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Transgénicos |
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Diccionario de Transgénicos |
* * * |
| Transgénicos, ciencia y predecibilidad,
Julio Muñoz Rubio |
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| ¿Avance o retroceso? Liliane Spendeler |
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Agroecología y Consumo Responsable |
| El Debate sobre los Transgénicos, Carmelo Ruiz Marrero |
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La ayuda alimentaria en ALy los OGM, Por
RALLT |
El Consumidor y los Transgénicos
Intereses económicos trás los transgénicos, L.Spendeler
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El
Qué, Quién, Cuánto, Cuándo, Dónde y Por qué de los
transgénicos en el mundo. |
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Auge
en la Agricultura Sustentable, Carmelo Ruiz Marrero |
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Esta sección
contiene copias textuales de las fuentes de origen. Estamos dispuestos a
compartir las diferencias
de interpretaciones o puntos de vista que se
nos hagan llegar a través de nuestro mail
de
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Alimentos transgénicos, ciencia y
predecibilidad
Por Julio Muñoz Rubio *
Uno de los pilares sobre los cuales se edificó la ciencia moderna, a
partir de la segunda mitad del siglo XVI, con base en el cual intentó
mostrar su superioridad sobre otros sistemas de conocimiento del
mundo, fue su alta predecibilidad, pero esto no es igual para la
biotecnología.
Uno de los pilares sobre los cuales se edificó la ciencia moderna, a
partir de la segunda mitad del siglo XVI, con base en el cual intentó
mostrar su superioridad sobre otros sistemas de conocimiento del
mundo, fue su alta predecibilidad.
Tradicionalmente se ha considerado que la ciencia es la actividad que
tiene capacidad indisputada para predecir hechos en los diversos
ámbitos o niveles de estudio. La base de esta tesis se encuentra, en
buena medida, en las concepciones reduccionistas ontológicas que tan
importante papel han jugado en la filosofía moderna.
Según estas tesis, postuladas entre otros por René Descartes
(1596-1650), todos los cuerpos del universo están compuestos de partes
esenciales, cuya suma determina las propiedades del todo; que esas
partes son homogéneas, independientes entre sí; que los efectos que
producen son siempre antecedidos por las causas y que a cada efecto
producido por una de ellas corresponde una causa, sólo una, que es
constante mientras se mantengan condiciones invariables.
Estas tesis han tenido siempre gran aceptación entre círculos de
científicos, filósofos, políticos y en la sociedad civil, y ha sido la
mecánica clásica el ejemplo paradigmático de corroboración de la
validez de aquellas tesis, y con ellas, de la alta capacidad
predictiva de la ciencia. La mecánica clásica trata con sistemas muy
sencillos, cuyo comportamiento puede ser predicho con enorme
precisión, como por ejemplo el movimiento de un planeta alrededor del
Sol o el de una bola de billar sobre el paño. Las variables que
intervienen en estos sistemas son muy pocas y pueden ser manejadas
cómodamente.
Pero con el desarrollo de las ciencias biológicas se ha evidenciado
que la ciencia no siempre puede tener la capacidad predictiva que
muestra en la mecánica clásica. En los sistemas vivos la cantidad y
calidad de las variables es múltiple y por ello así lo son las
interacciones entre las partes constituyentes de estos sistemas.
Para complicar aún más el asunto, la interacción constante de todas y
cada una de esas variables con las del medio externo hace que la
capacidad de predecir el comportamiento de éstos quede restringida a
aspectos sencillos de su funcionamiento, pero al momento en que éstos
son integrados al conglomerado de interacciones y relaciones entre las
demás partes, de éstas con el todo y del todo con las partes, tal
capacidad predictiva se reduce considerablemente.
Lo anterior se constata cotidianamente en los estudios de ecología y
de los procesos de evolución, en los cuales no es posible tener una
visión anticipada de lo que va a ocurrir con un sistema vivo, mucho
menos cuando se trata de procesos de largo plazo.
A pesar de que esto ha sido mostrado cotidianamente, los defensores de
la producción de alimentos transgénicos han insistido en querer
aplicar a los sistemas vivos una metodología correspondiente a la de
la mecánica clásica, comportándose acríticamente frente a las
denuncias de los opositores al desarrollo de organismos genéticamente
modificados.
Así, se pretende que si no se encuentran efectos nocivos de los
organismos genéticamente modificados para la salud o los ecosistemas a
corto plazo, o si no son "estadísticamente significativos", se
concluye que se pueden seguir fabricando y comercializando. Se evade
considerar que los genes pueden tener almacenada información durante
generaciones y generaciones, y que después se llega a expresar,
mediante combinaciones de genes imposibles de predecir. Se pasa por
alto que no siempre existe una relación unitaria de causa-efecto entre
un gen y la proteína que produce, sino que un mismo gen puede
producir, de maneras no totalmente comprendidas, muchas
características, o partes de ellas (fenómeno conocido como "pleiotropía"),
o que en ocasiones ciertas características solamente se pueden
expresar si existe una combinación específica de genes.
Se argumenta, además, que en todo caso no existe ninguna tecnología
completamente segura y que, por tanto, la biotecnología no puede ser
considerada especialmente peligrosa.
La desvinculación del quehacer científico con respecto a la ética
deriva de la falsa noción de que el científico es un simple
descubridor de hechos: desprejuiciado, objetivo, neutral, que nada
tiene que ver con las decisiones que los políticos tomen sobre sus
descubrimientos. Esta "amoralización" de la ciencia está alcanzando,
en el caso de la producción de organismos genéticamente modificados,
niveles alarmantes que pueden conducir a deterioros ambientales y de
la salud imposible de conocer a mediano y largo plazos. Urge, en este
sentido, una reorientación ética del quehacer científico a escala
mundial, o las consecuencias pueden ser desastrosas. www.EcoPortal.net
* Doctor en filosofía de la ciencia - Publicado en La Jornada

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Transgénicos:
¿avance o amenaza para el planeta?, Por Liliane
Spendeler *
A pesar de que los cultivos y alimentos transgénicos estén ya muy
presentes en nuestros campos y platos, existe todavía un gran
desconocimiento de lo que son y de sus repercusiones en áreas tan
diversas como la agricultura, la salud, la producción y distribución
de los alimentos o la protección del medio ambiente.
A pesar de que los cultivos y alimentos transgénicos estén ya muy
presentes en nuestros campos y platos, existe todavía un gran
desconocimiento de lo que son y de sus repercusiones en áreas tan
diversas como la agricultura, la salud, la producción y distribución
de los alimentos o la protección del medio ambiente.
Los organismos modificados genéticamente (OMG) - o transgénicos - se
obtienen al insertar genes de otro ser vivo en su material genético,
lo que implica que desarrollan propiedades que no presentarían
naturalmente. Por ejemplo el maíz transgénico denominado Bt cuenta
dentro de sus genes el gen de una bacteria y esto hace que la planta
produce una toxina empleada para combatir los insectos plaga en el
campo. Esta técnica crea de manera artificial seres vivos nuevos que
no podrían desarrollarse en la naturaleza.
Los cultivos transgénicos han entrado en la agricultura hace una
década pero su utilización se ha limitado a menos de 20 países, con
tres grandes productores, EE.UU., Argentina y Canadá. España es un
caso particular dentro de la Unión Europea, ya que es el único país
que ha producido a relativamente gran escala unos cultivos modificados
genéticamente para su posterior comercialización: viene sembrando
entre 20.000 y 30.000 hectáreas de maíz Bt cada año desde 1998. Además
importa grandes cantidades de soja y maíz transgénicos, que entran
directa o indirectamente en los alimentos que consumimos.
Los cultivos transgénicos que se están utilizando en la actualidad son
de dos tipos:
-los cultivos Bt, diseñados para controlar las plagas mediante la
producción de una toxina;
-los cultivos tolerantes a herbicida que soportan grandes cantidades
de un determinado producto químico utilizado para matar a toda la
vegetación del campo salvo el cultivo.
Por lo tanto las propiedades provocadas artificialmente en los OMG
comercializados hoy en día cumplen una función en el campo, en el
control de plagas y malas hierbas, pero no aportan ningún valor
añadido a los alimentos que se obtienen a partir de ellos.
Aunque a primera vista estas propiedades agronómicas puedan parecer
interesantes para el agricultor, la experiencia de diez años de
cultivo de OMG está demostrando que no se cumplen las expectativas de
mejoras para la agricultura. En lo que se refiere a las plantas Bt, al
cabo de unos años, la propiedad Bt de control de plagas empieza a
fallar por la aparición de plagas resistentes, más fuertes y más
difíciles de combatir.
En cuanto al aumento de las producciones, en EE.UU., no se ha
constatado que el rendimiento promedio es superior con las plantas
transgénicas, sino que en muchos casos se da el fenómeno inverso. Por
otro lado, se ha podido establecer una relación directa entre la
introducción de los cultivos transgénicos y el incremento del uso de
productos químicos en el campo, con las evidentes consecuencias para
el medio ambiente, tanto de contaminación de suelos, acuíferos, etc.,
como de desaparición de biodiversidad.
Sin embargo, estos cultivos presentan riesgos para el medio ambiente.
El aumento de productos químicos vertidos en la naturaleza a causa de
los cultivos transgénicos es ya una realidad en algunos países. En
cuanto a los cultivos Bt, son muchas las investigaciones que
demuestran efectos de la toxina sobre microorganismos del suelo,
insectos beneficiosos u otro tipo de animales. Uno de los fenómenos
más preocupantes asociados al cultivo de variedades transgénicas es la
contaminación genética.
Por la dispersión del polen o por las semillas que caen de las
maquinas o que permanecen en el campo después de la cosecha, las
variedades transgénicas transmiten sus genes añadidos a variedades de
cultivo no transgénicas o a especies silvestres. Al tratarse de seres
vivos, esta contaminación genética tiene la capacidad de reproducirse
y expandirse: una vez en el medio ambiente, no se puede "limpiar".
La contaminación genética de los cultivos no transgénicos es un tema
muy serio para el futuro de la agricultura y es ya una realidad. En
EE.UU., se ha demostrado recientemente que más del 50% de las semillas
convencionales de maíz y soja y más del 80% de las de colza están ya
contaminadas por material modificado genéticamente. En España, se han
detectado casos de contaminación en semillas, cultivos, cosechas,
piensos y alimentos convencionales o ecológicos.
Este fenómeno pone en entredicho la continuidad de una agricultura y
alimentación libres de transgénicos, fundamental para poder dar marcha
atrás ya que todavía son numerosas las incertidumbres acerca de la
inocuidad de los alimentos transgénicos sobre la salud humana.
A los impactos negativos para el medio ambiente y la producción
agraria, se añaden problemas sociales derivados del monopolio de muy
pocas grandes empresas sobre la venta de semillas transgénicas. Esto
hace que, tal y como se está planteando, la introducción de los
transgénicos en la agricultura y alimentación presenta en la
actualidad más riesgos que beneficios para el planeta y no responde
satisfactoriamente a los grandes problemas sin resolver de la
humanidad.
* Coordinadora del Area de biotecnología,
Amigos de la Tierra España
Fuente: EcoPortal.net

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Agroecología y Consumo Responsable,
Por Pilar Galindo *
Con la producción industrial de alimentos y los transgénicos reduce
las posibilidades de territorios y alimentos libres de contaminación
genética y química. En esa nivelación violenta de condiciones de
producción para el mercado global, l@s pequeñ@s productor@s ecológic@s
están condenad@s a desaparecer.
Agroecología y Consumo Responsable: una Actividad Antiglobalización,
no Alterglobalización
La agricultura ecológica globalizada no es agroecología
En sus principios, la producción y el consumo ecológicos no cuestionan
la lógica mercantil propia de la agricultura industrial, ni tampoco su
modo de distribución globalizada. Su discurso no tiene en cuenta el
hambre de mil millones de personas, ni la desaparición de la
agricultura familiar y campesina. El crecimiento del consumo
ecológico, con el apoyo de los gobiernos y la complacencia de los
sectores sociales con alto poder adquisitivo, es alentado por las
multinacionales de la alimentación, sobre todo por las cadenas
internacionales de distribución a través de las grandes superficies y
por los suministradores de insumos [1] y tecnología a unos productores
ecológicos cada vez de mayor escala, más competitivos. Su coexistencia
"pacífica" con la producción industrial de alimentos y los
transgénicos reduce las posibilidades de territorios y alimentos
libres de contaminación genética y química. En esa nivelación violenta
de condiciones de producción para el mercado global, l@s pequeñ@s
productor@s ecológic@s están condenad@s a desaparecer.
Este modelo de agricultura ecológica se desarrolla sin cuestionar un
escenario social definido por los siguientes rasgos: a) generalización
de la comida basura y proliferación de trabajos basura y de una vida
basura para mucha gente; b) despilfarro de recursos naturales y
contaminación crecientes; c) aumento de la pobreza y la falta de
condiciones de vida digna para muchas personas; d) consumismo
desaforado e indiferente de mil millones de incluidos, causa de la
desigualdad y la exclusión de la mayoría de la humanidad. En este
contexto, apostar por la agricultura ecológica para quien pueda
pagarlo, además de insuficiente, es injusto. Propagar la comida
ecológica en base a las multinacionales de la distribución, extiende
un nicho de mercado ecológico de élite, para no abordar los problemas
de la globalización alimentaria.
Sin oponerse a la modernización capitalista de la agricultura y la
alimentación para el mercado global, no hay alternativa al hambre y la
comida basura, a la contaminación y destrucción ecológicas y a la
pérdida de autonomía de los pueblos para cuidar de los recursos
indispensables para la vida. Aunque una dimensión de la globalización
alimentaria es la producción a gran escala, la otra es la distribución
y el consumo.
La soberanía alimentaria es la autodeterminación de los pueblos para
ejercer su derecho a la alimentación desde sus propios medios
ecológicos, sociales, culturales y económicos. Crear las condiciones
para su desarrollo, implica asumir nuestra responsabilidad en la forma
actual de alimentación, promover una alianza estratégica entre
ciudadan@s del campo y la ciudad y basar la seguridad alimentaria en
el dialogo con las necesidades de tod@s en múltiples direcciones:
campo-ciudad; campesin@s-consumidor@s; autócton@s-inmigrantes;
Sur-Norte; naturaleza-especie humana, etc.
Agroecología y consumo responsable: la teoría de una práctica de 10
años.
Los grupos autogestionados de consumo (GAK) llevamos una década
fomentando una relación directa entre productores y consumidores del
campo y la ciudad, en una responsabilidad compartida. Promovemos unas
relaciones de cooperación agroecológica, empujando desde los márgenes
del mercado global. La mayor dificultad está en la transformación de
una relación social que también es económica, pero sobre todo, en el
cambio de conciencia, actitudes y prioridades para ajustar nuestras
palabras a nuestros hechos y para crear las condiciones de
reproducción de estas experiencias. Algunos rasgos que abordan estas
cuestiones desde nuestra práctica, son:
1) Producción agroecológica campesina y consumo agroecológico
autogestionado no son posibles la una sin el otro. Esta relación
directa entre productor@s y consumidor@s no es táctica, instrumental y
anónima, sino estratégica, sustancial, personalizada y basada en la
confianza.
2) Apoyo mutuo entre productor@s y consumidor@s desde: a) el respeto y
la autonomía de cada parte; b) la responsabilidad, reciprocidad,
igualdad de derechos y centralidad entre ambos (equidad en el
intercambio; situaciones de desigualdad, puntuales); c) la
trasparencia y el diálogo entre ambas partes; d) la libertad de
funcionamiento, organización interna y coalición con otr@s para
producir y distribuir alimentos sanos, en cantidad y variedad
suficiente y a unos precios razonables.
3) Agroecología y consumo responsable contempla: a) seguridad y
soberanía alimentaria; b) dimensión económica desde la necesidad
recíproca (precios pactados toda la temporada, suficientes para pequeñ@s
productor@s y asequibles para consumidor@s de pocos recursos); c)
dimensión ecológica (austeridad, temporada, proximidad, reutilización
de envases); d) dimensión social-laboral-tecnológica; e) el máximo
protagonismo y participación posibles de l@s integrantes del proyecto
en todas sus fases y lugares; f) la máxima información y transparencia
y simétricamente, máximo respeto a los acuerdos compartidos; g) tomar
partido ante las políticas gubernamentales que defienden o atacan la
seguridad y soberanía alimentarias; h) participar, desde la autonomía
y el respeto a la pluralidad, en la coordinación con otros colectivos
sociales activos en el terreno de la producción y consumo de alimentos
en clave agroecológica.
4) El crecimiento no es sólo en tamaño, también en participación en
las tareas y los principios, en perfeccionamiento de la distribución,
en cantidad, calidad y variedad de los productos. Un proyecto social
no puede mantener sus principios más allá de una dimensión en que la
economía, las estructuras organizativas y la eficacia se imponen.
Tampoco es viable sin el tamaño mínimo que garantice la viabilidad
económica y social en sus distintas fases y una distribución de las
tareas. Hay que mantener la tensión entre incorporar a sectores
sociales más amplios y no degradar los principios. La sensibilización
y la participación son claves.
5) El transporte, sobre todo el interno en la gran ciudad, es una
dimensión del proyecto agroecológico a todos los efectos.
6) Participación en los MMSS. Nuestra actividad se enfrenta a las
políticas del capitalismo global y a sus efectos en las formas de
alimentación. Sin unir ambas cosas sólo tenemos el interés individual
de agruparnos para comer mejor. Sin la participación consciente de los
proyectos sociales pequeños y reales, los movimientos
antiglobalización no podrán dejar de ser marginales o burocráticos.
www.EcoPortal.net
* Pilar Galindo, GAK del CAES (Junio-05)
[1] Se llaman insumos o inputs a los medios de producción y auxiliares
para la producción cuando proceden de fuera de la explotación
(fertilizantes, semillas, energía, etc). La producción ecológica
debería tender a una mínima utilización de insumos igual que una
mínima generación de residuos, todo lo contrario de lo fomentado por
la agricultura industrial y ahora por la agricultura ecológica en las
mismas manos de las multinacionales que impulsan el comercio mundial,
en este caso, para el nicho comercial de consumidores ricos que desean
dejar la comida basura, indiferentes a que la mayoría se vea abocada a
seguir comiéndola o a no comer.

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La ayuda alimentaria en América Latina y los OGM, Por RALLT *
Las poblaciones de los países más pobres del mundo están recibiendo
alimentos transgénicos a través de los programas de ayuda alimentaria.
Ellos pertenecen a los grupos tales como niños, mujeres embarazadas o
lactantes, en algunos casos pacientes HVI+ que viven en situaciones de
estrés por la guerra o por haber sobrevivido desastres naturales.
La ayuda alimentaria en América Latina y los OGM
Mientras haya producción de alimentos transgénicos en el mundo habrá
un mercado abierto para estos productos a través de los programas de
ayuda alimentaria desde Estados Unidos hacia los países más
empobrecidos del mundo, y mientras los consumidores de países
financieramente más ricos como los Europeos, del Este de Asia y en
alguna manera de Estados Unidos, centren sus campañas únicamente en
asegurar que sus alimentos y hasta el balanceado para sus animales no
provenga de fuentes genéticamente modificadas, y no se mire el
problema de los transgénicos como una cuestión global, las naciones de
la región andina, de Centro América, del África Sur Sahariana y países
ocupados como Irak y Afganistán serán obligados a recibir estos
alimentos para incorporarlos en programas dirigidos a las poblaciones
más vulnerables de sus respectivos países.
Si hacemos un análisis geopolítico de la ayuda alimentaria con
transgénicos vemos que América Latina juega un papel importante.
Al momento, en tres países Latinoamericanos se produce el mayor
porcentaje de la soya a nivel mundial. Estos son Brasil, Argentina y
Paraguay. Bolivia es también un importante productor. Esto obedece a
la estrategia de las empresas biotecnológicas de convertir al Cono Sur
en la "República soyera", donde podrán vender sus semillas
transgénicas. En este escenario geopolítico, el Presidente Lula da
Silva jugó un papel fundamental: haber legalizado la zafra del 2003 y
2004. La caída de Brasil en el mundo de los transgénicos significó
también la caída de Paraguay y Bolivia, porque sus mercados están
atados al mercado brasileño.
Con esto, las principales fuentes de soya del mundo son transgénicas.
Por un lado esto favorece al productor de soya estadounidense porque
ya no tendrá que competir con la soya convencional brasileña en un
mercado que rechaza los OGM. Pero se crea un excedente de soya en el
mercado mundial. Surgen entonces conflictos entre productores de soya
en Estados Unidos que la venden como commodity, con las empresas
semilleras que tienen interés de venderla como semillas a sus
competidores. Eso explica los crecientes subsidios que reciben los
productores soyeros de Estados Unidos. Una de las formas de subsidio
es la ayuda alimentaria.
Y esto resulta irónico, porque mientras la OMC y otros tratados de
libre comercio, nos obliga a desproteger nuestra producción local,
esas mismas instituciones nos obligan a aceptar alimentos subsidiados,
ya sea como donaciones o a precios por debajo de los precios de
producción. En los Tratados de Libre Comercio que Estados Unidos ha
firmado bilateralmente con algunos países, especialmente de América
Latina, se incluye una cláusula mediante la cual, estos países tienen
que aceptar la ayuda alimentaria procedente de Estados Unidos.
La FAO y otras agencias de las Naciones Unidas están también al
servicio del libre mercado y de las grandes corporaciones
transnacionales. Entre estas agencias se destaca el Programa Mundial
de Alimentos.
La ayuda alimentaria es una de los mecanismos preferidos por la
política de Estados Unidos de canalizar su ayuda para el desarrollo.
Esta constituye una forma de subsidio a los productos agrícolas
estadounidenses, porque el Estado compra aquellos productos que no se
han podido colocar en el mercado internacional. Las donaciones las
hace principalmente a través del Programa Mundial de Alimentos.
Por otro lado, Estados Unidos sistemáticamente ha usado la ayuda
alimentaria se ha usado siempre para alcanzar los objetivos de la
política exterior de Estados Unidos, pues el país que recibe la ayuda,
es condicionado por el país donante para seguir determinada línea
política.
En los últimos años, la ayuda alimentaria en estos años, ha obligado a
los países a aceptar reformas estructurales dirigidas a una economía
de mercado impuesta por el Fondo Monetario Internacional y el Banco
Mundial, con impactos devastadores para la economía de los países del
Tercer Mundo.
Por ejemplo, cuando la secretaria de agricultura de EE UU anunció este
año en la asistencia que ese país dará a través del programa
"alimentos para el progreso" dijo que ese fondo formaba parte de los
esfuerzos de la administración Bush de promover un desarrollo
orientado al mercado.
En el año 2003, los países que más alimentos recibieron de Estados
Unidos fueron Irak y Afganistán.
La región andina ha cobrado una importancia estratégica para la
política exterior de Estados Unidos. Una de las causas es acceder de
manera más directa a los ricos yacimientos petroleros de Venezuela.
Parte de esta estrategia es el llamado Plan Colombia. En este juego
geopolítico, el Ecuador es una ficha clave. En el año 2000, el Ecuador
recibió una importante donación de ayuda alimentaria de Estados
Unidos, a pesar de no ser un año donde se enfrentó crisis climáticas,
como aconteció en 1998. Cuando la Ministra de Estado vino a entregar
esta "ayuda", firmó también el convenio mediante el cual se
establecería una base militar estadounidense en las costas
ecuatorianas. La atención de Estados Unidos volvió a centrase en el
Ecuador en el año 2004. Por ejemplo, este fue el único país que se
incluyó en el Food for Progress Program de América del Sur en el 2004,
aunque no se enfrenta ninguna condición climática particularmente
adversa.
Junto con los alimentos donados, Estados Unidos impone a los países
que acceden a la ayuda restricciones a la importación de productos
agrícolas similares para evitar la competencia con terceros mercados.
Además con frecuencia, la carga de alimentos tiene que ser
transportada por empresas de Estados Unidos, aunque las tarifas sean
superiores en el mercado internacional, lo que favorece a su marina
mercante (Salgado, 2002).
Los países receptores, por otro lado, se hacen dependientes a dicha
ayuda con efectos fatales para la economía nacional. Este fue el caso
del trigo en la región andina. En los años sesenta, Bolivia, Colombia,
Perú y Ecuador, comenzaron a recibir grandes cantidades de trigo
proveniente de Estados Unidos a través del programa "Alianza para el
Progreso", creado por J.F. Kennedy en 1961.
Como resultado de ello, los países se hicieron dependientes de la
ayuda alimentaria de trigo estadounidense. Los consumidores locales,
preferían comprar el trigo donado, pues el producto que entra como
ayuda se vende a un precio tan bajo - por estar subsidiado - que no
puede competir con la producción local. Los productores locales
quebraron.
El Ecuador, pasó de ser autosuficientes a principio de 1960, a
importador del 97% del trigo que se consume (Salgado, 2002).
Recibíamos trigo donado de Estados Unidos altamente subsidiados y los
precios en el mercado eran tan bajos, que los productores ecuatorianos
no podían cubrir ni siquiera los costos de producción si querían
competir con el trigo estadounidense.
Los programas de ayuda alimentaria se complementan con otros
impulsados por Foreing Market Development Program. Entre los objetivos
del FMD es apoyar a sus socios extranjeros en mejorar el procesamiento
de productos estadounidenses, para identificar nuevos mercados. Este
año, el primer beneficiario será la asociación americana de
productores de soya, que recibirá un fondo de más de 7 millones de
dólares, sólo dentro de este programa. Primero se crea la necesidad de
la soya por medio de los programas de ayuda alimentaria, luego se
enseña a los procesadores locales a procesarla. Se ha abierto un nuevo
mercado sobre la base de crear dependencia.
Ayuda alimentaria y alimentos transgénicos
El Departamento de Agricultura de los Estados Unidos está exportando
miles de toneladas de maíz y soya transgénicos al Tercer Mundo, a
través de los programas de ayuda alimentaria.
Mediante estos programas se elimina el riesgo que tienen los
agricultores de Estados Unidos, de no vender productos transgénicos,
por el rechazo de los consumidores. Este riesgo se ha generado por las
políticas agrícolas de Estados Unidos al expandir de manera masiva los
cultivos transgénicos, y lo traspasa riesgo a la población más pobre
del Planeta.
Por ejemplo, mientras en Europa y Estados Unidos aumenta el temor por
los riesgos de las hormonas recombinantes de crecimiento bovino en la
leche (IPS, 2002), Estados Unidos inició el programa Diary Export
Incentive Program (2002 - 2007), cuyo objetivo es expandir mercados y
hacer competitivos a sus productores de leche en el mercado mundial.
Entre junio del 2003 y junio del 2004, el USAID distribuyó en forma de
ayuda alimentaria 22,733 Ton métricas de leche en polvo, 7,032 Ton
métricas de mantequilla y 1,010 Ton métricas de queso. En el 2003, el
USAID envió un total de US$14.8 millones en leche, 15 millones en
mantequilla y 1,5 millones en queso. Los países receptores de lácteos
de América Latina y El Caribe fueron Guatemala, Guyana, Honduras,
Nicaragua, Jamaica, St. Lucia, St. Vicent and Granadines y Trinidad y
Tobago.
En América Latina está cobrando mucha relevancia los Tratados de Libre
Comercio con Estados Unidos. La tendencia en estos tratados es que los
países firmantes tendrán sujetarse a la política de EE UU en materia
de comercio internacional de transgénicos, tanto semillas como
alimentos y otros productos derivados de organismos genéticamente
modificados. La ayuda alimentaria no es una excepción. En los tratados
firmados con el CAFTA (países centroamericanos), estarán obligados a
aceptar alimentos en forma de ayuda alimentaria. Es posible que
existan cláusulas similares en los tratados que está negociando en
estos momentos con 3 países andinos.
El Programa Mundial de Alimentos produjo en febrero de este año unas
guías operacionales para alimentos derivados de la moderna
biotecnología.
En su introducción, las guías reconocen que el PMA hace sus donaciones
de alimentos de acuerdo con estándares y regulaciones internacionales.
Adicionalmente, el PMA dona sólo aquellos alimentos que hayan sido
aprobados tanto por el país de origen como por el país donante como
seguros para el consumo humano.
Las guías añaden que tanto la FAO, la OMS y el PMA no tienen ninguna
prueba científica de que los alimentos transgénicos produzcan impactos
negativos en la salud humana, y por lo mismo, va a continuar aceptando
donaciones de alimentos transgénicos. Pero si el país donante no desea
que el dinero que ha dada sea usado para comprar alimentos
transgénicos, el PMA cumplirá con este requerimiento.
El PMA dice que los países receptores de donaciones de alimentos
tienen derecho de regular las importaciones y el movimiento
transfronterizo de los OGM, pero de alguna manera limita los alimentos
que se podrían regular a granos no procesados, como maíz o soya; y
añade que el maíz o la soya molidos no son considerados como
organismos vivos modificados, y por lo mismo, no están cubiertos por
el Protocolo de Cartagena sobre Bioseguridad. Los mismo se aplicaría a
la leche. Señala además que la mayoría de países que son receptores de
ayuda alimentaria están en las primeras etapas de implementación del
mencionado Protocolo, ¿es esta una sugerencia de que por lo tanto no
están en condiciones de regular sus importaciones?
El PMA debe ser informado cuando el cambio de regulación ocurra, de
tal manera que pueda discutir con el país receptor sobre los posibles
impactos en la entrega de alimentos, generadas por el cambio de sus
políticas. Esto podría actuar como un mecanismo de presión para
disuadir a los países para tomar una decisión que limite la
importación de OGM.
Asegura que todas donaciones son hechas en pleno cumplimento con las
regulaciones del país, aunque esta no ha sido su práctica en algunos
países como el Ecuador, donde la oficial del PMA presionó para que el
país acepte alimentos transgénicos, desconociendo un artículo de la
Constitución que pone un candado legal a la importación de OGM, aunque
se trate de alimentos donados.
Para cumplir con los requerimientos del Protocolo de Cartagena, el PMA
debe incluir en un futuro cercano el lenguaje de "puede llegar a
tener" organismos vivos modificados en las cargas de sus donaciones
transgénicas. Aquí hay que señalar que el principal proveedor de
alimentos transgénicos, a través del PMA es Estados Unidos, país que
está proponiendo a los países con los que está entrando en convenios
bilaterales de libre comercio, una interpretación sobre esta cláusula
del Protocolo, en el sentido de que cargas que tengan menos del 5% de
transgénicos, no requerirán incluir este rótulo.
Conclusiones
Las poblaciones más vulnerables de los países más pobres del mundo
están recibiendo alimentos transgénicos a través de los programas de
ayuda alimentaria.
Ellos pertenecen a los grupos tales como niños, mujeres embarazadas o
lactantes, en algunos casos pacientes HVI+, con niveles de
desnutrición alarmante y un sistema inmunológico muy delicado, que
viven en situaciones de estrés por la guerra o por haber sobrevivido
desastres naturales.
La ayuda alimentaria en muchos casos es necesaria, pero esta debe
basarse en la solidaridad, para apoyar a quienes enfrentan situaciones
extremas; por lo tanto esta debe hacerse en un marco de igualdad y
respeto.
La ayuda alimentaria no puede constituir un mecanismo para colocar
excedentes agrícolas y mucho peor aún para colocar productos que otros
no quieren. Caso contrario, estaremos asistiendo a otro caso de
racismo ambiental.
La única manera de evitar que las poblaciones más vulnerables de los
países más empobrecidos del mundo sigan siendo un mercado abierto para
los productos indeseables de la industria biotecnológica, es que los
cultivos transgénicos desaparezcan de la faz de la tierra. Ahí debemos
centrar nuestros esfuerzos. www.EcoPortal.net
Fuente: EcoPortal.net

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El
Consumidor y Los Transgénicos, Por Liliane
Spendeler *
Los alimentos transgénicos se han introducido en nuestra dieta de
manera prematura en relación con los conocimientos existentes sobre su
inocuidad, respondiendo más a la necesidad de rentabilidad de unas
invenciones desarrolladas por unas grandes empresas que a una
necesidad social.
Galletas, cereales, chocolate, helados, bollos, aceites, papillas de
niños, platos preparados, sopas, purés, cervezas, bebidas gaseosas,
patatas fritas, mermeladas son algunos de los alimentos que pueden
contener ingredientes transgénicos y que consumimos cada día sin
saberlo.
Los alimentos transgénicos se obtienen a partir de plantas modificadas
genéticamente a las cuales se han añadido genes de otras especies. En
España se comercializan desde 1998 productos derivados de soja y maíz
modificados genéticamente. Los podemos encontrar bajo diversas formas,
como por ejemplo maíz en grano o brotes de soja, pero principalmente
como harinas, aceites, almidón de maíz, lecitina de soja o aditivos
como colorantes, conservantes, etc. También los transgénicos entran
indirectamente en nuestra dieta mediante los piensos que alimentan los
animales de granja, cuya carne, leche, huevos, etc. comemos.
Si bien los alimentos transgénicos han pasado algunos controles
sanitarios antes de su aprobación a nivel europeo, existe en la
actualidad un gran desconocimiento sobre sus posibles efectos para la
salud humana: todavía no se ha investigado lo suficiente para
descartar problemas tales como nuevas alergias o aparición de nuevas
substancias tóxicas; en el proceso de inserción de genes pueden
aparecer efectos no previstos inicialmente; los análisis de riesgo que
se realizan no permiten conocer los efectos a largo plazo ni la
toxicidad de una exposición prolongada a pequeñas dosis.
El ejemplo de lo que ha pasado en España con el maíz es muy
ilustrativo. Desde 1998, España cultiva e importa grandes cantidades
de un tipo de maíz modificado genéticamente, llamado Bt176, que entra
en la cadena alimentaria humana directa o indirectamente. En abril de
2004, las autoridades sanitarias europeas y españolas recomendaron no
comercializar más este maíz por preocupaciones sanitarias. ¡Han pasado
seis años durante los cuales hemos estado comiendo este maíz antes de
que las autoridades se dieran cuenta de la necesidad de retirarlo del
mercado!
Las nuevas normas sobre el etiquetado de los alimentos transgénicos,
en vigor desde abril de 2004, aportarán una mayor información al
consumidor, siempre y cuando se cumplan. Todos los alimentos que
contengan ingredientes transgénicos por encima del 0,9% deben ser
etiquetados con las palabras "modificado genéticamente". Sin embargo,
todavía el consumidor no dispone de una información completa: el
umbral del 0,9% hace que por ejemplo, el día que se autorice la venta
de tomates transgénicos, uno de cada 112 podrá ser transgénico sin que
el consumidor lo sepa. Tampoco se proporciona información sobre los
alimentos procedentes de animales que hayan comido piensos
transgénicos.
La Comisión Europea ha reanudado hace poco las autorizaciones de
alimentos transgénicos, paralizadas desde 1998: en mayo y julio dio
luz verde a dos nuevos maíces transgénicos y tiene la intención de
autorizar más en los próximos meses. Esto puede suponer más productos
transgénicos en los supermercados, aunque, si se cumple el etiquetado
correctamente, probablemente los fabricantes de alimentos no los
utilizarán masivamente por el rechazo de los ciudadanos.
Los alimentos transgénicos se han introducido en nuestra dieta de
manera prematura en relación con los conocimientos existentes sobre su
inocuidad, respondiendo más a la necesidad de rentabilidad de unas
invenciones desarrolladas por unas grandes empresas que a una
necesidad social. Y es que los alimentos transgénicos no presentan
ninguna ventaja para el consumidor. De allí la importancia de una
información completa en el etiquetado para que los ciudadanos puedan
ejercer su derecho a elegir.
* Coordinadora del Area de biotecnología,
Amigos de la Tierra España - 2004
Fuente: EcoPortal.net

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Alternativa a los Alimentos Transgénicos:
Auge de la Agricultura
Sustentable
Por Carmelo Ruiz Marrero *
Por mera arrogancia, la lógica cartesiana impide que el conocimiento
milenario de diversos pueblos del mundo se incorpore al corpus de la
ciencia. Desconoce que las culturas indígenas y rurales, a quienes
califica de supersticiosas e ignorantes, han practicado durante miles
de años la agricultura sustentable, la nueva tendencia a la que
Occidente vuelve la vista en busca de alternativas a los alimentos
transgénicos
La creciente preocupación por el impacto negativo de la agricultura
convencional sobre el medio ambiente y la salud del consumidor, y el
contundente rechazo de la sociedad a los alimentos transgénicos, están
llevando a más y más agricultores y consumidores hacia la agricultura
orgánica (o sustentable) por ser ésta más saludable y benigna para los
seres humanos y el medio ambiente.
En Estados Unidos, por ejemplo, el mercado de productos agrícolas
orgánicos crece 20% cada año. Esta agricultura evita el uso de
químicos sintéticos o por lo menos mantiene su uso en un mínimo. Esta
tendencia está llevando a individuos y organizaciones visionarias de
las sociedades industrializadas a combinar agricultura y ecología, y a
buscar ideas e inspiración de otras culturas.
El paradigma científico occidental desprecia los conocimientos
tradicionales de las culturas no occidentales y los clasifica como
superstición e ignorancia, o como simples mañas irracionales de
pueblos atrasados que no han cumplido con su deber de modernizarse.
Pero resulta que los pueblos indígenas y rurales, supuestamente
retrógrados e ignorantes, han practicado la agricultura sustentable
por miles de años y tienen conocimientos avanzados en un sinnúmero de
áreas relacionadas con la salud humana y la protección del ambiente.
En los albores de este milenio se hace más y más claro que el
paradigma científico occidental no era la última palabra en lo que se
refiere al desarrollo humano. El eurocentrismo da paso a una
valoración de otras culturas, pueblos y civilizaciones que
supuestamente eran "primitivos".
Veamos unos ejemplos:
. Los agricultores tradicionales de Los Andes [Sudamérica] han
desarrollado unas 3 mil variedades de papa. Hay huertos en la región
andina que tienen hasta 50 variedades, algunas resistentes al frío, a
las sequías, otras adaptadas a distintas alturas o suelos, con
distintas características nutricionales, medicinales o rituales.
. Los indígenas de la jungla amazónica cultivan 100 variedades de
mandioca.
. En Papua Nueva Guinea se cultivan 5 mil variedades de batata
[tubérculo].
. Los indígenas del Amazonas utilizan 2 mil plantas medicinales; la
medicina tradicional china usa 5 mil.
. El Instituto Internacional para la Investigación del Arroz busca la
manera de intercalar cinco plantas de valor económico en una misma
tala. Pero los hanunoo, de la isla de Mindoro en las Filipinas, usan
430 plantas distintas en su agricultura y a menudo intercalan hasta 40
distintas en una misma siembra.
"Este sistema de cosecha 'multiniveles' está tan sintonizado con
factores ecológicos que hay quienes consideran estos sistemas
agrícolas complejos como una de las maravillas modernas del mundo",
según Nicanor Perlas, presidente del Centro de Iniciativas de
Desarrollo Alternativo en las Filipinas. "Pueden lograr a un costo
mínimo rendimientos que están muy adelantados al cultivo intensivo de
arroz (revolución verde)".
. Los agricultores de Sierra Leona pueden distinguir entre 70 tipos de
arroz. Los clasifican de acuerdo con numerosos criterios:
susceptibilidad a ataques de pájaros e insectos, sabor, facilidad para
cocinar, adaptabilidad a diferentes tipos de suelo y niveles de
humedad, entre otros. Cuando cosechan, guardan muestras del material
interesante para experimentos futuros. Se deshacen de granos
inferiores para mantener sus variedades de arroz puras; mantienen
talas experimentales; recopilan datos; miden las tasas de germinación,
y tratan de acomodar su arroz a nichos ecológicos locales. En otras
palabras, hacen lo mismo que los agrónomos de los países
industrializados con el mismo rigor y sofisticación.
Los conocimientos antiguos conservan su vigencia, pese a milenios de
cambios sociales y adelantos tecnológicos. Buena muestra de esto son
los vedas, una colección de himnos, mantras y oraciones de la
tradición hindú. Estos escritos ofrecen cátedras avanzadas en temas
tan variados como astrología, medicina, derecho, economía, gobierno y
agricultura.
En torno a la agricultura, el Vrkshayurveda (dedicado a las plantas),
el Krshisastra (la ciencia de la agricultura) y el Mrgayurveda
(ciencia animal) ofrecen tratados detallados sobre aspectos como el
manejo del ganado; colección, almacenamiento y germinación de
semillas; sobre cómo probar y preparar terrenos; cultivar plantas;
controlar plagas; irrigación; meteorología, y el rol de elementos como
el agua y los minerales.
El Vrkshayurveda, por ejemplo, contiene textos con instrucciones
detalladas para combatir plagas y enfermedades en los cultivos
mediante un enfoque holístico para el tratamiento del suelo, las
semillas y las plantas, con el fin no solamente de combatir a los
organismos dañinos, sino para mejorar la salud de las plantas,
aumentar su resistencia y enriquecer el suelo con nutrientes.
Es necesario conocer y preservar esta sabiduría antigua si es que
vamos a movernos hacia una agricultura realmente sustentable, en la
que no se haga daño al ser humano ni al ambiente.
Las agriculturas tradicionales no son meras técnicas. No se trata de
replicar simplemente unos procedimientos.
Para realmente entender cómo estos pueblos alcanzaron tales logros hay
que aprender sus métodos de investigación y su lectura del mundo.
Puesto en una sola palabra, su cosmovisión. Sólo así se convierte un
conjunto de datos en sabiduría viviente y en proceso de evolución.
En años recientes un grupo multinacional de investigadores de varios
países, incluyendo Bolivia, Perú, Ghana, Tanzania, Zimbabwe, Holanda,
India, Indonesia, Nepal y Sri Lanka, crearon la organización Compas (Comparing
and Supporting Endogenous Development) para sistematizar su
conocimiento sobre la agricultura tradicional e indígena, y darle
apoyo mediante experimentos de campo y diálogo intercultural. Los
integrantes de Compas identificaron grandes barreras de tipo cultural,
que dificultaban su labor.
Los conocimientos que buscaban eran mucho más que información técnica;
reconocieron que hacía falta aceptar la validez de las creencias
espirituales, convencionalismos sociales y culturales, es decir, la
cosmovisión de los indígenas, para entablar un genuino y respetuoso
diálogo entre culturas. En el curso de su trabajo, concluyeron que la
agricultura es mucho más que la mera aplicación de conocimientos y
tecnología para la producción de alimentos.
Es también cultura, arte, poesía, baile, interpretación de sueños,
observación de astros, promoción de la salud mental y física, y un
contacto con el mundo espiritual.
Los miembros de Compas concluyeron que las cosmovisiones de los
pueblos que estudiaban sólo se podían entender desde adentro, mediante
el envolvimiento y participación en su cultura y rituales. Esto choca
con la metodología investigativa occidental, que se remonta a René
Descartes, en la cual el conocimiento se obtiene mediante la
observación apartada, desinteresada y objetiva.
La lógica cartesiana, que visualiza el universo no como un ente
viviente sino como una máquina, postula una separación total y
absoluta entre observador y observado, entre alma y cuerpo, entre
mente y materia.
La observación se limita a lo que se puede cuantificar. Todo lo demás,
sabores, olores, colores, emociones, valores éticos, el alma humana o
el reconocimiento de la existencia de un mundo más allá del físico,
quedan relegados a la categoría de proyecciones subjetivas de la mente
humana, indignas de ser estudiadas.
"Afuera van la vista, sonido, sabor, tacto y olor, y con ellos se han
ido desde entonces la estética y la sensibilidad ética, valores,
cualidad, forma; todos los sentimientos, motivos, intenciones, alma,
conciencia, espíritu", dijo el psiquiatra R. D. Laing sobre este nuevo
paradigma. "La experiencia como tal es desterrada del reino del
discurso científico."
Con el afianzamiento de la racionalidad científica occidental se
impuso en el siglo XIX la idea de que a la naturaleza había que
someterla, modificarla a imagen y semejanza de un "imaginario
obsesionado con las jerarquías, la fragmentación y el materialismo",
afirma Nelson Alvarez Febles, sociólogo puertorriqueño. "Esta manera
de entender la agricultura facilitó la hegemonía de una producción
agroindustrial basada en el uso abusivo y masivo de los abonos
sintéticos, agrotóxicos, monocultivos, semillas híbridas de estrecha
base genética, y la dependencia en la mecanización y el uso masivo del
riego."
Esta visión mecanicista se aplicó a la física y de ahí se extendió a
otros campos, no solamente a la agricultura sino también a la química,
biología, psicología, economía y hasta a las ciencias políticas.
El físico austríaco Fritjof Capra plantea que de la aplicación
indiscriminada de este paradigma a todos los aspectos de la existencia
humana es que surgen los problemas globales extremos y sin precedente
que aquejan a la humanidad actualmente, en particular la crisis
ambiental: la creencia en la certeza del conocimiento científico yace
en la base misma de la filosofía cartesiana y de la visión del mundo
derivada de ésta, y fue ahí donde Descartes se equivocó. La física del
siglo XX nos ha enseñado de manera contundente que no hay verdad
absoluta en la ciencia, que todos nuestros conceptos y teorías son
limitados y aproximados. La creencia cartesiana en la verdad
científica todavía es omnipresente hoy y se refleja en el
cientificismo que se ha hecho típico en la cultura occidental.
Mucha gente en nuestra sociedad, científicos al igual que no
científicos, está convencida de que el método científico es el único
método válido para entender el universo. El método de pensamiento de
Descartes y su visión de la naturaleza han influido a todas las ramas
de la ciencia moderna, que todavía pueden ser muy útiles hoy. Pero
serán útiles solamente si reconocen sus limitaciones. La aceptación de
la visión cartesiana como verdad absoluta y el método de Descartes
como el único válido para hacerse de conocimiento han desempeñado un
rol importante para causar el desbalance cultural de hoy.
A fines del siglo XX Capra y otros pensadores tomaron nota de la
aparición de un nuevo paradigma, caracterizado por una visión
holística e integradora, que está abierto a las aportaciones de
culturas no occidentales y al reconocimiento de fenómenos más allá del
mundo físico. Este paradigma está retando a las percepciones
materialistas y mecanicistas en campos tan variados como la
psicología, medicina, economía, física y política.
Nicanor Perlas describe este nuevo desarrollo como una segunda
revolución científica: "Esta segunda revolución científica rescata
cualidades que la primera revolución estigmatizó metodológicamente
como subjetivas e irreales. Ahora es científicamente respetable el
considerar la vida, la conciencia y el espíritu como agentes
causativos en sí mismos y diferentes de los procesos materiales",
dice.
"La segunda revolución científica... reconoce la mente y el espíritu
como factores operativos en el universo... por lo tanto provee la
dimensión vertical necesaria para una integración más profunda,
comprensiva y verdadera de la ciencia, previamente fragmentada y
reducida por un marco mental dogmático y materialista."
La creación de una sociedad ecológica, fundamentada sobre una
agricultura sustentable, requerirá de cambios revolucionarios en
nuestras percepciones, los cuales no encontrarán cabida dentro del
paradigma cartesiano.
Fuentes
. Nelson Alvarez Febles, "La diversidad biológica y cultural, raíz de
la vida rural". Biodiversidad, enero de 2001.
. A. V. Balasubarmanian y K. M. Shyam Sundar, "Ayurveda: Cosmovision
and traditional agriculture". Haverkort, Hiemstra et al. Tomado de
Food for Thought: Ancient Visions and New Experiments of Rural People.
Zed Books, 1999. Bertus Haverkort y Wim Hiemstra, editores.
. Fritjof Capra. The Turning Point: Science, Society and the Rising
Culture. Bantam Books, 1982. Prabha Mahale y Hay Sorée, "Cosmovisions
in health and agriculture in India". Tomado de Food for Thought.
. Nicanor Perlas, "The seven dimensions of sustainable agriculture".
Tomado de Biopolitics: A Feminist and Ecological Reader on
Biotechnology. Vandana Shiva e Ingunn Moser, editoras. Zed Books,
1995.
* Por Carmelo Ruiz Marrero,
Periodista radicado en Puerto Rico, colaborador de Ecoportal y otros
medios.
Autor de "Agricultura y globalización: Alimentos transgénicos y
control corporativo |
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Diccionario
Transgénico,
Por Gustavo Castro Soto *
Cuando hablamos de transgénicos se nos viene a la cabeza las marcas de
los productos que la usan: Nestlé, Kellog's, McDonalds, Maseca,
Maizoro, Hellman's, etc. Por ello, ante la insistencia de tener
herramientas para poder comprender el tema, proponemos ahora un
vocabulario del cual podremos echar mano.
Diccionario Transgénico
Al hablar del tema de los transgénicos se usan muchos conceptos poco o
nada conocidos para cualquier persona que quiere adentrarse en este
asunto cada vez más delicado y preocupante ya que tiene que ver con la
salud humana y animal, con la comida que nos echamos al estómago, con
los problemas medioambientales, con nuestra cultura y soberanías
nacionales. Cuando hablamos de transgénicos se nos viene a la cabeza
las marcas de los productos que la usan: Nestlé, Kellog's, McDonalds,
Maseca, Maizoro, Hellman's, etc. Por ello, ante la insistencia de
tener herramientas para poder comprender el tema, proponemos ahora un
vocabulario del cual podremos echar mano.[1]
1. Acuerdo ADPIC (Acuerdo sobre los Aspectos de los Derechos de
Propiedad Intelectual Relacionados con el Comercio). Instrumento de la
Organización Mundial de Comercio (OMC) por el que se rigen las
patentes de los procesos biotecnológicos y ciertos productos
derivados, a efecto de garantizar cuando menos las normas nacionales
mínimas de protección a la propiedad intelectual en los bienes
intercambiados. El artículo 27.3(b) es la cláusula que permite a los
países miembro excluir de la patentabilidad nuevas variedades de
plantas u obtenciones vegetales, siempre y cuando se disponga de
alguna otra protección de los DPI (sistema sui generis), por ejemplo,
los derechos de los obtentores. (Véanse también biotecnología,
Convenio de la UPOV.)
2. ADN (ácido desoxirribonucleico). El material genético básico que
contienen todas las células vivas (y algunos virus), y a partir del
cual se construyen las proteínas. Cuando no se está replicando
(regenerando) en la célula, el ADN presenta la forma de la llamada
"doble hélice": cadena de doble hebra formada por nucleótidos, a su
vez compuestos por pares de bases nitrogenadas (las portadoras
específicas de la información genética). Las moléculas de ADN se
condensan en estructuras compactas a las que se denomina cromosomas.
La molécula de ADN se puede copiar a sí misma -reproducirse- y también
tiene la capacidad de almacenar y transmitir la información genética.
(Véase también gen.)
3. ADN recombinante (ADNr). Producto del empalme de genes mediante
técnicas de ingeniería genética por las que se unen genes de distintas
fuentes y, comúnmente, de distintas especies. A este organismo
modificado artificialmente se le denomina organismo modificado
genéticamente (OMG) o bien organismo transgénico. (Véanse también
recombinación, transgénico.)
4. Alelo. Cualquiera de las dos o más formas alternativas de un gen
que ocupan la misma posición (locus) en un cromosoma y que controlan
las diferentes expresiones del gen. Una célula u organismo es
homocigótico cuando contiene alelos idénticos en un locus dado, o
heterocigótico cuando están presentes dos alelos diferentes. Un gen
que regula la talla, por ejemplo, puede presentar dos formas alélicas:
un alelo determinante de una estatura baja y otro correspondiente a
una talla alta.
5. Aplicaciones (de la manipulación genética). Se refiere a los
diversos ámbitos en que se usan los transgénicos. Actualmente son los
siguientes. Medicina: síntesis de compuestos (hormonas, antibióticos,
interferón, ciclosporina, fármacos diversos); xenotransplantes
("cultivo" de órganos animales que no provoquen rechazo en el ser
humano); vectores para terapia génica; vacunas (componentes necesarios
para estimular el desarrollo de la inmunidad); producción de
anticuerpos monoclonales; farmacología de diseño; predadores o
parásitos contra microbios productores de enfermedades;
"nutracéuticos" (expresión de vacunas y otras sustancias de interés
médico en plantas y animales). Agro-Alimentación por medio de
producción de nuevas variedades o estirpes que: sobrevivan a sequías,
heladas y otras condiciones ambientales adversas; resistan a plagas y
enfermedades (virales, bacterianas, fúngicas); toleren herbicidas y
plaguicidas; carezcan de ciertas toxinas a alérgenos; incorporen calor
añadido (contenido modificado en proteínas, vitaminas, aceites,
almidón, etc.); tengan menores costes de almacén, transporte, etc.;
aumenten su rendimiento; puedan ser cultivadas industrialmente en
interiores; sean productos auxiliares sustitutos de los tradicionales.
Medio Ambiente: biotratamiento (descontaminación biológica): limpieza
ambiental, bacterias comedoras de petróleo, eliminación de residuos
orgánicos y químicos; bioindicadores (acoplando a los organismos
capaces de metabolizar el compuesto de interés un marcador de fácil
identificación; biolixiviado y bioabsorción (eliminación del cianuro
asociado al oro). Industria: combustibles alternativos al petróleo;
minería por biolixiviación mediante microorganismos transgénicos;
nuevos materiales producidos en bacterias o plantas (aceites, fibras,
polímeros); árboles modificados para facilitar su procesamiento por la
industria papelera (con más celulosa y menos lignina). Guerra
biológica: "superpatógenos" transgénicos para armas ofensivas; armas
étnicas (agentes de guerra biológica que afectarían diferenciadamente
a diversas poblaciones); clonación de genes para producir masivamente
toxinas biológicas.
6. Aptitud. Medida relativa de la eficacia reproductora de un
organismo (es decir, la probabilidad relativa de que se reproduzca un
genotipo); por lo general, en alusión a la aptitud darwiniana. Los
elementos que determinan la aptitud incluyen la supervivencia, la
velocidad de desarrollo, el éxito en el apareamiento y la fertilidad,
así como la acción patógena en el caso de los microbios. La aptitud se
relaciona con la evaluación de riesgos en el caso de organismos
modificados con genes extraños. También se le conoce como valor
adaptativo.
7. Bacillus thuringiensis (Bt). Grupo de bacterias del suelo,
distribuidas en todo el mundo, que producen proteínas sumamente
tóxicas para las larvas (formas inmaduras) de ciertos grupos
taxonómicos de insectos. Las esporas bacteriales (formas resistentes)
que contienen la toxina se usan como plaguicidas comerciales con la
doble ventaja de no ser dañinos para el medio ambiente y de tener una
elevada especificidad. Las cepas de Bt (se conocen más de 20 mil)
sintetizan unas proteínas cristalizadas ("proteínas Cry"), denominadas
también delta-endotoxinas, que alteran la función digestiva y provocan
la muerte de palomillas, mariposas y algunos otros insectos, incluidos
los barrenadores del maíz, las orugas de la col, los gusanos
belloteros del algodón y otras plagas agrícolas. Desde 1989 se han
introducido en distintas plantas los genes que codifican las proteínas
Cry (véase cultivo Bt), a efecto de conferirles resistencia a los
insectos. El término Bt se refiere también a las toxinas insecticidas.
8. Banco de semillas. Término (a menudo utilizado en forma vaga) con
el que se designa una colección de semillas y otros tipos de
germoplasma de una amplia muestra representativa de plantas, que sirve
como opción de conservación de plantas ex situ. También se le denomina
banco de genes, aunque este último término resulta más preciso para
describir muchas colecciones de plantas que, además de semillas,
contienen otros materiales de propagación. (Banco de semillas se
refiere asimismo a una reserva de semillas latentes y viables
enterradas bajo el suelo, que han de germinar cuando las condiciones
ambientales sean favorables.) (Véase también recursos genéticos.)
9. Biodiversidad. Variabilidad total en y entre las especies de
organismos vivos y sus hábitats. El término, utilizado por primera vez
en 1986 para designar la diversidad biológica, se refiere usualmente a
la totalidad de la variedad heredable en todos los niveles y suele
dividirse en tres niveles: genética (genes en una población local o
especie), taxonómica (las especies que conforman toda o parte de una
comunidad local) y ecológica (las comunidades que integran las partes
vivas de los ecosistemas). En ocasiones se considera que la diversidad
cultural humana es una forma de biodiversidad. (Véanse también erosión
genética, recursos genéticos.)
10. Biopiratería. El robo de material genético de plantas, animales y
seres humanos llevado a cabo por empresas trasnacionales con el apoyo
de universidades, científicos y gobiernos para ser patentados y
controlar su uso y comercialización.
11. Bioprospección. (Véase biopiratería).
12. Bioseguridad. El propósito de garantizar que el desarrollo y uso
de plantas transgénicas y otros organismos genéticamente modificados
(y productos de la biotecnología, en general) no afecten negativamente
la salud de plantas, animales y seres humanos, ni tampoco los recursos
genéticos o el medio ambiente.
13. Biotecnología. Manipulación científica o industrial de las formas
vivas (organismos) para generar nuevos productos o mejorar los
organismos (plantas, animales o microbios). El término se acuñó
inicialmente para hacer referencia a la interacción entre la biología
y la tecnología humana. En su uso reciente alude a todas las partes de
la industria que crea, desarrolla y comercializa una variedad de
productos deliberadamente manipulados en nivel molecular o celular. Si
bien la principal técnica de la biotecnología es el empalme de genes
(véase tecnología del ADN recombinante), el término generalmente
incluye también otras áreas, como el cultivo de tejidos vegetales, el
cultivo de meristemas (tejidos embrionales) vegetales, la
transferencia embrionaria, la fusión celular, los sistemas
enzimáticos, la fermentación y la inmunología. (La bioingeniería suele
ser sinónimo, aunque hay quienes usan este último término de manera
más restringida, para referirse a la ingeniería genética o a la
tecnología del ADN recombinante.)
14. Clonación. Proceso por el cual se producen, a partir de un
organismo, varios individuos genéticamente idénticos al primero. En el
nivel molecular, el proceso de replicación de gran número de moléculas
de ADN idénticas. Clones son los descendientes genéticamente idénticos
de un único organismo. Lo novedoso es la clonación molecular.
15. Conservación de plantas ex situ. Literalmente, "fuera de sitio";
se refiere a la conservación de plantas fuera de sus hábitats
originales o naturales, y ello incluye los bancos de genes o bancos de
semillas. En todo el mundo, los bancos de genes nacionales e
internacionales albergan millones de muestras de plantas distintas,
almacenadas a corto o a largo plazo, con fines de investigación,
distribución o uso. La mayoría de las colecciones de los bancos de
genes ofrecen acceso irrestricto a usuarios genuinos (por ejemplo,
cultivadores u obtentores de nuevas variedades vegetales). (Compárese
con conservación de plantas in situ.) La conservación ex situ de la
diversidad de las razas locales resulta insuficiente por sí sola,
puesto que las variedades tradicionales son entidades en constante
evolución. De manera similar, no basta con la pura conservación in
situ (por los campesinos) para preservar la diversidad genética,
debido a que no necesariamente abarca toda la diversidad del pasado.
16. Conservación de plantas in situ. Literalmente, "en su lugar
natural", el término se refiere a un enfoque para la conservación
entre cuyos métodos se incluye el mantenimiento de los recursos
genéticos de plantas silvestres ahí donde éstas existen en forma
natural, o la preservación de materiales cultivados en el lugar donde
originalmente fueron seleccionados y luego desarrollados. Puede
incluir la designación de parques, refugios de vida silvestre u otras
áreas protegidas ya existentes como reservas in situ. En general se le
reconoce como una estrategia complementaria a la conservación de
plantas ex situ.
17. Convenio de la UPOV. Convenio de la Unión Internacional para la
Protección de las Obtenciones Vegetales, organización
intergubernamental con sede en Suiza, cuyo objetivo es proteger las
obtenciones vegetales (variedades de plantas de reciente creación)
mediante un derecho de propiedad intelectual, por lo que ha creado los
derechos de los obtentores. Constituye un ejemplo de sistema sui
generis para la protección de obtenciones vegetales. El Convenio de la
UPOV se propone lograr un equilibrio entre la protección de los
derechos de los agricultores a reproducir semillas en sus campos de
cultivo, por un lado, y los derechos de los obtentores a utilizar y
desarrollar recursos genéticos de plantas con fines comerciales, por
el otro. Adoptado inicialmente en 1961, con base en los sistemas de
protección de obtenciones vegetales de diversos países europeos, el
Convenio fue revisado en 1978 y nuevamente en 1991. La versión de 1978
protegía el derecho de los agricultores al uso tradicional de
variedades vegetales protegidas para actividades de propagación en sus
propios campos de cultivo. La versión de 1991 amplía la protección de
las opciones e incentivos de los obtentores para innovar, extendiendo
sus derechos de propiedad intelectual a los materiales cultivados (por
ejemplo, semillas) y a la propagación de materiales de variedades
protegidas, al tiempo que elimina los derechos de los agricultores a
reproducir, intercambiar o replantar variedades de semillas
protegidas. (Véase también Acuerdo ADPIC.)
18. Cromosoma. Estructura diferenciada, sumamente compacta, con forma
de hebra, que contiene miles de genes acomodados en secuencia lineal.
En organismos superiores (eucariontes o nucleados), incluidos plantas
y animales, pero no bacterias, los cromosomas se presentan en pares y
se localizan en el núcleo celular.
19. Cultivar. Grupo de plantas individuales de una especie que en
conjunto difieren genéticamente de cualesquiera otras, que tienen una
apariencia general uniforme y cuyos atributos se mantienen estables.
20. Cultivo Bt. Planta de cultivo genéticamente modificada para
producir toxinas insecticidas a partir de la bacteria Bacillus
thuringiensis. Los actuales cultivos Bt comerciales incluyen algodón
Bt, maíz Bt y soya Bt. (Véase también planta protegida contra plagas.)
21. Cultivo tolerante a los herbicidas. Cultivo capaz de sobrevivir a
la aplicación de uno o más herbicidas químicos sintéticos, muchos de
los cuales resultan tóxicos lo mismo para los cultivos que para las
malezas. El término abarca tanto los cultivos naturalmente tolerantes
como aquellos genéticamente modificados a efecto de incorporar genes
que los hacen insensibles a los herbicidas o bien capaces de eliminar
la toxicidad de tales sustancias, como opción para el control químico
de las malezas. También se les denomina cultivos resistentes a los
herbicidas.
22. Cultivo transgénico (o cultivo GM). Véanse biotecnología,
ingeniería genética, OGM, transgénico.
23. Derechos de los obtentores (DO). Derechos de propiedad intelectual
que las leyes o tratados conceden legalmente a los obtentores de
nuevas variedades de plantas cultivadas. Los DO exigen distinción,
homogeneidad y estabilidad. También conocidos como derechos sobre
obtenciones vegetales, en cierta forma equivalen a la ley de patentes
para los inventores.
24. Diversidad Genética. Alude a la suma de todas las variantes de
cada gen en la reserva genética de una población, variedad o especie
dadas. La reserva genética del maíz consiste en decenas de miles de
genes, muchos de los cuales varían en y entre las poblaciones.
25. Efecto no dirigido. En general, efecto ecológico derivado de la
introducción intencionada de plantas, sustancias químicas o microbios
en los ecosistemas naturales, agronómicos o forestales, y que incluye
diversas consecuencias para organismos (o especies) no contemplados,
que se ven afectados por el producto introducido. La liberación
deliberada de plantas, microbios u otras formas de vida genéticamente
modificadas puede dar lugar a efectos no dirigidos. (Véanse también
flujo de genes, evaluación de riesgos.).
26. Enfoque ALARA. Se utiliza para el control o manejo de las
exposiciones (tanto individuales como colectivas, de trabajadores y de
la ciudadanía en general) y las emisiones al medio ambiente, en
niveles tan bajos como las consideraciones sociales, técnicas,
económicas, prácticas y de política pública lo permitan. El ALARA no
es un límite de exposición, sino una práctica cuyo objetivo es lograr
niveles de exposición tan abajo de los límites aplicables como sea
posible. Ello ofrece un margen de error más amplio en caso de que el
control fallara o no fuera el adecuado: es decir, podría aumentar el
nivel de la exposición a la que una persona está sometida, pero aún
así se encontraría por debajo del límite aceptable. Este enfoque se
basa en el sentido común y significa que la exposición de trabajadores
y de la ciudadanía en general se mantiene por debajo de los límites
reglamentarios. El ALARA es mucho más que una mera frase: es un
principio de trabajo, una forma de pensar, una cultura de excelencia
profesional. En un mundo ideal, uno podría reducir a cero la
exposición a materiales peligrosos. En la realidad, reducir la
exposición a un nivel nulo no siempre es posible, pues ciertas
consideraciones sociales, técnicas, económicas, prácticas o de
política pública darán lugar a un nivel de riesgo bajo, pero
aceptable. La Comisión de Regulación Nuclear de Estados Unidos se rige
por prácticas ALARA para determinar los niveles de radiación a los que
los trabajadores pueden estar expuestos.
27. Equivalencia sustancial. Concepto creado en la década de 1990 para
regular los alimentos genéticamente modificados (GM): si un alimento
GM equivale sustancialmente a su antecedente "natural", entonces se
puede asumir que no entraña nuevos riesgos para la salud o la
seguridad (y que, consecuentemente, no requiere pruebas bioquímicas o
toxicológicas adicionales), por lo que su uso comercial es aceptable.
(Véanse también bioseguridad, ingeniería genética, OGM, evaluación de
riesgos.)
28. Erosión genética. En relación con los cultivos agrícolas, proceso
por el que disminuye la diversidad de la dotación genética (conjunto
de todos los genes de una población) de una planta de cultivo
particular. Entre los factores que conducen a la homogeneidad genética
-disminución del germoplasma de un cultivo- se incluyen la sustitución
generalizada de variedades criollas (tradicionales, locales) con
variedades modernas más homogéneas producidas en monocultivos (véase
también Revolución Verde), la destrucción del hábitat y las
transformaciones socioeconómicas.
29. Especie. Categoría taxonómica de las formas vivas que comprende a
organismos sexualmente compatibles que, en condiciones naturales, se
cruzan libremente entre sí o pueden hacerlo. El nombre científico (en
latín) de una especie incluye el nombre del género y la designación de
la propia especie, en ese orden (por ejemplo, Bacillus thuringiensis).
(Véase también biodiversidad.)
30. Evaluación de riesgos. En relación con los organismos manipulados
mediante ingeniería genética, proceso por el que se predice el
comportamiento del organismo modificado. Con respecto de las plantas
transgénicas, el término se refiere a determinar la probabilidad
global de que su introducción deliberada en el medio ambiente provoque
daños ambientales, incluidos efectos adversos en los ecosistemas
naturales y agrícolas, o introduzca nuevos riesgos para la salud
pública. Los daños pueden resultar del efecto directo de una planta
modificada (por ejemplo, carácter alérgeno o aumento de las malezas) o
del flujo de genes hacia plantas no relacionadas y sus consecuencias.
31. Exogamia. Unión sexual entre dos miembros de la misma especie pero
distantemente relacionados, en contraste con la endogamia, por la que
se reproducen individuos estrechamente relacionados. Equivale al cruce
externo o intercruzamiento. En el reino vegetal, la exogamia se da
cuando polen y óvulos provienen de plantas genéticamente distintas
(polinización abierta), permitiendo el flujo de genes. Los sistemas de
reproducción de las plantas comprenden un continuo que va desde la
exogamia exclusiva hasta la endogamia exclusiva (autopolinización);
así, por ejemplo, algunas plantas suelen reproducirse en forma
endógama, pero ocasionalmente llegan a presentar intercruzamiento
(Véase también hibridación.)
32. Flujo de genes (o flujo génico). Intercambio de genes (en una o
ambas direcciones) a baja velocidad entre poblaciones de organismos
relacionadas y sexualmente compatibles, pero distintas (por lo
general). El intercambio de genes resulta de la dispersión de gametos
(células reproductoras maduras, también denominadas células sexuales).
En las plantas, el flujo de genes suele darse a través de la
transferencia de polen (gametos masculinos), proceso mismo que subyace
a la transferencia natural de genes de plantas genéticamente
modificadas a sus parientes silvestres. Por eso es que el flujo de
genes, también denominado migración de genes, puede amenazar la
diversidad de las variedades criollas. (En ocasiones se alude al
proceso, en forma menos rigurosa, como transferencia de genes, pero
este término es más apropiado para referirse a la transferencia de
genes mediante métodos de ingeniería genética.) (Véanse también efecto
no dirigido, transgén, transgénico.)
33. Gen marcador (o marcador genético). Todo segmento de ADN que pueda
identificarse o cuya localización en el cromosoma sea conocida, de
manera que resulte posible usarlo como punto de referencia para ubicar
otros genes. Un gen marcador de selección produce un fenotipo
identificable (es decir, caracteres observables) que puede utilizarse
para rastrear la presencia o ausencia de otros genes (por ejemplo,
genes de interés comercial) en el mismo segmento de ADN transferido a
una célula. (Véase también transformación genética.)
34. Gen. Unidad funcional de la herencia (es decir, la base física
para la transmisión de caracteres de los progenitores a sus
descendientes), y unidad básica de la diversidad biológica. Un gen
consiste en un segmento (locus) de un cromosoma que, en la mayoría de
los organismos, corresponde a una secuencia específica de subunidades
de ADN (pares de bases de los nucleótidos) y que contiene el código
para un producto específico o posee una función asignada. (En los
virus de ARN, los genes se componen de subunidades de ARN.) Algunos
genes dirigen la síntesis de una o más proteínas, en tanto que otros
tienen funciones reguladoras (controlan la expresión de otros genes).
(Véanse también alelo, biodiversidad.). El número de genes varía de un
organismo a otro. Las bacterias tienen unos 5 mil genes, las plantas
entre 20 y 30 mil genes, y los seres humanos unos 100 mil genes. Los
genes sólo suponen una parte del genoma (en los seres humanos, apenas
el 4%): el resto son secuencias de ADN que desempeñan funciones
distintas a la codificación de proteínas, o a caso no tengan ninguna
función.
35. Genes estructurales. Los genes que codifican proteínas.
36. Genes reguladores. Los genes que sirven para activar o desactivar
los mecanismos mediante los cuales un gen estructural se traduce en un
producto (proteína).
37. Genoma. Todo el material hereditario de una célula o virus,
incluida la dotación completa de genes funcionales y no funcionales.
En los organismos superiores (incluidas plantas, animales y humanos),
el genoma abarca el conjunto entero de cromosomas contenidos en el
núcleo celular. En ocasiones se refiere al juego completo (haploide)
de cromosomas que porta un gameto (célula sexual). El genoma humano
contiene 3 mil millones de bases; el trigo 16 mil millones, el maíz 2
mil millones y el de las bacterias menos de 5 millones.
38. Genómica. Es la disciplina biotecnológica que intenta definir y
secuenciar los genomas completos de los seres vivos. Esto implica
determinar la secuencia completa de nucleótidos de todo el genoma,
identificando los genes que contiene (genómica estructural); así como
caracterizar para qué sirven esos genes (genómica funcional). Los
primeros organismos cuyos genomas se secuenciaron por completo fueron
las bacterias Haemophilus influenzae y Mycoplasma genitalium, en 1995.
La secuenciación del genoma del ser humano inició su investigación en
1987 (proyecto Genoma Humano).
39. Germoplasma. Variabilidad genética total disponible para una
población específica de organismos; representada por el conjunto de
células germinales (gametos o células sexuales: el esperma y el óvulo)
o de semillas. El término se utiliza también para describir las
plantas, semillas u otras partes vegetales útiles en la reproducción,
investigación y conservación de cultivos, cuando se les mantiene para
efectos de estudio, manejo o uso de la información genética que poseen
(igual que con los recursos genéticos). (Véase también biodiversidad.)
40. Hibridación. Producción de descendientes (híbridos) a partir de
progenitores genéticamente distintos, ya sea por procesos naturales o
mediante la intervención humana (es decir, selección artificial). En
la práctica agrícola incluye el proceso de cruzamiento de dos
variedades distintas para producir plantas híbridas. Los híbridos
pueden resultar menos o más aptos que cualquiera de los dos
progenitores; a la primera condición se le llama depresión exogámica,
en tanto que la segunda es conocida como vigor híbrido (o heterosis).
El flujo de polen (flujo de genes) entre cultivos transgénicos y sus
parientes silvestres puede dar lugar a progenie híbrida. (En biología
molecular, el término se refiere a la fusión de dos células distintas
para producir anticuerpos monoclonales, o también a la unión de hebras
complementarias de ADN o RNA.)
41. Ingeniería genética (modificación genética). Alteración selectiva
y deliberada del genoma de un organismo, al introducir, modificar o
eliminar genes específicos mediante técnicas de biología molecular.
Incluye la alteración del material genético de un organismo a fin de
producir proteínas endógenas (internas) con propiedades distintas de
las del organismo no manipulado, o para producir proteínas totalmente
diferentes (extrañas), así como los cambios producidos por métodos
menos directos y precisos, como la mutación inducida por la aplicación
de sustancias químicas o radiación. Hay quienes usan el término
"ingeniería genética" (y sus sinónimos) para referirse al empalme de
genes y la tecnología del ADN recombinante, aunque en un uso más
preciso estos últimos se refieren específicamente a la unión de ADN de
distintas fuentes o especies (por ejemplo, plantas y microbios) y a la
introducción de ADN no nativo (transgén) en un organismo. (Véase
también transgénico.) Asimismo, en ocasiones se usa "ingeniería
genética" en forma más amplia, para abarcar toda intervención humana,
incluidas las técnicas de reproducción clásicas, convencionales, para
el mejoramiento de los cultivos y otros medios de selección
artificial. (Véanse también biotecnología, OGM, OVM.). La extracción
del ADN de un organismo donante para ser insertado en otro organismo
se le llama vector. Los nuevos genes insertados no funcionan a menos
que se inserte con ellos un promotor, una especie de "interruptor
genético" para activarlos. El promotor que se usa más es un gen viral,
procedente del virus del mosaico de la coliflor: lo encontramos en el
90% de los cultivos transgénicos. En 1973 los genetistas Herbert Boyer
y Stanley Cohen crearon el primer organismo transgénico en el
laboratorio (insertando genes de un sapo africano en bacterias).
42. Investigación genómica. Campo de estudio científico que busca
conocer la naturaleza (es decir, secuencias de ADN) y funciones
específicas de los genes en los organismos vivos. En combinación con
la bioinformática, puede aplicarse al desarrollo de cultivos
transgénicos y otras biotecnologías; incluye la integración de mapas
de genes y la identificación de combinaciones genéticas.
43. Maleza. En términos generales, cualquier planta no deseada que
interfiere con las actividades humanas (incluidos los sistemas
agrícolas) o los hábitats naturales. El concepto de maleza es bastante
subjetivo; muy diversas plantas pueden ser consideradas maleza por
distintas razones (por ejemplo, crecimiento rápido, persistencia,
carácter invasor, efectos tóxicos en el ganado, etcétera). Los
cultivos resistentes a los herbicidas, creados para permitir un mejor
control de la maleza, pueden paradójicamente agravar el problema de la
maleza. (Véase también plaga.)
44. OGM (organismo genéticamente modificado). Término amplio utilizado
para identificar a los organismos que fueron manipulados mediante
técnicas de genética molecular con el propósito de que exhiban nuevos
caracteres. También se les denomina organismos transgénicos. (Véanse
ingeniería genética, organismos vivos modificados, transgénicos.)
45. Organismo vivo modificado (OVM). De conformidad con la definición
del Protocolo de Cartagena sobre Seguridad de la Biotecnología
(Protocolo sobre Bioseguridad), del Convenio sobre la Diversidad
Biológica, cualquier organismo que posea una combinación nueva de
material genético obtenida mediante el uso de la biotecnología moderna
(es decir, técnicas de manipulación in vitro de ácidos nucleicos,
incluidos métodos de ADN recombinante, y técnicas de fusión celular
que permiten trascender las barreras naturales de la reproducción). En
ocasiones se utiliza el término como sinónimo de organismo
genéticamente modificado (OGM).
46. Plaga. Cualquier especie que interfiere con las actividades, la
propiedad o la salud humanas, o que resulta inconveniente por otros
motivos. Las plagas de importancia económica que suelen afectar los
cultivos abarcan malezas, artrópodos (incluidos insectos y ácaros),
patógenos microbianos y nemátodos (gusanos), así como animales
superiores (por ejemplo, mamíferos y aves).
47. Plaguicida. Cualquier sustancia o agente empleado para destruir un
organismo plaga. Los plaguicidas comunes incluyen insecticidas (para
matar insectos), acaricidas (contra ácaros y garrapatas), herbicidas
(para eliminar malezas), fungicidas (contra hongos) y nematicidas
(contra nemátodos) Los plaguicidas suelen clasificarse en dos grandes
grupos: compuestos químicos convencionales y bioplaguicidas (o
plaguicidas biológicos), derivados de organismos o sustancias
naturales y entre los que se incluyen los microbianos (es decir,
organismos vivos), los bioquímicos (por ejemplo, feromonas) y las
plantas con propiedades plaguicidas (por ejemplo, cultivos Bt). (Véase
también planta protegida contra plagas.)
48. Planta protegida contra plagas. Cualquier planta de cultivo
modificada genéticamente, mediante tecnologías ya sea convencionales o
transgénicas, a efecto de contener genes que expresan un carácter
plaguicida. Las plantas transgénicas protegidas contra plagas de uso
más extendido hoy día son los cultivos Bt. (Véanse también plaga,
plaguicida.)
49. Proteína. Son largas cadenas de moléculas más pequeñas llamadas
aminoácidos (aunque pueden contener también algunos grupos químicos
distintos, como grasas, hidratos de carbono o metales. Existen sólo 20
tipos distintos de aminoácidos, que combinados de diferentes maneras
dan origen a todas las proteínas que constituyen a los seres vivos de
nuestro plantea. Toda proteína es resultado de la expresión de un gen.
Las proteínas son un constituyente fundamental de la materia viva, son
los cimientos de los sistemas vivos y desempeñan todo tipo de
funciones en el organismo: estructurales, como en las membranas
celulares; reguladoras de los procesos biológicos, como las hormonas
de naturaleza proteica; catalíticas, como los enzimas, que facilitan
las reacciones bioquímicas; transportadoras, como la hemoglobina
transportadora del oxígeno en la sangre; defensivas, como las
inmunoglobulinas. El cuerpo humano contiene más de 30 mil tipos
diferentes de proteínas, cada una con una función específica.
50. Raza. Grupo de organismos de una especie que se distinguen
genética o fisiológicamente de otros miembros de la especie. En
antropología el término se usa para describir los distintos tipos
humanos, como caucásico, negroide y mongoloide. Las razas o variedades
criollas son variedades de plantas cultivadas que los campesinos han
ido produciendo localmente mediante un largo proceso informal de
selección artificial de ejemplares que muestran características que
los hacen aptos para determinadas condiciones de crecimiento. Se
calcula, por ejemplo, que existen más de 120 mil razas o variedades
criollas de arroz. (Tomado de: The New Penguin Dictionary of Science,
M. J. Clugston, 1998.)
51. Recombinación. Unión de genes (es decir, segmentos de ADN),
conjuntos de genes o partes de genes para dar lugar a nuevas
combinaciones, ya sea biológicamente o por medio de la manipulación en
laboratorio (por ejemplo, mediante ingeniería genética). La
recombinación genética se clasifica como intragenérica (entre especies
del mismo género) o intergenérica (más allá de los límites de las
especies). En las plantas, la recombinación tiene lugar en forma
natural durante la reproducción sexual en la medida en que los
cromosomas forman nuevas asociaciones.
52. Recursos genéticos. Material genético que sirve como fuente para
el aprovechamiento humano actual y futuro. En el caso de las plantas,
incluyen cultivares (variedades) modernos, variedades criollas
(tradicionales) y parientes silvestres (incluidas malezas) de las
especies de cultivo. Los cultivadores dependen de una amplia y diversa
base genética para mejorar el rendimiento, la calidad y la adaptación
a condiciones ambientales extremas de los cultivos. (Véanse también
biodiversidad, ADN, germoplasma.)
53. Resistencia (o protección) a través de una cubierta proteica (CP).
Resistencia de una planta a infecciones virales que se obtiene al
empalmar en el genoma vegetal un gen vírico por el que se expresa la
cubierta proteica (cápside) de un virus (por lo general) relacionado.
Es la forma de resistencia derivada de un patógeno (RDP) más
ampliamente utilizada. Su eficacia ha quedado demostrada en numerosos
cultivos y para una gran variedad de virus de ARN, aunque todavía no
se conoce a cabalidad el mecanismo por el que opera. Las plantas
modificadas que contienen transgenes de protección viral pueden
coinfectarse naturalmente con numerosos virus, y han despertado
preocupaciones en materia de bioseguridad, entre otras: la creación de
nuevos virus, un aumento en la gama de virus que pueden alojarse en la
planta y enfermedades virales de mayor gravedad.
54. Revolución Verde. Avances tecnológicos en la agricultura de los
países en desarrollo a partir de 1960. Por lo general, el término se
refiere al desarrollo y uso de variedades modernas de cereales de alto
rendimiento (en especial arroz y trigo), con aplicación de
plaguicidas, herbicidas y fertilizantes químicos, así como de técnicas
de irrigación. En ocasiones se utiliza en forma más amplia para aludir
al desarrollo agrícola de capital intensivo que incorpora las
innovaciones de la tecnología en materia de semillas híbridas (con el
consecuente desplazamiento de las variedades criollas o tradicionales,
adaptadas a la localidad).
55. Sui generis. En relación con un sistema de derechos de propiedad
intelectual, es una forma alternativa, única, de protección de DPI
específicamente diseñada para un contexto y necesidades determinados.
Literalmente, "de su género".
56. Teocintle. Zea mexicana, planta forrajera tropical americana, en
la que las semillas no están unidas a una mazorca, sino que más bien
la inflorescencia femenina (la espiga) consiste en una sola fila de
seis o más semillas, cada una de las cuales contiene un endosperma
compacto, rígido, de forma parecida a la de las rosetas o palomitas de
maíz, cubierto con una cáscara dura (la cúpula). El teocintle es uno
de los antecesores que contribuyó genéticamente al desarrollo del maíz
moderno. (Adaptado de y otras fuentes.)
57. Tercera Revolución Verde. Se asocia a la ingeniería genética.
58. Transformación genética. Proceso por el que se transfiere
directamente ADN libre (es decir, no cromosómico y asociado a un
vector) de un organismo donador a una célula receptora capaz de
producir un organismo transgénico. (Véase también ADN recombinante.)
59. Transgén. "Paquete" de material genético (ADN) que se inserta en
el genoma de una célula mediante técnicas de empalme de genes,
incluida la transferencia de genes de especies distintas en el genoma
de un organismo huésped. Junto con los genes de interés (es decir, los
que expresan o codifican una nueva proteína), el transgén puede
contener material genético promotor, regulador o marcador. Un transgén
puede consistir en un gen (o genes) de un organismo distinto (es
decir, ADN extraño) o bien genes creados artificialmente. (Compárese
con flujo de genes; véanse también gen marcador, ADN recombinante,
vector.)
60. Transgénico. Organismo que contiene material genético (ADN) nuevo,
derivado de un organismo distinto de sus progenitores o añadido al
material genético progenitor; el término incluye a la progenie de un
organismo genéticamente modificado. El ADN extraño (no nativo) se
incorpora en una etapa temprana del desarrollo; está presente en las
células germinales (o reproductoras, espermas u óvulos) y en las
células somáticas, y se transmite a la progenie por herencia
mendeliana. Las plantas transgénicas suelen contener ADN de cuando
menos un organismo no relacionado, sea un virus, una bacteria, algún
animal u otra planta. (Véanse también ingeniería genética, planta
protegida contra plagas.)
61. Variedad criolla. Variedad de cultivo con una amplia base genética
(marcadamente heterocigótica, en términos genéticos), que ha sido
resultado de siglos de desarrollo y adaptación a tipos de suelo y
microclimas particulares. Las variedades criollas se han mejorado a
partir de los procesos tradicionales de selección utilizados por los
agricultores locales -y no como resultado de los métodos de
reproducción que usan los cultivadores profesionales (obtentores) de
plantas- y constituyen una importante fuente de genes diversos para
los cultivadores de plantas. (Véanse también alelo, flujo de genes,
recursos genéticos, raza.)
62. Variedad. Categoría empleada en la clasificación de plantas y
animales, inmediata inferior a la de especie. Una variedad consiste en
un grupo de individuos con características distintivas genéticamente
heredadas que los hacen diferir de otros ejemplares de la misma
especie. Los miembros de distintas variedades de una misma especie
pueden aparearse entre sí. Entre los ejemplos de variedades se
incluyen las razas de los animales domésticos y las razas humanas.
(Tomado de: A Dictionary of Biology, Oxford University Press, Market
House Books, 2000.)
63. Vector. Agente autorreproducible por el que se introducen nuevos
genes en las células para producir ADN recombinante. Los vectores
incluyen plásmidos (es decir, pequeñas moléculas circulares de ADN
extracromosómico que se encuentran en las bacterias), así como virus y
otras formas de ADN. (En patología vegetal, un vector es un organismo
capaz de transmitir un patógeno de un huésped a otro; por ejemplo, los
insectos herbívoros portadores de virus.) (Véanse también cromosoma,
transgén.). www.EcoPortal.net
[1] Este diccionario ha sido elaborado en base al adaptado de
Transgenic Crops: An Environmental Assessment, Henry A. Wallace Center
for Agricultural and Environmental Policy at Winrock International
(enero de 2001), mencionado por la Comisión para la Cooperación
Ambiental de América del Norte en su Informe del Secretariado conforme
al Artículo 13 del Acuerdo de Cooperación Ambiental de América del
Norte (ACAAN) denominado "Maíz y biodiversidad: efectos del maíz
transgénico en México" que fue terminado el 31 de agosto de 2004.
También se han tomado conceptos de Jorge Riechmann en su libro
"Cultivos y alimentos transgénicos. Una guía crítica", Fundación 1º de
Mayo, Libros de la Catarata, Madrid, 2000. Otros conceptos son aportes
de Ciepac.
* Gustavo Castro Soto,
CIEPAC, A.C. Fuente CEIPAC.org
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El
Debate sobre los Transgénicos, Por Carmelo Ruiz Marrero *
"Los alimentos transgénicos que ya estamos comiendo no están
etiquetados como tales, por lo tanto no tenemos manera de
identificarlos o evitarlos, y tampoco se puede hacer un estudio
epidemiológico para ver qué efectos podrían tener sobre nosotros".
A través del mundo entero se ha desatado una furiosa polémica en torno
a los cultivos y alimentos genéticamente alterados, también conocidos
como transgénicos.
Ecologistas, agricultores, intelectuales y académicos progresistas,
pueblos indígenas, estudiantes, biólogos, agrónomos y ciudadanos
comunes y corrientes de todos los caminos de la vida, de los más
diversos rincones del planeta sostienen que la manipulación genética
presenta serias interrogantes sociales y ecológicas, las cuales sus
proponentes no han abordado de manera apropiada, o siquiera honesta.
Plantean que los transgénicos no son seguros, que se trata de una
tecnología con riesgos inherentes, y que implica nuevas formas de
dependencia y dominación para agricultores y consumidores.
Puerto Rico no es ajeno a este asunto. Gran parte de la semilla
transgénica que se siembra en Estados Unidos va de nuestra nación.
Además, documentos del Departamento de Agricultura Federal (USDA)
muestran que Puerto Rico es uno de los lugares preferidos por las
compañías de biotecnología para realizar sus experimentos con este
tipo de cultivos. De hecho, aquí se han realizado más experimentos
agrícolas transgénicos por milla cuadrada que en cualquier estado de
Estados Unidos con la posible excepción de Hawaii. Por lo tanto, este
asunto concierne directamente a todos los puertorriqueños.
Expliquemos los conceptos básicos.
Todos los seres vivos transmiten sus rasgos a sus descendientes
mediante genes. El conjunto de los genes de un organismo se conoce
como su código genético o genoma. Los genes de todos los seres vivos
están hechos de la misma sustancia: ácido desoxiribonucléico o ADN. La
premisa científica de la ingeniería genética es que hay un gen
correspondiente para cada rasgo; por ejemplo, un gen determina el
color de los ojos de una persona mientras que otro puede determinar su
susceptibilidad a alguna enfermedad, como la diabetes.
La ingeniería genética hace posible transferir genes de una especie a
otra, algo imposible mediante la reproducción sexual o algún otro
proceso natural. Por ejemplo, ya es posible insertar genes de
bacterias y virus en el maíz, genes de pescado en el tomate, genes
humanos en el arroz y teóricamente no hay razón por la cual no se
puedan transferir genes de diferentes plantas o animales al código
genético humano. Se le llama transgénico a un organismo al que se le
han insertado genes foráneos mediante esta tecnología.
No es ciencia ficción. En 1996 se cosecharon en Estados Unidos los
primeros cultivos transgénicos para uso comercial y en los años
siguientes el área sembrada con estos creció de manera explosiva. Para
el año 2002 había alrededor de 145 millones de acres en el mundo
sembrados con cultivos transgénicos. Hoy un 94% de los cultivos
transgénicos del mundo se siembra en cuatro países del hemisferio
americano: Estados Unidos (63%), Argentina (21%), Canadá (6%) y Brasil
(4%).
La gran mayoría de estos cultivos es de soya y maíz y el resto es
mayormente algodón y canola. En el año 2003, 80% de la soya, 70% del
algodón, 60% de la canola y 38% del maíz sembrados en Estados Unidos
fueron transgénicos. Aproximadamente 70% de los productos procesados
en los supermercados estadunidenses tiene contenido transgénico.
Se nos dice que estos cultivos pondrán fin al hambre. Pero los
cultivos transgénicos actualmente comercializados no fueron alterados
genéticamente para mejorar su contenido nutricional o su sabor. 75% de
ellos (soya y canola) fue alterado para ser resistente a herbicidas,
17% (maíz y algodón) para producir un veneno insecticida y el restante
8% para hacer ambas cosas.
Los impulsores de la revolución genética son ambiciosos; esperan en el
futuro comercializar arroz, trigo, papas, tomates, frutas, árboles,
pescado, cerdos y hasta césped transgénicos, y ya se está hablando de
trastocar el código genético humano.
Los riesgos
¿Y cuál es el problema entonces? ¿Qué peligros pueden traernos estos
nuevos productos? La Agencia Federal de Alimentos y Medicamentos (FDA)
y las transnacionales de la biotecnología (como Monsanto, Dow,
Syngenta y Aventis) nos aseguran que no hay ningún riesgo para la
salud o al medio ambiente. Pero tengan en cuenta lo siguiente:
En 1998 el renombrado científico Arpad Pusztai, del Rowett Research
Institute de Escocia, analizó papas transgénicas que producían una
toxina insecticida llamada lectina GNA y encontró que los niveles de
nutrientes en ellas estaban muy fuera de lo normal, algo totalmente
inesperado. Por ejemplo, algunas tenían 20% menos proteína que las
papas normales.
El doctor Pusztai alimentó un grupo de ratas con estas papas. Sus
sistemas inmunológicos se perjudicaron. Los órganos de algunas de
estas ratas bajaron de peso, incluyendo el hígado, los testículos y el
cerebro. Otras tuvieron crecimiento descontrolado en las células de su
sistema digestivo, lo cual podría ser un síntoma precursor de cáncer.
Dado que la lectina GNA es inofensiva a los mamíferos, Pusztai dedujo
que los efectos dañinos son causados por el proceso mismo de
alteración genética de las papas.
Tras divulgar esta información en la prensa, Pusztai fue objeto de una
campaña de calumnias. Pero en febrero de 1999, 23 colegas científicos
de 13 países publicaron un memorando de apoyo a Pusztai y a las
conclusiones de su estudio.
El año pasado una veintena de destacados científicos de siete países,
que abarcan las disciplinas de agroecología, agronomía, biomatemática,
botánica, química médica, ecología, histopatología, ecología
microbiana, genética molecular, bioquímica nutricional, fisiología,
toxicología y virología, incluyendo el Dr. Pusztai, formaron el Grupo
de Ciencia Independiente y presentaron un informe sobre los cultivos
transgénicos en el que afirman lo siguiente:
* No se ha demostrado que los transgénicos sean seguros. Animales de
laboratorio alimentados con estos alimentos han desarrollado
deformidades severas.
* "Los peligros más graves de la ingeniería genética son inherentes al
proceso mismo", dice textualmente el documento. Por ejemplo, en 2001
se creó "accidentalmente" un virus letal para el ratón en el curso de
un experimento aparentemente inocente e inocuo.
*"Técnicas nuevas permiten crear en el laboratorio, en cuestión de
minutos, millones de virus recombinantes que nunca han existido antes.
Los virus, bacterias y su material genético, que son causantes de
enfermedades, constituyen los principales materiales y herramientas de
la ingeniería genética, así como de la fabricación planificada de
armas biológicas".
* "Existen pruebas experimentales de que ADN transgénico ha sido
absorbido por bacterias del suelo y del intestino de voluntarios
humanos". Dado que algunas de estas secuencias contienen genes que
otorgan resistencia a antibióticos, estos alimentos podrían dificultar
el tratamiento de infecciones.
* "Se sabe que el ADN transgénico puede saltar al genoma de células de
mamíferos, aumentando la posibilidad de cáncer. No puede excluirse la
posibilidad de que alimentar a animales con productos transgénicos,
como maíz, puede acarrear riesgos, no solamente para los animales sino
también para los seres humanos que consumen los productos animales".
"La FDA no fiscaliza los alimentos transgénicos", declaró el grupo
ecologista estadunidense Amigos de la Tierra USA, en un informe
publicado en 2003. Según el documento, lo que tiene la agencia es un
proceso de "consulta voluntaria" que le permite a las corporaciones
biotecnológicas decidir cuáles pruebas de seguridad llevarán a cabo,
si alguna, y cómo se ejecutarán. "La compañía determina cuáles datos,
si algunos, son compartidos con las autoridades reglamentadoras. De
hecho, la compañía hasta determina si va a consultar con la FDA o no".
Los alimentos transgénicos que ya estamos comiendo no están
etiquetados como tales, por lo tanto no tenemos manera de
identificarlos o evitarlos, y tampoco se puede hacer un estudio
epidemiológico para ver qué efectos podrían tener sobre nosotros. Por
eso los críticos de la ingeniería genética reclaman que se etiqueten
estos productos.
* (Publicado en el semanario puertorriqueño Claridad, 16 de septiembre
2004)
Revisión del texto por Tania Fernández para Ecoportal

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Los Transgénicos en el
Mundo, Por José Santamarta *
Los cultivos transgénicos están muy concentrados en apenas 6 países,
en unos pocos cultivos y en unas pocas características. Aunque hay
muchas plantas transgénicas, sólo unas pocas se cultivan.
El Qué, Quién, Cuánto, Cuándo, Dónde y Por qué de los Transgénicos
Qué
Los cultivos transgénicos están muy concentrados en apenas 6 países,
en unos pocos cultivos y en unas pocas características. Aunque hay
muchas plantas transgénicas, sólo unas pocas se cultivan. La soja
transgénica, con 41,4 millones de hectáreas en 2003, representó el 61%
del área transgénica mundial; el maíz, con 15,5 millones de hectáreas,
el 23%. El resto corresponde al algodón, con 7,2 millones de hectáreas
y el 11% del total mundial, y a la colza, con 3,6 millones de
hectáreas y el 5% del total mundial.
- En el año 2003 el 55% de los 76 millones de hectáreas de soja
cultivadas en el mundo correspondió a la soja transgénica, el 21% de
los 34 millones de hectáreas cultivadas de algodón, el 16% de la colza
de los 22 millones de hectáreas cultivadas en el mundo, y el 11% de
los 140 millones de hectáreas de maíz cultivadas en el mundo
correspondió al maíz transgénico. Si se suman los cuatro cultivos
citados, el 25% de los 272 millones de hectáreas correspondió a los
cultivos transgénicos.
Quién
Monsanto tiene el 80% del mercado de las plantas transgénicas, seguida
por Aventis con el 7%, Syngenta (antes Novartis) con el 5%, BASF con
el 5% y DuPont con el 3%. Estas empresas también producen el 60% de
los plaguicidas y el 23% de las semillas comerciales.
Cómo
La práctica totalidad de los cultivos transgénicos han sido
manipulados para reemplazar a sustancias químicas de amplio uso, sobre
todo insecticidas (Bacillus thuringiensis) y herbicidas (glifosato o
glufosinato, fabricados también por las mismas empresas que venden las
semillas). La mayoría de las plantas transgénicas incorporan un gen de
resistencia a los antibióticos (gen marcador). Cerca del 18% por
ciento de los cultivos transgénicos mundiales son variedades Bt (Bacillus
thuringiensis), sobre todo de maíz (9,1 millones de hectáreas, 13% del
total mundial en 2003), manipuladas para producir una toxina contra
los insectos (12,2 millones de hectáreas en total), y el 73% son
cultivos transgénicos de soja (41,4 millones de hectáreas, 61%), maíz,
colza y algodón diseñados para resistir a herbicidas como el glifosato
o el glufosinato. El resto llevan ambas características, Bt y
resistencia al glifosato.
Dónde
Estados Unidos (63%), Argentina (21%), Canadá (6%), China (4%), Brasil
(4%) y Suráfrica (1%) representan el 99% de la superficie plantada con
transgénicos en 2003, aunque en el resto del mundo, afortunadamente,
no pasan de ocupar un lugar marginal. No obstante, ha aumentado el
número de países con cultivos transgénicos, 6 en 1996, 9 en 1998, 13
en 2001, y 18 en 2003. Los transgénicos se cultivan en 7 países
industrializados (Estados Unidos, Canadá, Australia, España, Alemania,
Rumania y Bulgaria) y en 11 países en desarrollo (Argentina, China,
Suráfrica, México, Indonesia, Brasil, India, Uruguay, Colombia,
Honduras y Filipinas).
- El ISAAA prevé que en los próximos cinco años 10 millones de
agricultores de 25 países sembrarán 100 millones de hectáreas de
cultivos transgénicos, y el valor del mercado mundial de transgénicos
pasará de los actuales 4.500 millones de dólares de este año a 5.000
millones en el año 2005.
- Estados Unidos sembró 42,8 millones de hectáreas con cultivos
transgénicos, un 10% más que en 2002, representando el 63% del total
mundial (básicamente maíz Bt y soja tolerante a herbicidas). Argentina
plantó 13,9 millones de hectáreas, un 3% más que en 2002 y un 21% del
total mundial (maíz Bt, y casi el 100% de la superficie de soja).
Canadá cultivó 4,4 millones de hectáreas, el 6% del total mundial y un
26% más que en 2002 (colza, maíz Bt y soja tolerante a herbicidas).
- Brasil, que en 2003 sembró soja transgénica legalmente por primera
vez (ya se importaban semillas de soja transgénica de contrabando,
procedentes de Argentina), a pesar de las promesas electorales del
presidente Lula y de la oposición de buena parte del PT, plantó 3
millones de hectáreas, un 4% del total mundial (en su totalidad soja
resistente al herbicida glifosato, que vende Monsanto, al igual que
las semillas transgénicas).
- China plantó 2,8 millones de hectáreas de algodón transgénico (58%
del cultivo nacional de algodón), con un aumento del 33% respecto a
2002 y el 4% del total mundial. Suráfrica sembró 400.000 hectáreas, un
33% más que en 2002 y un 1% del total mundial (maíz Bt, algodón y
soja). En Australia disminuyó la superficie cultivada, que fue de sólo
100.000 hectáreas de algodón transgénico. India plantó algodón Bt por
segundo año, llegando a 100.000 hectáreas en 2003. Uruguay plantó
60.000 hectáreas de soja y maíz Bt, y Rumania sembró 70.000 hectáreas
de soja transgénica.
- España siguió siendo el único país de la Unión Europea que sembró
una superficie importante con cultivos transgénicos, 32.000 hectáreas
de maíz Bt, con un aumento del 33% respecto a 2002, aunque deberá
dejar de cultivarlo, por la utilización de antibióticos, que inducen a
resistencias, tras la resolución del Parlamento Europeo. En el resto
de Europa, Alemania sembró una pequeña superficie con maíz Bt, y
Bulgaria siguió cultivando unos pocos miles de hectáreas de maíz
tolerante a herbicidas.
- Filipinas sembró por primera vez cultivos transgénicos en 2003, unas
20.000 hectáreas de maíz Bt. En Indonesia los agricultores sembraron
una pequeña superficie con algodón Bt en Sulawesi. Colombia aumentó
las plantaciones de maíz Bt hasta unas 5.000 hectáreas, y Honduras
plantó 2.000 hectáreas de maíz Bt en 2003 (500 hectáreas en 2002).
México cultivó 25.000 hectáreas de maíz Bt y 10.000 hectáreas de soja
tolerante al herbicida glifosato.
Cuándo
La progresión ha sido espectacular, desde el primer cultivo
transgénico de tabaco en 1992 en China, y las primeras plantaciones
comerciales en Estados Unidos en 1994. En 1995 se cultivaron apenas
200.000 hectáreas, en 1996 se pasó a 1,7 millones de hectáreas, en
1997 a 11 millones, en 1998 se cultivaron 27,8 millones, en 1999 se
plantaron 39,9 millones, 43 millones en 2000, 52,6 millones en 2001,
58,7 millones en 2002 y en el año 2003 se alcanzaron los 67,7 millones
de hectáreas, con un crecimiento mundial del 15% (11% en los países
industrializados respecto a 2002 y un 28% de aumento en los países en
desarrollo).
Cuánto
En 1983 se creó la primera planta transgénica, y en 20 años los
cultivos transgénicos, impulsados por unas pocas multinacionales,
pasaron de la nada a más de 67,7 millones de hectáreas en el año 2003,
sin que aún se conozcan sus consecuencias sobre la salud y el medio
ambiente, y en contradicción con el más elemental principio de
precaución. Según el Servicio Internacional para la Adquisición de
Aplicaciones Agrobiotecnológicas (ISAAA), el área mundial de cultivos
transgénicos se multiplicó por 40 desde 1996.
Por qué
Las plantas transgénicas son mayoritariamente resistentes a los
herbicidas, y se venden formando parte de un "paquete de tecnología"
que incluye la semilla transgénica y el herbicida al que es
resistente. Los dos productos principales son actualmente el "Roundup
Ready" de Monsanto que tolera su herbicida "Roundup" (glifosato), y el
"Liberty Link" de AgrEvo que tolera su herbicida "Liberty" (glufosinato).
- Puede parecer contradictorio y demagógico, pero un objetivo
declarado de tales plantas transgénicas es reducir el uso de
herbicidas. Al diseñar cultivos tolerantes a niveles muy altos de
exposición a un herbicida (que es un producto químico tóxico para la
mayoría de las plantas), las empresas ofrecen a los agricultores la
opción de usar potentes aplicaciones de herbicidas en la estación de
crecimiento, en lugar de la práctica normal que requiere una serie de
aplicaciones de varios compuestos diferentes. A pesar de lo que
pregonan las empresas fabricantes, en la práctica aumenta la cantidad
de herbicidas aplicados, al no afectar a las plantas cultivadas, pero
su simplicidad facilita el trabajo de muchos agricultores.
- Otro beneficio potencial pregonado por Monsanto es que pueden
permitir "el mínimo laboreo", las técnicas de cultivo que reducen la
necesidad de arar o incluso lo eliminan completamente. Una de las
razones para arar es eliminar las malas hierbas, pero al dejar la
tierra desnuda, el arado agrava la erosión del suelo fértil.
- Las plantas transgénicas resistentes a los herbicidas, al igual que
los cultivos Bt, son una extensión del modelo actual basado en los
plaguicidas. Pueden permitir una reducción del uso de los herbicidas a
corto plazo, pero su adopción generalizada promoverá la dependencia de
los herbicidas. En muchas partes del mundo en desarrollo, donde hoy
apenas se usan herbicidas, el hábito de su uso podría agravar la
crisis ambiental: los herbicidas son tóxicos para muchos organismos
del suelo, contaminan las aguas subterráneas y pueden tener efectos a
largo plazo en las personas y en la fauna. Y, por supuesto, la
resistencia aparecerá, pues se favorece la dependencia de unos pocos
herbicidas de amplio espectro (glifosato y glufosinato), por lo que la
resistencia se desarrollará más rápidamente, y la agricultura será más
vulnerable. En EE UU el uso generalizado de Roundup (glifosato) en la
soja Roundup Ready ha promovido varias especies de malas hierbas
resistentes a ese herbicida.
El Bacillus thuringiensis (Bt) transgénico reemplaza a un insecticida,
que antes se rociaba sobre las plantas, por otro dentro de la misma
planta. La resistencia de las plagas al Bt podría aparecer en pocos
años, afectando no sólo a los cultivos transgénicos, dado que el Bt
también se usa en los cultivos convencionales. Los agricultores verán
cómo uno de los plaguicidas más benigno ambientalmente dejará de ser
útil. Los cultivos Bt son un retroceso a los peores días del empleo
masivo de plaguicidas químicos, cuando se animaba a que los
agricultores rociaran sus campos con plaguicidas cuya toxicidad no
tardó en aparecer. El Bt está programado para atacar a la plaga
durante todo el periodo de crecimiento de la planta, aumentando la
probabilidad de resistencia, al aumentar al máximo la exposición.
En 1997, un año después de su primera plantación comercial en Canadá,
un agricultor informó, y las pruebas de ADN confirmaron, que la colza
Roundup Ready se había propagado, por polinización, a una especie
silvestre cercana, que crecía en los márgenes del sembrado,
produciendo una mala hierba con resistencia al herbicida. El gen con
resistencia al herbicida había "escapado." Había aparecido una grave
contaminación, la genética, al abrir la caja de Pandora transgénica.
Si un cultivo transgénico es capaz de reproducirse sexualmente (y
generalmente lo es), la fuga de "transgenes" es inevitable, lo que
puede tener graves consecuencias en las zonas de gran diversidad
agrícola. El algodón de Monsanto, mezcla de Roundup Ready y Bt, está
en el mercado desde hace varios años. En el futuro podría difundir una
amplia variedad de potentes genes en la naturaleza.
Todas las semillas transgénicas están patentadas. Hasta ahora los
agricultores podían comprar las semillas, incluso las patentadas, y
podían usarlas posteriormente en sus propios cultivos e incluso
cambiarlas por otras semillas. Pero con las nuevas leyes de patentes,
todas esas actividades son ilegales; el comprador paga por usar una
sola vez el germoplasma.
El derecho a poseer genes es un fenómeno nuevo en la historia mundial
y sus efectos en la agricultura, y en la vida en general, todavía es
muy incierto. Las multinacionales argumentan que la propiedad
intelectual es esencial para que prospere su industria. Para otros se
trata de un nuevo neofeudalismo, que convierte a los agricultores en
los nuevos siervos de las multinacionales, que les venden semillas y
plaguicidas y les compran la producción a muy bajos precios, sin
dejarles ni oficio ni beneficio, con el único consuelo de la propiedad
formal sobre la tierra que cultivan. En la práctica, una especie de
franquicia de Monsanto. Las multinacionales de las semillas
transgénicas han iniciado una nueva era, cuyo fin es controlar la
industria más importante y básica (todos comemos todos los días, y la
mayoría tres veces), una industria que factura más de 2 billones de
dólares, la industria alimentaria.
Las patentes son un ingrediente importante en la expansión de la
industria. Las ventas globales de plantas transgénicas crecieron de 75
millones de dólares en 1995 a 4.500 millones en 2003. Se espera que
las ventas alcancen los 5.000 millones en 2005 y 25.000 millones en el
año 2010.
Las patentes dan a las multinacionales un enorme poder sobre los
agricultores. Para defender sus derechos sobre las patentes, las
cuatro o cinco multinacionales del sector exigen a los agricultores
que firmen "contratos de semillas", un fenómeno totalmente nuevo en la
agricultura. Los contratos pueden estipular qué marca de plaguicidas
debe usar el agricultor, una especie de mercado cautivo para algunos
herbicidas en estos "paquetes tecnológicos."
La lucha para reforzar las patentes no se detendrá con este tipo de
contratos. La llamada "tecnología de protección de los genes",
popularmente denominada "terminator", puede hacer que los contratos
sobre las semillas sean una realidad biológica, al igual que los
actuales desarrollos tecnológicos. La tecnología terminator o
similares (traitor) impiden que las semillas recolectadas vuelvan a
germinar. La tecnología terminator aumentará la uniformidad de los
cultivos al restringir la práctica de guardar y cruzar semillas de un
año para otro por los agricultores.
Y en cuanto al potencial de la biotecnología para alimentar a la
población mundial, las tendencias actuales no son muy alentadoras. El
problema del hambre, que afecta según la FAO a 842 millones de
personas, es un problema de distribución y de desigualdades, y no de
falta de alimentos, que sobran. Las plantas transgénicas están hechas
para dar beneficios a las 4 multinacionales que las fabrican, y no
para alimentar a los pobres del mundo. Pretender adornar con el
supuesto altruismo de alimentar a los hambrientos lo que es una
apropiación y un oligopolio sobre la alimentación, es uno de los
mayores escarnios contemporáneos.
La agricultura ecológica, con mezcla de cultivos, sin empleo de
herbicidas y otros plaguicidas ni abonos químicos, con mezcla de
ganado y cultivos de leguminosas, permite obtener mejores resultados a
largo plazo, y es el nuevo paradigma agrícola de la sostenibilidad,
muy diferente al enfoque tecnocrático que hoy domina el pensamiento.
El rechazo de los consumidores y de los fabricantes y grandes
comercializadores de alimentos en Europa ha reducido el consumo de los
alimentos transgénicos. Las exportaciones estadounidenses de soja y
maíz a la Unión Europea han caído estrepitosamente.
Los consumidores podemos y debemos rechazar los transgénicos, por
razones de salud (alergias, resistencia a los antibióticos), de la
calidad de los alimentos, de los riesgos ambientales (contaminación
genética, pérdida de biodiversidad, resistencias) y de los riesgos
económicos y políticos que se derivarían de poner nuestra alimentación
en manos de cinco grandes multinacionales.
El rápido lanzamiento de los cultivos transgénicos es muy parecido al
del DDT y a las centrales nucleares, hoy en crisis. La combinación de
oposición pública y crisis financiera forzó a la paralización del
desarrollo de estas tecnologías, después de que sus efectos en el
medio ambiente y en la salud humana demostraran ser más complejos,
difusos y duraderos que las promesas que acompañaron a su rápida
comercialización. En un esfuerzo para evitar este mismo ciclo con la
introducción de cada nueva tecnología "revolucionaria", se ha
propuesto la adopción del principio de precaución, al que se oponen
las multinacionales citadas.
La transición a una agricultura y ganadería ecológica es una necesidad
imperiosa, y así empiezan a entenderlo los consumidores y los propios
agricultores. En 2002 la agricultura ecológica certificada se extendió
por 23 millones de hectáreas, aunque una cantidad muy superior no
etiquetada se cultivó sin agroquímicos ni transgénicos.
Los transgénicos tendrán consecuencias mucho más graves y prolongadas
que los plaguicidas tóxicos, y suponen el último eslabón de un modelo
insostenible, que empobrece a los agricultores y perjudica a los
consumidores, beneficiando sólo a unas pocas empresas multinacionales,
con un enorme poder de manipulación e influencia sobre algunos
gobiernos, como el de Estados Unidos, que a su vez presionan a la
Unión Europea y a otros países donde el rechazo a los transgénicos es
cada vez mayor.

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Los intereses
económicos detrás de los transgénicos, Por Liliane
Spendeler *
Los cultivos y alimentos transgénicos comercializados en la actualidad
no presentan ventajas destacadas para el agricultor y ninguna para el
consumidor, en cambio presentan riesgos para el medio ambiente y la
supervivencia de una agricultura sin transgénicos.
Las empresas biotecnológicas han invertido en los últimos años miles
de millones en el desarrollo de cultivos modificados genéticamente - o
transgénicos -, inventando así plantas con genes de otras especies y
características nuevas. Estas variedades, que no se hubieran podido
obtener con los métodos de cruzamiento naturales, se están empleando
ya a gran escala en principalmente tres países: EE.UU, Argentina y
Canadá. Otra docena de países han tenido alguna experiencia con los
cultivos transgénicos desde que éstos fueron introducidos en la
agricultura, hace diez años. Las plantas transgénicas que se utilizan
en la actualidad son soja, maíz, algodón y colza. En España, se viene
cultivando desde 1998 un tipo de maíz modificado genéticamente e
importando aproximadamente 4 millones de toneladas de soja transgénica
y entre 0,5 y 1 millón de toneladas de maíz transgénico cada año.
Estas materias primas entran en la fabricación de piensos y alimentos.
En los diez años de existencia de los cultivos transgénicos, la
resistencia de los ciudadanos ha ido en aumento en muchas partes del
mundo, en particular en Europa. Encuestas oficiales de la Comisión
Europea muestran que el 94,6% de los ciudadanos de la UE quieren tener
el derecho a elegir, el 85,9% desea saber más acerca de los OMG antes
de consumirlos y el 70,9% simplemente no quiere consumir alimentos
transgénicos. Pero los intereses económicos de empresas y países son
tan importantes que las presiones son enormes para conseguir una
introducción masiva de los transgénicos en la producción agraria y de
alimentos.
Las empresas que han desarrollado cultivos transgénicos son las que ya
estaban en el mercado de semillas y productos químicos para la
agricultura. En los últimos años, asistimos a varias fusiones y
compras de empresas, lo que ha concentrado el mercado de las semillas
transgénicas en las manos de cinco grandes multinacionales. Se trata
de las cinco mayores empresas agroquímicas del mundo: Syngenta, Bayer
CropScience, Monsanto, DuPont y Dow. Monsanto es de lejos la empresa
que más semillas transgénicas vende con más del 90% del mercado.
Más del 70% de los cultivos transgénicos han sido desarrollados para
ser tolerantes a un herbicida concreto, es decir que en el campo,
pueden soportar grandes cantidades de este producto químico sin verse
afectados. De esta manera, las empresas aprovechan este tipo de
cultivos modificados genéticamente para incrementar sus ventas en
productos químicos. La experiencia de Estados Unidos está demostrando
que por ejemplo el uso de los herbicidas aumenta en un 5% en la soja transgénica comparado a la soja convencional. Así mismo un reciente
estudio demuestra que la siembra de 220 millones de ha. de maíz, soja
y algodón transgénicos desde 1996 ha tenido como consecuencia un
aumento del uso de los herbicidas en torno a los 22 millones de kg.
También los intereses en juego para los países que cultivan variedades
transgénicas son considerables. Por ejemplo desde que EE.UU. cultiva
maíz transgénico, ha visto sus exportaciones a Europa caer en más del
99%.
Este contexto, en el que las empresas tienen que rentabilizar las
inversiones y los países productores tienen que vender sus cosechas
transgénicas, ha originado todo tipo de estrategias y presiones
políticas para imponer los transgénicos al mercado mundial, desde la
contaminación intencionada de cultivos no transgénicos o la amenaza a
países para que retiren normas restrictivas hasta la eliminación de
los excedentes agrícolas transgénicos mediante la ayuda alimentaria.
El episodio más grave de batalla comercial tiene lugar actualmente en
el seno de la Organización Mundial del Comercio (OMC). EE.UU., Canadá
y Argentina presentaron en mayo de 2003 una denuncia en contra de la
UE ante la OMC por el bloqueo de todas nuevas aprobaciones desde 1998.
EE.UU. reclama una compensación de 1.800 millones de dólares por
entender que el bloqueo de las aprobaciones daña a su economía. Si la
OMC dictamina una sentencia en contra de la UE, los ciudadanos
europeos tendremos que pagar una compensación millonaria a los países
demandantes, con las nefastas consecuencias que esto pueda suponer
para nuestra economía y empleo y probablemente la UE tendrá que abrir
todavía más su mercado a los productos transgénicos en contra de la
voluntad de la inmensa mayoría de los consumidores.
Los cultivos y alimentos transgénicos comercializados en la actualidad
no presentan ventajas destacadas para el agricultor y ninguna para el
consumidor, en cambio presentan riesgos para el medio ambiente y la
supervivencia de una agricultura sin transgénicos. Sin embargo, los
intereses económicos en juego hacen que se han introducido ya a gran
escala en algunos países y se intenten imponer al resto del mundo.
Llegar a este extremo resultaría muy peligroso para la humanidad, ya
que la alimentación mundial recaería en manos de un puñado de grandes
empresas.
* Coordinadora del Area de biotecnología -
Amigos de la Tierra España

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