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   Transgénicos  

Diccionario de Transgénicos

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 Transgénicos, ciencia y predecibilidad, Julio Muñoz Rubio  

 

 
 ¿Avance o retroceso? Liliane Spendeler  

 Agroecología y Consumo Responsable

 El Debate sobre los Transgénicos, Carmelo Ruiz Marrero  

 La ayuda alimentaria en ALy los OGM, Por RALLT

 El Consumidor y los Transgénicos
 Intereses económicos trás los transgénicos, L.Spendeler
 

 El Qué, Quién, Cuánto, Cuándo, Dónde y Por qué de los
 transgénicos en el mundo.

 Auge en la Agricultura Sustentable, Carmelo Ruiz Marrero    
 

Esta sección contiene copias textuales de las fuentes de origen. Estamos dispuestos a compartir las diferencias de interpretaciones o puntos de vista que se nos hagan llegar a través de nuestro mail de contacto

 

Alimentos transgénicos, ciencia y predecibilidad
Por Julio Muñoz Rubio *

Uno de los pilares sobre los cuales se edificó la ciencia moderna, a partir de la segunda mitad del siglo XVI, con base en el cual intentó mostrar su superioridad sobre otros sistemas de conocimiento del mundo, fue su alta predecibilidad, pero esto no es igual para la biotecnología.
Uno de los pilares sobre los cuales se edificó la ciencia moderna, a partir de la segunda mitad del siglo XVI, con base en el cual intentó mostrar su superioridad sobre otros sistemas de conocimiento del mundo, fue su alta predecibilidad.
Tradicionalmente se ha considerado que la ciencia es la actividad que tiene capacidad indisputada para predecir hechos en los diversos ámbitos o niveles de estudio. La base de esta tesis se encuentra, en buena medida, en las concepciones reduccionistas ontológicas que tan importante papel han jugado en la filosofía moderna.

Según estas tesis, postuladas entre otros por René Descartes (1596-1650), todos los cuerpos del universo están compuestos de partes esenciales, cuya suma determina las propiedades del todo; que esas partes son homogéneas, independientes entre sí; que los efectos que producen son siempre antecedidos por las causas y que a cada efecto producido por una de ellas corresponde una causa, sólo una, que es constante mientras se mantengan condiciones invariables.
Estas tesis han tenido siempre gran aceptación entre círculos de científicos, filósofos, políticos y en la sociedad civil, y ha sido la mecánica clásica el ejemplo paradigmático de corroboración de la validez de aquellas tesis, y con ellas, de la alta capacidad predictiva de la ciencia. La mecánica clásica trata con sistemas muy sencillos, cuyo comportamiento puede ser predicho con enorme precisión, como por ejemplo el movimiento de un planeta alrededor del Sol o el de una bola de billar sobre el paño. Las variables que intervienen en estos sistemas son muy pocas y pueden ser manejadas cómodamente.

Pero con el desarrollo de las ciencias biológicas se ha evidenciado que la ciencia no siempre puede tener la capacidad predictiva que muestra en la mecánica clásica. En los sistemas vivos la cantidad y calidad de las variables es múltiple y por ello así lo son las interacciones entre las partes constituyentes de estos sistemas.
Para complicar aún más el asunto, la interacción constante de todas y cada una de esas variables con las del medio externo hace que la capacidad de predecir el comportamiento de éstos quede restringida a aspectos sencillos de su funcionamiento, pero al momento en que éstos son integrados al conglomerado de interacciones y relaciones entre las demás partes, de éstas con el todo y del todo con las partes, tal capacidad predictiva se reduce considerablemente.
Lo anterior se constata cotidianamente en los estudios de ecología y de los procesos de evolución, en los cuales no es posible tener una visión anticipada de lo que va a ocurrir con un sistema vivo, mucho menos cuando se trata de procesos de largo plazo.

A pesar de que esto ha sido mostrado cotidianamente, los defensores de la producción de alimentos transgénicos han insistido en querer aplicar a los sistemas vivos una metodología correspondiente a la de la mecánica clásica, comportándose acríticamente frente a las denuncias de los opositores al desarrollo de organismos genéticamente modificados.

Así, se pretende que si no se encuentran efectos nocivos de los organismos genéticamente modificados para la salud o los ecosistemas a corto plazo, o si no son "estadísticamente significativos", se concluye que se pueden seguir fabricando y comercializando. Se evade considerar que los genes pueden tener almacenada información durante generaciones y generaciones, y que después se llega a expresar, mediante combinaciones de genes imposibles de predecir. Se pasa por alto que no siempre existe una relación unitaria de causa-efecto entre un gen y la proteína que produce, sino que un mismo gen puede producir, de maneras no totalmente comprendidas, muchas características, o partes de ellas (fenómeno conocido como "pleiotropía"), o que en ocasiones ciertas características solamente se pueden expresar si existe una combinación específica de genes.
Se argumenta, además, que en todo caso no existe ninguna tecnología completamente segura y que, por tanto, la biotecnología no puede ser considerada especialmente peligrosa.

La desvinculación del quehacer científico con respecto a la ética deriva de la falsa noción de que el científico es un simple descubridor de hechos: desprejuiciado, objetivo, neutral, que nada tiene que ver con las decisiones que los políticos tomen sobre sus descubrimientos. Esta "amoralización" de la ciencia está alcanzando, en el caso de la producción de organismos genéticamente modificados, niveles alarmantes que pueden conducir a deterioros ambientales y de la salud imposible de conocer a mediano y largo plazos. Urge, en este sentido, una reorientación ética del quehacer científico a escala mundial, o las consecuencias pueden ser desastrosas. www.EcoPortal.net

* Doctor en filosofía de la ciencia - Publicado en La Jornada


 

 

   Transgénicos: ¿avance o amenaza para el planeta?, Por Liliane Spendeler *

A pesar de que los cultivos y alimentos transgénicos estén ya muy presentes en nuestros campos y platos, existe todavía un gran desconocimiento de lo que son y de sus repercusiones en áreas tan diversas como la agricultura, la salud, la producción y distribución de los alimentos o la protección del medio ambiente.

A pesar de que los cultivos y alimentos transgénicos estén ya muy presentes en nuestros campos y platos, existe todavía un gran desconocimiento de lo que son y de sus repercusiones en áreas tan diversas como la agricultura, la salud, la producción y distribución de los alimentos o la protección del medio ambiente.

Los organismos modificados genéticamente (OMG) - o transgénicos - se obtienen al insertar genes de otro ser vivo en su material genético, lo que implica que desarrollan propiedades que no presentarían naturalmente. Por ejemplo el maíz transgénico denominado Bt cuenta dentro de sus genes el gen de una bacteria y esto hace que la planta produce una toxina empleada para combatir los insectos plaga en el campo. Esta técnica crea de manera artificial seres vivos nuevos que no podrían desarrollarse en la naturaleza.

Los cultivos transgénicos han entrado en la agricultura hace una década pero su utilización se ha limitado a menos de 20 países, con tres grandes productores, EE.UU., Argentina y Canadá. España es un caso particular dentro de la Unión Europea, ya que es el único país que ha producido a relativamente gran escala unos cultivos modificados genéticamente para su posterior comercialización: viene sembrando entre 20.000 y 30.000 hectáreas de maíz Bt cada año desde 1998. Además importa grandes cantidades de soja y maíz transgénicos, que entran directa o indirectamente en los alimentos que consumimos.

Los cultivos transgénicos que se están utilizando en la actualidad son de dos tipos:
-los cultivos Bt, diseñados para controlar las plagas mediante la producción de una toxina;
-los cultivos tolerantes a herbicida que soportan grandes cantidades de un determinado producto químico utilizado para matar a toda la vegetación del campo salvo el cultivo.
Por lo tanto las propiedades provocadas artificialmente en los OMG comercializados hoy en día cumplen una función en el campo, en el control de plagas y malas hierbas, pero no aportan ningún valor añadido a los alimentos que se obtienen a partir de ellos.

Aunque a primera vista estas propiedades agronómicas puedan parecer interesantes para el agricultor, la experiencia de diez años de cultivo de OMG está demostrando que no se cumplen las expectativas de mejoras para la agricultura. En lo que se refiere a las plantas Bt, al cabo de unos años, la propiedad Bt de control de plagas empieza a fallar por la aparición de plagas resistentes, más fuertes y más difíciles de combatir.

En cuanto al aumento de las producciones, en EE.UU., no se ha constatado que el rendimiento promedio es superior con las plantas transgénicas, sino que en muchos casos se da el fenómeno inverso. Por otro lado, se ha podido establecer una relación directa entre la introducción de los cultivos transgénicos y el incremento del uso de productos químicos en el campo, con las evidentes consecuencias para el medio ambiente, tanto de contaminación de suelos, acuíferos, etc., como de desaparición de biodiversidad.

Sin embargo, estos cultivos presentan riesgos para el medio ambiente. El aumento de productos químicos vertidos en la naturaleza a causa de los cultivos transgénicos es ya una realidad en algunos países. En cuanto a los cultivos Bt, son muchas las investigaciones que demuestran efectos de la toxina sobre microorganismos del suelo, insectos beneficiosos u otro tipo de animales. Uno de los fenómenos más preocupantes asociados al cultivo de variedades transgénicas es la contaminación genética.

Por la dispersión del polen o por las semillas que caen de las maquinas o que permanecen en el campo después de la cosecha, las variedades transgénicas transmiten sus genes añadidos a variedades de cultivo no transgénicas o a especies silvestres. Al tratarse de seres vivos, esta contaminación genética tiene la capacidad de reproducirse y expandirse: una vez en el medio ambiente, no se puede "limpiar".

La contaminación genética de los cultivos no transgénicos es un tema muy serio para el futuro de la agricultura y es ya una realidad. En EE.UU., se ha demostrado recientemente que más del 50% de las semillas convencionales de maíz y soja y más del 80% de las de colza están ya contaminadas por material modificado genéticamente. En España, se han detectado casos de contaminación en semillas, cultivos, cosechas, piensos y alimentos convencionales o ecológicos.

Este fenómeno pone en entredicho la continuidad de una agricultura y alimentación libres de transgénicos, fundamental para poder dar marcha atrás ya que todavía son numerosas las incertidumbres acerca de la inocuidad de los alimentos transgénicos sobre la salud humana.

A los impactos negativos para el medio ambiente y la producción agraria, se añaden problemas sociales derivados del monopolio de muy pocas grandes empresas sobre la venta de semillas transgénicas. Esto hace que, tal y como se está planteando, la introducción de los transgénicos en la agricultura y alimentación presenta en la actualidad más riesgos que beneficios para el planeta y no responde satisfactoriamente a los grandes problemas sin resolver de la humanidad.

* Coordinadora del Area de biotecnología, Amigos de la Tierra España
Fuente: EcoPortal.net


 

 

   Agroecología y Consumo Responsable, Por Pilar Galindo *

Con la producción industrial de alimentos y los transgénicos reduce las posibilidades de territorios y alimentos libres de contaminación genética y química. En esa nivelación violenta de condiciones de producción para el mercado global, l@s pequeñ@s productor@s ecológic@s están condenad@s a desaparecer.

Agroecología y Consumo Responsable: una Actividad Antiglobalización, no Alterglobalización

La agricultura ecológica globalizada no es agroecología
En sus principios, la producción y el consumo ecológicos no cuestionan la lógica mercantil propia de la agricultura industrial, ni tampoco su modo de distribución globalizada. Su discurso no tiene en cuenta el hambre de mil millones de personas, ni la desaparición de la agricultura familiar y campesina. El crecimiento del consumo ecológico, con el apoyo de los gobiernos y la complacencia de los sectores sociales con alto poder adquisitivo, es alentado por las multinacionales de la alimentación, sobre todo por las cadenas internacionales de distribución a través de las grandes superficies y por los suministradores de insumos [1] y tecnología a unos productores ecológicos cada vez de mayor escala, más competitivos. Su coexistencia "pacífica" con la producción industrial de alimentos y los transgénicos reduce las posibilidades de territorios y alimentos libres de contaminación genética y química. En esa nivelación violenta de condiciones de producción para el mercado global, l@s pequeñ@s productor@s ecológic@s están condenad@s a desaparecer.

Este modelo de agricultura ecológica se desarrolla sin cuestionar un escenario social definido por los siguientes rasgos: a) generalización de la comida basura y proliferación de trabajos basura y de una vida basura para mucha gente; b) despilfarro de recursos naturales y contaminación crecientes; c) aumento de la pobreza y la falta de condiciones de vida digna para muchas personas; d) consumismo desaforado e indiferente de mil millones de incluidos, causa de la desigualdad y la exclusión de la mayoría de la humanidad. En este contexto, apostar por la agricultura ecológica para quien pueda pagarlo, además de insuficiente, es injusto. Propagar la comida ecológica en base a las multinacionales de la distribución, extiende un nicho de mercado ecológico de élite, para no abordar los problemas de la globalización alimentaria.

Sin oponerse a la modernización capitalista de la agricultura y la alimentación para el mercado global, no hay alternativa al hambre y la comida basura, a la contaminación y destrucción ecológicas y a la pérdida de autonomía de los pueblos para cuidar de los recursos indispensables para la vida. Aunque una dimensión de la globalización alimentaria es la producción a gran escala, la otra es la distribución y el consumo.

La soberanía alimentaria es la autodeterminación de los pueblos para ejercer su derecho a la alimentación desde sus propios medios ecológicos, sociales, culturales y económicos. Crear las condiciones para su desarrollo, implica asumir nuestra responsabilidad en la forma actual de alimentación, promover una alianza estratégica entre ciudadan@s del campo y la ciudad y basar la seguridad alimentaria en el dialogo con las necesidades de tod@s en múltiples direcciones: campo-ciudad; campesin@s-consumidor@s; autócton@s-inmigrantes; Sur-Norte; naturaleza-especie humana, etc.

Agroecología y consumo responsable: la teoría de una práctica de 10 años.
Los grupos autogestionados de consumo (GAK) llevamos una década fomentando una relación directa entre productores y consumidores del campo y la ciudad, en una responsabilidad compartida. Promovemos unas relaciones de cooperación agroecológica, empujando desde los márgenes del mercado global. La mayor dificultad está en la transformación de una relación social que también es económica, pero sobre todo, en el cambio de conciencia, actitudes y prioridades para ajustar nuestras palabras a nuestros hechos y para crear las condiciones de reproducción de estas experiencias. Algunos rasgos que abordan estas cuestiones desde nuestra práctica, son:

1) Producción agroecológica campesina y consumo agroecológico autogestionado no son posibles la una sin el otro. Esta relación directa entre productor@s y consumidor@s no es táctica, instrumental y anónima, sino estratégica, sustancial, personalizada y basada en la confianza.

2) Apoyo mutuo entre productor@s y consumidor@s desde: a) el respeto y la autonomía de cada parte; b) la responsabilidad, reciprocidad, igualdad de derechos y centralidad entre ambos (equidad en el intercambio; situaciones de desigualdad, puntuales); c) la trasparencia y el diálogo entre ambas partes; d) la libertad de funcionamiento, organización interna y coalición con otr@s para producir y distribuir alimentos sanos, en cantidad y variedad suficiente y a unos precios razonables.

3) Agroecología y consumo responsable contempla: a) seguridad y soberanía alimentaria; b) dimensión económica desde la necesidad recíproca (precios pactados toda la temporada, suficientes para pequeñ@s productor@s y asequibles para consumidor@s de pocos recursos); c) dimensión ecológica (austeridad, temporada, proximidad, reutilización de envases); d) dimensión social-laboral-tecnológica; e) el máximo protagonismo y participación posibles de l@s integrantes del proyecto en todas sus fases y lugares; f) la máxima información y transparencia y simétricamente, máximo respeto a los acuerdos compartidos; g) tomar partido ante las políticas gubernamentales que defienden o atacan la seguridad y soberanía alimentarias; h) participar, desde la autonomía y el respeto a la pluralidad, en la coordinación con otros colectivos sociales activos en el terreno de la producción y consumo de alimentos en clave agroecológica.

4) El crecimiento no es sólo en tamaño, también en participación en las tareas y los principios, en perfeccionamiento de la distribución, en cantidad, calidad y variedad de los productos. Un proyecto social no puede mantener sus principios más allá de una dimensión en que la economía, las estructuras organizativas y la eficacia se imponen. Tampoco es viable sin el tamaño mínimo que garantice la viabilidad económica y social en sus distintas fases y una distribución de las tareas. Hay que mantener la tensión entre incorporar a sectores sociales más amplios y no degradar los principios. La sensibilización y la participación son claves.

5) El transporte, sobre todo el interno en la gran ciudad, es una dimensión del proyecto agroecológico a todos los efectos.

6) Participación en los MMSS. Nuestra actividad se enfrenta a las políticas del capitalismo global y a sus efectos en las formas de alimentación. Sin unir ambas cosas sólo tenemos el interés individual de agruparnos para comer mejor. Sin la participación consciente de los proyectos sociales pequeños y reales, los movimientos antiglobalización no podrán dejar de ser marginales o burocráticos. www.EcoPortal.net

* Pilar Galindo, GAK del CAES (Junio-05)

[1] Se llaman insumos o inputs a los medios de producción y auxiliares para la producción cuando proceden de fuera de la explotación (fertilizantes, semillas, energía, etc). La producción ecológica debería tender a una mínima utilización de insumos igual que una mínima generación de residuos, todo lo contrario de lo fomentado por la agricultura industrial y ahora por la agricultura ecológica en las mismas manos de las multinacionales que impulsan el comercio mundial, en este caso, para el nicho comercial de consumidores ricos que desean dejar la comida basura, indiferentes a que la mayoría se vea abocada a seguir comiéndola o a no comer.


 


    La ayuda alimentaria en América Latina y los OGM, Por RALLT *

Las poblaciones de los países más pobres del mundo están recibiendo alimentos transgénicos a través de los programas de ayuda alimentaria. Ellos pertenecen a los grupos tales como niños, mujeres embarazadas o lactantes, en algunos casos pacientes HVI+ que viven en situaciones de estrés por la guerra o por haber sobrevivido desastres naturales.

La ayuda alimentaria en América Latina y los OGM
Mientras haya producción de alimentos transgénicos en el mundo habrá un mercado abierto para estos productos a través de los programas de ayuda alimentaria desde Estados Unidos hacia los países más empobrecidos del mundo, y mientras los consumidores de países financieramente más ricos como los Europeos, del Este de Asia y en alguna manera de Estados Unidos, centren sus campañas únicamente en asegurar que sus alimentos y hasta el balanceado para sus animales no provenga de fuentes genéticamente modificadas, y no se mire el problema de los transgénicos como una cuestión global, las naciones de la región andina, de Centro América, del África Sur Sahariana y países ocupados como Irak y Afganistán serán obligados a recibir estos alimentos para incorporarlos en programas dirigidos a las poblaciones más vulnerables de sus respectivos países.

Si hacemos un análisis geopolítico de la ayuda alimentaria con transgénicos vemos que América Latina juega un papel importante.
Al momento, en tres países Latinoamericanos se produce el mayor porcentaje de la soya a nivel mundial. Estos son Brasil, Argentina y Paraguay. Bolivia es también un importante productor. Esto obedece a la estrategia de las empresas biotecnológicas de convertir al Cono Sur en la "República soyera", donde podrán vender sus semillas transgénicas. En este escenario geopolítico, el Presidente Lula da Silva jugó un papel fundamental: haber legalizado la zafra del 2003 y 2004. La caída de Brasil en el mundo de los transgénicos significó también la caída de Paraguay y Bolivia, porque sus mercados están atados al mercado brasileño.

Con esto, las principales fuentes de soya del mundo son transgénicas. Por un lado esto favorece al productor de soya estadounidense porque ya no tendrá que competir con la soya convencional brasileña en un mercado que rechaza los OGM. Pero se crea un excedente de soya en el mercado mundial. Surgen entonces conflictos entre productores de soya en Estados Unidos que la venden como commodity, con las empresas semilleras que tienen interés de venderla como semillas a sus competidores. Eso explica los crecientes subsidios que reciben los productores soyeros de Estados Unidos. Una de las formas de subsidio es la ayuda alimentaria.

Y esto resulta irónico, porque mientras la OMC y otros tratados de libre comercio, nos obliga a desproteger nuestra producción local, esas mismas instituciones nos obligan a aceptar alimentos subsidiados, ya sea como donaciones o a precios por debajo de los precios de producción. En los Tratados de Libre Comercio que Estados Unidos ha firmado bilateralmente con algunos países, especialmente de América Latina, se incluye una cláusula mediante la cual, estos países tienen que aceptar la ayuda alimentaria procedente de Estados Unidos.

La FAO y otras agencias de las Naciones Unidas están también al servicio del libre mercado y de las grandes corporaciones transnacionales. Entre estas agencias se destaca el Programa Mundial de Alimentos.

La ayuda alimentaria es una de los mecanismos preferidos por la política de Estados Unidos de canalizar su ayuda para el desarrollo. Esta constituye una forma de subsidio a los productos agrícolas estadounidenses, porque el Estado compra aquellos productos que no se han podido colocar en el mercado internacional. Las donaciones las hace principalmente a través del Programa Mundial de Alimentos.

Por otro lado, Estados Unidos sistemáticamente ha usado la ayuda alimentaria se ha usado siempre para alcanzar los objetivos de la política exterior de Estados Unidos, pues el país que recibe la ayuda, es condicionado por el país donante para seguir determinada línea política.

En los últimos años, la ayuda alimentaria en estos años, ha obligado a los países a aceptar reformas estructurales dirigidas a una economía de mercado impuesta por el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial, con impactos devastadores para la economía de los países del Tercer Mundo.

Por ejemplo, cuando la secretaria de agricultura de EE UU anunció este año en la asistencia que ese país dará a través del programa "alimentos para el progreso" dijo que ese fondo formaba parte de los esfuerzos de la administración Bush de promover un desarrollo orientado al mercado.

En el año 2003, los países que más alimentos recibieron de Estados Unidos fueron Irak y Afganistán.

La región andina ha cobrado una importancia estratégica para la política exterior de Estados Unidos. Una de las causas es acceder de manera más directa a los ricos yacimientos petroleros de Venezuela. Parte de esta estrategia es el llamado Plan Colombia. En este juego geopolítico, el Ecuador es una ficha clave. En el año 2000, el Ecuador recibió una importante donación de ayuda alimentaria de Estados Unidos, a pesar de no ser un año donde se enfrentó crisis climáticas, como aconteció en 1998. Cuando la Ministra de Estado vino a entregar esta "ayuda", firmó también el convenio mediante el cual se establecería una base militar estadounidense en las costas ecuatorianas. La atención de Estados Unidos volvió a centrase en el Ecuador en el año 2004. Por ejemplo, este fue el único país que se incluyó en el Food for Progress Program de América del Sur en el 2004, aunque no se enfrenta ninguna condición climática particularmente adversa.

Junto con los alimentos donados, Estados Unidos impone a los países que acceden a la ayuda restricciones a la importación de productos agrícolas similares para evitar la competencia con terceros mercados. Además con frecuencia, la carga de alimentos tiene que ser transportada por empresas de Estados Unidos, aunque las tarifas sean superiores en el mercado internacional, lo que favorece a su marina mercante (Salgado, 2002).

Los países receptores, por otro lado, se hacen dependientes a dicha ayuda con efectos fatales para la economía nacional. Este fue el caso del trigo en la región andina. En los años sesenta, Bolivia, Colombia, Perú y Ecuador, comenzaron a recibir grandes cantidades de trigo proveniente de Estados Unidos a través del programa "Alianza para el Progreso", creado por J.F. Kennedy en 1961.

Como resultado de ello, los países se hicieron dependientes de la ayuda alimentaria de trigo estadounidense. Los consumidores locales, preferían comprar el trigo donado, pues el producto que entra como ayuda se vende a un precio tan bajo - por estar subsidiado - que no puede competir con la producción local. Los productores locales quebraron.

El Ecuador, pasó de ser autosuficientes a principio de 1960, a importador del 97% del trigo que se consume (Salgado, 2002). Recibíamos trigo donado de Estados Unidos altamente subsidiados y los precios en el mercado eran tan bajos, que los productores ecuatorianos no podían cubrir ni siquiera los costos de producción si querían competir con el trigo estadounidense.

Los programas de ayuda alimentaria se complementan con otros impulsados por Foreing Market Development Program. Entre los objetivos del FMD es apoyar a sus socios extranjeros en mejorar el procesamiento de productos estadounidenses, para identificar nuevos mercados. Este año, el primer beneficiario será la asociación americana de productores de soya, que recibirá un fondo de más de 7 millones de dólares, sólo dentro de este programa. Primero se crea la necesidad de la soya por medio de los programas de ayuda alimentaria, luego se enseña a los procesadores locales a procesarla. Se ha abierto un nuevo mercado sobre la base de crear dependencia.

Ayuda alimentaria y alimentos transgénicos
El Departamento de Agricultura de los Estados Unidos está exportando miles de toneladas de maíz y soya transgénicos al Tercer Mundo, a través de los programas de ayuda alimentaria.
Mediante estos programas se elimina el riesgo que tienen los agricultores de Estados Unidos, de no vender productos transgénicos, por el rechazo de los consumidores. Este riesgo se ha generado por las políticas agrícolas de Estados Unidos al expandir de manera masiva los cultivos transgénicos, y lo traspasa riesgo a la población más pobre del Planeta.

Por ejemplo, mientras en Europa y Estados Unidos aumenta el temor por los riesgos de las hormonas recombinantes de crecimiento bovino en la leche (IPS, 2002), Estados Unidos inició el programa Diary Export Incentive Program (2002 - 2007), cuyo objetivo es expandir mercados y hacer competitivos a sus productores de leche en el mercado mundial. Entre junio del 2003 y junio del 2004, el USAID distribuyó en forma de ayuda alimentaria 22,733 Ton métricas de leche en polvo, 7,032 Ton métricas de mantequilla y 1,010 Ton métricas de queso. En el 2003, el USAID envió un total de US$14.8 millones en leche, 15 millones en mantequilla y 1,5 millones en queso. Los países receptores de lácteos de América Latina y El Caribe fueron Guatemala, Guyana, Honduras, Nicaragua, Jamaica, St. Lucia, St. Vicent and Granadines y Trinidad y Tobago.

En América Latina está cobrando mucha relevancia los Tratados de Libre Comercio con Estados Unidos. La tendencia en estos tratados es que los países firmantes tendrán sujetarse a la política de EE UU en materia de comercio internacional de transgénicos, tanto semillas como alimentos y otros productos derivados de organismos genéticamente modificados. La ayuda alimentaria no es una excepción. En los tratados firmados con el CAFTA (países centroamericanos), estarán obligados a aceptar alimentos en forma de ayuda alimentaria. Es posible que existan cláusulas similares en los tratados que está negociando en estos momentos con 3 países andinos.
El Programa Mundial de Alimentos produjo en febrero de este año unas guías operacionales para alimentos derivados de la moderna biotecnología.

En su introducción, las guías reconocen que el PMA hace sus donaciones de alimentos de acuerdo con estándares y regulaciones internacionales. Adicionalmente, el PMA dona sólo aquellos alimentos que hayan sido aprobados tanto por el país de origen como por el país donante como seguros para el consumo humano.

Las guías añaden que tanto la FAO, la OMS y el PMA no tienen ninguna prueba científica de que los alimentos transgénicos produzcan impactos negativos en la salud humana, y por lo mismo, va a continuar aceptando donaciones de alimentos transgénicos. Pero si el país donante no desea que el dinero que ha dada sea usado para comprar alimentos transgénicos, el PMA cumplirá con este requerimiento.

El PMA dice que los países receptores de donaciones de alimentos tienen derecho de regular las importaciones y el movimiento transfronterizo de los OGM, pero de alguna manera limita los alimentos que se podrían regular a granos no procesados, como maíz o soya; y añade que el maíz o la soya molidos no son considerados como organismos vivos modificados, y por lo mismo, no están cubiertos por el Protocolo de Cartagena sobre Bioseguridad. Los mismo se aplicaría a la leche. Señala además que la mayoría de países que son receptores de ayuda alimentaria están en las primeras etapas de implementación del mencionado Protocolo, ¿es esta una sugerencia de que por lo tanto no están en condiciones de regular sus importaciones?

El PMA debe ser informado cuando el cambio de regulación ocurra, de tal manera que pueda discutir con el país receptor sobre los posibles impactos en la entrega de alimentos, generadas por el cambio de sus políticas. Esto podría actuar como un mecanismo de presión para disuadir a los países para tomar una decisión que limite la importación de OGM.

Asegura que todas donaciones son hechas en pleno cumplimento con las regulaciones del país, aunque esta no ha sido su práctica en algunos países como el Ecuador, donde la oficial del PMA presionó para que el país acepte alimentos transgénicos, desconociendo un artículo de la Constitución que pone un candado legal a la importación de OGM, aunque se trate de alimentos donados.

Para cumplir con los requerimientos del Protocolo de Cartagena, el PMA debe incluir en un futuro cercano el lenguaje de "puede llegar a tener" organismos vivos modificados en las cargas de sus donaciones transgénicas. Aquí hay que señalar que el principal proveedor de alimentos transgénicos, a través del PMA es Estados Unidos, país que está proponiendo a los países con los que está entrando en convenios bilaterales de libre comercio, una interpretación sobre esta cláusula del Protocolo, en el sentido de que cargas que tengan menos del 5% de transgénicos, no requerirán incluir este rótulo.

Conclusiones
Las poblaciones más vulnerables de los países más pobres del mundo están recibiendo alimentos transgénicos a través de los programas de ayuda alimentaria.
Ellos pertenecen a los grupos tales como niños, mujeres embarazadas o lactantes, en algunos casos pacientes HVI+, con niveles de desnutrición alarmante y un sistema inmunológico muy delicado, que viven en situaciones de estrés por la guerra o por haber sobrevivido desastres naturales.
La ayuda alimentaria en muchos casos es necesaria, pero esta debe basarse en la solidaridad, para apoyar a quienes enfrentan situaciones extremas; por lo tanto esta debe hacerse en un marco de igualdad y respeto.
La ayuda alimentaria no puede constituir un mecanismo para colocar excedentes agrícolas y mucho peor aún para colocar productos que otros no quieren. Caso contrario, estaremos asistiendo a otro caso de racismo ambiental.
La única manera de evitar que las poblaciones más vulnerables de los países más empobrecidos del mundo sigan siendo un mercado abierto para los productos indeseables de la industria biotecnológica, es que los cultivos transgénicos desaparezcan de la faz de la tierra. Ahí debemos centrar nuestros esfuerzos. www.EcoPortal.net
Fuente: EcoPortal.net


 

 

   El Consumidor y Los Transgénicos, Por Liliane Spendeler *

Los alimentos transgénicos se han introducido en nuestra dieta de manera prematura en relación con los conocimientos existentes sobre su inocuidad, respondiendo más a la necesidad de rentabilidad de unas invenciones desarrolladas por unas grandes empresas que a una necesidad social.

Galletas, cereales, chocolate, helados, bollos, aceites, papillas de niños, platos preparados, sopas, purés, cervezas, bebidas gaseosas, patatas fritas, mermeladas son algunos de los alimentos que pueden contener ingredientes transgénicos y que consumimos cada día sin saberlo.

Los alimentos transgénicos se obtienen a partir de plantas modificadas genéticamente a las cuales se han añadido genes de otras especies. En España se comercializan desde 1998 productos derivados de soja y maíz modificados genéticamente. Los podemos encontrar bajo diversas formas, como por ejemplo maíz en grano o brotes de soja, pero principalmente como harinas, aceites, almidón de maíz, lecitina de soja o aditivos como colorantes, conservantes, etc. También los transgénicos entran indirectamente en nuestra dieta mediante los piensos que alimentan los animales de granja, cuya carne, leche, huevos, etc. comemos.

Si bien los alimentos transgénicos han pasado algunos controles sanitarios antes de su aprobación a nivel europeo, existe en la actualidad un gran desconocimiento sobre sus posibles efectos para la salud humana: todavía no se ha investigado lo suficiente para descartar problemas tales como nuevas alergias o aparición de nuevas substancias tóxicas; en el proceso de inserción de genes pueden aparecer efectos no previstos inicialmente; los análisis de riesgo que se realizan no permiten conocer los efectos a largo plazo ni la toxicidad de una exposición prolongada a pequeñas dosis.

El ejemplo de lo que ha pasado en España con el maíz es muy ilustrativo. Desde 1998, España cultiva e importa grandes cantidades de un tipo de maíz modificado genéticamente, llamado Bt176, que entra en la cadena alimentaria humana directa o indirectamente. En abril de 2004, las autoridades sanitarias europeas y españolas recomendaron no comercializar más este maíz por preocupaciones sanitarias. ¡Han pasado seis años durante los cuales hemos estado comiendo este maíz antes de que las autoridades se dieran cuenta de la necesidad de retirarlo del mercado!

Las nuevas normas sobre el etiquetado de los alimentos transgénicos, en vigor desde abril de 2004, aportarán una mayor información al consumidor, siempre y cuando se cumplan. Todos los alimentos que contengan ingredientes transgénicos por encima del 0,9% deben ser etiquetados con las palabras "modificado genéticamente". Sin embargo, todavía el consumidor no dispone de una información completa: el umbral del 0,9% hace que por ejemplo, el día que se autorice la venta de tomates transgénicos, uno de cada 112 podrá ser transgénico sin que el consumidor lo sepa. Tampoco se proporciona información sobre los alimentos procedentes de animales que hayan comido piensos transgénicos.

La Comisión Europea ha reanudado hace poco las autorizaciones de alimentos transgénicos, paralizadas desde 1998: en mayo y julio dio luz verde a dos nuevos maíces transgénicos y tiene la intención de autorizar más en los próximos meses. Esto puede suponer más productos transgénicos en los supermercados, aunque, si se cumple el etiquetado correctamente, probablemente los fabricantes de alimentos no los utilizarán masivamente por el rechazo de los ciudadanos.

Los alimentos transgénicos se han introducido en nuestra dieta de manera prematura en relación con los conocimientos existentes sobre su inocuidad, respondiendo más a la necesidad de rentabilidad de unas invenciones desarrolladas por unas grandes empresas que a una necesidad social. Y es que los alimentos transgénicos no presentan ninguna ventaja para el consumidor. De allí la importancia de una información completa en el etiquetado para que los ciudadanos puedan ejercer su derecho a elegir.

* Coordinadora del Area de biotecnología, Amigos de la Tierra España - 2004
Fuente: EcoPortal.net


 

   Alternativa a los Alimentos Transgénicos: Auge de la Agricultura Sustentable
   Por Carmelo Ruiz Marrero *

Por mera arrogancia, la lógica cartesiana impide que el conocimiento milenario de diversos pueblos del mundo se incorpore al corpus de la ciencia. Desconoce que las culturas indígenas y rurales, a quienes califica de supersticiosas e ignorantes, han practicado durante miles de años la agricultura sustentable, la nueva tendencia a la que Occidente vuelve la vista en busca de alternativas a los alimentos transgénicos

La creciente preocupación por el impacto negativo de la agricultura convencional sobre el medio ambiente y la salud del consumidor, y el contundente rechazo de la sociedad a los alimentos transgénicos, están llevando a más y más agricultores y consumidores hacia la agricultura orgánica (o sustentable) por ser ésta más saludable y benigna para los seres humanos y el medio ambiente.

En Estados Unidos, por ejemplo, el mercado de productos agrícolas orgánicos crece 20% cada año. Esta agricultura evita el uso de químicos sintéticos o por lo menos mantiene su uso en un mínimo. Esta tendencia está llevando a individuos y organizaciones visionarias de las sociedades industrializadas a combinar agricultura y ecología, y a buscar ideas e inspiración de otras culturas.

El paradigma científico occidental desprecia los conocimientos tradicionales de las culturas no occidentales y los clasifica como superstición e ignorancia, o como simples mañas irracionales de pueblos atrasados que no han cumplido con su deber de modernizarse.

Pero resulta que los pueblos indígenas y rurales, supuestamente retrógrados e ignorantes, han practicado la agricultura sustentable por miles de años y tienen conocimientos avanzados en un sinnúmero de áreas relacionadas con la salud humana y la protección del ambiente.

En los albores de este milenio se hace más y más claro que el paradigma científico occidental no era la última palabra en lo que se refiere al desarrollo humano. El eurocentrismo da paso a una valoración de otras culturas, pueblos y civilizaciones que supuestamente eran "primitivos".

Veamos unos ejemplos:

. Los agricultores tradicionales de Los Andes [Sudamérica] han desarrollado unas 3 mil variedades de papa. Hay huertos en la región andina que tienen hasta 50 variedades, algunas resistentes al frío, a las sequías, otras adaptadas a distintas alturas o suelos, con distintas características nutricionales, medicinales o rituales.

. Los indígenas de la jungla amazónica cultivan 100 variedades de mandioca.
. En Papua Nueva Guinea se cultivan 5 mil variedades de batata [tubérculo].
. Los indígenas del Amazonas utilizan 2 mil plantas medicinales; la medicina tradicional china usa 5 mil.

. El Instituto Internacional para la Investigación del Arroz busca la manera de intercalar cinco plantas de valor económico en una misma tala. Pero los hanunoo, de la isla de Mindoro en las Filipinas, usan 430 plantas distintas en su agricultura y a menudo intercalan hasta 40 distintas en una misma siembra.

"Este sistema de cosecha 'multiniveles' está tan sintonizado con factores ecológicos que hay quienes consideran estos sistemas agrícolas complejos como una de las maravillas modernas del mundo", según Nicanor Perlas, presidente del Centro de Iniciativas de Desarrollo Alternativo en las Filipinas. "Pueden lograr a un costo mínimo rendimientos que están muy adelantados al cultivo intensivo de arroz (revolución verde)".

. Los agricultores de Sierra Leona pueden distinguir entre 70 tipos de arroz. Los clasifican de acuerdo con numerosos criterios: susceptibilidad a ataques de pájaros e insectos, sabor, facilidad para cocinar, adaptabilidad a diferentes tipos de suelo y niveles de humedad, entre otros. Cuando cosechan, guardan muestras del material interesante para experimentos futuros. Se deshacen de granos inferiores para mantener sus variedades de arroz puras; mantienen talas experimentales; recopilan datos; miden las tasas de germinación, y tratan de acomodar su arroz a nichos ecológicos locales. En otras palabras, hacen lo mismo que los agrónomos de los países industrializados con el mismo rigor y sofisticación.

Los conocimientos antiguos conservan su vigencia, pese a milenios de cambios sociales y adelantos tecnológicos. Buena muestra de esto son los vedas, una colección de himnos, mantras y oraciones de la tradición hindú. Estos escritos ofrecen cátedras avanzadas en temas tan variados como astrología, medicina, derecho, economía, gobierno y agricultura.

En torno a la agricultura, el Vrkshayurveda (dedicado a las plantas), el Krshisastra (la ciencia de la agricultura) y el Mrgayurveda (ciencia animal) ofrecen tratados detallados sobre aspectos como el manejo del ganado; colección, almacenamiento y germinación de semillas; sobre cómo probar y preparar terrenos; cultivar plantas; controlar plagas; irrigación; meteorología, y el rol de elementos como el agua y los minerales.
El Vrkshayurveda, por ejemplo, contiene textos con instrucciones detalladas para combatir plagas y enfermedades en los cultivos mediante un enfoque holístico para el tratamiento del suelo, las semillas y las plantas, con el fin no solamente de combatir a los organismos dañinos, sino para mejorar la salud de las plantas, aumentar su resistencia y enriquecer el suelo con nutrientes.

Es necesario conocer y preservar esta sabiduría antigua si es que vamos a movernos hacia una agricultura realmente sustentable, en la que no se haga daño al ser humano ni al ambiente.

Las agriculturas tradicionales no son meras técnicas. No se trata de replicar simplemente unos procedimientos.

Para realmente entender cómo estos pueblos alcanzaron tales logros hay que aprender sus métodos de investigación y su lectura del mundo. Puesto en una sola palabra, su cosmovisión. Sólo así se convierte un conjunto de datos en sabiduría viviente y en proceso de evolución.

En años recientes un grupo multinacional de investigadores de varios países, incluyendo Bolivia, Perú, Ghana, Tanzania, Zimbabwe, Holanda, India, Indonesia, Nepal y Sri Lanka, crearon la organización Compas (Comparing and Supporting Endogenous Development) para sistematizar su conocimiento sobre la agricultura tradicional e indígena, y darle apoyo mediante experimentos de campo y diálogo intercultural. Los integrantes de Compas identificaron grandes barreras de tipo cultural, que dificultaban su labor.

Los conocimientos que buscaban eran mucho más que información técnica; reconocieron que hacía falta aceptar la validez de las creencias espirituales, convencionalismos sociales y culturales, es decir, la cosmovisión de los indígenas, para entablar un genuino y respetuoso diálogo entre culturas. En el curso de su trabajo, concluyeron que la agricultura es mucho más que la mera aplicación de conocimientos y tecnología para la producción de alimentos.

Es también cultura, arte, poesía, baile, interpretación de sueños, observación de astros, promoción de la salud mental y física, y un contacto con el mundo espiritual.

Los miembros de Compas concluyeron que las cosmovisiones de los pueblos que estudiaban sólo se podían entender desde adentro, mediante el envolvimiento y participación en su cultura y rituales. Esto choca con la metodología investigativa occidental, que se remonta a René Descartes, en la cual el conocimiento se obtiene mediante la observación apartada, desinteresada y objetiva.

La lógica cartesiana, que visualiza el universo no como un ente viviente sino como una máquina, postula una separación total y absoluta entre observador y observado, entre alma y cuerpo, entre mente y materia.

La observación se limita a lo que se puede cuantificar. Todo lo demás, sabores, olores, colores, emociones, valores éticos, el alma humana o el reconocimiento de la existencia de un mundo más allá del físico, quedan relegados a la categoría de proyecciones subjetivas de la mente humana, indignas de ser estudiadas.

"Afuera van la vista, sonido, sabor, tacto y olor, y con ellos se han ido desde entonces la estética y la sensibilidad ética, valores, cualidad, forma; todos los sentimientos, motivos, intenciones, alma, conciencia, espíritu", dijo el psiquiatra R. D. Laing sobre este nuevo paradigma. "La experiencia como tal es desterrada del reino del discurso científico."

Con el afianzamiento de la racionalidad científica occidental se impuso en el siglo XIX la idea de que a la naturaleza había que someterla, modificarla a imagen y semejanza de un "imaginario obsesionado con las jerarquías, la fragmentación y el materialismo", afirma Nelson Alvarez Febles, sociólogo puertorriqueño. "Esta manera de entender la agricultura facilitó la hegemonía de una producción agroindustrial basada en el uso abusivo y masivo de los abonos sintéticos, agrotóxicos, monocultivos, semillas híbridas de estrecha base genética, y la dependencia en la mecanización y el uso masivo del riego."

Esta visión mecanicista se aplicó a la física y de ahí se extendió a otros campos, no solamente a la agricultura sino también a la química, biología, psicología, economía y hasta a las ciencias políticas.

El físico austríaco Fritjof Capra plantea que de la aplicación indiscriminada de este paradigma a todos los aspectos de la existencia humana es que surgen los problemas globales extremos y sin precedente que aquejan a la humanidad actualmente, en particular la crisis ambiental: la creencia en la certeza del conocimiento científico yace en la base misma de la filosofía cartesiana y de la visión del mundo derivada de ésta, y fue ahí donde Descartes se equivocó. La física del siglo XX nos ha enseñado de manera contundente que no hay verdad absoluta en la ciencia, que todos nuestros conceptos y teorías son limitados y aproximados. La creencia cartesiana en la verdad científica todavía es omnipresente hoy y se refleja en el cientificismo que se ha hecho típico en la cultura occidental.

Mucha gente en nuestra sociedad, científicos al igual que no científicos, está convencida de que el método científico es el único método válido para entender el universo. El método de pensamiento de Descartes y su visión de la naturaleza han influido a todas las ramas de la ciencia moderna, que todavía pueden ser muy útiles hoy. Pero serán útiles solamente si reconocen sus limitaciones. La aceptación de la visión cartesiana como verdad absoluta y el método de Descartes como el único válido para hacerse de conocimiento han desempeñado un rol importante para causar el desbalance cultural de hoy.

A fines del siglo XX Capra y otros pensadores tomaron nota de la aparición de un nuevo paradigma, caracterizado por una visión holística e integradora, que está abierto a las aportaciones de culturas no occidentales y al reconocimiento de fenómenos más allá del mundo físico. Este paradigma está retando a las percepciones materialistas y mecanicistas en campos tan variados como la psicología, medicina, economía, física y política.

Nicanor Perlas describe este nuevo desarrollo como una segunda revolución científica: "Esta segunda revolución científica rescata cualidades que la primera revolución estigmatizó metodológicamente como subjetivas e irreales. Ahora es científicamente respetable el considerar la vida, la conciencia y el espíritu como agentes causativos en sí mismos y diferentes de los procesos materiales", dice.

"La segunda revolución científica... reconoce la mente y el espíritu como factores operativos en el universo... por lo tanto provee la dimensión vertical necesaria para una integración más profunda, comprensiva y verdadera de la ciencia, previamente fragmentada y reducida por un marco mental dogmático y materialista."

La creación de una sociedad ecológica, fundamentada sobre una agricultura sustentable, requerirá de cambios revolucionarios en nuestras percepciones, los cuales no encontrarán cabida dentro del paradigma cartesiano.

Fuentes

. Nelson Alvarez Febles, "La diversidad biológica y cultural, raíz de la vida rural". Biodiversidad, enero de 2001.

. A. V. Balasubarmanian y K. M. Shyam Sundar, "Ayurveda: Cosmovision and traditional agriculture". Haverkort, Hiemstra et al. Tomado de Food for Thought: Ancient Visions and New Experiments of Rural People. Zed Books, 1999. Bertus Haverkort y Wim Hiemstra, editores.

. Fritjof Capra. The Turning Point: Science, Society and the Rising Culture. Bantam Books, 1982. Prabha Mahale y Hay Sorée, "Cosmovisions in health and agriculture in India". Tomado de Food for Thought.

. Nicanor Perlas, "The seven dimensions of sustainable agriculture". Tomado de Biopolitics: A Feminist and Ecological Reader on Biotechnology. Vandana Shiva e Ingunn Moser, editoras. Zed Books, 1995.

* Por Carmelo Ruiz Marrero, Periodista radicado en Puerto Rico, colaborador de Ecoportal y otros medios.
  Autor de "Agricultura y globalización: Alimentos transgénicos y control corporativo

 


   Diccionario Transgénico, Por Gustavo Castro Soto *

Cuando hablamos de transgénicos se nos viene a la cabeza las marcas de los productos que la usan: Nestlé, Kellog's, McDonalds, Maseca, Maizoro, Hellman's, etc. Por ello, ante la insistencia de tener herramientas para poder comprender el tema, proponemos ahora un vocabulario del cual podremos echar mano.

Diccionario Transgénico
Al hablar del tema de los transgénicos se usan muchos conceptos poco o nada conocidos para cualquier persona que quiere adentrarse en este asunto cada vez más delicado y preocupante ya que tiene que ver con la salud humana y animal, con la comida que nos echamos al estómago, con los problemas medioambientales, con nuestra cultura y soberanías nacionales. Cuando hablamos de transgénicos se nos viene a la cabeza las marcas de los productos que la usan: Nestlé, Kellog's, McDonalds, Maseca, Maizoro, Hellman's, etc. Por ello, ante la insistencia de tener herramientas para poder comprender el tema, proponemos ahora un vocabulario del cual podremos echar mano.[1]

1. Acuerdo ADPIC (Acuerdo sobre los Aspectos de los Derechos de Propiedad Intelectual Relacionados con el Comercio). Instrumento de la Organización Mundial de Comercio (OMC) por el que se rigen las patentes de los procesos biotecnológicos y ciertos productos derivados, a efecto de garantizar cuando menos las normas nacionales mínimas de protección a la propiedad intelectual en los bienes intercambiados. El artículo 27.3(b) es la cláusula que permite a los países miembro excluir de la patentabilidad nuevas variedades de plantas u obtenciones vegetales, siempre y cuando se disponga de alguna otra protección de los DPI (sistema sui generis), por ejemplo, los derechos de los obtentores. (Véanse también biotecnología, Convenio de la UPOV.)

2. ADN (ácido desoxirribonucleico). El material genético básico que contienen todas las células vivas (y algunos virus), y a partir del cual se construyen las proteínas. Cuando no se está replicando (regenerando) en la célula, el ADN presenta la forma de la llamada "doble hélice": cadena de doble hebra formada por nucleótidos, a su vez compuestos por pares de bases nitrogenadas (las portadoras específicas de la información genética). Las moléculas de ADN se condensan en estructuras compactas a las que se denomina cromosomas. La molécula de ADN se puede copiar a sí misma -reproducirse- y también tiene la capacidad de almacenar y transmitir la información genética. (Véase también gen.)

3. ADN recombinante (ADNr). Producto del empalme de genes mediante técnicas de ingeniería genética por las que se unen genes de distintas fuentes y, comúnmente, de distintas especies. A este organismo modificado artificialmente se le denomina organismo modificado genéticamente (OMG) o bien organismo transgénico. (Véanse también recombinación, transgénico.)

4. Alelo. Cualquiera de las dos o más formas alternativas de un gen que ocupan la misma posición (locus) en un cromosoma y que controlan las diferentes expresiones del gen. Una célula u organismo es homocigótico cuando contiene alelos idénticos en un locus dado, o heterocigótico cuando están presentes dos alelos diferentes. Un gen que regula la talla, por ejemplo, puede presentar dos formas alélicas: un alelo determinante de una estatura baja y otro correspondiente a una talla alta.

5. Aplicaciones (de la manipulación genética). Se refiere a los diversos ámbitos en que se usan los transgénicos. Actualmente son los siguientes. Medicina: síntesis de compuestos (hormonas, antibióticos, interferón, ciclosporina, fármacos diversos); xenotransplantes ("cultivo" de órganos animales que no provoquen rechazo en el ser humano); vectores para terapia génica; vacunas (componentes necesarios para estimular el desarrollo de la inmunidad); producción de anticuerpos monoclonales; farmacología de diseño; predadores o parásitos contra microbios productores de enfermedades; "nutracéuticos" (expresión de vacunas y otras sustancias de interés médico en plantas y animales). Agro-Alimentación por medio de producción de nuevas variedades o estirpes que: sobrevivan a sequías, heladas y otras condiciones ambientales adversas; resistan a plagas y enfermedades (virales, bacterianas, fúngicas); toleren herbicidas y plaguicidas; carezcan de ciertas toxinas a alérgenos; incorporen calor añadido (contenido modificado en proteínas, vitaminas, aceites, almidón, etc.); tengan menores costes de almacén, transporte, etc.; aumenten su rendimiento; puedan ser cultivadas industrialmente en interiores; sean productos auxiliares sustitutos de los tradicionales. Medio Ambiente: biotratamiento (descontaminación biológica): limpieza ambiental, bacterias comedoras de petróleo, eliminación de residuos orgánicos y químicos; bioindicadores (acoplando a los organismos capaces de metabolizar el compuesto de interés un marcador de fácil identificación; biolixiviado y bioabsorción (eliminación del cianuro asociado al oro). Industria: combustibles alternativos al petróleo; minería por biolixiviación mediante microorganismos transgénicos; nuevos materiales producidos en bacterias o plantas (aceites, fibras, polímeros); árboles modificados para facilitar su procesamiento por la industria papelera (con más celulosa y menos lignina). Guerra biológica: "superpatógenos" transgénicos para armas ofensivas; armas étnicas (agentes de guerra biológica que afectarían diferenciadamente a diversas poblaciones); clonación de genes para producir masivamente toxinas biológicas.

6. Aptitud. Medida relativa de la eficacia reproductora de un organismo (es decir, la probabilidad relativa de que se reproduzca un genotipo); por lo general, en alusión a la aptitud darwiniana. Los elementos que determinan la aptitud incluyen la supervivencia, la velocidad de desarrollo, el éxito en el apareamiento y la fertilidad, así como la acción patógena en el caso de los microbios. La aptitud se relaciona con la evaluación de riesgos en el caso de organismos modificados con genes extraños. También se le conoce como valor adaptativo.

7. Bacillus thuringiensis (Bt). Grupo de bacterias del suelo, distribuidas en todo el mundo, que producen proteínas sumamente tóxicas para las larvas (formas inmaduras) de ciertos grupos taxonómicos de insectos. Las esporas bacteriales (formas resistentes) que contienen la toxina se usan como plaguicidas comerciales con la doble ventaja de no ser dañinos para el medio ambiente y de tener una elevada especificidad. Las cepas de Bt (se conocen más de 20 mil) sintetizan unas proteínas cristalizadas ("proteínas Cry"), denominadas también delta-endotoxinas, que alteran la función digestiva y provocan la muerte de palomillas, mariposas y algunos otros insectos, incluidos los barrenadores del maíz, las orugas de la col, los gusanos belloteros del algodón y otras plagas agrícolas. Desde 1989 se han introducido en distintas plantas los genes que codifican las proteínas Cry (véase cultivo Bt), a efecto de conferirles resistencia a los insectos. El término Bt se refiere también a las toxinas insecticidas.

8. Banco de semillas. Término (a menudo utilizado en forma vaga) con el que se designa una colección de semillas y otros tipos de germoplasma de una amplia muestra representativa de plantas, que sirve como opción de conservación de plantas ex situ. También se le denomina banco de genes, aunque este último término resulta más preciso para describir muchas colecciones de plantas que, además de semillas, contienen otros materiales de propagación. (Banco de semillas se refiere asimismo a una reserva de semillas latentes y viables enterradas bajo el suelo, que han de germinar cuando las condiciones ambientales sean favorables.) (Véase también recursos genéticos.)

9. Biodiversidad. Variabilidad total en y entre las especies de organismos vivos y sus hábitats. El término, utilizado por primera vez en 1986 para designar la diversidad biológica, se refiere usualmente a la totalidad de la variedad heredable en todos los niveles y suele dividirse en tres niveles: genética (genes en una población local o especie), taxonómica (las especies que conforman toda o parte de una comunidad local) y ecológica (las comunidades que integran las partes vivas de los ecosistemas). En ocasiones se considera que la diversidad cultural humana es una forma de biodiversidad. (Véanse también erosión genética, recursos genéticos.)

10. Biopiratería. El robo de material genético de plantas, animales y seres humanos llevado a cabo por empresas trasnacionales con el apoyo de universidades, científicos y gobiernos para ser patentados y controlar su uso y comercialización.

11. Bioprospección. (Véase biopiratería).

12. Bioseguridad. El propósito de garantizar que el desarrollo y uso de plantas transgénicas y otros organismos genéticamente modificados (y productos de la biotecnología, en general) no afecten negativamente la salud de plantas, animales y seres humanos, ni tampoco los recursos genéticos o el medio ambiente.

13. Biotecnología. Manipulación científica o industrial de las formas vivas (organismos) para generar nuevos productos o mejorar los organismos (plantas, animales o microbios). El término se acuñó inicialmente para hacer referencia a la interacción entre la biología y la tecnología humana. En su uso reciente alude a todas las partes de la industria que crea, desarrolla y comercializa una variedad de productos deliberadamente manipulados en nivel molecular o celular. Si bien la principal técnica de la biotecnología es el empalme de genes (véase tecnología del ADN recombinante), el término generalmente incluye también otras áreas, como el cultivo de tejidos vegetales, el cultivo de meristemas (tejidos embrionales) vegetales, la transferencia embrionaria, la fusión celular, los sistemas enzimáticos, la fermentación y la inmunología. (La bioingeniería suele ser sinónimo, aunque hay quienes usan este último término de manera más restringida, para referirse a la ingeniería genética o a la tecnología del ADN recombinante.)

14. Clonación. Proceso por el cual se producen, a partir de un organismo, varios individuos genéticamente idénticos al primero. En el nivel molecular, el proceso de replicación de gran número de moléculas de ADN idénticas. Clones son los descendientes genéticamente idénticos de un único organismo. Lo novedoso es la clonación molecular.

15. Conservación de plantas ex situ. Literalmente, "fuera de sitio"; se refiere a la conservación de plantas fuera de sus hábitats originales o naturales, y ello incluye los bancos de genes o bancos de semillas. En todo el mundo, los bancos de genes nacionales e internacionales albergan millones de muestras de plantas distintas, almacenadas a corto o a largo plazo, con fines de investigación, distribución o uso. La mayoría de las colecciones de los bancos de genes ofrecen acceso irrestricto a usuarios genuinos (por ejemplo, cultivadores u obtentores de nuevas variedades vegetales). (Compárese con conservación de plantas in situ.) La conservación ex situ de la diversidad de las razas locales resulta insuficiente por sí sola, puesto que las variedades tradicionales son entidades en constante evolución. De manera similar, no basta con la pura conservación in situ (por los campesinos) para preservar la diversidad genética, debido a que no necesariamente abarca toda la diversidad del pasado.

16. Conservación de plantas in situ. Literalmente, "en su lugar natural", el término se refiere a un enfoque para la conservación entre cuyos métodos se incluye el mantenimiento de los recursos genéticos de plantas silvestres ahí donde éstas existen en forma natural, o la preservación de materiales cultivados en el lugar donde originalmente fueron seleccionados y luego desarrollados. Puede incluir la designación de parques, refugios de vida silvestre u otras áreas protegidas ya existentes como reservas in situ. En general se le reconoce como una estrategia complementaria a la conservación de plantas ex situ.

17. Convenio de la UPOV. Convenio de la Unión Internacional para la Protección de las Obtenciones Vegetales, organización intergubernamental con sede en Suiza, cuyo objetivo es proteger las obtenciones vegetales (variedades de plantas de reciente creación) mediante un derecho de propiedad intelectual, por lo que ha creado los derechos de los obtentores. Constituye un ejemplo de sistema sui generis para la protección de obtenciones vegetales. El Convenio de la UPOV se propone lograr un equilibrio entre la protección de los derechos de los agricultores a reproducir semillas en sus campos de cultivo, por un lado, y los derechos de los obtentores a utilizar y desarrollar recursos genéticos de plantas con fines comerciales, por el otro. Adoptado inicialmente en 1961, con base en los sistemas de protección de obtenciones vegetales de diversos países europeos, el Convenio fue revisado en 1978 y nuevamente en 1991. La versión de 1978 protegía el derecho de los agricultores al uso tradicional de variedades vegetales protegidas para actividades de propagación en sus propios campos de cultivo. La versión de 1991 amplía la protección de las opciones e incentivos de los obtentores para innovar, extendiendo sus derechos de propiedad intelectual a los materiales cultivados (por ejemplo, semillas) y a la propagación de materiales de variedades protegidas, al tiempo que elimina los derechos de los agricultores a reproducir, intercambiar o replantar variedades de semillas protegidas. (Véase también Acuerdo ADPIC.)

18. Cromosoma. Estructura diferenciada, sumamente compacta, con forma de hebra, que contiene miles de genes acomodados en secuencia lineal. En organismos superiores (eucariontes o nucleados), incluidos plantas y animales, pero no bacterias, los cromosomas se presentan en pares y se localizan en el núcleo celular.

19. Cultivar. Grupo de plantas individuales de una especie que en conjunto difieren genéticamente de cualesquiera otras, que tienen una apariencia general uniforme y cuyos atributos se mantienen estables.

20. Cultivo Bt. Planta de cultivo genéticamente modificada para producir toxinas insecticidas a partir de la bacteria Bacillus thuringiensis. Los actuales cultivos Bt comerciales incluyen algodón Bt, maíz Bt y soya Bt. (Véase también planta protegida contra plagas.)

21. Cultivo tolerante a los herbicidas. Cultivo capaz de sobrevivir a la aplicación de uno o más herbicidas químicos sintéticos, muchos de los cuales resultan tóxicos lo mismo para los cultivos que para las malezas. El término abarca tanto los cultivos naturalmente tolerantes como aquellos genéticamente modificados a efecto de incorporar genes que los hacen insensibles a los herbicidas o bien capaces de eliminar la toxicidad de tales sustancias, como opción para el control químico de las malezas. También se les denomina cultivos resistentes a los herbicidas.

22. Cultivo transgénico (o cultivo GM). Véanse biotecnología, ingeniería genética, OGM, transgénico.

23. Derechos de los obtentores (DO). Derechos de propiedad intelectual que las leyes o tratados conceden legalmente a los obtentores de nuevas variedades de plantas cultivadas. Los DO exigen distinción, homogeneidad y estabilidad. También conocidos como derechos sobre obtenciones vegetales, en cierta forma equivalen a la ley de patentes para los inventores.

24. Diversidad Genética. Alude a la suma de todas las variantes de cada gen en la reserva genética de una población, variedad o especie dadas. La reserva genética del maíz consiste en decenas de miles de genes, muchos de los cuales varían en y entre las poblaciones.

25. Efecto no dirigido. En general, efecto ecológico derivado de la introducción intencionada de plantas, sustancias químicas o microbios en los ecosistemas naturales, agronómicos o forestales, y que incluye diversas consecuencias para organismos (o especies) no contemplados, que se ven afectados por el producto introducido. La liberación deliberada de plantas, microbios u otras formas de vida genéticamente modificadas puede dar lugar a efectos no dirigidos. (Véanse también flujo de genes, evaluación de riesgos.).

26. Enfoque ALARA. Se utiliza para el control o manejo de las exposiciones (tanto individuales como colectivas, de trabajadores y de la ciudadanía en general) y las emisiones al medio ambiente, en niveles tan bajos como las consideraciones sociales, técnicas, económicas, prácticas y de política pública lo permitan. El ALARA no es un límite de exposición, sino una práctica cuyo objetivo es lograr niveles de exposición tan abajo de los límites aplicables como sea posible. Ello ofrece un margen de error más amplio en caso de que el control fallara o no fuera el adecuado: es decir, podría aumentar el nivel de la exposición a la que una persona está sometida, pero aún así se encontraría por debajo del límite aceptable. Este enfoque se basa en el sentido común y significa que la exposición de trabajadores y de la ciudadanía en general se mantiene por debajo de los límites reglamentarios. El ALARA es mucho más que una mera frase: es un principio de trabajo, una forma de pensar, una cultura de excelencia profesional. En un mundo ideal, uno podría reducir a cero la exposición a materiales peligrosos. En la realidad, reducir la exposición a un nivel nulo no siempre es posible, pues ciertas consideraciones sociales, técnicas, económicas, prácticas o de política pública darán lugar a un nivel de riesgo bajo, pero aceptable. La Comisión de Regulación Nuclear de Estados Unidos se rige por prácticas ALARA para determinar los niveles de radiación a los que los trabajadores pueden estar expuestos.

27. Equivalencia sustancial. Concepto creado en la década de 1990 para regular los alimentos genéticamente modificados (GM): si un alimento GM equivale sustancialmente a su antecedente "natural", entonces se puede asumir que no entraña nuevos riesgos para la salud o la seguridad (y que, consecuentemente, no requiere pruebas bioquímicas o toxicológicas adicionales), por lo que su uso comercial es aceptable. (Véanse también bioseguridad, ingeniería genética, OGM, evaluación de riesgos.)

28. Erosión genética. En relación con los cultivos agrícolas, proceso por el que disminuye la diversidad de la dotación genética (conjunto de todos los genes de una población) de una planta de cultivo particular. Entre los factores que conducen a la homogeneidad genética -disminución del germoplasma de un cultivo- se incluyen la sustitución generalizada de variedades criollas (tradicionales, locales) con variedades modernas más homogéneas producidas en monocultivos (véase también Revolución Verde), la destrucción del hábitat y las transformaciones socioeconómicas.

29. Especie. Categoría taxonómica de las formas vivas que comprende a organismos sexualmente compatibles que, en condiciones naturales, se cruzan libremente entre sí o pueden hacerlo. El nombre científico (en latín) de una especie incluye el nombre del género y la designación de la propia especie, en ese orden (por ejemplo, Bacillus thuringiensis). (Véase también biodiversidad.)

30. Evaluación de riesgos. En relación con los organismos manipulados mediante ingeniería genética, proceso por el que se predice el comportamiento del organismo modificado. Con respecto de las plantas transgénicas, el término se refiere a determinar la probabilidad global de que su introducción deliberada en el medio ambiente provoque daños ambientales, incluidos efectos adversos en los ecosistemas naturales y agrícolas, o introduzca nuevos riesgos para la salud pública. Los daños pueden resultar del efecto directo de una planta modificada (por ejemplo, carácter alérgeno o aumento de las malezas) o del flujo de genes hacia plantas no relacionadas y sus consecuencias.

31. Exogamia. Unión sexual entre dos miembros de la misma especie pero distantemente relacionados, en contraste con la endogamia, por la que se reproducen individuos estrechamente relacionados. Equivale al cruce externo o intercruzamiento. En el reino vegetal, la exogamia se da cuando polen y óvulos provienen de plantas genéticamente distintas (polinización abierta), permitiendo el flujo de genes. Los sistemas de reproducción de las plantas comprenden un continuo que va desde la exogamia exclusiva hasta la endogamia exclusiva (autopolinización); así, por ejemplo, algunas plantas suelen reproducirse en forma endógama, pero ocasionalmente llegan a presentar intercruzamiento (Véase también hibridación.)

32. Flujo de genes (o flujo génico). Intercambio de genes (en una o ambas direcciones) a baja velocidad entre poblaciones de organismos relacionadas y sexualmente compatibles, pero distintas (por lo general). El intercambio de genes resulta de la dispersión de gametos (células reproductoras maduras, también denominadas células sexuales). En las plantas, el flujo de genes suele darse a través de la transferencia de polen (gametos masculinos), proceso mismo que subyace a la transferencia natural de genes de plantas genéticamente modificadas a sus parientes silvestres. Por eso es que el flujo de genes, también denominado migración de genes, puede amenazar la diversidad de las variedades criollas. (En ocasiones se alude al proceso, en forma menos rigurosa, como transferencia de genes, pero este término es más apropiado para referirse a la transferencia de genes mediante métodos de ingeniería genética.) (Véanse también efecto no dirigido, transgén, transgénico.)

33. Gen marcador (o marcador genético). Todo segmento de ADN que pueda identificarse o cuya localización en el cromosoma sea conocida, de manera que resulte posible usarlo como punto de referencia para ubicar otros genes. Un gen marcador de selección produce un fenotipo identificable (es decir, caracteres observables) que puede utilizarse para rastrear la presencia o ausencia de otros genes (por ejemplo, genes de interés comercial) en el mismo segmento de ADN transferido a una célula. (Véase también transformación genética.)

34. Gen. Unidad funcional de la herencia (es decir, la base física para la transmisión de caracteres de los progenitores a sus descendientes), y unidad básica de la diversidad biológica. Un gen consiste en un segmento (locus) de un cromosoma que, en la mayoría de los organismos, corresponde a una secuencia específica de subunidades de ADN (pares de bases de los nucleótidos) y que contiene el código para un producto específico o posee una función asignada. (En los virus de ARN, los genes se componen de subunidades de ARN.) Algunos genes dirigen la síntesis de una o más proteínas, en tanto que otros tienen funciones reguladoras (controlan la expresión de otros genes). (Véanse también alelo, biodiversidad.). El número de genes varía de un organismo a otro. Las bacterias tienen unos 5 mil genes, las plantas entre 20 y 30 mil genes, y los seres humanos unos 100 mil genes. Los genes sólo suponen una parte del genoma (en los seres humanos, apenas el 4%): el resto son secuencias de ADN que desempeñan funciones distintas a la codificación de proteínas, o a caso no tengan ninguna función.

35. Genes estructurales. Los genes que codifican proteínas.

36. Genes reguladores. Los genes que sirven para activar o desactivar los mecanismos mediante los cuales un gen estructural se traduce en un producto (proteína).

37. Genoma. Todo el material hereditario de una célula o virus, incluida la dotación completa de genes funcionales y no funcionales. En los organismos superiores (incluidas plantas, animales y humanos), el genoma abarca el conjunto entero de cromosomas contenidos en el núcleo celular. En ocasiones se refiere al juego completo (haploide) de cromosomas que porta un gameto (célula sexual). El genoma humano contiene 3 mil millones de bases; el trigo 16 mil millones, el maíz 2 mil millones y el de las bacterias menos de 5 millones.

38. Genómica. Es la disciplina biotecnológica que intenta definir y secuenciar los genomas completos de los seres vivos. Esto implica determinar la secuencia completa de nucleótidos de todo el genoma, identificando los genes que contiene (genómica estructural); así como caracterizar para qué sirven esos genes (genómica funcional). Los primeros organismos cuyos genomas se secuenciaron por completo fueron las bacterias Haemophilus influenzae y Mycoplasma genitalium, en 1995. La secuenciación del genoma del ser humano inició su investigación en 1987 (proyecto Genoma Humano).

39. Germoplasma. Variabilidad genética total disponible para una población específica de organismos; representada por el conjunto de células germinales (gametos o células sexuales: el esperma y el óvulo) o de semillas. El término se utiliza también para describir las plantas, semillas u otras partes vegetales útiles en la reproducción, investigación y conservación de cultivos, cuando se les mantiene para efectos de estudio, manejo o uso de la información genética que poseen (igual que con los recursos genéticos). (Véase también biodiversidad.)

40. Hibridación. Producción de descendientes (híbridos) a partir de progenitores genéticamente distintos, ya sea por procesos naturales o mediante la intervención humana (es decir, selección artificial). En la práctica agrícola incluye el proceso de cruzamiento de dos variedades distintas para producir plantas híbridas. Los híbridos pueden resultar menos o más aptos que cualquiera de los dos progenitores; a la primera condición se le llama depresión exogámica, en tanto que la segunda es conocida como vigor híbrido (o heterosis). El flujo de polen (flujo de genes) entre cultivos transgénicos y sus parientes silvestres puede dar lugar a progenie híbrida. (En biología molecular, el término se refiere a la fusión de dos células distintas para producir anticuerpos monoclonales, o también a la unión de hebras complementarias de ADN o RNA.)

41. Ingeniería genética (modificación genética). Alteración selectiva y deliberada del genoma de un organismo, al introducir, modificar o eliminar genes específicos mediante técnicas de biología molecular. Incluye la alteración del material genético de un organismo a fin de producir proteínas endógenas (internas) con propiedades distintas de las del organismo no manipulado, o para producir proteínas totalmente diferentes (extrañas), así como los cambios producidos por métodos menos directos y precisos, como la mutación inducida por la aplicación de sustancias químicas o radiación. Hay quienes usan el término "ingeniería genética" (y sus sinónimos) para referirse al empalme de genes y la tecnología del ADN recombinante, aunque en un uso más preciso estos últimos se refieren específicamente a la unión de ADN de distintas fuentes o especies (por ejemplo, plantas y microbios) y a la introducción de ADN no nativo (transgén) en un organismo. (Véase también transgénico.) Asimismo, en ocasiones se usa "ingeniería genética" en forma más amplia, para abarcar toda intervención humana, incluidas las técnicas de reproducción clásicas, convencionales, para el mejoramiento de los cultivos y otros medios de selección artificial. (Véanse también biotecnología, OGM, OVM.). La extracción del ADN de un organismo donante para ser insertado en otro organismo se le llama vector. Los nuevos genes insertados no funcionan a menos que se inserte con ellos un promotor, una especie de "interruptor genético" para activarlos. El promotor que se usa más es un gen viral, procedente del virus del mosaico de la coliflor: lo encontramos en el 90% de los cultivos transgénicos. En 1973 los genetistas Herbert Boyer y Stanley Cohen crearon el primer organismo transgénico en el laboratorio (insertando genes de un sapo africano en bacterias).

42. Investigación genómica. Campo de estudio científico que busca conocer la naturaleza (es decir, secuencias de ADN) y funciones específicas de los genes en los organismos vivos. En combinación con la bioinformática, puede aplicarse al desarrollo de cultivos transgénicos y otras biotecnologías; incluye la integración de mapas de genes y la identificación de combinaciones genéticas.

43. Maleza. En términos generales, cualquier planta no deseada que interfiere con las actividades humanas (incluidos los sistemas agrícolas) o los hábitats naturales. El concepto de maleza es bastante subjetivo; muy diversas plantas pueden ser consideradas maleza por distintas razones (por ejemplo, crecimiento rápido, persistencia, carácter invasor, efectos tóxicos en el ganado, etcétera). Los cultivos resistentes a los herbicidas, creados para permitir un mejor control de la maleza, pueden paradójicamente agravar el problema de la maleza. (Véase también plaga.)

44. OGM (organismo genéticamente modificado). Término amplio utilizado para identificar a los organismos que fueron manipulados mediante técnicas de genética molecular con el propósito de que exhiban nuevos caracteres. También se les denomina organismos transgénicos. (Véanse ingeniería genética, organismos vivos modificados, transgénicos.)

45. Organismo vivo modificado (OVM). De conformidad con la definición del Protocolo de Cartagena sobre Seguridad de la Biotecnología (Protocolo sobre Bioseguridad), del Convenio sobre la Diversidad Biológica, cualquier organismo que posea una combinación nueva de material genético obtenida mediante el uso de la biotecnología moderna (es decir, técnicas de manipulación in vitro de ácidos nucleicos, incluidos métodos de ADN recombinante, y técnicas de fusión celular que permiten trascender las barreras naturales de la reproducción). En ocasiones se utiliza el término como sinónimo de organismo genéticamente modificado (OGM).

46. Plaga. Cualquier especie que interfiere con las actividades, la propiedad o la salud humanas, o que resulta inconveniente por otros motivos. Las plagas de importancia económica que suelen afectar los cultivos abarcan malezas, artrópodos (incluidos insectos y ácaros), patógenos microbianos y nemátodos (gusanos), así como animales superiores (por ejemplo, mamíferos y aves).

47. Plaguicida. Cualquier sustancia o agente empleado para destruir un organismo plaga. Los plaguicidas comunes incluyen insecticidas (para matar insectos), acaricidas (contra ácaros y garrapatas), herbicidas (para eliminar malezas), fungicidas (contra hongos) y nematicidas (contra nemátodos) Los plaguicidas suelen clasificarse en dos grandes grupos: compuestos químicos convencionales y bioplaguicidas (o plaguicidas biológicos), derivados de organismos o sustancias naturales y entre los que se incluyen los microbianos (es decir, organismos vivos), los bioquímicos (por ejemplo, feromonas) y las plantas con propiedades plaguicidas (por ejemplo, cultivos Bt). (Véase también planta protegida contra plagas.)

48. Planta protegida contra plagas. Cualquier planta de cultivo modificada genéticamente, mediante tecnologías ya sea convencionales o transgénicas, a efecto de contener genes que expresan un carácter plaguicida. Las plantas transgénicas protegidas contra plagas de uso más extendido hoy día son los cultivos Bt. (Véanse también plaga, plaguicida.)

49. Proteína. Son largas cadenas de moléculas más pequeñas llamadas aminoácidos (aunque pueden contener también algunos grupos químicos distintos, como grasas, hidratos de carbono o metales. Existen sólo 20 tipos distintos de aminoácidos, que combinados de diferentes maneras dan origen a todas las proteínas que constituyen a los seres vivos de nuestro plantea. Toda proteína es resultado de la expresión de un gen. Las proteínas son un constituyente fundamental de la materia viva, son los cimientos de los sistemas vivos y desempeñan todo tipo de funciones en el organismo: estructurales, como en las membranas celulares; reguladoras de los procesos biológicos, como las hormonas de naturaleza proteica; catalíticas, como los enzimas, que facilitan las reacciones bioquímicas; transportadoras, como la hemoglobina transportadora del oxígeno en la sangre; defensivas, como las inmunoglobulinas. El cuerpo humano contiene más de 30 mil tipos diferentes de proteínas, cada una con una función específica.

50. Raza. Grupo de organismos de una especie que se distinguen genética o fisiológicamente de otros miembros de la especie. En antropología el término se usa para describir los distintos tipos humanos, como caucásico, negroide y mongoloide. Las razas o variedades criollas son variedades de plantas cultivadas que los campesinos han ido produciendo localmente mediante un largo proceso informal de selección artificial de ejemplares que muestran características que los hacen aptos para determinadas condiciones de crecimiento. Se calcula, por ejemplo, que existen más de 120 mil razas o variedades criollas de arroz. (Tomado de: The New Penguin Dictionary of Science, M. J. Clugston, 1998.)

51. Recombinación. Unión de genes (es decir, segmentos de ADN), conjuntos de genes o partes de genes para dar lugar a nuevas combinaciones, ya sea biológicamente o por medio de la manipulación en laboratorio (por ejemplo, mediante ingeniería genética). La recombinación genética se clasifica como intragenérica (entre especies del mismo género) o intergenérica (más allá de los límites de las especies). En las plantas, la recombinación tiene lugar en forma natural durante la reproducción sexual en la medida en que los cromosomas forman nuevas asociaciones.

52. Recursos genéticos. Material genético que sirve como fuente para el aprovechamiento humano actual y futuro. En el caso de las plantas, incluyen cultivares (variedades) modernos, variedades criollas (tradicionales) y parientes silvestres (incluidas malezas) de las especies de cultivo. Los cultivadores dependen de una amplia y diversa base genética para mejorar el rendimiento, la calidad y la adaptación a condiciones ambientales extremas de los cultivos. (Véanse también biodiversidad, ADN, germoplasma.)

53. Resistencia (o protección) a través de una cubierta proteica (CP). Resistencia de una planta a infecciones virales que se obtiene al empalmar en el genoma vegetal un gen vírico por el que se expresa la cubierta proteica (cápside) de un virus (por lo general) relacionado. Es la forma de resistencia derivada de un patógeno (RDP) más ampliamente utilizada. Su eficacia ha quedado demostrada en numerosos cultivos y para una gran variedad de virus de ARN, aunque todavía no se conoce a cabalidad el mecanismo por el que opera. Las plantas modificadas que contienen transgenes de protección viral pueden coinfectarse naturalmente con numerosos virus, y han despertado preocupaciones en materia de bioseguridad, entre otras: la creación de nuevos virus, un aumento en la gama de virus que pueden alojarse en la planta y enfermedades virales de mayor gravedad.

54. Revolución Verde. Avances tecnológicos en la agricultura de los países en desarrollo a partir de 1960. Por lo general, el término se refiere al desarrollo y uso de variedades modernas de cereales de alto rendimiento (en especial arroz y trigo), con aplicación de plaguicidas, herbicidas y fertilizantes químicos, así como de técnicas de irrigación. En ocasiones se utiliza en forma más amplia para aludir al desarrollo agrícola de capital intensivo que incorpora las innovaciones de la tecnología en materia de semillas híbridas (con el consecuente desplazamiento de las variedades criollas o tradicionales, adaptadas a la localidad).

55. Sui generis. En relación con un sistema de derechos de propiedad intelectual, es una forma alternativa, única, de protección de DPI específicamente diseñada para un contexto y necesidades determinados. Literalmente, "de su género".

56. Teocintle. Zea mexicana, planta forrajera tropical americana, en la que las semillas no están unidas a una mazorca, sino que más bien la inflorescencia femenina (la espiga) consiste en una sola fila de seis o más semillas, cada una de las cuales contiene un endosperma compacto, rígido, de forma parecida a la de las rosetas o palomitas de maíz, cubierto con una cáscara dura (la cúpula). El teocintle es uno de los antecesores que contribuyó genéticamente al desarrollo del maíz moderno. (Adaptado de y otras fuentes.)

57. Tercera Revolución Verde. Se asocia a la ingeniería genética.

58. Transformación genética. Proceso por el que se transfiere directamente ADN libre (es decir, no cromosómico y asociado a un vector) de un organismo donador a una célula receptora capaz de producir un organismo transgénico. (Véase también ADN recombinante.)

59. Transgén. "Paquete" de material genético (ADN) que se inserta en el genoma de una célula mediante técnicas de empalme de genes, incluida la transferencia de genes de especies distintas en el genoma de un organismo huésped. Junto con los genes de interés (es decir, los que expresan o codifican una nueva proteína), el transgén puede contener material genético promotor, regulador o marcador. Un transgén puede consistir en un gen (o genes) de un organismo distinto (es decir, ADN extraño) o bien genes creados artificialmente. (Compárese con flujo de genes; véanse también gen marcador, ADN recombinante, vector.)

60. Transgénico. Organismo que contiene material genético (ADN) nuevo, derivado de un organismo distinto de sus progenitores o añadido al material genético progenitor; el término incluye a la progenie de un organismo genéticamente modificado. El ADN extraño (no nativo) se incorpora en una etapa temprana del desarrollo; está presente en las células germinales (o reproductoras, espermas u óvulos) y en las células somáticas, y se transmite a la progenie por herencia mendeliana. Las plantas transgénicas suelen contener ADN de cuando menos un organismo no relacionado, sea un virus, una bacteria, algún animal u otra planta. (Véanse también ingeniería genética, planta protegida contra plagas.)

61. Variedad criolla. Variedad de cultivo con una amplia base genética (marcadamente heterocigótica, en términos genéticos), que ha sido resultado de siglos de desarrollo y adaptación a tipos de suelo y microclimas particulares. Las variedades criollas se han mejorado a partir de los procesos tradicionales de selección utilizados por los agricultores locales -y no como resultado de los métodos de reproducción que usan los cultivadores profesionales (obtentores) de plantas- y constituyen una importante fuente de genes diversos para los cultivadores de plantas. (Véanse también alelo, flujo de genes, recursos genéticos, raza.)

62. Variedad. Categoría empleada en la clasificación de plantas y animales, inmediata inferior a la de especie. Una variedad consiste en un grupo de individuos con características distintivas genéticamente heredadas que los hacen diferir de otros ejemplares de la misma especie. Los miembros de distintas variedades de una misma especie pueden aparearse entre sí. Entre los ejemplos de variedades se incluyen las razas de los animales domésticos y las razas humanas. (Tomado de: A Dictionary of Biology, Oxford University Press, Market House Books, 2000.)

63. Vector. Agente autorreproducible por el que se introducen nuevos genes en las células para producir ADN recombinante. Los vectores incluyen plásmidos (es decir, pequeñas moléculas circulares de ADN extracromosómico que se encuentran en las bacterias), así como virus y otras formas de ADN. (En patología vegetal, un vector es un organismo capaz de transmitir un patógeno de un huésped a otro; por ejemplo, los insectos herbívoros portadores de virus.) (Véanse también cromosoma, transgén.). www.EcoPortal.net

[1] Este diccionario ha sido elaborado en base al adaptado de Transgenic Crops: An Environmental Assessment, Henry A. Wallace Center for Agricultural and Environmental Policy at Winrock International (enero de 2001), mencionado por la Comisión para la Cooperación Ambiental de América del Norte en su Informe del Secretariado conforme al Artículo 13 del Acuerdo de Cooperación Ambiental de América del Norte (ACAAN) denominado "Maíz y biodiversidad: efectos del maíz transgénico en México" que fue terminado el 31 de agosto de 2004. También se han tomado conceptos de Jorge Riechmann en su libro "Cultivos y alimentos transgénicos. Una guía crítica", Fundación 1º de Mayo, Libros de la Catarata, Madrid, 2000. Otros conceptos son aportes de Ciepac.

* Gustavo Castro Soto, CIEPAC, A.C.  Fuente CEIPAC.org


 

 

    El Debate sobre los Transgénicos, Por Carmelo Ruiz Marrero *

"Los alimentos transgénicos que ya estamos comiendo no están etiquetados como tales, por lo tanto no tenemos manera de identificarlos o evitarlos, y tampoco se puede hacer un estudio epidemiológico para ver qué efectos podrían tener sobre nosotros".

A través del mundo entero se ha desatado una furiosa polémica en torno a los cultivos y alimentos genéticamente alterados, también conocidos como transgénicos.

Ecologistas, agricultores, intelectuales y académicos progresistas, pueblos indígenas, estudiantes, biólogos, agrónomos y ciudadanos comunes y corrientes de todos los caminos de la vida, de los más diversos rincones del planeta sostienen que la manipulación genética presenta serias interrogantes sociales y ecológicas, las cuales sus proponentes no han abordado de manera apropiada, o siquiera honesta.

Plantean que los transgénicos no son seguros, que se trata de una tecnología con riesgos inherentes, y que implica nuevas formas de dependencia y dominación para agricultores y consumidores.

Puerto Rico no es ajeno a este asunto. Gran parte de la semilla transgénica que se siembra en Estados Unidos va de nuestra nación. Además, documentos del Departamento de Agricultura Federal (USDA) muestran que Puerto Rico es uno de los lugares preferidos por las compañías de biotecnología para realizar sus experimentos con este tipo de cultivos. De hecho, aquí se han realizado más experimentos agrícolas transgénicos por milla cuadrada que en cualquier estado de Estados Unidos con la posible excepción de Hawaii. Por lo tanto, este asunto concierne directamente a todos los puertorriqueños.

Expliquemos los conceptos básicos.
Todos los seres vivos transmiten sus rasgos a sus descendientes mediante genes. El conjunto de los genes de un organismo se conoce como su código genético o genoma. Los genes de todos los seres vivos están hechos de la misma sustancia: ácido desoxiribonucléico o ADN. La premisa científica de la ingeniería genética es que hay un gen correspondiente para cada rasgo; por ejemplo, un gen determina el color de los ojos de una persona mientras que otro puede determinar su susceptibilidad a alguna enfermedad, como la diabetes.

La ingeniería genética hace posible transferir genes de una especie a otra, algo imposible mediante la reproducción sexual o algún otro proceso natural. Por ejemplo, ya es posible insertar genes de bacterias y virus en el maíz, genes de pescado en el tomate, genes humanos en el arroz y teóricamente no hay razón por la cual no se puedan transferir genes de diferentes plantas o animales al código genético humano. Se le llama transgénico a un organismo al que se le han insertado genes foráneos mediante esta tecnología.

No es ciencia ficción. En 1996 se cosecharon en Estados Unidos los primeros cultivos transgénicos para uso comercial y en los años siguientes el área sembrada con estos creció de manera explosiva. Para el año 2002 había alrededor de 145 millones de acres en el mundo sembrados con cultivos transgénicos. Hoy un 94% de los cultivos transgénicos del mundo se siembra en cuatro países del hemisferio americano: Estados Unidos (63%), Argentina (21%), Canadá (6%) y Brasil (4%).

La gran mayoría de estos cultivos es de soya y maíz y el resto es mayormente algodón y canola. En el año 2003, 80% de la soya, 70% del algodón, 60% de la canola y 38% del maíz sembrados en Estados Unidos fueron transgénicos. Aproximadamente 70% de los productos procesados en los supermercados estadunidenses tiene contenido transgénico.

Se nos dice que estos cultivos pondrán fin al hambre. Pero los cultivos transgénicos actualmente comercializados no fueron alterados genéticamente para mejorar su contenido nutricional o su sabor. 75% de ellos (soya y canola) fue alterado para ser resistente a herbicidas, 17% (maíz y algodón) para producir un veneno insecticida y el restante 8% para hacer ambas cosas.

Los impulsores de la revolución genética son ambiciosos; esperan en el futuro comercializar arroz, trigo, papas, tomates, frutas, árboles, pescado, cerdos y hasta césped transgénicos, y ya se está hablando de trastocar el código genético humano.

Los riesgos

¿Y cuál es el problema entonces? ¿Qué peligros pueden traernos estos nuevos productos? La Agencia Federal de Alimentos y Medicamentos (FDA) y las transnacionales de la biotecnología (como Monsanto, Dow, Syngenta y Aventis) nos aseguran que no hay ningún riesgo para la salud o al medio ambiente. Pero tengan en cuenta lo siguiente:

En 1998 el renombrado científico Arpad Pusztai, del Rowett Research Institute de Escocia, analizó papas transgénicas que producían una toxina insecticida llamada lectina GNA y encontró que los niveles de nutrientes en ellas estaban muy fuera de lo normal, algo totalmente inesperado. Por ejemplo, algunas tenían 20% menos proteína que las papas normales.
El doctor Pusztai alimentó un grupo de ratas con estas papas. Sus sistemas inmunológicos se perjudicaron. Los órganos de algunas de estas ratas bajaron de peso, incluyendo el hígado, los testículos y el cerebro. Otras tuvieron crecimiento descontrolado en las células de su sistema digestivo, lo cual podría ser un síntoma precursor de cáncer. Dado que la lectina GNA es inofensiva a los mamíferos, Pusztai dedujo que los efectos dañinos son causados por el proceso mismo de alteración genética de las papas.
Tras divulgar esta información en la prensa, Pusztai fue objeto de una campaña de calumnias. Pero en febrero de 1999, 23 colegas científicos de 13 países publicaron un memorando de apoyo a Pusztai y a las conclusiones de su estudio.

El año pasado una veintena de destacados científicos de siete países, que abarcan las disciplinas de agroecología, agronomía, biomatemática, botánica, química médica, ecología, histopatología, ecología microbiana, genética molecular, bioquímica nutricional, fisiología, toxicología y virología, incluyendo el Dr. Pusztai, formaron el Grupo de Ciencia Independiente y presentaron un informe sobre los cultivos transgénicos en el que afirman lo siguiente:

* No se ha demostrado que los transgénicos sean seguros. Animales de laboratorio alimentados con estos alimentos han desarrollado deformidades severas.

* "Los peligros más graves de la ingeniería genética son inherentes al proceso mismo", dice textualmente el documento. Por ejemplo, en 2001 se creó "accidentalmente" un virus letal para el ratón en el curso de un experimento aparentemente inocente e inocuo.

*"Técnicas nuevas permiten crear en el laboratorio, en cuestión de minutos, millones de virus recombinantes que nunca han existido antes. Los virus, bacterias y su material genético, que son causantes de enfermedades, constituyen los principales materiales y herramientas de la ingeniería genética, así como de la fabricación planificada de armas biológicas".

* "Existen pruebas experimentales de que ADN transgénico ha sido absorbido por bacterias del suelo y del intestino de voluntarios humanos". Dado que algunas de estas secuencias contienen genes que otorgan resistencia a antibióticos, estos alimentos podrían dificultar el tratamiento de infecciones.

* "Se sabe que el ADN transgénico puede saltar al genoma de células de mamíferos, aumentando la posibilidad de cáncer. No puede excluirse la posibilidad de que alimentar a animales con productos transgénicos, como maíz, puede acarrear riesgos, no solamente para los animales sino también para los seres humanos que consumen los productos animales".

"La FDA no fiscaliza los alimentos transgénicos", declaró el grupo ecologista estadunidense Amigos de la Tierra USA, en un informe publicado en 2003. Según el documento, lo que tiene la agencia es un proceso de "consulta voluntaria" que le permite a las corporaciones biotecnológicas decidir cuáles pruebas de seguridad llevarán a cabo, si alguna, y cómo se ejecutarán. "La compañía determina cuáles datos, si algunos, son compartidos con las autoridades reglamentadoras. De hecho, la compañía hasta determina si va a consultar con la FDA o no".

Los alimentos transgénicos que ya estamos comiendo no están etiquetados como tales, por lo tanto no tenemos manera de identificarlos o evitarlos, y tampoco se puede hacer un estudio epidemiológico para ver qué efectos podrían tener sobre nosotros. Por eso los críticos de la ingeniería genética reclaman que se etiqueten estos productos.

* (Publicado en el semanario puertorriqueño Claridad, 16 de septiembre 2004)

Revisión del texto por Tania Fernández para Ecoportal


 

 

Los Transgénicos en el Mundo, Por José Santamarta *

Los cultivos transgénicos están muy concentrados en apenas 6 países, en unos pocos cultivos y en unas pocas características. Aunque hay muchas plantas transgénicas, sólo unas pocas se cultivan.

El Qué, Quién, Cuánto, Cuándo, Dónde y Por qué de los Transgénicos

Qué
Los cultivos transgénicos están muy concentrados en apenas 6 países, en unos pocos cultivos y en unas pocas características. Aunque hay muchas plantas transgénicas, sólo unas pocas se cultivan. La soja transgénica, con 41,4 millones de hectáreas en 2003, representó el 61% del área transgénica mundial; el maíz, con 15,5 millones de hectáreas, el 23%. El resto corresponde al algodón, con 7,2 millones de hectáreas y el 11% del total mundial, y a la colza, con 3,6 millones de hectáreas y el 5% del total mundial.
- En el año 2003 el 55% de los 76 millones de hectáreas de soja cultivadas en el mundo correspondió a la soja transgénica, el 21% de los 34 millones de hectáreas cultivadas de algodón, el 16% de la colza de los 22 millones de hectáreas cultivadas en el mundo, y el 11% de los 140 millones de hectáreas de maíz cultivadas en el mundo correspondió al maíz transgénico. Si se suman los cuatro cultivos citados, el 25% de los 272 millones de hectáreas correspondió a los cultivos transgénicos.

Quién
Monsanto tiene el 80% del mercado de las plantas transgénicas, seguida por Aventis con el 7%, Syngenta (antes Novartis) con el 5%, BASF con el 5% y DuPont con el 3%. Estas empresas también producen el 60% de los plaguicidas y el 23% de las semillas comerciales.

Cómo
La práctica totalidad de los cultivos transgénicos han sido manipulados para reemplazar a sustancias químicas de amplio uso, sobre todo insecticidas (Bacillus thuringiensis) y herbicidas (glifosato o glufosinato, fabricados también por las mismas empresas que venden las semillas). La mayoría de las plantas transgénicas incorporan un gen de resistencia a los antibióticos (gen marcador). Cerca del 18% por ciento de los cultivos transgénicos mundiales son variedades Bt (Bacillus thuringiensis), sobre todo de maíz (9,1 millones de hectáreas, 13% del total mundial en 2003), manipuladas para producir una toxina contra los insectos (12,2 millones de hectáreas en total), y el 73% son cultivos transgénicos de soja (41,4 millones de hectáreas, 61%), maíz, colza y algodón diseñados para resistir a herbicidas como el glifosato o el glufosinato. El resto llevan ambas características, Bt y resistencia al glifosato.

Dónde
Estados Unidos (63%), Argentina (21%), Canadá (6%), China (4%), Brasil (4%) y Suráfrica (1%) representan el 99% de la superficie plantada con transgénicos en 2003, aunque en el resto del mundo, afortunadamente, no pasan de ocupar un lugar marginal. No obstante, ha aumentado el número de países con cultivos transgénicos, 6 en 1996, 9 en 1998, 13 en 2001, y 18 en 2003. Los transgénicos se cultivan en 7 países industrializados (Estados Unidos, Canadá, Australia, España, Alemania, Rumania y Bulgaria) y en 11 países en desarrollo (Argentina, China, Suráfrica, México, Indonesia, Brasil, India, Uruguay, Colombia, Honduras y Filipinas).
- El ISAAA prevé que en los próximos cinco años 10 millones de agricultores de 25 países sembrarán 100 millones de hectáreas de cultivos transgénicos, y el valor del mercado mundial de transgénicos pasará de los actuales 4.500 millones de dólares de este año a 5.000 millones en el año 2005.
- Estados Unidos sembró 42,8 millones de hectáreas con cultivos transgénicos, un 10% más que en 2002, representando el 63% del total mundial (básicamente maíz Bt y soja tolerante a herbicidas). Argentina plantó 13,9 millones de hectáreas, un 3% más que en 2002 y un 21% del total mundial (maíz Bt, y casi el 100% de la superficie de soja). Canadá cultivó 4,4 millones de hectáreas, el 6% del total mundial y un 26% más que en 2002 (colza, maíz Bt y soja tolerante a herbicidas).
- Brasil, que en 2003 sembró soja transgénica legalmente por primera vez (ya se importaban semillas de soja transgénica de contrabando, procedentes de Argentina), a pesar de las promesas electorales del presidente Lula y de la oposición de buena parte del PT, plantó 3 millones de hectáreas, un 4% del total mundial (en su totalidad soja resistente al herbicida glifosato, que vende Monsanto, al igual que las semillas transgénicas).
- China plantó 2,8 millones de hectáreas de algodón transgénico (58% del cultivo nacional de algodón), con un aumento del 33% respecto a 2002 y el 4% del total mundial. Suráfrica sembró 400.000 hectáreas, un 33% más que en 2002 y un 1% del total mundial (maíz Bt, algodón y soja). En Australia disminuyó la superficie cultivada, que fue de sólo 100.000 hectáreas de algodón transgénico. India plantó algodón Bt por segundo año, llegando a 100.000 hectáreas en 2003. Uruguay plantó 60.000 hectáreas de soja y maíz Bt, y Rumania sembró 70.000 hectáreas de soja transgénica.
- España siguió siendo el único país de la Unión Europea que sembró una superficie importante con cultivos transgénicos, 32.000 hectáreas de maíz Bt, con un aumento del 33% respecto a 2002, aunque deberá dejar de cultivarlo, por la utilización de antibióticos, que inducen a resistencias, tras la resolución del Parlamento Europeo. En el resto de Europa, Alemania sembró una pequeña superficie con maíz Bt, y Bulgaria siguió cultivando unos pocos miles de hectáreas de maíz tolerante a herbicidas.
- Filipinas sembró por primera vez cultivos transgénicos en 2003, unas 20.000 hectáreas de maíz Bt. En Indonesia los agricultores sembraron una pequeña superficie con algodón Bt en Sulawesi. Colombia aumentó las plantaciones de maíz Bt hasta unas 5.000 hectáreas, y Honduras plantó 2.000 hectáreas de maíz Bt en 2003 (500 hectáreas en 2002). México cultivó 25.000 hectáreas de maíz Bt y 10.000 hectáreas de soja tolerante al herbicida glifosato.

Cuándo
La progresión ha sido espectacular, desde el primer cultivo transgénico de tabaco en 1992 en China, y las primeras plantaciones comerciales en Estados Unidos en 1994. En 1995 se cultivaron apenas 200.000 hectáreas, en 1996 se pasó a 1,7 millones de hectáreas, en 1997 a 11 millones, en 1998 se cultivaron 27,8 millones, en 1999 se plantaron 39,9 millones, 43 millones en 2000, 52,6 millones en 2001, 58,7 millones en 2002 y en el año 2003 se alcanzaron los 67,7 millones de hectáreas, con un crecimiento mundial del 15% (11% en los países industrializados respecto a 2002 y un 28% de aumento en los países en desarrollo).

Cuánto
En 1983 se creó la primera planta transgénica, y en 20 años los cultivos transgénicos, impulsados por unas pocas multinacionales, pasaron de la nada a más de 67,7 millones de hectáreas en el año 2003, sin que aún se conozcan sus consecuencias sobre la salud y el medio ambiente, y en contradicción con el más elemental principio de precaución. Según el Servicio Internacional para la Adquisición de Aplicaciones Agrobiotecnológicas (ISAAA), el área mundial de cultivos transgénicos se multiplicó por 40 desde 1996.

Por qué
Las plantas transgénicas son mayoritariamente resistentes a los herbicidas, y se venden formando parte de un "paquete de tecnología" que incluye la semilla transgénica y el herbicida al que es resistente. Los dos productos principales son actualmente el "Roundup Ready" de Monsanto que tolera su herbicida "Roundup" (glifosato), y el "Liberty Link" de AgrEvo que tolera su herbicida "Liberty" (glufosinato).
- Puede parecer contradictorio y demagógico, pero un objetivo declarado de tales plantas transgénicas es reducir el uso de herbicidas. Al diseñar cultivos tolerantes a niveles muy altos de exposición a un herbicida (que es un producto químico tóxico para la mayoría de las plantas), las empresas ofrecen a los agricultores la opción de usar potentes aplicaciones de herbicidas en la estación de crecimiento, en lugar de la práctica normal que requiere una serie de aplicaciones de varios compuestos diferentes. A pesar de lo que pregonan las empresas fabricantes, en la práctica aumenta la cantidad de herbicidas aplicados, al no afectar a las plantas cultivadas, pero su simplicidad facilita el trabajo de muchos agricultores.
- Otro beneficio potencial pregonado por Monsanto es que pueden permitir "el mínimo laboreo", las técnicas de cultivo que reducen la necesidad de arar o incluso lo eliminan completamente. Una de las razones para arar es eliminar las malas hierbas, pero al dejar la tierra desnuda, el arado agrava la erosión del suelo fértil.
- Las plantas transgénicas resistentes a los herbicidas, al igual que los cultivos Bt, son una extensión del modelo actual basado en los plaguicidas. Pueden permitir una reducción del uso de los herbicidas a corto plazo, pero su adopción generalizada promoverá la dependencia de los herbicidas. En muchas partes del mundo en desarrollo, donde hoy apenas se usan herbicidas, el hábito de su uso podría agravar la crisis ambiental: los herbicidas son tóxicos para muchos organismos del suelo, contaminan las aguas subterráneas y pueden tener efectos a largo plazo en las personas y en la fauna. Y, por supuesto, la resistencia aparecerá, pues se favorece la dependencia de unos pocos herbicidas de amplio espectro (glifosato y glufosinato), por lo que la resistencia se desarrollará más rápidamente, y la agricultura será más vulnerable. En EE UU el uso generalizado de Roundup (glifosato) en la soja Roundup Ready ha promovido varias especies de malas hierbas resistentes a ese herbicida.

El Bacillus thuringiensis (Bt) transgénico reemplaza a un insecticida, que antes se rociaba sobre las plantas, por otro dentro de la misma planta. La resistencia de las plagas al Bt podría aparecer en pocos años, afectando no sólo a los cultivos transgénicos, dado que el Bt también se usa en los cultivos convencionales. Los agricultores verán cómo uno de los plaguicidas más benigno ambientalmente dejará de ser útil. Los cultivos Bt son un retroceso a los peores días del empleo masivo de plaguicidas químicos, cuando se animaba a que los agricultores rociaran sus campos con plaguicidas cuya toxicidad no tardó en aparecer. El Bt está programado para atacar a la plaga durante todo el periodo de crecimiento de la planta, aumentando la probabilidad de resistencia, al aumentar al máximo la exposición.

En 1997, un año después de su primera plantación comercial en Canadá, un agricultor informó, y las pruebas de ADN confirmaron, que la colza Roundup Ready se había propagado, por polinización, a una especie silvestre cercana, que crecía en los márgenes del sembrado, produciendo una mala hierba con resistencia al herbicida. El gen con resistencia al herbicida había "escapado." Había aparecido una grave contaminación, la genética, al abrir la caja de Pandora transgénica.

Si un cultivo transgénico es capaz de reproducirse sexualmente (y generalmente lo es), la fuga de "transgenes" es inevitable, lo que puede tener graves consecuencias en las zonas de gran diversidad agrícola. El algodón de Monsanto, mezcla de Roundup Ready y Bt, está en el mercado desde hace varios años. En el futuro podría difundir una amplia variedad de potentes genes en la naturaleza.

Todas las semillas transgénicas están patentadas. Hasta ahora los agricultores podían comprar las semillas, incluso las patentadas, y podían usarlas posteriormente en sus propios cultivos e incluso cambiarlas por otras semillas. Pero con las nuevas leyes de patentes, todas esas actividades son ilegales; el comprador paga por usar una sola vez el germoplasma.

El derecho a poseer genes es un fenómeno nuevo en la historia mundial y sus efectos en la agricultura, y en la vida en general, todavía es muy incierto. Las multinacionales argumentan que la propiedad intelectual es esencial para que prospere su industria. Para otros se trata de un nuevo neofeudalismo, que convierte a los agricultores en los nuevos siervos de las multinacionales, que les venden semillas y plaguicidas y les compran la producción a muy bajos precios, sin dejarles ni oficio ni beneficio, con el único consuelo de la propiedad formal sobre la tierra que cultivan. En la práctica, una especie de franquicia de Monsanto. Las multinacionales de las semillas transgénicas han iniciado una nueva era, cuyo fin es controlar la industria más importante y básica (todos comemos todos los días, y la mayoría tres veces), una industria que factura más de 2 billones de dólares, la industria alimentaria.

Las patentes son un ingrediente importante en la expansión de la industria. Las ventas globales de plantas transgénicas crecieron de 75 millones de dólares en 1995 a 4.500 millones en 2003. Se espera que las ventas alcancen los 5.000 millones en 2005 y 25.000 millones en el año 2010.

Las patentes dan a las multinacionales un enorme poder sobre los agricultores. Para defender sus derechos sobre las patentes, las cuatro o cinco multinacionales del sector exigen a los agricultores que firmen "contratos de semillas", un fenómeno totalmente nuevo en la agricultura. Los contratos pueden estipular qué marca de plaguicidas debe usar el agricultor, una especie de mercado cautivo para algunos herbicidas en estos "paquetes tecnológicos."

La lucha para reforzar las patentes no se detendrá con este tipo de contratos. La llamada "tecnología de protección de los genes", popularmente denominada "terminator", puede hacer que los contratos sobre las semillas sean una realidad biológica, al igual que los actuales desarrollos tecnológicos. La tecnología terminator o similares (traitor) impiden que las semillas recolectadas vuelvan a germinar. La tecnología terminator aumentará la uniformidad de los cultivos al restringir la práctica de guardar y cruzar semillas de un año para otro por los agricultores.

Y en cuanto al potencial de la biotecnología para alimentar a la población mundial, las tendencias actuales no son muy alentadoras. El problema del hambre, que afecta según la FAO a 842 millones de personas, es un problema de distribución y de desigualdades, y no de falta de alimentos, que sobran. Las plantas transgénicas están hechas para dar beneficios a las 4 multinacionales que las fabrican, y no para alimentar a los pobres del mundo. Pretender adornar con el supuesto altruismo de alimentar a los hambrientos lo que es una apropiación y un oligopolio sobre la alimentación, es uno de los mayores escarnios contemporáneos.

La agricultura ecológica, con mezcla de cultivos, sin empleo de herbicidas y otros plaguicidas ni abonos químicos, con mezcla de ganado y cultivos de leguminosas, permite obtener mejores resultados a largo plazo, y es el nuevo paradigma agrícola de la sostenibilidad, muy diferente al enfoque tecnocrático que hoy domina el pensamiento.

El rechazo de los consumidores y de los fabricantes y grandes comercializadores de alimentos en Europa ha reducido el consumo de los alimentos transgénicos. Las exportaciones estadounidenses de soja y maíz a la Unión Europea han caído estrepitosamente.

Los consumidores podemos y debemos rechazar los transgénicos, por razones de salud (alergias, resistencia a los antibióticos), de la calidad de los alimentos, de los riesgos ambientales (contaminación genética, pérdida de biodiversidad, resistencias) y de los riesgos económicos y políticos que se derivarían de poner nuestra alimentación en manos de cinco grandes multinacionales.

El rápido lanzamiento de los cultivos transgénicos es muy parecido al del DDT y a las centrales nucleares, hoy en crisis. La combinación de oposición pública y crisis financiera forzó a la paralización del desarrollo de estas tecnologías, después de que sus efectos en el medio ambiente y en la salud humana demostraran ser más complejos, difusos y duraderos que las promesas que acompañaron a su rápida comercialización. En un esfuerzo para evitar este mismo ciclo con la introducción de cada nueva tecnología "revolucionaria", se ha propuesto la adopción del principio de precaución, al que se oponen las multinacionales citadas.

La transición a una agricultura y ganadería ecológica es una necesidad imperiosa, y así empiezan a entenderlo los consumidores y los propios agricultores. En 2002 la agricultura ecológica certificada se extendió por 23 millones de hectáreas, aunque una cantidad muy superior no etiquetada se cultivó sin agroquímicos ni transgénicos.

Los transgénicos tendrán consecuencias mucho más graves y prolongadas que los plaguicidas tóxicos, y suponen el último eslabón de un modelo insostenible, que empobrece a los agricultores y perjudica a los consumidores, beneficiando sólo a unas pocas empresas multinacionales, con un enorme poder de manipulación e influencia sobre algunos gobiernos, como el de Estados Unidos, que a su vez presionan a la Unión Europea y a otros países donde el rechazo a los transgénicos es cada vez mayor.


 

 

   Los intereses económicos detrás de los transgénicos, Por Liliane Spendeler *

Los cultivos y alimentos transgénicos comercializados en la actualidad no presentan ventajas destacadas para el agricultor y ninguna para el consumidor, en cambio presentan riesgos para el medio ambiente y la supervivencia de una agricultura sin transgénicos.

Las empresas biotecnológicas han invertido en los últimos años miles de millones en el desarrollo de cultivos modificados genéticamente - o transgénicos -, inventando así plantas con genes de otras especies y características nuevas. Estas variedades, que no se hubieran podido obtener con los métodos de cruzamiento naturales, se están empleando ya a gran escala en principalmente tres países: EE.UU, Argentina y Canadá. Otra docena de países han tenido alguna experiencia con los cultivos transgénicos desde que éstos fueron introducidos en la agricultura, hace diez años. Las plantas transgénicas que se utilizan en la actualidad son soja, maíz, algodón y colza. En España, se viene cultivando desde 1998 un tipo de maíz modificado genéticamente e importando aproximadamente 4 millones de toneladas de soja transgénica y entre 0,5 y 1 millón de toneladas de maíz transgénico cada año. Estas materias primas entran en la fabricación de piensos y alimentos.

En los diez años de existencia de los cultivos transgénicos, la resistencia de los ciudadanos ha ido en aumento en muchas partes del mundo, en particular en Europa. Encuestas oficiales de la Comisión Europea muestran que el 94,6% de los ciudadanos de la UE quieren tener el derecho a elegir, el 85,9% desea saber más acerca de los OMG antes de consumirlos y el 70,9% simplemente no quiere consumir alimentos transgénicos. Pero los intereses económicos de empresas y países son tan importantes que las presiones son enormes para conseguir una introducción masiva de los transgénicos en la producción agraria y de alimentos.

Las empresas que han desarrollado cultivos transgénicos son las que ya estaban en el mercado de semillas y productos químicos para la agricultura. En los últimos años, asistimos a varias fusiones y compras de empresas, lo que ha concentrado el mercado de las semillas transgénicas en las manos de cinco grandes multinacionales. Se trata de las cinco mayores empresas agroquímicas del mundo: Syngenta, Bayer CropScience, Monsanto, DuPont y Dow. Monsanto es de lejos la empresa que más semillas transgénicas vende con más del 90% del mercado.

Más del 70% de los cultivos transgénicos han sido desarrollados para ser tolerantes a un herbicida concreto, es decir que en el campo, pueden soportar grandes cantidades de este producto químico sin verse afectados. De esta manera, las empresas aprovechan este tipo de cultivos modificados genéticamente para incrementar sus ventas en productos químicos. La experiencia de Estados Unidos está demostrando que por ejemplo el uso de los herbicidas aumenta en un 5% en la soja transgénica comparado a la soja convencional. Así mismo un reciente estudio demuestra que la siembra de 220 millones de ha. de maíz, soja y algodón transgénicos desde 1996 ha tenido como consecuencia un aumento del uso de los herbicidas en torno a los 22 millones de kg.

También los intereses en juego para los países que cultivan variedades transgénicas son considerables. Por ejemplo desde que EE.UU. cultiva maíz transgénico, ha visto sus exportaciones a Europa caer en más del 99%.

Este contexto, en el que las empresas tienen que rentabilizar las inversiones y los países productores tienen que vender sus cosechas transgénicas, ha originado todo tipo de estrategias y presiones políticas para imponer los transgénicos al mercado mundial, desde la contaminación intencionada de cultivos no transgénicos o la amenaza a países para que retiren normas restrictivas hasta la eliminación de los excedentes agrícolas transgénicos mediante la ayuda alimentaria.

El episodio más grave de batalla comercial tiene lugar actualmente en el seno de la Organización Mundial del Comercio (OMC). EE.UU., Canadá y Argentina presentaron en mayo de 2003 una denuncia en contra de la UE ante la OMC por el bloqueo de todas nuevas aprobaciones desde 1998. EE.UU. reclama una compensación de 1.800 millones de dólares por entender que el bloqueo de las aprobaciones daña a su economía. Si la OMC dictamina una sentencia en contra de la UE, los ciudadanos europeos tendremos que pagar una compensación millonaria a los países demandantes, con las nefastas consecuencias que esto pueda suponer para nuestra economía y empleo y probablemente la UE tendrá que abrir todavía más su mercado a los productos transgénicos en contra de la voluntad de la inmensa mayoría de los consumidores.

Los cultivos y alimentos transgénicos comercializados en la actualidad no presentan ventajas destacadas para el agricultor y ninguna para el consumidor, en cambio presentan riesgos para el medio ambiente y la supervivencia de una agricultura sin transgénicos. Sin embargo, los intereses económicos en juego hacen que se han introducido ya a gran escala en algunos países y se intenten imponer al resto del mundo. Llegar a este extremo resultaría muy peligroso para la humanidad, ya que la alimentación mundial recaería en manos de un puñado de grandes empresas.

* Coordinadora del Area de biotecnología - Amigos de la Tierra España