecha, es profesor del “Programa
Formativo de Iniciación al Voluntariado”, del Centro Insular de
Entidades de Voluntariado del Cabildo de Tenerife, Islas
Canarias.
Otras
actividades
- Invitado por el Gobierno de Chile al Primer Foro Int. de
Voluntariado, desarrollado en Santiago (abril,2002) en ocasión
del lanzamiento del Programa Nacional de Fomento al Voluntariado
- Ponente invitado al IV Encuentro Iberoamericano del Tercer
Sector, como Coordinador la Mesa de Debate: “El Rol del Empleado
en los Programas de Responsabilidad Social de la Empresas”,
desarrollado en Barcelona, en mayo de 2003
- Autor de, entre otros, diversos artículos: “Ciudadanizar el
Voluntariado” (2003) ; publicaciones: “Pensar, Hacer y Ser
Solidario” (2005) y libros: “Sentido y Práctica del
Voluntariado” (2003) y “La Pasión de Seguir. Voluntariado
Transformador, sin excusas, sin fronteras.” ( 2004) |
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Las
primeras fotos ... |
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Presentación
del libro La Pelota Cuadrada, escrito por Oscar García,
septiembre de 2007 |
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dos momentos de
trabajo grupal |
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Estamos Condenados a la Responsabilidad,
Enrique Valiente Noailles*
de Apuntes de la
Cátedra
Hemos conocido una línea clave de Sastre: el hombre esta condenado a la
libertad. Aquello quería decir que no nos hemos creado a nosotros mismos y
que, no obstante esto, una vez arrojados al mundo, somos enteramente libres
y responsables de nuestra acción. Pero el acento, en esta dupla, estaba
inclinada hacia la libertad y nuestra época ha pensado siempre en términos
de ella, no solo en la filosofía: por eso ha desembocado en la explosión de
todos los movimientos de liberación. Incluido el liberalismo económico. Si
antes era la responsabilidad la que se miraba en el espejo de la libertad
para encontrar su sentido, pronto comenzara a suceder lo inverso: la
responsabilidad comenzara a ser la figura original y es en ella donde habrá
de ir la libertad a mirarse, para recobrar su sentido, en una época en donde
lo ha perdido en forma total. Ya Nietzsche advertía: te llamas libre, dime
tu idea fija, y no que te has eso... un yugo. Lo único que ha hecho nuestra
época es liberarse "de", ha corrido furiosamente hacia delante, y al
preguntarse ahora hacia donde corre, la asalta el vacío absoluto.
No es menos cierto entonces, ahora, que el hombre esta condenado a la
responsabilidad. Y esto puede explicarse del mismo modo que la condena a la
libertad: no hemos creado el contexto social que nos rodea, pero el solo
hecho de estar arrojados en su interior nos obliga hacia el. No importa como
se ha llegado a esta situación: aunque no halla estado en nuestras manos
evitarlo, la situación es tan nuestra como si la hubiéramos creado, del
mismo modo que no haber elegido nacer no nos justifica para no intentar
resolver el sentido de nuestra vida.
L a responsabilidad, que tenia, valor individual, comienza a tener sentido
colectivo, comienza a orientarse hacia el territorio del otro. Y si
significaba, en otro tiempo, la obligación de responder por los propios
actos, se alarga ahora también en dirección de responder por los actos que
no realizamos.
Sabemos que, mediante la globalización, el mundo se ha contraído, pero
necesitamos poner en practica la contrapartida natural de esta situación: si
el mundo se ha estrechado, la noción de prójimo necesariamente se ha
ensanchado. Por que aquella contracción del mundo no supuso una mayor
contención para sus habitantes: es la intemperie la que se ha ensanchado, el
hambre se ha ensanchado, la desocupación se ha ensanchado y también todas
las formas indignas de la vida.
La responsabilidad hacia los demás no significa dudar del derecho a la
felicidad propia, no significa introducir el gusano da la desdicha en quien
no lo tiene. Es decir no es una expresión de culpa, sino de convicción. Por
que parecería necesario lograr que nuestra obligación, que es una condena,
sea también su destino.
* Es licenciado en filosofía y ensayista. Su ultimo libro es " La
metamorfosis argentina”

Cambio de Paradigma Cultural,
Antonio Elizalde Hevia
de Apuntes de la Cátedra
“Sueños, Utopías y Proyectos Autónomos”(*)
Quiero construir mi argumentación a partir de algunos artefactos
heurísticos: axiomas, definiciones, hipótesis y propuestas:
Hipótesis 1: Nuestras creencias condicionan nuestras ideas y emociones.
Ningún cambio es posible sin modificar las creencias en las cuales nos
movemos.
Hipótesis 2: La posibilidad del cambio se reduce cuando las personas no lo
creen posible, e inversamente se incremento cuando creemos posible cambiar
las cosas.
Hipótesis 3: La disposición al cambio está relacionada con el grado de
insatisfacción con la situación que se vive, sin embargo esta se encuentra
mediada por la creencia en la posibilidad de cambiar.
Hipótesis 4: La posibilidad de soñar e imaginar mundos distintos al que se
vive es un atributo universalmente distribuido en la especie humana, no
obstante lo anterior, la capacidad para visualizar los sueños como posibles
y de hacerlos colectivos está determinado por el contexto histórico.
Definición 1: A los sueños colectivos y compartidos los denominamos
habitualmente utopías.
Definición 2: A la capacidad de elaborar y articular sueños colectivos lo
denominaremos utopización.
Hipótesis 5: La utopización es condición necesaria para el surgimiento y
desarrollo de proyectos colectivos.
Definición 3: Llamaremos proyecto colectivo a toda iniciativa humana en la
cual participen grupos humanos y que contenga en sí la búsqueda de
satisfacer intereses mayores que los intereses individuales.
Definición 4: Llamaremos movilización social al surgimiento paralelo y
simultáneo en diversos puntos del sistema de utopización y de proyectos
colectivos autónomos.
Hipótesis 6: Todo sistema tiende a combatir la movilización social, esto es
la emergencia de sueños colectivos, de utopización y de proyectos colectivos
que no le sean funcionales, esto es autónomos.
Hipótesis 7: Hay contextos que viabilizan la utopización y otros que la
inhiben.
Hipótesis 8: El contexto histórico puede actuar como factor inhibidor o
potenciador de la emergencia de sueños colectivos.
Hipótesis 9: En momentos de grandes logros materiales de la economía y/o en
momentos de derrota política de los sectores inconformistas, momentos de
repliegue utópico, se produce una inhibición de los sueños colectivos y una
inmovilización de los proyectos autónomos.
Hipótesis 1 0: En momentos de repliegue utópico. Las personas tienden más
bien a transitar por los sueños individuales y a lo más, los del grupo
familiar. Cada persona tiende así a adaptarse a lo que en el imaginario
colectivo construye el sistema y a actuar de forma individualista.
Hipótesis 11: Las personas, aún cuando no sean beneficiadas por el sistema,
le confieren legitimidad a éste, cuando limitan sus sueños al ámbito
individual.
Definición 5: Llamamos conformismo a la creencia en la imposibilidad de
cambiar algo o una situación, aún cuando ese algo o esa situación nos
perjudique.
Hipótesis 12: En un contexto de conformismo colectivo (cultural y/ o
político), la posibilidad de cambio dependerá casi exclusivamente de
factores externos al sistema.
Hipótesis 12 “a” : Asumir la hipótesis anterior implica restamos capacidad
de asumir protagonismo sobre nuestro futuro, esto es de humanización.
Propuesta 1: La movilización social se produce cuando las personas perciben
la existencia de alternativas y horizontes de cambio, por lo tanto la tarea
a realizar para los inconformistas pasa por generar propuestas de
transformaciones posibles.
Hipótesis 13: El ámbito de lo posible en el contexto actual sólo se
encuentra en lo local, ya que es éste el espacio donde la globalización
encuentra su límite, es desde allí de donde es posible iniciar y comenzar a
sumar energías y fuerzas contrahegemónicas. Es ése por esencia el espacio de
la autonomía, desde donde surge la novedad y la complejidad.
Propuesta 2: Si se genera cambio, autonomía y contrahegemonía en el espacio
local, la gente podrá nuevamente comenzar a hacer la conexión entre lo
inmediato y lo mediato, entre la experiencia contrahegemónica vivida en su
cotidianeidad y los proyectos transformadores de mayor escala, y así podrá
volver a creer que el cambio es posible a nivel del sistema, y estará
dispuesta a entregar su tiempo y esfuerzo en proyectos colectivos.
Definición 6: Desde una perspectiva sistémica, el sistema del cual forma
parte cualquier ser humano, en un nivel máximo de abstracción, estaría
conformado por dos subsistemas: a) el subsistema endógeno (lo que llamamos
nuestro yo, conformado por nuestro cuerpo cuyo límite con el mundo externo
lo establece nuestra piel y por nuestra mente, espíritu, alma, sentimientos,
psiqué o como cada cual desee llamarlo; todo ello conformaría el uno mismo;
y b) el subsistema exógeno, todo lo que está fuera de nuestro piel, esto es
la alteridad u otredad, o dicho de otro modo: el ambiente la pareja, la
familia, la comunidad local (barrio, pueblo o aldea, ciudad), la sociedad y
la cultura, la naturaleza, el planeta, el sistema solar, la galaxia, el
universo, e micro y el macrocosmos.
Axioma 1: Todos los cambios civilizatorios según nos muestra la historia
humana, han sido cambios producidos desde abajo hacia arriba, desde lo local
a lo global, desde lo singular a lo universal, desde lo concreto a lo
abstracto.
Pregunta 1: ¿Qué es más fácil cambiar el subsistema endógeno o el subsistema
exógeno, cambiarnos a nosotros mismos o cambiar a otros?
Pregunta 2: Iniciado el cambio, esto es comprometidas nuestra inteligencia o
razón, nuestras emociones y sentimientos y nuestra voluntad al cambio
deseado, ¿Qué es más fácil cambiar lo más próximo y cercano (la escala
humana) o lo más lejano?
Propuesta 3: ¡Hagámoslo!
_______________________________
(*) Elizalde Hevia, Antonio “Sueños, Utopías y Proyectos Autónomos”,
en Polis, Revista de la Universidad Bolivariana de Chile, Volumen 1, N° 2,
“Desolación y Nuevos Vínculos”, Santiago de Chile, 2001.


Desechando lo Desechable, por
Marciano Duran
sugerido por Selva Simon
Seguro que el destino se ha confabulado para complicarme la vida.
No consigo acomodar el cuerpo a los nuevos tiempos.
O por decirlo mejor: no consigo acomodar el cuerpo al “use y tire” ni al
“compre y compre” ni al “desechable”.
Ya sé, tendría que ir a terapia o pedirle a algún siquiatra que me medicara.
Lo que me pasa es que no consigo andar por el mundo tirando cosas y
cambiándolas por el modelo siguiente sólo porque a alguien se le ocurre
agregarle una función o achicarlo un poco.
No hace tanto con mi mujer lavábamos los pañales de los gurises.
Los colgábamos en la cuerda junto a los chiripás; los planchábamos, los
doblábamos y los preparábamos para que los volvieran a ensuciar.
Y ellos… nuestros nenes… apenas crecieron y tuvieron sus propios hijos se
encargaron de tirar todo por la borda (incluyendo los pañales).
¡Se entregaron inescrupulosamente a los desechables!
Sí, ya sé… a nuestra generación siempre le costó tirar.
¡Ni los desechos nos resultaron muy desechables!
Y así anduvimos por las calles uruguayas guardando los mocos en el bolsillo
y las grasas en los repasadores. Y nuestras hermanas y novias se las
arreglaban como podían con algodones para enfrentar mes a mes su fertilidad.
¡Nooo! Yo no digo que eso era mejor.
Lo que digo es que en algún momento me distraje, me caí del mundo y ahora no
sé por dónde se entra.
Lo más probable es que lo de ahora esté bien, eso no lo discuto.
Lo que pasa es que no consigo cambiar el equipo de música una vez por año,
el celular cada tres meses o el monitor de la computadora todas las
navidades.
¡Guardo los vasos desechables! ¡Lavo los guantes de látex que eran para usar
una sola vez! ¡Apilo como un viejo ridículo las bandejitas de espuma plast
de los pollos! ¡Los cubiertos de plástico conviven con los de alpaca en el
cajón de los cubiertos!
Es que vengo de un tiempo en que las cosas se compraban para toda la vida.
¡Es más! ¡Se compraban para la vida de los que venían después!
La gente heredaba relojes de pared, juegos de copas, fiambreras de tejido y
hasta palanganas y escupideras de loza.
Y resulta que en nuestro no tan largo matrimonio, hemos tenido más cocinas
que las que había en todo el barrio en mi infancia y hemos cambiado de
heladera tres veces.
¡Nos están jodiendo!
¡¡Yo los descubrí… lo hacen adrede!!
Todo se rompe, se gasta, se oxida, se quiebra o se consume al poco tiempo
para que tengamos que cambiarlo.
Nada se repara.
¿Dónde están los zapateros arreglando las medias suelas de las Nike?
¿Alguien ha visto a algún colchonero escardando sommier casa por casa?
¿Quién arregla los cuchillos eléctricos? ¿El afilador o el electricista?
¿Habrá teflón para los hojalateros o asientos de aviones para los
talabarteros?
Todo se tira, todo se deshecha y mientras tanto producimos más y más basura.
El otro día leí que se produjo más basura en los últimos 40 años que en toda
la historia de la humanidad.
El que tenga menos de 40 años no va a creer esto: ¡¡Cuando yo era niño por
mi casa no pasaba el basurero!!
¡¡Lo juro!! ¡Y tengo menos de 50 años!
Todos los desechos eran orgánicos e iban a parar al gallinero, a los patos o
a los conejos (y no estoy hablando del siglo XVII)
No existía el plástico ni el nylon.
La goma sólo la veíamos en las ruedas de los autos y las que no estaban
rodando las quemábamos en San Juan.
Los pocos desechos que no se comían los animales, servían de abono o se
quemaban.
De por ahí vengo yo.
Y no es que haya sido mejor.
Es que no es fácil para un pobre tipo al que educaron en el “guarde y guarde
que alguna vez puede servir para algo” pasarse al “compre y tire que ya se
viene el modelo nuevo”.
Mi cabeza no resiste tanto.
Ahora mis parientes y los hijos de mis amigos no sólo cambian de celular una
vez por semana, sino que además cambian el número, la dirección electrónica
y hasta la dirección real.
Y a mí me prepararon para vivir con el mismo número, la misma mujer, la
misma casa y el mismo nombre (y vaya sí era un nombre como para cambiarlo)
Me educaron para guardar todo.
¡Toooodo!
Lo que servía y lo que no.
Porque algún día las cosas podían volver a servir.
Le dábamos crédito a todo.
Sí… ya sé, tuvimos un gran problema: nunca nos explicaron qué cosas nos
podían servir y qué cosas no.
Y en el afán de guardar (porque éramos de hacer caso) guardamos hasta el
ombligo de nuestro primer hijo, el diente del segundo, las carpetas de
jardinera… y no sé cómo no guardamos la primera caquita.
¡¿Cómo quieren que entienda a esa gente que se desprende de su celular a los
pocos meses de comprarlo?!
¿Será que cuando las cosas se consiguen fácilmente no se valoran y se
vuelven desechables con la misma facilidad con que se consiguieron?
En casa teníamos un mueble con cuatro cajones.
El primer cajón era para los manteles y los repasadores, el segundo para los
cubiertos y el tercero y el cuarto para todo lo que no fuera mantel ni
cubierto.
Y guardábamos.
¡¡Cómo guardábamos!!
¡¡Tooooodo lo guardábamos!!
¡Guardábamos las chapitas de los refrescos!
¡¿Cómo para qué?!
Hacíamos limpia calzados para poner delante de la puerta para quitarnos el
barro. Dobladas y enganchadas a una piola se convertían en cortinas para los
bares.
Al terminar las clases le sacábamos el corcho, las martillábamos y las
clavábamos en una tablita para hacer los instrumentos para la fiesta de fin
de año de la escuela.
¡Tooodo guardábamos!
Las cosas que usábamos: mantillas de faroles, ruleros, ondulines y agujas de
primus.
Y las cosas que nunca usaríamos.
Botones que perdían a sus camisas y carreteles que se quedaban sin hilo se
iban amontonando en el tercer y en el cuarto cajón.
Partes de lapiceras que algún día podíamos volver a precisar.
Cañitos de plástico sin la tinta, cañitos de tinta sin el plástico,
capuchones sin la lapicera, lapiceras sin el capuchón.
Encendedores sin gas o encendedores que perdían el resorte. Resortes que
perdían a su encendedor. Cuando el mundo se exprimía el cerebro para
inventar encendedores que se tiraran al terminar su ciclo, los uruguayos
inventábamos la recarga de los encendedores descartables.
Y las Gillette -hasta partidas a la mitad- se convertían en sacapuntas por
todo el ciclo escolar. Y nuestros cajones guardaban las llavecitas de las
latas de paté o del corned beef, por las dudas que alguna lata viniera sin
su llave.
¡Y las pilas!
Las pilas de las primeras Spica pasaban del congelador al techo de la casa.
Porque no sabíamos bien si había que darles calor o frío para que vivieran
un poco más.
No nos resignábamos a que se terminara su vida útil, no podíamos creer que
algo viviera menos que un jazmín.
Las cosas no eran desechables… eran guardables.
¡¡Los diarios!! Servían para todo: para hacer plantillas para las botas de
goma, para poner en el piso los días de lluvia y por sobre todas las cosas
para envolver. ¡Las veces que nos enterábamos de algún resultado leyendo el
diario pegado al cuadril!
Y guardábamos el papel plateado de los chocolates y de los cigarros para
hacer guías de pinitos de navidad y las páginas del almanaque del Banco de
Seguros para hacer cuadros, y los cuentagotas de los remedios por si algún
remedio no traía el cuentagotas y los fósforos usados porque podíamos
prender una hornalla de la Volcán desde la otra que estaba prendida y las
cajas de zapatos que se convirtieron en los primeros álbumes de fotos.
Y las cajas de cigarros Richmond se volvían cinturones y posamates, y los
frasquitos de las inyecciones con tapitas de goma se amontonaban vaya a
saber con qué intención, y los mazos de cartas se reutilizaban aunque
faltara alguna, con la inscripción a mano en una sota de espada que decía
“éste es un 4 de bastos”.
Los cajones guardaban pedazos izquierdos de palillos de ropa y el ganchito
de metal.
Al tiempo albergaban sólo pedazos derechos que esperaban a su otra mitad
para convertirse otra vez en un palillo.
Yo sé lo que nos pasaba: nos costaba mucho declarar la muerte de nuestros
objetos.
Así como hoy las nuevas generaciones deciden “matarlos” apenas aparentan
dejar de servir, aquellos tiempos eran de no declarar muerto a nada… ni a
Walt Disney.
Y cuando nos vendieron helados en copitas cuya tapa se convertía en base y
nos dijeron “Tómese el helado y después tire la copita”, nosotros dijimos
que sí, pero… ¡minga que la íbamos a tirar! Las pusimos a vivir en el
estante de los vasos y de las copas.
Las latas de arvejas y de duraznos se volvieron macetas y hasta teléfonos.
Las primeras botellas de plástico -las de suero y las de Agua Jane- se
transformaron en adornos de dudosa belleza.
Las hueveras se convirtieron en depósitos de acuarelas, las tapas de
bollones en ceniceros, las primeras latas de cerveza en portalápices y los
corchos esperaron encontrarse con una botella.
Y me muerdo para no hacer un paralelo entre los valores que se desechan y
los que preservábamos.
No lo voy a hacer.
Me muero por decir que hoy no sólo los electrodomésticos son desechables;
que también el matrimonio y hasta la amistad es descartable.
Pero no cometeré la imprudencia de comparar objetos con personas.
Me muerdo para no hablar de la identidad que se va perdiendo, de la memoria
colectiva que se va tirando, del pasado efímero.
No lo voy a hacer.
No voy a mezclar los temas, no voy a decir que a lo perenne lo han vuelto
caduco y a lo caduco lo hicieron perenne.
No voy a decir que a los ancianos se les declara la muerte apenas empiezan a
fallar en sus funciones, que los cónyuges se cambian por modelos más nuevos,
que a las personas que les falta alguna función se les discrimina o que
valoran más a los lindos, con brillo y glamour.
Esto sólo es una crónica que habla de pañales y de celulares.
De lo contrario, si mezcláramos las cosas, tendría que plantearme seriamente
entregar a la bruja como parte de pago de una señora con menos kilómetros y
alguna función nueva.
Pero yo soy lento para transitar este mundo de la reposición y corro el
riesgo que la bruja me gane de mano … y sea yo el entregado.
Y yo…no me entrego.
Aclaración
importante: mail recibido el 13 de marzo
Hemos advertido que en vuestra página se ha publicado un texto del escritor
uruguayo Marciano Durán con un título y una firma que no se corresponde con
el original.
Desde hace unos días circula por Internet la crónica "Desechando lo
desechable" y lo hace con el título "Porque todavía no me compré un DVD",
"Para los de más de 40" y "Ahora todo se tira" con la firma del reconocido
escritor compatriota Eduardo Galeano.
La versión original (sin las modificaciones que sufrió en los últimos meses)
se encuentra en la página http://marcianoduran.com.uy y está a disposición
vuestra (junto a un par de centenares de crónicas más) sin más requisito
para utilizarlas que no modificar su contenido.
Dpto de Prensa de "Crónicas marcianas y uruguayas"
http://marcianoduran.com.uy

Filantropía y Limosna
, Beatriz Sarlo*
de Apuntes de la Cátedra
A veces no se reconoce a sí
misma en las preguntas que se hace.
Veinte años atrás, cuando comenzaba la democracia en la Argentina, esas
preguntas le hubieran parecido inapropiadas.
Hoy, sin embargo, quien viaje por transporte público, quien no viva en un
barrio cerrado y no llegue por autopista hasta meterse por un tubo en algún
nuevo edificio inteligente de Puerto Madero, quien siga haciendo un uso
intenso de la ciudad, está enfrentado a esas preguntas.
¿Debe darle algo a este chico
de las estampitas o hacerle caso a los expertos y poner ese dinero en alguna
institución, ya que ese chico seguramente es un explotado de su propia
familia o de algún otro adulto, o un abandonado que necesita una protección
más sistemática que el impulso caritativo individual?
No se trata de un caso teórico y sería cínico considerarlo una divagación
moralista. El chico esta allí, repartiendo sus estampitas, impávido y cada
uno tiene que decidir qué hace antes de que termine con un vagón de
subterráneo y pase al siguiente.
Se hace otra pregunta: ¿tiene
alguna consecuencia lo que yo decida?
Si el escenario en lugar de un subterráneo fuera un pueblo donde todo el
mundo se conoce un poco, la respuesta sería más sencilla. Pero vive en una
gran ciudad, ese chico está pasando ahora, o quizás esté pasando todos los
días, pero cada día será algo así como un chico diferente.
Tiene que responder en el momento. Bertolt Brecht, frente a la advertencia
de que los pobres gastaban las limosnas en juergas de cerveza, afirmó que
por eso mismo él consideraba apropiado dárselas: ellos obtenían un placer
que los que no eran pobres podían alcanzar cuando se les diera la gana. La
respuesta de Brecht tiene su costado magnífico: evita que alguien, para dar
un peso, se enrede en un debate moral desmesurado y quizás hipócrita. Y, sin
embargo, aunque señala un hecho con gran perspicacia crítica, no siempre es
posible adoptar a Brecht como línea de conducta. Quien vacila teme que las
cosas sean más complicadas y que las organizaciones sociales tengan razón
cuando indican otro camino, más institucional y, por supuesto, más separado
del impacto del chico con sus estampitas, relojeando con la cabeza baja si
va a recibir o no su moneda de un peso.
El chico ya salió del vagón, pero la perplejidad no se esfuma.
Si las organizaciones tienen razón, la limosna fortalecerá la cadena que lo
une a esos adultos que toleran o impulsan su vida en la calle. Pero sino hay
limosna, también es posible que ese chico sea castigado porque no trajo a la
noche lo que se esperaba de una jornada de trabajo bien hecho.
¿Y si ese peso tuviera como destino una hamburguesa y, en consecuencia, al
negárselo, lo que está haciendo es privar al chico de una comida? ¿Qué
entiende ese chico del mediano plazo?
El problema tal como se lo plantea carece de solución. No es una solución
que la conducta se ajuste a dos normas:
.- por un lado, darle el peso al chico;
.- por el otro, mandar un cheque a una organización de bien público.
Tampoco es una solución que la conducta siga sólo una de esas normas, aunque
esto sea lo aconsejado, porque el chico está pidiendo su moneda y no una
donación institucional.
Se trata de un dilema: nada que se haga lo soluciona, ni lo extirpa. Y sin
embargo, sabiendo eso, igualmente algo hay que decidir; ya que el chico está
ahí parado y él también sabe que la moneda no podrá solucionarle nada, sino
simplemente, mejorar por un rato su día de mendigo. Es extraño, además, que
haya individuos filantrópicos en una sociedad despiadada. Aunque, pensándolo
mejor, esto es lo único que no es extraño: la filantropía nació hace varios
siglos en sociedades muy injustas, esas mismas sociedades europeas que, hoy,
nos parecen equitativas. Llegaron a ser más equitativas no por acción de los
filántropos, que las volvieron más sensibles frente a la pobreza, sino por
las reformas impulsadas por las victimas y los hombres y mujeres que los
representaron políticamente. Sin embargo, aquellos filántropos hicieron que
la vida y la muerte de muchos fuera menos indigna.
* Beatriz Sarlo, Escritora y Ensayista , Publicado en Revista Viva – 24 /07
05

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Sugerencias de Lili Bona |
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Perspectiva
acerca del rol del Voluntariado |
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Piensa bonito
y te sucederá bonito!
No te pierdas este VIDEO
desde youtube ...
que nos sirve para reflexionar y disfrutar
Palabras, imágenes
y música, que en verdad
te movilizan para proteger tu vida ...
Dura 7:06 minutos
y está subtitulado
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Servicio Cívico y
el Voluntariado en América Latina y el Caribe" por el Global
Service Institute, el Centro Latinoamericano de Aprendizaje y
Servicio Solidario (CLAYSS) y Service Enquiry Southern Africa
(VOSESA)
En 13 capítulos, 24 autores trazan en conjunto una amplia
perspectiva acerca del rol que el voluntariado y el servicio
juegan en la construcción de sociedades más democráticas en la
región de América Latina y el Caribe.
Se analizan varios casos de países y organizaciones que
superaron décadas de dictadura militar y difíciles emergencias
económicas a través del ejercicio de la solidaridad,
incrementaron la participación ciudadana y sostienen la creencia
apasionada en la idea de que la ciudadanía significa y comprende
mucho más que el derecho a votar periódicamente.
Los autores analizan el papel de las políticas públicas para
desarrollar el sector voluntario y ofrecen una variedad de
percepciones respecto del potencial existente para lograr
alianzas entre el Estado, las entidades de la sociedad civil,
las organizaciones religiosas y el sector privado con el fin de
fortalecer la práctica democrática, combatir la pobreza y
reducir las diferencias en la distribución de la riqueza a
través del servicio y el voluntariado.
http://www.service-enquiry.org.za/download_spanish.asp
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C i
u d a d
Es la urbe ese lugar
Que rodea a casi todos
Recorriendo sin mirar
A esos seres
que parecen no parar.
Yo te esquivo
Tu me esquivas
No te miro
No me miras
Es el tiempo que entorpece
Es el otro que embrutece.
Es la urbe ese lugar
Que te atrapa sin pensar
Son los otros deambulando
Son los otros suplicando.
No te miro
No me miras
Sos mi sombra
Sos mi enigma
Es la urbe ese lugar
Que rodea a mucha gente
Que te atrapa locamente.
Con prejuicio Y vanidad.
Es la urbe ese lugar...
Es la urbe mi ciudad...
Es la urbe tu ciudad ...
Es la urbe a cambiar. |
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Selva Simon
Este es un "rap" que
hice para cantar y mover el cuerpo
Imaginátelo rapeado ...
Rap del Alimento.
HOLA CHICOS COMO ESTÁN
ES LA HORA DE CHARLAR SOBRE UN TEMA EXCEPCIONAL
ALIMENTOS, ALIMENTOS ESO SÍ QUE GRAN INVENTO
COMEREMOS BALANCEADO, TRANQUILITOS Y SENTADOS
CON LAS FRUTAS Y VERDURAS ARMAREMOS UN LISTADO
MÁS PESCADO, CARNES ROJAS, LECHE, HUEVO Y PAN TOSTADO
CON LENTEJAS, ARROZ, POROTOS ESO SÍ QUE ESTÁ DE LOCOS.
SE TERMINA LA CANCIÓN ,APRENDIENDO LA LECCIÓN.
RECORDANDO, QUE ESTE TEMA NOS AYUDA A ESTAR MEJOR.
ALIMENTOS, ALIMENTOS ESTO SI QUE GRAN INVENTO.
SELVA
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Un cambio profundo
para evitar la extinción
sugerido por Olga Luna
Muy pocos quieren reconocerlo; muy pocos quieren ocuparse del
origen de esta amenaza: la humanidad puede desaparecer en este
siglo por el consumismo, la violencia y la depredación que se
exacerba en todo el mundo; puede desaparecer por los peligros
inherentes a las modernas tecnologías, por el calentamiento
global y por la globalización del desastre ecológico.
La modernidad se encuentra afectada por una enfermedad terminal,
pero, antes de morir se torna más peligrosa y destructiva. Los
años por venir serán decisivos para la supervivencia de la
humanidad; antes de diez años pueden aparecer los primeros
colapsos mundiales; puede aumentar la violencia en grado nunca
visto en la historia. Vivimos un ambiente cada día más
enrarecido.
La situación es de tal manera peligrosa que necesitamos hacer un
alto en todo lo que hacemos, frenar nuestras actividades
habituales y hacer una prolongada meditación en torno a los
desechos tóxicos, a las contaminaciones del aire, al
envenenamiento de los mares, ríos, lagos, humedales, a la
degradación de los suelos, a la muerte de los bosques y selvas,
a la desaparición del agua limpia, al desastre climático, a la
miseria, inseguridad y militarismo creciente, al desquiciamiento
de la sociedad y de la persona humana, a la destrucción de las
culturas milenarias y a la desarticulación de los valores en la
sociedad moderna. Desentrañar como llegamos a este desastre y
como podemos salir de él.
Para avanzar en la defensa de la Naturaleza es indispensable
iniciar la revolución en nuestras mentes, en nuestra
imaginación; abrirnos a otra manera de pensar muy diferente a la
que enseñan en las escuelas, grandes enemigas de la sociedad;
ver el mundo con otros ojos; desear intensamente nuestra
liberación de las adicciones que nos impone la vida moderna.
Denunciar la inutilidad de la mayor parte de los programas y
planes gubernamentales o académicos para la defensa de la
Naturaleza, ligados a conceptos cuantitativos, tecnocientíficos,
económicos o tecnocráticos; no han dado resultado por muchos
años y no darán resultado alguno en los años por venir.
La tarea principal en la defensa de la Naturaleza reside en la
REVALORIZACIÓN DEL MUNDO: revalorizar la naturaleza, el tiempo,
el espacio, la gratuidad, el cuerpo humano, la autenticidad de
la vida, la convivencia humana, la autonomía, las culturas, las
economías, la artesanía y todo aquello que el mundo moderno ha
devaluado por medio de instrumentos y herramientas, por medio de
ciencia y tecnología y por medio de conceptos económicos.
Por otra parte, necesitamos reestructurar el aparato de
producción existente y las relaciones sociales de acuerdo con
los nuevos valores. Cambiarlo tan radicalmente como radicales
sean los cambios de valores en la sociedad.
Redistribuir las riquezas y el acceso al patrimonio natural
entre los países ricos y los pobres. Redistribución de la
tierra, de los derechos de extracción, del empleo, de las
utilidades, entre otros. Reconsiderar el uso del suelo como
consecuencia de la revolución de las mentalidades: quitar más y
más tierra a la agricultura industrializada, a la especulación
inmobiliaria, a las industrias y servicios contaminantes, al
asfalto y al cemento, a la desertización y entregarla a la
agricultura campesina, biológica, respetuosa de los ecosistemas.
Relocalizar la subsistencia, para conseguir el renacimiento de
lo local. Este punto es estratégico. Consumir lo que se produce
localmente y producir lo que se consume localmente, esta debe
ser la gran tarea ecologista. Nos urge arraigarnos en un lugar,
cultivar verduras en la ciudad y resistir el consumo de
productos traídos del otro lado del mundo, con un enorme costo
ecológico y un enorme subsidio energético.
No queremos excusados ingleses, ni tubos y bombas, ni agua
embotellada; no queremos alimentación industrializada; no
queremos ni gestión estatal, ni privada del agua. No queremos ni
grandes gobiernos, ni grandes empresas; queremos comunidades
arraigadas y en armonía con la Naturaleza. A partir de lo que no
queremos, podemos ensayar nuevas costumbres, nuevas prácticas y
experimentar técnicas artesanales para el manejo comunitario de
los alimentos, del agua, de la energía, de la vivienda, de la
movilidad, entre otros. Los nuevos valores deben llevarnos a
otro mundo respetuoso con la Naturaleza.
Extractado del texto presentado por Miguel Valencia Mulkay en el
FSM
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DEBATE La sociedad civil encierra tantos
mitos como realidades
sugerido por
Juan Carlos Raffo
Hay una errada idealización
de las organizaciones que buscan mejorar las políticas públicas. Tienen
defectos y padecen pugnas de intereses como cualquier otra entidad. Por
Carlos Acuña*
Es indudable el valor de la incidencia de las organizaciones de la sociedad
civil (OSCs) para el mejoramiento de las políticas públicas. Estas
organizaciones interpelan, asesoran y controlan a los poderes
gubernamentales. En el pasado dictatorial su defensa de derechos mostró
fundamentales aportes.
Sin embargo, una suerte de "populismo societalista" idealiza a la sociedad
civil como bella, justa y a sus organizaciones como eficientes y entregadas
al bien común, valoración usualmente contrapuesta a la ineficiencia, egoísmo
y corrupción burocrática que se sospecha del Estado y las organizaciones
políticas.
Las conclusiones del análisis que ha venido desarrollando Iniciativas para
el fortalecimiento democrático y social —una alianza de San Andrés, Flacso y
CELS— acentúan que la sociedad civil se ve cruzada por intereses e
ideologías en pugna. Es más una arena de acción que un actor colectivo. Las
OSCs tienden a desplegar desconfianza frente a la política y el conflicto
social, aislándose de otras expresiones colectivas de la sociedad civil
(como sindicatos o grupos con identidad ideológico-partidaria).
Su análisis organizacional además revela un corte entre una gran mayoría con
importantes debilidades de recursos, poca sustentabilidad, poca capacidad de
análisis y acción estratégica y franca dependencia de liderazgos
individuales. En contraposición, la minoría que cuenta con capacidades
institucionales para destacarse por su positiva incidencia sobre el accionar
público, termina encubriendo la generalizada debilidad institucional del
resto. En definitiva, gran parte de las OSCs se ven apegadas al corto plazo,
con serios problemas de supervivencia y de dependencia de pocas fuentes de
apoyo.
Finalmente se destacan los dilemas sobre qué intereses, principios o actores
representan las OSCs. OSCs "portavoces" de intereses de los pobres sin
participación de los propios pobres ejemplifican este tipo de dilemas. Otro
ejemplo es el positivo papel contramayoritario que cumplen defendiendo
derechos de individuos o grupos que concentran la ira de mayorías. Esta
tensión para las OSCs es, por su naturaleza, ineludible y genera una zona de
claroscuros que abarca desde la legítima defensa de derechos violados por
políticas inconstitucionales, hasta la peligrosa tentación de asumir
superioridad moral frente a gobernantes y preferencias mayoritarias,
desestimando la legitimidad democrático-electoral que usualmente sostiene al
accionar gubernamental.
En los extremos de esta desestimación (poco democrática y observable en
países como Perú), las OSCs se presentan como reemplazo de los partidos
políticos como canales de la representación "democrática".
Fortalecer la participación y capacidad de incidencia de la sociedad civil
para mejorar políticas públicas demanda tomar distancia de apologías ciegas.
No toda la sociedad civil es bella (los skinheads nazis del Parque Rivadavia
y el Ku-Klux-Klan son también actores de la sociedad civil). No todo
accionar estatal está movido por un ánimo autoritario y excluyente: muchas
veces es el Estado el que lidera estrategias de inclusión social y política
que fortalecen la autonomía de la sociedad.
Muchas veces son alianzas entre el Estado y OSCs nacionales las que
destraban tercos equilibrios autoritarios de poder provincial/local.
*Carlos Acuña - Politólogo,
Universidad de San Andres, CONICET
Fuente: Clarín 15 de enero de 2008

DEL OTRO LADO DE LAS COSAS
Este individualismo que envenena
la vida pública, Madeleine Bunting.
sugerido por Juan
Carlos Raffo
Son las 7.40 de la mañana en la estación de ómnibus de Edmonton, en el norte
de Londres. El lugar está lleno de escolares. Cuando llega el ómnibus, una
multitud se adelanta para poder subir, apretándose unos contra otros. Mucha
gente resulta golpeada. Los chicos gritan, empujan y se asustan. Los más
chicos, horrorizados por el barullo, dan un paso hacia atrás. Pero aquellos
con los codos más fuertes logran subir. El resto debe pasar por el mismo via
crucis con la llegada del ómnibus siguiente y siguiente -y ser censurado por
llegar tarde al arribar finalmente al colegio lleno de marcas en el cuerpo-.
Cuando relaté este incidente a mi hija de 12 años, ella, endurecida luego de
18 meses de viajes escolares, se sonrió por mi ingenuidad. Ser empujada,
insultada y apretada al subir a trenes y colectivos atestados de gente es
algo que forma parte de su rutina.
Podrá decirse que se trata de anécdotas personales banales, con algo de
razón. Pero lo que vi en la estación de ómnibus de Edmonton me dejó lleno de
ira. ¿Cómo podemos quejarnos de la conducta antisocial de los chicos cuando
mostramos este tipo de abandono al enseñarles a comprender lo que es
conducta social? ¿En dónde están los colectivos, los guardas o los choferes
que ellos necesitan? ¿Por qué los servicios de transporte en las zonas más
pobres cuentan con tan pocos recursos?
Tratemos a la gente como animales y lo más probable es que terminen
comportándose como tales. Todas las mañanas, estos chicos reciben un curso
intensivo sobre el carácter agresivo, que es el pasaporte para la vida
actual.
Edmonton es la última en realidad de una serie de desagradables experiencias
en distintas partes de Gran Bretaña de las que fui testigo y que me
conmovieron. Es la mera gratuidad de la agresión por ofensas menores, o la
indiferencia hacia todos y todo cuya conducta afecta al resto. Y cada vez
que esto pasaba los chicos estaban presentes, llegando a veces a imitar los
gestos de sus padres -con lo que aprendían cómo abusar-.
Un tercio de los consultados para la Encuesta británica sobre el crimen,
publicada este mes, admitieron sentirse preocupados por la conducta
antisocial. La cantidad de crímenes estará disminuyendo, pero hay algo más
intangible pero igualmente importante que se vuelve cada vez más común: una
creciente ansiedad por el deterioro de las relaciones cotidianas entre los
extraños.
Por lo general, la agresión aparece cuando alguien se interpone en el camino
de otra persona. Se trata de una patología del derecho a la individualidad.
Lo que se está derrumbando es la civilidad que es tan esencial para el
bienestar, para la confianza y para la jovialidad de nuestras vidas. No
invertimos recursos, ni materiales ni culturales, en los lugares en donde
interactuamos con extraños. Lo que hacen simplemente los adolescentes
antisociales es interpretar su propia versión de la agresión e indiferencia
que les fueron transmitidas.
Aléjese de los espacios físicos compartidos de las calles e ingrese en un
espacio público compartido muy distinto, Internet, y lo que verá es un
fenómeno similar. La agresión, el abuso y el menosprecio son hoy los temas
que más debaten los extraños en los blogs.
Copyright Clarín y The Guardian, 2008. Traducción: Silvia S. Simonetti.
Fuente: Clarín 2 de marzo de 2008
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